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Full text of "Francisco Soca: el ilustre enigmático"

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FRANCISCO SOCA 


(1856 - 1922) 


RICARDO POU FERRARI 


FRANCISCO SOCA 
EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 






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PLUS-ULTRA 


EDICIONES 


MONTEVIDEO 
2021 





PLUS-ULTRA 


EDICIONES 


ISBN: 978-9974-8795-7-7 
Primera edición - abril de 2021 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


O Ricardo Pou Ferrari 


Queda hecho el depósito que ordena la ley 
Impreso en Uruguay - 2021 

Mastergraf 

Minas 1367 - Montevideo. 


Queda prohibida la reproducción parcial o total de este libro, por medio de cualquier pro- 
ceso reprográfico o fónico, especialmente por fotocopia, microfilme, offset o mimeógrafo o 
cualquier otro medio mecánico o electrónico, total o parcial del presente ejemplar, con o sin 
finalidad de lucro, sin la autorización del autor. 

FR 


Diseño de portada y armado: | y Augusto Giussi 


FRANCISCO SOCA 
EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


“Es raro, hasta en el físico. Un hombre alto, dominante, naturalmente echado 
hacia atrás, pecho saliente, piernas largas y tiesas. Calmo en los movimientos; rostro 
inconfundible, de tinte cetrino, con ojos no grandes, negros, levemente oblicuos, 
con un mirar profundo que no puede olvidarse y que se pierde cuando algo lo preo- 
cupa, en el infinito, en un asombrante mirar sin ver; nariz aguileña, labios caídos, 
finos, bigote lacio, como el cabello, negro, reluciente, que cae sobre la nuca y que ha 
de ensanchar con su caída, la amplia frente. Voz fina, algo sorda, clara. Un hombre 
que llama la atención [...] Un hombre triste y amante de la soledad, arisco aun en el 


pináculo de sus éxitos estudiantiles...”? 


“Nacido en una época de hierro en la que sólo eran hermosas las virtudes viriles, 
el ambiente me hizo frío, sombrío en la expresión de mis íntimas emociones. He 
admirado siempre todos los grandes sentimientos: he desdeñado la palabra que los 
encarna. Esta rigidez natural e indomable parecía deber cerrarme el camino de los 
corazones...Y, sin embargo, tuve amigos, tengo amigos eternos, amigos después de 
todo, a pesar de todo, a pesar de las más profundas disidencias en los principios y 


en la acción...”? 


“Soca fue más de un clínico eminente: fue un maestro y durante largos años, el 
único que ha enseñando la clínica en nuestra Facultad, el guía luminoso de varias 
generaciones y su obra de maestro está de tal modo unida a la de nuestra Facultad 
de Medicina, que su muerte señaló, como alguien ha dicho, el fin de una época para 
ella: la época de Soca.”? 





1 Muiños, H. H. Introducción a: Soca, Francisco. Selección de Discursos. Biblioteca Arti- 
gas. Colección de Clásicos Uruguayos, Montevideo, 1972; 1: CXXVII. 

2 Soca, F. Carta a Ramón López Lomba. 

3 Urioste, J. P. Discurso. Le Professeur Vaquez 4 Montevideo. Discours prononcés par 


les médecins uruguayens a Poccasion de Parrivée du Dr. Henri Vaquez 4 Montevideo. 
Hommage du Comité France-Amérique de Montevideo, Montevideo, Impren- 
ta y Editorial Renacimiento, 1924. Publications du Comité France-Amérique de 
Montevideo. 


PRÓLOGO 


omo afirma el autor en la introducción a este magnífico 

libro: “Francisco Soca es uno de los paradigmas de la me- 

dicina del Uruguay que hoy ha adquirido la condición de 

mito y al que pocos conocen”. Por ese motivo le ha pareci- 
do útil “emprender la tarea de traerlo de nuevo a la memoria contem- 
poránea, con suficiente perspectiva, procurando atenernos a lo objetivo, 
con algunos documentos desconocidos hasta el presente”. 


Sin duda alguna Ricardo Pou Ferrari ha culminado exitosa- 
mente la tarea emprendida. Por cierto que han habido biografías 
y reseñas biográficas de Soca de numerosos autores, entre ellas la 
excelente de Héctor Homero Muiños, sin olvidar los escritos y ho- 
menajes de Solís Otero Roca, José María Delgado y Juan Carlos 
Dighiero. Todos ellos fueron no solo contemporáneos, también 
fueron discípulos del maestro Soca, condición esta última que ine- 
vitablemente deja traslucir admiración y a veces veneración por el 
personaje, todo lo cual fue alimentando el mito. 


A un siglo de la muerte de Soca, Pou ha logrado traernos al 
personaje real: “Figura basada en contradicciones: abstraído y atento, 
intuitivo y metódico, distante y comprensivo, duro y capaz de miseri- 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


cordia. La suya no era pose sino actitud natural, que captaba todo sin 
velos de fantasía, incluyéndose a sí mismo. Pudo haber dicho en cada 
etapa “Yo sé quien soy” sin importarle lo que supusiera el entorno... 
Despertaba curiosidad, envidias, críticas, temor y admiración”. 


La trayectoria vital de Soca está extensamente detallada en una 
primera parte generosa en ilustraciones y referencias. En una se- 
gunda parte, en forma de anexos, aparecen documentos de distintas 
épocas, transcripciones de notas del biografiado y de comentarios 
de personalidades de la época, una lista de sus publicaciones y final- 
mente un catálogo de los componentes de su biblioteca, registrados 
en el Archivo Francisco Soca del Museo de Historia Nacional. 


En esa primera parte, luego de repasar los escasos antecedentes 
familiares y de la infancia poco conocida del joven Francisco, se in- 
cursiona en el ambiente de la inquieta juventud en una época difícil 
para la República. Mientras cursó el bachillerato, y luego de una 
frustrada inscripción en la Facultad de Medicina de Barcelona, du- 
rante los primeros años en la Facultad de Medicina de Montevideo, 
Soca mantuvo contactos y amistad con varios de los jóvenes inte- 
lectuales del momento, entre ellos Prudencio Vázquez y Vega, José 
Batlle y Ordóñez, Ramón López Lomba, o Pedro Figari, vincula- 
dos algunos a la Sección de Filosofía del Ateneo del Uruguay, o al 
diario “La Razón” o la revista “El Espíritu Nuevo”. Abundaban las 
discusiones filosóficas entre partidarios del racionalismo, del mate- 
rialismo, del espiritualismo y del positivismo, entre los jóvenes que 
en el futuro participarían en las lides políticas como aliados o como 
adversarios. 


Poco antes de dar el examen final, Soca tuvo un serio incidente 
con el profesor de clínica médica, que el autor recuerda de esta ma- 
nera: “Por primera vez se muestran los arranques de ira con que Soca 
era capaz de reaccionar sin atenerse a las consecuencias ante situaciones 
que lo contrariaban, más allá de que a veces lo asistiera la razón... 
Ellos jalonan casi toda su prolongada actuación académica y política. 
El mismo los reconoce y a modo de disculpa invoca como atenuante ser 
un “gaucho refinao” o estar de “mal talante”. 


IO 


RicarDO Pou FERRARI 


Sobre la tesis de doctorado de Soca de Montevideo señala acer- 
tadamente el autor: “Es un texto que anuncia el carácter de las poste- 
riores publicaciones del autor; el gran clínico y el docente inolvidable 
que había de ser estaba todo en potencia en este primer trabajo. Las ob- 
servaciones semiológicas son precisas; la enumeración de los hechos hasta 
podría tildarse de puntillosa; el estilo, claro y preciso, trasmite la certeza 
propia de alguien que si no tiene gran práctica, ha leído atentamente la 
escasa bibliografía disponible y ha reflexionado lúcida y honestamente 
sobre los hechos observados personalmente”. 


Luego de ejercer durante un año en Tacuarembó, Soca obtuvo 
una de las becas para completar estudios en Francia junto a Joaquín 
De Salterain y Enrique Pouey. Pero a poco de llegar a París en 1884 
decide volver a cursar toda la carrera médica y va relatando sus ex- 
periencias con sus maestros franceses: Jules Simon y Jacques-Joseph 
Grancher en pediatría, y los clínicos Carl Potain, Jean Martin 
Charcot y Georges Dieulafoy, entre otros menos conocidos. Resalta 
Pou Ferrari las clases de Charcot a que asistió Soca entre setiembre 
de 1887 y enero de 1889 y la influencia que sobre él tuvo el gran 
neurólogo: “Creemos que la figura de Charcot, magistral en todos los 
términos, debió ejercer gran influjo sobre la personalidad de Soca, no 
solo en cuanto a la práctica médica sino en la modalidad docente (por 
ejemplo las mímicas, el modo de imitar algunas posiciones o movimien- 
tos de los pacientes), en su aparente frialdad e indiferencia ante el am- 
biente circundante y hasta por las inquietudes intelectuales y estéticas 
como la pasión por la pintura”. 


La tesis de Soca de París “Etude clinique sur la maladie de 
Eriedreich”, uno de los trabajos médicos uruguayos más reconocidos 
en la historia de la medicina, ocupa un lugar destacado en el libro, 
desde su preparación, la presentación y el tribunal examinador ac- 
tuante, hasta su repercusión en el mundo médico: “Es notable como 
este genio clínico que era Soca describe al detalle sus enfermos, una 
capacidad muy precoz en él, que aparece ya en su tesis de Montevideo; 
es un observador de la realidad como solo puede hacerlo quien “ve lo 
que busca y busca lo que sabe” y lo hace con una metodología - y tam- 
bién con un cierto grado de pasión porque no le resulta indiferente el 


II 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


enfermo en cuanto ser humano - y que finalmente es capaz de sintetizar 
hasta, en el caso, formular una ley”. 


De regreso a Montevideo en 1889, volvió a encontrarse con 
sus amigos y, producto de su profesión y su labor parlamentaria, 
hizo nuevas amistades, más o menos duraderas, con las cuales Ge 
vive, se conoce, se sufre, se padece con el otro”. Pou Ferrrari se refiere, 
no a la amistad sino al paralelismo entre Soca y José Enrique Rodó, 
quince años menor. Ambos integraron, en representación de distin- 
tas tendencias del Partido Colorado, la Cámara de Representantes 
y convivieron en ella varias legislaturas. Coincidieron en muchos 
temas tratados y discreparon en otros, pero en todo momento el 
pensamiento de Soca mostró coincidencias con el sólido mensaje 
dirigido a los jóvenes por Rodó en su “Ariel”. 


A poco de llegar a su país fue designado en 1889 catedrático in- 
terino y honorario de Patología Médica, iniciando entonces su pro- 
longada y fecunda trayectoria docente en la Facultad de Medicina: 
catedrático interino de Clínica de Niños de 1892 a 1894, catedráti- 
co titular de la misma clínica de 1894 a 1899, profesor interino de 
Clínica Médica de 1896 a 1899 y profesor titular de Clínica Médica 
1899 a 1922. Simultáneamente ocupó bancas en el parlamento: de 
diputado de 1891 a 1894, 1897 a 1898, 1899 a 1903 y 1908 a 
1913; de senador de 1903 a 1907, año que renunció para ocupar 
el rectorado de la Universidad, y de 1913 a 1919. Finalmente, de 
1919 a 1921 integró el Poder Ejecutivo como miembro del Consejo 
Nacional de Administración. 


Acerca de la renuncia de Soca al Senado en 1907 para ocupar 
el rectorado de la Universidad durante unos meses y renunciar en 
febrero de 1908, comenta Pou: “Extraña decisión ésta de apartarse de 
la máxima jerarquía universitaria y retornar al parlamento, ¿Habrá 
sido cuestión de preferencias personales, o de directivas partidarias o 
por falta de entusiasmo para continuar en una posición que si bien 
muy honrosa, era más que nada burocrática y le exigía encarar asuntos 
que no eran de su competencia? Como en el caso de la presidencia del 
Senado, quizás también ocupó este cargo por dar brillo con una distin- 
ción más a su notable trayectoria. Téngase presente que nunca integró 


12 


RicarDO Pou FERRARI 


el Consejo Directivo de la Facultad ni estuvo dentro de los candidatos 
al Decanato”. 


A pesar de esta intensa actividad pública, decía Soca Primero 
soy médico”, revelando su principal vocación y lo que entendía su 
fundamental obligación. No por ello descuidó su tarea como le- 
gislador: “Sus inasistencias, sin tener en cuenta sus viajes, eran excep- 
cionales; no improvisaba las intervenciones sino que las leía después de 
haberlas preparado a conciencia. Una de las cajas del Archivo Francisco 
Soca del Museo de Historia Nacional contiene numerosos cuadernos 
tipo escolar, donde están manuscritos, con una letra menuda y a veces 
casi ilegible, gran parte de los discursos parlamentarios”. Varios de es- 
tos discursos están resumidos en el libro, entre los cuales se destacan 
dos de los vinculados a la medicina: el alegato sobre la supresión del 
examen general y de la tesis en la Facultad de Medicina, en el cual 
surge con claridad “Ya visión de Soca acerca de la enseñanza médica 
y sus dudas acerca de la validez de un trabajo escrito supuestamente 
original donde faltan los elementos bibliográficos de consulta y los ar- 
chivos de casos clínicos para hacer una tesis útil y honrosa tanto para 
el estudiante como para la Facultad” que sustenta su voto a favor de 
la supresión; y su famoso y extenso informe de 1892 sobre la vacu- 
nación obligatoria, hecho en su condición de miembro informante 
de la comisión respectiva y que mantiene plena validez pasado un 
siglo y cuarto. 


Varios capítulos están dedicados a la labor de Francisco Soca 
como profesor de dos clínicas en la Facultad de Medicina. En re- 
lación a la Clínica de Niños, señala el autor que a pesar de ser el 
primer profesor y de haber logrado su instalación como servicio clí- 
nico de la Facultad en el Hospital de Caridad, no ha quedado rastro 
alguno de la actividad docente de Soca en la clínica infantil. Injusto ha 
sido la ignorancia de su actuación pediátrica que se extendió por espa- 
cio de cinco años, así como su condición de fundador de esta disciplina 
en Uruguay” para lo cual se había preparado en París con Simon y 
Grancher. Atribuye esta situación al grave conflicto personal entre 
Soca y su jefe de clínica Luis Morquio, que llevó al alejamiento de 
éste por un tiempo para constituirse luego en el gran refundador 


13 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


de la clínica infantil. Expone en uno de los anexos los detalles del 
conflicto entre las fuertes personalidades de Soca y Morquio. 


Por el contrario, sobre su actuación como profesor de clínica 
médica hay abundantes publicaciones laudatorias de quienes fue- 
ron sus alumnos y discípulos, opiniones que aparecen en varios de 
los anexos. Surgen de ellas la sapiencia que demostraba Soca en 
sus clases, asombrando a los oyentes por el profundo y actualiza- 
do conocimiento de los temas; su elocuencia, disciplinada en el 
Parlamento; y el cuidadoso y racional armado del desarrollo de la 
clase. También ponen en evidencia ocasiones en que se manifiesta 
agresivo con los estudiantes, o malhumorado e impaciente. Pero en 
todo momento predominan en esas publicaciones el respeto y la ad- 
miración por el Maestro, llegando a veces a la idolatría. Rememora 
Pou comentarios de uno de sus alumnos: “Como profesor era dis- 
tante, pero amable; inspiraba respeto, casi temor. Cuando alguno de 
sus colaboradores, al presentarle una historia clínica incurría en un 
error, prorrumpía en una sonora carcajada, que no tenía por intención 
ridiculizar al interlocutor, sino era una reacción incontenible ante lo 
que consideraba una evidente equivocación. A continuación, agrega- 
ba: “Continúe, todos tenemos derecho a disparatar”. También, en tal 
circunstancia, podía mirar el reloj y sin más, retirarse mientras decía 
“seguimos mañana...” 


La enseñanza clínica de Pedro Visca se había basado en la se- 
mioclínica sin ayuda de complementos. Soca agregó los análisis de 
laboratorio y la radiología en su sala Argerich, pero “por más que 
solicitaba el laboratorio y el radióscopo, la base de sus diagnósticos es- 
taba en la semiología aprendida en París”. Su confianza en la medi- 
cina de Francia era tal que periódicamente se obligaba a retornar a 
París para asistir a cursos de perfeccionamiento de los profesores del 
momento, y su enorme biblioteca quedó constituida casi exclusiva- 
mente por libros en idioma francés, con algunos en alemán y pocos 
en español o portugués. 


En el capítulo “Informes elevados a la Facultad: 1901- 1906 - 
1915” tales informes son expuestos en detalle, y en ellos resalta la 
propia descripción de Soca de cómo realiza la enseñanza clínica. Su 


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RicarDO Pou FERRARI 


famoso discurso en la Facultad de Medicina titulado “El Médico” 
ocupa el capítulo XLIX y es catalogado por el autor del libro co- 
mo antológico, y luego de repasar su texto, hace las siguientes re- 
flexiones: “Pronunciada al fin de una de las veladas literario musicales 
organizadas por Ricaldoni durante su primer decanato, esta pieza es 
acorde a los cánones estéticos de la prosa de la época, en cuanto a párra- 
fos largos, armoniosamente equilibrados, con adjetivos abundantes, así 
como exclamaciones y preguntas. Si se la ve desde el punto de vista del 
contenido, es sin duda un ditirambo, algo exagerado, de una profesión 
y de quienes la ejercen. Probablemente entonces, más que hoy, el mé- 
dico viviera “la impotencia de su ciencia”, la costumbre de enfrentarse 
al sufrimiento y la muerte sin demasiados recursos eficaces, basándose 
sus prácticas en la “vieja experiencia” y la clínica “honesta”, unidas a 
las enseñanzas de sus maestros. Así y todo, aplicando arte y ciencia, 
obtenía resultados que muchas veces se hubieran dado también sin su 
intervención. Soca insiste en la vida de sacrificio o entrega del médico, 
en lo penoso que era estar siempre enfrentado al dolor y a la muerte, cu- 
ya comunión constituía el camino siempre escarpado, de la formación 
profesional. El médico, nos dice, “vive dolorosamente”, esta es la razón 
de la superioridad de su profesión...Sabían los médicos de entonces, es 
verdad, manejar hábil y conscientemente el espíritu del enfermo y del 
entorno familiar. Disponían de tiempo para intimar y, a lo largo de la 
vida, llegaba a ser uno más de la familia, pero siempre considerado co- 
mo un ser de condiciones superiores. Podía aconsejar, decir lo que otros 
no se atrevían, emitir juicios, castigar o perdonar. Este era el ambiente, 
a veces no bien comprendido, en que crece y se desarrolla el “poder 
médico”, con el que se corría el riesgo del exceso, de la dominación, del 
autoritarismo, con la contraparte de la entrega, del sacrificio por obe- 
diencia incondicional del paciente... Más allá de estas consideraciones 
frías e impersonales, es preciso reconocer que la pieza oratoria de Soca 
tiene un gran poder persuasivo, como arrullador, que va llevando a los 
oyentes, a nosotros sus lectores, hacia campos de idealismo, donde la 
acción, ponderada y respaldada por los valores y orientada al beneficio 
de la humanidad sufriente, es digna de admiración”. 


La obra científica publicada de Soca no es abundante y él mis- 
mo lo reconoció como un error. En las publicaciones recogidas por 


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FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


Pou Ferrari, sin contar algunas clases tomadas por estudiantes y 
luego publicadas, se incluyen las dos tesis de doctorado y 26 pu- 
blicaciones en distintas revistas. Agrega el autor del libro: “Todas 
ellas fueron escritas en francés y publicadas en París con excepción 
de cinco en castellano: una en la revista “La Facultad de Medicina”, 
otra en una revista brasileña de neurología y psiquiatría y tres en los 
“Anales de la Facultad de Medicina”. En el año 1916 Soca dedicó en 
el Parlamento una encendida defensa acerca de la importancia de 
la “Revista Médica del Uruguay” para las ciencias médicas del país. 
Sin embargo, como agrega el autor más adelante, nunca publicó en 
dicha revista ni un solo trabajo y tampoco figura ni un solo ejemplar de 
la Revista Médica en su riquísima biblioteca”. 


Reiterando lo dicho al principio de este prólogo, este libro logra 
cumplir con el objetivo que se trazara el autor de traer a Francisco 
Soca a la memoria contemporánea. Descubre a Soca el ser humano 
que oculta sus sentimientos, sin que ello impida que le duelan o lo 
alegren. Aparece un Soca ciudadano estrechamente vinculado a la 
intelectualidad de la época: sobresaliendo en su profesión, partici- 
pando en la política y en el gobierno, brillando en la oratoria y ocu- 
pándose de actividades culturales y artísticas. Nos muestra un Soca 
médico al estilo francés típico del final del siglo XIX: orgulloso, 
individualista, exigente consigo mismo, el fgran patrón” que tiene 
la última palabra y la verdad, el semiólogo y clínico que acepta pero 
desconfía de los estudios complementarios. Al mismo tiempo nos 
revela un médico clínico de inspiración genial y con los valores eter- 
nos de la profesión: perfeccionando de continuo sus conocimientos 
(repitiendo su carrera en Francia, viajando siete veces a Europa) 
enseñando al más joven y respetando al paciente. 


Eduardo Wilson 


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INTRODUCCIÓN 


rancisco Soca es uno de los paradigmas de la medicina del 
Uruguay. Hoy ha adquirido condición de mito, al que po- 
cos conocen, más allá del nombre (vacío de contenido para 
el ignorante), asociado al nomenclátor urbano. 


A esto se suma el tiempo transcurrido desde que ejerció el ma- 
gisterio, su personalidad - solitaria, retraída, discreta-, la ausencia 
de datos acerca de su nacimiento y familia, así como los relatos 
-no siempre totalmente verídicos- acerca de su modo de ser, todo 
lo cual ha contribuido a desdibujar la figura real y a hacer de él un 
constructo, una abstracción. 


Es por eso que, pese a los múltiples homenajes que se le han 
tributado en vida y póstumos y algunas biografías -una de ellas 
magnífica, de la autoría de uno de sus discipulos, Héctor Homero 
Muiños-, nos ha parecido igualmente útil emprender la tarea de 
traerlo de nuevo a la memoria contemporánea, con suficiente pers- 
pectiva, procurando atenernos a lo objetivo, con algunos docu- 
mentos desconocidos hasta el presente. 


Es difícil adjudicarle una ubicación entre sus contemporáneos, 
más allá de la propia a la época de juvenil bohemia. Tiene algo del 


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FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


ciencismo positivista, pero que, sin negarlo, lo ubica en un nivel 
más alto, en orden próximo a la filosofía rodoniana de la acción y 


de la vida. 


El peso cultural que ejerció estuvo orientado en dos de las múl- 
tiples facetas de su “poliédrica” inteligencia, con notorias interrela- 
ciones: la medicina y la política. 


“Hijo de sus obras”, surgió de una familia de inmigrantes ra- 
dicados inicialmente en la campaña, donde transcurrió su infancia 
-que dejó recuerdos, modalidades y hasta ciertos criollismos en su 
lenguaje-. De allí ascendió al estrellato de la fama personal, pro- 
fesional, social y política, por la vía del perseverante esfuerzo del 
cultivo intelectual y la unión matrimonial con una mujer patricia. 


Curioso, no obstante. Casi nunca refirió sus orígenes, ni si- 
quiera se conoce con exactitud el lugar y fecha de nacimiento; ja- 
más hizo referencia a su madre y hermanos, una sola vez a su padre. 


Sombrío, triste -o quizás mejor taciturno-, aún en el apogeo. 
Quizás distraído del trajín cotidiano, habitando en su mundo, “par 
dessus de la melée”. 


Tuvo de su profesión la visión de un sacerdocio sublime, y al 
médico -más que por poder e influencia-, lo concibió como el re- 
ceptor empático -casi copartícipe e intérprete- del dolor ajeno, y 
titán contra las miserias del mundo. 


Nada de lo humano le fue ajeno, por lo que el estudio del ser 
humano, integralmente concebido, fue su obsesión. 


Hechos y más hechos, sólo hechos, percibidos todos por sí mis- 
mo y cribados a través del propio entendimiento, acumulados en 
lo que llamó “experiencia”, fueron el sustento de su conocimiento, 
y más allá, de su sabiduría. Observando la realidad, y sintiéndola, 
procuró aproximarse lo más posible a la verdad prístina y sistémica 
(una suerte de humanismo integral). Solo conociendo los detalles (a 
veces tan “vulgares” que no llaman la atención de otro), sometidos 
a un proceso analítico, podrá alcanzar, por comparación y clasifi- 
cación, lo que consideraba su gran logro de síntesis: el diagnóstico 
de una patología, en general regida por leyes más generales, pero 


18 


RicarDO Pou FERRARI 


con las infinitas variantes de lo individual. La razón es la guía; la 

intuición (el ojo clínico), el chispazo adivinatorio que a veces per- 
. . c“ . » - 

mite vislumbrar “constelaciones” de hechos dispersos que forman lo 

real, que habrían pasado inadvertidas sin una atención constante 

y preferente.” 


Inteligente como pocos y conocedor de ello; reconcentrado 
en los problemas, más que nada médicos y por tanto humanos 
-ocupación constante de su mente-, indagaba siempre los posibles 
modos de resolverlos. De memoria prodigiosa, asociaba en un ins- 
tante analogías y diferencias con respecto a hechos actuales o de la 
experiencia, dichos de maestros o lecturas. Su mundo era el de los 
enfermos, de cualquier nivel, a los que escrutaba desde diferen- 
tes ángulos, calibrando la verdad consciente o inconsciente de sus 
aseveraciones; y no se daba por satisfecho hasta resolver el enigma, 
aunque a veces se declaraba vencido, y por tanto frustrado. 


Extraño mundo el suyo, en cuyos extractos más profundos sub- 
yacía la sabiduría de los autores clásicos, la belleza de los versos fran- 
ceses, las personalidades creadas por los genios literarios de distintas 
épocas y procedencias, las disquisiciones filosóficas, las verdades de la 
ciencia y los grandes principios de la ética. Según el famoso aforismo 
hipocrático, era consciente de la complejidad del arte, de la finitud de 
la vida, de no descuidar la ocasión fugitiva, sabiendo lo engañosa que 
es la experiencia y de la dificultad de emitir un certero. 


Extraña figura de caballero andante sin escudero, con su lanza 
en ristre contra molinos de viento y, más frecuentemente, derriban- 
do obstáculos más tangibles. Figura basada en contradicciones que 
se resolvían en síntesis dialécticas: abstraído y atento; intuitivo y 
metódico; distante y comprensivo; duro y capaz de misericordia. La 
suya no era pose sino actitud natural, que captaba todo, sin velos de 
fantasía, incluyéndose a sí mismo. Pudo haber dicho en cada etapa 
“Yo sé quién soy”, sin importarle lo que supusiera el entorno. 


Exigente y exigido, como constantemente asediado por el im- 
perativo categórico, aun al precio de su felicidad y salud. 





4 Concepto muy importante en filosofía de la llamada “escuela de Franckfurt”. 


19 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


Llamativo y atrayente, despertaba curiosidad -no pocas veces 
envidias y críticas- pero, al cabo, temor y admiración. 


¿Era el superhombre nietszcheniano? ¿O solo alguien que no 
estuvo nunca satisfecho consigo mismo ni con los resultados de su 
obra? “¡Nunquam satis!” era su divisa. Escribió poco porque casi 
nada le pareció digno de su nivel o del de sus pares, o suficien- 
temente perfecto para lanzarlo a la arena de la discusión y de los 
juicios u original; esta escasez la percibió “como una culpa, o peor, 
como una falta”. 


Como tantos de sus contemporáneos, vivió imbuido por la 
cultura francesa, en las enseñanzas y hasta en las actitudes de sus 
viejos maestros galos. Habría podido permanecer su vida entera en 
París, ser primus inter pares; volvió a la patria, primero para saldar 
la deuda de gratitud que tenía para con ella; luego, porque advirtió 
que su presencia, su enseñanza, su actuación política podían mo- 
dificar positivamente la realidad, harto inmadura aún y desprovista 
del espíritu científico y de los estímulos intelectuales que incansa- 
blemente reclamaba. Y helo ahí, luchando contra el statu quo; lo 
hizo con garra, sin dulzuras ni consideraciones especiales con quie- 
nes eran sus adversarios, aún cuando lo fueran momentáneamente. 


Enseñó por vocación, con pasión y lo hizo según el espíritu 
socrático; dejó huellas, quizás no una escuela. Todo lo abarcaba en 
esa misión, incluso las humanidades, a la vera del interés científico, 
porque le preocupaba el ser humano total y perseguía en él lo ver- 
dadero, lo bueno y lo bello. 


20 


ORÍGENES 


ds OCAS: Apellido canario de origen presuntamente portugués: 
puede ser el plural de “SOCA”, por “ZOCA”, TOCÓN. 
También puede provenir este vocablo de “SOCAZ”, de 
SO”, debajo y “CAZ”, cauce de un arroyo que pasa bajo 
el molino afluente de un río. En Icod de los Vinos (Santa Cruz 
de Tenerife), ya a mediados del siglo XVI existía el sitio de LAS 
SOCAS, cuyo dueño, Francisco Luis, tomó como segundo apellido 
el topónimo, que conservaron sus descendientes”.? 


Los padres de Soca eran oriundos de la ciudad de Haría, ubi- 
cada en Lanzarote, islas Canarias. Ellos fueron: Víctor o Victorio o 
Victoriano o Victorino Socas o Soca (Haría, Lanzarote, c.1815-Ta- 
cuarembó?, 1884?) y Bárbara o Barbarita Barreto (Haría, c.1818 
- Montevideo,¿?).* Contrajeron matrimonio en dicha ciudad en 


1835." 





5 Platero-Fernández, Carlos. Los apellidos canarios: http://historiadeharia.com/RE- 
CURSOS/Arboles/index.htm. Consulta: 12 de junio de 2019. 
6 Según un padrón municipal de Haría de 1830, en el “barrio de arriba” vivía Bárbara 


Barreto García de 12 años de edad, que hipotéticamente podría ser la madre de nues- 
tro biografiado. http://historiadeharia.com/; padrones municipales; https://app.box. 
com/s/xb3mkddjmc9jgq5orfg9. Contulta 12 de junio de 2019. 

7 Fernández, David W. Los canarios en Uruguay. Bol Histórico Uruguay, 1966; 198- 
111: 148. 


21 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


INMIGRACIÓN, RADICACIÓN DE LA FAMILIA EN URUGUAY: 


Existe copiosa bibliografía sobre la inmigración de los canarios 
al Río de la Plata. Se inició en el momento de la fundación de 
Montevideo y prosiguió con altibajos hasta fines del siglo XIX. 
Como todo fenómeno de esa índole, obedeció, según épocas y au- 
tores, a distintas causas: unas, “propulsivas”, tenían que ver con pe- 
nurias económicas o circunstancias políticas adversas en el sitio de 
origen; otras, “atractivas”, ejercidas desde nuestras tierras, el lugar 
de destino. Estas últimas emanaban tanto de gobiernos como de 
particulares, entre estos últimos, los compatriotas y parientes que 
habían emigrado con anterioridad. Para algunos historiadores, el 
poder político no tuvo gran influencia sino que el influjo provino 
mayoritariamente de empresas privadas dedicadas a una especie de 
“trata de blancos”. Tales, las de Juan María Pérez (Montevideo, 
1790-1845) y de Juan Fisher Lafone (Liverpoool, 1805-Buenos 
Aires, 1871). Implementaban el traslado de los canarios -conforme 
lo hicieron también con los vascos- adelantándoles el costo del viaje 
a cambio de la obligación de trabajar para ellos o para terceros -a 
quienes vendían el derecho a explotar la mano de obra-, hasta que 
los inmigrantes hubieran saldado la deuda.* 


No resulta fácil cuantificar la inmigración canaria; durante lar- 
gos períodos, en distintos documentos, se los catalogaba como “es- 
pañoles” sin especificar su procedencia. Se estima que entre 1835 y 
1845 fue de unas 8.000 personas, lo que constituye, para esa etapa, 
el 17% de todos los inmigrantes y el 65% de los de nacionalidad 
española. El flujo prosiguió con fluctuaciones hasta el fin del siglo 
XIX, si bien se atenuó con posterioridad a 1870. 


La mayoría se radicó en la campaña, más que nada en calidad 
de labradores. Con los años, algunos llegaron a ser fuertes propieta- 
rios rurales.? Fueron protagonistas del desarrollo agrario, especial- 
mente agrícola del Uruguay entre 1830 y 1880. Se aposentaron en 





8 Thul Charbonnnier, Florencia. Deuda, trabajo y coerción. Las experiencias de la coloni- 
zación canaria en el Estado Oriental del Uruguay (1830-1843). Archivos de Estudios 
Americanos (Sevilla), 2017;71:185-209. 

9 A destacar que en un censo de 1847 figura como “hacendado” canario un tal Cayeta- 
no Barreto con campos en “El Cordobés”, Canelones. 


22 


RicarDO Pou FERRARI 


los Departamentos de Montevideo, Canelones, Colonia, San José 
y Soriano, al punto que hoy en día a los habitantes del segundo de 
ellos se les sigue llamando canarios y a veces, por extensión, a toda 
la población rural. 


Se desconoce la fecha del arribo de la familia Soca Barreto. 
Puede suponerse que ocurrió hacia el fin de la Guerra Grande. 
Según Otero y Roca, obedeció a problemas políticos relacionados 
con la repercusión insular de la Segunda Guerra Carlista (1846- 
1849). El progenitor, siendo “partidario de Don Carlos”, fue perse- 
guido por el Gobernador de la isla de Lanzarote, Coronel Ibáñez.'' 
Debió entonces refugiarse en Fuerteventura, donde logró embar- 
carse clandestinamente en la goleta “Concepción”, que se dirigía a 
América del Sur.”*? Pensaba reunirse con un hermano radicado en 
Río de Janeiro, pero se lo impidió la epidemia de fiebre amarilla allí 
reinante, razón por la cual siguió viaje hacia Montevideo. 


El afincamiento en Canelones pudo obedecer a que un herma- 
no de la esposa, Leandro Barreto, era ya propietario de tierras en 
la zona desde fecha previa a 1840. Con algunos ahorros, el recién 
llegado adquirió campos -muy desvalorizados y desiertos entones-, 
más precisamente una chacra o estancia llamada “La Cordobesa”, 
ubicada en el camino a los Cerrillos,'? a mitad de distancia entre 
esta población y Canelones, propiedad que había pertenecido al 
General Juan Antonio Lavalleja. La misma “ofrecía una cuchilla, 
llena de verdor y coronada, en aquellos tiempos, por espeso monte 
de talas. En un claro existía un coposo ombú que se divisaba desde 


lejos y era como un vigía que atalayaba las cercanías.”** 





10 Martínez Díaz, Nelson. La emigración clandestina desde las Islas Canarias al Uruguay. 
Ensayo de estudio cuantitativo. Universidad de Las Palmas de la Gran Canaria, 2003, 
Universidad de La Gran Canaria: 293. 

11 Otero y Roca, Solís. Soca. Humanista-Clínico insigne-Orador, Montevideo, Claudio 
García ed., 1938: 16. 

12 Otero y Roca, Solís.1938, op cit:16. 

13 Dado que no fue allí donde nació, no se comprende bien por qué se eligió el poblado 
canario de “Tomás de Aquino”, más tarde llamado “Mosquitos”, situado sobre el arroyo 
homónimo, para otorgarle, a iniciativa de la Sra. Luisa Blanco Acevedo de Soca y por 
decreto del 18 de abril de 1928, el nombre de “Dr. Francisco Soca”. (Barrios Pintos, 
Aníbal. Canelones: su proyección en la Historia Nacional, Canelones, 1981; 2: 55). 

14 Otero y Roca, Solís, 1938, op cit: 17. 


23 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


Tiempo después, llegó a Uruguay el resto de la familia. Se igno- 
ra cuántos hijos nacieron del matrimonio Soca-Barreto, ni cuáles 
de ellos vieron la luz en territorio uruguayo; con certeza, fueron 
orientales nuestro biografiado, Francisco Vicente (nacido el 20 de 
julio, al parecer de 1856)'? y una hermana de nombre Pascuala.'* 
No se han localizado sus partidas de bautismo. 


La primera infancia de Francisco Soca transcurrió en el medio 
rural, aproximadamente hasta la edad de inicio de la educación es- 
colar. 





15 Han sido consultados sin éxito los libros de bautismos del Archivo de la curia de 
Montevideo y Canelones. El autor agradece al Obispo de Canelones, Monseñor Al- 
berto Sanguinetti Montero. 

16 Scarone, Arturo. Uruguayos contemporáneos. Nuevo diccionario de datos biográficos y 
bibliográficos, Montevideo, Barreiro y Ramos ed, 1937: 116. 


24 


YI 


INFANCIA 


l propio Soca, refiriéndose a una reacción inusitada que tu- 

vo en ocasión de un incidente acontecido en París, narra en 

una carta: “Ese día, yo llevaba sin saberlo el lazo, las bolea- 

doras, el chiripá, todos los utensilios camperos que fueron 
el encanto de mi infancia; un buen día, pues, en que me sentía más 
gaucho que de costumbre...” En la misma época, define otra actitud 
suya de este modo: “Le contesté, no sin embarazo (inflexibilidad) 
criolla, salvajismo indomable de gaucho refinao...” 


Un dato de esta etapa de la vida de nuestro biografiado es el 
que brindara el extinto médico e historiador de la medicina, José 
María Ferrari Goudschaal, quien narró esta anécdota que le fuera 
referida “por un Sr. Mainero, vecino de Los Cerrillos: Un día, el 
famoso médico fue llamado para asistir a una vecina. El automóvil 
quedó empantanado y [el testigo] ayudó a sacarlo, rechazando toda 
recompensa. Soca sólo dijo entonces que el sitio «le traía alegres 
recuerdos de la infancia». Años después, la esposa del Sr. Mainero 
debió permanecer varios días internada en el Sanatorio de Soca [si- 
c]'? y no se le cobró nada; Soca, que tenía una memoria prodigiosa, 





17 Ignoramos cuál sería el sanatorio. Soca no tenía ninguno propio. Probablemente se 
trataba del “Sanatorio Modelo”, propiedad de su cuñado, Eduardo Blanco Acevedo y 
de Alberto Mañé Algorta. 


25 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


lo llamó por su nombre y le dijo que era en retribución por el favor 
que había recibido de él y agregó: «No mande regalo».” ** 


Otro, del mismo cronista, ofrece informaciones adicionales: el 
Dr. José Carlos Vercesi, director del Hospital de Canelones en la 
década de 1950, le relató que en oportunidad de la inminente in- 
auguración del pabellón para ancianos en dicho centro asistencial y 
no habiendo a quién internar, pensó en convocar a un hermano de 
Soca. Era este un personaje “que ignoraba a su ilustre pariente tanto 
como este a él”. Se le apodaba “Piojito” porque vivía en condiciones 
precarias. Cuando lo trajeron, “pareció de orden bañarlo y vestirlo 
apropiadamente, frente a lo cual el Sr. Soca optó por retirarse y el 


pabellón fue abierto sin pacientes”.'” 


La escritora Claudia Amengual 
visitó la zona de Los Cerrillos con 
motivo de la preparación de su li- 
bro “Rara avis”, que versa sobre la 
vida de Susana Soca. Entrevistó a 
miembros de una familia de apelli- 
do Soca, quienes no se mostraron 
interesados en su posible vincula- 
ción con el famoso médico; uno 
de ellos sería su sobrino nieto; la 
hija de este último tiene -de acuer- 
do a la investigadora- un parecido 
físico notable con Susana Soca.? 


En torno a 1862, el matri- 
monio, junto a su hijo menor, 
Francisco Vicente, se radicó en 
Montevideo, probablemente a 
causa del delicado estado de salud 
de la esposa, que requería asisten- 





A ¿di 1 día di Soca a los 12 años (Fotografía Italiana 
Cla Médica que no se le podía dis- Andes y San José, Montevideo), MHN 





18 Acta de la reunión de la Sociedad uruguaya de historia de la medicina del 3 de mayo 
de 2016. 

19 Acta de la SUHM, op cit, 2016. 

20 Amengual, Claudia. Rara avis. Vida y obra de Susana Soca, Montevideo, Taurus ed, 2012. 


26 


RicarDO Pou FERRARI 


pensar en Canelones. Los hijos mayores quedaron a cargo de las 
explotaciones rurales. 


En carta a Ramón López Lomba, estando en Tacuarembó 
(1883), Soca da cuenta de los “grandes sufrimientos de su infancia”. 
Más tarde, ya en París (1885), en oportunidad de hallarse enfermo, 
refiere sus “antecedentes de patología familiar” -era común en aquel 
momento guardar extrema discreción y ni siquiera nombrar la en- 
fermedad concretamente, “mancha” de algunas familias (tuberculo- 
sis)-. Estos datos fueron tomados en consideración por el profesor 
Potain, consultado entonces, para hacer diagnóstico presuntivo de 
tuberculosis pulmonar.?* De ello podría pensarse que fuera esa la 
enfermedad que afligió a la madre,” de la que se sabe, además, que 
era diabética. % Soca jamás la nombró... 


El domicilio montevideano de los Soca-Barreto estaba situado 
en la esquina de las calles Isla de Flores y Santiago de Chile. Allí 
han ubicado algunos autores el nacimiento de nuestro biografia- 
do.?* 2 Él mismo, en oportunidad de inscribirse en la Facultad de 
Medicina de París, declaraba ser oriundo de Montevideo y naci- 
do en 1857.% Téngase en cuenta el año, que luego será motivo de 
consideración por las incongruencias que existen al respecto. Otero 
y Roca menciona que en esa casa nació otra hija del matrimonio, 
de nombre Susana.” 


El padre trabajó como corredor de la calera de Ambrosio Gómez 
(La Coruña, 1833- Montevideo, 1909). Este “ciudadano español, 
llegado al país en 1843 (en plena Guerra Grande, en la que parti- 
cipó como legionario), fue primero almacenero minorista, luego 
mayorista y por último, propietario de una calera,”” sita en la calle 





21 Días después, al examinarlo mejor, Potain enmienda el diagnóstico. 

22 Otero y Roca refiere que Soca, siendo estudiante, hacía experimentos con “el perro de 
su Sra. madre, llamado Jazmín, a propósito de la diabetes que aquélla padecía”. 

23 Otero y Roca, Solís, 1938, op cit: 22. 

24 Otero y Roca, Solís, 1938, op cit: 19. 


25 Herrera Ramos y Gorlero Bacigalupi, Médicos uruguayos ejemplares, Montevideo, 
1988; 1: 40. 
26 Foja 1 del expediente de inscripción en la Facultad e Medicina de Paris; ver Anexo 


Documental No 1. 
27 Otero y Roca, Solís, 1938, op cit: 19. 
28 Industria y Comercio. Revista quincenal, 1909, Año TIL, Vol TV, No 49, abril 5. 


27 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


Durazno esquina Ejido, enfrente a la cual vivía;? otra en Laguna 
del Sauce (Maldonado), así como terrenos y un muelle en la playa 
Las Delicias (Maldonado)”.* Las fuentes de la época se refieren a 
Gómez como “modelo de honradez, magnánimo, siempre dispues- 
to a remediar necesidades ajenas; en el barrio de Palermo se le llamó 
«el Padre de los Pobres»; con su ayuda pecuniaria se instruyeron 
muchos compatriotas [...] Gozaba de una generosidad sin límites 


[...] Dejó cuantiosa fortuna.”** 


En sus últimos años, don Victorino Soca “le pidió a Gómez 
que velara y protegiera de la mejor manera posible por el bienestar 
de su hijo. En atención a ello, este último le abrió un crédito sin 
límites en un Banco de París [cuando Soca estudiaba allí], pero su 
protegido gastaba nada más que lo necesario.”*? Fue apoderado su- 
yo durante la estadía en Francia y continuó vinculado a él, ya vuelto 
a Montevideo, mencionándolo en cartas hasta finales de la década 


de 1890.% 


Como alumno de primaria, Soca asistió a un colegio ubicado en 
la calle Maldonado, cerca de la usina del gas, a cargo de un licencia- 
do andaluz conocido como “Don Manuel” -vinculado al legenda- 
rio maestro Juan Manuel Bonifaz (Fuenmayor, 1805-Montevideo, 
1886), famoso por haber ideao un breviario de “gramática versifI- 
cada para cantar”-. Más tarde, dicho centro de estudios se mudó 
al centro de la ciudad; a partir de entonces, a efecto de no per- 
der tiempo en desplazamientos, ya que colaboraba con su padre, 
Soca concurrió a la escuela del francés Monsieur Jorge Lemoin (o 
Lemoine), “popularmente apodado el tuerto”, y “dotado de un 


genio violento que era el terror de sus pequeños alumnos.”%* Quizás 





29 La casa y la calera fueron legadas por Anbrosio Gómez (hijo)- casado con la hermana 
de la de Sra. Sagristá Montero - a su concuñado Sagristá (Archivo H.H. Muiños, 
MHN). 

30 Seijo, Carlos. Maldonado y su región, Montevideo, 1945: 223. 

31 Industria y Comercio, op cit. 


32 Documento de la Sra Sagristá, entregado al H. Muiños el 27 de enero de 1970. Ar- 
chivo Soca, MHN. 

33 Archivo Francisco Soca, MHN. 

34 Herrera Ramos E. y Gorlero Bacigalupi, R. Médicos uruguayos ejemplares, Montevi- 
deo, 1988; 1: 40. 

35 Otero y Roca, Solis, 1938, op cit: 20. 


28 


RicarDO Pou FERRARI 


nuestro biografiado inició allí el estudio del idioma francés, que 
llegó a dominar como al propio.?* 


Su hermana Pascuala, viuda muy joven y que vivía con sus pa- 
dres, se casó en segundas nupcias con el italiano Francisco Cayafa,” 
de buena posición económica y muy culto. Nacido en Roma, “era 
versado en latín y humanidades, que había estudiado en el semina- 
rio de Spezia”. Fue Cayafa quien enseñó a Soca el latín, lo que le 
permitió adquirir, siendo adolescente, una vasta cultura clásica -al 
punto de saber de memoria pasajes de autores latinos y griegos-, así 
como versos en francés -en especial de Alfred de Musset, que era su 
preferido- y no pocos de los españoles del Siglo de Oro. El italiano 
advirtió las relevantes dotes intelectuales de su joven cuñado y con 
el apoyo tácito de la suegra, convenció a don Victorino para que, en 
lugar de destinarlo a tareas rurales como pensaba, le permitiera dar 
examen de ingreso e inscribirse en preparatorios de la Universidad. 
En ese momento, el acceso a estos cursos y exámenes eran pagos, 
gastos que corrieron por cuenta de Cayafa y de Leandro Barreto. 





36 Refieren sus familiares, que en época de estudiante, Soca subía las escaleras de su casa, 
recitando a Musset, uno de sus predilectos (De Otero y Roca, Solís, 1938. op cit). 
37 Los Cayafa Soca tuvieron por lo menos tres hijos: Domingo (27 de noviembre de 


1879-15 de octubre de 1956), que fue odontólogo y ensayista, muy allegado a la 
cultura brasileña; Andrés, con el cual Soca tuvo buena vinculación de niño (le enseñó 
el latín); en el Museo Histórico Nacional hemos hallado una carta de este, datada en 
“Peñarol, octubre 21 de 1906”, en la que le manifiesta que muchos años antes no se 
había comportado bien con Soca, razón por la que la relación se había interrumpido, 
y ahora, aprovechando que “el tío se hallaba en Europa”, le escribía para pedirle para 
reanudarla, “ya que con todas las vicisitudes que ha pasado ha mejorado como perso- 
na.” De todos modos, agrega, “cualquiera sea la actitud” que Soca asuma -ignoramos 
cuál fue- “guardaría por él los los más nobles sentimientos”; y Florencio, a quien Soca 
escribía en 1915 en ocasión de la muerte de un hijo, ofreciéndole pagar los gastos del 
entierro (Otero y Roca, S., op cit: facsímil de manuscrito). Existe descendencia de 
esta familia. 


29 


IO 


EL URUGUAY ENTRE 
1860 y 1880 


omo hechos importantes en la historia política y so- 

cio-cultural uruguaya en este período de la vida de Soca, 

que contribuyen a ponerla en contexto y comprender 

mejor las influencias ideológicas y vinculaciones, men- 
cionamos los siguientes: 


- 1860-1864: presidencia de Bernardo P. Berro (Montevideo, 
1805-1868). 


- 1864 - 1870: guerra de la Triple Alianza o “guerra del 
Paraguay”. 

- 2 de enero de 1865: la “caída de Paysandú”. 

-1865-1868: dictadura de Venancio Flores (Trinidad, 
1808-Montevideo, 1868). El Dr. Francisco Antonino Vidal (San 


Carlos, 1825-Montevideo, 1889) -médico egresado de Paris-* fue 
ministro de Gobierno y en 1865, Gobernador Delegado Provisorio. 





38 Pou Ferrari, R. y Mañé Garzón, E. El Doctor Julepe. Vida y obra de Francisco Antonino 
Vidal (1827-1889), Montevideo, Plus Ultra ed, 2012, 286 págs. 


31 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


- 1867-1868: epidemia de cólera. 
- El 19 de febrero de 1868: doble asesinato de Flores y de Berro 


-El 5 de setiembre de 1868: fundación del Club Universitario, 
institución cultural de corte liberal. 


-Entre 1870 y 1871: “revolución de las lanzas”. 


-En 1871 Pedro Visca (Montevideo, 1831-1912) retorna de 
París, donde había sido Interno y obtenido el doctorado; pronto se 
constituiría en referencia indiscutida de la medicina oriental y por tan- 
to “puente” entre la francesa y la uruguaya; fue quien precedió a Soca 
en la clínica médica universitaria a la que dirigió desde 1885, razón 
por la que Fernando Mañé Garzón lo denomina su “fundador”.? 


- En 1872 el Club Universitario, en el seno del Club Racionalista, 
da a conocer la “Declaración de Fe Racionalista”, primer manifiesto 
público de la intelectualidad nacional que enfrenta a la ortodoxia 
católica. 


- 1875, llamado el “año terrible”. El 10 de enero ocurrió la 
masacre de civiles en la Plaza Matriz, hecho seguido por un motín 
militar.” José Ellauri y Obes (Montevideo, 1834-1894) renunció a 
la presidencia de la República, que fue ejercida interinamente por 
Pedro Varela Olivera (Florida, 1837-Montevideo, 1906). Ocurrió 
entonces, entre otros desmanes, el destierro de los “principistas” a 
La Habana, (los desterrados de la barca Puig”). * Como reacción, 
tuvo lugar, en setiembre y octubre, la llamada “revolución tricolor”. 


- Con la firma del Ministro de Gobierno Tristán Narvaja 
(Córdoba, 1819-Montevideo, 1877), el 15 de diciembre de 1875 
se aprueba el decreto de instalación de las dos primeras cátedras de 
la Facultad de Medicina, anatomía y fisiología, que comienzan a 
funcionar en junio del año siguiente. 





39 Mañé Garzón, Fernando. Pedro Visca. Fundador de la clínica médica en el Uruguay, 
Montevideo, 1983, 2 tomos. 

40 De este episodio Joaquín de Salterain ha dejado un apunte autobiográfico notable, re- 
cogido por su hijo Eduardo de Salterain Herrera, en la biografía del Coronel Latorre. 

41 De Vedia, Agustín. La deportación a La habana en la barca “Puig”. Historia de un 
atentado célebre. [Primera edición, 1875], Biblioteca Artigas, Colección de Clásicos 
uruguayos, Montevideo, Ministerio de Instrucción Pública, 1965, 193 págs. 


32 


RicarDO Pou FERRARI 


-El 10 de marzo de 1876 se inicia la dictadura del Coronel 
Lorenzo Latorre (Montevideo, 1844-Buenos Aires, 1916). Tiene 
lugar entonces la actuación de José Pedro Varela (Montevideo, 
1845-1879) en calidad de Director de Instrucción Primaria e im- 
pulsor de la reforma escolar; en 1877 Latorre dicta el Decreto Ley 
de Educación Común y el de Libertad de Enseñanza, con lo que su- 
prime los estudios preparatorios en la Universidad, de donde Soca 
había egresado el año anterior. 


-1875- Fundación del Club Católico, por influjo de Monseñor 
Jacinto Vera (a bordo de la embarcación que traía a su familia desde 
Canarias al Brasil, 1813-Pan de Azúcar, Maldonado, 1881), insti- 
tución que fue origen de todas las iniciativas posteriores: “El Bien 
Público”, el Círculo Católico, las Uniones católicas. 


-1876. Instalación del Liceo Universitario, por el Pbro. 
Mariano Soler (San Carlos, Maldonado, 1846- a bordo, en aguas 
del Mediterráneo, frente a Cádiz, 1908). 


-1877, en el Club Universitario, en su último año de existen- 
cia, tienen lugar las conferencias positivistas de Julio Jurkovski, 
Francisco Suñer y Capdevilla y José Arechavaleta. 


- Ese mismo año, dicha institución se fusiona con otras de me- 
nor jerarquía y pasa a denominarse Ateneo del Uruguay, que a par- 
tir de 1886 se convierte en Ateneo de Montevideo. 

-1878; Fundación del diario “El Bien Público” por Juan Zorrilla 
de San Martín (Montevideo 1855-1931). 


33 


IV 


BACHILLERATO EN LA UNIVERSIDAD 
DE MONTEVIDEO: 1875-1876 


ntre marzo de 1875 y diciembre de 1876, Soca cur- 
sa Preparatorios en la Sección correspondiente de la 
Universidad de Montevideo, sita en la casa de Ejercicios, 
ubicada en la esquina de Sarandí y Maciel. 





Casa de Ejercicios Espirituales, asiento inicial de la Universidad de Montevideo. 
De: Publicación de la Universidad de la República, Montevideo, 1950. 


Joaquín de Salterain, su compañero de entonces, evoca esa épo- 
ca, a la vez que pinta con solvencia la fisonomía de su condiscípu- 


35 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


lo: “Nos conocimos en el claustro de la vieja universidad, cuando 
no había huelgas y aquellos maestros, Ellauri, González Vizcaíno, 
Arechavaleta, Destéffanis, etc., dictaban sus cursos con ingenua y 
amistosa familiaridad, como amigos más que como profesores; des- 
de entonces, Francisco Soca se destacó por su tenacidad y por su 
inteligencia y ansias de saber. Solitario, reconcentrado, casi huraño, 
no malgastó un minuto en las fáciles distracciones de los espíritus 
superficiales, porque reflexivo siempre, se dedicó por completo en 
cuerpo y alma, al trabajo intelectual”.2 

Los profesores, completando la cita previa, fueron: en historia, 
Luigi Desteffanis (Cremona, Italia, 1839- Montevideo, 1889);% en 
ciencias naturales, José Arechavaleta (España, 1838- Montevideo, 
1912);*% en química, Juan José González Vizcaíno (Montevideo, 
1813-1881);% en física, Juan Álvarez y Pérez; en latín, Jaime 
Ferrer y Barceló,? que consideraba a Soca “el mejor discípu- 
lo que había tenido”;% en filosofía, Plácido Ellauri (Montevideo, 
1815-1893)9-quien ejercía entonces por segunda vez el rectorado 
de la Universidad-. Pese a que el espiritualismo ecléctico de Victor 
Cousin (Paris, 1792-1867) era la filosofía oficial de la Universidad, 
a esa altura ya existía un ambiente abierto al liberalismo, que será 
estudiado en detalle más adelante. 


Los compañeros de estudio eran, entre otros: Prudencio Vázquez 


y Vega (Cerro Largo, 1853-Minas, 1883); Ramón López Lomba 





42 Otero y Roca, Solís, 1938, op cit: 21.22. 

43 Araújo Villagrán, H. /taliani nell' Uruguay, Montevideo, 1820:150. 

44 de Salterain, J. José de Arechavaleta. Rev Hist. Rev Hist, 1918; 9:77-95; Peluffo, A. 
Arechavaleta, el investigador, el maestro, el hombre. An Fac Quim 1960:6:7-22; De 
Pena, C. José Arechavaleta, Rev Nac, 1938; 1: 121-128; Cordero, E. Dos aspectos de 
la vida científica dl Arechavaleta, Rev Nac, 1938; 41:55-55. 

45 De Pena, Carlos María. Homenaje de un discípulo. Á la memoria de Don Juan José 
González Vizcaíno. Anales de El Ateneo del Uruguay, 1884, 7 (36): 151-156. 

46 Doctor en Ciencias de origen español, profesor de física y de historia natural. 

47 Español, fue el primer Inspector de Escuelas de Durazno en el momento de la refor- 
ma vareliana. 

48 El tema del latín en la Universidad ha sido tratado con gran solvencia por: Vicente 
O. Cicalese: El latín en el parlamento uruguayo, Montevideo, 1994, Rosgal ed., 65 
págs. El latín fue definitivamente abolido de las aulas de secundaria, a pedido de los 
estudiantes y casi sin discusión por parte de las Cámaras en 1909. 

49 Scarone, A. Diccionario de seudónimos del Uruguay Montevideo, Claudio García, 


1942: 117. 


36 


RicarDO Pou FERRARI 





Arechavaleta Ferrer y Barceló Plácido Ellauri Luis Destefanis 


(Montevideo, 1855-1940); Martín C. Martínez (Montevideo, 
1859-1946);* Julio Bastos (Montevideo, 1863-1929); Carlos 
Gómez Palacios (Montevideo, c.1856-2)% [los cinco doctorados 
luego en Derecho]; José Batlle y Ordóñez (Montevideo, 1856- 
1929); Joaquín de Salterain (Montevideo, 1856-1926); Andrés 
Lerena Traibel (Montevideo, 1859-?);% [Victoriano Francisco?] 
Barcia López (Florida, 1859- Montevideo, 1907). Véase que no fi- 
gura Enrique Pouey (Montevideo, 1858-1939), porque hizo su ba- 
chillerato en París, como alumno del famoso Collége Sainte-Barbe. 
No todos quienes completaban el bachillerato seguían luego una 
carrera universitaria; sin embargo, ellos formaron un núcleo -gene- 
ración- de hombres de pensamiento y acción, que se destacaron en 
la administración, la empresa, el periodismo o la política; fueron, 
en gran parte, los creadores del Uruguay moderno. 





50 Doctor en Derecho, Profesor universitario, Ministro y Parlamentario. 

51 Doctor en Derecho en 1888 con una tesis sobre abolición de la pena de muerte, actuó 
en la magistratura, llegando a la Presidencia de la Alta Corte de Justicia y Miembro 
del Tribunal Internacional de La Haya; participó por largo período en El Ateneo, 
miembro de la Masonería con el grado 33 y Miembro del Supremo Consejo. 

52 Doctor en Derecho, Diputado. 

53 Luego de un frustrado intento por realizar estudios secundarios en Barcelona, los pro- 
siguió en Montevideo; fue Prosecretario de la Universidad y Secretario de la Facultad 
de Medicina desde su instalación; Doctor en Medicina y Cirugía en 1884; becario 
del Gobierno Nacional en París donde estudió oftalmología (1884-1889); Director 
de la Oficina de Estadística y Censos Municipal (1892-1903); fundador del Museo 
Histórico Nacional (1900), re-fundador del Instituto Histórico y Geográfico (1915), 
creador de la Liga de la Lucha Contra la Tuberculosis (1905), de la Lucha Antialcohó- 
lica (1915); Ministro de Relaciones Exteriores (1897-1898); parlamentario, escritor y 
poeta (segundo premio del concurso con motivo de la inauguración del monumento 
a la Independencia, en Florida, en mayo de 1879). 

54 Doctor en Jurisprudencia; Tesis: “El individuo y el Estado”, Montevideo, 1882, 65 


págs. 


37 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


Desde el punto de vista reglamentario quien obtenía el título 
de Bachiller pasaba a integrar la Sala de Doctores de la Universidad. 


En diciembre de 1876, Soca obtuvo el grado citado.” 


En marzo de 1877, se inscribió en primer año de Facultad de 
Medicina, según la lista de alumnos que consta en la obra de Eliseo 
Cantón;* esto sucedía unos meses después de la iniciación de los cur- 
sos en esa dependencia universitaria (junio de 1876). Otros cronistas 
aseveran que lo hizo en la Facultad de Derecho, cosa nada impro- 
bable, puesto que era usual que los bachilleres asistieran simultá- 
neamente a más de una Facultad -de las tres que existían entonces-, 
con miras a adquirir conocimientos complementarios de los que se 


enseñaban en la que habían elegido como “vocación principal”.” 


Para corroborar lo dicho, según el antes citado médico historia- 
dor argentino: “Figuran inscriptos en el Aula de Anatomía en 1877: 
Gonzalo Ramírez, Alberto Nin, José María Perelló, Ramón López 
Lomba, Manuel Domínguez, Antonio Rovira, Avelino Figares, 
Francisco Soca, Eusebio Gerona, Rudecindo Canosa y Atanasio 
Zavala Carriquiri.” De estos sólo culminaron la carrera los dos que 
están en letra cursiva. “Como se verá -continúa Cantón- fueron 
muchos los alumnos matriculados, pero pocos los estudiantes de 
verdad, hecho que no le restó mayor importancia a la nueva ins- 
titución, prestigiada con el entusiasmo por el público, y en la cual 
fundábanse alentadoras esperanzas que se fueron confirmando con 


el correr de los años.”?* 


Sea de ello lo que fuere, Soca no asistió más que unos meses, 
porque, como se verá enseguida, partió en setiembre para Europa. 





55 Al año siguiente, Latorre suprimió los estudios preparatorios, que recién se reinicia- 
rían en 1883, bajo Santos. 

56 Cantón, Eliseo. Historia de la Medicina en el Río de la Plata, Madrid, 1928, 3: 316. 

57 Cantón, Eliseo. op. cit; 3: 316: en la lista del primer año de medicina figuran como 
estudiantes varios que luego fueron connotados juristas; allí buscaban quizás los co- 
nocimientos “positivos”, que estaban en la base del pensamiento cientificista, evoluti- 
vo y materialista, en boga entonces. 


58 Cantón, Eliseo, op cit; 3: 314-316. 


38 


UNA SEMBLANZA DE RAMÓN LÓPEZ 
LOMBA, AMIGO Y CONFIDENTE 


ntes de seguir adelante, nos detendremos en quien se- 

rá durante largos años amigo, confidente y consejero de 

Soca. Quizás tuvo otros, pero ninguno que recorriera 

junto a él los caminos de la juventud, cuando se for- 
jan la personalidad intelectual y las tendencias ideológicas. Sólo a 
un hombre de alto nivel intelectual y sentido común pudo haber 
elegido Soca como interlocutor a lo largo de tantos años, a la vez 
que como orientador a la hora de tomar decisiones importantes. 
Ignoramos, ya que no existen documentos que lo prueben, hasta 
cuándo prosiguió esta amistad. 


Nació en Montevideo, en 1855, de familia acomodada. 


Relacionado intelectualmente con Vázquez y Vega, fue también 
gran amigo de Batlle. 


Primero fue católico militante. Cuentan las crónicas: “El Padre 
Gioia, junto [con él], debiendo vivir en una época particularmente 
contraria a la fe, en especial en el ambiente universitario, cuando se 
promulgó la primera Profesión de Fe Racionalista (1869), concibie- 


39 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


ron el propósito de fortificarse mutuamente en la piedad mediante 
el ejemplo y el estudio de la doctrina católica [...] Hicieron con tal 
motivo un retiro espiritual, al que se fueron sumando varios jóvenes 
y fundaron, en el ámbito del Colegio San José [calle Canelones], 
establecido por los hermanos capuchinos, la Sociedad Filosófico- 
Religiosa y literaria.” El Presbítero Mariano Soler, de acuerdo con 
Monseñor Jacinto Vera, resolvieron cambiarle el nombre por el de 
Club Católico, cuya inauguración formal tuvo lugar el 24 de ju- 
nio de 1875; de allí surgieron todas las demás iniciativas de los 
laicos católicos en años posteriores. En la Memoria de la prime- 
ra Comisión Interina del Club Católico -de la que López Lomba 
era secretario-, del 19 de junio de 1875, se hace referencia a varias 
disertaciones que habían tenido lugar durante ese año, entre las 
que figura una a cargo del antes mencionado sobre “La providen- 
cia Divina en los destinos de la humanidad”. La última vez que su 
nombre aparece vinculado al Club Católico es el 2 de abril de 1881 
-fecha de ingreso de José Pedro Lenguas (Montevideo, 1862-1932) 


como miembro de la Directiva de la institución-.* Y 


Cursó estudios preparatorios en la Universidad de Montevideo 


en 1875 y 1876. 


Según Cantón, en marzo de 1877, figura entre los inscriptos 
en primer año de Anatomía de la recién inaugurada Facultad de 
Medicina, junto a varios compañeros que luego no seguirían esa 
carrera y fueron destacados jurisconsultos. 





59 Monseñor Eusebio De León. Padre Vito Ángel Gioia, citado por: Pou Ferrari, Ricardo 
y Mañé Garzón, Fernando. Luis Pedro Lenguas (1862-1932)., op cit: 63. 

60 José Batlle y Ordóñez figura como socio del Club Católico en el Libro de Socios; 
quizás ingresó por influencia de López Lomba, si bien, de acuerdo a sus propias ma- 
nifestaciones, no actuó nunca en el seno del mismo; narra asimismo Batlle que tuvo 
un altercado con sus compañeros, quienes se mofaban de él por persignarse y quitarse 
el sombrero al pasar frente a un templo católico 

61 Libro de Socios del Club Católico, consulta realizada por RPF en 2005. 

62 Monreal, Susana. El Club Católico de Montevideo (1875-1890). Presencia de Mariano 
Soler, in: Griego, María del Rosario; Monreal, Susana; Scala, Ana María; Villegas, 
Juan y Gelpo, Carlos. Monseñor Soler. Acción y obras. Montevideo, 1985: 241-247. 

63 Cantón, Eliseo, op cit; 3: 317. 


40 


RicarDO Pou FERRARI 


Gran amigo de Isabelino Bosch, López Lomba lo vinculó a 
Soca en oportunidad del viaje de este a Barcelona entre 1877 y 
1878, que luego será estudiado. 


No es seguro el dato, pero en 1878 José Pedro Varela lo habría 
designado Inspector de Enseñanza Primaria en el Departamento de 
Paysandú. 


Entre fines de 1879 y mayo de 1881, hace un viaje a Europa 
en compañía de Batlle. 


No figura entre los concurrentes a la Sección de Filosofía del 
Ateneo, liderada por Vázquez y Vega, que transcurrió entre enero 


de 1879 y fines de 1881. 


Según afirman sus contemporáneos, a comienzos de 1882 re- 
nunció al Club Católico, se afilió al positivismo, razón que lo alejó 
de Batlle, quien ya era entonces connotado krausista. Fue designa- 
do profesor de filosofía en El Ateneo, segundo año, recomendando 
-a diferencia de su antecesor y docente de primer año, Ángel Solla-, 
bibliografía francamente positivista spenceriana y aún comtiana. 
Renunció a la cátedra al año siguiente. 


Culminó la carrera de Doctor en Jurisprudencia en 1881 con 
una tesis titulada “Una página de Sociología”, en alusión a la ciencia 
fundada por Comte. 


Fue Oficial Mayor del Ministerio de Fomento; actuó luego en 
la Secretaría del Ministerio de Justicia, Instrucción Pública y Culto 
bajo el gobierno de Máximo Santos, ocasión en que sirvió de nexo 
entre el mandatario y Soca, lo que culminó con la firma del decreto 
de subvención de los médicos orientales para perfeccionar sus es- 
tudios de medicina en Europa. Todavía ocupa ese cargo a la fecha 
de regreso de Soca, su nombre en el expediente de nombramiento 
de este último como Profesor de Patología médica en 1882 y aún 
en 1894, en ocasión de la solicitud presenada por Soca de una sala 
en el Hospital de Caridad para que allí funcionara la recién creada 
Clínica de niños. 


Vivió expatriado en Argentina, en críticas condiciones econó- 
micas, durante la época de Juan Lindolfo Cuestas (ignoramos la 


41 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


causa, habiendo sido previamente su próximo colaborador; pero 
no fue el único en tomar tal camino en ese crítico momento). Soca 
contribuyó económicamente a su manutención y le aconsejó retor- 
nar al país, donde podría hallar un empleo en alguna dependencia 
estatal con el apoyo de Joaquín de Salterain, amigo de ambos y por 
entonces Ministro de Relaciones Exteriores. 


Entre 1903 y 1912 fue Director de la Oficina de Estadística. 


Con posterioridad y seguramente por influencia de Soca, fue 
designado Cónsul General del Uruguay en Francia, donde perma- 
neció varios años. 


Fue autor de muchas obras, entre otras: “La República Oriental 
del Uruguay” (1884); “Justicia de Paz” (1901); “Reorganización ju- 
dicial” (1902); “Juicios de Desahucio”; “Estadística judicial o gace- 
ta de los tribunales”. 


Contrajo matrimonio con Elena André. 


Uno de sus hijos, Julio López Lomba André (n 1896), mé- 
dico, estudió en la Facultad de Medicina de París, donde obtuvo 
el doctorado en ciencias en 1922. Presentó varios trabajos ante la 
Academia de Ciencias y la Sociedad de Biología de París, y fue “lau- 
réat” por la Facultad de Medicina de dicha ciudad. 


Ramón López Lomba falleció en Montevideo en 1940. 





64 Scarone Arturo. Uruguayos Contemporáneos, Montevideo, Barreiro y Ramos, 1937: 
280-281. 


42 


VI 


PRIMER VIAJE A EUROPA Y ESTUDIOS 
DE MEDICINA EN BARCELONA 


1877-1878: 


1 1 de setiembre de 1877 zarpa Soca rumbo a Europa, gracias 

al apoyo económico de su tío materno, Leandro Barreto. 

Primera demostración de la nitidez con que ya concebía la 

importancia de una buena formación profesional, y el arro- 
jo de ese joven de veintiún años —ya mayor de edad- que cruzaba 
el océano, solo y casi sin recursos, en pos de iniciar dignamente su 
vida universitaria. Una cosa es clara: este hombre no podía tener 
15 años entonces como sería el caso de ser valida la fecha de 1862, 
postulada por muchos como la de su nacimiento. 


Según la relación del viaje que hace en carta del 15 de octubre 
de 1877 a los amigos de la etapa de preparatorios, relata que hizo 
escala en Río de Janeiro, Bahía, Pernambuco, San Vicente (Islas 
Azores) y desembarca en Lisboa. Su humor, agrega, es “insoporta- 


ble”, “estoy de mal talante”, € la situación es indefinida”... Tampoco 
la caligrafía y la redacción de esta carta, la de mayor antigijedad 





65 Archivo Francisco Soca, MHN. 


43 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


que se conserva en el MHN, corresponden a un niño de doce años, 
como seria el caso de ser cierta la fecha de nacimiento antes citada. 


Al arribar, hace averiguaciones en Lisboa con la inten- 
ción de inscribirse en la Facultad de Medicina de esa ciu- 
dad; pese a obtener respuesta afirmativa, pasa sucesiva- 
mente por Madrid -donde tiene oportunidad de conocer 
a Emilio Castelar-% y Zaragoza, para afincarse finalmente 
en Barcelona. Allí cuenta con el apoyo moral de Isabelino 
Bosch (Montevideo, 1854-1924),” amigo de López Lomba, 
que cursaba primer año de Medicina, después de haber in- 
tentado infructuosamente matricularse el año anterior, por 
ser rechazados los certificados de bachillerato expedidos en 
Montevideo, razón por la cual debió rendir los exámenes de 
bachillerato en Tarragona, no sin antes haber promovido un 
conflicto entre las cancillerías de España y Uruguay. 


Entre setiembre de 1877 y agosto de 1878 permanece 
Soca en Barcelona,* “donde había residido un tío suyo, que 
acompañara como cirujano a la expedición del General Prim 
en Marruecos (en torno a 1860).”% 


Fijó domicilio en la calle de San Pablo número 2, “en 
la esquina de las Ramblas”, sitio próximo a la Facultad de 
Medicina “que se hallaba situada junto al hospital de la 
Santa Cruz, en el edificio comprendido entre las calles del 
Carmen y del Hospital [...] La distancia con el domicilio [...] 
no debía ser mayor de 300 metros”. Sin embargo, en la carta 





66 Otero y Roca, S. 1938, op cit: 24. 

67 Se doctoró en Madrid, al retorno a Montevideo actuó en el Cuerpo Médico del Ejér- 
cito, fue el primer catedrático de Clínica Obstétrica; casó con Teresita Santos, hija del 
Capitán General Máximo Santos, mujer de gran valía intelectual, que fue periodista, 
dio conferencias en Europa y promovió el Instituto de Ciegos. 

68 Los datos referidos a la estadía de Soca en Barcelona y los entrecomillados han sido 
tomados textualmente de: Corbella y Corbella, Jacinto. La estancia de Francisco Soca 
Barreto en Barcelona, Asclepio, 1969; 22: 129-134. 

69 Otero y Roca, S. 1938, op cit: 24. 


44 


RicarDO Pou FERRARI 


antes citada, probablemente previa a su instalación definiti- 
va, dice: “Escribir así: Vía de Lisboa. España. Sr. Figueredo 
y Bernadá, para entregar a Franc. Soca. Calle Pelayo 32, 


Barcelona.” 7 


El 17 de agosto de 1877 presenta al rectorado de 
la Universidad de Barcelona el título de Bachiller de 
Montevideo, visado por los consulados de Francia y España 
en esta ciudad y con copias certificadas por un escribano de 
Barcelona (Miguel Martí y Sagristá). 


LEER 


2? 
S 2 


A 





Julián Casaña y Leonardo 


Recién el 23 de octubre de 1877 —han transcurrido ya dos me- 
ses, mucho tiempo para este ansioso joven- se le informa que el 
Rector, Químico Farmacéutico Julián Casaña y Leonardo (1833- 
1911) le ha concedido autorización para inscribirse como estudian- 
te en la Facultad de Medicina en carácter “condicional”, hasta que 
se expidiera la Dirección General de Instrucción Pública, institu- 
ción sita en Madrid, a la que se había solicitado opinión acerca de 
la validez del documento. 





70 Archivo Francisco Soca, MHN. 


45 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 





Dice textualmente: 


Admítase a la matrícula extraordinaria que solicita a con- 
dición de tener que acreditar durante el presente curso, que ha 
incorporado las asignaturas de segunda enseñanza que habilitan 
para recibir el grado de bachiller en alguna de las instituciones 
oficiales españolas o que ha obtenido la dispensa del gobierno 
por no hacer la incorporación, debiendo antes de examinar- 
se de las asignaturas de Facultad...(ilegible)...con arreglo a las 
disposiciones vigentes que ha sido espedido (sic) el título de 
bachiller. Respecto a la segunda parte de la instancia remítase la 
que sobre sus estudios eleva a la Dirección General. 


El mismo día Soca presenta solicitud de matrícula en la Facultad 
de Ciencias a efectos de cursar las “asignaturas de Ampliación de 
Física, Química e Historia Natural” y en la Facultad de Medicina 
para las de Anatomía primer curso y Disección primer curso, en las 
que fue admitido en forma “provisional”. 


Ante la proximidad de los exámenes, averigua si hay novedades 
de su expediente. El 29 de mayo de 1878, recibe una comunicación 
del rectorado de Barcelona que dice: 


No habiéndose resuelto aún por la superioridad la instan- 
cia a que se refiere el recurrente y tomando en consideración las 


46 


RicarDO Pou FERRARI 


razones que manifiesta, admítasele a examen de las asignaturas 
en que se halla inscrito condicionalmente, previo pago de los 
correspondientes derechos, quedando para todo a las resultas 
de aquella resolución pendiente y extendiendo a continuación 
por los respectivos tribunales las correspondientes actas de los 
indicados exámenes. 


Esto es refrendado expresamente por el Rector tres días después. 


Soca tuvo pasión por el estudio, que realizaba mientras se pa- 
seaba a grandes zancadas por la habitación, llegando en su distrac- 
ción a confundir su propia sombra con un extraño. De vez en cuan- 
do recitaba los versos de Castelar, entre ellos el que dice: “Yo no sé 
por qué mi lengua, que suena como badajo de vieja campana de al- 
dea, ha de sonar a muerte contra todos los déspotas de la tierra...””' 


El 7 de junio de 1878 rinde examen de Química general, en el 
que “mereció la calificación de Notable”. Formaron el tribunal: José 
Ramón Fernández de Luanco y Riego (1825-1905), Miguel Bonet 
Amigó (1853-1913) y Simón Archilla y Espejo (1836-1890). 





Carlos de Siloniz 





71 Otero y Roca, S., 1938, op cit: 24. 


47 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


El 28 de junio da el examen de Anatomía primer curso y 
Disección primer curso, otorgándose la calificación de “notable”, 
siendo los examinadores: Carlos de Silóniz (1815-1898) -forma- 
do en varios países europeos e introductor en España de la patolo- 
gía celular-, Jaime Ramón Coll Doménech y José Cabot y Rovira. 
“Solía recordar complacido más tarde, sus trabajos de disección en 
la capital catalana y «aquel soberbio estudio» que hiciera de la ana- 


tomía de la mano.” 


En fecha no determinada, se presenta a examen en Física, que 
salva con calificación de “notable”; el catedrático era Antonio Ravé 
y Bergnes. 


Historia Natural: no rinde la prueba, ignorándose el motivo; 
la asignatura era ejercida por José Planellas y Giralt [1820-1888], 
decano de la Facultad de Ciencias. 


El 10 de agosto de 1878, el rector dirige una nota a la Dirección 
General en los siguientes términos: 


Se acerca el curso de 1878 a 1879 y serán grandes per- 
juicios que se causarán a este aprovechado alumno si no se re- 
suelve la instancia pendiente sobre validez o incorporación de 
su título de Bachiller en ciencias o equivalente necesario, para 
habilitar el examen sufrido y poderse matricular en el segundo 
curso en la facultad de Medicina. 


También en ese año, en fecha no precisa, Soca envía comunica- 
ción a la autoridad universitaria en la que expresa -con el mismo 
estilo que será luego el propio a la hora de reinvindicar lo que cree 
justo-, refiriéndose a la falta de reconocimiento de la legitimidad de 
sus diplomas de Montevideo: 


[...] finalmente pido que se declare formalmente que la ile- 
galidad de estos exámenes surge exclusivamente de la ilegalidad 
de mi título de bachiller extranjero [...] Que si éste fuera legíti- 
mo, o en tal lo convirtiera un acto cualesquiera, legítimos, do- 
tados de fuerza académica serían mis indicados exámenes [...] 
Sólo pensar que yo pido se declare lisa y llanamente la verdad 





72 Otero y Roca, S., 1938, op cit: 24. 


48 


RicarDO Pou FERRARI 


de los hechos sucedidos, nada más, nada menos [...].La tiene 
en Montevideo donde son admitidos sin inconvenientes todos 
los títulos y actos de las universidades españolas [...] Mi objeto, 
Excmo. Sr., es aprovechar un año a cuya pérdida me condena 
la tardanza en la solución del asunto por parte del Director 
General de Instrucción Pública. 


El 9 de diciembre de 1878 está fechada la repuesta final del 


Consejo Superior de Instrucción Pública que dice: 


Al rector de la Universidad de Barcelona, digo hoy lo si- 
guiente: Vista la solicitud de don Francisco Soca y Surroca (sic), 
para que se dé valor académico de título de Bachiller en Artes, 
al de Bachiller en Ciencias y Letras que le fue concedido por la 
Universidad Mayor de la República Oriental del Uruguay, y te- 
niendo en cuenta que no presenta este documento original, ni 
certificación debidamente legalizada que acredite la extensión y 
tiempo con que ha hecho el estudio de las asignaturas que com- 
prende dicho grado; esta Dirección General, de conformidad 
con el dictamen del Consejo de Instrucción Pública, ha acor- 
dado desestimar la instancia y que se devuelvan adjuntas las 
dos certificaciones que la acompañan, reservando su derecho al 
interesado para reproducir la pretensión una vez subsanados los 
defectos de que adolecen los expresados documentos. Lo tras- 
lado a U. para su conocimiento y demás efectos. Dios guarde a 
U. muchos años. Madrid, 9 de diciembre de 1878. El director 
general. Sigue firma ilegible. 


Una copia, dirigida al estudiante, dice: “para el interesado, que 
se ignora su paradero”. 


En carta del 2 de octubre de 1878 a López Lomba, estando ya 
en Montevideo, Soca expresa: 


Estoy nostálgico, inconsolablemente nostálgico. Y estoy 
en mi patria. Pero ¡ay! tras de mí, allá, al otro lado de los mares, 
dejo el sueño de la luz, la patria hermosa de la ciencia, el altar 
del pensamiento. Por eso la sombría oscuridad de este espanta- 
ble destierro me abruma, me desola... 


Luego de quejarse del entorno vernáculo, finaliza: 


49 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


Soy reaccionario. Nuestros padres aplaudieron demasiado. 
Por eso, sin duda, nosotros debemos silbar mucho. La Ley de la 
Historia, de un extremo en pos de otro extremo.”? 


Jacinto Corbella y Corbella, autor de esta importante contribu- 
ción histórica que ha servido de base al presente capítulo, culmina 
su trabajo con estas palabras: “La lentitud oficial y algún defecto de 
forma impidieron que Francisco Soca Barreto siguiera sus estudios 
en la Facultad barcelonesa”.% Puede agregarse que tuvo, sin embar- 
go, la oportunidad de estudiar en una gran universidad española, 
en época de auge de la ciudad condal, así como de empaparse en los 
movimientos culturales que entonces bullían en Barcelona. 


Con la misma resolución con que había emprendido la hazaña, 
ahora, ya iniciado en la que sería la pasión de su vida, la medicina, 
con veintidós años, retorna a Montevideo, frustrado pero no derro- 
tado... 





73 Archivo Francisco Soca, MHN 

74 En realidad, la reticencia de España en aceptar como válido el bachillerato uruguayo 
era hasta cierto punto justificada. Hemos brindado una idea de las materias que se 
estudiaban en Montevideo; sabemos, a través del expediente de Carafí en Barcelona, 
que en segundo año se dictaban las siguientes materias: latinidad, poética, retórica, 
psicología, lógica, ética, historia universal y española, matemáticas, ciencias natura- 
les, geografía, fisiología e higiene. La diferencia es notoria. (Pou Ferrari, R y Mañé 
Garzón, E. José Máximo Carafí. Primer Decano uruguayo y organizador de la nueva 
Facultad de Medicina de Montevideo, Montevideo, Plus Ultra ed., 2013: 17) 


50 


VII 


REGRESO A MONTEVIDEO: 


EL ATENEO DEL URUGUAY. 
UBICACIÓN GENERACIONAL: 1878-1881 


n setiembre de 1878 regresa Soca a Montevideo. Uruguay 

se hallaba bajo el gobierno de Latorre. No obstante, pulula- 

ba una notable variedad de sociedades culturales, así como 

de publicaciones, desde las que si bien no se atacaba direc- 
tamente al gobierno, se sostenían ideas contrarias a sus disposicio- 
nes y se cultivaba el liberalismo. 


REVÁLIDA DE LOS ESTUDIOS “PROVISIONALES” DE BARCELONA 


El 23 de octubre presenta la solicitud de reválida ante la 
Universidad, con los documentos “provisionales” otorgados en 
Barcelona. El 3 de noviembre recibe informe favorable del Decano 
Julio Jurkosvski (que ocupó dicho cargo de 1878 a 1879) e inme- 
diatamente, la aprobación del Consejo Universitario, presidido por 
el rector Alejandro Magariños Cervantes (Montevideo 1825-1893). 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


PROBLEMAS EN EL RECONOCIMIENTO DE LOS TÍTULOS DE BACHILLERA- 
TO URUGUAYOS EN ESPAÑA Y DECISIÓN DE LATORRE 


Poco después -y este es un dato interesante y poco conocido 
en la historia de las relaciones culturales hispano-uruguayas- el 
Consejo Universitario comunica al Ministerio de Gobierno acerca 
de los “problemas ocurridos en España derivados del no reconoci- 
miento de los certificados de bachillerato de los estudiantes Bosch y 
Fernández”, hecho que les había impedido ingresar a la Universidad 
de Barcelona el año anterior. Continúa la comunicación diciendo 
que “se había encomendado al Dr. Suñer y Capdevilla que oficia- 
ra de mediador en el asunto, ya que este se aprestaba a viajar a 
España”? pero que dicha “gestión había quedado suspendida dado 
que se tuvo noticia que el asunto se había superado y que ambos 
estudiantes ya habían ingresado a la Universidad”. No obstante, 
el padre del segundo de los nombrados desmintió esas versiones 
en la prensa. El Consejo universitario agrega “la queja formulada 
por el Bachiller Francisco Soca, quien hubo de suspender los estu- 
dios médicos en Barcelona por igual causa”. Pide al Gobierno que 
el Uruguay proceda recíprocamente, en el sentido de 'no recono- 
cer los títulos españoles como lo venía haciendo tradicionalmen- 
te, hasta tanto no se resuelva el asunto”. El Gobernador Provisorio 
Coronel Lorenzo Latorre accede a lo solicitado.”* En realidad, como 
ya fue expresado, Isabelino Bosch debió dar los exámenes corres- 
pondientes al bachillerato español en la ciudad de Tarragona para 
poder ingresar a la Universidad, dado que nunca fue aceptado su 


título de bachiller de Montevideo.” 





75 Francisco Suñer y Capdevila (Rosas, Gerona, 1842-Montevideo, 1916) viaja en esa 
fecha, siendo elegido Senador del Reino, cargo al que no accede; permanece en Bar- 
celona hasta 1889, para volver luego definitivamente Montevideo, donde se dedica a 
ejercer la profesión; fue uno de los fundadores del Hospital Asilo Español ( Juan Pou 
Orfila. Discursos Universitarios y escritos culturales, primera serie, Montevideo, 1928). 

76 Alonso Criado, Manuel. Colección Legislativa de la República Oriental del Uruguay, 
Montevideo, 1879; Tomo V, Anexo 1: 78-79. 

77 Memoria estadística del curso 1877 a 1878, Universidad de Barcelona, Barcelona, 
1880. 


$2 


RicarDO Pou FERRARI 


ESBOZO BIOGRÁFICO DE PRUDENCIO VÁZQUEZ Y VEGA, EL JOVEN 
ORIENTADOR FILOSÓFICO 


Una figura clave entre los jóvenes racionalistas de ese mo- 
mento fue Prudencio Vázquez y Vega, cuya reseña biográfica 
adelantamos antes de seguir exponiendo la trayectoria inte- 
lectual de la generación del 78. Racionalista, espiritualista y 
deísta, fue uno de los primeros en enseñar el krausismo en 
el Uruguay. 


Según Susana Monreal, hubo tres aspectos de esta doc- 
trina que despertaron la adhesión de algunos jóvenes uru- 
guayos de la época: ser un sistema amplio y armónico [de 
cuño] espiritualista, que sustituía al cristianismo [...], pos- 
tulando un2”religión natural”: la creencia en un Dios *in- 
manente y trascendente” cuyo culto consistía en la práctica 
del bien; ser “una filosofía de la acción”: su “religión [era la] 
del deber, la moralidad, la justicia, el bien y la virtud” lo que 
implicaba una “reforma profunda de la sociedad, que debía 
realizarse a través de la transformación del hombre y de la 
cultura; de allí la importancia que los krausistas otorgaban 
a la pedagogía y la ética.”?* 

Nació Vázquez y Vega en el Departamento de Cerro Largo en 


$73. 


Cursó el bachillerato en la Universidad de Montevideo en- 
tre 1875 y 1876 -oportunidad en la que trabó amistad con Batlle 
y Soca, entre otros-, egresando con la ponencia, apadrinada por 
Justino Jiménez de Aréchaga (Montevideo, 1850-1904): “Creo que 
es contrario a la dignidad humana y que pervierte el sentimiento públi- 
co, el proceder de todo ciudadano que incline voluntariamente la frente 
o que preste su decidido concurso a esa esfigie (sic) aterradora y som- 
bría a que damos el fatídico y siniestro nombre de dictadura militar”. 





78 Monreal, Susana. Krausismo en el Uruguay. Algunos aspectos del Estado tutor, Montevi- 
deo, UCUDAL, 1993:169-173. 


53 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


Como puede verse, queda implícitamente planteada su posición 
política contra la dictadura de Latorre. 





En 1872 se había sido integrado al Club Universitario; a partir 
de 1874, formó parte de la Sociedad Filo Histórica y de la Sociedad 
de Estudios Preparatorios; a partir de 1875, del Club Joven América, 
del Club Fraternidad de La Aguada, del Club Literario Artístico 
Uruguayo y del Club Literario Platense. Destacamos la variedad de 
grupos juveniles vinculados a la actividad cultural. 


En 1877 participa de la fundación del Ateneo del Uruguay. 
En años subsiguientes asiste a las reuniones del Club Católico, en 
oportunidad de las discusiones con los positivistas y de las confe- 
rencias dictadas por Monseñor Soler. Así pues, sin ser católico, esta- 
ba con ellos contra el avance de los primeros, a quienes consideraba 
materialistas. 


En 1878 inaugura el primer curso de Filosofía en El Ateneo con 
el tema “La filosofía espiritualista y la filosofía positiva” sobre la base 


54 


RicarDO Pou FERRARI 


de los postulados de Guillaume Tiberghien (Bruselas, 1819-1901) 
-representante belga del krausismo-, y al año siguiente, establece la 
Sección de Filosofía, en la que luego nos detendremos. 


Sus aportes periodísticos y literarios aparecieron en: “La voz 
de la Juventud” (1875), “Revista Científico Literaria” (enero-abril 
de 1877), “Revista Americana” (junio -julio de 1877), “La Idea” 
(marzo y abril de 1878), “El espíritu Nuevo”, “La Razón” (1878) 
-lo veremos luego en detalle-, “Anales de El Ateneo de Montevideo” 
(noviembre de 1881 a mayo de 1882). 


En 1881 obtiene el título de Doctor en Jurisprudencia con la 
tesis, apadrinada también por Jiménez de Aréchaga: “Una cuestión 
de Moral política. Los hombres honrados no deben apuntalar con su 
concurso a los gobiernos usurpadores”, referida a la actuación de José 
Pedro Varela durante el gobierno de Latorre. 


Se integra al partido Constitucional. Pasa una temporada en 
Melo. Vuelto a la capital, entra en polémica con quienes quieren 
promover un homenaje en el segundo aniversario de la muerte de 
José Pedro Varela; abre su bufete de abogado y reinicia las clases en 
El Ateneo; pero está muy debilitado, por lo que decide hacer una 
cura de descanso en Minas. Allí muere, en 1883, a consecuencia 
de tuberculosis pulmonar, bajo el cuidado de Isabelino Bosch y la 
compañía de su gran amigo, José Batlle y Ordóñez.”? 


Así lo pinta Susana Monreal: 


Estudiante atropellado e impulsivo, de temperamento 
petulante, amigo afectuoso, caudillo en ciernes, moralista in- 
transigente, polemista combativo, Prudencio Vázquez y Vega 
fue una personalidad muy rica, no siempre amable, siempre 
respetable. * 


Sorprenden las similitudes con Soca, como el mismo Prudencio 
lo mostrará seguidamente.. 





79 Monreal, Susana, op cit, 1993: 232-235. 
80 Monreal, Susana, op cit, 1993:237. 


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FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


Un NOTABLE “RETRATO EPISTOLAR” DE SOCA POR VÁZQUEZ Y VEGA 


Creemos oportuno intercalar esta nota, de la pluma de 
Prudencio Vázquez y Vega, que permite intuir su modalidad inteli- 
gente y humorística, a la vez que la vinculación amistosa que unía a 
este profesor con sus alumnos, casi de su misma edad. 


El 12 de diciembre de 1881, envía a Soca esta carta -cedida 
por Andrés Cayafa Soca a Solís Otero y Roca- desde la ciudad de 
Minas, en la que pinta, en pocos y netos trazos, al joven estudiante, 
bohemio, díscolo y orgulloso: 


Querido Soca: Tengo un amigo tan etiquetero y tan far- 
sante como usted, que me ha exigido como condición sine qua 
non para escribirme, que yo le escriba primero. ¿Lo conoce 
usted? Tiene un aspecto híbrido de gaucho y de filósofo cí- 
nico, larga y desordenada melena, bigote como quiera, levita 
arrugada y desprendida, botines nuevos, corbata atada medio 
a un costado y como que quisiera rotar, tipo de salón, tan des- 
preocupado como Diógenes y tan escéptico como empírico. 
¿Lo conoce usted? Le diré a usted como a otro amigo: el honor 
se ha salvado, la etiqueta ha sido satisfecha y usted queda habi- 
litado para escribir largo y tendido. Soy un afectísimo amigo. 
Prudencio Vázquez y Vega.* 


Aook 


EL RACIONALISMO ESPIRITUALISTA, “LOS CUATRO MOSQUETEROS”, LA 
“GENERACIÓN DEL 78” 


En El Ateneo y el Club Católico se habían planteado encona- 
das discusiones entre racionalistas espiritualistas, cristianos (católi- 
cos y protestantes) y positivistas (que sostenían el evolucionismo en 
su modalidad spenceriana). 





8l Muiños H. H., op cit: XXVI-XXVII. 


56 


RicarDO Pou FERRARI 


FUNDACIÓN DEL DIARIO La RAZÓN 


El diario La Razón -dice Arturo Ardao- fue fundado el 
13 de octubre de 1878 -fecha que coincide con el arribo de 
Soca-, para satisfacer la necesidad de [contar con] una tribuna 
periodística que llevara el sentir de los jóvenes racionalistas del 
Ateneo. Surge teniendo de director a Daniel Muñoz [Vidal y 
Batlle, Montevideo 1849-1930]% y de redactores a Manuel B. 
Otero (Montevideo, 1857-1933),% Prudencio Vázquez y Vega 
y Anacleto Dufort y Álvarez [San Carlos, 1855- Montevideo, 
1904].% Serán estos los cuatro mosqueteros del racionalismo 
de entonces, los que especialmente se batieron por [dicha] cau- 
sa en El Ateneo, en la prensa y en las conferencias públicas, 
pronunciadas no sólo en la capital sino también —lo que por 
primera vez ocurría— en el interior de la República [...]* 


El mismo autor hace una excelente síntesis de la evolución de 


la mentalidad en este período: 


La ideología dominante en la intelectualidad fue evolucio- 
nando en el curso de pocos años [...] del teísmo católico en la 
década de los 60, al deísmo metafísico de la religión natural, en 
la del 70, [...]; hasta el agnosticismo y el ateísmo, en los últimos 
años del siglo, al influjo de las corrientes positivistas y ciencistas 
[...] Después de 1880, el racionalismo en sentido estricto cede 
el sitio al liberalismo, tercera y última gran forma histórica en 
el país del racionalismo religioso. * 





82 


83 


84 


85 


86 


Su seudónimo literario era “Sansón Carrasco”; militante en el Partido Colorado; fue 
Jefe Político de Florida en 1896, Ministro Plenipotenciario ante Italia (1896) y Ar- 
gentina (1902); primer Intendente Municipal de Montevideo (1909 y 1911) y Mi- 
nistro de Relaciones Exteriores (1919). 

Abogado, diplomático, periodista, diputado y senador en varias legislaturas; ministro 
de Relaciones Exteriores (1915-1916); miembro de la delegación uruguaya ante la 
Corte Permanente de Arbitraje de La Haya (1914); ministro plenipotenciario y em- 
bajador extraordinario ante el gobierno de Bolivia (1916). 

Graduado de abogado en 1883, militó en el Partido Colorado; ejerció un tiempo 
en Tacuarembó -simultáneamente al período en que allí permaneció Soca- donde se 
dedicó a otras diversas actividades sociales y culturales, tales como la enseñanza de 
literatura e historia, observaciones astronómicas, estudio de lenguas antiguas, etc; 
fue escritor, diputado (1899-1902); Ministro de Hacienda (1899-1900); Senador 
(1903). Poeta, historiador y periodista, culminando como redactor de El Día. 
Ardao, Arturo. Racionalismo y Liberalismo en el Uruguay, Montevideo, 1962, Univer- 
sidad de la República: 185. 

Ardao, A. Racionalismo y Liberalismo en el Uruguay, op cit: 190. 


57 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


Y así señala Ardao la vinculación entre ideología y política: 


El final del racionalismo coincidió con el gobierno de 
Latorre (1875-1880); los comienzos del liberalismo con la 
hegemonía de Santos (1880-1886) [...]; la etapa del liberalis- 
mo anticlerical que sigue a continuación, corresponderá a la 
hegemonía del positivismo. Pero ambas correspondencias no 
tienen el mismo sentido. El racionalismo deísta es filosófica- 
mente espiritualista y se define en doctrina como tal, partici- 
pando todos sus adeptos de las mismas convicciones filosóficas. 
El liberalismo, en cambio, no es en sí mismo filosóficamente 
positivista, no se define en doctrina como tal. Por el contrario, 
se caracteriza por separar en forma expresa la cuestión religiosa 
de la cuestión filosófica —tan íntimamente fusionadas ambas 
por el racionalismo deísta— a fin de contar con el concurso de 
elementos de las más dispares convicciones filosóficas. No se 
trata para él —como era el caso para el racionalismo— de hacer 
la prédica afirmativa de ningún credo religioso ni filosófico: se 
trata sólo de una acción negativa de lucha contra la Iglesia en 
el terreno político y social. Pero eso mismo —he aquí lo im- 
portante— era fruto de un cambio de conciencia traído por el 
positivismo.” 


La Revista El EspPírITrU NUEVO 


Durante un año, coincidiendo con la anterior publicación, 


a partir de noviembre de 1878, Soca integra -conjuntamente con 
Eduardo Acevedo (Buenos Aires, 1857 - Montevideo, 1948), 
Prudencio Vázquez y Vega, Camilo B. Williams, José Batlle y 
Ordóñez, Luis Melián Lafinur (Montevideo, 1850-1939),% Carlos 
Gómez Palacios, Nicolás N. Piaggio (Montevideo, 1852-1918),* 
Martín C. Martínez, Antonio María Rodríguez, Manuel B. Otero 





87 
88 


89 
90 


Ardao, Arturo. Racionalismo y Liberalismo en el Uruguay, op cit: 230. 

Abogado, graduado en Buenos Aires en 1870, participó de las revoluciones de El 
Quebracho y de 1904. 

Agrimensor y profesor de la Universidad. 

Doctor en Derecho, diputado (desde 11885), senador (1913-1919), miembro de la 
Asamblea General Constituyente (1919); profesor de Física de la Universidad libre de 
El Ateneo de Montevideo (1877); docente de Geografía (1883-1884) y de Filosofía 
(1885-1886) de la Sección Enseñanza Secundaria de la Universidad; Decano de la 
misma (1895); catedrático de Derecho Internacional Privado de la Facultad de Dere- 
cho (1890-1898); vocal de la Dirección General de Instrucción Primaria (1883). 


58 


RicarDO Pou FERRARI 


(Montevideo, 1857-1933), Abel J. Pérez (Montevideo, 1857- 
1945)” y Mariano Pereira Núñez (Montevideo, 1878-1919)- el 
grupo de redactores de la revista El Espíritu Nuevo, semanario de 
ciencias y de literatura,?? de la que aparecen 42 números. Su tónica 
es también la del racionalismo espiritualista, antipositivista y anti- 
clerical. Aparecen notas de diversos autores y contenidos, que tie- 
nen en común una discreta tónica política contraria al régimen”.?” 
Ningún artículo lleva la firma de Soca, aunque Muiños supone que 
por el estilo literario podría atribuírsele un trabajo titulado “La feli- 
cidad...esa ausencia del deseo”. * 


AO 


VIAJE DE BATLLE Y LórPeEz LOMBA A EUROPA 


Entre fines de 1879 y mayo 
de 1881, dos de sus amigos, estu- 
diantes de Derecho, Batlle y López 
Lomba, viajan a Europa, donde el 
primero -ignoramos si también el 
segundo- sigue cursos de filoso- | 
fía en la Sorbonne y asiste a algu- 
na sesión de las que Pierre Laffite 
(Béguey, 1823-Paris, 1903) orga- 


nizaba en torno a la religión po- 





sitiva, en la que había sido la casa 
de Auguste Comte (Montpellier, 
1798-Paris, 1857). Batlle nunca 


adhirió, sin embargo, a esa filosofía, 








a la que fue contrario, manteniendo José Batlle y Ordóñez 
(BNM) 
91 Jurisconsulto, pedagogo, escritor y diputado. 
92 En ese Semanario se publica por primera vez La Leyenda Patria de Juan Zorrilla de 


San Martín (El Espiritu nuevo, semanario de ciencias y literatura, mayo 18 de 1879, No 
27, pág. 233 y sig). 

93 Ardao, A. Batlle y Ordóñez y el positivismo filosófico, Montevideo, Número ed, 1951, 
223 páginas. 

94 Muiños, H. H. op cit: XXV-XXVI. 


59 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


su afinidad al krausismo en su vertiente alemana y belga, con la que 
se había compenetrado a través del tratado de Derecho que se tenía 
por texto en la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad de 
Montevideo”. 





95 Tiberghien, Guillaume. Curso de derecho natural o de filosofía del derecho completado en 
las principales materias, con ojeadas históricas y políticas, Madrid, Bailly-Bailliére, 1873, 
682 páginas. 


60 


VII 


LA SECCIÓN FILOSOFÍA DEL 
ATENEO DEL UruGUaAY: 1879-1881 


124 de mayo de 1879 se funda una “Sección de Filosofía” 

en el seno del Ateneo del Uruguay.” Constituye la “prime- 

ra sociedad de estudios filosóficos puros que haya existi- 

do en el país”,” cuyo organizador y primer presidente fue 
Prudencio Vázquez y Vega [quien ya venía ejerciendo como profe- 
sor de filosofía en El Ateneo]. 


En la elección de autoridades, que tuvo lugar el 2 de ju- 
nio, fueron designados presidente, vicepresidente y secretario, 
quienes ya venían desempeñándose interinamente en esos car- 
gos desde la instalación: Vázquez y Vega, Batlle y Soca, respec- 
tivamente. 

En años sucesivos, ocuparon la presidencia Carlos Gómez 
Palacios, Baltasar Montero Vidaurreta (f. Buenos Aires, 1894) 





96 An Aten Urug. 1879; 27 (mayo 18): 233. 


97 Ardao, Arturo. Espiritualismo y positivismo en el Uruguay, Montevideo, Universidad 
de la República, 1968: 117-118. 
98 Fue educacionista, fundador y director del Colegio “Hispano-uruguayo”, inaugurado 


en 1878; también fue profesor de Historia Universal, Literatura, Psicología, Moral, 
Teodicea, Lógica e historia de la Filofofía. 


61 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


y José Batlle y Ordóñez.” [La Sección de Filosofía] funcionó 

hasta marzo de 1881,'% llegando a celebrar 26 sesiones, en las 
iS 

que se trataron temas de gnoseología, metafísica y ética. '% 1% 


Arturo Ardao ha publicado las Actas de dicha Sección,'” fir- 
madas -entre mayo y octubre de 1879- en total 19 documentos- 
por Vázquez y Vega como presidente y Soca como secretario; las 
restantes, por las autoridades de turno. La redacción, durante la 
primera época, estuvo a cargo de Soca, que transcribe extensamen- 
te sus intervenciones y con menos detalle las de sus compañeros. 
Batlle fustiga constantemente al secretario y solicita correcciones de 
forma y contenido. Se advierte una competencia intelectual entre 
los dos jóvenes, que a la sazón tenían 23 años. 


Participaron de esta actividad, además de los nombrados: 
Ambrosio Ballesteros, Jorge H. Ballesteros,'% Ovidio Grané,'” 
Eugenio Garzón Furriol (Entre Ríos, 1849 - Paris, 1940),'% 
Juan A. Escudero,'” Eduardo Acevedo, Miguel Lapeyre (Rocha, 
1868 - Montevideo, 1928),'% Federico Carbonell y Vives, Teófilo 





99 Esta elección tiene lugar el 21 de febrero de 1881, actuando en la vicepresidencia 
Arturo Terra, en la secretaría, Manuel Herrero y Espinosa y Martín C. Martínez como 
delegado ante la Junta Directiva. 

100 La situación política se enrarecia: el 20 de mayo de 1881 tiene lugar la mazorcada 
santista con los diarios El Plata, dirigido por Carlos María Ramírez y La Razón que 
dirigía Daniel Muñoz; ambos se ven obligados a emigrar a Buenos Aires. 

101 Ardao, Arturo. Espiritualismo y positivismo en el Uruguay, op cit: 117-118. 

102 Machado, Luis María Delio. Nuevo enfoque sobre los orígenes intelectuales del batllismo. 
La contribución de la Facultad de Derecho, Montevideo, 2007, Fondo de Cultura Eco- 
nómica ed: 189. En esta obra figuran como presidentes además de los nombrados en 
el texto, Guillermo Melián Lafinur, Angel Solla y Mateo Magariños Viera. 

103  Ardao, Arturo. La sección de filosofía del Ateneo (1879-81), Humanidades Digitales, 
htpp://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/items(show/12 (consulta 2 de junio de 
2020). 

104 Doctor en Derecho en 1881 con una tesis titulada “Sistemas Penitenciarios”, Inspec- 
tor Nacional de Instrucción Pública entre 1882 y 1883, luego, Diputado. 

105 Doctor en Derecho, miembro de la Magistratura. 

106 Periodista, radicado en París durante años, actuó como corresponsal de Le Figaro. 

107 Doctor en Derecho, graduado con la tesis El Poder Ejecutivo (Organización; Funciones 
ordinarias), 1883. 

108 Doctor en Derecho, graduado con la tesis Las nacionalidades; su origen y desarrollo, 
1885; Profesor de Historia de la Sociedad Universitaria y de la Sección Enseñanza Se- 
cundaria y Preparatoria (que contribuyó a crear); luego profesor de dicha materia en 
la Universidad de la República, Decano en dos ocasiones de Enseñanza Secundaria. 


62 


RicarDO Pou FERRARI 


Daniel Gil (Colonia, 1859 - 1886),"% Saturnino Álvarez Delgado, 
Manuel Herrero y Espinosa (Soriano, 1861 - Montevideo, 1910), 
E Lacueva Stirling,'*” Agustín Cardozo, L. Caravia, Antonio María 
Rodríguez (Montevideo, 1861 - 1923); Adolfo Garcé, Carlos A. 
Rabassa, Eduardo Viera, Nicolás Minelli, Martín C. Martínez, 
Ángel Solla,'** Gregorio I. Rodríguez (Montevideo, 1861 - 1923),'*2 
Arturo Terra,''? etc. Esta lista da una idea de los integrantes de la 
generación de Soca. 


Los asuntos tratados son abstractos (podría decirse de filosofía 
pura) y la exposición algo enrevesada y retórica. Llama la atención 
que a tan poco tiempo de instalarse la discusión en torno al posi- 
tivismo, no se menciona dicha corriente filosófica, salvo en alguna 
ocasión. 


El 29 de junio Soca diserta sobre “La génesis del conocimiento 
absoluto”, y argumenta sobre Su naturaleza y la anterioridad necesa- 
ria que tiene respecto del conocimiento sensible.” 


El 11 de julio, interviene en la discusión de la ponencia de 
) p 

Batlle contra “La doctrina materialista”, objetándola Soca de esta 

manera: 


[...] Los pensadores modernos se inclinan á colocar en la 
fuerza la esencia de la materia [...] Sea cualquiera la modalidad 
fundamental de esta sustancia sería siempre necesario recono- 
cer á la extensión como á uno de los determinantes concep- 
tuales de la materia; lo contrario sería aniquilar el mundo ca- 
yendo en un desconsolador pero insoluble idealismo [...] [N] 
o participaba [Soca] [...] de la desesperación cartesiana del Sr. 
Batlle, de su invencible necesidad de lanzarse al seno de Dios 
sin preámbulo, sin suficiente preparación analítica. [...D]esde 





109 Escritor, periodista, Doctor en Jurisprudencia, recibido en 1884 con la tesis: La em- 
briaguez en sus relaciones con la imputabilidad. Muerto en la Revolución del Quebra- 
cho. 

110 Doctor en Derecho, con una tesis titulada La Bolsa de Comercio, 1887. 

111 Profesor de primer año de filosofía en El Ateneo. 

112 Doctor en Derecho, egresado en 1883, miembro del Partido Colorado, diputado 
en 1891, reelecto en 1894, miembro del Consejo de Estado, Ministro de Fomento 
(1899-1901), otra vez diputado en 1902, 1905-1911 y miembro de la Asamblea 
General Constituyente de 1917. 

113 Doctor en Derecho, autor de un Tratado de Economía Política. 


63 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


luego [creía en] la certidumbre de la realidad externa [y de que 
se adquiría a través de] un prolijo análisis de las sensaciones, 
tomando por norma el principio de causalidad. 

[Por todo lo anterior,] estaba lejos de aceptar los razona- 
mientos con que había pretendido el Sr. Barbat [que también 
participó en los comentarios al] mostrar el círculo [vicioso] en 
que incurriera Descartes.” Manifiesta que este pensador, como 
todos los dogmáticos, ha utilizado la vía del raciocinio. Pero se 
dice que es imposible llegar a Dios por la vía sintética y discursi- 
va, porque Dios, ¿no es superior a todos los principios? [... Pero,] 
¿hay una escuela que haya llegado a Dios de otra manera? La 
escuela krausista (que tanto preconiza la preparación analítica) 
¿lo ha conseguido acaso? [...] 


Luego de una réplica de Batlle, Soca termina: 


Pues, ¿no ha basado el Sr. Batlle toda su tesis precisamente 
en la subjetividad misma de las sensaciones, cuyas consecuen- 
cias pretende enrostrarme? Pues que, ¿no es esa desconsoladora 
soledad del yo quien le ha hecho lanzarse hasta el trono de 
Dios, y arrancar a su ciencia sin límites, el secreto de esta eterna 
fantasmagoría de la vida? ¿No buscaba en el cielo un mundo 
para su yo solitario y desesperado, y vida, armonía, belleza para 
ese mundo que sentía evaporarse entre sus manos?” 


Esta declaración de Soca es interesante porque enfrenta el mis- 
terio de la trascendencia sin caer en el deísmo ni renegar de la razón, 
ni plegarse a ninguna escuela de pensamiento. Se advierte la refe- 
rencia poco entusiasta y hasta despectiva al krausismo. 


El 12 de agosto de 1879, Soca expone sobre “La naturaleza de 
la sensación”. En tal oportunidad dice: 


La sensación en sí misma, en su esencia última, no puede 
ser otra cosa que una simple modificación del yo, una afección 
y por tanto un fenómeno esencialmente subjetivo. No resulta 
de aquí, como se afirma á veces, que no exista absolutamente 
la realidad sentida. Para adquirir convicción semejante, basta 
bien examinar un poco la naturaleza de la sensación. Es este un 
fenómeno que se distingue por la invencible fatalidad con que 
se determina en el seno de la conciencia; al sentirla, sentimos 
también que no somos su causa, que su causa es algo que va 


64 


RicarDO Pou FERRARI 


contra nosotros y que se distingue por tanto de nosotros. De 
este modo, y para no chocar con el principio de causalidad, 
estamos forzados á suponer una realidad ontológica que co- 
rresponda a esas modalidades subjetivas que apellidamos sen- 
saciones. 

Pero esa realidad, ¿es á la sensación lo que el original á 
la copia? ¿No podría ser el ángel dañino de Descartes? [hace 
referencia al sueño referido por Descartes en 1619] ¿No podría 
ser Dios mismo, que produciendo una inocente ilusión en no- 
sotros, se hubiera evitado la creación de esa apariencia, de ese 
fantasma subjetivo a que llamamos mundo externo? Basta ob- 
servar la necesidad a que está sujeta la causa de nuestras sensa- 
ciones, su carencia de actividad [se está refiriendo al propósito 
expreso] en muchos casos, para convencerse de la debilidad de 
esta suposición. [...] 

La extensión, sin ser precisamente una sensación, es la 
condición universal de las sensaciones. Si la relación que en- 
laza un determinado efecto á su causa natural y suficiente no 
debe ser rechazada por nuestro pensamiento, necesario es ad- 
mitir la extensión como una de las cualidades conceptuales de 
la realidad ontológica que nos modifica las afecciones sensibles. 
De ésta manera se llega á la realidad externa sin recurrir á la 
veracidad de Dios. Ocurre, sin embargo, una dificultad: ¿Si la 
realidad sentida tiene por uno de sus modos conceptuales á la 
extensión, ¿cómo explicar la relación en que se enlaza con el 
sujeto, reputado inextenso? Hay aquí una contradicción que 
juzgo totalmente insoluble. Así pues, si algo es necesario con- 
cluir, diré que estas cuestiones fijan los límites de todo dogma- 
tismo. La valla formidable que detiene á la razón en su carrera 
y le muestra tal vez la esfera en que es dado agitarse. 


Sigue un hilo de razonamiento filosófico que, sin referencia a 
otros pensadores, se sostiene lógicamente y permite al lector seguir- 
lo hasta su conclusión. 


Objeta Batlle: 


¿Habría en el alma un algo de que no tendríamos concien- 
cia y que produciría sin embargo nuestras sensaciones? 


A lo que el expositor contesta: 


65 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


[Tal] hipótesis es perfectamente irracional, manifiesta- 
mente absurda [...] Ese algo misterioso que ha entrevisto el Sr. 
Batlle en las profundidades del espíritu no es otra cosa que el 
alma bajo su modo activo. Pero el alma activa, ¿no es ya el alma 
voluntaria? Para toda producción de actos, ¿no basta acaso la 
voluntad?[...] Pero ¿no es aquí donde resalta la puerilidad des- 
consoladora de la suposición del Sr. Batlle: he hecho notar el 
carácter de fatalidad que distingue al fenómeno de la sensación; 
a menudo se produce contra todo el poder de nuestra actividad 
volitiva, así por una parte la voluntad, es decir el alma, se di- 
rigiría contra la sensación y por otra y simultáneamente, á esa 
actividad inconsciente del señor Batlle [...] De este modo, el 
alma iría al mismo tiempo con la sensación y contra la sensa- 
ción; ¿quién no ve que es ésta una contradicción monstruosa? 
Además: la conciencia, ¿no es el alma misma conociéndose en 
sus desarrollos y en las manifestaciones de su esencia? Y en tal 
caso, ¿se explica un desenvolvimiento y una manifestación que 
se le escape? Pues que, la acción de esa actividad fatal e ignorada 
que ha cogitado el señor Batlle, ¿no es acaso una manifestación, 
un modo de evolución del alma? Y no se diga que es algo que 
se confunde con la esencia misma del alma (la cual ciertamente 
escapa á la conciencia). Esto sería doblemente absurdo: porque 
la esencia no sabría ser contraria á sus modos (he probado que la 
actividad hipotética que me ocupa sería contraria á la voluntad); 
y absurdo porque la esencia nada tendría que ver con un acto. 


El 19 de setiembre, Soca enfrenta duramente la exposición de 
Ambrosio Ballesteros acerca de un tema de ética: “Entre dos males, 
¿debe elegirse el menor?” Refuta la posición sostenida por el confe- 
rencista quien sostiene que no hay diferencia entre los males mora- 
les, pero sí entre los físicos y dice: 


Si hay gradación entre los males físicos, debe haberla entre 
los morales [...] ¿Qué es en último análisis un acto moral malo? 
Un desorden querido. Y puede ser querido cuanto puede ser 
conocido. Si pues pueden conocerse males de magnitud dife- 
rente, es cosa clara que pueden quererse males de magnitud dis- 
tinta. Y como el mal querido es precisamente el mal moral, re- 
sulta que pueden existir males morales de categoría no idéntica; 
es decir que hay gradaciones efectivas de categoría no idéntica; 
es decir que hay gradaciones efectivas entre los males morales.” 


66 


RicarDO Pou FERRARI 


Después de fines de 1879, el nombre de Soca no aparece más 
en las actas, absorbido quizás por sus estudios médicos. 


Concluye Ardao, luego de tantas elucubraciones -que parecen 
ser un entrenamiento para las que más tarde muchos de esos perso- 
najes mantendrán en el campo político-: 


El punto de vista materialista fue sostenido principalmen- 
te por Francisco Soca. El espiritualista, por Vázquez y Vega y 
Batlle y Ordóñez [...] Las disertaciones de este último tienden 
a objetar las de Soca sobre materialismo y de Marcelino Izcua 
Barbat [Montevideo, 1857-1881]''* sobre libertad y morali- 
dad.” 


EL SENSUALISMO EN EL PENSAMIENTO DE SOCA 


Personalmente, pensamos que se pone de manifiesto la influen- 
cia del empirismo inglés y del sensualismo de Etienne Bonnot de 
Condillac''* La filósofa franco-uruguaya Mariana Saad, experta 
en esta última línea filosófica, asiente a ese criterio nuestro en es- 
tos terminos: “lo que dice Soca es el sensualismo de Condillac, pero 
no a la manera en que los idéologues transformaron o discutieron lo 
de Condillac, como fue el caso de [Antoine-Louis-Charles] Desttut 
de Tracy. “"% Esta doctrina fue enseñada en la Universidad de 
Buenos Aires durante largos años, al impulso inicial de Bernardino 
Rivadavia (Buenos Aires, 1780-Cadiz, 1845), por el médico Diego 
Alcorta (Buenos Aires, 1801-1849).*” 118119 A partir de 1838, la 
“idéologie” se enseñó también en Montevideo por corto período 





114 Doctor en Derecho en 1883, catedrático de Procedimientos Judiciales (1884-1891), 
iniciador la cátedra de Derecho Internacional Privado y Decano (1887). Participó de 
la Sociedad Universitaria en calidad de profesor de Historia y de Filosofía. Diputado 
(1887-1891). 

115 Etienne Bonot de Condillac, abate de Mureau (Grenoble, 30 de septiembre de 
1714-Beaugency, abadía de Flux, 3 de agosto de 1780). Su obra más significativa en 
este sentido es Essaí sur l'origine des connaissances humaines, Paris, Libraires Associés, 
1807, 414 págs. 

116 Saad, Mariana: Comunicacion personal por mail de fecha 12 de noviembre de 2020. 

117 Su Tesis de doctorado de 1827, de Buenos Aires, se titula Sobre la manía aguda. 

118 Di Pasquale, Mariano. Diego Alcorta y la difusión de saberes médicos en Buenos Aires, 
1821-1842. Dynamis (on line) 2014; 34:125-146. 

119 Lecciones de filosofía, con varias reediciones, entre otras, la de Paul Groussac en 1918 
y otra en 2008. 


67 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


por el médico español Gabriel Mendoza, de larga actuación profe- 
sional ulterior.'? En definitiva, fue ésta una filosofía derivada del 
pensamiento inglés, de índole materialista, centrada en el valor de 
los datos de la experiencia sensible y en el método analítico como 
fuente de todo conocimiento; tuvo repercusiones sobre medicina,'”' 
sociología, economía y hasta gramática, las que en general no son 


suficientemente jerarquizadas. '”* 


Interesante es que, de futuro, tanto el propio Soca, como en 
referencias de terceros acerca de él, se otorga el calificativo de €f- 
lósofo”, sin que incursionara más en ese quehacer intelectual, pero 
haciendo frecuente mención a algunos de sus postulados. «Chacun 
porte en soi la peine de son idéal.».. 


La DECLARACIÓN DE FE RACIONALISTA 


De ese mismo año 1879 es la segunda “Declaración de Fe ra- 
cionalista”. Fue leída en El Ateneo por Vázquez y Vega, publicada 
luego en “La Razón” y recoge la mayoría de las ideas de la de 1872. 
Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que Soca adhirió a la 
misma. 


LA GENERACIÓN DEL 7812 


En suma, en este ámbito intelectual, que Ardao define como “la 
generación del 78”, se mantuvo en vigencia el racionalismo espiri- 
tualista, lo que detuvo -por cierto tiempo- el avance del positivismo 
y el darwinismo, introducido por José Pedro Varela (Montevideo, 





120 Pou Ferrari, Ricardo. Un cirujano en la tierra purpúrea. Dr. Fermín Ferreira (1803- 
1867), Montevideo, Plus Ultra ed, 2017: 32-33. 

121  Cabanis, Pierre-Jean-Georges. Du degré de certitude en Médicine, Paris, Caille et Ra- 
vier, 1787, 520 páginas. Ver: Saad, Mariana. Comprendre l' homme pour changer le 
monde, Paris, 2016, Garnier, 309 páginas. 

122 Es de destacar que al inicio de la Escuela de Medicina de la Universidad de Buenos Ai- 
res, en agosto de 1824, entre los estudiantes de medicina, bajo la presidencia del antes 
mencionado, se funda la “Sociedad Elemental de Medicina”, de la que fue miembro 
Fermín Ferreira, y que se ocupó de tratar temas relativos a la anatomía y fisiología del 
sistema nervioso y órganos de los sentidos, hecho relacionado con la importancia que 
Alcorta dio al sensualismo. 

123 — Fernando Mañé Garzón la ha denominado generación de 1880. 


68 


RicarDO Pou FERRARI 


1845-1879),'% y Angel Floro Costa (Montevideo, 1838-1906)'” 
primero, y por Arechavaleta,'? Jurkowski"" y Suñer y Capdevila 
después, en la década de los 70 y que quedó definitivamente instala- 
do por espacio de un descenio desde comienzos de la del 80 con los 
sucesivos rectorados de Vásquez Acevedo.'* Más adelante reubica- 
remos a Soca generacionalmente de acuerdo al criterio que compar- 


timos, que es el de José Ortega y Gasset (Madrid, 1883-1955).'2 





124 
125 


126 


127 
128 


129 


Varela, José P. La Legislación Escolar, Montevideo, 1879. 

Costa, Ángel Floro. La metafísica y la ciencia. Fantasía filosófico literaria, Montevideo, 
1879. 

Arechavaleta, J. ¿La teoría de la evolución es una hipótesis? An At Urug, 1881; 1:121- 
131. 

Jurkowski, J., La Metafísica y la Ciencia, El Espíritu Nuevo, julio de 1879. 

Mañé Garzón, E. Un siglo de darwinismo: un ensayo sobre la historia del pensamiento 
biológico en el Uruguay Facultad de Medicina, Montevideo, 1990, 347 págs. 

Ortega y Gasset, José. En torno a Galileo (1933), Obras completas, Madrid, Revista 
de Occidente, 1947; tomo V: 47-50 


69 


IX 


Cursos DE MEDICINA EN 
MONTEVIDEO: 1879-1883 


amentablemente, no contamos con el expediente académi- 

co de Soca, perdido, como el de la mayoría de los estudian- 

tes fundadores de la Facultad de Medicina de Montevideo, 

en cuya sección Bedelía no queda sino una mención a la 
fecha de su egreso. 


En marzo de 1879 Soca ingresa a la Facultad de Medicina de 
Montevideo en segundo año.'” La institución, a menos de tres años 
de iniciar los cursos, ubicada en la Casa de Ejercicios (compartida 
con las demás reparticiones universitarias), pasaba por un pésimo 
momento debido a la heterogeneidad en la formación académica 
de quienes ejercían la docencia, el incumplimiento de los progra- 
mas,!? la escasa asiduidad de los estudiantes, la pobreza en medios 





130 Según E. Cantón (op cit, 3: 318), los estudiantes de segundo año eran: Jacinto De 
león, Francisco Soca, Oriol Solé, Joaquín de Salterain, Luis Barattini, Pantaleón Pérez 
(condicional), perdida, Atanasio Zalavala Carriquiri, Oscar Ortiz, Eugenio Piaggio, 
Avelino Figares y Agustín De Vilas (en cursiva los que obtuvieron el doctorado). 

131 “El primer plan de estudios, redactado por Suñer y Capdevila, tomó por base el redac- 
tado en 1849 en ocasión de la fundación de la Universidad, era el siguiente: Primer 
año- Ciencias auxiliares de la Medicina, Física, Química, Zoología, Botánica (por 
los catedráticos universitarios que enseñaban estas materias en otros institutos: Juan 


71 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


materiales, la austeridad “monacal” de la “casa de ejercicios” y su 
capilla anexa, y los enfrentamientos con la Comisión de Caridad 
y Beneficencia Pública (administradora del Hospital de Caridad y 
que continuaron hasta fin del siglo). A tal punto llegó la crisis en 
la Facultad de Medicina, que tuvo ecos en el Parlamento, donde 
José Cándido Bustamante (Montevideo, 1834-1885), en oportu- 
nidad de tratarse el presupuesto universitario, planteó la supresión 
de dicha Casa de Estudios, utilizando los medios económicos que 
el Estado vertía para mantenerla en enviar estudiantes destacados 
a Facultades de renombre en el extranjero.!'%* 1% Esto se rever- 
tiría, a partir de 1885, bajo el decanato de José Máximo Carafí 


(Montevideo, 1853-1895). 


Joaquín de Salterain, estudiante de Medicina y compañero de 
Soca, actuó como prosecretario de la Universidad por corto tiempo 
y luego como secretario de la Facultad de Medicina, sucediendo a 
Alfredo Nin. Los Decanos se elegían entre los profesores y duraban 
un año en sus funciones, tiempo insuficiente para llevar a la práctica 
cualquier proyecto innovador. 


En el segundo año de la carrera- año al que Soca ingresa-, el 
profesor de Anatomía II -materia que incluía anatomía topográ- 
fica y embriología- era Julio Jurkovski (Polonia, 1843-Apóstoles, 
Argentina, 1912), quien será el padrino de la tesis de Soca; el de 
Fisiología, Juan M. Castro, de muy breve actuación, sucediendo 





Álvarez y Pérez, Juan José González Vizcaíno y José Arechavaleta) y Anatomía Gene- 
ral y descriptiva. Segundo año- Anatomía (comprendiendo la topográfica y embrio- 
genia), Fisiología, Higiene, Patología general y Anatomía Patológica con su clínica. 
Tercer año- Clínica quirúrgica, Patología Médica, asistencia a las clínicas de estas dos 
asignaturas, Materia Médica, Terapéutica y arte de formular prescripciones. Cuarto 
año-Clínica Quirúrgica, Clínica Médica, operaciones y vendajes, Medicina Legal y 
Toxicología. Quinto año- Clínica Quirúrgica, Clínica Médica, Obstetricia, enferme- 
dades de las mujeres y los niños, con sus clínicas respectivas. Policlínicas.” (Cantón, 
Eliseo, op cit, 1928; 3: 292). 

132  OddoneJ. y París de Oddone, B. Historia de la Universidad, op cit, 1:200 (la cita no 
es exacta pues hace referencia al Diario de Sesiones de la H. Cámara de Representan- 
tes de 1866). 

133 — Lo mismo propone en su alegato el rector Pablo de María en 1893, cuando solicita, 
entre otras cosas que se otorgue a Soca la sala de niños y el consultorio que este recla- 
maba como para desarrollar la enseñanza clínica en el Hospital de Caridad, que recién 
se le había confiado. 


72 


RicarDO Pou FERRARI 


a Suñer que había retornado a España en 1878;'** 


el de Higiene, 
el de Patología 


Diego Pérez, oriental graduado en Buenos Aires;!* 


General y Semiología (con su clínica), Antonio Serratosa (España, 
1843-Montevideo, 1909), graduado en Cádiz, que había ejercido 
previamente en Cuba. 


En 1880 cursa tercer año.'* Los profesores fueron: en Patología 
interna, José Antonio Crispo Brandis (Condrogliano, Cerdeña, 
1843-Buenos Aires, 1937),'” doctorado en Florencia en 1870;'*en 
Patología Externa, Juan Testasecca (Ravenusa, Italia, 1835 - 
Montevideo, 1919), graduado en Nápoles, con actuación profe- 
sional exitosa en Montevideo, siendo catedrático hasta 1885;'"en 
Clínica quirúrgica, Operaciones y Vendajes, José Pugnalin (Venecia, 
1840 - Parma, 1900), '% graduado en Bolonia en 1866,'* arribó al 
Uruguay en 1867,'* fue profesor entre 1879 y 1899 y -podría decir- 
se- “fundador” de esa disciplina;'*en Materia Médica, Terapéutica 





134 Cantón, E, op cit., 3: 305. 

135 Pérez, Diego. Consideraciones fisiológico patológicas sobre las secreciones: Tesis presenta- 
da a la Facultad de Medicina de Buenos Aires para optar al grado de doctor, Buenos 
Aires, Imprenta de La Prensa, 1872, 100 págs. Con posterioridad, entre 1889 y 1891, 
fue Profesor de Patología Quirúrgica. 

136 De acuerdo a Cantón (op cit, 3:319), los alumnos eran: Joaquín de Salterain, Oriol 
Solé, Luis Baraítini, Jacinto De León, Atanasio Zavala Carriquiri, Ernesto Fernández 
Espiro, Angel Brian, Agustín De Vila, Juan Alzamora, Francisco Soca, Eugenio Piaggio, 
Fermín Mesa, Manuel Zavala, Oscar Ortiz, Pascual Zavala, y Florentino Felippone. (En 
cursiva los que obtuvieron finalmente el doctorado). 

137 Piaggio Garzón, Walter. Historial biográfico de nuestra Facultad de Medicina. El Doctor 
Juan A. Crispo Brandis, decano, profesor y propulsor de nuestra Escuela en su primera 
época. El Día Méd Urug, febrero de 1949: 247. 

138  Lettera del Dott. Crispo Brandis Giov. Antonio. Vaccino e vaccinazione. All egregio 
Dtt. Oscar Giachhi. Medico Condoto a Poppi., Firenze, Antica Tipografia italiana, 
Niccola Martini, 1870, 32 págs. 

139 — Araújo Villagrán, Horacio. Los italianos en el Uruguay, Diccionario biográfico, caste- 
llano/italiano, Montevideo, 1920: 434. 

140 Programa para el aula de Anatomía topográfica y Medicina operatoria, s/p, Montevi- 
deo, 1882. 

141  Pugnalin, J. Del processo flogistico nella iride, degli esiti ai quali esso abbandonato a se 
stesso conduce ed indicazioni principali per la cura dell'iride, Tesis, Bologna, 19 de mayo 
de 1866. 

142 Lamas, Alfonso. Homenaje de la “Revista de los Hospitales” al Profesor de Clínica Qui- 
rúrgica Dr. José Pugnalin. 1900-setiembre 19-1912, Rev Hosp, 1912; 5:651-656. 

143 Con anterioridad había sido desempeñada interinamente por: Leopold, Strore y 
Kemmerich (Cantón, E. op cit, 3: 304). 


73 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


y arte de formular prescripciones, el español Joaquín de Miralpeix 
y Ferrer. 


En 1881 Soca pasa a cuarto año.'** Cursa Clínica quirúrgica, 
Medicina Legal y Toxicología, a cargo del ya nombrado Diego Pérez 
(que dictaba dos cursos, en segundo y en cuarto). En ese momento, 
Soca ingresa como Alumno Interno interino del Hospital de Caridad 
(designado el 27 de marzo y nuevamente el 23 de junio),'* des- 
empeñándose en la Clínica médica (Sala Larrañaga”), regenteada 
por el Profesor Guillermo Leopold (Alemania, 1836-Montevideo, 
1912), médico egresado de Wirzburg, que ocupó sucesivamente tres 
cátedras (clínica quirúrgica, clínica médica y anatomía patológica, 
ésta última entre 1885 y 1912, fecha de su muerte). 


El 12 de setiembre de 1881'* ocurre un incidente entre Soca 
y el antes mencionado catedrático que hace que, al día siguiente, 
el responsable de la Sala, Dr. Ezequiel Pérez, conjuntamente con 
la versión del Dr. Leopold, eleve una denuncia a la Comisión de 
Caridad y ésta al decano Crispo Brandis, quien a su vez la remite 
al rector Alfredo Vásquez Acevedo. Esto trae aparejado que el día 
15 de diciembre -¿por qué transcurrieron tres meses?- el Consejo 
Universitario decida “la destitución del estudiante Soca de su cargo 
de Interno interino”.'" Grave y doloroso castigo para quien con- 
sideraba la clínica como la principal instancia formativa y estaba 
deseoso por aprender junto al enfermo. El estudiante Florentino 
Felippone (Paysandú, 1852-Montevideo, 1939), que estaba pre- 
sente y pretendió defender al profesor, empeoró la situación y fue 
amonestado. 





144 No hay más referencias en la citada obra de Cantón acerca de los alumnos insciptos 
para este año. 

145 Facultad de Medicina. Cátedras y Personal docente, administrativo y de servicio, manus- 
crito, 1875: foja correspondiente a Francisco Soca. En el Departamento de Historia 
de la Medicina, Montevideo. 

146 OddoneJ. y Blanca P. de Oddone. Historia de la Universidad de la República, Monte- 
video, Ed Univ (2*ed), 2010; 1: 69, refiere al “Libro copiador de actas, Montevideo, 
18 de setiembre de 1881, T II, págs 304-210”; la fecha difiere con la consignada por 
Muiños, que ubica el incidente en diciembre. Corroboramos este útimo dato en la 
cita siguiente. 

147 Facultad de Medicina. Cátedras y Personal docente, administrativo y de servicio, manus- 
crito, 1875: foja correspondiente a Francisco Soca. En el Departamento de Historia 
de la Medicina, Montevideo. 


74 


RicarDO Pou FERRARI 


Solís Otero y Roca narra el hecho con más precisión: 


El profesor, después del examen [del enfermo] había con- 
cretado su diagnóstico. Soca había hecho el mismo examen, pe- 
ro disentía con aquél. Y así se lo expresó a un compañero. Esto 
no agradó al Dr. Leopold que se apresuró a replicar: «el diag- 
nóstico es seguro». Entonces Soca dijo sin poder contenerse: 
«Seguro no es». El profesor pretendió hacer callar al estudiante, 
pero éste le replicó vivamente: «Ud. no puede imponerme si- 
lencio, únicamente al Decano le corresponde esto».!*% 


Circunstancia reveladora que muestra -por primera vez- los 
arranques de ira con que Soca era capaz de reaccionar, sin atenerse a 
las consecuencias, ante situaciones que lo contrariaban, más allá de 
que a veces lo asistiera la razón. Tendremos ocasión de volver a con- 
siderarlos, ya que jalonan casi toda su prolongada actuación acadé- 
mica y política. Él mismo los reconoce y a modo de disculpa, invoca 
como atenuante ser un “gaucho refinao” o estar de “mal talante”. 


En 1882 cursa quinto año. Las asignaturas eran: Clínica 
Quirúrgica; Clínica Médica; Higiene Pública y Privada, a cargo del 
Dr. Antonio Martín Galindo, egresado de Madrid;'* Enfermedades 
de las Mujeres y los Niños, cuyo responsable era —probablemen- 
te- el Dr. Alejandro Fiol de Perera (Palma de Mallorca, 1853 - 
Montevideo, 1902).' Destacamos, en primer término, que era 
ésta exclusivamente teórica dado que los estudiantes tenían pro- 
hibido el ingreso a las salas de mujeres y, en segundo lugar, que 
no existía una clínica de niños, motivo este último que Soca pudo 





148 Otero y Roca, S. 1938, op cit: 25. 

149 A.M. Galindo revalidó su título ante el Consejo de Higiene el 29 de febrero de 1872, 
actuó como médico del lazareto de la isla de Flores entre 1885 y 1886. Fue catedrá- 
tico de Higiene y Medicina Legal desde 1882, hasta que fue destituido en 1884 a 
solicitud del rector por insulto publicado en la prensa a propósito de la separación del 
cargo de un profesor. 

150 Oddone, J. y Paris de Oddone (Historia de la Universidad, op cit, 1:69), manifiestan 
que Fiol inició su cátedra en abril de 1883, por lo que no habría sido profesor de 
Soca; probablemente pueda haberla ejercido interinamente con anterioridad, o bien 
Thomas Greene o Bernardo Canstatt, que fueron los opositores en los concurso de 
1882 y 1883, en el último de los cuales Fiol resultó vencedor. (Ver: Ricardo Pou 
Ferrari. Historia de la Ginecología y la Obstetricia en el Uruguay. Arch Ginec Obstet 
(Uruguay), 1980). 


75 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


percibir como el déficit principal en su formación y en lo que basó 
su futura solicitud para completarla en el extranjero. 


TERMINACIÓN DE LA CARRERA MÉDICA 


En abril de 1882, Soca envía una nota a las autoridades de 
la Universidad para saber si debía rendir el examen de Botánica 
Médica -materia que había cursado en Barcelona pero de la que no 
se había examinado y que fue incorporada al curriculum montevi- 
deano en primer año con posterioridad a su ingreso a la Facultad-. 
También plantea si, en caso afirmativo, la prueba sería en carácter 
de asignatura libre o reglamentada. Luego de un trámite interno, el 
22 de mayo el Consejo Universitario responde que “está obligado” 
a rendirla y que puede hacerlo “en cualquier momento”. Soca con- 
testa que procederá “de inmediato”, por lo que, habiendo recibido 
la anuencia del rector el 21 de agosto, se presenta a examen y lo 
aprueba. 


AoOK 


El 10 de abril de 1883, bajo el decanato de José Pugnalin, rinde 
el examen general y defiende la Tesis “en colación privada”, moda- 
lidad ésta que solía pedirla el interesado a efectos de no retrasar el 
acto, que tenía lugar en ceremonia pública a fin de año. La tesis 
se titula “Historia de un caso de ataxia locomotriz sifilítica”. Julio 
Jurkovski es el padrino de Tesis; resulta curioso que fuera un ciru- 
jano quien apadrinara un trabajo sobre tema de medicina interna, 
aunque fácil es imaginar que las relaciones con Leopold no habrían 
quedado en buenos términos. 


LS 


76 


RicarDO Pou FERRARI 


El título de Doctor en Medicina y Cirugía es inscripto en el 


Consejo de Higiene Pública el 4 de mayo.'** Se lo exonera del pago 


de los derechos del título, por resolución del Consejo universitario, 
a pedido de la totalidad de los estudiantes de medicina, por nota 


elevada al rector, en la que fundaban su solicitud en el sobresaliente 


desempeño estudiantil de Soca, así como por ser el primer Doctor 


en Medicina de nacionalidad orienta 


1 152 153 





151 


152 


153 


Poco antes así había sido dispuesto, a raíz de las acusaciones contra el primer egre- 
sado, Jose Maria Muñoz y Romarate, de práctica ilegal de la medicina, ya que había 
comenzado a ejercer con el título universitario, sin la aprobación del Consejo de 
Higiene Pública. Tal disposición aún persiste. 

La nómina de los mismos es la siguiente: Rodolfo Fonseca, Luis Pedro Lenguas, En- 
rique Pouey, Juan Risso Herrera, Arturo Ferrer, Federico Velazco, Eduardo Lamas, 
Francisco Coste, Juan P. De Freitas, G. González Revel, Juan Servetti Larraya, Joa- 
quín de Salterain (Muiños op cit: XXIX). 

Soca fue el cuarto egresado de la Facultad de Medicina, luego de José María Mu- 
ñoz y Romarate, español (1881), Atanasio Zavala Carriquiri, español (1882) y Luis 
Barattini, oriental (?) (1882). En el mismo año 1883, obtuvieron su título Ernesto 
Fernández Espiro, Ángel Brian, Jacinto De León, Florentino Felippone, Santos He- 
rrandonea, Pedro Hormaeche, Elías Regules y José Parietti. Al año siguiente, lo hicie- 
ron: Luis G. Murguía, Benito Del Campo, Enrique Pouey, Joaquín de Salterain, José 
Scoseria, Juan Alzamora y Oriol Solé y Rodríguez (Cantón, E, op cit, 3: 321-322). 
Nótese que, de acuerdo a esta fuente, Barattini podría haber sido oriental, por lo que 
Soca en realidad sería el segundo egresado de nacionalidad uruguaya. 


7 


“TESIS MONTEVIDEANA DE SOCA, 
“HUMILDE PERO NO POBRE” 18983 





Carátula de la tesis de Soca, conservada en la Biblioteca Nacional de 
Medicina (Facultad de Medicina de Montevideo) 


79 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


El trabajo tiene 44 páginas, sin figuras, y fue impreso por 


Barreiro y Ramos. '** 


La defensa de la tesis sufrió algunos retrasos, puesto que el pos- 
tulante solicitó autorización para hacerlo con anterioridad a que el 
manuscrito saliera de imprenta, lo que le fue denegado. 


En la introducción manifiesta -como lo hiciera años después 
en el Parlamento, en calidad de diputado, en oportunidad de argu- 
mentar contra la obligatoriedad de presentar una tesis para recibir 
el grado de doctor en la Facultad de Medicina- que en Uruguay no 
estaban dadas las condiciones para elaborar un trabajo de enverga- 
dura, puesto que no se disponía de archivos clínicos ni del material 
bibliográfico necesario para hacer una investigación acorde con la 
jerarquía científica que exigía una tesis de doctorado. Dice que por 
esta razón, la suya es una publicación “humilde pero no pobre”, 
magnífica adjetivación con la que manifiesta, a la vez, capacidad de 
autocrítica y sentido de dignidad académica. 


Se basa el trabajo en un caso estudiado en la clínica médica 
del profesor Leopold, que “había sido visto por todos los que allí 
concurrían”. 


El lenguaje es rico y expresivo; da una idea precisa de cuanto el 
paciente ha referido, así como de los hallazgos obtenidos mediante 
el examen. Logra transmitir no sólo aquello que comprueba ob- 
jetivamente sino también estados de ánimo que el enfermo le ha 
sugerido (muestra interés por el hombre real que sufre, que no es 
simple objeto de la curiosidad investigativa de quien lo examina). 


Se trata de un varón de 40 años, de profesión zapatero, in- 
teligente y lúcido. En el curso del último año y medio se ha visto 
afectado por una invalidez progresiva que lo ha reducido al lecho, 
hecho que le provoca ansiedad y temor. 


Como era frecuente, tiene antecedentes de haber padecido 
blenorragia y un chancro sifilítico. Este último es seguido, sucesi- 





154 Facultad de Medicina / Historia de un caso de Ataxia Locomotriz Sifilítica | Tésis / para 
optar al grado de doctor en medicina y cirugía! por/ Francisco Soca/ Padrino de Tésis: 
Dr. D. Julio Jurkovski/ Montevideo/ Tipografía y encuadernación de A. Barreiro y 
Ramos, Calle Cámaras n.80/ 1883, 44 páginas. 


80 


RicarDO Pou FERRARI 


vamente, por manifestaciones generales y cutáneas y luego de un 
período de aparente normalidad, por la enfermedad que es motivo 
de estudio. 


Con gran precisión, refiere los síntomas de carácter neurológico: 
dolores severos, de aparición repentina y sin causa aparente, de to- 
pografía variable e intensidad tal que obligan al enfermo, mientras 
los experimenta, a arrollarse y guardar silencio. Las crisis se presen- 
tan a intervalos diferentes, son fulgurantes, afectando uno u otro 
miembro “como si se tratase de un hierro candente”, o bien, una ar- 
ticulación, para luego desaparecer allí y reaparecer en distinto sitio. 


Otro síntoma remarcado es la disminución de la sensibilidad 
táctil, con áreas cutáneas de total anestesia. Esto le impide, por 
ejemplo, reconocer la superficie sobre la que se apoyan sus pies o 
la forma de los objetos que toma entre las manos. Ha perdido la 
capacidad de proporcionar a sus movimientos el orden y armonía 
acordes al objetivo que busca: no es capaz de sostener con delicade- 
za un lápiz, su escritura es ganchosa y casi ilegible; no puede tomar 
agua sin volcar el vaso si está lleno. 


Si bien no ha perdido la fuerza, sí la armonía o coordinación 
de los movimientos. Por ejemplo, cuando el examinador le pide 
que levante una pierna de la cama, la proyecta bruscamente con un 
movimiento exagerado y si le solicita que toque la punta de la nariz 
con el extremo del índice, primero lo lleva muy lejos de su objeti- 
vo, ajustando más tarde la maniobra con múltiples movimientos 
de aproximación. Lo anterior es más notorio si permanece con los 
ojos cerrados. 


La sensibilidad al tacto está “embotada”, reducida la capacidad 
para discriminar entre dos puntos cuando el observador los presio- 
na en forma simultánea (mide la distancia entre ellos empleando 
las puntas de un compás). Explora asimismo los diferentes tipos de 
sensibilidad superficial, destacando que están menos comprometi- 
das las que tienen que ver con el dolor y la temperatura. 


También está distorsionada la sensibilidad profunda o mus- 
cular, que evalúa ya sea pidiéndole al enfermo que reconozca la 


81 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


ubicación impuesta por el observador a un segmento de uno de sus 
miembros -cosa que no logra- , comprimiendo las masas muscula- 
res o mediante estimulación con corriente eléctrica farádica. 


Asimismo, el autor da cuenta de un progresivo compromiso de 
la agudeza visual, así como de la instalación de cefaleas de creciente 
intensidad. 


Los aspectos cognitivos están conservados. 


El facies demuestra preocupación y tristeza, como cabe esperar 
de quien es testigo de su progresivo deterioro. 


Un aspecto notable de la descripción de Soca es lo que tiene 
que ver con la estación de pie y la marcha. La primera sólo es posible 
si dispone de un apoyo firme y permanece con los ojos abiertos; en 
estas condiciones, si bien inseguro, puede mantenerse cierto tiempo 
de pie; luego de unos minutos, las piernas comienzan a temblar y a 
doblarse hasta que pierde el equilibrio. Esto ocurre inmediatamente 
si cierra los ojos (signo de Romberg) '*. Camina con la ayuda de 
dos personas y los ojos abiertos. La marcha tiene un carácter pecu- 
liar, con movimientos descoordinados, desplazamientos exagerados 
y bruscos de los sectores involucrados; el apoyo de los pies difiere 
de la suavidad y armonía propias de la marcha normal. La secuencia 
con que se desplazan una y otra pierna al dar cada paso, es desacom- 
pasada; da la impresión de un fzapateo”. El paciente manifiesta que 
siente como si “pisara sobre arena”, sin tener una noción clara de la 
ubicación espacial de sus miembros. 


No obstante estar reducido al lecho, el enfermo -subraya el 
autor- tiene sus fuerzas totalmente conservadas. Tampoco presenta 
temblores ni disminución de las masas musculares. Los reflejos pro- 
fundos están abolidos. 


Luego de esta minuciosa y ordenada descripción, Soca llega a 
la conclusión de que está ante un caso de ataxia, no de paresia. 


Establece seguidamente los posibles diagnósticos diferencia- 
les: el tabes dorsal; la ataxia locomotriz progresiva de Duchenne de 





155 Descrito por Moritz Heinrich Romberg (1795-1873): Tabes dorsalis. In : Lehrbuch 
der Nervenkrankheiten des Menschen. Berlin, 1846; 1: 795. 


82 


RicarDO Pou FERRARI 


Boulogne [que estaría próxima a la enfermedad de Friedreich, aún 
no identificada con este nombre por Soca, ya que -como él mismo 
lo afirma en su Tesis de París - cuando vio el enfermo que motivó 
ésta última, lo que tuvo lugar en Tacuarembó en enero de 1884 él 
desconocía tal entidad patológica-]; un síndrome cerebeloso provo- 
cado por un tumor de esa topografía; una intoxicación o difteria. 
Fácilmente descarta los restantes y queda con el primero. 


Sin mucho dudar, ateniéndose a los antecedentes personales del 
paciente y basado en las publicaciones de Alfred Fournier (Paris, 
1832-1914),'% manifiesta con certeza que la causa de la enferme- 
dad (ataxia) es la sífilis. 


Aparte de las antes citadas, consulta también el texto de 
Patología interna de Sigismond-Frangois Jaccoud (Ginebra, 1830- 
Paris, 1913),'” obra que Soca denostaría en 1889, en oportuni- 
dad de dictar la clase inaugural del curso de Patología interna en la 
Facultad de Medicina. Recurre además a dos consultas epistolares 
con sendos especialistas en enfermedades del sistema nervioso de la 
Salpétriére de París -sitio donde elaborará, entre 1887 y 1888, su 
famosa tesis francesa sobre otro tipo de ataxia, la antes mencionada 
enfermedad de Friedreich-; hecho interesante porque muestra un 
intercambio científico de un estudiante uruguayo con integrantes 
de uno de los equipos más calificados del mundo; de modo que 
para tanto no incidía la falta de libros o revistas en las bibliotecas 
locales, como aducía Soca en el prólogo. 


Nada refiere acerca de la anatomía patológica subyacente al 
cuadro clínico que estudia. Tampoco, sobre los estudios comple- 
mentarios de laboratorio, entonces inexistentes. 


Se *zambulle” directamente en la formulación de un pronósti- 
co, que es, a su modo de ver, sombrío, debido al rápido avance de 
la afección. 





156 Fournier, A. De la contagion syphilitique. Paris, Delahaye, 1860, 131 páginas; Re- 
cherches sur U'incubation de la syphilis. Paris, Adrien Delahaye, 1865; De l'ataxie loco- 
motrice d'origine syphilitique. Paris, G. Masson, 1876; La Syphilis du cervean, lecons 
cliniques. Recueilles par E. Brissaud. Paris, Masson, 1879, 645 páginas. 

157  Jaccoud, S. Traité de pathologie interne, Paris, A. Delahaye, 1870-1871. 


83 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


Enseguida encara el tratamiento, que deberá ser -según su cri- 
terio- “específico”, con lo que podría resultar eficaz y contribuir al 
menos a aliviar al paciente. Está basado en la alternancia de recursos 
terapéuticos, en forma tal de evitar la pérdida de efectividad que se da- 
ría si utilizara cada uno de ellos por separado. Los productos a emplear 
son los mercuriales y los yoduros, a las máximas dosis tolerables, es 
decir justo por debajo de las que provocarían intoxicación. Interesante 
es que Soca, a lo largo de su carrera, seguirá postulando este criterio, lo 
que denota lo poco que habían variado los recursos terapéuticos en el 
curso de más de tres decenios transcurridos entretanto. 


Como tratamientos complementarios plantea la balneoterapia, 
los masajes, la electricidad, sedales, moxas, sangrías o cauterizacio- 
nes “punteadas”, sobre las zonas de mayor dolor. “Todo recurso es 
bueno, afirma, ante la ineficacia de los analgésicos potentes que 
infructuosamente ha utilizado el Profesor Leopold. 


En suma, la tesis de Montevideo no plantea hipótesis a diluci- 
dar, tampoco datos originales. Menciona *casos de [su] experiencia 
personal”, que pocos habían de ser tratándose de un estudiante. 


Es un texto que “anuncia”, sin embargo, el “carácter” de las 
posteriores publicaciones del autor; el gran clínico y el docente in- 
olvidable que habría de ser estaba todo en potencia en este primer 
trabajo. Las observaciones semiológicas son precisas; la enumera- 
ción de los hechos hasta podría tildarse de puntillosa; el estilo, claro 
y preciso, transmite la certeza propia de alguien que si no tiene 
gran práctica, ha leído atentamente la escasa bibliografía disponible 
y ha reflexionado lúcida y honestamente sobre los hechos observa- 
dos personalmente. 


Podría advertirse cierto apresuramiento en la redacción, como 
si el autor hubiera querido cumplir cuanto antes una obligación 
reglamentaria cuya razón no comparte -al menos en las exiguas 
condiciones en que debe ejecutarla-. También muestra a su favor 
un inteligente criterio de no meterse en honduras” ni en detalles 
que no estaban a su alcance dilucidar, ni quizás tampoco en el de 
sus examinadores. De este modo, logra un resultado digno, bien 
estructurado, anclado a la realidad y a las certezas que de ésta se 


84 


RicarDO Pou FERRARI 


desprenden, que demuestra el respeto del autor por la semiología 
clínica (sin disponer en este caso de los datos de la autopsia), to- 
mada aquélla y la evolución clínica como puntos de partida para 
la práctica correcta de la medicina, que años después será ampliada 
por el laboratorio primero y la imagenología mucho más adelante. 


Esta tesis sirve de prólogo a la que, también sobre tema neuro- 
lógico, consagrará a Soca en París y en el mundo algo más de cinco 
años después. 


85 


XI 


ALGO SOBRE MÁXIMO SANTOS, EL 
HOMBRE FUERTE DEL MOMENTO: 


1882-1886 


uego de la dictadura y el corto período de presidencia cons- 

titucional de Lorenzo Latorre (Montevideo, 1844-Buenos 

Aires, 1916), con las actuaciones intercaladas de Francisco 

Antonino Vidal (San Carlos, 1825 - Montevideo, 1889), 
entra en escena como personaje protagónico, Máximo Santos 
(Canelones, 1847-Buenos Aires, 1889), hasta entonces ministro de 
Guerra de este último. Fue el 130 Presidente constitucional de la 
República, entre el 1 de marzo de 1882 e igual fecha de 1886 -etapa 
durante la que se vincula con Soca y le otorga la beca de estudios, 
en mayo de 1884- y Presidente interino entre el 24 de mayo y el 18 
de noviembre de 1886. 


Transcurre con él la época llamada del militarismo, que finaliza 
con el gobierno de Máximo Tajes (Canelones 1852-Montevideo, 
1912). Marca Santos este período con su personalidad fuerte, orgu- 
llosa, avasallante y tiránica; individuo arbitrario, implacable con sus 
enemigos, no obstante hábil en el manejo de las intrigas políticas y 


87 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


poseedor de condiciones de estadista visionario, desdibujadas por el 
ambiente corrupto y sanguinario que creó a su alrededor. 


Los días 30 y 31 de marzo de 1886 ocurre la llamada *revolu- 
ción del Quebracho” en la que el gobierno sale victorioso frente a 
un heterogéneo grupo, formado en su mayor parte por jóvenes sin 
preparación ni organización militar. El 17 de agosto de 1886 ocurre 
el atentado contra la vida del presidente, perpetrado en el Teatro 
“Urquiza”, del que sale con vida, aunque con una grave herida. 
Luego de formar el llamado “ministerio de conciliación”, desani- 
mado física y moralmente, presenta renuncia el 18 de noviembre 
de 1886, siendo sustituido por Máximo Tajes. Parte de inmedia- 
to hacia Europa, donde consulta médicos eminentes: en Nápoles, 
a Antonio Cardarelli [1831-1925] y en París, a Carl Potain -con 
quien muy probablemente lo puso en contacto Soca, que se hallaba 
entonces allí y era alumno del renombrado clínico-.'** Este -como 
lo había hecho antes Visca en Montevideo, pero tan sólo observán- 
dolo de lejos-, hace el diagnóstico de aneurisma de la aorta torácica 
y prescribe yoduros. 


Intenta Santos retornar a Montevideo; se le prohíbe la entrada, 
votándose una ley que declara su extradición. Vuelve a Europa y 
finalmente se radica en Buenos Aires, donde fallece el 19 de mayo 


de 1889.'” 


En 1890 Julio Herrera y Obes (Montevideo, 1842-1912) asu- 
me la presidencia de la República, dando fin al militarismo. Se abre 
un período de crisis económica y política que culmina en las dos 
guerras civiles de 1897 y 1904. 





158  Potain hace diagnóstico de aneurisma de la aorta torácica con insuficiencia valvular 
aórtica, que ya había sido realizado antes por Pedro Visca, quien, con su perspicacia 
clínica, desde la vereda de enfrente, había visto bambolear la cabeza del Capitán Ge- 
neral mientras este tomaba mate en la puerta de su casa habitación, identificando el 
característico “signo de Musset”. Dicho sea, al pasar, cuando Santos estaba en París, 
también lo estaba Visca, quien había ido a consultar a su amigo Dieulafoy a causa de 
una afección pulmonar, posiblemente tuberculosa, que padecía su esposa. Se cruzaron 
y saludaron amablemente con Santos en la escalera del consulado. (Fernando Mañé 
Garzón: Pedro Visca, 2 vol, 1983). 

159 — Williman, José Claudio. Santos. La consolidación del Estado. Montevideo, Ed Banda 
Oriental, 1979, 196 págs. 


88 


RicarDO Pou FERRARI 


Duranteel gobierno de Santos 
-justicia es resaltarlo- se reorgani- 
zÓ la Universidad y la Enseñanza 
media. Luego de haberla interve- 
nido en 1884 a raíz de un enfren- 
tamiento con el Consejo univer- 
sitario originado en las opiniones 
vertidas por el catedrático de 
historia, adversas a la personali- 
dad de Artigas, deja cesantes a la 
mayoría de los jerarcas y da plenas 
potestades como Rector a Alfredo 
Vásquez Acevedo, que venía a ser 
-en consecuencia- un interventor, 





ya que en esta oportunidad no se Máximo Santos 
Retrato fotográfico realizado en la 


cumplieron los requisitos para la Exuela der Oficios 


designación previstos por la ley. 
En 1885 otorgó -además de las 
que nos ocuparán en el siguiente capítulo- una subvención para 
estudiar medicina en París a Alfredo Navarro Benítez (Montevideo 
1868-1951) y otras dos de menos extensión, con el propósito de 
contribuir a su perfeccionamiento técnico, también en París, a 
Eugenio N. Piaggio y a Nereo Iturriaga, ambos colaboradores de 
Carafí en la cátedra de Anatomía de la Facultad. 

En ese período la población del Uruguay era de 700 a 800.000 


personas.!% 





160 DeSalterain, Joaquín. La mortalidad por tuberculosis en el Uruguay desde 1890 a 1897, 
Montevideo, El Siglo Ilustrado, 1900. 


89 


XII 


SOCA, MÉDICO EN SAN FRUCTUOSO 
DE TTACUAREMBÓ: 1883-1884 


s esta una nueva fuente de incógnitas y suposiciones vincu- 
ladas a la personalidad de Soca. 


Entre mayo de 1883 y mayo de 1884, vive y trabaja en 

San Fructuoso de Tacuarembó.'* Obtenido el doctorado, 

toma esta decisión inesperada, cuando cabía pensar que rápida- 
mente ocuparía un lugar notorio entre los facultativos de la capital. 


Por esa época, 


la población de San Fructuoso rondaba las 4.500 perso- 
nas (número que se mantendría hasta 1900). Había edificios 
modernos, como el de la jefatura de Policía (construida entre 
1877 y 1878) y había abierto sus puertas una escuela llamada 
“Liceo Tacuarembó” (1881-1889). Tenía dos periódicos [...] 
“El Norte” y “El Liberal”. No contaba con calles pavimentadas 
y originalmente había arenales y lagunas, que desaparecieron 
paulatinamente con la urbanización (cubiertos los primeros, 
desecadas las segundas). A la plaza mayor y original, se suma- 





161 El Departamento de Rivera se separó del de Tacuarembó por ley del 1% de octubre de 
1884. 


9I 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


ron el Paseo Primavera (1860) y la Plaza Colón (1875). En 
1882 el Regimiento 4% de Caballería, al mando del coronel 
Klinger [...] se instaló en San Fructuoso, lo que tuvo que dejar 
una impronta en el movimiento comercial [...] y quizás tam- 
bién en la personalidad de la villa [...] San Fructuoso ofrecía su 
cuota de actividades recreativas y vida social. Se organizaban 
tertulias, loterías, ruedas de mate, bailes y festividades. Varias 
bandas de música contribuían a la animación general y en 1880 
se comenzó a ofrecer retretas en la plaza, los jueves y los do- 
mingos.'? 


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AY ecpra E pri tt? 

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A 


1) 





Confitería de San Fructuoso en la década de 1880 
De: Marcelo de León Montañez, op cit 


Se puede especular que Soca procurara de ese modo labrar, con 
cierta rapidez, una posición acomodaba, ejerciendo en una ciudad, 
que si bien pequeña, tenía la peculiaridad de ser un lugar de paso 
de muchas personas vinculadas al negocio de la explotación de los 





162 de León Montañés, Marcelo. El temerario y deslenguado Dr. Perujo: Tole tole, ardores y 
frufrús: vidas e historias de Montevideo, Maldonado, San Carlos, Rocha y Tacuarembó en 
la biografía de un inmigrante español a fines del siglo XIX, Montevideo, 2011: 246. 


92 


RicarDO Pou FERRARI 


yacimientos auríferos de Minas de Corrales, '% quienes podían estar 
en mejores condiciones que los montevideanos para pagar hono- 
rarios profesionales más altos, acordes al nivel de sus ingresos.'% 
Quizás también pensaba en ahorrar dinero para solventar los es- 
tudios europeos, que a su juicio, eran imprescindibles y los que, 
como fue visto, habían quedado en suspenso luego de su frustrada 
estadía en Barcelona. La experiencia transmitida por José Pugnalin, 
quien también ejerció en San Fructuoso por un tiempo en torno a 


1869,'% pudo haberle servido de ejemplo y estímulo para emularlo. 





Pugnalin en la época de su permanencia en San Fructuoso 





163 La Empresa Fancesa de Minas de Oro se estableció en 1878, fecha en la que se fundó 
la villa de ese nombre; con anterioridad habían existido otros emprendimientos de 
menor envergadura. 

164 Se sabe que simultáneamente con Soca ejerció la abogacía en Tacuarembó Anacleto 
Dufort y Alvarez. 

165 Fundó un periódico, La Estrella del Norte. Ver: Sylvia Puentes de Oyenard. Tacuarem- 
bó, historia de su gente, Tacuarembó, IMT, 1981, 231 págs. 


93 


Francisco Soca. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 









San Fructuoso, Tacuarembó. Foto: sepia; 33 x 44 cm., José Fillat 
(Montevideo), 1889. Foto tomada para el Pabellón del Uruguay en la 
Exposición de Paris de 1889. Biblioteca Nacional de Montevideo 





E A AN a Ps q. pa ES eS 
Prefectura política de San Fructuoso de Tacuarembó. Foto: sepia; 33 x 
44 cm., José Fillat (Montevideo), 1889. Foto tomada para el Pabellón 
del Uruguay en la Exposición de Paris de 1889. Biblioteca Nacional de 
Montevideo. 


94 


RicarDO Pou FERRARI 


Desde San Fructuoso, en carta a López Lomba de octubre de 
1883, con gran sutileza en el autoexamen psicológico y muy buen es- 
tilo literario, que procura un efecto dramático y enigmático, atribuye 


mi carácter solitario y temperado [a la] “altivez morbosa 
[de] todos mis dolores de veinte años que yacen en el silencio 
de mi vida, inalterablemente solitaria. Y si alguno ha franquea- 
do una vez mis labios lo ha hecho tarde y deformado, roto, 
destrozado por la mano del tiempo [...] Sólo sé que es un he- 
cho brutal, inconmovible, y me inclino. Sufro; tengo necesidad 
suprema, necesidad de hablar: callo. Es aburrido, monstruoso 
si queréis, pero es así, es irremediable, fatal; es mi carácter...!% 


Idealiza el medio ambiente, la naturaleza que lo rodea: 


Si pudiera hallar para mi palabra la juventud, la frescura 
y la lozanía del sentimiento, con qué placer le describiría estas 
regiones encantadas en las que empieza a respirarse el aire cal- 
deado y los perfumes lascivos de los trópicos; ¡en que el cielo 
se viste con colores nuevos, enérgicos, brutales, y en cuya ve- 
getación empieza a vislumbrarse el lujo febril, la gracia salvaje 
de la selva americana! Pero es necesario que calle y calle hasta 
la próxima.*% 


E inmediatamente vuelve a la realidad: 


Mis ideales se alejan, las bellas imágenes de mi cerebro 
pierden la nitidez de sus contornos. Quiero marchar y una mu- 
ralla insalvable me detiene. Quiero sacudir esta inmensa pesa- 
dumbre de ignorancia que me abruma y el mundo se derrumba 
sobre mí para aplastarme [...] [Habré de aceptar] el martirio 
de la vida en estos villorrios infames, en los que el corazón se 
empequeñece con las miasmas que se respiran en el aire y la 
inteligencia se muere en la inacción fatal que la condena la 
falta de todo estímulo capaz de expulsar vigorosamente nuestra 
nativa pereza. !% 


En misiva posterior, como al pasar, al referir un hecho domésti- 
co trivial, hace mención -única vez- a que vivía en compañía de su 
padre -su madre ya había fallecido en los años previos-: 





166  Muiños, H. H. op cit: XXXVIII. 
167 Muiños, H. H. op cit: XLVI. 
168 Muiños, H. H. opc cit: XLIV-XLV. 


95 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


[Él] y [su] padre [van] a comer. [Están] esperando la co- 
mida, pero la persona de servicio que [los] atiende ha recibido 
la visita de una amiga, que la retiene dos horas. Mi padre no se 
atreve a interrumpir la amistosa plática, tiene cierta delicadeza 
y teme avergonzar a las pobres jóvenes... '% 


Luego simplemente continúa el relato. 


Dado que, al momento de inscribirse en la Facultad de Medicina 
de París, en agosto de 1885, refiere que es “huérfano”, inferimos 
que don Victoriano falleció entre estas dos fechas, probablemente 
en Tacuarembó. 


AoOKk 


TRABAJO CIENTÍFICO ELABORADO EN “TACUAREMBÓ 







UN CASO DE DISTOCIA FETAL POR HIDROCEFA! 
Par el Dr, Don Francisco Soca 


e 
El caso que voy á relatar á grandes rasgos, hiriendo apenas 
los pualos culmiaiales y ocdilindome re detalles fastidio, 
30s d inútiles, es interesante por mas de un concepto. En pri- 
mer lugar creo que no se ha observado jamás en nuestro pajs 
un caso tan singular entre los del género, Después, merece sin 





Es interesante consignar que en ese período, Soca era “colabo- 
rador” de la Revista de la Sociedad Universitaria, que se publicó en 
Montevideo en 1884 y 1885. En los números 5 y 6, de mayo y ju- 
nio de 1884,” aparece una contribución médica suya, a propósito 
de un caso de distocia fetal por hidrocefalia, dato este que ha pasado 
inadvertido a los biógrafos de Soca hasta el presente. El parto, que 
fue asistido conjuntamente con el Dr. Luis Bonasso'”'culminó en 





169 — Muiños, H. H. op cit: XXIX. 

170  Soca Francisco. Un caso de distocia fetal por hidrocefalia, Revista de la Sociedad 
Universitaria, Montevideo, 15 de mayo de 1884; 1 (5 y 6): 249-264, 305-320, 383-388. 

171 Luis Bonasso, radicado en Tacuarembó alrededor de 1880, fue Médico de Policía; 
más tarde actuó como diputado suplente en representación del Partido Colorado por 


96 


RicarDO Pou FERRARI 


la retención de la cabeza última. La descripción de la semiología re- 
dactada por Soca es muy fina, así como las conclusiones que extrae; 
lo mismo puede decirse a propósito de las maniobras de reducción 
de la cabeza del feto, que estaba muerto. Es anecdótico que el autor 
agrega, a modo de disculpa por las descripciones del examen que 
practica, que podían herir la sensibilidad de los lectores no médicos: 


No deben sorprender al lector ciertos atrevimientos de 
exploración que nos hemos permitido. Si sigue leyendo hallará 
que están plenamente justificados 


En el número 7, la redacción agrega: 


Hemos recibido de San Fructuoso dos copias fotográficas 
esmeradamente hechas del fenómeno que motivó el interesan- 
te trabajo del doctor Soca [...] que publicamos en uno de los 
números anteriores de la Revista. Este envío ha sido hecho por 
nuestro colaborador y particular amigo, el ilustrado doctor don 
Ramón Montero Paullier [¿-?], 4 pedido del distinguido médi- 
co señor don Luis Bonasso que fue quien acompañó al doctor 
Soca en la dificilísima operación quirúrgica del dicho caso de 
distocia fetal. Las mencionadas fotografías están en exhibición 
en la secretaría de la Sociedad Universitaria, á disposición de 
todos los interesados que deseen conocer las particularidades 
de ese curioso fenómeno. 


Luego de agradecer al Juez Letrado y al médico, ruega que 


no sea este el último dato científico que nos manden, pues 
la Revista y particularmente esta Crónica, nos proponemos dar 
detalles de todos aquellos hechos naturales que, por producirse 
en nuestro país tienen carácter local é interesa no dejarlos pasar 
desapercibidos. Por eso hemos pedido y pedimos á todas las 
personas aficionadas á las ciencias y particularmente á las que 
se encuentran en campaña, nos remitan por correo bajo nuestra 
dirección, referencias de los fenómenos que observen y juzguen 
dignos por su novedad y valor científico [...]”"? 





ese Departamento en la XXI Legislatura (1903-1905) (Ver: Turnes, A. El hospital de 
Tacuarembó, en los 90 años de su inauguración, 1927-2017, Montevideo, ASSE, 2017:35). 
172 Colaboraciones. Revista de la Sociedad Universitaria, 1884; 1(7):239. 


97 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 





Minas de Oro, Corrales, Foto: sepia; 33 x 44 cm., José Fillat (Montevideo), 


1889. Foto tomada para el Pabellón del Uruguay en la Exposición de Paris 
de 1889. Biblioteca Nacional de Montevideo. 


nr 





Minas de Oro del Corralito. Foto : sepia ; 33 x 44 cm., José Fillat 
(Montevideo), 1889. Foto tomada para el Pabellón del Uruguay en la Expo- 


sición de Paris de 1889. Biblioteca Nacional de Montevideo. 


98 


RicarDO Pou FERRARI 


Aook 


LA GÉNESIS Y CONCRECIÓN DE LA BECA OFICIAL PARA 
ESTUDIAR EN EUROPA 


Durante ese período de alejamiento del mundanal ruido, Soca ma- 
dura la posibilidad de obtener una subvención estatal para perfeccionar 
sus conocimientos en Europa. Entre marzo y abril de 1884 se entre- 
vista en dos ocasiones con el presidente de la República. Esta cercanía 
al gobernante puede explicarse porque el ministro de Justicia, Culto 
e Instrucción Pública tenía por colaborador cercano al joven abogado 
López Lomba, quien habrá oficiado de nexo entre ambos. 


No hay que olvidar -si bien desconocemos cómo encaja exacta- 
mente el dato en esta historia, salvo por pertenecer ambos persona- 
jes a la misma época y profesión- el vínculo que unía al presidente 
Santos con el Coronel Carlos Félix Escayola (Montevideo, 1845- 
1915), miembro de la Junta Económico Administrativa primero y 
Jefe Político de Tacuarembó después (1881-1891), empresario teatral 
(el teatro se inauguró en 1891) y presunto padre de Carlos Gardel 
(Tacuarembó, 1890 [o 1887]- Medellín, Colombia, 1935). ¿Podría 


haber sido este hombre otra vía de acceso de Soca al presidente? 


Seguramente, en estas entrevistas, Soca desplegó su reconocida 
elocuencia y capacidad retórica para convencer a Santos que era 
decisivo para él - y por ende para el país- completar los estudios 
médicos en Europa, habida cuenta de sus buenos antecedentes aca- 
démicos y de las notorias limitaciones que adolecía la Facultad de 
Montevideo en la que había obtenido el título. Santos era un hom- 
bre de inteligencia despierta, con una gran ambición [se dice que 
imitaba a Napoleón III] y afán por promover la formación superior, 
lo que ya había demostrado, ese mismo año, según fue dicho, al 
designar a Alfredo Vásquez Acevedo como rector de la Universidad, 
otorgándole total apoyo. 


No satisfecho con lo anterior, el 26 de abril de 1884, Soca 
envía una carta recordatorio a Santos, que pone en evidencia la 


99 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


ansiedad en que vivía -¡y vivió así toda la vida!-, obsesionado por 
obtener lo proyectado lo antes posible. 


El 12 de mayo de 1884 el presidente Santos firma un decre- 
to, refrendado por el ministro de Gobierno Dr. Carlos de Castro 
(Montevideo, 1835-1911) en los términos siguientes: 


Atento a: 1%. Que el Gobierno debe procurar por todos los 
medios a su alcance el desarrollo científico del país; 20. Que es 
una necesidad palpable propender a la formación de un plantel 
de profesores y médicos nacionales, como es la práctica de los paí- 
ses más adelantados; 39 Que es un hecho, a pesar del celo inque- 
brantable del Gobierno por el adelanto y perfeccionamiento de 
las ramas de la Instrucción Superior, que la Facultad de medicina 
de la República no ofrece acabadamente los medios de perfeccio- 
nar los estudios que comprenden sus cursos, no obstante los es- 
fuerzos decididos del Gobierno a su respecto. 4% Que las aptitu- 
des intelectuales y la contracción al estudio de los doctores Don 
Erancisco Soca, Don Joaquín de Salterain y Don Enrique Pouey 
los hacen acreedores a la protección del Gobierno, el Presidente 
de la República acuerda: Art 19 Concédese a los señores doctores 
Don Francisco Soca, Don Joaquín de Salterain y Don Enrique 
Pouey una pensión de doscientos pesos mensuales a cada uno, 
con el fin de que puedan perfeccionar sus estudios médicos en las 
universidades de Europa. Art 22 Concédesele conjuntamente un 
viático de mil pesos a cada uno. Art 3% Impútense dichas sumas 
al rubro de eventuales de este ministerio. Art 4% Dése cuenta 
de esta resolución al Cuerpo Legislativo. Art 5% Comuníquese, 
publíquese y dése al R.N.” Y2 


Ya hemos comentado en otra oportunidad el Decreto de ma- 
rras, poniendo énfasis en que no queda claro por qué ni cómo se eli- 
gió a estos tres, cual fue la razón para que se refiera a ellos como “los 
doctores” cuando a la fecha de su firma solo Soca tenía el título. En 
esa ocasión también nos preguntábamos qué papel había desempe- 
ñado Vásquez Acevedo -si es que fue consultado por el presidente-, 
así como la posible influencia de Carafí, recién llegado de París. *?* 





173 Memoria presentada á la Honorable Asamblea General en el ler período de la 16% 
Legislatura por el Ministro de Justicia, Culto e Instrucción Pública, correspondiente a los 
Ejercicios de 1885-1886, 1886-1887 y 1887-1888, Montevideo, 1888. 

174 Pou Ferrari, R. El profesor Enrique Pouey y su época, Montevideo, Plus Ultra ed, 2012. 


100 


RicarDO Pou FERRARI 





Francisco Soca Joaquín de Salterain Enrique Pouey 


El 17 de mayo de 1884 Soca escribe desde Montevideo a López 
Lomba, comunicándole que se “ausentaría para San Fructuoso du- 
rante diez o doce días, para arreglar sus asuntos antes de partir pa- 
ra Europa”. Retornará el 24 de mayo. Manifiesta cierta duda con 
respecto a la interpretación que pudiera darse a su ausencia, pero 
agrega: “la cosa está cocinada”; invocando a Salterain: “los pájaros 
están en la jaula”... 


IOI 


XIII 


SEGUNDO VIAJE A EUROPA Y 
ESTUDIOS DE MEDICINA EN París: 
1884-1888 





FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


En junio de 1884 zarpa con destino a París, presumiblemente 
en el mismo barco en que viajó Florentino Felippone, quien te- 
nía intención de estudiar química con Marcelin Berthellot (Paris, 


1827-1907). 


Pedro Figari (Montevideo, 1861-1938), años después, dice que 
él - contemporáneo, correligionario y amigo de Soca- fue el único 
en acompañarlo “a bordo” cuando nuestro biografiado embarcó en 
Montevideo;'”? agrega que si Soca hubiese conocido su obra pictó- 
rica ulterior, la habría valorado, ya que “era sin duda alguna uno de 
los grandes cerebros de nuestro país, que resultan doblemente gran- 
des al pensar que se han producido en este terruño cuya civilización 
data de ayer, y que ha vivido puede decirse en plenas congojas y 
convulsiones en su proceso natural de organización.”'* Un grande 
juzga con admiración a otro grande... 


Desde Río de Janeiro envía carta a sus amigos de siempre, re- 
latando las impresiones de esta parte inicial de su viaje. En tales pa- 
sajes, bordeando las costas y deteniéndose en los puertos brasileños, 
habrá captado -una vez más- la belleza exuberante de la vegetación 
y la blancura de las playas interminables frente al mar descomu- 
nal, que luego referirá poéticamente en oportunidad del discurso 
que pronunció en Río de Janeiro como jefe de la delegación del 
Uruguay en la inauguración de la Tercera Reunión del Congreso 
Científico Latinoamericano en agosto de 1905. 


Llega a Francia a comienzos de julio. Pasa catorce días de cua- 
rentena en el lazareto de Trompeloup (llamado Marie-Thérese),!”” 





175 Era costumbre que amigos y parientes acompañaran al viajero a la rada y subieran al 
buque como acto de despedida. 

176 Carta de Pedro Figari a María Elena Figari, Paris, 26 de noviembre de 1932: “No 
me extraña que [Susana Soca] se interese por mi pintura. Yo fui muy amigo del 
doctor Soca, y bien recuerdo cuando hizo su primer viaje a Europa, apenas recibido 
en Montevideo, yo fui el único que se dio el placer de acompañarlo a bordo. Yo 
lamento porque habría comprendido y estimado de inmediato mi obra, y te aseguro 
que al pensar esto me siento halagado por cuanto era sin duda alguna uno de los 
grandes cerebros de nuestro país, que resultan doblemente grandes al pensar que se 
han producido en este terruño cuya civilización data de ayer, y que ha vivido puede 
decirse en plenas congojas y convulsiones en su proceso natural de organización,” 
(Amengual, C. op cit: 174). 

177 Las condiciones sanitarias del establecimiento habían sido duramente criticadas 
por Sigismund Jaccoud, futuro maestro de Soca, en un opúsculo presentado ante 


104 


RicarDO Pou FERRARI 


próximo al puerto de Paulliac, ubicado sobre la rivera derecha del 
estuario del Garona. 





48. - PAUILLAC. - Une Rue ú Tromprlonp - BR - 979 


Este período le habrá parecido una eternidad al ansioso viaje- 
ro. Por fin, emprende el viaje a París desde Burdeos por vía férrea, 
llegando a la Gare d'Orléans. Debe pasar unos días en cama, enfer- 
mo... Aún mayor expectativa para quien, desde años antes, soñaba 
con ese momento. 


Poco antes, habían obtenido su doctorado en París tres médi- 
cos orientales, aparte de los que allí seguían cursos: José Luis Baena 
(Montevideo, 1855-1909),'"* Eugenio Piaggio (¿-?)'”? y Enrique 
Figari (Montevideo, 1856-1940). '* 





la Académie de Médecine en 1874, titulado Le Typhus du paquebot poste “Gironde” 
et le service sanitaire de Pauillac, note lue 4 'Académie de médecine, par le Dr Jaccoud, 
Delahaye (Paris). Debe agregarse que en 1939, de ese mismo puerto partió el barco 
“Winnipeg”, fletado por el poeta Pablo Neruda (Santiago de Chile, 1904-1973), con 
el fin de conducir a Chile a 2300 personas, hasta entones refugiadas en territorio 
francés, huyendo, por ser enemigos del régimen triunfante en la recién terminada 
guerra civil española. 

178 Baena, José Luis. Des kystes séreux congénitaux du cou, These, Paris, 1884, 127 págs. 

179 Piaggio, E. Sur une nouvelle théorie du phénomene respiratoire de Cheyne-Stokes. These, 
Paris, 1884. La misma es citada en una clase por el Profesor Potain poco después, lo 
que le informa Soca al autor. 

180 Figari, Henri. Quelques considérations sur U'hematocéle rétro-utérine, These, Paris, 
Davy, 1884. 


105 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


Baena, de buena formación quirúrgica y calificada clientela, 
tuvo notoria participación en las filas del Partido Nacional, cuyo 
Directorio llegó a integrar.'*” 


Piaggio, cuyos datos biográficos casi ignoramos, fue amigo y 
compañero de estudio de Soca en Montevideo en 1879 y 1880,'* 
donde aquel había iniciado su carrera médica, que luego culminó en 
París. Se lee en el periódico “El Indiscreto” del 13 de julio de 1884: 


Nuestro apreciable amigo Eugenio Piaggio, no ha mu- 
cho aventajado estudiante de esta Facultad [se refiere a la de 
Montevideo], acaba de llegar de París, donde terminó brillan- 
temente su carrera. Saludamos con la mayor simpatía al nuevo 
médico, que ha decidido establecerse entre nosotros, donde en- 
grosará la pléyade de benefactores de la humanidad doliente. '% 


Enrique Figari era hermano del antes mencionado aboga- 
do-pintor, y será luego, por largos años, jefe de clínica de Visca 
y puede agregarse, el principal responsable de la docencia en esta 
clínica universitaria, vecina a la que dirigirá Soca.'** Figari defendió 
su tesis el 19 de octubre; por consiguiente, este último se hallaba en 
París al arribo de Soca. Uno de sus hijos, Enrique Figari Legrand, 
será alumno predilecto de Soca y amigo de su hija Susana. 


AooKk 


La Facultad de Medicina de París era entonces una de las pri- 
meras de Europa, con más de tres mil estudiantes, y abordaba la 
ampliación de sus edificios centrales, así como la renovación del 
programa de estudios -iniciativa que había sido largamente pos- 
tergada-, contando con un insigne grupo de profesores titulares y 





181 Méndez Rivas, R. Apuntes biográficos y comentarios de la tesis del Dr. José Luis Baena, 
de París — 1884. Ses. Soc. Uru. Hist. Med. XIII (1991), 1994: 293-300. 

182 Cantón, Eliseo, op cit, 3: 125. 

183 Montevideo, año 1, No 7, del 13 de julio de 1884, pág 3. 

184 Pudo haber sido profesor, pero renunció en 1906 al cargo que venía ocupando, cuando 
creyó haber sido electo Diputado, cosa que no ocurrió; a partir de ese momento hasta 
su muerte se retiró a la vida privada 


106 


RicarDO Pou FERRARI 


agregados, además de los que, vinculados a la Facultad sin perte- 

necer a ella, brindaban cursos de ciencias básicas y experimentales 
(Sorbonne, Institute de France). En palabras del propio Soca: 

Esa nación única y extraordinaria reunía en su Escuela a 

los maestros más famosos, quienes, con generosa amabiliadad 


enseñaban gratuitamente tanto a franceses como extranjeros; en 
Viena o en Berlín, en cambio, es preciso pagar todos los cursos.!* 


Aook 


DOMICILIOS DE SOCA EN París 


El primer domicilio conocido de Soca en París fue 8, rue 
Bagneux. La calle cambió de nombre en 1935, designándosela rue 
Jean Ferrandi.!% Está situada en el 6éme arrondissement, entre las 
calles de Vaugirard y du Cherche Midi, a unas seis cuadras (un qui- 
lómetro, quince minutos a pie) del Hópital des Enfants Malades 
y del Hópital Necker (ambos sobre la rue de Sévres), donde Soca 
inició su preparación clínica. Se trataba de una pensión, según 
puede apreciarse en el sobre de una de las misivas: “Grande Pension 
de Famille du Faubourg Saint-Germain. Mme. Quincampoix, 
Succérs. et Mme. Veuve Mauvais, 6 et 8 rue de Bagneux.”**” 





Primer domicilio parisino de Soca: 8, Rue de Bagneux 





185 Archivo Francisco Soca, MHN (carta de 1886). 
186 Dossier de la Faculté de Médecine de Paris.Ver: Anexo Documental NY 1: 1.2. 
187 Archivo Francisco Soca. MHN. 


107 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


Más adelante, de acuerdo a los datos brindados por Velarde 
Pérez Fontana,'* habitó en el 8, rue du Fouarre, en el viejo barrio 
de los estudiantes universitarios medievales, vecino a la iglesia Saint 
Julien-le-Pauvre, a pasos del Sena y del Hotel Dieu, donde tenían 
lugar las primeras reuniones académicas. Dice el citado historiador: 


En el París actual, junto a la Plaza Viviani, está la pequeña 
rue du Fouarre. En la casa que lleva el número 8 vivió nuestro 
maestro Francisco Soca cuando fue estudiante en París. Vivió 
como un estudiante del siglo XVI. Allí elaboró su personali- 
dad multifacética. Allí modeló su espíritu con los atributos 
estudiantiles de los escolares de la Edad Media. El culto del 
Maestro nos lleva como alumnos a la tradición de PUniversité. 
Allí está la cuna de nuestra iniciación universitaria... 








Ss! JULIEN- 
LE-PAUVRE 






- 
o 


E 


da, 


(Chandel 


Armand Le Brun: Léglise Saint-Julien-le-Pauvre : d'apres les historiens et des documents iné- 


dits tirés des archives de l'Assistance publique, Paris, en vente 4 Péglise Saint-Julien-le-Pauvre, 
1889, p. 11. 





188 Pérez Fontana, V- Andreas Vesalius Bruxellensis, Montevideo, MSB, ed, 1963: 145. 


108 


RicarDO Pou FERRARI 





ogle 


La segunda de las residencias parisinas de Soca: 8, rue du Fouarre 


El tercer domicilio de Soca en París es el que consta en su “doss- 
sier” de la Facultad parisina, donde figura la dirección a que le fue 
remitida una nota, con fecha 21 de enero de 1886: 4, rue des Écoles, 
entre la rue de Poissy y la del cardinal Lemoine. En una carta le pide 
a López que le escriba al 11, rue des Écoles. 99 








189 Ver: Anexo Documental N*1: 1.9. 


109 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


En el año 1888, Soca da una nueva dirección: 12, rue Rollin, 
cerca de la Place de Contrescarpe y de las Arénes de Lutéce'” y 
junto a la casa en que habitó René Descartes durante sus estadías en 


París en 1644 y 1648. 


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Cuarto de los domicilios parisinos de Soca: 12, rue Rollin 


Ak 


CONCIBE LA IDEA DE DOCTORARSE POR SEGUNDA VEZ, 
ÉSTA VEZ EN PArís 


En otoño de 1884 -a dos meses de su arribo- nuestro biografia- 
do se plantea rehacer todos los estudios médicos en Paris, aparte de 
cumplir con el proyecto original que era profundizar su formación 
en clínica de niños. El mismo camino seguirá Enrique Pouey, no 
así Joaquín de Salterain, que solo completará su perfeccionamiento 
en oftalmología. 


Con la finalidad antedicha, Soca presenta una solicitud al 
Ministerio de Instrucción Pública francés, que es aceptada en los 
términos siguientes: 





190 Archivo Francisco Soca MHN. 


1IO 


RicarDO Pou FERRARI 


Por decisión del 16 de junio de 1885, el Sr. Ministro!” 
ha acordado al Sr. Soca, Doctor de la Facultad de Montevideo, 
la autorización de tomar cumulativamente (sic) las 16 inscrip- 
ciones del doctorado. Deberá dar todos los exámenes probato- 
rios.” 


No obstante, aún tiene problemas al no llegar los papeles que 
acreditan su nacionalidad. 


Esta disposición ministerial le significó no tener la obligación 
de asistir a los cursos teóricos, prácticos ni pagar derechos de exa- 
men, con excepción de la tasa de inscripción (80 francos) y de tesis 
(240 francos). Él manifiesta, no obstante, haber realizado algunos 
cursos prácticos y no arrepentirse del esfuerzo de repasar toda la 
medicina, incluyendo materias que, como la cirugía o la obstetricia, 
no le interesaban. 


La habilitación, que desconocíamos en oportunidad de escribir 
la biografía de Pouey,'” explica que los dos estudiantes uruguayos 
dieran los exámenes con relativa rapidez, al ritmo que deseaban y 
obtuvieran así el doctorado en el plazo de cuatro años. 


ENTREVISTA CON UN GRAND PATRON 


Poco después de llegar, se entrevista con Georges Dieulafoy 
(Toulouse, 1839-Paris, 1911), famoso profesor de Clínica médi- 
ca, compañero de estudios y amigo de Pedro Visca, quien quizás 
le facilitó a Soca este contacto. En la oportunidad, el consagrado 
médico le aseguró que “en dos o tres años su instrucción práctica sería 
inmensa. Pero es preciso decidirse, añadió, recalcando la frase, y traba- 
jar con intensidad y constancia.” ? 





191 El Ministro de Instrucción Pública era Armand Falliéres (1841-1931), que fue luego 
Presidente de la República entre 1906 y 1913. 

192 Ver: Anexo Documental No 1: 1.1. 

193 Pou Ferrari R. El Profesor Enrique Pouey y su época, op cit 

194 — Recordemos como curiosidad que en la novela Du Cotés de Guermantes, de Marcel 
Proust, en ocasión de la muerte de la abuela del protagonista, hace su aparición un 
Doctor Dieulafoy, muy probablemente una broma del autor a un compañero de su 


padre, probablemente su amigo 
195 — Muiños, H. H. op cit: LVII. 


111 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 





E - 
Ar e 


El Profesor Dieulafoy (De: Wellcome images) 


DECLARA SU EDAD 


En carta a López Lomba del 15 de diciembre de 1884, Soca 
manifiesta tener 28 años, lo que significa, dato que deseamos espe- 
cialmente consignar, habida cuenta de la incertidumbre existente 
en torno a la fecha, que había nacido en 1856. Veremos enseguida 
que este fue el insalvable inconveniente para concretar su siguiente 
proyecto. 


LS 


PROYECTO DE PRESENTARSE AL CONCURSO DEL INTERNADO 


Casi al mismo tiempo, Soca concibe otro ambicioso plan: dar 
el concurso para acceder al cargo de Interno de los Hospitales de 
París. Manifiesta a López Lomba: 


Creo que podré arreglar (dádivas quebrantan peñas) la 
cuestión de la edad que es la mayor dificultad con que yo, que 
sé querer de veras, tropezaba para llegar al internato. Si esto 
se realiza heme aquí embarcado en una empresa que puede 
prolongar considerablemente mi permanencia en París. Si me 
es posible obtener una dispensa de edad haré al fin de este año 
escolar, oposición al externato y saldré sin duda (externos, son 
hasta los perros en París) y dentro de dos años justos libraré la 


112 


RicarDO Pou FERRARI 


gran batalla del internato, de la cual también espero salir bien 
(espero y nada más) porque sé trabajar como el primero y el 
trabajo, esté usted seguro, es el gran medio de réussir en Paris. '% 


Esta frase, que debe ser leída en el contexto de confianza en que 
fue escrita, demuestra la ambición -ante la cual no concebía que se 
opusieran obstáculos- y la autosuficiencia del autor, al tiempo que 
da una posible pista de por qué era tan reacio a declarar con exac- 
titud la fecha de su nacimiento. 


En efecto, según el reglamento de la Assistance Publique, el 
aspirante al concurso no podía superar los 28 años al momento de 
la inscripción y Soca no reuniría esa condición a los dos años de 
escrita esta carta, ya que entonces tendría 31. 


Eludir esa norma no resultaba posible, como lo demuestran 
los artículos del periódico estudiantil L'Intransigeant, que con fecha 
17 de setiembre y 14 de octubre de 1887!” dejan claro que la edad 
máxima fijada por la administración para inscribirse era la recién 
mencionada; el 26 de octubre del ese mismo año, bajo el título 
de Un scandale au concours de lInternat, la misma publicación de- 
nuncia el caso de una dama que pretendió presentarse al certamen 
teniendo una edad superior a la máxima, por lo que fue rechazada. 


AooKk 





196 Archivo Soca, MHN y Muiños H.H., op cit. 
197 — LlIntransigeant, Paris, 1887, n* 2648 y sig. 


113 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


ASISTE A LAS CLÍNICAS DE NIÑOS, PRINCIPAL OBJETIVO 
INICIAL DE SU VIAJE 





Jules Simon Joseph Grancher 


Inmediatamente después de arribar, en pleno verano, las calles 


y los hospitales desiertos, inicia Soca su concurrencia al Hópital des 
Enfants Malades. 


Asiste allí a la clínica de Jules Simon (Paris, 1831-1899) quien 
si bien no era profesor de la Facultad, disfrutó de gran prestigio 
profesional y docente, razón por la que a su servicio concurrían 


muchos médicos, franceses y extranjeros, a fin de aprender clínica 
infanal 090% 





198 Médico en 1861, Interno en 1856, oficial de la Legión de Honor, médico consultante 
de las Casas de la Legión de honor, miembro de la Société Médicale des Hopitaux; 
nunca formó parte de la Academia de Medicina (Jules Simon (Necrologie). Gazette 
médicale de Paris, 1899: 450-451). 

199 — «Era un trabajador, un hombre de buen sentido, un médico de una alta probidad”. 
Fue interno y médico de los hospitales. Escribió dos volúmenes sobre enfermedades 
de los niños. Enseñó durante 18 años en el Hospital des Enfants Malades. “Adoraba 
enseñar, era el único punto donde manifestaba cierta vanidad. Amaba la afluencia de 
alumnos a su curso. Después de su retiro decía que lo que le faltaba era el auditorio, 
siempre numeroso, compuesto de médicos, jóvenes o mayores, franceses y extanjeros, 
lo que lo estimulaba sobre la utilidad de su método y de su juicio.” (Jules Simon 
(Necrologie). Le progrés médical: journal de médecine, de chirurgie et de pharmacie, 
1899, série 3, tome 10: 190-191). 


114 


RicarDO Pou FERRARI 








Hospital des Enfants Malades Hospital Necker 


Con menos asiduidad, concurre también al servicio del Profesor 
Joseph Grancher (Felletin, 1843- Paris, 1907)%%, titular de la cá- 
tedra de Clínica de niños en el vecino Hospital Necker,?* y que se 
destacó además por sus estudios histopatológicos sobre tuberculosis 
y como asistente de Pasteur; a lo largo de su carrera realizó un tenaz 
esfuerzo en pro de la prevención y tratamiento de la tuberculosis 


infantil. 22 


Más adelante, afirma que hará una nueva pasantía, no con el 
objeto de especializarse en clínica de niños, sino para poder aplicar 
conocimientos de allí extraidos a la clínica médica que era su ver- 
dadera vocación. 


AoOK 





200  Roussillat (Jacques), La vie et Poeuvre du professeur Jacques-Joseph Grancher, these 
de doctorat en médecine, uéret, Les Presses du Massif Central, 1964, 138 p. 

201 Había sucedido a Joseph-Marie-Jules Parrot (Dordogne, 1829-Paris, 1882), jefe del 
Hospice des Enfants Assistés y Profesor de Clínica infantil. 

202 Fue Interno, histólogo -formado con Louis Antoine Ranvier (1835-1922) y Andre 
Victor Cornil (1837-1908)-; director del laboratorio de anatomía patológica e 
histología en el Anfiteatro de Clamart. En 1873 defiende su tesis doctoral sobre “La 
unidad de la tisis”. Desde 1875 ejerce en el Hospital Necker. En 1883 sustituye a 
Joseph Marie Jules Parrot (1829-1883) en la cátedra de las enfermedades de los niños, 
donde da clases durante 22 años. Junto con Alfred Vulpian (1826-1886) anima a 
Pasteur para ensayar en el hombre el procedimiento de inmunización experimentado 
en el perro y es Grancher quien hace, en diez días, las trece inyecciones necesarias para 
salvar la vida del joven Joseph Meisser (1876-1940), que había contraído rabia. Tuvo 
una importante participación en la creación del Instituto Pasteur, del que terminó 
siendo presidente del consejo de administración. Publicó en 1898 con Jules Comby 
(1853-1947) y Antoine Marfan (1858-1942) un Traité des maladies de l'enfance. Tuvo 
una importante participación en la promoción de la pediatría social, preocupándose 
por la protección de los niños tuberculosos. 


115 


En el propio Hópital Necker 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


JUNTO AL GRAN MAESTRO DE LA SEMIOLOGÍA CLÍNICA 





Carl Potain 
Aguafuerte de L. Flameng 


203 enseñaba clínica médica Pierre- 


Carl-Edouard Potain (Paris, 1825-1901), de prolongada y fecun- 
da carrera asistencial y académica, excelso maestro de semiología, 
particularmente del corazón, además de ser creador del esfigmoma- 





203 
204 


Hoy día ambos se han fusionado bajo el nombre de Hópital Necker-Enfants Malades. 
Potain fue Interno en 1842, Doctor en medicina en 1853, Jefe de clínica, Agregado, 
Profesor de Patología interna, Profesor de Clínica médica, miembro de la Academia de 
Medicina (1883). Ejerció su cátedra en Necker desde 1876. De allí pasó a la Charité 
donde enseñó durante 29 años y fue el maestro indiscutido de las enfermedades del 
corazón. Trabajó junto a Etienne Jules Marey (1830-1904), Louis Charles Malassez 
(1842-1909), Charles Emile Francois Franck (1849-1921) en perfeccionar métodos 
ya existentes o en crear otros; por ejemplo su aspirador torácico; fue pionero de las 
inyecciones intravenosas desde 1873 y creador del esfingomanómetro a aire en 1889; 
también aplicó métodos gráficos al estudio de los fenómenos fisiológicos (lo que Soca 
reprodujo en uno de sus trabajos enviados a Montevideo). Lo continuó su alumno, 
Louis Henri Vaquez (1860- 1936), compañero y admirador de Soca, a quien le 
rindió homenaje en ocasión de su visita a Montevideo en 1923. (In: Le Professeur 
Vaquez 4 Montevideo. Discours prononcés par les médecins uruguayens a l'occasion de 
Larrivé du Dr. Henri Vaquez 4 Montevideo. Hommage du Comité France-Amérique de 
Montevideo, Montevideo, Imprenta y Editorial Renacimiento, 1924. Publications du 
Comité France-Amérique de Montevideo. Numéro 4). 


116 


RicarDO Pou FERRARI 


nómetro y promotor de su empleo sistemático, así como inventor, 
entre otros, de un aparato para drenar las colecciones líquidas pleu- 
rales, que será expuesto en detalle por nuestro biografiado en opor- 
tunidad de escribir el primer informe para el Ministerio uruguayo, 
como luego será visto. 


En Potain -tal como lo deja explícitamente dicho en la famosa 
conferencia El Médico, pronunciada en la Facultad de Medicina de 
Montevideo en 1916- encuentra Soca el “ejemplo, guía y anima- 
dor” que lo orienta a la que sería la modalidad más sobresaliente 
de su práctica: la “exquisitez” semioclínica. “Soy su discípulo, si bien 
no puedo considerarlo aún mi maestro”. Y a los pocos meses agrega: 
“La auscultación no tiene secretos para mí; la percusión depende más 
del juicio subjetivo musical”, razón por la cual debió “afinar el oído”, 
tomando clases de música -agrega:-.” 


También aplicó algunos métodos de diagnóstico “gráfico”, 
como eran los registros de los movimientos de la punta cardíaca, 
transmitidos a través de la pared torácica a un sensor, que inscri- 
bía, por medio de un estilete, sobre la superficie ahumanda de un 
cilindro de Marey?”% en movimiento rotatorio por un mecanismo 
de relojería -esto no era, ni más ni menos, que un incipiente avance 
de la fisioclínica-. 


Aparte de esos aspectos, consideró que Potain reunía cualidades 
morales de excepción -aspecto que tuvo Soca siempre muy presen- 
te-, constituyéndose así en paradigma del sabio sencillo y bondado- 
so. Dice Soca en un pasaje de su correpondencia: “sólo aspiro a ser 
humilde, bueno y veraz como él”. 


El mismo maestro adoptó Américo Ricaldoni (Montevideo, 
1867-1929), con posterioridad y por corto tiempo, probablemente 
por indicación del propio Soca. También por Ricaldoni -diez años 
más joven que Soca- este tuvo especial consideración, apodándolo 
“el impecable”, en alusión a su modalidad metódica y detallista de 
estudiar el enfermo, preparar y dar las clases, expresarse y actuar en 





205  Etienne-Jules Marey (Beaune, 1830-Paris, 1904) fue un fisiólogo, compañero de 
estudios de Potain, con quien este inició los registros gráficos de la actividad mecánica 
cardíaca. 


117 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


el ámbito universitario y publicar su casuística. Como vemos, así 
se van sucediendo los “eslabones” de una “cadena” de tradiciones 
médicas que desde Francia continúan y se afianzan en Uruguay. 


AOKk 


Soca tuvo la idea de aplicar al examen de los niños, los concep- 
tos aprendidos de Potain en el adulto, lo que le permitió dilucidar 
algunos problemas de la clínica infantil “que hasta entonces no ha- 
bían sido aclarados”. 





Fig. 1. — Spbygmomanométre, 


Esfigmomanómetro de Potain (de Potain, C. La pression artérielle chez 
l'homme, Paris, Masson, 1902, Fig 1). 





53 1 


Modo de uso del esfigmomanómetro de Potain (de Potain, C. La pression 
artérielle chez l' homme, Paris, Masson, 1902, fig 3) 


Durante el primer año de estadía en París (julio 1884-setiem- 
bre 1885), adoptó el siguiente como método para perfeccionar su 
aprendizaje clínico: asistir al hospital los días en que ingresaban 


118 


RicarDO Pou FERRARI 


nuevos enfermos, examinarlos y elaborar el razonamiento diagnós- 
tico, pronóstico y terapéutico por sí sólo, para luego presentárselos 
a los internos o jefes de clínica. El día que el profesor daba su “clase 
pública” a propósito de esos pacientes, uno y otros sabían si habían 
acertado o no en sus hallazgos y elucubraciones, en función de si 
coincidían o no con lo expuesto por el “patrón”. 


Ya que a la Sala de Potain ingresaban pocos pacientes por se- 
mana (8 a 10), para aumentar el caudal de su experiencia iba “por 
la tarde, otros dos días de la semana, a otros dos servicios, los del 
profesor Larboullerie (¿¿-??) y Mr. Louis-Joseph Desnos (Alencon, 
1823-Paris, 1893); allí -continúa- me he entendido con los inter- 
nos, los cuales me muestran los enfermos al día siguiente de la con- 


sultación y cuando el jefe los ha examinado, hago yo lo propio, 


minuciosamente.”2% 


Los martes y viernes por la mañana me consagro a las in- 
teresantísimas clínicas de [Jean-Martin] Charcot [...] Oigo un 
solo curso teórico, el de Dieulafoy, curso sin trascendencia pero 
breve y bien hecho. Dieulafoy es todavía una figura que la he 
de discutir algún día. Su palabra es fácil pero sin elegancia ni 
calor. La frase breve, suficiente y justa carece por sí misma de 
relieve, pero ese diablo de gascón las hace vivir con sus gestos de 
hombre del mediodía, con sus gritos, con sus inflexiones de voz 
“drolatiques”, etc. etc. Otra vez le hablaré de Dieulafoy. 


Estos apuntes correspondientes a dichos cursos son muy breves, 
acerca de fracturas. Los cuadernos del MHN también contienen 
notas tomadas de las lecciones de química inorgánica, farmacolo- 


gía, materia médica y toxicología.?” 





206 Archivo Francisco Soca, MHN (carta del 16 de julio de 1886). 
207 Archivo Francisco Soca, MHN (cuaderno titulado “ These”). 


119 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 





Caricatura de Sigismund Jaccoud, llevando a cuestas su voluminosa obra 
(De: Biusanté) 


En el mismo cuaderno, apunta “algunos hechos claros e impor- 
tantes que he aprendido de la clínica”, por ejemplo uno muy intere- 
sante, que da para reflexionar: 

No creer jamás en los juicios de los enfermos sobre la 
enfermedad o sus síntomas; ni siquiera creer como hipótesis. 


Proceder como si el enfermo no hubiera emitido ningún juicio 
sobre la enfermedad... 


Allí aparece también, “de souvenir”, la historia de Honorio 
Pérez, el paciente portador de enfermedad de Friedreich de 
Tacuarembó, que luego será uno de los “casos propios” de la tesis 
(en la que omitirá el apellido). 


En ninguno de los escritos deja escapar una sola palabra en 
castellano: están totalmente en francés, y muy correcto. 


AooK 


120 


RicarDO Pou FERRARI 


PRIMER DECRETO COMPLEMENTARIO DEL GOBIERNO URUGUAYO 
ACERCA DE LOS BECARIOS OFICIALES 





Juan Lindolfo Cuestas 


El 15 de enero de 1885 se da a conocer en Montevideo un *de- 
creto complementario” del referido a las ayudas monetarias brinda- 
das por el Estado a estudiantes en el extranjero, firmado por Santos 
y Juan Lindolfo Cuestas, en los términos siguientes: 


Art 1%. Los becarios deberán remitir, a partir del 1 de ene- 
ro de 1885, al fin de cada trimestre, un trabajo y estudio cientí- 
fico sobre material a su elección de la profesión y carrera a que 
se dedican. Art 2%. Los trabajos serán pasados al señor Rector 
de la Universidad para que proceda a ordenar su impresión y 
publicación, si así lo dispusiera el Gobierno, mandando archi- 
var los originales. Art 39. Al terminar la estadía en Europa de 
los doctores Salterain, Soca y Pouey, deberán presentar cada 
uno al Gobierno material científico organizado en un libro no 
menor de 200 páginas que trate de la especialidad a que se ha- 
yan dedicado preferentemente, de manera que quede eviden- 
ciado el caudal de ciencias y conocimientos adquiridos y pueda 
servir de consulta a los estudiantes de la Facultad de Medicina 
y Cirugía, si el Gobierno ordenara su impresión a ese objeto. 


121 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


Esta inesperada y aparentemente autoritaria y exigente dis- 
posición fue en realidad muy acertada -Cuestas era un “burócrata 
eficiente”-; en primer término, como medida administrativa para 
controlar el rendimiento de las inversiones que el gobierno hacía 
en subvenciones; en segundo lugar, para que los becarios se vieran 
obligados a sintetizar y demostrar los conocimientos que iban ad- 
quiriendo y en tercer término, para difundir -entre los practicantes 
y médicos orientales que no habían tenido el privilegio de verlas 
personalmente- las últimas novedades en las respectivas ramas de 
la medicina. 


LAs CONDICIONES DE VIDA DE LOS BECARIOS URUGUAYOS 


El 3 de abril de 1885, de Salterain remite una nota a Santos 
-muy elocuente- en la que explica las duras condiciones en que vi- 
vían él y Pouey, que compartían el mismo apartamento con Antonio 
Harán, Alfredo Navarro (Montevideo, 1868-1951) -otro “becario” 
de Santos-2% y el músico Luis Sambucetti (Montevideo, 1860- 
1926). En ella refiere el esfuerzo que les demandaba tener buen 
rendimiento académico en París, un medio bastante hostil para con 
los extranjeros. Al mismo tiempo, manifiesta que conjuntamente 
con Pouey, había decidido no rehacer su carrera íntegramente allí, 
cosa que el segundo no cumpliría, tomando el mismo camino que 
Soca y graduándose nuevamente en la capital francesa.?” 


PRIMER TRABAJO DE SOCA ENVIADO A MONTEVIDEO 


En carta a López Lomba de principios de 1885, Soca envía un 
recuerdo para don Ambrosio Gómez -empresario, que fuera patrón 
de su padre, ya citado-, quien: Eme ha dado una vez más una prueba 





208 Pou Ferrari, Ricardo. Alfredo Navarro. Maestro de la cirugía uruguaya. Montevideo, 
Plus Ultra ed, 2015, 447 págs. 

209 En carta posterior, existente en el MHN, Soca refiere que las relaciones eran tensas, 
especialmente con De Salterain, según él “por envidia”; que le llamaba la atención que 
este “arrastrara” a Pouey en sus actitudes; finaliza con la frase: “Hay personas que no 
dejan de ser niños”. 


122 


RicarDO Pou FERRARI 


de la firmeza de su afecto y la grandeza de su alma”. ?% Menciona 
además que su trabajo final (no queda claro si se está refiriendo a 
la tesis o al “trabajo largo” que pide el segundo decreto de Santos y 
Cuestas) será sobre “Calor febril en el niño”. 


El 31 de marzo de 1885 remite al Ministro Cuestas la primera 
monografía redactada en París, tal como lo exigía la disposición 
antedicha. Se titula “La pleuresía purulenta en el niño” .2** Es un es- 
crito extenso donde refiere numerosas fuentes bibliográficas y algún 
caso de su experiencia personal. Pone el foco de atención, de este 
modo, en una complicación muy grave -casi siempre mortal- de los 
procesos infecciosos pulmonares del niño: la supuración pleural. 
Da cuenta pormenorizada de los elementos clínico semiológicos 
que la caracterizan (sindrome toxi infeccioso, insuficiencia cardio 
respiratoria, aumento del volumen del hemitórax, desplazamiento 
de los órganos mediastinales en sentido contrario y descenso del 
diafragma). Cita las posibles alternativas de evolución espontánea 
-todas ellas gravísimas- y los tratamientos que pueden practicarse 
para evitarlas. Entre ellos, hace una descripción somera de todos, 
para detenerse en el instrumento ideado por Potain, con el que era 
posible drenar y lavar, mediante una aguja de punción conectada a 
través de tubuladuras a receptáculos de vidrio, donde podían crear- 
se presiones negativas o positivas. Asimismo menciona la toracoto- 
mía, un recurso relativamente nuevo, posible desde que se disponía 
del método antiséptico listeriano que permitía acceder sin mayor 
riesgo a las cavidades corporales. 





210  Muiños, H.: op cit: LXXI. 
211  Soca, F. Del tratamiento de la pleuresía purulenta en el niño, Montevideo, Impr. de la 
Esc. de Artes y Oficios, [1885], 1888, 11 páginas. 


123 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 





Aspirador de punción “a doble efecto” de Potain 


Este envío sigue un largo periplo entre las oficinas del Ministerio, 
la Universidad y la Facultad de Medicina, notas en las cuales puede 
apreciarse la presión que ejercía el Ministro sobre sus subordinados 
y la inercia de los profesores para emitir sus fallos.?*? 


SEGUNDO TRABAJO A MONTEVIDEO 


El 30 de junio de 1885 -obsérvese: sólo tres meses después-, 
Soca envía el segundo trabajo redactado en París: “De algunos pro- 
gresos de la semeyótica cardíaca”.2' Trata de los ruidos perceptibles 
en el área precordial, sincrónicos con el ritmo cardíaco y que sin 
embargo tienen un origen “extracardíaco”. Son ocasionados por 
la salida brusca de aire, atrapado en alvéolos pulmonares compri- 
midos entre la pared torácica y el corazón que al ser presionados 
durante la sístole entre dichas estructuras, expulsan su contenido, 
provocando el ruido. Describe las condiciones de presentación del 
mismo (aparición y desaparición sin causa aparente) y las manio- 
bras que pueden inducir su apagamiento o exacerbación (cambios 


de posición del cuerpo).?'* 





212 Ver: Anexo Documental N? 2: 2.1.1 - 2.1.15. 

213  Soca, E De algunos progresos de la semeyótica cardíaca. Montevideo, Imp. Esc. Artes y 
Oficios [1885], 1888: 113-159. 

214 Ver: Anexo Documental No 2; 2.2.1 - 2.2.14. 


124 


RicarDO Pou FERRARI 


AOK 


DESIGNACIÓN DE SOCA PARA ESTUDIAR LA APLICACIÓN DE LA VACUNA 
FERRÁN EN BARCELONA, QUE NO SE CONCRETA 


En 1884, Jaime Ferrán i Clúa (Tarragona, 1851-Barcelona, 
1929) había presentado a la Academia de Medicina de Barcelona 
una Memoria sobre “parasitismo bacteriano”, con la que obtuvo un 
premio. Al año siguiente estalla una epidemia de cólera en España. 
En base a los conceptos de Louis Pasteur (Dole, 1822-Marnes-la- 
Coquette, 1895), que en ese mismo momento presentaba sus prime- 
ras experiencias con la vacuna antirrábica ante la Academia francesa 
(lo que fue motivo de dos comunicaciones al Ministerio montevidea- 
no de Pouey y de Salterain) y al reciente descubrimiento del agente 
causal de la enfermedad -fruto de las investigaciones de Robert Koch 
(Clausthal, 1842-Baden-Baden, 1910)-, Ferrán prepara cultivos ate- 
nuados del Bacillus virgula con los que elabora, por primera vez en la 
historia, una vacuna a gérmenes vivos aplicable al ser humano. Casi 
enseguida tiene oportunidad de administrarla en grandes poblaciones 
amenazadas por la epidemia en Valencia. A pesar del éxito obtenido, 
se desata una polémica; prevalece el criterio de quienes opinan que el 
método ferraniano es peligroso y el Gobierno lo prohíbe. Comisiones 
científicas acuden de todas partes a examinar el controvertido hallaz- 
go y terminan por emitir dictámenes desfavorables. En esta atmósfera 
es que el gobierno uruguayo piensa en Soca como observador. 





Jaime Ferrán y Clúa 


125 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


El 19 de agosto de 1885 el gobierno de Santos -lo que permite 
apreciar la atención con que seguía el devenir de los problemas sa- 
nitarios- emite el siguiente decreto: 


Considerando la alta conveniencia científica y social que 
existe de que uno de los médicos orientales pensionados por 
el Estado para perfeccionar en Europa sus conocimientos pro- 
fesionales se traslade a España a objeto de estudiar detenida y 
acabadamente las experiencias del doctor Ferrán sobre preser- 
vación del cólera morbus, dando cuenta enseguida en una me- 
moria detallada del resultado obtenido y de las observaciones 
hechas con tal motivo, “el Presidente de la República acuerda: 
Art. 1%. Comisiónase al Dr. Francisco Soca para trasladarse a 
España con el objeto indicado. Art 2%. Señálase la suma de mil 
pesos para gastos de viaje en el desempeño de dicha comisión 
con cargo a eventuales de este Ministerio. Art 39 Comuníquese 
esta resolución a la Legación Oriental en París por telégrafo 
remitiéndosele los fondos asignados. 


En setiembre de 1885, Cuestas telegrafía al consulado en París: 


El Gobierno desea enviar un médico oriental a estudiar el 
procedimiento de inoculación de Ferrán en España”. Se propo- 
ne nuevamente el nombre de Soca, quien acepta. 


Poco después, sin que se conozca el motivo del cambio de opi- 
nión, el ministro deja sin efecto la resolución. 


Ak 


SEGUNDO DECRETO GUBERNAMENTAL COMPLEMENTARIO ACERCA DE 
LAS CONDICIONES QUE HAN DE CUMPLIR LOS BECARIOS DEL GOBIERNO. 


El 4 de setiembre de 1885, Santos decreta, complementado la 
disposición previa al respeto: 

Vencido el corriente año, todo estudiante pensionado por 

la Nación para continuar sus estudios en Europa, deberá enviar 


dentro de los dos primeros meses del siguiente (enero y febre- 
ro)...un trabajo de los estudios que efectúa, ya sea de ciencia o 


126 


RicarDO Pou FERRARI 


de arte [...] El pensionado que no cumpla con ese deber, lo que 
importará haber descuidado sus estudios, se expondrá a que 
el Gobierno solicite de la Honorable Asamblea Legislativa el 
retiro de la pensión. En el mismo caso se colocará el pensiona- 
do cuyos trabajos acusen incapacidad, negligencia o abandono 
y, al efecto, los que envíe serán pasados a una Comisión que 
informará sobre ellos. 


127 


XIV 


SOCA, ALUMNO DE LA FACULTAD DE 
MEDICINA DE Parts: 1885-1888” 


LES NOUVILLES CONSTRUCTIONS DE-LÉÍCOLE DE MDECINE. — 





LES NOUVELLES CONSTRUCTIONS DE U'ÉCOLE -DE MÉDECINE. — tar acrees pes tanvaUl  veE Put ol La AU RACINE 


La Facultad de Medicina en 1884, en trabajos de ampliación. L'Ilustration, 
n” 2134, 19 janvier 1884, p. 44 (de: BIUSANTE, images et portraits). 





215  Verel “Dossier” de la Facultad de Medicina de Paris, en complemento facsimilar del 
Anexo Documental No1, que fue gentilmente cedido por los Archives Nationales 
de France de Pierrefitte-sur-Seine, en fotocopia enviada por dicha notable repartición 
donde se reune toda la documentación sobre expedientes universitarios. 


129 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


El 14 de agosto de 1885 -algo más de un año de su arribo a 
Paris- se firma la decisión ministerial francesa, ya aludida, por la 
que se reconoce la equivalencia de los estudios de bachillerato en 
Uruguay y en Francia y que por tener el título de Uruguay, se le 
exime de concurrir a clases teóricas y prácticas.?** 


Al día siguiente, Soca se inscribe en la Facultad de Medicina de 
París. Nuevos datos contradictorios aparecen en este documento re- 
feridos al lugar y la fecha de nacimiento: "Montevideo, el 20 de julio de 
1857”. Como es obvio, la fecha no coincide con lo que le manifestaba 
casi al mismo tiempo a López Lomba. Quizás el lugar lo haya puesto 
para simplificar la identificación de su procedencia, que hubiera si- 
do imposible de haber especificado: “sitio rural próximo a Cerrillos, 
Canelones, Uruguay”, donde había nacido. Asimismo, consta que 
es “huérfano””” y que su “contacto” en París es *M. Poupin, secretario 
de la Facultad de Medicina de París”. El domicilio que declara está 
ubicado, ya fue expresado, en 8, rue Bagneux.”** 


Algunos días después de aceptada su inscripción, el 4 de setiem- 
bre de 1885, rinde examen de Física, química e historia natural; ca- 
lificación: Bien (primer examen del doctorado).*”? Podemos concluir 
que ya lo tenía preparado antes de que finalizaran los trámites. 


Casi simultáneamente -seis meses después de su presentación-, 
la Comisión designada en Montevideo emite el informe que juzga 
en términos elogiosos el trabajo sobre “Pleuresía purulenta”; lleva la 
firma de Antonio Serratosa, Juan Testasecca y Eugenio Piaggio. 


TRASTORNOS DE SALUD 


En otoño de 1885 Soca sufre una hemoptisis. Potain le aconse- 
ja Edescansar en el sur”. 





216 Ver: Anexo Documental N* 1: 1.1. y complemento facsimilar del Anexo 
Documental No 1. 

217 Por consiguiente, el padre habría muerto entre octubre de 1883 -en que Soca da 
cuenta que vivía con él en San Fructuoso- y esta fecha. 

218 Ver: Anexo Documental NO 1: 1.2. 

219 Ver: Anexo Documental No 1: 1.4. 

220 Ver: Anexo Documental No 2: 2.1.13. 


RicarDO Pou FERRARI 


Ya he tenido -relata a su amigo- otras pequeñas hemoptisis 
en otras épocas de mi vida, si bien jamás, es cierto, una tan 
considerable como la presente. Pero si el fenómeno se repite mi 
resolución está hecha: permaneceré algunos meses más en París 
haciendo práctica pura y enseguida me iré a Montevideo, la 


vida del mediodía de Francia, es incompatible con mi situación 


y mis recursos... 


Habla de sus “antecedentes familiares”, quizás refiriéndose a su 
madre que, como ya dijéramos, habría muerto de tuberculosis sien- 
do él joven. Casi inmediatamente pide nueva opinión a Potain y 
también a Jaccoud, quienes lo tranquilizan sobre su estado de salud, 
quitándole importancia al diagnóstico previo, por lo que reinicia 
la actividad. Nos preguntamos si habrá sido una hemoptisis o un 
sangrado digestivo de escasa cuantía, exagerado por la soledad, la 
urgencia por cumplir y cierta hipocondría... 


Varias veces dice padecer cefaleas -según afirma solía experi- 
mentarlas desde joven-; en esta ocasión también consulta con los 
maestros, planteándosele que padece sífilis, lo cual es descartado 
por Fournier. 


ENCOMIO RECIBIDO DE UN PROFESOR PARISINO 


En carta a López Lomba, su constante interlocutor, relata una 
satisfacción relacionada con la primera monografía: 


Una segunda vez [ignoramos cuál fue la primera] he te- 
nido ocasión de poner a prueba el valor de los principios allí 
[está hablando de la primera memoria] establecidos. El otro 
día fui al servicio del profesor Grancher y me dio un niño para 
examinar. Doy al instante el diagnóstico de pleuresía purulen- 
ta y al hablar del tratamiento hice un resumen de mi trabajo. 
Grancher, hombre muy benévolo por otro lado, se expresó en 
términos flatteur pour moi. Silencio.?? 





221 Muiños, H. H. op cit: LXXXVI. 
222 Muiños, H. op cit: 


131 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


El 7 de noviembre se pronuncia la comisión designada en 
Montevideo para evaluar el trabajo de Semeyótica, concluyendo 
favorablemente; lleva la firma de Pedro Visca y Enrique Figari.2 


“TERCERA MONOGRAFÍA ENVIADA AL MINISTRO CUESTAS 


El 15 de noviembre de 1885 envía el tercer trabajo, titulado 
Auscultación del corazón. El ritmo de galope.?* Trata sobre ese signo 
semiológico que había sido descrito años antes por Potain.% Lo 
más interesante es la explicación que da Soca del mismo, lo que 
pone de manifiesto el dominio absoluto que tenía de la anatomía, 
la fisiología y la fisiopatología cardíaca en su relación con los ha- 
llazgos de la auscultación, en otras palabras, su sólida mentalidad 
fisioclínica. 


AoOk 


CONTINUACIÓN DE LOS CURSOS DE MEDICINA??f 


El 29 de enero de 1886 da la prueba práctica de Anatomía. 
Calificación. Satisfait. El 18 de marzo rinde la prueba oral de Anatomía 
e Histología. Calificación: “Tres satisfait. Con la anteriormente señala- 
da, forma la primera parte del 2% examen del doctorado. 


AOK 


NUEVO RECONOCIMIENTO DE LOS PROFESORES DE PARÍS. 
“I'IMPOLITESSE INNÉE” O EL “SALVAJISMO INDOMABLE DE 
GAUCHO REFINAO” 


Relata a López que Philibert-Constant Sappey (1810-1896), 


catedrático de Anatomía de gran fuste, que había presidido el tri- 





223 Ver: Anexo Documental No 2; 2.2.11. 

224  Soca, E Auscultación del corazón. El ruido de galope. Montevideo, Imp. Esc Artes y 
Oficios [1885], 1888: 161-198. Ver: Anexo Documental NO 2; 2.3.1 - 2.3.9. 

225  Potain, P. C. Du rithme cardiaque appelé bruit du galop, de son mecanisme et de sa 
valeur sémeiologique. Bull ee Mém Sooc Méd Hop Paris, 1876; 12: 137-166. 

226 Ver: Anexo Documental No 1: 1.4. 


132 


RicarDO Pou FERRARI 


bunal, le manifestó en relación al examen: “e vous en fais mes com- 
pliments”... Y 


En carta a su amigo, epístola a tener en cuenta por su poco 


frecuente contenido autobiográfico, las consideraciones sobre su 


autoestima y rasgos de su carácter. En efecto dice que contrasta con 
la politesse francaise: 


Hasta ahora he sacado mis notas [se refiere a las calificacio- 
nes] un peu par dessous la jambe [no tan buenas como hubieran 
podido ser]. No he preparado hasta ahora un solo examen para 
épater de veras. Y, sin embargo, creo que j'ai épaté sans le vouloir. 
Le refiero un incidente que ha contribuido no poco a encen- 
der mis ambiciones. Buscando la tranquilidad voy por hábito a 
beber un café al Voltaire (café de los sabios y los literatos como 
Ud. sabrá).? Un buen día me encuentro a Mr. Mathias Duval 
(1844-1907), profesor de Histología. Con gran sorpresa mía 
observé que me miraba de una manera tenaz. Quería, sin duda, 
que lo saludara. Esto ya era mucho, puesto que me probaba 
que Mr. Duval no me había olvidado, cosa extraordinaria en 
un hombre que examina centenas de muchachos al mes. Hizo 
más. Desesperando sin duda de vencer mi altivez criolla -eso se 
llama aquí impolitesse innée- me saludó cortésmente. Le contes- 
té, no sin embarazo (inflexibilidad) criolla, salvajismo indoma- 
ble de gaucho refinao y que contrasta estrepitosamente con esta 
admirable elasticidad del carácter francés, tan sabio, es decir, 
tan mundano en su ilimitada cortesía. Y entonces me dijo que 
tenía de mí un buen recuerdo, me interrogó sobre mi plan de 
estudios, etc. En resumen, me convencí de que no me había 
olvidado y esto, créamelo, es ya excessivement flatteur pour un 
¿leve de l'Ecole de Paris (il y en a 5.000).2? 


INsíPIDO INFORME DE LOS DOCENTES MONTEVIDEANOS, 


QUE NO LO SATISFACE 


En abril de 1886 -luego de innombrables notas del ministro al 


rector y de este al decano, urgiendo la finalización del expediente, 


que lleva cinco meses- se da a conocer el informe de la Comisión 





227 
228 


229 


Muiños. op cit: LXXXVIO 

Aún hoy existe, sobre el quai Voltaire, en la intersección con la rue de Beaune, no lejos 
de la Facultad de Medicina. 

Muiños, op cit: CITI. 


133 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


designada por el Decano Carafí para juzgar el trabajo “Ritmo de ga- 
lope”; la misma ha sido redactada por Antonio Serratosa y Enrique 
Figari.% El 13 de mayo se emite un segundo dictamen, en minoría, 
firmado por Guillermo Leopold;”* quien hace un elogioso comen- 
tario del trabajo, al tiempo que expone algunos detalles acerca del 
origen y valor clínico del signo semiológico estudiado. Esto hace 
pensar, en primer lugar, en el distinto encare que, sobre un mis- 
mo tema, podrían tener los profesionales, según fuera su formación 
-francesa en el caso de los dos primeros y germana en del último- y 
en segundo término que quizás Leopold no concordaba con los 
términos -algo insípidos- de sus compañeros de comisión, quienes 
estimaban que el escrito de Soca no hacía sino resumir conocimien- 
tos ya bien conocidos por todos los clínicos, que podían estudiarse 
en los tratados de patología y clínica interna. 


Como reacción a lo que considera una injusticia, el 18 de julio 
de 1886 Soca dirige una carta a López Lomba en la que incluye otra 
para entregar a Eugenio Piaggio. En esta última, formula una dura 
refutación al informe de Serratosa y Figari. Pide a Piaggio que la 
haga circular como panfleto entre estudiantes y médicos. Casi ense- 
guida se arrepiente y le ruega que la queme. “Un informe tan inepto 
como el de Serratosa sólo merecía el desdén más profundo y es una verda- 
dera falta de entereza el haberle consagrado una sola palabra”. En esta 
ocasión, reacciona oportunamente y frena su naturaleza agresiva. 


Ak 


OTRA REFERENCIA A SU EDAD 


En esa misiva de julio de 1886 agrega: “En ocho días entro en los 
treinta años”. nueva referencia a su edad, también acorde con el año 
1856 como el de su nacimiento. 





230 Ver: Anexo Documental Nc2: 2.3.7. 
231 Ver: Anexo Documental Nc2: 2.3.8. 


134 


RicarDO Pou FERRARI 


AoOk 


PROSIGUE LOS ESTUDIOS DE MEDICINA Y ENVÍA EL CUARTO Y ÚLTIMO 
TRABAJO A MONTEVIDEO 


El 11 de julio de 1886 rinde examen de Fisiología. Calificación: 
Tres satisfait. Segunda y última parte del segundo examen del doc- 
torado.%? 


Casi simultáneamente envía el cuarto trabajo monográfico 
a Montevideo, que se titula “Los soplos anorgánicos de la punta del 
corazón en el niño”.4* Comunicación breve pero de gran enjundia 
porque pone en el tapete un problema, relativamente frecuente en 
clínica pediátrica y que puede dar lugar a diagnósticos erróneos, el 
que no había sido debidamente explicado hasta el momento. 


PEQUEÑO TROPIEZO ACADÉMICO 


11 de julio de 1886 da la prueba de Medicina operatoria: Refusé. 
22%No teníamos hasta ahora noticia que Soca hubiera sido aplazado 
en un examen... Justamente, se trata de una materia que requería pre- 
paración manual práctica, trabajo de disección, que seguramente no 
había tenido tiempo de efectuar, lo que le habría significado asistir a 
la École Pratique. Se cuida mucho de disminular ese traspié... 








232 Ver: Anexo Documental No 1: 1.4. 

233  Soca, E Los soplos anorgánicos de la punta del corazón en el niño, Montevideo, Imp Esc. 
Artes y Oficios [1886], 1888: 199-216. Ver: Anexo Documental No 2; 2. 4.1 - 2.4.8. 

234 Ver: Anexo Documental No 1: 1.4. 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


INFORME SOBRE EL CUARTO TRABAJO Y EXAMEN DE MEDICINA 
OPERATORIA, POR SEGUNDA VEZ 


El 1 de octubre de 1886 se da a conocer el informe de la comi- 
sión nativa sobre el trabajo “Soplos anorgánicos”; lo han elaborado 
Antonio Serratosa y Guillermo Leopold y es elogioso.?* 


El 4 de octubre de 1886, rinde por segunda vez el examen de 
Medicina operatoria (prueba práctica). Calificación: Bien. Con esto 
cumple la primera parte del tercer examen del doctorado.** 


LA ÚLTIMA SERIE DE EXÁMENES 2% 


El 24 de febrero de 1887: examen de Patología externa. Partos. 
Medicina operatoria (prueba oral). Calificación: Bien. Segunda parte 
del tercer examen del doctorado 


El 18 de mayo de 1887: prueba de Patología interna. Patología 
general. Calificación: Tres satisfaít. Ultima parte del tercer examen 
del doctorado. 


El 28 de junio de 1887: examen de Higiene. Medicina legal. 
Materia médica. Farmacología. Terapéutica. Calificación: Satisfait. 
Cuarto examen del doctorado. 


El 19 de julio de 1887: prueba de Clínica externa y Clínica obs- 
tétrica. En la ficha especial que se incluye en el expediente, figuran 
los examinadores: Photinos Panas (1832-1903), Paul Réclus (1847- 
1914), Alban Ribemont-Dessaignes (1847-1940). Calificación: 


Bien. Primera parte del 5% examen del doctorado. 


21 de setiembre de 1887: Clínica interna. Prueba práctica de ana- 
tomía patológica. Examinadores: Carl Potain, Jean-Alfred Fournier, 
Anatole-Marie-Emile Chauffard (1855-1932). Calificación: Bien. 


Segunda y última parte del 5% examen del doctorado.” 


Queda, de ese modo, en condiciones de presentar la tesis de 
doctorado a los dos años de haber rendido el primer examen. 





235 Ver: Anexo Documental No 2. 

236 Ver: Anexo Documental NO 1: 1.4. 
237 Ver: Anexo Documental N' 1: 1.4. 
238 Ver: Anexo Documental NO 1: 1.6. 
239 Ver: Anexo Documental NO 1: 1.7. 


136 


XV 


FORMACIÓN JUNTO AL GRAN 
MAESTRO DE LA NEUROLOGÍA 
FRANCESA: JEAN-MARTIN CHARCOT” 


partir de entonces, asiste Soca con más asiduidad (ya 

desde 1884 lo había hecho ocasionalmente) al servicio 

de Jean-Martin Charcot en la Salpétriére, focalizando su 

atención en la clínica del sistema nervioso. Allí ve en- 
fermos y asiste a las famosas clases, como lo hicieron otros médi- 
cos extranjeros contemporáneos suyos -entre ellos, por poner dos 
ejemplos notorios, Sigmund Freud (Austria, 1856-Londres, 1939), 
alumno de Charcot entre octubre de 1885 y febrero de 1886 y Axel 
Munthe (Suecia 1857-1949), al año siguiente. A las lecciones con- 
currían, no sólo estudiantes y médicos, sino curiosos, en particular 
a aquéllas en las que el gran clínico abordaba el tema de la histeria 
y empleaba la hipnosis como medio de exploración. 





240 Agradecemos al Dr. Eduardo Wilson habernos orientado a la lectura de la valiosa 
biografía de Charcot, escrita por Georges Guillain, titulada /.-M. Charcot (1825- 
1893). Sa vie-Son Oeuvre París, Masson éd, 1955, 188 págs. 


137 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 





La Salpétriére 





Sigmund Freud, 1885 Axel Munthe, 1882 


Fue Charcot el último gran patrón representante de la Escuela 
anatomo-clínica de París, iniciada a comienzos del siglo XIX con 
Xavier Bichat (Toirette, 1771-Paris, 1802).2 ?%En efecto, tuvo 
Charcot formación y práctica paralelas, tanto en anatomía patoló- 
gica como en clínica. Siguiendo a su mentor, Pierre-Francois-Olive 





241  Bogousslavsky, J. Following Charcot: a forgotten history of neurology and psychiatry, 
Kagel, 2010. 

242 Goetz, Christopher; Bonduelle, Michel ; Gelfand, Toby. Charcot: constructing 
neurology, New York-Oxford, Oxford University Press, 1995. 


138 


RicarDO Pou FERRARI 


Rayer (Saint Sylvain, 1793 - París, 1867), se vinculó precozmen- 
te -en 1851- a la Société de Biologie - fundada en 1848-, donde 
conoció a Claude Bernard (Saint-Juliem, Ródano, 1913-París, 
1878), Charles Robin [Jasseron, 1821-1885] y Francois Magendie 
[Bordeaux, 1783-Sannois, 1855], entre otros. En ella reinaba el es- 
píritu de la innovación y la investigación, con muchos contactos 
internacionales, discusiones y oportunidades para publicar y darse 
a conocer. También fue miembro y presidente de la antigua Société 
Anatomique de Paris2% 


Preparando el internado, que alcanzaría en 1848 y que desem- 
peñó en la Salpétriére, se relaciona con el grupo de los republicanos. 
Ese año estalla la revolución que derroca a Luis Felipe y da paso a la 
II República; Charcot continuó siendo siempre liberal y tolerante. 


En 1853 presenta la tesis de doctorado acerca de la artritis reu- 
mática crónica.% Fue jefe de clínica entre esa fecha y 1855 y, un 
año después, Médecin des Hópitaux. En 1857 hace el concurso de 
Agregación. Alcanza la jefatura de sala en la Salpétriére en 1862, 
cuando contaba con 37 años. 


En este hospicio, que albergaba más de 5000 pacientes “teatro 
de todos los sufrimientos humanos” -según su propia expresión-, 
Charcot dedicó el resto de la vida a estudiarlos, diagnosticarlos y 
clasificarlos, en base a los hallazgos clínicos y patológicos. Contó 
al inicio con la colaboración de su camarada de internado Félix- 
Alfred Vulpian (1826-1887). Entre 1862 y 1878, dio clases clínicas 
semanales y realizó aportes originales sobre enfermedades crónicas, 
problemas de la vejez -puede considerárselo uno de los precursores 
de la geriatría- y especialmente sobre las enfermedades del sistema 
nervioso. Entre 1872 y 1882 sucede a Vulpian como titular de la 
cátedra de Anatomía patológica. Sin abandonar la actividad clínica, 
y ahora en el ámbito de la Facultad, hace contribuciones acerca de 





243 Aparece como presidente de las sesiones en las que, al fin de su carrera parisina, 
presentó varios trabajos José Máximo Carafí (Ver: Ricardo Pou Ferrari y Fernando 
Mañé Garzón. Jose Máximo Carafí, op cit., 2012). 

244  Charcot, J-M. Etude pour servir d Uhistoire de laffection décrite sous le nom de goutte 
asthénique primitive, nodosité des jointures, rhumatisme articulaire chronique (forme 
primitive), Paris, 1853. 


139 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


la anatomía patológica del pulmón, el hígado y el riñón, con gran 
éxito “de público” entre los estudiantes. Formó a patólogos tan des- 
tacados como André-Victor Cornil (Paris, 1837-1908). 


Pasada la guerra franco prusiana y la comuna de París (1870- 
1871), durante la cual actuó en la trinchera, como muchos de sus 
colegas, haciendo frente a todo tipo de enfermedades y desastres, 
retornó a su hospital, La Salpétriére, y se focalizó en las enferme- 
dades del sistema nervioso, siendo designado, diez años más tarde, 
en enero de 1882, primer profesor de la cátedra de Enfermedades 
del Sistema Nervioso. En este período, creó la Neurología moderna 
y describió numerosas enfermedades.?* 


LA HISTERIA 


He aquí una síntesis magnífica, a propósito del tema, del gran 


historiador de la medicina A.E. Ackerknecht: 


Luego de los éxitos resonantes [...] se volvió hacia una neu- 
rosis funcional: la histeria. La estudió como había estudiado 
todas las demás enfermedades nerviosas: investigó cuidadosa- 
mente los reflejos, la sensibilidad, etc., con vistas a descubrir 
lesiones orgánicas en los casos de anestesia, parálisis y contrac- 
tura histéricas; observó los llamados accesos histero epilépticos, 
los coreicos y, sobre todo, el dolor ovárico a la presión que en 
la época daba sanción científica a la ablación quirúrgica de mi- 
llones de ovarios, y que él veía como absoluta y específicamene 
“histerógeno”. Según Charcot la histeria era una enfermedad 
hereditaria de la cápsula interna [del cerebro], que producía 
“estigmas” y accesos en función de las zonas histerógenas. En 
manos de su discípulo [Joseph] Babinski los innumerables sín- 
tomas neurológicos específicos que Charcot había observado se 
resolvieron en nada y resultaron ser por la mayor parte efecto de 
la sugestión. [... Sin embargo,] Charcot hizo más áun por el co- 





245 De la obra del famoso neurólogo deben destacarse numerosas descripciones de 
lesiones anatomopatológicas de las más diversas topografías del organismo, varias 
enfermedades neurológicas, algunas de las cuales llevan su nombre: la esclerosis lateral 
amiotrófica (enfermedad de Charcot, 1867), la amiotrofia de Charcot-Marie (1886), 
la esclerosis en placas (1868), las artropatías tabéticas (a partir de 1865), el tabes 
dorsal espasmódico (1876), la afasia, las localizaciones medulares (1873), etc. Las 
Obras completas abarcan nueve volúmenes; fueron publicadas entre 1886 y 1892. 


140 


RicarDO Pou FERRARI 


nocimiento de las neurosis, pues, en conexión con sus estudios 
sobre la histeria, comenzó, desde 1878, a aplicar la hipnosis, 
siempre al mismo pequeño grupo de pacientes histéricas graves 
y de larga data en la Salpétriére. También en esto [se equivocó] 
porque consideró los fenómenos hipnóticos como mórbidos 
y exclusivos de la histeria; acerca de ellos elabaró igualmente 
un sistema fantástico de estadios y fenómenos específicos. Pero 
tampoco aquí radica lo importante de sus resutados, sino en el 
hecho de que la hipnosis, hasta entonces objeto de estudio más 
bien descuidado y desdeñado en los círculos académicos, [...] 
una vez que empezaron a utilizarla los más influyentes médicos 
franceses, se convirtió no solo en objeto legítimo de investiga- 
ción y terapéutica, sino también, por largo tiempo, en asunto 
de moda. Los estudios entonces realizados sobre la histeria y la 
hipnosis abrieron nuevas perspectivas y produjeron nuevas es- 
peculaciones, pero sobre todo, dieron origen a indudables éxitos 
terapéututicos que, cualquiera fueran sus fundamentos, disipa- 
ron nuevamente la apatía y desesperanza que había empezado a 
difundirse en todo el campo de la neuropsiquiatría. 4 27 


Fue criticado por muchos, como fue el caso de Axel Munthe, 


antes citado, que consideró que se trataba de una farsa y que sus 
“histéricas” eran “comediantes”. Sin embargo, reconocían la destre- 


za Clínica del Maestro, cuando muchos de los hoy clásicos signos 


no habían sido aún descritos y en especial ante manifestaciones in- 


cipientes, en etapas precoces de la enfermedad. 


La histeria aparece, según será visto más adelante, en varios de 


los trabajos de Soca, quien atribuye -sin dar más explicaciones- va- 





246 


247 


248 


Ackerknecht, E.H. Breve historia de la psiquiatría, Buenos Aires, Eudeba ed., 1962 
[1957]: 55-57. 

La histeria y las neurosis venían siendo estudiados en Francia, más específicamente 
en el hospital de la Charité, aunque con diversas interpretaciones según los autores: 
primero por Pierre Bricquet (Chalons-sur-Champagne, 1796-Paris, 1881), para 
quien era una “enfermedad general susceptible de hacer sufrir el conjunto de los 
órganos”, luego por Pierre-Adolphe Piorry (Poitiers, 1794- Paris, 1879) -de quien 
Charcot fue interno- que la consideraba consecuencia de “alteraciones de los ovarios o 
los testículos” y finalmente por Charles Laségue (Paris, 1816-1886), que la tenía por 
una entidad poco definida para cuyo tratamiento recurría a la sugestión y la hipnosis 
o “sueño provocado”. La nueva psicoterapia surge de los trabajos de la escuela de 
Nancy, con A. A. Liébeault (1823-1904) como precursor. 

Munthe, Axel. The story of Saint Michel, London, John Murray, 1929. 


141 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


rios cuadros a esta etiología, tratándose generalmente de mujeres, 
con antecedentes neuróticos o vinculados con el sistema nervioso. 


EL PROFESOR 


Tenía Charcot fama como clínico -consultado en toda Europa- 
pero además como profesor. Talla mediana, robusto, voz queda y 
bien articulada, con pausas para sopesar mejor las respuestas y re- 
acciones del auditorio; hacía una gesticulación teatral, remedando 
el aspecto que presentaban los enfermos afectados de una parálisis 
facial o una hemiplejia, los movimientos anormales o el modo de 
caminar o hablar. 








La lección de los martes, por Paul Richer, 1882 


Se hallaba - al momento de presidir la tesis de Soca - en el cenit 
de su carrera (moriría un lustro más tarde). 


Los ALUMNOS 


Aglutinó Charcot en torno suyo a un grupo selecto de discí- 
pulos que continuaron su obra neurológica luego de su muerte, 
relativamente precoz. El mismo está bien representado en el cono- 
cido cuadro de André Brouillet (Paris, 1857-1914), realizado pre- 


cisamente en 1887 -año en que Soca inició su pasantía-. Aparecen, 


142 


RicarDO Pou FERRARI 


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La lección de Charcot. Óleo sobre tela de Adré Brouillet (Museo de 
Historia de la Medicina, Faculté de Médecine, Paris) 


de pie, el catedrático, su jefe de clínica de ese momento, Joseph 
Babinski (Paris, 1857-1932) 2% 2%, una de las “histéricas” de la 
Salpetriére, Blanche Whitmann (1859-1913) en trance hipnóti- 
co. A su alrededor están los más conspicuos miembros del equipo: 
Gilles de la Tourette,* Paul Richer (1849-1933, escultor y dibu- 
jante, quien colaboró con el maestro en los artículos histórico-artís- 
ticos relacionados a la medicina), Desiré-Nagloire De Bourneville 
(Normandía, 1840-Paris, 1909), Charles Féré (Auffray, 1852-Paris, 
1907, bastante cercano a Soca, fue primero colaborador en Rouen 
de Achille Flaubert [1813-1882] -hermano del famoso escritor- y 
reconocido luego por sus estudios sobre magnetismo, criminología, 
sexualidad y darwinismo), Pierre Marie (Paris, 1853-1940, quien 





249  Soca refiere en uno de sus trabajos que el mismo ha sido presentado en la Société de 
Neurologie por “mi maestro Babinski”, quien, siendo de su misma edad, habrá sido 
un orientador durante la estadía en el servicio de Charcot, en la época en que aquel 
actuaba como jefe de clínica de este último. 

250 Hijo de un emigrado político polaco, fue uno de los alumnos favoritos de Charcot. 
Hizo su carrera junto a él, pro nunca alcanzó la cátedra; a partir de 1895 hasta su 
muerte en 1922 fue médico de La Pitié. 

251 Ver más adelante, el altercado entre Soca y Gilles de la Tourette, que hizo que este le 
prohibiera entrar al servicio de Charcot; no obstante eso, refiere Soca que, durante 
uno de los tantos viajes a París, asistió a las clases de aquel neurólogo. 


143 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


presentó a Soca como candidato a la Academia de Medicina en 
1917), Alix Joffroy (Paris, 1844-1908, miembro del jurado de la 


tesis), entre otros. 


LA BIBLIOGRAFÍA 


Las publicaciones de Charcot contienen abundantes ilustracio- 
nes -dibujos y fotografías-, de ahí el nombre de algunas de las re- 
vistas por él fundadas: /conographie photographique de la Salpetriére 
[1876] y Nouvelle Iconographie de la Salpetriére [1888]. En par- 
te, esto fue por influencia de Guillaume Duchenne de Boulogne 
(Boulogne, 1806-París, 1875), un médico empírico a quien Charcot 
llamaba “mi Maestro en neurología” y que trabajó en su servicio en- 
tre 1862 hasta 1875, año de la muerte del primero. 


Algunas revistas recogen las clases del Maestro, tomadas ta- 
quigráficamente por su hijo (Jean-Baptiste Charcot, [Paris, 1867 
- océano Atlántico, 1936], médico y explorador polar) y otros dis- 
cípulos.?% La lectura de las mismas -curiosas por la tipografía uti- 
lizada, como si fuera manuscrita-, constituye una excelente aproxi- 
mación a lo que serían las clases de Charcot a las que asistió Soca, 
que coinciden hasta por la fecha en que fueron dadas con la pre- 
sencia del uruguayo en la Salpetriére (de noviembre de 1887 a julio 
de 1888). Se puede apreciar la diversidad de casos (tres o cuatro) 
por sesión, el minucioso interrogatorio (que es publicado como si 
se tratara del diálogo -entre el profesor y el paciente- de una obra 
teatral), el examen clínico, los estudios complementarios (escritura, 
campo visual, reacciones ante la estimulación eléctrica, esquemas 
de los hallazgos autópsicos) así como las consideraciones acerca del 
pronóstico, diagnóstico y tratamiento. 





252 Trabajó Guillaume Duchenne de Boulogne (Boulongne, 1806-París, 1875) en el 
servicio de Charcot entre 1862, fecha del ingreso de éste la jefatura hasta 1875, año 
de la muerte del primero; Charcot lo consideró su precursor y maestro; de él -entre 
otras cosas- la importancia de la documentación fotográfica de los casos. 

253  Charcot, J-M. Legons du mardi 4 la Salpetriére, Policliniques, 1887-1888. Notes de 
Cours de M.M. Blin, Charcot et Colin, Paris, Delahaye et Emile Lecrosnier, 1887, 662 


págs. 


144 


RicarDO Pou FERRARI 


Cegono du Maid Jalpelacro. 


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1887-1663, | 
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edeioils, 








Obsérvese la curiosa tipografía “caligráfica” 


Explica Joseph Babinski en el prólogo: 


Los viernes, el profesor presenta a sus oyentes, los enfer- 
mos que ha estudiado previamente con el mayor cuidado y so- 
bre los que ha meditado largamente. El propósito que busca 
no es exclusivamente mostrar pacientes cuya historia clínica es 
típica y cuyo diagnóstico surge con certeza. Se esfuerza espe- 
cialmente en poner al corriente a los asistentes acerca de sus 
investigaciones más recientes y dar a conocer los resultados de 
sus estudios más nuevos [...] En los tres últimos años, el maes- 
tro ha producido una renovación de la neurología [...], por sus 
importantes trabajos sobre histeria y neuropatología, cambios 
como no se habían dado, con tal profundidad, después del me- 
morable descubrimiento de la ataxia locomotriz por Duchenne 
de Boulogne [...] 


Continúa el prologuista: 


Las lecciones de los martes son de fecha más reciente y 
difieren esencialmente de las precedentes. Ellas son -como ha 
dicho el mismo profesor- concebidas para dar una imagen [de 
lo que es la realidad] clínica diaria de la policlínica, con todas 
sus sorpresas, toda su complejidad. Los enfermos que son pre- 
sentados se reclutan entre personas que vienen a la consulta 
externa a la Salpetriére. Desconocidos del profesor, él procura 
establecer, en el curso de la sesión, el diagnóstico, pronóstico y 
tratamiento de la afección que los aqueja. Charcot hace así que 


145 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


los oyentes asistan al trabajo que él [mismo] lleva a cabo para 
dilucidar [los] diversos problemas que [los casos] plantean. 


CHARCOT Y EL ARTE 


Es interesante consignar algunos trabajos -también incluidos en 
las publicaciones antedichas (y otras que Charcot fue editando en el 
curso de su larga actuación académica) que vinculan la historia del 
arte con la de la medicina.2*% Coleccionaba antigúedades, auténticas 
o en copias, que decoraban su lujoso “petit-hotel” del boulevard 
Saint-Germain. En esta suntuosa residencia, donde hacía la con- 
sulta privada, recibía periódicamente, tanto a sus discípulos como 
a renombrados artistas, políticos y médicos, franceses o extranjeros. 


La personalidad de Charcot era polifacética. Amaba las artes 
plásticas, era buen dibujante; llenaba cuadernos enteros con los 
sketches tomados, tanto de algunos enfermos que veía en el hospital 
o en la consulta privada, como de paisajes y escenas de la vida coti- 
diana recogidas en París y en el curso de sus frecuentes viajes por 
Europa, que recorría convocado para ver pacientes difíciles y casi 
siempre de renombre. También pintaba esmaltes y porcelanas, que 
luego incorporaba a la decoración de su casa. 


Amante de la música, veneraba a Beethoven y eran clásicas las 
audiciones en su domicilio que tenían lugar los jueves de noche. 
Amaba los animales y jamás realizó experimentación con ellos. 


En la cátedra no fue sucedido, como él hubiera deseado, por 
Babinski, sino por Fulgence Raymond (Indre-et-Loire, 1884 - 
Paris, 1910). 


SOCA EN LA CLÍNICA DE CHARCOT 
(SETIEMBRE DE 1887-ENERO DE 1889) 


Es de hacer notar, que en los cuadernos de apuntes del MHN 
queda constancia de las clases de Charcot a las que asistió Soca, ya 





254  Charcot, J-M et Richer, Paul. Les démoniaques dans l'art. Paris, Delahaye y Lecrosnier, 
1887, 128 págs.; Charcot, J-M et Richer, P. Les Difformes et les malades dans l'art, 
Paris, 1889, Lecrosnier et Babé ed, 120 págs. 


146 


RicarDO Pou FERRARI 


desde 1884, aunque con regularidad, entre setiembre de 1887 y 
enero de 1889.2% Allí anota con exactitud los dos a cinco casos que 
el maestro presentaba en sus clases, muchos a propósito de histeria, 
otros sobre enfermedades neurológicas. Presta especial atención al 
examen oftalmológico, en el que Soca adquirió solvencia. No hay 
una palabra sobre los compañeros u otros docentes colaboradores 
de Charcot, ni acerca de los recursos docentes que utilizaba. 


INFLUENCIA DE CHARCOT SOBRE SOCA 


Creemos que la figura de Charcot, magistral en todos los tér- 
minos, debió ejercer gran influjo sobre la personalidad de Soca, no 
sólo en cuanto a la práctica médica sino en la modalidad docente 
(las mímicas, por ejemplo: el modo de imitar algunas posiciones o 
movimientos de los pacientes), en su aparente frialdad e indi- 
ferencia ante el ambiente circundante y hasta por las inquietudes 
intelectuales y estéticas (pasión por la pintura). 





255  MHN, Archivo Francisco Soca, MHN, en el cuaderno titulado “Systéme nerveux”. 
256 Eduardo Wilson. Comunicación personal (agosto de 2020). 


147 


XVI 


PRIMER TRABAJO CIENTÍFICO 
PUBLICADO POR SOCA EN París: 
UN NOUVEAU CAS DE MALADIE DE 
FRIEDREICH: 1888” 


sta comunica- 
ción que, más 
completa, figura 
como caso XVII 
de la tesis de doctorado, 
aparece algo antes que 
ésta, cuando estaba pre- 
parándola. Quizás a raíz 
de la misma Charcot lo 
orientó como veremos | 
enseguida. 








257  Soca, E. Un Nouveau cas de Maladie de Friedreich. Nouvelle Icon Salpét, 1888; 4-5: 
155 y 183-190. 


149 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


Refiere que hay doce casos de Friedrerich descritos en Francia, 
de los que tres son discutibles. El presente proviene de la clínica 
del doctor Victor Hanot (Paris, 1844-1896), en el hospital Saint- 


Antoine. Se trata de un varón de 18 años. 


Está dotado de un carácter dulce y afectuoso, que su larga 
enfermedad no ha podido modificar. Su inteligencia es ordi- 
naria, sin duda, pero más que suficiente, y su instrucción es- 
tá en relación con su condición social. No tiene ningún vicio 

. » , , , . e 
peligroso; no fuma.” [¡Qué magnífica síntesis de la condición 
psicológica del paciente!] 


Da cuenta de los antecedentes personales y familiares, subraya 
sobre todo la ausencia de aquellos vinculados al sistema nervioso 
(neurosis, migrañas, convulsiones). La enfermedad comenzó a los 
12 0 13 años, luego de recibir un golpe sobre la frente. Debutó por 
debilidad en las piernas, que a los 14 le impedía correr y a los 15, 
le ocasionaba caídas. A los 16, se vio obligado a usar bastón para 
poder desplazarse y le era imposible caminar en la oscuridad. En 
el examen lo presenta “como triste y sombrío”, con episodios de 
carcajadas; está siempre sentado o acostado; si en la primera po- 
sición, el dorso se incurba y la cabeza cae sobre el pecho. Marcha 
sólo sosteniéndose en un objeto firme. Luego de una descripción 
detallada, concluye que se trata de una "marcha cerebelosa al mismo 
tiempo que atáxica”. Sin embargo, algo hay que diferencia sus movi- 
mientos de los atáxicos: los de este paciente €no son bruscos, carecen 
de energía; se parecen más a los del paraplégico [...] Es una ataxia, 
pero sin fuerza: es una marcha tabeto-cerebelo-parética”. Se mantie- 
ne de pie con las piernas separadas y los ojos abiertos; la cabeza 
hace movimientos “como de saludo” y el cuerpo, balanceamientos 
antero posteriores lentos. Si cierra los ojos, cae: es el típico signo 
de Romberg. Trastornos similares se observan en los miembros su- 
periores. “La disminución de la fuerza existe en todos los sectores de la 
musculatura, pero distribuida desigualmente”. Tiene una Fnecesidad 
contínua de moverse”. Describe fasciculaciones en los músculos de la 
cara y también nistagmo. La palabra está trastornada, “recuerda de 
lejos a la de la esclerosis en placa”. El pie está deformado: “pie cavo”. 
No tiene dolores, sólo manifiesta la sensación de “caminar sobre 


RicarDO Pou FERRARI 


arena”. La sensibilidad está globalmente atenuada, en especial en las 
piernas. Presenta áreas de anestesia, dispersas y restringidas. Tiene 
escasa capacidad para localizar las zonas exploradas, poca discrimi- 
nación cuando se usa el compás de Weber. La vista es perfecta; el 
fondo de ojo normal. Nistagmo transversal cuando observa objetos 
cercanos, lo mismo, cuando el objeto se desplaza en sentido hori- 
zontal. Reflejos superficiales presentes. Inteligencia intacta. No hay 
trastornos tróficos, salvo el enrojecimiento de los dedos de los pies y 
de los talones, que desaparece con la presión. Los pies están siempre 
fríos. Micción normal. Genitales externos normales. 


No hay antecedentes familiares de enfermedad de 
Eriedreich, lo que es menos frecuente en los casos franceses que 
en los del extranjero, probablemente porque los primeros pro- 
vienen de familias menos numerosas. Otra característica sobre 
la que insiste es la disminución de la fuerza, que tampoco ha 
sido hallada en el extranjero, quizás porque es difícil de apreciar 
si la reducción es simétrica. Destaca el tipo de marcha que ha 
denominado tabeto-cerebelo-parética. Enfatiza el hallazgo del 
nistagmus de los músculos de la cara. 


El pie bot difiere del descrito por Charcot en que no hay eleva- 
ción de los dedos gordos en flexión dorsal, como tampoco se pone 
de relieve la cuerda de los tendones extensores de dichos dedos 


Cree que es debido a la contractura y probablemente también 
a la parálisis de los interóseos. Prueba lo que ya era conocido: ausen- 
cia de dolores; sólo menciona los trastornos de la sensibilidad del 
pie. Subraya el hallazgo de la anestesia en placas, similar al tabes, que 
ha sido Soca el primero en describir; cree que es característico del 
Eriedreich independiente de toda complicación. Por consiguiente, 


no es cierta la aseveración muy frecuente de que los tras- 
tornos sensoriales son raros y tardíos en esta enfemedad. Sin 
embargo, es indiscutible que hay trastornos de esta especie ex- 
plicables por la histeria, como en los casos recientes de Gilles de 
la Tourette, Bloch y Huet. 


Otro hallazgo suyo original: los trastornos de la circulación va- 
sOmotora. 


ISI 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


Puede apreciarse la seguridad con que se mueve en el terreno 
de la exploración y el diagnóstico neurológico y los hallazgos que se 
atribuye, algunos contrariando las observaciones del propio maes- 
tro. Ya esta afinidad por la patología del sistema nervioso venía de la 
tesis montevideana de 1883 y continuaría a los largo de la carrera, si 
bien, como lo señala acertadamente el neurólogo historiador de la 
medicina Eduardo Wilson, Soca no fue un especialista,?* 
que pudo haber sido el más eximio de ellos en Uruguay de haber 


creemos 


cultivado exclusivamente esta rama de la medicina. 


Un MAESTRO RECONOCE LA CAPACIDAD DE OTRO FUTURO MAESTRO 


Una anécdota interesante, relatada en carta a López Lomba, 
de mayo de 1888, es que, habiendo asistido “en compañía de Rius 
y [Antonio] Carballido” a una clase de Charcot, este presentó un 
enfermo portador de un Eriedreich. Al terminar, lo llamó -cosa rara 
porque Fnunca había hablado al ilustre profesor” [sic]- y tendiéndole 
la mano le preguntó su opinión sobre el caso y si estaba de acuerdo 
con las opiniones que acababa de exponer. Acto seguido, llamó a 
Gilles de la Tourette y le pidió que mostrara a Soca todos los casos 
de Friedreich que tenía en el Servicio, ya que deseaba saber su opi- 
nión al respecto. 


Piense -dice Soca en la carta- la cara que habrá puesto 
Gilles y mi asombro, sabiendo que Charcot es el hombre más 
orgulloso de Francia y que lo que acababa de hacer, demostraba 
una rara estima por mi trabajo. Charcot había pedido la opi- 
nión a otra persona y, más que nada, a un estudiante como yo. 
Podrá contar el incidente a los amigos, pero no lo dé a publici- 
dad, porque Charcot no me perdonaría jamás haberme servido 
de su nombre como réclame.?” 


Vale la pena releer este pasaje para advertir las múltiples y suti- 
les observaciones y reacciones subjetivas que conlleva. 


AOK 





258 Wilson, Eduardo. Influencia de la neurología francesa en la neurología uruguaya. Ses 
Soc Urug Hist Med,, 2007, 35: 20-36. 
259 Archivo Francisco Soca, MHN. 


152 


RicarDO Pou FERRARI 


PREPARACIÓN DE LA TESIS 


Antes de encarar el enfoque que daría a la tesis, relata: 


He hablado con Charcot sobre mi tesis. Me ha dicho que 
abandone la idea de un solo capítulo, que haga una monografía 
completa, que será la primera que trate sobre mi asunto (ente- 
ramente nuevo). Casi seguro que seguiré el consejo de Charcot, 
aunque sin gran entusiasmo, sobre todo desde la perspectiva 
del dinero y tiempo.?% 


Poco antes de presentarla, refiere que ha debido suprimir algu- 
na parte a efectos de no hacerla tan larga y onerosa, al tiempo que 
redujo “el tamaño de los caracteres de letra, por lo que habrá cosas que 
será necesario leerlas con lupa.??*! 


En el MHN hemos consultado un cuaderno de apuntes titula- 
do “These”, donde recopila las fichas bibliográficas, manuscritas 
descuidadamente, la mayoría de las cuales están marcadas con una 
cruz, probablemente por haber sido ya leídas e incluidas en el texto. 
También figuran esquemas a lápiz de cortes transversales de la mé- 
dula espinal, señalando en sombreado las zonas afectadas. 


Soca defiende su trabajo el 19 de setiembre de 1888. El pre- 
sidente fue Jean-Martin Charcot. El tribunal estuvo integrado 
por Frangois-Théodore Damaschino (Paris, 1840-1889), Alexis 
Joffroy (1844-1908),*% Louis-Joseph-Théophile Landouzy (Reims, 
1845-1917) y?” A.-M.-E. Chauffard.* La calificación: Tres satis- 
fait. Pagó 240 francos de derechos. 


260 Archivo Francisco Soca, MHN. 

261 Archivo Francisco Soca, MHN. 

262 Archivo Francisco Soca, MHN. 

263 Interno de los hospitales, Agregado de la Facultad de Medicina de París, Médico de 
los Hospitales, Profesor titular de la cátedra de Medicina Interna, Miembro de la 
Academia de Medicina. 

264 Médico delos Hospitales, Agregado, profesor titular de Psiquiatría clínica, colaborador 
de Charcot en trabajos en los que demostraron la atrofia del cuerno medular anterior 
en la poliomielitis; también estudió el efecto de alcoholismo en la parálisis progresiva, 
así como la siringomielia. 

265 Inició su carrera en Reims, culminándola en Paris. Neurólogo de fuste, autor de varios 
trabajos originales en la clínica de Charcot, también fue profesor de terapéutica y de 
clínica médica. Se ocupó del tratamiento de la tuberculosis. Representó a Francia en 
el extranjero. Falleció siendo decano de la Facultad de Medicina de París. 

266 Agregado, profesor de Clínica Médica y patólogo, practicó en los hospitales Cochin y 
Saint Antoine. 


153 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


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Hoja del cuaderno “These”. Alió Francisco Soca, MHN 


El 16 de noviembre escribe a su amigo: 


He pasado mi tesis hace una decena de días. Si en mi alma 
apática, podía quedar un lugar para la alegría, este ha sido uno 
de los días más bellos de mi vida. En efecto, he obtenido un 
suceso extraordinario: todo el jurado, con Charcot a la cabeza, 
me ha felicitado calurosamente y ha hecho los mayores elogios 
de mi trabajo. Son semidioses de la neuropatología, lo que me 
ha emocionado vivamente. «Señor -ha comenzado él- yo le for- 
mulo sin reserva mis mejores felicitaciones. Vuestro trabajo es 
sólido, concienzudo, coloreado, etc...». 


154 





RicarDO Pou FERRARI 


Continúa la narración refiriendo que 


la sala estaba llena de compatriotas: [Antonio] Carvallido, 
[Ernesto] Seijo [Montevideo, 1862-1835],?” [Isidoro] Rodríguez 
[Montevideo, 1860-1916], [Arturo] Soneira [Montevideo, 
1864-1925], Forteza, etc.,2% que han venido, para mi sor- 
presa, a darme la mano cuando me quitaba mi hábito negro de 
doctor. En consecuencia soy doctor de la Facultad de Medicina 
de Paris en condiciones muy honorables. En cuanto a la suerte 
definitiva de mi tesis se verá a fin de año (Noviembre). Hay con- 
curso de tesis entonces y las mejores son premiadas. Si tuviera 
una medalla y aún si no, al menos una mención honorable... 


Grupo de Química médica de 1887, algunos de cuyos integrantes saludaron 
a Soca al finalizar la defensa de la tesis, entre ellos: Alfredo Navarro (1? fila, de 
izq a der: 59); Buenaventura Delger (22 fila: 40); Arturo Soneira (22 fila: 59); 
otros: Enrique Castro, Isidoro Rodríguez, Manuel Martínez. Reconocidos 
por A. Navarro poco antes de fallecer (Archivo Fernando Mañé Garzón). 





267 


268 
269 


Seijo, Ernesto. Avantages de l'injection de benzoate de mercure dans la syphilis, These, 
Jouvet, Paris, 1897 

Soneira, Arturo. Limplantation de luretére dans le cólon, These, Jouvet, Paris, 1899. 
De acuerdo a una foto del archivo de Mañé, en 1887 estaban en París: Enrique 
Castro, Alfredo Navarro, Buenaventura Delger, Enrique Soneira, Maranes, Bessio, 
Isidoro Rodríguez, Manuel Martínez 


XVII 


TEsis DE Paris: 1888 


leva por título: «Étude clinique sur la maladie de Friedreich» 

/ Thése pour le doctorat en Médecine / Présentée et soute- 

nue par Francois-Vincent Soca / Docteur et ancien interne 

de la Faculté de Montevideo / Paris, 1888 / Imprimerie de 
la Faculté de Médecine / A. Davy éditeur, Successeur de A. Parent / 
52, rue Madame et rue Corneille (192 págs.). 7% 


Soca hace imprimir una primera tirada de su tesis donde fi- 
gura equivocada -lo mismo puede apreciarse en el documento del 
Procés-verbal en el dossier universitario- la ortografía del epónimo 
de la enfermedad (Friedrich en lugar de Friedreich) y en la que se 
consigna 1856 como año del nacimiento del autor. Luego de haber- 
la defendido, agrega algunas consideraciones complementarias, fru- 
to de la “discusión” con Charcot y Chauffard, corrige la ortografía y 
omite el año de nacimiento. En el ejemplar de la primera versión a 
que hemos hecho referencia, existente en la biblioteca de Fernando 
Mañé Garzón y que perteneció al propio Soca, el año del nacimien- 
to aparece borrado, como “rascado”. También se omite este dato en 
la reimpresión que, por encargo de su viuda, Luisa Blanco Acevedo 
de Soca y con un prólogo de Théophile Alajouanine (Paris, 1890- 
1980), se publicó en París en 1965.?” 





270 Ver: Anexo Documental NO 1: 1.8. 
271 Francois-Vincent Soca, Étude clinique sur la maladie de Friedreich, Flammarion, 


Paris, 1965, 190 págs. 


157 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 





El tribunal examinador de la 
tesis: Arriba de izquierda a 
derecha: Charcot; Damaschi- 
no, Joffroy; abajo: Landouzy, 
Chauffard 





Con referencia a este último, fue médico de la Salpétriére 
y miembro de la Academia de Medicina; visitó Montevideo en 
1938.27? En el Prólogo dice que Francisco Soca tenía 26 años al mo- 
mento de presentar la tesis, dato que se corresponde con la errónea 
fecha de nacimiento (año 1862), que figura en el acta de matrimo- 
nio, en el monumento erigido en Montevideo y en la lápida de su 
sepulcro en el Panteón Nacional; no coincide sin embargo con la 
fecha del dossier, antes vista (1857). 


Evoca Alajouanine lo afirmado por Pierre Marie en ocasión de 
postular a Soca como miembro de Academia de Medicina de París: 
“la tesis fue una verdadera revelación”. Asimismo expresa que fue 
“el inicio del estudio de las enfermedades hereditarias del sistema 
nervioso y dio lugar a trabajos ulteriores”. Alude, como el propio 
Soca lo denomina en la tesis, a la “ley de Soca”. 





272 Ver Anexo Documental No 3. 


158 





RicarDO Pou FERRARI 


Ch ALA AN 


ETA peas r ra 


FAÉULTÉ DE MEDECINE DE PARIS 





NS 
[Ca A E - AS 
“ ÉTUDE CLINIQUE OS 


SUR LA 





POUR LE DOCTORAT EN MEDECINE 


Présentée et soutenue 
PAR 


FRANCOIS VINCENT SOCA 


" Pocteur en mádecine de la Facultá de Paris 
Docteur et ancien Íntorna do la Faculté de Montevid«o. 


002972 
a 


PARIS 
IMPRIMERIE DE LA FACULTÉ DE MÉDECINE 
A. DAVY, SUCCESSEUR DE A. PARENT 
52, RUE MADAME ET RUE COUNEILLE, 3 


1838 


Carátula de la Tesis de París, con dedicatoria del autor a la Biblioteca de la Facultad de Medicina 
de Montevideo (at. Licenciada Amparo de los Santos y Br. Daniel Garrote, B.M.U) 


159 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


FACULTÉ DE MEDECINE DE PARIS 


ÉTUDE CLINIQUE 


SUR LA 


LADIE DE PRICE 


THÉSE 


POUR LE DOCTORAT EN MEDECINE- — 
Bibi: 


Présentéc et soutenue | 


/ 


PAR p! 


FRANCOIS VINCENT SOCA E 


Docteur en málecin de la Facultó de Paris 
Docteur et ancien interne de la Faculté de Montevideo. 


PARIS 


IMPRIMERIE DE LA FACULTÉ DE MÉDECINE 
A, DAVY, SUCCESSEUR DE A. PARENT 
52, RUE MADAME ET RUE CORNEILLE, 3 


1888 





> 4 e ie . e. ds s 
+ Z .s E a . 
e do TOS : He da a y 


Carátula de la tesis de Paris, con dedicatoria a Cornelio Cantera (At. Licenciada Amparo de los 
Santos y Br. Daniel Garrote, BNM) 


160 


RicarDO Pou FERRARI 


Frangois-Vincent SOCA 


ÉTUDE CLINIQUE 
SUR LA 


MALADIE DE FRIEDREICH 


FLAMMARION 
PARIS, 1965 





Carátula de la reedición de la tesis de Paris, Depto. de Historia de la Medicina (BNM., 
Montevideo) 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


Dice Soca en el prólogo que: 


había observado la enfermedad de Friedreich desde hace 
mucho tiempo [en realidad habían transcurrido algo más de 
cuatro años desde su primer caso en Tacuarembó] y [había] 
conservado notas y recuerdos que me han permitido redactar 
una de mis observaciones personales. 


Esta frase es muy significativa, ya que un recién egresado de una 
magra Facultad, ejerciendo en el medio del campo, identifica una 
rara enfermedad neurológica. 


Agradece seguidamente a Georges Gilles de la Tourette (Saint- 
Gervais-les-trois-clochers, 1857- Lausanne, 1904),7* con el que 
luego se enemistó, como veremos, así como a Víctor Hanot (París, 


1844-1896)7* y al propio Charcot. 


Aook 


Aún hoy, la lectura y estudio del trabajo resulta fascinante, 
porque es a la vez erudito y original, tanto por las observaciones 
propias que agrega a las numerosas de la literatura mundial, como 
por las conclusiones, entre ellas la antes mencionada “ley de Soca”: 
similitud de la edad a la que se manifiesta la afección dentro de una 
misma familia. También es admirable su estilo literario. 





273 Fue uno de los más cercanos discípulos de Charcot, describió en 1884 la enfermedad 
que lleva su nombre (“maladie des tics”); en 1893 sufrió el ataque de una paciente, al 
que sobrevivió, cayendo luego en la depresión, que ocasionó finalmente su separación 
del cargo en 1902, falleciendo en un hospital psiquiátrico de Lausanne en 1904, al 
parecer a consecuencia de una parálisis general. Uno de sus hijos con Marie Detrois, 
Francois Gilles de la Torette (1896-1947) fue crítico de arte, autor de numerosos 
libros (El Oriente y las pinturas de Venecia, Nicolas Poussin, Lautrec, Robert Delau- 
nay, etc), conservador del Petit Palais y luego del Musée National d'Art Moderne 4 
Parris (De: Olivier Walusinski. Georges Gilles de la Tourette (1857-1904) homme 
intime révélé par des archives inédites. G. des Sciences Médicales, 2015), casó con 
la uruguaya Sofía Cardozo, que según Margarita Blanco Idiarte Borda fue quien con- 
siguió en Europa los vitrales para la capilla que el Arquitecto Bonnet construyó en 
Soca, a pedido de Susana Soca (Juan Alvarez: comunicación personal, marzo 2020). 

274  Hanot fue Profesor Agregado, actuó en el Hospital Saint Antoine; fue notorio por su 
aporte a las enfermedades del hígado; redactor de los Archives Générales de Médecine. 


162 


RicarDO Pou FERRARI 





Guillaume Duchenne de Boulogne Nikolaus Friedreich 


En el capítulo de historia, refiere que, si bien la enfermedad 
había sido observada por Guillaume Duchenne de Boulogne?” en 
1859,7 fue Nikolaus Friedreich (Wúrzburg, 1825-Heildelberg, 
1895), por entonces profesor de Clínica médica en Heildelberg, 
quien describió seis casos “dos años después [de una] comunicación 
[hecha] en el Congreso de Spira, que más tarde apareció en los 
Archivos de Virchow”” [...] las que hacen referencia a una incoordi- 
nación motora que tenía ciertas analogías y considerables diferen- 
cias con el cuadro de Duchenne”. Dice el autor alemán que se trata 
de una ataxia de carácter hereditario y progresivo, que aparece “en 
torno a la edad de la pubertad”, sin afectar la sensibilidad ni las fun- 
ciones cognitivas. Recién en 1876 Friedreich -señala Soca- retomó 
el asunto, publicando cinco nuevas observaciones respaldadas por 





275  Duchenne de Boulogne fue pionero en el empleo diagnóstico de la electricidad fará- 
dica, lo que le permitió describir la distrofia muscular que lleva su nombre, aspectos 
del tabes y la poliomielitis; también trabajó en la relación entre la fisiognomía y las 
emociones, usando la fotografía. 

276  LaTesis no cita esta referencia bibliográfica, que parece corresponder a la de 1858: De 
lataxie locomotrice progressive. Recherches sur une maladie caractérisée spécialment par les 
troubles généraux de la coordinations des mouvements. Arch Gén de Méd, Paris, 1858, 
T 4, No 27: 34585. 

277  Friedreich, N. Uber degerative atrophie der spinalem Hintertrange. Virchow Arch, 
1863, Bd 26, S 391, S433; Bd 27, S 9. 


163 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


estudios de anatomía patológica. En 1884, Charcot dedicó algunas 
de sus clases clínicas a la enfermedad que llamó “de Friedreich”, 
reconociendo así la importancia del estudio ya referido y poniendo 
énfasis en que los caracteres de la misma permiten diferenciarla tan- 
to del tabes como de la esclerosis múltiple. 


En cuanto a la frecuencia, es baja:”* ha encontrado 165 refe- 
rencias bibliográficas “en el mundo entero”, de las que 130 “tienen 
observaciones más o menos detalladas” y sólo “78 casos pueden ser 
considerados casos tipos.” 


Dice que 


el factor principal de la etiología de esta enfermedad es la 
herencia. La herencia se expresa por este carácter fundamental: 
la enfermedad de Friedreich es una enfermedad de familia.?? 


Y de inmediato agrega: 


pero en lo que se asemejan los casos pertenecientes a una 
misma familia es algo llamativo, [y es] cuando se tiene en cuen- 
ta la edad en que se inicia la enfermedad. La [semejanza] es tal 
que se expresa por una verdadera ley, ley sin excepción, o poco 
menos hasta el presente, y que soy según creo, el primero en hallar- 
la. He aquí la ley: la enfermedad de Friedreich debuta a la misma 
edad, dos o tres años más o menos, en todos los miembros de la 


familia que la padece. 


Destaca la importancia de este dato tanto para el diagnóstico 
positivo y diferencial como para el pronóstico. De modo que no 
fue Pierre Marie el primero en utlizar la denominación de “ley de 
Soca” en oportunidad de su presentación a la Academia en 1917, 
sino que fue el propio autor, tan poco propenso a basarse -ni menos 
describir- sistemas o leyes. 





278 Su prevalencia en la población caucásica es de 1 en 20.000 a 1 en 50.000. 

279 Es de hacer notar que la característica “hereditaria” es un concepto puramente clínico, 
puesto que si bien Gregor Mendel (Heizendorf, 1822- Brno, 1884) ya había publica- 
do sus experimentos en 1865, los mismos pasaron desapercibidos y sin significación 
en el mundo de la clínica hasta su redescubimiento y aplicación a la patología huma- 
na, hacia 1900. 


164 


RicarDO Pou FERRARI 


Seguidamente señala los distintos tipos de herencia: la “tara” 
puede ser: “similar -muy rara-, inmediata, colateral o en retour [...] 
o atavismo, cuando han sido probablemente afectados uno o más 


ancestros. 29% 


Resalta el papel que puede jugar “la consanguinidad de los pa- 


dres o abuelos”. ?* 


Considera asimismo distintos factores ocasionales (fiebre reu- 
mática, meningitis, traumatismo, etc.) que pueden contribuir al 
desencadenamiento de la enfermedad, “que se hallaba en una espe- 
cie de incubación que precede a su desarrollo, estando el niño, por 


decirlo así, en estado de oportunidad mórbida”.*? 


En el capítulo 1 hace una cuidadosa revisión de la anatomía 
patológica de las doce observaciones en las que se ha practicado 
autopsia. Los caracteres de las lesiones medulares permiten hacer 
un claro diagnóstico de la enfermedad de Friedreich diferencián- 
dola de las demás entidades similares. Seguidamente agrega (en la 
primera reimpresión de la tesis) una “nota adicional”, surgida de las 
observaciones que tanto Charcot como Joffroy le habían hecho en 
ocasión de la defensa de la tesis. * 





280 Muy intersante para apreciar el concepto del atavismo, tan prevalente en la medicina 
(y en la psicología social) del siglo XIX, que luego se mantuvo vigente, al menos en 
cuanto a mentalidad. 

281 Hoy se sabe que se trata de una enfermedad autosómica recesiva, causada por una 
expansión GAA inestable situada en el intrón 1 del gen FXV (9q21.11) que codifica 
la frataxina. Se desconoce la función de esta proteína, pero la teoría más aceptada es 
que juega un papel en la biogénesis de los núcleos hierro-azufre. Una deficiencia en 
esta proteína conduce al daño progresivo en el sistema nervioso central y periférico 
visto en la FRDA. La longitud de los alelos más cortos se correlaciona inversamente 
con la edad de inicio y el tiempo entre su aparición y el confinamiento a una silla de 
ruedas, y positivamente con la prevalencia de una miocardiopatía. 

282 El “factor desencadenante” era muy buscado por los clínicos de entonces, aún tratán- 
dose de enfermedades de otra naturaleza; como es lógico, podían establecerse relacio- 
nes totalemente casuales entre hechos que nada tenían que ver; hay una larga historia 
referente a costumbres o “vicios” que ponen de manifiesto enfermedades diversas, que 
se hallaban hasta entonces en estado de “incubación”. 

283 Clemente Estable hizo, muchos años después, un notable estudio sobre la histopato- 
logía de la enfermedad de Friedreich: Estable, C. Contribución al estudio de la enfer- 
medad de Friedreich y algunas observaciones sobre las vías de conducción de la médula. 
An.Inst. Neurol.; Montevideo, 1929; 1(2): 234-327. 


165 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


En el capítulo LIT se refiere a la sintomatología: trastornos pro- 
gresivos en la estación de pie y la marcha (estudio de las huellas 
del paciente caminando sobre arena), que afectan también a los 
miembros superiores (estos se evidencian claramente en las altera- 
ciones de la escritura).2% Pone énfasis en que no hay alteración de 
los movimientos voluntarios. En un tercio de los casos se observan 
también movimientos involuntarios espontáneos, en especial de la 
cabeza. Señala los problemas relacionados a la motricidad de la len- 
gua (trastornos de la palabra, la masticación y la deglución). Hace 
una cuidadosa semiología del “pied bot”, que se pone de manifies- 
to en forma progresiva y cuya presentación completa resume del 
siguiente modo: “equinismo, pie cavo, garra de los dedos, salien- 
cia dorsal del pie, extensión voluntaria exagerada y atetósica de los 
dedos -en especial del mayor-, desaparición de la mayoría de estos 
caracteres en la estación de pie.” 


Describe asimismo la desviación de la columna vertebral. 


Hace el estudio de los trastornos de la sensibilidad (dolor, hipo 
o anestesia, hiperestesia), que se distribuyen “en placas” y se obser- 
van en etapas avanzadas. 


En cuanto a los reflejos profundos o tendinosos, están general- 
mente ausentes; los superficiales, son variables. 


También refiere a trastornos óculo motores (nistagmo,?” pará- 
lisis), cefaleas, vértigos, problemas tróficos o vasomotores, digesti- 
vos, respiratorios. 


Describe la progresión de la enfermedad y sus “formas clíni- 
cas”, el diagnóstico, el pronóstico (“deplorable”) y el tratamiento 
(“siempre inútil”). 





284 Enel cuaderno “These” del MHN hay una página con muestras caligráficas, supone- 
mos que del paciente del hospital Saint-Antoine. 

285 Refiere el nistagmo ocular y el de la cara, que describe como movimientos sucesivos 
“saccadés”, que también describe Soca en otras patologías. 

286 Cierto nihilismo terapéutico, tan notorio en algunos clínicos de la época, que Soca en 
general no mostró en la mayor parte de las enfermedades, sí en este caso, porque era 
un hecho de observación. 


166 


RicarDO Pou FERRARI 


El último capítulo comprende la descripción de las observacio- 
nes. De ellas, la XVII es personal (publicada -parcialmente- en la 
Iconografie de la Sálpetriére, según ya fue visto). Se trata de un 
paciente visto en el servicio de Hanot en el Hópital Saint-Antoine, 
el 19 de junio de 1888 (véase que es tardía, cuando ya tendría muy 
avanzada la redacción de la tesis). Consignamos más arriba los de- 
más datos del caso. Llama la atención la expresividad de la descrip- 
ción del enfermo, que se parece al retrato de un personaje en una 
novela de un buen escritor de ficción... 


Interesa sobremanera la observación número XX, que es la 
que originalmente despertó el interés de Soca cuando estaba en 
Tacuarembó: 


Doy sólo un resumen de esta observación, a partir de al- 
gunas notas que había guardado. Ciertamente se trata de una 
enfermedad de Friedreich, pero el hecho de que no la conociese 
entonces y que el diagnóstico no fuera planteado oportuna- 
mente, le quita una parte de su valor. 

En el mes de enero de 1884 se presenta a mi consulta 
externa del hospital de San Francisco [sic] (Uruguay) donde yo 
era médico, el joven de quien trata esta historia, Per... Honorio 
(conocemos su nombre completo -Honorio Pérez- gracias a 
las anotaciones en el cuaderno “Thése” del MHN), de 18 años 
y medio, sin profesión. Enfermizo, no representa más de 16 
años. Inteligente. Instrucción en relación con su condición so- 
cial. Nunca estuvo enfermo hasta el momento del comienzo de 
la enfermedad actual. 

Padre tabético manifiesto, madre histérica.? Abuela pa- 
terna, alienada. Nada del lado de los otros parientes. Tiene tres 
hermanos vivos y sanos. Un hermano ha muerto a la edad de 
13 años luego de haber presentado algunos síntomas bien pro- 
bablemente atribuibles a enfermedad de Friedreich. 

La enfermedad de Per...ha comenzado hacia los 12 ó 13 
años por una singular forma de caminar que no se percibía 
bien al comienzo. El caminaba como un borracho. No tenía 
seguridad normal en su marcha. Estos problemas en la marcha 
se agravaron durante dos años pero permanecieron siendo casi 
el único trastorno mórbido. Al cabo de ese tiempo, dolores ful- 





287 Véase la importancia dada al “atavismo”, ya referido. 


167 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


gurantes bien caracterizados en las pantorrillas. En fin, ya luego 
de dos años, la enfermedad parece haber alcanzado el grado que 
presenta actualmente. 

Al comienzo de su enfermedad, acusa una especie de co- 
queluche que se parece mucho a las crisis laríngeas de la ataxia 
locomotora.** Este fenómeno no duró más de ocho meses, lue- 
go de lo cual desapareció completa y definitivamente. 

Acusa también desde el comienzo de la enfermedad una 
incontinencia de orina nocturna que duró también sólo algu- 
nos meses para desaparecer después definitivamente. 

Estado actual: enfermo pálido, delgado, masas muscula- 
res uniformes aunque poco resistentes. No hay deformaciones, 
raquis derecho (?). Dedos de los pies en extensión dorsal, sa- 
liencia de los tendones extensores, no hay excavación ni equi- 
nismo. No hay erupción, cicatrices ni lesiones tróficas. 

Aparatos respiratorio, digestivo y circulatorio normales. 

Aparato génito-urinario, testículos y pene poco desarrolla- 
dos. Deseos sexuales no se han manifestado aún, si nos atene- 
mos a lo que manifiesta el enfermo. 

Movimientos. Marcha atáxica bastante violenta. Titubeo 
cerebeloso absolutamente grosero y visible para el ojo menos 
experto. El enfermo no podía marchar sin apoyo, sea de una 
persona o de dos bastones. Signo de Romberg manifiesto. 

Los movimientos en la cama (pierna) eran posibles, “pero 
todos atáxicos, groseramente atáxicos”. 

Los movimientos de los brazos: eran también los propios 
de una ataxia completamente desarrollada, con todas las prue- 
bas conocidas. La palabra está manifiestamente alterada y se 
parece a la de la esclerosis en placa, esta alteración de la palabra 
era manifiesta desde un año atrás. 

La fuerza muscular, según mis notas, habría sido normal 
para la edad y el desarrollo del enfermo, tanto en los brazos 
como en las piernas. 


Reflejos cutáneos conservados. Reflejos tendinosos abolidos 


del todo. 


Contractilidad eléctrica normal en todas las localizaciones. 





288 Esta noción fue muy afín a la patología de Soca; más adelante se verá la “epilepsia 
laríngea”, asociada al asma y a veces a la tuberculosis pulmonar. 


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RicarDO Pou FERRARI 


Sensibilidad dolorosa, táctil, térmica y a la presión, conservada 
en todas las topografías, con un examen muy minucioso. Rapidez 
de la conducción probablemente normal, con examen cuidadoso. 


Dolores fulgurantes en los miembros inferiores que sobrevienen 
en forma de crisis violentas y típicas; asientan sólo en los miembros 
inferiores. 


Los sentidos en buen estado, visión buena, no estrabismo. 
Reflejo de acomodación no ha sido investigado, pero la pupila re- 
accionaba a la luz. Nistagmus manifiesto. Funciones cerebrales en 
buen estado. Vértigos. 


Una vez resuelto a hacer de la enfermedad de Friedreich 
el sujeto de mi tesis, hice algunas investigaciones en mi país. 
Luego de mucho buscar, se ha logrado encontrar su familia 
y acabo de tener noticias, hace sólo algunos días y cuando el 
trabajo estaba ya terminado. [Su] enfermo ha muerto de enfer- 
medad aguda hace un año. Pero uno de sus hermanos es sano y 
ha contraído matrimonio, tiene dos hijos de los cuales el mayor 
que tiene 6 años probablemente está afectado de enfermedad 
de Friedreich; por lo pronto camina con dificultad y cae a cada 
momento a pesar de su edad. Esta familia es bastante interesan- 
te; presento sus condiciones hereditarias en un pequeño cuadro 
al fin del capítulo de etiología. 

Esta observación parece corresponder bien a un caso de 
enfermedad de Friedreich. Y sin embargo en presencia de dolo- 
res fulgurantes, de trastornos urinarios, de esta coqueluche que 
parece ser una crisis laríngea, podría creerse que la enfermedad 
de Friedreich, que es indiscutible en lo demás, se ha complica- 
do por un tabes verdadero. 


Así, el joven paciente de San Fructuoso pasa a la literatura 
mundial, lo que demuestra que no hay oportunidad que sea peque- 
ña ni ocasión que sea despreciable, si no se deja escapar, como reza 
el aforismo hipocrático. 


Finaliza con una lista de referencias bibliográficas francesas, ale- 
manas, inglesas, italianas y norteamericanas. 


Es notable cómo este genio clínico que era Soca, describe al 
detalle sus enfermos, una capacidad muy precoz en él, que aparece 


169 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


ya en su tesis de Montevideo; es un observador de la realidad -co- 
mo sólo puede hacerlo quien *ve lo que busca y busca lo que sabe” 
y lo hace con una metodología- y también con un cierto grado de 
pasión -porque no le resulta indiferente el enfermo en cuanto ser 
humano-, y que finalmente es capaz de sintetizar hasta, en el caso, 
formular una ley. 


170 


XVIII 


EN PARIS, LUEGO DEL 
DOCTORADO: 19 DE SETIEMBRE DE 


1888- 30 DE ABRIL 1889 


DISTINCIÓN POR LA TESIS 


n carta de diciembre de 1888, dice a su amigo: “Le comuni- 
co una buena noticia: He sabido por el mismo Charcot que 


mi tesis sería presentada para una medalla a fin del año.”2* 


En “Le moniteur médical, Journal des étudiants en méde- 
cine et des praticiens”, en la información referida como “Faculté de 
Médecine de Paris, Liste des prix de la Faculté pour Panné 1888- 
1889”, da cuenta de las tesis distinguidas: luego de 6 premios pre- 
vios, concedidos a diferentes trabajos, que implican recompensas 
en dinero, medallas y diplomas, la de Soca aparece entre numerosas 
tesis, referidas en la 72 parte como “Theses recompensées”, incluida 
entre las *mentions honorables”. 


AO 





289 Archivo Francisco Soca, MHN. 


171 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


ALTERCADO CON GILLES DE LATOURETTE 





En cara a López Lomba de 1891, ya en Montevideo, refiere esta 
anécdota, al tiempo que se autorretrata y da, en pocas palabras, un 
pantallazo sobre la compleja personalidad de Gilles de Latourette, 
que fue el “niño mimado” de Charcot, quien le abrió las puertas de 
Soca al Servicio y que con posterioridad a la muerte del maestro 
desarrolló una psicopatía, según algunos debida a una parálisis cere- 
bral sifilítica; murió en Suiza, internado en un hospital psiquiátrico, 
probablemente para disimular una enfermedad que implicaba un 
gran estigma personal y familiar. Uno de sus hijos, crítico de arte 
distinguido, casó con una uruguaya, Sofía Cardozo, quien pare- 
ce haber contribuido a traer a Uruguay los magníficos vitrales que 
decoran - o mejor, decoraban, porque hay muchos deteriorados- 
la capilla que, por iniciativa de su hija primero y de su mujer 
después, a posteriori de la trágica muerte de la primera, diseñó el 
famoso arquitecto catalán Antonio Bonet Castellana (Barcelona, 
1913-1989), construida en la ciudad de Soca en el Departamento 
de Canelones.”* 





290 Llama la atención del observador porque forman parte de las paredes y techo del 
edificio. 


291 Juan Álvarez Márquez, comunicación personal, San Carlos, Maldonado, marzo 2020. 


172 


RicarDO Pou FERRARI 


Sabemos que Soca era capaz de enfrentarse con fiereza a alguien 


que no le resultara simpático, o en una circunstancia -aunque fuera 
menor- que le creara una emoción desagradable -recordar el inicial 
encontronazo con Leopold que le costó su puesto de interno-. En 
este caso lo hizo con alguien de gran influencia, el jefe de clínica de 
Charcot, lo que lo perjudicó, ya que este le prohibió la entrada al 
servicio a partir de ese momento. Dice Soca así: 


Esto no ha de sorprenderlo a usted. ¿No soy acaso y siem- 
pre el eterno gaucho, el invariable puerco-espín que usted co- 
noce? Lo que ha de sorprenderlo más es que he tardado un año 
antes de llegar a esta ruptura. Ah! querido amigo, ¡qué mara- 
villas de habilidad he realizado! Estoy orgulloso de mí mismo. 
Pero ¡qué angustias supremas, qué luchas, qué desgarramientos, 
qué sudores internos para ocultar la injuria, la cólera que quería 
vomitar íntegra! Por fin, un día que yo llevaba sin saberlo el 
lazo, las boleadoras, el chiripá, todos los utensilios camperos 
que fueron el encanto de mi infancia, un buen día, pues, en 
que me sentía más gaucho que de costumbre, se produjo la 
riña con Gilles de La Tourette, en el fondo de la cual hay una 
cuestión de venalidad y de celos por parte del jefe de clínica. 
Lo deplorable para el gaucho es que le trajo como corolario la 
imposibilidad de de frecuentar las Salas de la Salpetriére.22 


RRR 


ULTIMAS ACTIVIDADES EN PARIS 


Interesante, la que sigue es una de las raras referencias epistola- 


res a su afectividad que hace en ese entonces: 


El carácter francés [es] ligero, alegre y burlón, mientras 
que yo soy reposado, triste y dulce. Nada hay más contrario a 
mis gustos que la mujer francesa: tiene su chic y su charme es- 
pecial, sin duda, pero el fondo de su encanto es la risa. Yo amo 
la gracia triste de nuestras americanas. 





292 
293 


Muiños, H. H. op cit: CXIX - CXX. 
Muiños, H. H. op cit: CXVIIL. 


173 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


Es notable esta disgresión sobre sus gustos femeninos... y se 
queda con las mujeres de su tierra... 


Hasta ese momento, dedicado como estaba a estudiar y escribir, 
ver enfermos y asistir a clases, había vivido como un anacoreta, sin 
contactos sociales, ni frecuentar a sus coterráneos (él decía que era 
para no hablar con ellos en español y no perjudicar su francés, que 
con tanto afán había perfeccionado, si bien de la correspondencia 
=según ya fue dicho- surge que había cierta tirantez en la vincu- 
lación con Pouey y De Salterain, especialmente con este último). 
Tampoco parece haber tenido vinculación con mujeres, salvo para 
“saciar sus apetitos”, dándoles el desagradable apelativo de “objetos 
necesarios pero no apetecibles”... 


CONSEJOS DE LóPEzZ LOMBA, DESATENDIDOS 


López Lomba le aconseja que se interese por temas de salud 
pública, que asista a congresos. La primera parte, Soca la admite y 
gracias a sus lecturas en la materia recoge materiales que luego em- 
pleará en las largas disertaciones parlamentarias sobre vacunación 
-tal cantidad y detalle de resultados, fechas y lugares, nombres y 
citas bibliográficas que refiere alli no puede tener otro origen-.2* 
A la segunda insinuación de su amigo, la rechaza, por considerar 
que los congresos son una pérdida de tiempo. Se niega también a 
perfeccionar algunos aspectos de la medicina, puesto que le signifi- 
caría -dice- “replantear y estudiar de nuevo la totalidad de los conceptos 
forjados en base a un trabajo clínico e intelectual de gran envergadura”, 


que no estaba dispuesto a repetir. 





294 Sin embargo, en los cuadernos del MHN que recogen los proyectos de intervenciones 
parlamentarias de la primera Legislatura en que actuó, se acumulan las referencias a 
los diferentes países europeos donde se ha aplicado la vacunación y las copias de los 
cuadros sinópticos con los resultados optenidos. Esto hace pensar que hubo de estu- 
diar de nuevo todo el asunto. Así de exigente y voluntarioso era Soca. 


174 


RicarDO Pou FERRARI 


REENCUENTRO CON JULES SIMON 


En diciembre de 1888 cuenta: 


Acabo de ver a mi primero y sabio maestro en su servicio 
de Enfants Malades [se refiere a Jules Simon]. Hace casi cuatro 
años que no lo veía y fui a ofrecerle mi tesis. Y pasó algo que 
durará en mi recuerdo durante toda mi vida. Quiero que usted 
comparta mi alegría. Mr. Simon acababa en ese momento su 
lección y estaba rodeado de un grupo de alumnos, casi todos, 
cosa curiosa médicos argentinos (Carrillo, del Viso, etc.) y has- 
ta un brasileño, Cepa, muy amigo del Dr. Pereira, que debe 
estar actualmente en Montevideo. Apenas me vio entre la 
gente me llamó y me presentó a la asistencia con estas palabras 
textuales: “Señores, el más fuerte de los más fuertes. Ha segui- 
do largo tiempo mi servicio y he podido apreciar la rectitud de 
su sentido clínico, la extensión, la seguridad de su instrucción. 
Difícilmente se encontrará un médico más preparado. Tengo 
el orgullo, realmente, de haber sido su profesor”. Sorprendido 
por el elogio un poco brutal, no atiné más que a escaparme, 
después de haberle estrechado cordialmente la mano. Pero el 
golpe estaba dado, y mi popularidad entre los argentinos ha 
aumentado aún. Un detalle curioso, los argentinos me llaman 
maestro, querido maestro. 


Ya entonces, a los treinta y pocos años del alumno, el profe- 
sor se sentía orgulloso de haberlo tenido entre sus discípulos, y sus 
coetáneos lo llamaban maestro, reconociendo las condiciones de 
quien tenían delante, que de algún modo ya entonces lo había de- 
mostrado. 


NOTICIAS AUSPICIOSAS DE MONTEVIDEO 


En la misma época, refiere: 


Ahora que tengo más tiempo y varios trabajos entre ma- 
nos, desearía reunirlos para presentarlos como trabajo final, a 
fin de cumplir con el decreto de Santos, conforme envié los 
primeros. 





295 No hemos podido identificar a ninguno de los médicos que cita. 
296 — Muiños, H. H. op cit: CXXUIL. 


175 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


Agrega que ha recibido carta de Arechavaleta donde le dice -in- 
sistiendo en lo que ya le había manifestado unos meses antes, y 
que terminó concretándose- que tendrá trabajo como médico del 
manicomio no bien llegue a Montevideo y que le aconseja escribir 
a Juan Ramón Gómez (Montevideo, 1822-1896). “Esa sería mi feli- 
cidad más profunda...” A causa de ello- agrega Soca- ha “enviado al 
diablo la higiene, las investigaciones y los congresos” y le ha solicitado 
a Charcot que lo vincule con gente que se dedica a la alienación 


mental para asistir a Sainte Anne y a Villejuif. 7 


Es interesante esta vinculación con Arechavaleta, su viejo pro- 
fesor de Preparatorios, promotor del positivismo, pero más que na- 
da, iniciador de los estudios botánicos, microscópicos y bacterioló- 
gicos. Individuo de condiciones superiores, con buenas vinculacio- 
nes en Montevideo (era masón); a él habría acudido Soca en busca 
de consejo sobre diversos asuntos, relatándole quizás su interés por 
las enfermedades del sistema nervioso, probablemente al relatarle 
los estudios sobre la histeria y la hipnosis como método de explo- 
ración. Arechavaleta era un gran lector, abierto a todos los aspectos 
de la ciencia y es posible que estimulara a Soca a incursionar en el 
campo de las enfermedades mentales. 


RUMORES DEL TERRUÑO. 


Con fecha 21 de diciembre, manifiesta que ha recibido una 
carta de Don Ambrosio Gómez, diciéndole que en Montevideo, 


se han hecho publicaciones en las cuales se dice que yo 
estaba en París en la última miseria. Sin embargo, Ud. sabe 
que, si no he vivido en la abundancia, no he llegado a la miseria 
nunca. Por mi parte, filósofo, empedernido, escéptico incura- 
ble como soy, dejaría esos rumores sin respuesta. Pero, ¿cómo 
callarme completamente sin evidente ingratitud hacia Gómez, 
que me ha sostenido constantemente con su dinero y que no 
me ha dejado jamás llegar a la miseria? 





297 Archivo Francisco Soca, MHN 


176 


RicarDO Pou FERRARI 


Finaliza afirmando que no le importa nada por él y que es capaz 
de “aceptar todas las desgracias antes de ser ingrato con un hombre de 
la estatura de Gómez”, por lo que le pide a López que publique la 
carta que le envía. 


VINCULACIÓN CON ENRIQUE ESTRÁZULAS 


Si bien Soca se mantuvo, como fue dicho, distanciado -pero no 
aislado- de los coterráneos que estaban en París en aquel momento, 
a quienes casi no trataba,” mantuvo sin embargo, una vinculación 
amistosa con Enrique Estrázulas (Montevideo, 1848-1905), que vi- 
vía allí temporariamente. Fue este un médico uruguayo graduado 
en Pensilvania, que actuó como cónsul del Uruguay en Washington, 
tejiendo íntima amistad con José Martí (La Habana, 1853 - Dos 
Ríos, Cuba, 1895), que más tarde lo sucederá por cierto tiempo en 
ese cargo. Casó con una norteamericana, Marion Beatrice Tatnall 
Price (Delaware, 1854-Montevideo, 1918), retornó al país, prac- 
ticó por vez primera una laparotomía (Fray Bentos, 1879),% fue 
el decano de los pediatras uruguayos; también cultivó con gran ta- 
lento la pintura, muriendo joven y pobre. Dado que una de sus 
hermanas, Ventura, era casada con el conde Alberto de Luserna di 
Campiglione Rorengo y vivía en Francia, tuvo oportunidad de via- 
jar en dos ocasiones a Europa: una primera estadía breve, luego de 
su casamiento, y otra que se prolongó de 1887 a 1893, deteniéndo- 
se en París. En esa época se dedicó a la pintura, sin dejar de visitar 
los servicios de medicina y trabar amistad con “Los afamados neu- 
rólogos Charcot, Babinski y el célebre internista Dieulafoy”. * En tal 
oportunidad, trató con los uruguayos que estudiaban en la capital 
francesa, en especial con de Salterain y Soca. 





298 Archivo Francisco Soca. MHN 

299 — Archivo Francisco Soca, MHN, según carta a L.L. la relación con De Salterain era 
mala, “por envidia”; le sorprende que también se haya alejado Pouey. 

300 Brian, Ángel. Laparotomías practicadas en la Rep'ublica Oriental del Uruguay. Cirugía 
uruguaya. Tesis para optar al grado de Doctor en Medicina, Montevideo, 1883. 

301  Mañé Garzón, E Enrique M. Estrázulas, 1848-1905: nuestro primer pediatra. Pintor 
y amigo de José Martí. Montevideo: Facultad de Medicina. Sección Historia de la 
Medicina, 1992, 136 págs. 


177 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


Este último, años después, en oportunidad de un banquete 


que se le brindó al regreso de uno de sus viajes a Europa en 1906, 


poco después del fallecimiento de Estrázulas, ofreció un discurso de 


agradecimiento. En el mismo desarrolló el tema de “Vas amistades 


eternas”, en estos términos: 


Señores: Hablando de amistades eternas siento que una 
sombra de tristeza vaga en este ambiente de fiesta. Uno de los 
mejores ha dejado su sitio vacío. No puedo pasar sin saludarlo. 
Era un griego, griego por el amor a las ideas puras, por el culto 
de las formas, por la religión de la eterna belleza. Sólo que en 
este pagano había un alma cristiana. Amaba lo que admiraba 
y ponía en su amor todas las gracias del entendimiento. Su 
corazón era todo piedad, piedad por los humildes, por los des- 
venturados, por los vencidos, piedad caliente y activa. Se daba 
entero: era un abnegado, y esa alma tierna, dulce y graciosa, era 
de bronce. Pero por una magia de seducción única, el bronce 
parecía blanda cera. He visto pocas veces un ser tan completo, 
no he visto nunca uno tan armonioso. Su sonrisa iluminará 
largo tiempo nuestras almas. ?2 303 


RENUNCIA A LA BECA ESTATAL 


El 30 de abril de 1889 presenta renuncia a la subvención oficial 


por intermedio de la Legación del Uruguay en París y se embarca en 
Le Havre rumbo a Montevideo. 





302 


303 


Discurso de Francisco Soca en el Teatro Solis en ocasión de un banquete que se le 
ofreciera con motivo de su vuelta al país, el 20 de mayo de 1906. in: Mañé Garzón, 
Enrique Estrazulas, op cit, 1992: 70. 

Tan angustiosa fue la situación económica en que quedó la viuda y sus seis hijos, que 
se formó una comisión de numerosos amigos (entre los que se hallaba Soca) para 
recabar fondos, lo que se concretó con el regalo de una casa en la calle Defensa 1563 
(In: Mañé Garzón, E. op cit, 1992:72-73). 


178 


XIX 


REGRESO AL URUGUAY. MÉDICO 
DEL MANICOMIO NACIONAL: 1889 


n mayo de 1889 Soca regresa a Montevideo. Dice Turenne: 
“llegó aureolado con una reputación de gran médico... *% 


Coincide esta fecha con la muerte de Santos, acaecida 

en Buenos Aires el 19 de mayo y sepultado días después en 

el Cementerio Central de la capital uruguaya. También es el año 

del fallecimiento de Francisco Antonino Vidal, médico formado en 
París y político, al igual que Soca. 


No hemos podido verificar -ni creemos que así haya ocurrido-, 
si al retorno, como afirman algunos autores,%% Soca hiciera una 
nueva estadía en San Fructuoso en calidad de Médico de Policía. 





304  Turenne, A. Los precursores, la fundación y los primeros tiempos de la Facultad de Medi- 
cina. An Fac Med (Montevideo), 1936; 21: 5-17. 
305 Herrera Ramos, F y Gorlero Bacigalupi, R. Soca, op cit. 


179 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


MÉDICO DEL MANICOMIO NACIONAL 


Tal como se lo anunciara Arechavaleta, accedió al cargo de 
Médico del Manicomio Nacional*% 
1880 al Asilo de Dementes, situado en el mismo predio de la vieja 
quinta de Vilardebó, a donde el primero había sido trasladado des- 
de el Hospital de Caridad en 1860. Dicho hospital -que en 1907 


pasaría a denominarse “Vilardebó”- era un ejemplo de los nosoco- 


institución que sustituyó en 


mios de su género en Latinoamérica. ?” 


Es interesante y poco destacado el dato de esta actuación de Soca 
en dicho ámbito. Con anterioridad, Pedro Visca había ocupado igual 
posición, entre 1872 y 1879, sucedido por Ángel Canaveris (Buenos 
Aires, 1851-Montevideo, 1897) de 1879 hasta 1887 (en la última 
parte de este período actuó además el Dr. Alejo Martínez).%% 2 


Dicho hospital tenía una población de pacientes cualitativa- 
mente similar a la de la Salpétriére y allí intentó Soca repetir y 
proseguir la experiencia de Charcot, ahondando en el estudio de 
las enfermedades del sistema nervioso, tantas veces acompañadas 
de manifestaciones psiquiátricas o confundidas con éstas. Como es 
bien sabido, tenía especial jerarquía la histeria, a la que, al igual que 
Charcot, consagró parte de su investigación clínica; esta entidad 
nosológica seguirá apareciendo en los trabajos de Soca: la taquipnea 
histérica, la fiebre histérica, muchos casos en los que se plantea co- 
mo diagnóstico diferencial. En ninguno de ellos consta el empleo 


de la hipnosis. 


Este original proyecto de nuestro biografiado seguramente nau- 
fragó a consecuencia de la multiplicidad e importancia de las res- 
ponsabilidades asumidas poco después. No obstante, es notorio el 
interés que demostró por lo psicológico: siempre hace referencia a 
los rasgos de personalidad de los pacientes, su grado de lucidez, sus 





306  Estapé, José María. Biografía del Profesor Dr. Francisco Soca, Montevideo, 1929; 1: 5-9. 

307 — Duffau, Nicolás. Historia de la locura en el Uruguay (1860-1911). Alienados, médicos y repre- 
sentaciones sobre la enfermedad mental, Montevideo, Bibliotecaplural, 2019, 300 págs. 

308  Soiza Larrosa, Augusto. Esbozo histórico sobre la psiquiatría y sus servicios hospitalarios 
en el Uruguay (1788-1907). Rev Psiq Urug, 1983; 48: 1-18. 

309 — Wilson, Eduardo.Influencia de la neurología francesa en la neurología uruguaya, Se- 
siones de la Sociedad Uruguaya de Historia de la Medicina (correspondiente al año 
2005), Montevideo, 2007: 21. 


180 


RicarDO Pou FERRARI 


reacciones frente a la enfermedad y al médico; en pocas palabras, 
la atracción que sobre este médico ejercía el paciente en conjunto, 
incluida su mente y su circunstancia. Fue, sin duda, además, un 
sagaz “utilizador” de su capacidad de sugestión en el tratamiento de 
las más diversas patologías: conocía bien el poder que ejercía su sola 
presencia y palabra. 


xa” á 
Manicomio Nacional (circa 1889) 





ACTIVIDAD ASISTENCIAL PRIVADA 


Abre el consultorio en la calle Florida 90. La clientela privada 
se va haciendo numerosa y selecta; también atiende a domicilio, 
muchas veces llamado por colegas, no pocas por cirujanos, antes o 


después de una intervención quirúrgica.?**” 


En una agenda, conservada en el Archivo Francisco Soca del 
MEAN, correspondiente al año 1889, figuran los apellidos (sólo en 
algún caso, también los nombres de pila) de algunos de sus prime- 
ros pacientes, seguidos en pocos casos por las direcciones: Beluzone 
(o Belizon), Almirón, Racine, Gómez, Belizón, Torcuato Alvez, 
Netto, Díaz, Etchenique, Nin Ortiz, Bustamante, Trillo, Gaye, J. T. 
Díaz, Rovira, Prous, Fernández (Pyramides); consultas con *Vizca” 





310 En varias de las historias clínicas referidas por Enrique Pouey en sus trabajos, figura 
Soca como consultante (Ver: Ricardo Pou Ferrari. El Profesor Enrique Pouey, 2013, op 
cit). 


181 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


(sic), en su casa o en el domicilio del enfermo; consultas con Pouey, 
etc.*!! Es interesante esta vinculación con Visca, quien al hacerse 
cargo de su cátedra había interrumpido la asistencia privada, pero 
que, seguramente, aún recibía algún enfermo, circunstancia en la 
que daba intervención a los jóvenes de probada solvencia técnica. 


Todo ello explica que en pocos años nuestro biografiado adqui- 
riera buena posición económica, al punto que -exclusivamente a 
partir de la fortuna de Soca- su esposa e hija vivieron, muchos años 
después de desaparecido él, una vida de lujos, entre Montevideo 
y Europa, adquiriendo obras de arte, siendo mecenas de artistas a 
ambos lados del océano y promoviendo fundaciones culturales y 
científicas. No queremos con esto decir que fuera la práctica médica 
la única fuente de los ingresos pecuniarios de Soca; no obstante, en 
esa misma época hay otros ejemplos de médicos -como fue el caso 
de Enrique Pouey-, con habilidad para los negocios, que hicieron 
fortuna. Cobraban bien, tenían muchos pacientes, no sólo de nues- 
tro medio sino de los países vecinos (en especial procedentes de Río 
Grande do Sul). Solían adquirir tierras o también bonos o atesorar 
metales preciosos. No pocos prestaban dinero a interés, lo que no 
era visto como una actividad reñida con la moral en esa época. 
Puede afirmarse que Soca, ya en la década de 1890, refería poseer 


312 


tierras, cobrar sumas importantes por sus consultas,?'? así como ha- 


cer especulaciones hipotecarias.**? 


Es tópico frecuente en la narración de los discípulos que su 
consultorio estaba poblado por una abigarrada clientela, de pobres 
y ricos, y que los primeros -sin tener otro modo de retribuir el ser 
bien recibido por un médico de prestigio y con una inocencia casi 
infantil- le daban, al salir, una o dos monedas para tomar un café o 





311 Archivo Francisco Soca, MNH. 

312 Milton Rizzi Castro refería, apelando a la tradición oral, que Soca cobraba cinco 
libras esterlinas la consulta. 

313 Así, en las cartas que dirige a su amigo López Lomba, que en esa época estaba exiliado 
en Buenos Aires y a quien Soca ayudaba con remitos regulares de dinero para que 
pudiera sobrevivir, le manifiesta que la época era tan dura que le resultaba imposible 
enviarle a veces las mesadas porque él mismo no podía cobrar sus honorarios -lo que 
entonces solía hacerse a fin de año, por todos los servicios médicos prestados- y que 
no le pagaban las hipotecas sobre los campos, aseveración ésta última que deja en 
claro lo que venimos de decir (Ver H.H. Muiños, 1972, op cit). 


182 


RicarDO Pou FERRARI 


comprar un cigarro”, que Soca aceptaba y que lejos de molestarlo, 
luego las mostraba con orgullo a los suyos, que no pocas veces se lo 
reprochaban. 





Caricatura de Soca de autor desconocido, Dpto de Historia de la Medicina, 
Facultad de Medicina de Montevideo 


183 


XX 


LOS AMIGOS Y EL TERRUÑO 


Y 


l mismo dice, con expresiones notables y que son para re- 
cordar a la hora de descifrar la personalidad de Soca: 


Nacido en una época de hierro en la que sólo eran hermosas 
las virtudes viriles, el ambiente me hizo frío, sombrío en la expre- 
sión de mis íntimas emociones. He admirado siempre todos los 
grandes sentimientos: he desdeñado la palabra que los encarna. 
Esta rigidez natural e indomable parecía deber cerrarme el cami- 
no de los corazones...Y, sin embargo, tuve amigos, tengo amigos 
eternos, amigos después de todo, a pesar de todo, a pesar de las 
más profundas disidencias en los principios y en la acción.?** 


Los AMIGOS DE LA TERTULIA 


Refiere Otero y Roca que a su casa de la calle Florida (sería 
primero su casa habitación y consultorio, luego sólo consultorio, a 
partir del momento en que adquirió la casa de la calle San José en 
1898)*'% concurrían y se reunían en tertulia sus amigos, general- 
mente por la mañana. De joven, lo llamaban Pancho. 





314 Pou Orfila, J., Discurso, An Fac Med (Montevideo), 1927 y Otero y Roca, S. 1938, 
op cit: 48. 
315  Enlas hojas de correspondencia, al principio figura “Florida 45”y luego, “Florida 90”. 


185 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


Entre ellos, en distintas épocas, hubo personalidades tan va- 
riopintas como Julio Herrera y Obes (Montevideo, 1841-1912), 
Arturo Santa Ana, José Batlle y Ordóñez, Juan Pedro De Castro 
Caravia (£.1913), los hermanos Antonio María (Montevideo, 
1859-1927), Gregorio L. (Montevideo, 1861-1923) y Sebastián 
R. Rodríguez, Ramón López Lomba (por supuesto), Cornelio 
Cantera (1854-1903)** -"una de las almas más buenas que cono- 
ció Soca, a quien él llamba «un cristiano de las catacumbas»”-”, 
Joaquín de Salterain, Enrique Pouey; Vicente Stajano -padre- 
(Lecce, Italia, 1842-Montevideo, 1909); Juan Testasecca; Vicente 
Barcia, Enrique Azarola (Montevideo, 1853-1905); Juan García 
Lagos (Montevideo, 1834-1919), Enrique Castro, Martín Gastessi, 
Gómez Palacios y Ortiz. “También el tío Leandro Barreto, soldado 
de Garibaldi, héroe de San Antonio”.*** 


Sin duda la referencia es exagerada, pudiéndose contar entre 
los mencionados algunos que fueron compañeros de estudio; otros, 
profesores universitarios e incluso discípulos. Parece, en verdad y 
más allá de las apreciaciones genéricas, que los auténticos amigos 
de Soca fueron muy pocos, tanto menos numerosos cuanto más 
avanzó en edad y en responsabilidades. Pero él hablaba de las “amis- 
tades eternas”, que las supo cultivar, mantener y recordar, aunque no 
siempre demostrar. 


Quizás los tuviera también en Paris, vinculados a la órbita 
universitaria, más especialmente del viejo círculo de la Salpétriére: 
Pierre Marie, [Joseph-Jules] Dejerine (Genéve, 1849-Paris, 1917] y 
de la Charité, como [Henri] Vaquez [Paris, 1860-1933]. 


Es probable que su cuñado Eduardo [Blanco Acevedo], mucho 
más joven, fuera el interlocutor privilegiado de los últimos años. 





316 Botánico uruguayo, estudioso de la flora indígena. 

317 — Otero y Roca, S., op cit: 49. 

318 La batalla de San Antonio se libró el 8 de febrero de 1846, próxima al arroyo de ese 
nombre y a la ciudad de Salto, en la que las fuerzas de Rivera, al mando de Giuseppe 
Garibaldi, vencieron a las de Oribe, comandadas por Servando Pereda. Se supone que 
el tío Barreto estaba desde antes de la guerra Grande en Uruguay. A través suyo quizás 
Soca conoció mejor y aprendió a admirar la figura de Rivera. 


186 


RicarDO Pou FERRARI 


GOLDARACENA 


En el MHN hay algunas cartas del año 1909, intercambiadas 
con Emilio Goldaracena, que se había trasladado a vivir en Buenos 
Aires y que guardan cierto tono de confianza. Dice, por ejemplo, que 
le envía un ejemplar del discurso de Rio de Janeiro (de 1905) y que 
en materia política “Pepelungo cree que el hombre que ha elegido es el 
que le asegura mejor la reelección [se refiere a Williman], et voila tout...” 


BATLLE Y ORDÓÑEZ 


La relación con Batlle es interesante. De la misma generación y 
con similar formación filosófica; casi siempre enfrentados en las ter- 
tulias intelectuales; uno de origen patricio, el otro hijo de emigran- 
tes, fue padrino de su tardío matrimonio. Un detalle: Soca no fue 
convocado para asistir a Ana Amalia Batlle Pacheco (Montevideo, 
1894-1913), que a lo largo de su enfermedad lo fue por Ricaldoni 
en calidad de médico de cabecera y por Juan B. Morelli [Artena, 
Italia, 1868-Montevideo, 1947]-enemigo político acérrimo de 
Batlle- en carácter de tisiólogo. 


Soca se mantuvo fiel a la ideología batllista a lo largo de las 
dos presidencias de Batlle, por lo menos hasta la reforma consti- 
tucional, votando dentro del grupo de los colegialistas. Ya a esa 
altura, sin embargo, estaba más próximo a Viera, con quien ter- 
minó más alineado durante su actuación en el Consejo Nacional 
de Administración. No hubo, entre Batlle y Soca una rotura fran- 
ca y total como fue el caso del primero con José Enrique Rodó y 
Figari. El único amigo incondicional e íntimo que tuvo Batlle hasta 
el fin de su vida fue Domingo Arena (Catanzaro, Italia, 1879 - 
Montevideo, 1939). No hizo Batlle uso de la palabra en ocasión de 
la muerte de su viejo compañero Soca. 


REYLES 


Otra personalidad de quien se conservan cartas intercambiadas, 
fue Carlos Reyles (Montevideo, 1869-1938). Perteneciente a una 


187 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


generación posterior, la del 900, fue un dandy, millonario, escritor 
y pensador, que vivió largos períodos en Europa, para venir a morir, 
ya pobre, en el Uruguay, donde se le había concedido el rango de 
Maestro de Conferencias de la Universidad. Juan Alvarez Márquez 
las ha exhumado del Archivo Reyles de la Biblioteca Nacional de 


Montevideo.**” 


En una, del 24 de enero de 1911, con motivo de recibir un 
ejemplar de La raza de Caín, Soca le agradece y dice: 


Sin autoridad en semejantes menesteres [...] ese libro de 
dolor llega a las entrañas, conmueve, agita, enternece, hace da- 
ño [...] Otros dirán [que son] milagros de observación, que 
han exigido el análisis y la vigorosa síntesis [cuyos] resultados 
vivientes y animados, los personajes, son desde hoy sus hijos 
intelectuales. 


Agrega en post data: 


[...] Le ruego no publicar esta cartita porque la escribí sin 
pretensión ni criterio que están lejos de mi espíritu. Soy sólo 
médico y filósofo a ratos. 


Magnífica esta última autodefinición, que deberíamos guar- 
dar como una llave para captar la esencia de la personalidad del 
Maestro. 


En oportunidad de la lectura de El Terruño, en julio de 1916, 
luego de analizar los personajes y su interacción, culmina: 


He sentido, sufrido y gozado con sus héroes y eso prueba 
su fibra y su fuerza. Es todo lo que yo puedo decir en su elogio. 
Acaso algún día si el tiempo me alcanza, haga un estudio de 
esta clase. 
Y algo similar dice, en diciembre de 1918, como comentario 
sobre Dialogos olímpicos: “Acaso algún día si tengo humor y tiempo le 
escribiré a fondo sobre sus diálogos [...] * 





319 Son tres cartas de enero de 1911, julio de 1916 y 1918, escritas por Soca al recibir, 
como fue dicho, de su autor, La raza de Caín, La muerte del cisne y Diálogos Olímpicos, 
respectivamente. 


188 


RicarDO Pou FERRARI 





Son reflexiones cuya consideración vale la pena tener presente 
puesto que revela la personal interpretación que hacía de lo que 
leía, y la veta filosófica que mantuvo a lo largo de la vida, latente 
o más bien, inhibida y diluída por la desbordante actividad que 
desarrolló en otros planos. Hay mucho del “sentimiento trágico de la 
vida” en estas y muchas otras palabras de Soca; se vive, se convive; se 
sufre, se padece-con-el-otro, se compadece; sólo así se capta la signi- 
ficación profunda del “misterium doloris” al que tan frecuentemente 
se ve enfrentado el médico. 


Ropó 


Un capítulo aparte merecería, si no la amistad, el “paralelismo” 
entre Soca y Rodó. Con quince años de diferencia de edad, si se 
toma el criterio de “generación” adoptado por Ortega y Gasset, esta- 
rían en el límite del período de esa duración -arbitrario- estipulado 
por el filósofo, quien, sin embargo, establece una variante de más 


189 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


menos siete años con respecto a la fecha de nacimiento, queriendo 
de este modo escapar a la rigidez numérica del concepto. Recuerde 
el lector que Ortega estima que entre los 30 y 45 años es el período 
de creación, de vigencia; entre los 45 y 60, el de pujanza y poder; 
luego de los 60, la vejez. 


Si bien —como ha sido repetidamente mencionado- no existen 
datos probatorios definitivos, Soca nació en 1856, por lo que habría 
entrado en el primero, en torno a 1886 -época inmediata anterior 
a su retorno de París- y en el segundo, en 1901 -cuando ya había 
logrado la cátedra y era parlamentario influyente-. Parece, en tal 
caso, la trayectoria vital totalmente ajustada a las fechas señaladas 


por Ortega. 





Cumplió Rodó los 30 en 1901, al año siguiente de la apari- 
ción de “Ariel”, que marca su consagración -al menos ibero-latinoa- 
mericana-, no sólamente como escritor sino principalmente como 
pensador de la realidad sociopolítica del subcontinente. Ya a esta 


190 


RicarDO Pou FERRARI 


altura había labrado su fama con artículos periodísticos, de los que 
la obra antedicha es la culminación sintética y que habrá de alcan- 
zar casi completo desarrollo con la aparición de Motivos de Proteo” 
en 1909 -desfasada esta publicación en el tiempo con respecto a su 
elaboración intelectual-. Pero sucede que ingresó a la segunda etapa 
de Ortega en 1916, el año anterior a su fallecimiento. Fue por con- 
siguiente, un “adelantado”, de vida truncada prematuramente, que 
parece haber tenido más en común con sus “contemporáneos” que la 
mayoría de sus “coetáneos”. Quizas así se explican los “paralelismos” 
entre los dos personajes. 


Actuaron Soca y Rodó simultáneamente en el Parlamento 
-e incluso en algunas comisiones- en las siguientes Legislaturas: 
XXI (1902-1905), XXII (1908-1911) y XXIV (1911-1914). 
Pertenecientes ambos al Partido Colorado, Rodó, inicialmente par- 
tidario de Juan Carlos Blanco, votó a Batlle en 1903, como lo hicie- 
ron todos los colorados, incluyendo a Soca, perteneciente al grupo 


de MacEachen. 


De las actuaciones de Rodó, coincidentes con las de Soca, cabe 
señalar el informe sobre la supresión de la obligatoriedad de la tesis 
de doctorado, (1902) -en lo que ya había adelantado Soca su po- 
sición desde 1891-; sobre la libertard de imprenta y los problemas 
vinculados a la guerra civil (1904); sobre la limitación del horario 
de trabajo obrero (1908) -Soca se refiere a la condición del cam- 
pesino, el obrero rural-; la creación de los liceos departamentales 
de Enseñanza Secundaria (1912) y la adquisición en Europa de un 
gramo de radium (1913) -iniciativa de Ricaldoni en el Consejo de 
la Facultad de Medicina que culminó con la creación del Instituto 


de Radiología-. 


Sus posiciones fueron discordes cuando se presentó el asunto 
de la reforma constitucional -gran iniciativa de Batlle en busca del 
Ejecutivo colegiado- a la que Rodó se opuso desde 1911, y que mo- 
tivó la ríspida rotura de sus relaciones con Batlle, que costó a Rodó 
una especie de exilio dentro de fronteras y su final ansiado viaje a 


191 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


Europa, financiado por particuares, que terminó trágicamente con 
su solitaria muerte en Palermo.? 


Es interesante la consideración de otros “paralelismos”. Sin 
lugar a dudas, Rodó fue el promotor del movimiento a favor de 
la unión de las naciones latinoamericanas, cuya concreción -en el 
aspecto que tiene que ver con la educación superior- puede situar- 
se en el Primer Congreso Internacional de Estudiantes, que tuvo 
lugar —como será visto- en Montevideo en 1908, durante el recto- 
rado de Soca y que homenajeó expresamente al primero como su 
conductor espiritual. De allí nace -si no la vinculación integral de 
América del Sur, como la ansiaba Bolívar y la concibió en sus escri- 
tos Rodó, al menos en el sentimiento de comunidad de intereses de 
los jóvenes, a quienes había dirigido el magno mensaje de “Ariel”-, 
específicamente en el ámbito de creación intelectual por excelencia, 
la Universidad. A ésta, desde entonces, comenzó a concebírsela -al 
menos idealmente, ya que mucho tardó en hacerse realidad- co- 
mo una institución liberal, autónoma, con programas y procesos 
evaluativos comunes, cogobernada por los estudiantes, vinculada 
en su evolución por una asociación interamericana de estudiantes; 
esto tuvo su punto culminante con la revolución y los manifiestos 
de Córdoba, de 1918. En la reunión de Montevideo, el discurso del 
rector Soca tiene el mismo lenguaje y coincidentes objetivos con el 
mensaje rodoniano; podría decirse que fuera pronunciado por este 
último, si no supiéramos que no fue así. 


En oportunidad ya previa, Soca había adoptado tal estilo y 
fue en ocasión de la “Tercera Reunión del Congreso Cientifico 
Latinoamericano, en Río de Janeiro, en 1905. Se centró en ese 
momento en la imperiosa necesidad del desarrollo e intercambio 
de una ciencia latinoamericana, que debería erijirse como pilar de 
todo posible ulterior progreso, y que sería así, sólo en la medida 
en que adquieriera los rasgos de ciencia propia -podríamos decir 
“autóctona”- y no “colonial”. Este movimiento, que se inició en 
Buenos Aires, a instancias de la Asociacion Cientifica Argentina 





320 José Enrique Rodó. Actuación parlamentaria. Introducción, recopilacion y notas por el 
Dr. Jorge Silva Cencio. Homenaje en el centenario del nacimiento de Rodó (1871- 
1971), Montevideo, Cámara de Senadores, 1971, 990 págs. 


192 


RicarDO Pou FERRARI 


en 1898 (el mismo año en que Estados Unidos había triunfado 
en la guerra contra España, arrebatándole el último baluarte colo- 
nial americano) dio lugar a una serie de encuentros: en Montevideo 
(1901), el ya citado de Rio (1905) y luego en Santiago de Chile 
(1908-1909) y Washington (1915-1916), que pasaron a llamarse 
Panamericanos. En los mismos participaban científicos básicos, 
médicos, juristas, pedagogos, etc, con lo que se quería poner énfasis 
en la ciencia latinoamericana (incluyendo a Brasil), en primera ins- 
tancia prescindiendo de la norteamericana. Como puede verse, hay 
en este movimiento, al que no fueron ajenos los Congresos Medicos 
Latinoamericanos, algo del espíritu de unión de las naciones del 
sur, del arielismo. 


La formación intelectual -y no sólo médica- de Soca fue ab- 
solutamente francesa, si bien con la mirada puesta más allá, en el 
mundo latino, y aun en el helénico. Similar en lo anterior, aunque 
con mayor amplitud de referentes, quizás debido a su formación 
autodidacta y dirigda a campos más amplios del pensamiento, fue 


la mentalidad de Rodó. 


Los estilos literarios de los dos personajes no son tan diferentes. 
De frases largas, adjetivación generosa, el de Soca está referido a te- 
mas de la medicina o relacionados, sin las abundantes referencias a 
otros autores y por supuesto, carente del vuelo literario de las pará- 
bolas de Rodó -por dar un ejemplo- que muestran que este último 
es un escritor de profesión, mientras Soca lo es de circunstancia. 
Soca se preocupó mucho, sin embargo, por traducir en sus escritos 
su reconocida elocuencia verbal, aún tratándose del género epis- 
tolar; logra exitosamente enlazar, con lógica rigurosa, argumentos 
que a la postre resultan inobjetables; plantea los temas en forma de 
preguntas en cuyas respuestas desarrolla su pensamiento. Resulta 
su prosa algo ampulosa y demasiado prolongada, excediendo los 
límites del tiempo que puede mantener la atención de un oyente 
o lector. No debe olvidarse, sin embargo, que hay una modalidad 
de expresión, propia de la época, que a nosotros, separados por un 
siglo y en cierto modo adaptados al Fminimalismo” de los nuevos 
modos de comunicación, pueden resultarnos ajenos. 


193 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


Fue Rodó representante conspícuo de lo que se ha llamado “ge- 
neración del 900”, que adhiere a la “filosofía de la acción y de la vi- 
da”, tan bien estudiada por diversos comentaristas. Ricaldoni, por 
ejemplo, se reconoce con facilidad como perteneciente a ella, lo 
que es acorde con la la fecha de su nacimiento, casi la misma para 
mayoría de sus integrantes. No figura Soca en tales estudios y justi- 
ficadamente ya que, por su edad, estrictamente, no debería estarlo. 
Sin embargo, las coincidencias anotadas hacen pensar que quizás el 
concepto de “generación” habría de ampliarse para incluirlo junto 
a los últimos. En este caso, uno —Soca-, perteneciente al grupo de 
los mayores o “dominantes” al decir de Ortega; el otro —Rodó-, al 
de los que están bregando por crear -coincidentemente con los an- 
teriores- su “horizonte vital”. 


Es preciso aclarar que en en el índice onomástico de las “Obras 
completas” de Rodó, de la Colección Aguilar, no hay ni una sola 
entrada “Soca”... 


Los AMIGOS ANÓNIMOS 


Vinculado a lo que viene de decirse, están las innumerables 
personas a las que Soca discretamente ayudó, con su profesión, con 
su dinero y con su palabra alentadora. 


Recordar la divertida anécdota, referida por Otero y Roca, 
cuando se entera que el moreno, viejo clarín del ejército del Cerrito, 
a quien, siendo joven, le había propinado un sablazo porque no lo 
dejaba estudiar con sus ensayos; años después, enterado que vivía 
en la miseria, lo buscó en el andurrial que habitaba y le dijo: ¿No 
me conocés, negro”; alo que el interpelado respondío: No, mi ami- 
to”, diciendo Soca a continuación: “Yo soy Pancho, el hijo de don 
Victorio Soca, ¿no te acordás de aquella paliza que te dí cuando era 
estudiante? [...] A partir de entonces y hasta su muerte, le pasó una 


asignación mensual para subvenir a sus necesidades.”?"* 





321 Otero y Roca, Solís. op cit: 50-51. 


194 


RicarDO Pou FERRARI 


LAs AMISTADES ETERNAS 


Gustaba referir “las amistades eternas”, a quienes llevaba en el 
corazón, más allá de su aspecto frío y distante. De otras relaciones, 
más cercanas y quizás más profundas nunca habló: tal el caso de sus 
padres, hermanos y sobrinos. 


Era pues, solitario y distante, pero atento y afectuoso con quie- 
nes, por distintas causas y a diferentes alturas de su vida, estableció 
relaciones de amistad. 


Tenía fama de arranques de ira y hasta de brusquedad. Es que 
había debido sortear muchos obstáculos y había luchado por la ver- 
dad y la justicia sin medir las consecuencias. Eran tiempos de hierro 
y forja. Decía, en cierta ocasión, de alquien que quiso herirlo: 


Es verdad que ha querido ofenderme gravemente. Yo no 
tengo ciertamente la mansedumbre que predicaba el Nazareno, 
pero tengo la virtud que hacía de varios filósofos antiguos tan 
admirables cristianos, sé comprender. Recibo la ola de esos des- 
ahogos seniles, ciegos, insensatos; vacilo un instante, pero pronto 
recobro mi apostura. Veo de dónde vienen y sonrío y paso, y 
puedo todavía, después de la injuria impotente, ser justo. + 


SocA Y EL URUGUAY. 


Por sus condiciones intelectuales y francofilia, Soca pudo ha- 
ber continuado su carrera en París, con más éxito y prestigio que 
en Montevideo. Pero, lo mismo que sucedió con Teodoro Miguel 
Vilardebó (Montevideo, 1803-1857) y otros orientales allá gradua- 
dos, prefirió volver y hubo de adaptarse a condiciones que dejaban 
mucho que desear, así como enfrentar rencillas y envidias de colegas 
que estaban muy por debajo de él en cuanto a condiciones y pre- 
paración. 


Es interesante subrayar la profunda afección que sentía por 
su tierra y la emoción sincera y secreta que ésta le despertaba. La 
misma, refiriéndose a la capital, está magníficamente expresada en 
el discurso pronunciado con motivo de la colocación de la piedra 





322 Capurro, R. op cit: 16. 


195 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


fundamental de la Facultad de Medicina. En cuanto a la ornamen- 
tación de Montevideo, dice: 


Pero este edificio no responde sólo a una necesidad cien- 
tífica. Reponde ambién, a una clamorosa necesidad estética de 
esta gentil ciudad de Montevideo, tan graciosa como desnuda; 
la necesidad de obras de arte, de monumentos, palacios, es- 
tatuas, que enseñen a estos rudos orientales las cosas suaves y 
amables de la clásica belleza. Montevideo puede ostentar con 
orgullo todas las galas de una generosa naturaleza. 

Tiene una luz y un cielo que parece ser el cielo y la luz de 
Italia; el aire suave y liviano, el mar quieto o salvaje, siempre her- 
moso. Blanca y sonriente parece incorporarse sobre su lecho de 
granito para saludar de lejos al viajero que llega a sus playas. Todo 
es suave, todo es bello, ni el calor agota, ni el frío entumece, todo 
está hecho para hacer sentir la dicha de vivir, todo está hecho 
para la comunión armónica del corazón y el espíritu, de la idea 
y de la acción. Bastante fantasía para ver hermosa la vida y ver a 
veces brotar flores de los eriales; bastante, como para abordar sin 
desfallecimientos los más arduos problemas de la ciencia. ¿Qué 
país recibió jamás de la Naturaleza cuidados más solícitos? 

Sin embargo, falta algo al ritmo de esta belleza incampara- 
ble; falta la obra del hombre, el acicalamiento filial y divino, que 
impone la cultura y el gusto delicado de las sociedades civiliza- 
das; faltan, como hemos dicho hace un instante, palacios, mo- 
numentos, bellas estatuas, toda esa estética social complicada y 
sutil, que es, acaso, el secreto de la maravillosa grandeza helénica. 

Al llegar del extranjero, trayendo en la retina mirajes de 
espectáculos sobrehumanos, al bajar a nuestras calles, una tris- 
teza aguda y penetrante atraviesa nuestra alma. ¡Oh!, de lejos 
parecía la ciudad de Acrópolis, dormida sobre las ondas azules 
del mar Egeo, y a pesar nuestro, visiones de formas inmortales 
se pasean por nuestas almas; severas columnas dóricas, templos 
paganos, estatuas de dioses inmortales, desnudeces griegas, en 
que los artistas casi divinos han sorprendido el secreto de las 
líneas eternas... 


La siguiente es una reflexión muy feliz, que más de una vez 
cualquiera de los lectores ha experimentado... 


196 


Según 


RicarDO Pou FERRARI 


Bajamos: las casas son pequeñas, aplastadas -frágiles, tran- 
sitorias- las plazas desnudas, con marcos incoebibles; jardines 
de una banalidad heroica... ¡Oh, que patriótica tristeza!...”2 

Muy interesantes son sus impresiones acerca del extraño 
sufrimiento que experimentaba en sus viajes a medida que 
se perdía en el horizonte el perfil del cerro de Montevideo, 
sensación que reaparerecía, meses después, al volver a verlo al 
regreso, como si su presencia le trajera a la conciencia todos 
los sinsabores existenciales pasados, así como las frustraciones 
vividas en el pequeño país, que por unos meses habían quedado 
disimuladas por las atracciones de su admirada Europa. 


datos que aparecen en el archivo del MHN, hacia sus 


últimos años, estaba construyendo una casa, que nunca llegó a ocu- 


par, quizás para renta, o bien de veraneo, en la esquina de las calles 
hoy Gabriel Pereira esquina Benito Blanco. Probablemente allí se 


hubiera incorporado al grupo de los burgueses de buena familia 


-comerciantes, profesionales, rentistas, estancieros- que primero 


por la temporada estival y más tarde permanentemente, ocuparon 


el barrio de los Pocitos, le dieron un perfil peculiar y animada vida 


social y hasta cultural, que tan bien ha descrito Mañé Garzón en sus 


inéditas, inconclusas y fascinantes “Memorias de un iluso”. 





323  Soca, E. Discurso pronunciado con motivo de la colocación de la piedra fundamental de 
la Facultad de Medicina de Montevideo, octubre de 1904; citado por Rafael Capurro, 
op cit: 12-13. 

324  Mañé Garzón, Fernando. Memorias de un iluso, manuscrito, en la biblioteca de 


EM.G. 


197 


XXI 


CATEDRÁTICO DE PATOLOGÍA 
MÉDICA: 1889-1894: 


125 de setiembre de 1889 *% -a cuatro meses de arribar- es 
designado Catedrático interino y honorario de Patología 
médica, previa escisión en dos de dicha cátedra, que a partir 
de entonces fue dictada en cursos separados, por el recién 


llegado y -al mismo tiempo- por quien fuera su primer titular, Juan 


Antonio Crispo Brandis. 


326 





325 


326 


El 8 de setiembre, “el Consejo de Enseñanza Secundaria y Superior ha resuelto dividir 
en dos el curso de Patología Interna y se propone para desempeñar uno de los cursos 
al Dr. Francisco Soca”. El 25 de setiembre, “el Ministro de Justicia, Culto e Instruc- 
ción Pública aprueba el nombramiento del Dr. Francisco Soca para catedrático en 
propiedad de uno de los cursos del aula de Patología Interna, que se ofrece a desem- 
peñar gratuita y desinteresadamente, hasta tanto que esa división del curso en el aula 
referida sea votada por el Cuerpo Legislativo. Tajes, Martín Berinduague.” Se comu- 
nica a la Universidad: “La que transcribo a Ud. a sus efectos, Ramón López Lomba.” 
El mismo 25, el rector Vásquez Acevedo ordena: “comuníquese y publíquese”. El 28 
de setiembre, Soca agradece largamente, aceptando el nombramiento. Véase que está 
siempre presente la figura de López Lomba. (Archivo Francisco Soca, MHN). 

La materia había adquirido gran extensión en el curso de pocos años, lo que imposi- 
bilitaba dictarla en forma completa en un solo curso. Por esa razón, Crispo continua- 
ba al año siguiente con los puntos que no había podido abordar en el anterior. Los 
estudiantes recibían las lecciones de partes diferentes del curso según el año en que 
les tocaba asistir, el resto debían estudiarlo por su cuenta. También ha de señalarse 
que esta escisión se justificaba para integrar rápidamente a la docencia a becarios que 


199 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


En apuntes de Soca, conservados en el MHN,*” hay largos 
escritos (que ya han sido reproducidos y comentados por Rafael 
Capurro *% y por Muiños), preparativos de la clase inaugural, cuya 
versión definitiva nunca fue publicada. Los mismos son de notable 
riqueza conceptual. Comienza diciendo: 


Señores: En este momento veo realizados uno de los sue- 
ños más ardientes y más tenaces de mi vida. La cátedra ha sido 
acaso mi más honda aspiración. Hubo un tiempo en que yo no 
veía otro motivo de vivir. Es en esta Facultad en que he apren- 
dido a amar la ciencia y la naturaleza, que yo he sentido nacer 
en mí ese vivo deseo de enseñar, de ser maestro en el que he 
resumido por tanto tiempo mi existencia... ¡Y qué esfuerzo vio- 
lento, enfermizo, para perseguir ese fantasma de nuestra mente! 
¡Qué bello, qué fuerte!... 


Agradece al rector Vásquez Acevedo (con quien estaba distan- 
ciado desde el momento en que este había firmado -en diciembre 
de 1881- su destitución como interno interino), al decano Elías 
Regules (que había sido su contrincante intelectual durante los es- 
tudios médicos) y al doctor Crispo (cuya perseverancia reconocía 
-no sin cierta ironía- en el esfuerzo que hacía para dictar sus cla- 
ses correctamente siendo que no dominaba el idioma castellano). 
Manifiesta asimismo que a su modo de entender, la materia no de- 
bía enseñarse siguiendo el criterio del tratado de su maestro parisi- 
no Jaccoud, donde se enumeran y describen las patologías y teorías 
que las explican, sino que la docencia debía ser junto a la cama del 
enfermo, como se hace en la clínica médica: la famosa insistencia de 
Soca en el supremo valor de la experiencia... 


Agrega como advertencia -notable- a los jóvenes: 


Hay dos clases de experiencia: la experiencia estéril y la 
experiencia fecunda. Hay hombres que han ejercido veinte 
años y si son más hábiles comediantes, son peores médicos, al 
fin que al principio de su larga práctica. Es que la experiencia, 





volvían al país, como sucedió también con Enrique Pouey, en 1889 y con Navarro, 
en 1898. 

327 Archivo Francisco Soca, MHN. 

328 Capurro, Rafael. Consideraciones intelectuales y estéticas sobre el profesor Doctor Francis- 
co Soca, Montevideo, El Siglo Ilustrado, 1918, 24 págs. 


200 


RicarDO Pou FERRARI 


para ser útil, exige dos cualidades fuertes en un grado eleva- 
do: instrucción vasta, sólida, segura y potentes cualidades de 
observador... Si lo ignoráis todo, sea cualquiera la intensidad 
de visión de vuestro ojo, ¿qué queréis aprender por la simple 
fuerza de la observación? Os expondréis a tomar por maravillas, 
viejas historias simples que ya han vivido bajo el polvo de los 
pergaminos de la Edad Media. Y si no sabéis mirar, pobre cie- 
go, ¿qué lenguaje podrá hablaros maravillas de la naturaleza?... 
Todo para los hechos, nada o casi nada para las teorías.*2 


En estas últimas palabras está la esencia de su visión de la me- 
dicina; tendría algo que ver -diríamos un parentesco- con la vaz- 
ferreireana tendencia “a pensar por sistemas o por ideas a tener en 
cuenta... 


En el informe de la Clínica Obstétrica, en 1906, * Turenne 
cita este discurso cuando comenta qué debe esperarse de un profe- 
sor de clínica: 


¿Y para el profesor [qué es dable esperar]? ¡Obligarle á «re- 
citar» un texto es transformarle en eso que tan gráfica como 
cáusticamente señalaba el profesor Soca en su lección inaugural 
de catedrático de Patología interna, con el nombre de vulgares 
repetidores de manuales! ¿Es eso lo que la Universidad exige de 
nosotros? ¿Ó por lo contrario desea, y con razón, que nuestra 
enseñanza sea viva, personal y por lo tanto fecunda? Si es así, si 
la Universidad quiere al cabo de algunos años, contar con pro- 
fesores dignos de ese nombre y no con catedráticos (á la antigua 
usanza española), es menester no encerrar su enseñanza entre 
barreras insalvables. 


Tal es el entusiasmo que pone Soca en estos cursos, en los que 
trata “de las enfermedades infecciosas y las de la nutrición, enfer- 
medades en las que como se sabe, se han hecho extraordinarios pro- 
gresos en estos últimos años, y las cuales podrían, ellas solas, llenar 
sin ninguna dificultad el curso entero”, que solicita primero dos 
aplazamientos sucesivos antes del inicio de las clases “para poder 
prepararlas adecuadamente” y luego una prórroga de un mes en 





329 Otero y Roca, $. . op cit: 39. 
330  Turenne, A. La Clínica Obstétrica. An Univ (Montevideo), 1907; 15:274. 


201 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


la duración de los cursos; de ese modo, “algunos de los puntos del 
programa [podrán ser] objeto de un estudio amplio, verdaderamen- 
te profesional, mientras otros menos importantes o más conocidos, 


ocupen en mis lecciones un sitio oscuro y secundario.”*** 


Turenne recuerda su experiencia como discípulo de Soca en ese 
curso: 


Tuve el honor de ser uno de sus primeros alumnos y toda 
la vida me he considerado su discípulo. Su enseñanza brillan- 
te, sólida, precisa y clara [...] se impuso rápidamente. Guardé, 
casi taquigrafiadas, sus lecciones de patología médica de 1891- 
1892; más de una vez las he releído con deleite [...] Se recuerdan 
con admiración sus lecciones junto a la cama de los enfermos, 
sin lujos de erudición prestada, sin aditamentos literarios, pero 
con vuelo de cóndor que se elevaba a las cumbres inaccesibles 
para los demás.? 


No obstante, en el cuaderno de apuntes -hoy en el MHN- co- 
rrespondiente a los meses de marzo y abril de 1892, concretamente 
en la entrada del 27 de abril, dice: “Hoy, el profesor nos insultó”,?** 
manifestación del mal carácter de Soca, que ya hemos tenido oca- 
sión de ver revelarse desde su época de estudiante. 


De dichos apuntes pueden conocerse algunos de los temas 
abordados por Soca durante aquel año: Cardiopatías vasculares: 
Angina de pecho. Afecciones valvulares. Falsas anginas de pecho. 
Patogenia del doble soplo. Síntomas inconstantes del bocio exoftál- 
mico. Las palpitaciones. Algo sobre crup. Bronquitis. Bronco pneu- 
monia. Bronquitis.*** 





331  Muiños, H. H. op cit: CLVIIN. 

332  Turenne, A. Los Precursores, la fundación y los primeros tiempos de la Facultad de Medi- 
cina. An. Fac. Med. (Mont), 1936; 1:6-17. 

333 Arch. Francisco Soca, MHN y Muiños, H. op cit: CXCVL. 

334 Cuaderno obsequiado por Turenne a Muiños con esta dedicatoria: “Vo tienen proba- 
blemente valor estos apuntes que me trajeron añoranzas de años ya perdidos en la lejanía. 
Porque sé que usted les va a dar el mismo valor es que resulta gratos ofrecérselos. A. Turen- 
ne, 1938”: Archivo Francisco Soca, MHN, manuscrito, 65 páginas. 


202 


XXII 


ÍNICIO DE LA ACTUACIÓN DE SOCA 
COMO PARLAMENTARIO: 1891 


ntre el 19 de marzo de 1890 y el 19 de marzo de 1894 trans- 
curre la presidencia de Julio Herrera y Obes (Montevideo, 
1841-1912), primera vez en manos de un civil luego del 
largo período militarista. 


Se pone en evidencia entonces una gran crisis económica -la 
que se había generado en el período previo y estaba latente- “que 
deja una gran secuela de quiebras y desempleo, obliga al gobierno a 
establecer la inconversión, conduce al cierre del Banco Nacional, deter- 
mina una corrida bancaria, provoca el quiebre del Banco Inglés, etc. 
La crisis prosiguió hasta 1894, año en que recién se inicia la recupera- 


ción económica del país.” 


En otro orden de cosas, en febrero de 1893, Herrera comunica 
al Parlamento la instauración de la que denomina “idea directriz del 
Estado”, en otras palabas, la nueva vigencia oficial del espiritualis- 
mo, poniendo fin al positivismo imperante en la enseñanza univer- 
sitaria por espacio de una década. Esto condujo, entre otras cosas, 





335 Maiztegui Casas, Lincoln R. Orientales, Montevideo, Planeta, 2005, 2:67. 


203 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


a una reorganización del Consejo Universitario, con personalidades 
de aquella ideología y también cambios de los planes de estudio. La 
decisión ha motivado serias críticas, tanto de coetáneos como de 
historiadores. 


Es probable que haya sido el presidente Herrera quien invitó a 
Soca para incorporarse a su grupo de los *colectivistas”, que inclu- 
yó a colorados, nacionalistas y constitucionalistas en un afán por 
rodearse de personas intelectual y moralmente valiosas sin hacer 
cuestión de partidos.*** 


Las elecciones parlamentarias 
en las que nuestro biografiado fue 
electo, tuvieron lugar en noviembre 
de 1890, en plena crisis y en medio 
de denuncias de “registros cívicos 
formados a capricho, inscripciones 
fraudulentas, admitidas como lícitas, 
[...] Juntas Electorales y Comisiones 
escrutadoras de “docilidad asegura- 
da”, con la participación casi exclu- 
siva de los colorados “colectivistas” 
adictos al presidente [...] Fueron 
aquellos años de apogeo de las tram- 
pas electorales, permitidas y muchas 
veces fomentadas desde la camarilla 
de gobierno con intervención del pro- 
pio presidente de la República. Los 
jefes políticos y comandantes milita- 
res impedían el voto a los opositores Es merecida y no poca 


la fama que Á Soca toca 
de médico—diputado. 


incluso por la fuerza, las urnas eran Coca Jato, 2atá primado 
. l d d hi la e . .. . h el doctor Francisco Soca. 
violadas y adulteradas casi a capricho 
2 Ñ ñ ¿a , De: Caras y Caretas, Año II, No 73, Di- 
y la democracia se convertía así en ciembre 6 de 1891 (Biblioteca Nacional) 


una parodia. ”?9" 








336 Francisco Bauzá fue el Ministro de Gobierno. Lenguas, Pouey, Arturo Berro y Pedro 
Regules fueron integrantes del Consejo Nacional de Higiene. 
337  Maiztegui Casas, Lincoln R. op cit; 2: 67-68. 


204 


RicarDO Pou FERRARI 


Para tener una idea de la actuación de Soca en el ámbito legisla- 
tivo, que inicia y termina casi simultáneamente con la de docencia 
universitaria, adjuntamos la lista de sus cargos en aquel ámbito, a lo 
que debe agregarse que fue miembro del primer Consejo Nacional 
de Administración, entre 1919 y 1921. Tan significativa es dicha 
labor legislativa, no sólo por su extensión sino también por la di- 
versidad de los temas que trata y el alto nivel con que los aborda, 
que ha de considerársela como una “vocación paralela”, en muchas 
ocasiones complementaria a la de médico y profesor universitario, 
más allá de que siempre dijo: Vo soy un político, soy un médico”. 









































He aquí la misma:? 

LEGISLATURA Períopo CÁMARA CALIDAD DEPARTAMENTO 
17 15.02.1891 — 14.02.1894 Diputados Titular Durazno 
19 15.02.1897 — 10.02.1898 Diputados Titular Montevideo 
20 15.02.1899 — 14.02.1902 Diputados Titular Canelones 
21 15.02.1902 — 10.02.1903 (*) Diputados Titular Canelones 
21 10.02.1903 — 06.02.1905 Senado Titular Canelones 
22 09.02.1905 — 27.05.1907 (**) Senado Titular Canelones 
23 20.02.1908 — 14.02.1911 Diputados Titular Canelones 
24 15.02.1911 — 08.02.1913 Diputados Titular Montevideo 
24 10.02.1913 — 09.02.1914 Senado Titular Rivera 
25 09.02.1914 — 02.01.1917 Senado Titular Rivera 
26 01.02.1917 — 13.02.1919 Senado Titular Rivera 























(**) - Fue Segundo Vicepresidente del Cuerpo en 1902. 
(***) - Fue Presidente del Cuerpo en 1905. Renunció en 1907 para ocupar el 
Rectorado de la Universidad de la República. 


Un dato que deseamos dejar sentado antes de pasar a los co- 
mentarios: es el cuidado e ímprobo esfuerzo que tal actuación le 
demandó. Sus inasistencias eran excepcionales -sin tener en cuenta 
los viajes, numerosos y prolongados-. No improvisaba las interven- 
ciones, sino que las leía. Una de las cajas del MHN*” contiene 
numerosos cuadernos tipo escolar, donde están manuscritos, con 
una letra menuda y a veces casi ilegible, gran parte de los discursos 





338 Fuente: Presidencia de la Asamblea General y del Senado, Presidencia de la Cámara 
de Representantes. Diciembre 2006. Parlamentarios Uruguayos, 1830 — 2005. 
339 Archivo Francisco Soca, MHN. 


205 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


parlamentarios. Los mismos, “a vuelo de pluma”, no tienen una sola 
enmienda, tachadura ni agregado, pese a los innumerables datos 
que incluyen, llenando decenas de páginas para cada tema. Al fin 
de los esbozos, hay un extracto - menos extenso y más prolijo- que 
sería la versión definitiva que luego leería. Tomaba, por consiguien- 
te, cada asunto con gran seriedad y volcaba sus observaciones y 
reflexiones, otorgándoles al escribirlas, el estilo retórico que utiliza- 
ría para leerlas, pudiéndose apreciar algunos signos al margen que 
corresponderían a aquellos conceptos que deseaba enfatizar. 


No tenía Soca voz potente, más bien atiplada, cuya intensidad 
iba acrecentándose en el curso de la lectura, con acentos y breves 
instantes de pausa para destacar los conceptos importantes. 


206 


XXIII 


7 DE FEBRERO DE 1891-14 De 


FEBRERO DE 1894. 

PRIMERA ACTUACIÓN PARLAMENTARIA 
(DIPUTADO) POR EL DEPARTAMENTO DE 
DURAZNO EN REPRESENTACIÓN DEL PARTIDO 
COLORADO. XVII LEGISLATURA. 


e hará un estudio más detallado de esta “entrada en escena”, 
para luego intercalar las restantes, en la medida que resulten 
relevantes para el objetivo del presente ensayo biográfico. 


Debut parlamentario: 21 de marzo de 1891: “Sobre la supresión 
del examen general y de la tesis en Medicina”. 





340 Diario de Sesiones de la H. Cámara de Representantes. Sesión del 21 de marzo de 
1891. Tomo CXIL, págs. 263-367. Montevideo, 1893. Reproducido en Soca, Fran- 
cisco: Selección de Discursos. Biblioteca Artigas. Colección de Clásicos Uruguayos. 
Tomo I. Volumen 142. Montevideo, 1972; pp.: 3-50. 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


Washington Buño y Hebe Bollini Folchi** fueron los primeros 
en ocuparse con gran solvencia del tema de las tesis de doctorado 
presentadas en la Facultad de Medicina de Montevideo, oportuni- 
dad en la que estudian la complicada historia de esta disposición, 
así como la del examen general, exigencias en principio obligatorias 
para la obtención del doctorado. También nosotros, en colabora- 
ción con Fernando Mañé Garzón,** hemos estudiado sus alterna- 
tivas en el cuarto de siglo que, con interrupciones, se mantuvieron 
en vigencia. Establecidas en el primer reglamento de la Facultad de 
Medicina del 15 de mayo de 1877, fueron redactadas por Suñer y 
Capdevila. Se conservó igual criterio hasta el 12 de agosto de 1884, 
fecha en que se promulgó una ley que las abolía. Con la aprobación 
de la ley orgánica de Vásquez Acevedo del 14 de julio de 1885, se 
reinstauraba la obligatoriedad para los estudiantes que terminaran 
sus estudios después de febrero de 1887. Frente a ello, se produjo 
una intensa reacción estudiantil, que determinó la sanción de la ley 
del 25 de enero de 1888 que suprime las tesis. Washington Buño 
y Hebe Bollimi destacan -con cierta ironía- que “algún interés o in- 
fluencia muy potente debió actuar para que el parlamento se reuniera 
en esa fecha...” El Consejo Universitario envió entonces un proyecto 
por el que volvía a exigírselas, lo que se convirtió en ley el 21 de 
noviembre de 1889. A fines de ese año y a solicitud de un grupo de 
estudiantes que estaban por culminar la carrera, se aprobó otra ley, 
con fecha 12 de julio de 1890, que como excepción, exoneraba de 
la obligatoriedad a los alumnos de derecho y medicina que termina- 
ran su carrera, libre o reglamentariamente, en el período de julio de 
1890. A partir de agosto de 1890, todos los egresados debían pre- 
sentar la tesis, no sin darse antes nuevas discusiones parlamentarias 
como la comentamos a continuación; la tesis y el examen general 
fueron abolidos definitivamente en julio de 1902. 


Esta prolongada lucha en torno a un tema aceptado casi univer- 
salmente, en realidad esconde, a nuestro modo de ver, ya expresado 
en la mencionada publicación que hicimos en colaboración con 





341  Buño, Y. y Bollini Folchi, H. Tesis de doctorado presentadas a la Facultad de Medicina 
de Montevideo entre 1881 y 1902, Montevideo, Revista Histórica, 1980; 52: 154-156. 

342 Pou Ferrari, R y Mañé Garzón, E. Luis Pedro Lenguas (1862-1932), Eltoboso ed, 
2005: 72-75. 


208 


RicarDO Pou FERRARI 


Mañé Garzón, “una confrontación ideológica entre católicos, parti- 
eS 

darios de la libertad de enseñanza, lo que les permitía multiplicar los 

centros educativos de su confesión, y los racionalistas o liberales, que 

promovían la limitación de esa potestad para asegurar la gravitación 

del Estado en esa materia.” 


Es en ese contexto que se plantea la discusión entre Soca -en 
contra de tales obligaciones- y Marcelino Ízcua Barbat (Montevideo, 
1857-1891) -partidario de las mismas-. Reproducimos parcialmen- 
te la intervención de Soca -a nuestro juicio una de las más notables- 
donde enuncia con magistral capacidad expositiva, una verdadera 
declaración de principios sobre la medicina, su enseñanza, apren- 
dizaje y ejercicio profesional, exposición provista además de una 
fuerza argumental verdaderamente aplastante. Más allá del motivo 
concreto que motiva su intervención, la pieza muestra cuál es la 
visión de Soca acerca de la enseñanza médica; la complejidad en la 
adquisición del arte y el tiempo que involucra; enseña la relatividad 
del valor de la evaluación por medio de un examen (y con más 
razón si se trata de un “examen general” que pretende abarcar la 
totalidad de los conocimientos importantes asimilados a lo largo de 
la carrera); duda profundamente de la validez de un trabajo escri- 
to original en un medio donde faltan los elementos bibliográficos 
de consulta y los archivos de casos clínicos (bien podía aseverarlo 
él que había tenido ocasión de comparar esta preparación en dos 
medios tan diferentes como Montevideo y París), para hacer una 
tesis original, útil y honrosa, tanto para el estudiante como para la 
Facultad de la cual egresa... 


Vale la pena citar textualmente pasajes de la intervención, que 
consideramos excepcional y que sería preciso releer para apreciarla 
en todas sus aristas: 


Yo voy a votar en favor de los estudiantes, porque creo dos 
cosas conjuntamente: primero: que es absolutamente inútil el 
examen general y segundo, que la tesis es imposible [...] 

Yo no sé cómo se hace un ingeniero ni un abogado, pero 
sé cómo se hace un médico. La instrucción de un médico, de 
un verdadero médico, es la resultante compleja de todas las 
enseñanzas que ha recibido, de todos los hechos que han pa- 


209 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


sado delante de sus ojos en los largos años que ha concurrido a 
los Hospitales. En realidad, no aprendemos nada en los libros, 
nada en los hechos, nada debemos tampoco a la palabra de los 
maestros; pero todo, todo, a esas tres fuentes del saber, reunidas, 
iluminándose recíprocamente. ¡Ay de los que sólo se atienen a los 
hechos! ¡Ay de los que sólo escuchan la palabra de los maestros! 
¡Ay de los que sólo se entregan sin medida a la ciencia fácil de los 
libros! El primero sería un rutinario tan peligroso como inútil; es 
lo que llama el vulgo un práctico, con un énfasis intolerable; ¡co- 
mo si la ciencia no fuera el alma misma de la práctica! Los otros 
serían visionarios convencidos, mil veces más peligrosos todavía. 

Hay más. La medicina es un arte prodigiosamente com- 
plejo, prodigiosamente oscuro, de una extensión inmensa; nadie, 
ni aun con las más raras dotes personales, nadie puede llegar a 
ser verdadero médico, sino en largos años de incesante estudio y 
de incesantes esfuerzos. Para ser médico, hay que educar senti- 
dos vírgenes, hay que aprender a mirar, a ver con una precisión 
impecable, a ver el fenómeno oscuro, indeciso, en medio de fe- 
nómenos múltiples, luminosos, engañadores. 

[...] En ese arte extraño, decía, en que todo convida al error 
y los errores matan, es preciso ver muchas cosas, muchas veces, 
un gran número de veces, para que el fenómeno deje en el cere- 
bro una imagen potente y que pueda surgir a la menor provo- 
cación de la realidad, aun en los momentos de vértigo porque 
atravesamos, a menudo en la práctica de nuestro arte hecho de 
sorpresas [...] 

Pero se me dirá: el examen reconocerá a los suyos; el que no 
sea médico, no pasará. ¡Risum teneatis!...*% ¿Quién podrá hacer 
una objeción tan candorosa, quién que haya prestado examen, 
quién que haya conservado la memoria de las angustias que pasa 
un profesor al lanzar la excomunión mayor de una reprobación 
a uno de sus discípulos? En todas partes (y tendría pruebas a 
montones), la prueba del examen es de las más precarias; y todo 
título científico que se funda en esas frágiles bases, es mirado por 
los maestros de la ciencia con no disimulado desdén [...] 

[...] Si el examen no prueba nada, ¿para qué exigir al pobre 
alumno, quebrado por la odiosa, por la embrutecedora tarea, 
porque esa es la palabra, embrutecedora, de preparar exámenes, 
un examen más todavía, una nueva angustia, una nueva e inútil 





343 


“Podéis dejar de reír”, máxima latina que aparece en Epístola a los Pisones, de Hora- 
cio. Es raro que Soca, un latinista consumado, casi no utilizara citas en este idioma. 


210 


RicarDO Pou FERRARI 


tortura? Y yo estoy seguro que si la mayor parte de los miembros 
de esta Cámara hubiesen pasado en su vida tantos exámenes co- 
mo yo, no faltaría un solo voto a nuestros estudiantes [...] 

Yo quiero acordar por un instante que el examen gene- 
ral sea útil, factible. Hay una cosa que no puede conservarse 
bajo ningún pretexto: es la tesis; en Montevideo, señores, no 
es posible hacer una tesis seria, original, útil y honrosa para el 
alumno, honrosa para la Facultad. En efecto: no hay tesis segu- 
ra, consciente, sin una amplia bibliografía, sin una bibliografía 
universal. Bien: y ¿por qué? Por una razón muy sencilla. 

Tenemos un hecho en la mano. Lo primero que debemos 
preguntar, no es, si tenemos conciencia, seriedad, altura cien- 
tífica; es si hay otros análogos anteriores que lo expliquen, lo 
agranden, lo iluminen y sobre todo, cosa elemental, es preciso 
saber si el hecho es conocido. Y ¿cómo saberlo si no tenemos a 
nuestro alcance y en nuestra mano todas las fuentes de infor- 
mación, es decir una biblioteca especial, amplia, universal? Y es 
sabido que esas bibliotecas no existen en Montevideo. No me 
habléis, por Dios, de la Biblioteca Nacional, que podrá tener 
todas las virtudes que queráis, pero que es prodigiosamente in- 
útil para los médicos. Dentro de algunos años, esa biblioteca 
existirá tal vez en nuestra Facultad, gracias a los esfuerzos inte- 
ligentes de su actual Decano**, quien ha tomado abono en casi 
todos los periódicos científicos que se publican en el mundo. 
Pero, aparte de que esa biblioteca será siempre muy defectuosa, 
no es por el momento, más que una esperanza. 

Así, pues, llego a esta conclusión: sin bibliografía amplia, 
enorme, no hay trabajo serio y seguro, no hay tesis posible. En 
Montevideo, los medios de información faltan casi por completo. 

No es, pues, posible, hacer en el medio en que vivimos, un 
trabajo consciente, profundo, útil, que se cuente por algo en el 
mundo científico. 

Por otro lado, los hechos de observación, que son la ba- 
se fundamental de todo trabajo científico, son, entre nosotros, 
sumamente precarios, gracias a la mala organización que tiene 
nuestra asistencia pública, y nuestro Hospital, materiales que en 
otras condiciones serían preciosos. Así, pues, no tenemos labora- 
torios, no tenemos Hospitales bien organizados, no tenemos bi- 





344 Dr. Elías Regules (1861-1929), Profesor de Medicina Legal, fue Decano de la Facul- 
tad de Medicina desde 1888 hasta 1897, durante cuatro reelecciones. Culminó como 
Rector de la Universidad de Montevideo entre 1922 y 1928. 


211 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


blioteca, no tenemos nada. ¿Cómo, pues, pretender que se hagan 
tesis serias? ¿Saben mis honorables colegas lo que se va a obtener 
con esa insistencia injusta en exigir de nuestros alumnos una tesis 
imposible? Y bien, es muy simple: obligarlos a reimprimir por 
cuenta propia los libros viejos que andan en todas las manos: 
Jaccoud y aún hasta los volúmenes apolillados de [Jean-Baptiste] 
Bouillaud [Garat, Francia, 1796-Paris, 1881].2% 

Y esto, además de ser inútil, es cruel. Las tesis de 
Montevideo tendrán difícilmente algún valor intrínseco, pero 
costarán dinero, sacrificios, y los estudiantes, los que apren- 
den, los que aspiran a levantarse por la virtud del trabajo, esos 
vienen de las filas del pueblo, del pueblo más modesto, y cada 
paso que dan en la ciencia, cuesta a menudo a sus humildes 
padres crueles gotas de sudor [...] Es, pues, indudable que no 
debe exigirse tesis a los alumnos de Montevideo: esa tesis es 
imposible o inútil. 


Consignamos que José Enrique Rodó adhirió al mismo criterio 


que Soca cuando el asunto volvió a tratarse en 1902, ¡Qué parale- 
los en tantos sentidos son estos dos personajes, que, sin embargo, 
parece que nunca cultivaron amistad ni intercambiaron correspon- 


dencia, al menos que se haya conservado! 


AoOK 


El 21 de junio de 1891 se discute un proyecto sobre “derechos de 


importación de los alcoholes extranjeros”, oportunidad en la que in- 
terviene Soca y hace referencia otra vez a su experiencia médica: 





345 


346 


Bouillaud, J. Traité de nosographie médicale et sur la clinique médicale, Paris, Bailly 
Barriére éd, 1846, 4 vols. 

Sobre el particular, Mañé Garzón acota las siguientes objeciones: “Denota sin em- 
bargo una cierta actitud despectiva de Soca, que se contradice con el hecho de que él, 
desde Montevideo, publicaba artículos de investigación clínica en revistas europeas, 
con el material clínico de su servicio, así como también que tuviese, en su biblioteca, 
volúmenes encuadernados de las tesis de sus alumnos (así lo hemos comprobado en 
el Inventario de la Biblioteca de Soca, existente en el Archivo del MHN), presentadas 
ante nuestra Facultad, todos ellos dedicados a su persona.” (Pou Ferrari, R. y Mañé 
Garzón, F. Luis Pedro Lenguas, op cit, 2005: 74). 


212 


RicarDO Pou FERRARI 


“Yo veo en el Manicomio la cantidad enorme de atacados de deli- 


rium tremens que hay allí, consecuencia de la caña...”+9 


AOK 


El 21 de abril de 1892, presenta el extenso “Informe sobre vacu- 
nación obligatoria”, en su condición de miembro informante -valga 
la redundancia- de la comisión respectiva. Es largo, profusamente 
ilustrado con ejemplos de legislaciones y resultados en otros países; 
lógicamente estructurado, como una demostración inapelable; con- 
testando por anticipado a las distintas posiciones antagónicas, da la 
suya: contundente, que como una muralla, ningún enemigo, por 
preparado que esté, puede franquear... 


El promotor del proyecto, Dr. Abel J. Pérez, solicita una pró- 
rroga para la discusión del asunto, a lo que Soca adhiere; pasan 
muchos años antes que el tema sea tratado y definitivamente apro- 
bado. En el Diario de Sesiones de la H. Cámara de Representantes, 
correspondiente a las Sesiones del 13, 15, 20 y 27 de octubre de 
1910, y a la Sesión de 9 de mayo de 1911,*% constan las in- 
tervenciones de Soca sobre la Vacunación Obligatoria, el llamado 
“segundo discurso” sobre el asunto. “Finalmente, luego de esa lucha 
larga y agotadora, contra los molinos de viento de los argumentos 
falaces y carentes de soporte científico alguno, se aprueba la ley, que 
bien podría llamarse «ley Soca», que lleva el No 3.912, del 25 de 
setiembre de 1911”. 


AoOK 





347 — Muiños, H. op cit: CLXIV 

348 Diario de sesiones de la H. Cámara de Representantes, Tomo CCVIL, págs. 80-85; 
91-103; 123-127; 144-159, Montevideo, 1911. 

349 Diario de sesiones de la H. Cámara de Representantes, Tomo CCIX, págs. 304-309, 
Montevideo, 1912, 

350 Esto tiene como epílogo el Decreto-Ley Ne 15062, del 3 de octubre de 1980 por 
el que se deroga la anterior, por haberse extinguido universalmente la enfermedad. 
(Antonio Turnes, comunicación personal, diciembre de 2019). 


213 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


El 6 de febrero de 1893: exposición sobre la personalidad de José 
Arechavaleta, en ocasión de tratarse su designación como Director del 
Museo de Historia Natural, lo que significaba una reducción en su sueldo 
con respecto al que percibia previamente como Director del Laboratorio 
Municipal. Se refiere a él como “hombre de gran mérito, [...] botánico 
de primer orden, que ha hecho trabajos notabilísimos, trabajos que han 
tenido repercusión en Europa [...] y en general un naturalista muy dis- 
tinguido”. ** En tal ocasión destaca la importancia de la actuación de 
Arechavaleta en Río de Janeiro en el año 1886, cuando logra demostrar 
que no había riesgo de transmisión del cólera por el tasajo, principal 
producto de exportación del Uruguay. Agrega el parlamentario que a 
igual conclusión había llegado casi simultáneamente Federico Susviela 
Guarch (Montevideo, 1851-1928),* pero que mientras el segundo ha- 
bía trabajado en Berlín en el laboratorio de Robert Koch, el primero lo 
había hecho con los rudimentarios recursos disponibles en la Facultad 
de Medicina de Montevideo. Y agrega: “al señor doctor Susviela Guarch 
no se le debe absolutamente nada en el arreglo sobre el tasajo con el 
Brasil, absolutamente: la iniciativa es del señor Arechavaleta...Si se va a 


ver a quién se le debe, es al señor Arechavaleta”.*% 


El 29 de abril y el 2 de mayo de 1893: “Discurso sobre el proyecto 
de las obras del puerto de Montevideo”% que catalogaríamos como 
fuerte y justificada crítica, no sólo al proyecto que se informa, sino a 
las administraciones previas, ya que el asunto se había iniciado años 
antes. Doblemente valiosa, por ser un tema ajeno a la competencia 
de Soca, donde aplica ciertos conocimientos y, más que nada, sen- 
tido común y conocimiento de la realidad del país. 


Plantea una visión pesimista sobre la formación de los científi- 
cos en el Uruguay. Pone de manifiesto el estilo propio, que es duro, 
sincero, realista, al punto que puede considerarse “políticamente 





351  Muiños, H. op cit: CCIX. 

352  Mañé Garzón, Fernando. Federico Susviela Guarch (1851-1928). Primer patólogo y 
discípulo de Virchow, Montevideo, Departamento de Historia de la Medicina, Facul- 
tad de Medicina, 1988, 62 págs. 

353  Muiños, H. op cit: CCX. 

354 Diario de Sesiones de la H. Cámara de Representantes: Sesiones del 29 de abril y 2 de 
mayo de 1893, Tomo CXXVIL; págs 339-352 y 368-386 y Selección de Discursos, op 
cit: 2: 173-226. 


214 


RicarDO Pou FERRARI 


incorrecto”, ya que rechaza todos los principios de selección de pro- 
yectos que no se basen en la excelencia científica demostrada. 


Comienza diciendo que interviene 


sin entusiasmo, porque por carácter y por principios cien- 
tíficos, me agrada poco arriesgarme en terrenos que no me son 
perfectamente conocidos. Sin embargo, confieso que tratán- 
dose de una cuestión de esta magnitud, todos debemos allegar 
nuestro concurso para contribuir en lo posible a la solución de 
un problema. 


Pone en tela de juicio la urgencia con que se ha presentado el 
asunto, “sin dar casi tiempo a pensar.” Analiza el descenso de la ac- 
tividad portuaria en los últimos años y recuerda que ha coincidido 
con la crisis económica, que fue precedida -para hacer más difícil la 
apreciación- por una época de falsa expansión. 


Demuestra que la actividad de los vecinos puertos argentinos 
no puede influir negativamente sobre el de Montevideo ya que han 
sufrido similar abatimiento. 


Manifiesta que los aplazamientos de las decisiones sobre el tema 
del puerto indican el buen sentido de las autoridades, puesto que 


aplazar la solución de una cuestión como ésta, llena de tene- 
brosas oscuridades, de una importancia decisiva para el porvenir 
de la República, es demostrar que muestro país se salva por el 
buen sentido en los casos en que se siente abandonado por la 
ciencia. Es preferible aplazar, es mil veces preferible perder algu- 
nos años en estudios y reflexiones fecundas, que adoptar temera- 
riamente una resolución que sea el punto de partida de las más 
formidables desventuras que puedan cernirse sobre un pueblo... 


Hace un análisis del costo que tendría y de los empréstitos 
que habrían de adoptase y recuerda los graves sucesos financieros 
recientes. Pone en tela de juicio la imparcialidad de observación de 
los proyectistas extranjeros. 


Estudia a continuación lo que llama la “historia del caos”, que 
no es más que la de los proyectos del puerto de Montevideo; en el 
concurso de 1889 se han presentado 24 proyectos, de los que hace 
una breve síntesis para concluir: 


215 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


Así, los sabios que han estudiado el puerto de Montevideo, 
se contradicen entre sí, y se contradicen en sus conclusiones de 
una manera muy visible, grosera casi. 


Sólo encuentra una explicación: “el desconocimiento del régi- 
men de la bahía, es decir, a los fondos, su naturaleza, sus mareas, 
a los vientos”. Y esto sólo puede explicarse por falta de un estudio 
científico adecuado. No hay memorias detalladas acompañando a 
los proyectos, de donde los Diputados puedan sacar conclusiones. 


Entonces se pregunta por qué no han intervenido, hasta 1884, 
corporaciones nacionales, que se supone conocen mejor dicho ré- 
gimen y muestra las contradicciones en que también caen las suce- 
sivas Comisiones. 


Finaliza afirmando -y ahí viene la fuerte crítica a todo el sistema- 
que 


En nuestro país no hay todavía corporaciones científicas 
propiamente dichas. En efecto, nadie es admitido al honor de 
formar parte de una corporación científica, sino bajo la presen- 
tación de sus títulos científicos, y no hablo de títulos académi- 
cos, sino de trabajos originales, de Memorias en las cuales se 
haya probado ser un observador y un científico de primer or- 
den. [...] En nuestro país nada de esto sucede: los miembros de 
nuestras corporaciones científicas, Consejo de Obras Públicas, 
de Higiene, etc., han llegado a la situación que ocupan, no 
precisamente por sus méritos personales, sino por influencia de 
personas u otros medios análogos. Esto no quiere decir que los 
hombres elegidos, de ese modo, no sean a menudo muy dignos 
de la función para que son llamados; digo solamente que el 
hecho de pertenecer a una corporación nacional, no constituye 
un título científico suficiente para establecer la competencia, 
ni dar a sus dictámenes como la alta, la indiscutible autoridad 
que acompaña siempre a las declaraciones de los altos cuerpos 
científicos del Estado en los países europeos [...] 

Con esta cuestión del puerto, he roto con todos los con- 
vencionalismos y todos los calvinismos añosos, y pienso que en 
todas las cuestiones, pero sobre todo en cuestiones de la mag- 
nitud de la que nos ocupa, el deber único de todo Diputado, 
que se respeta y quiera hacer honor a su mandato, es decir la 
verdad; toda la verdad y nada más que la verdad, pese a quien 


216 


RicarDO Pou FERRARI 


pese, así se desplomen todas las cóleras y todos los odios sobre 
nuestras cabezas. 


Manifiesta que los ingenieros nacionales opinan que el proyec- 
to que se quiere adoptar es malo. 


Somos un país de cuarto orden en el orden científico, y 
en esta clasificación pongo un poco de benevolencia que me 
impone mi legítimo orgullo patrio; y nuestros ingenieros co- 
mo nuestros médicos, no pueden pasar, sino por extraordinaria 
excepción, del nivel medio de nuestra cultura social y si algún 
cerebro desbordara del común de sus compatrioas, se asfixiaría 
en nuestro medio, y volaría a buscar el aire más sutil de las 
grandes capitales europeas. 


El valor puerto del Montevideo estriba en su situación geográfica. 


No debemos tocar el depósito sagrado que nos ha hecho la na- 
turaleza, sino para engrandecerlo; exponerse a perder nuestra bahía, 
a comprometer la futura fortuna de nuestro puerto, sería casi un 
crimen de lesa patria”. 


Llamemos a una eminencia hidrográfica para que en fra- 
ternal colaboración con nuestros ingenieros nacionales, estudie 
el problema de nuestro puerto y nos presente la fórmula de su 
solución definitiva. 


El proyecto además carece de un estudio de las condiciones 
higiénicas del puerto. 


Un puerto tiene sobre la salud de los pueblos las más ex- 
traordinarias consecuencias; crea focos de infección, crea te- 
rrenos de cultivo para todos los agentes morbosos, favorece 
epidemias, y a menudo, transforma en desastrosas endemias, 
enfermedades que en mejores condiciones higiénicas, hubie- 
ran sólo reinado de una manera pasajera. Las epidemias, las 
endemias, son ya grandes calamidades públicas en todos los 
países, pero lo son doblemente en países en formación, como 
el nuestro, a quien hacen falta todas las vidas, y para quienes las 
enfermedades son irreparables perdidas sociales. 


217 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


Y a esto se agregan las pérdidas económicas. Por todo lo anterior, ma- 
nifiesta que “vota en contra del proyecto de la Comisión de Fomento”. 


“En cuanto al proyecto del PE me parece carecer de la alta libe- 
ralidad que yo quisiera ver reinar en estas cuestiones”. 


Luego de esta intervención de Soca, que es un gran cuestiona- 
miento tanto a la formación de los técnicos como a los procedimien- 
tos para su contratación- el asunto del puerto siguió un largo trans- 
curso con nuevos proyectos y negociaciones, que finalizaron con la 
colocación de la piedra fundamental, el 18 de julio de 1901, bajo la 
administración del presidente Cuestas. La inauguración de las obras 
de infraestructura tuvo lugar el 25 de agosto de 1909. Soca formó 
parte de la Comisión administradora. Con posterioridad y por mu- 
chos años continuó la gran empresa. En esta historia están implicadas 


muchas generaciones de políticos, ingenieros y financistas.** 





ASE == 


Colocación de la piedra fundamental del puerto de Montevideo, el 25 de 
agosto de 1901. Al centro Cuestas; el segundo a su derecha es Soca (CdE, 
IMM) 





355 Facultad de Ingeniería y Administración General de Puertos. Historia del puerto de 
Montevideo, Montevideo, 2010. (https://www.fing.edu.uy/sites/default/files/His- 
toriaY% 20del%20Puerto%20de%20Montevideo.pdfenieríapdf, consultado el 6 de 
agosto de 2020) 


218 


XXIV 


CATEDRÁTICO INTERINO DE 
CLÍNICA DE NIÑOS: 1892-1894: 


1 22 de octubre de 1892 Soca es designado catedrático inte- 
rino honorario*% de la Clínica de Niños, creada recién en- 
tonces, a dieciocho años de instalada la Facultad. Es un hito 
en la historia de nuestra Casa de Estudios, cuya concresión 
obedece a la presencia y peso de la figura de Soca. Imprescindible 
como era, había transcurrido ese lapso durante el cual los médicos 
egresaban sin ver un solo niño enfermo. Esto era inconcebible pa- 
ra Soca, “más valía cerrar esta Facultad”. * A la vez que acepta el 


358 359 


nombramiento, presenta un extenso documento, solicitando 


al Consejo Universitario lo eleve al Ministerio de Gobierno. En el 





356 Es honorario porque por disposición legal no puede cobrar dos sueldos públicos, 
siendo que ocupaba en ese momento la banca parlamentaria. 

357 Hasta entonces estos pacientes eran vistos por los pocos médicos que, sin una pre- 
paración especial, ocupaban los cargos en el Asilo de Huérfanos y en el Hospital de 
Caridad. El primero de ellos, desde la creación del Asilo fue Juan Gutierrez Moreno 
(España, 1782- Entre Ríos, 1850); en el último período, Pedro Castro, y a partir de 
su muerte en 1894, Enrique Estrázulas, por poco tiempo, y José Rodolfo Amargós. 

358 An Universidad (Montevideo), 1892-1893; 3:606-618. Clínica infantil (solicita sala 
en el Hospital de Caridad, por Francisco Soca, nombrado Profesor de Clínica Infan- 
til). 

359 Ver: Anexo Documental N' 4: 4.1.4. 


219 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


mismo supedita su incorporación al frente de la nueva cátedra a que 
se le otorgue -a fin de poder desarrollar la enseñanza clínica, como 
ésta debe ser por definición, mostrando enfermos-, una sala de in- 
ternación (Sala “San Luis Gonzaga”) y un consultorio externo en 
el Hospital de Caridad. Descarta como sitio el Asilo de Huérfanos, 
a cargo entonces, lo mismo que los servicios de niños del hospi- 
tal, del Dr. Pedro Castro. Reafirma la idea de que una Facultad de 
Medicina que no enseñe clínicamente esta materia, más vale que no 
otorgue títulos...”Los recién recibidos, generalmente son llamados 
a ver niños, y sería peligroso que lo hicieran sin haber visto nunca 
uno enfermo...” Refiere la importancia del cuidado de la salud in- 
fantil en un país deshabitado, con una alta tasa de mortalidad de 
este grupo etario de la población. 


Se adelanta -con razón- a los argumentos que, ante situacio- 
nes similares previas, había planteado la Comisión de Caridad y 
Beneficencia Pública y que supone -acertadamente- que también 
utilizaría en este caso. Rechaza de entrada la idea, sostenida por la 
citada Comisión, de crear un Hospital de Clínicas con la finalidad 
de desarrollar allí la docencia clínica, considerándolo superfluo e 
impracticable en las condiciones económicas del país en ese mo- 
mento. 


Afirma que el Hospital de Caridad es el sitio idóneo para rea- 
lizar, al mismo tiempo, asistencia y docencia clínica, sin que ésta 
última desmerezca la primera. Asevera que dicho nosocomio es fi- 
nanciado por el Estado y por ende está supeditado a la autoridad 
del Gobierno y no a la de la Comisión. 


Asevera que los pacientes no tienen por qué ser “obligados” 
a prestarse para la docencia, pero que bien podrían “ofrecerse”, a 
modo de “retribución” ante la gratuidad con que se les da asistencia. 


Por otra parte, asegura que en la medida en que los servicios 
clínicos estuvieran a cargo de profesores de la Facultad de Medicina, 
la calidad de los cuidados sería superior, por la mayor preparación 
técnica que supone haber sido elegido para ocupar dichas posicio- 
nes, con el concurso obligatorio previo que ello implica. 


220 


RicarDO Pou FERRARI 


Finaliza haciendo un análisis de la relación costo beneficio, el 
que resulta favorable al hospital en caso de que allí funcionen las 
cátedras clínicas universitarias, puesto que, al tiempo que se reduci- 
rían las responsabilidades de los médicos dependientes del hospital 
-que hasta el momento debían cumplir con todas las obligaciones 
asistenciales, incluso aquéllas que, de aceptarse la propuesta, pa- 
sarían a los catedráticos y colaboradores- y se ahorrarían además 
las erogaciones por concepto de sueldos que en el actual esquema 
dependen del hospital. Como dato científico que refrenda sus afir- 
maciones acerca de la importancia del estudio de la clínica de ni- 
ños, Soca hace mención a la tesis de José Rodolfo Amargós,*% que 
muestra que antes de los cinco años de edad, muere el 30 % de los 
niños, es decir una tercera parte. 

Recién el 25 de febrero de 1894, el Gobierno accede a lo so- 


licitado por Soca.*%! 


Pese al tan esperado como demorado infor- 
me -por supuesto desfavorable- de la Comisión Administradora 
del Hospital,*% la situación se resuelve por la intervención de la 
Comisión Técnica del mismo, integrada por Juan L. Héguy** y 
Pedro Visca, que solicita a la Comisión Nacional el urgente des- 
pacho del asunto ante el Ministerio de Gobierno, y que se expida 
favorablemente a lo que solicita el nuevo catedrático, no sólo por las 
razones que este aduce sino también ante el tiempo ya transcurrido 
en su análisis -un año y medio-, así como por la inminencia del 


comienzo de los cursos de medicina de ese año lectivo. + 


Es de hacer notar que el escrito de Soca, verdadera obra maestra 
de retórica, es acompañado de un valioso alegato del rector Pablo 
De María (Gualeguaychú, Argentina, 1850 - Montevideo, 1932), 
que da razón a lo expuesto y agrega otras dos situaciones que habían 
puesto en evidencia, todavía en los esos años, la actitud hostil de la 





360  Amargós, José Rodolfo. La mortalidad infantil en Montevideo, sus causas y medios para 
disminuirla. Tesis presentada para optar al Título de Doctor en Medicina, Montevi- 
deo, Imp Escuela de Artes y Oficios, 1892, 64 páginas, 62 gráficos. 

361 Ver Anexo Documental N? 4: 4.1.13 - 4.1.15. 

362 Ver: Anexo Documental NO 4: 4.1.10. 

363 Doctorado en Paris, con la Tesis: Étude sur le lichen planus, Paris, Parent éd., 1880, 
60 págs. 

364 Ver: Anexo Documental Nc4;: 4.1.11 - 4.1.13 


221 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


Comisión de Caridad para con la Facultad de Medicina; tales eran, 
la injustificada suspensión del catedrático de Clínica quirúrgica José 
Pugnalin (a quien se acusaba de malos tratos a una enferma a la 
que había pretendido reanimar) y la prohibición de que el alumno 
interno de Clínica obstétrica, Augusto “Turenne, pudiese entrar a la 
sala de partos de dicho servicio. 


222 


XXV 


CATEDRÁTICO TITULAR DE CLÍNICA 
DE NIÑOS: 1994-1899 


1 6 de marzo de 1894 -ca- 

si al mismo tiempo que se 

formula la última resolu- 

ción del expediente pre- 
vio- el Consejo universitario desig- 
na a Soca como Catedrático de la 
Clínica de Niños en propiedad,?** 
coincidiendo también con la fina- 
lización de su primera actuación 
parlamentaria. 


En igual fecha, Soca renuncia a 
la Cátedra de Patología médica, de la 
que aún era titular (esta era una cos- 
tumbre en la época, conforme Pouey 
tampoco lo hizo a la de Operaciones 
hasta tanto fue nombrado titular de 
Clínica Ginecológica, a la que ya ejercía provisionalmente). El 25 de 





Dr. PRANCISOO S0CA 


De: Montevideo Cómico, 1895, No30. 
Gentileza del Dr. Juan Gil Pérez 





365 Ver: Anexo Documental NO 5: 5.1.1-5.1.5. 


223 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


abril se nombra interinamente a Jacinto De León (Montevideo 1858- 
1934) en Patología médica; al año siguiente -cuando el anterior pasa a 
ser catedrático de Física médica- lo sucede Luis Morquio (Montevideo, 


1867-1935), que la ocupará hasta 1900. 


DIFERENCIAS IRRECONCILIABLES DE SOCA CON SU PRIMER JEFE DE 
CLíNICA, Luis MORQUIO 


Ese mismo año 1894, Luis Morquio -que recién retornaba, 
luego de obtenido el título en Montevideo en 1892, de una estadía 
de menos de dos años de perfeccionamiento en París- es nombrado 
Jefe de Clínica de Soca-, lo que se hacía en forma directa a solicitud 
expresa del catedrático, y seis meses después presenta renuncia al 
cargo. La misma ocurre luego de un áspero enfrentamiento entre 
366 


profesor y subalterno. Las notas de Soca al Decano*% y de Morquio 
al Rector," demuestran no solamente que la “incompatibilidad de 
caracteres” entre ambos (a que hace referencia el primero) era una 
verdad evidente, sino que los dos tenían personalidades fuertes y 
difíciles; no coincidían en nada, ni en las bases conceptuales de la 
naciente clínica pediátrica, tampoco en lo referido a las funciones 
que debía cumplir el Jefe de Clínica, ni al alcance de la autoridad 
del catedrático (que para Soca era total y omnímoda). Ya conocía- 
mos el perfil de la personalidad de este último; ahora se pone en 
evidencia las facetas de la de Morquio, individuo avasallante, capaz 
de manifestar, abierta y duramente, los asuntos más graves y deli- 
cados -quizás en parte con razón, si bien no siempre en el momento 
oportuno- y de actuar en consecuencia. 


Al fin de este altercado, Morquio presenta la dimisión; Soca 
solicita que Martín Gastessi sea nombrado en su lugar; este será 
también, más tarde y simultáneamente con el cargo antedicho, Jefe 


de Clínica Médica.?*e8 362 370 





366 Ver: Anexo Documental No5.5.4.1. 

367 Ver: Anexo Documental No5.5.4.2. 

368 Ver: Anexo Documental NO 5. 5.5.1-5.5.4. 

369 Ver Anexo Documental No 12. 

370 Aparece como Disector de Anatomía entre 1889 y 1891 (Ver: Ricardo Pou Ferrari 
y Fernando Mañé Garzón. Carafí. op cit: 125 y 126). En calidad de médico de los 


224 


RicarDO Pou FERRARI 


Aook 


No podemos imaginar cómo pudieron convivir luego, a lo lar- 
go de casi treinta años, Soca y Morquio, en un medio tan redu- 
cido como era el de los médicos montevideanos y -más aún- de 
la Facultad de Medicina, después de tan ríspidos enfrentamientos. 
Quizás estas trifulcas fueran más comunes o menos disimuladas en- 
tonces que ahora. Podría ser que Soca percibiera cierta competencia 
en un subordinado que no se avenía a aceptar incondicionalmente 
su modo de ser, por decirlo así, dominante, ni con el poder que le 
daba su condición de catedrático. Probablemente los dos tuvieran 
necesidad de afirmar sus posiciones. 


Exponemos a continuación el único informe del movimiento 
de enfermos en la Sala “San Luis Gonzaga”, correspondiente al pri- 
mer trimestre de 1898. 


| Sala de Niños", 4 careo de los. dociores Francisco Suca y Martín bastes 


| e 





Montevideo Abril 12 de 1898. 
Señores de la Comisión del Hospital de Caridad. 
Señores: 

Klevamos á esa H. Comisión el cuadro estadístico del movi- 
miento habido en la Sala «San Luís» á nuestro cargo, correspon- 
diente al primer trimestre del corriente año. 

Saludamos á esa H. Comisión con nuestra mayor consideración. 


Francisco Soca.— Martin Gastesi. 





Asilos Maternales (Ver: Comisión Nacional de Caridad y Beneficencia Pública, Mon- 
tevideo, 1907: 503. 


225 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


SALA SAN LUIS GONZAGA 
ENTRADAS ALTAS | 


, 
DIAGNOSTICOS 


FESRERO 





TOTAL 





Tuberculosis . . 
aer Aqudare hidatico del 
% 
tu 





gado (oporadod o. 02 00nes 00. 
muscular dol micwbro inferior derco 

















1 
] 
1 
n 
1 
1 


Artritis tuberealosa +. 000 orcas gros | 
line alo) 0.0... z pa 


AS JP 


abique; marlua ixquierda (operado). .... 












Eczema seborreica, ..ocococoocono sono 00...» A | | 


Emilio San Juan, 
Pros A 


Francisco Soca 
M. Gastesi. 


Memoria del Hospital de Caridad. Informe de la Clínica de Niños: 1897- 
1898. Att. Br. Daniel Garrote (BNM) 


SOLICITUD DE LOS ESTUDIANTES DE NO DAR EXAMEN DE 
CLÍNICA DE NIÑOS””* 


A fines de 1894, los estudiantes de medicina del último año 
(sexto) remiten una solicitud al Rector de la Universidad para que se 
los exima del examen de clínica infantil, atendiendo a varios facto- 
res, a saber: se trataba de una asignatura nueva, que recién se había 
sumado -ese año- al curriculum original; que se veían -además- sobre 
exigidos por tener que asistir, además de sus tareas habituales, a las 
clases del catedrático -que reconocían como excelentes- y que casi no 
tenían ocasión de examinar pacientes en la clínica de niños porque 
los allí internados eran enfermos crónicos o bien casos de cirugía. 


Soca responde -con su habitual estilo contundente- que no 
tiene inconveniente en acceder a lo solicitado -porque reconoce que 
se ha sobrecargado el programa con la creación de la nueva cáte- 
dra- pero aclara que discrepa con los argumentos expuestos, dejan- 
do sentado que los estudiantes no están diciendo la verdad acerca 
de los enfermos que ven en la Clínica. Accede también el Decano 


372 


Regules y eleva las actuaciones al rectorado. ?? Si se lee el cuadro 





371 Ver Anexo Documental No5, 5.2.1 
372 Ver: Anexo Documental No5: 5.2.2, 


226 


RicarDO Pou FERRARI 


del informe elevado por el profesor y su Jefe de Clínica, se saca 
la impresión que los alumnos tenían razón en su planteo, ya que 
prácticamente todos los casos allí consignados eran quirúrgicos y ya 
habían sido operados. 


El Rector Pablo De María se niega de plano a aceptar lo plan- 
teado por los autores de la solicitud, aduciendo que no es posible ir 
en contra del reglamento, “que manda que para aprobar una mate- 
ria necesariamente se debe rendir el examen correspondiente”. *? 


AoOk 


LA IGNORADA INTERVENCIÓN DE SOCA COMO FUNDADOR DE LA 
CLÍNICA DE NIÑOS 


No ha quedado rastro alguno de la actividad docente de Soca 
en la clínica infantil. Injusta ha sido la ignorancia de su actuación 
pediátrica, que se extendió por espacio de cinco años (1894 a 1899), 
así como su condición de fundador de esta disciplina en Uruguay, 
a la que dio una ubicación digna entre los servicios clínicos de la 
Facultad de Medicina, logró un sitio en el Hospital de Caridad y le 
otorgó una adecuada organización académica inicial.”* 


AoOKk 


La SOCIEDAD DE MEDICINA DE MONTEVIDEO Y La Revista MÉDICA 
DEL URUGUAY 


Entretanto, en 1893, tiene lugar un hecho de gran significación 
científica y académica: la fundación de la Sociedad de Medicina 
de Montevideo. La misma, impulsada por José Scoseria, Américo 
Ricaldoni y Joaquín de Salterain, tuvo las siguientes autoridades: 





373 Ver: Anexo Documental N 5: 5.2.3 - 5.2.4. 

374  Turnes, Antonio L. Francisco Soca, primer profesor de la Clínica de Niños de la Fa- 
cultad. de Medicina, 2013: https://www.smu.org.uy/dpmc/hmed/historia/articulos/ 
soca-muinos-turnes.pdf (consultado el 21 de junio de 2020). 


227 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


presidente, José Máximo Carafí (Montevideo, 1851-1895); vice- 
presidente, Antonio Serratosa y secretario, Américo Ricaldoni. Soca 
-lo mismo que sucedió con Pedro Visca y José Pugnalin- no figura 
en las listas de autoridades ni tampoco en las sesiones de los prime- 
ros años, ni tampoco en la comisión designada para organizar del 
primer Congreso médico nacional que tendría lugar -pero nunca se 
llevó a cabo- el 25 de agosto de 1897. Recién aparece Soca como 
miembro del Consejo de Redacción de la Revista de Medicina del 


Uruguay en ocasión de su fundación en 1898.** 


Es de mencionar, sin embargo, que desde el Parlamento dedicó 
en 1916, una encendida defensa acerca de la importancia que esta 
publicación -en la cual Soca sólo publica el titulo de un trabajo (sin 
su correspondiente contenido) en 1917-7* había tenido para las 


ciencias médicas del Uruguay y la obligación del Estado de respal- 


dar económicamente la prosecución de la misma.?”” 


Dice en esa ocasión: 


La Revista Médica del Uruguay que viene a pedir nuestro 
apoyo, responde a ese movimiento americano [se refiere a los 
de la Argentina y Brasil]. Ha sido hasta ahora, y será en adelan- 
te, con otra publicación interesante que acaba de aparecer [los 
Anales de la Facultad de Medicina], el exponente de nuestra 
cultura médica, el archivo de nuestros trabajos, la expresión ge- 
nuina de la contribución del Uruguay al progreso de la ciencia. 
Sin esa revista habríamos hecho un papel desairado. El Uruguay 
habría aparecido mudo, inmóvil y desdeñoso, enfrente del tra- 
bajo universal y americano por la salud y el bien del hombre. 
Zánganos de la colmena, viviríamos así en el parasitismo cien- 
tífico, tan humillante, que ha sido el mal de América [...] 





375 Por resolución del 21 de diciembre de 1898 se decide que el nombre de la publica- 
ción de la Sociedad de Medicina será Revista Médica del Uruguay, cuyo Comité de 
Redacción queda integrado del siguiente modo: José Brito Foresti, Carlos Demicheri, 
Alfonso Lamas, Juan B. Morelli, Luis Morquio, Alfredo Navarro, Enrique Pouey, 
Manuel Quintela, Américo Ricaldoni, José Sannarelli, José Scoseria, Francisco Soca y 
Augusto Turenne. La Revista Médica se publicó desde 1898 hasta1932. 

376  SocaE. Ideas modernas sobre avariosis. Rev Med Urug, 1917;21: 623. 

377  Soca, E Discurso apoyando la solicitud de la Revista Médica del Uruguay. Diario de 
Sesiones de la H. Cámara de Senadores. Sesión del 23 de junio de 1916. Tomo CIX, 
págs. 470-474 y Selección de Discursos. Colección de Clásicos Uruguayos, Montevi- 
deo, 1972, TIL, págs. 222-229. 


228 


RicarDO Pou FERRARI 


Sin esa revista providencial, ¿dónde habrían ido a parar los 
hechos innumerables, variados y nuevos que surgen en nuestro 
ambiente rebosante de magníficos materiales de ciencia y de 
trabajo? Se perderían sin remedio para la ciencia universal, y 
sobre todo para la ciencia americana [...] 

Esta revista tiene un pasado en que hay de todo, oro y 
hojarasca: pero el balance final es favorable. Muchos hilvanes 
superficiales, sin aquel núcleo de hechos nuevos, que es el alma 
de toda obra de ciencia; algunas exposiciones sonoras y huecas, 
en que la urdimbre de la frase deja adivinar la intención, el 
objetivo personal flagrante y poco plausible; pero también mu- 
chos hechos nuevos, expuestos con gran vigor, que han pasado 
las fronteras y figuran honrosamente en las grandes bibliogra- 
fías. Son ya materiales de la ciencia universal. Sin esa revista, 
todos estos hechos se habrían perdido irremediablemente. Y 
los hechos, señor Presidente, son oro puro. Que se pierdan las 
palabras, no hay un gran mal en ello; pero los hechos deben 
guardarse [...] 


Lo interesante, para pensar acerca de las “rarezas” de Soca, es 


que nunca publicó en dicha revista ni un sólo trabajo; tampoco f- 


gura ni un solo ejemplar de la RMU en su riquísima biblioteca...” 


8 





378 


Ver Anexo Documental No 18. 


229 


XXVI 


TRABAJOS SOBRE CLÍNICA INFANTIL 
PUBLICADOS POR SOCA EN París 
ENTRE 1895 y 1898 Y EL ÚNICO 
PUBLICADO EN MONTEVIDEO EN 


1896 


lamativamente -original como fue la conducta de Soca- no 
vuelca sus experiencias en el medio local, sino que envía sus 
trabajos a Paris. De esta época, es el titulado Albuminurie 
dans la fiéevre ganglionnaire”, publicado en Archives de 
Médecine Infantile (revista fundada por el profesor Comby),?” que 
había sido precedido por otro, casi simultáneo, al que hemos ac- 
cedido por una cita de Comby, y se titula: “Sur la nephrite dans 
la fiévre ganglionnaire”, aparecido en Médecine infantile el 15 de 
setiembre de 1895.*% 38%. Otra monografía, de 1898, versa sobre 





379 Soca, E. Lalbuminurie dans la fiévre ganglionnaire, Revue Médecine infantile, 15 no- 
vembre 1895; citado por Grancher, Joseph. Traité des maladies des enfants, Paris, 
Masson, 1904; 1: 461-465. 

380  Soca, E Sur la nephrite dans la fiévre ganglionnaire. Médecine infantile, 1895: 15. 

381  Comby, J. Fiévre ganglionnaire in: Maladies infectieuses: 401. Se trata de una angina 
eritematosa, acompañada de una o más adenopatías dolorosas retro ángulo maxilares, 


231 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


«Laringyte striduleuse avec tirage continnu» y se publica en Archives 


des Maladies des Enfants.?82 


Sus colegas uruguayos, en cambio, presentan sus informes pri- 
mero en Montevideo, oportunidad en que los mismos son comen- 
tados por demás integrantes de la Sociedad. Mañé Garzón señala 
que de este modo, Soca refiere su producción bibliográfica a un 
medio científico de primera línea; de otro modo, no siendo la mis- 
ma siempre de mucha enjundia -más allá de dejar constancia de la 
observación de algún dato clínico original-, hubiera pasado inad- 
vertida de haber sido publicada en Montevideo.?* 


Sólo hay una publicación en Montevideo, de 1896, versión de 
una clase clínica “tomada por un estudiante”, se titula “Enfermedad 
de Hodgson. Dilatación con insuficiencia aórtica” y publicada en la 
revista La Facultad de Medicina, de tan corta vida como rica en 
contenidos.** 


BREVES COMENTARIOS ACERCA DE DICHOS TRABAJOS 


Los dos trabajos referidos a nefritis y fiebre ganglionar, nom- 
bre este último que hace alusión a la entidad patológica descrita 
por Pfeiffer, equivalente a la mononucleosis infecciosa según la co- 
nocemos hoy. Soca presenta casos en los que observa faringitis (y 
acota algo original, “probablemente producida por el estreptococo”), 
con adenopatías inflamatorias en el cuello, que en cierto momento 
de su evolución hacen un pico febril acompañado de oliguria, he- 
maturia y albuminuria que persisten un mes. Es este un tema co- 





fiebre, decaimiento, que suele aparecer en la primera infancia y remitir sin conse- 
cuencias, salvo, entre otras, la mencionada. Es producida por el estreptococo y para 
su tratamiento se preconiza la quinina y la antipirina. También es citado en: Gazette 
hebdomadaire de médecine et chirurgie, Paris, Masson, 1896: 7; Grancher, J. Traité 
des maladies de l'enfance, Paris, 1904, 1:461; Hutinel, V.H. Les maladies des enfants, 
1920, 3: 590 

382  Soca, E. Sur la laryngite striduleuse avec tirage continnu, Archives des maladies des 
Enfants, 1898; 1: 13-20. Citado en: Gazette des Hópitaux de Toulouse: Archives 
de médecine des enfants, du n* 1; Mémoires: Dr. Soca (de Montevideo): sur la laryngite 
striduleuse avec tirage continnu. 

383  Mañé Garzón, Fernando. Pedro Visca, 1983, op cit, 2. 

384  Soca, E La enfermedad de Hodgson. Dilatación con insuficiencia aórtica, La Facultad de 
Medicina, 1896; 1 (6): 2-3. 


232 


RicarDO Pou FERRARI 


mentado por numerosos pediatras de entonces y que seguramente 
tiene que ver, no con la mononucleosis clásica sino con una angi- 
na estreptocócica causante -en ocasiones- de una glomerulonefritis 
aguda, ya conocida entonces como una de las complicaciones de 
la escarlatina, que puede conducir a insuficiencia renal en el niño. 
Solo tres casos similares a los de Soca habían sido publicados hasta 
entonces en la literatura internacional. 



























LA PRESSE MÉDICALE 433 
¡umilá génirale quel rior de diverses | Fi on aurnit ¿té motas malo, par glo amtitacique de som séram. Tolle went pourtemt 
papel dd. A caracióres spa | ulcdenilon siconte, Farsente pen pas la conclusion le Vuleur, pour quí celta dunnás 





, dime A Faction des miercorganisaes apéci- | vite que par le tube digea! 


' 
Ioumunisation obtense par des cultures cholériques | Tarsenic. Les aympiómas les plus prósoces on ¿t4, outro 
50 par de peri] bro ra 1d ogro la formation des | la douleur locale, des ayiumpiómes córtbems, lonrdeur de 
Iuctéricidos dont le coracióra tout á (alí spá- | Lito, diplupia, disuarcba fitubante, el une grande pros 
Mur pout ¿tro démontes, dans mon action sur Vorga- | trabioo, Au bowl de «ls heures la diarrito el les vomis- 


west pas abrodument palento. Máls om me asurnól dire 
si est la la cause enbsque Pra 
vidacllos sl dillórentos á Fágari de la dig! Ra teu 
cas, parml les anires causes quí concosrent A cet elfet, 
Fétit amilloxique de sérum doll fever le rúle le plas 
ecomileradde, 4 tel poñet que les inávidus quí 








Miren, senta cal indi Vexicence Cuneo gusiro-entérite | un séram de cetle qualilé sont moins disposés a prendre 
Par la avitbodo de PleiBer, .a porro sell quel que sel la menda dituorpiion | Ja diphlirio qua dintros, 
DON de Pnrannie, la duse mortelie d'arsenic varie avor les | Con falta expliquersient éyaiement la parche, quebque- 


toca hndividua el aveo pecan ditocpiion: de 
La nópkeito dans la Sóvro ganglleanniro | furios doses ont etá slgcnalóes comune n ayan! 
[Morín pora epale 1005). 2 Tila cas ses. | lea A aueua aympllane grave, cent quel ot 41 
[7 lemtna de néphrito suevenwe ¿ens lo comes de ln Mivre | prisca Tesioenmo diant «o ¿lat de néplidicn, sl ví 
Pesilaaralrs ont 416 sizgualés par Starck ct Meabner. rejetóss par les vomimementa. Los aympilmes perreus 


loñs hisarro, des dpidemies dipblbriques. Les Lrarane 
BAJA citin de Poer el Piúgae out demontre que, dans dos 
Lamnilles peu fortunies, riches en enfants, od ll ne sanral 
Mire questica de disiolochon rguercuro «ld discdement, 
¡est extriciement tere de voir ja dipiderio Erapper Ly 








arcomdaires font leur wilica de la deurióma A la | de deux enfanta. Co phónoenóns est bee de 
Spy bd boiler pr tralsbbene somabne + e oo trás varkes et donseni liew | palssanco amiitorique de sérues des aro restés le 
Marlaliarine A deux types de paralyslo arsenicale. densnes, uulgró toutes les conditions favorables Á une 
19 4 La forme paralylique mixto motrice el senallive, | contemisation regida el gómiralico, Mésae dame len 
Mo dans laquetle los trombles molenra el Palropide sent les | pavilbcus de dipiiérie les moins bora consiruils au polet 
Piriodo plus esarquéa, de vue he ilque, cda Lona los enfants sunt exporta au 
3 la formo 


Mg robusta presto-tabetiqón, dano aquel a 
diodo tos anal als 2d persoanela soc | pas de paralyale molrico ¿[prercda, slo des trol 
quí ost. pela brunquement de Bisro (29,7), | sensilifs Dies marqués et de Tatame 
andes, anoresio. A Veraomo, la langue est saburrale, | L'ótiiuation de Farsenic est rapóde; olle a lieu par 
Jo plllcin st os amyuidales sont rouges sala mullemeni. | la Dilo aurtout el par Farivo, Elle ceso en géminal de 
lemitdy; boatefvls, Tenfant avale difficilement. Tows les | quinze Jos. Am mola e ade sorna aprés Vempal- 
men 
Ma uan le udios pepa le a pont ue! est la aláge de de fónica el quello est sa amare? 
Ve d'nw esas el d'autre. les deex cores du con, le loog | Dispris ln distributiva de la paralysio el los troubles 
pr pestórione de slarmo-elaidocmantoidio, inten | senil U ny 2 pas de ¿oaio que de Jon principal 
mu... : ys 
Timo truases. ganglionnalres: la pun, 4 co mens, est | et do la márell mee ho a 
Quatorue tard, la tompérature est de 38*,4 Maís Popeff considere 0 com 
Mide: la matado necana qucleqars Jeulou ra dans la, po: myélite liv; Ei Alen "cut consialé une 
Ln lombales; las urimes soni raros CE grammas) ot | Mnion des cornes antéricared sl une lénloa des maría 
E Y: ales contienscnt de Valbumine en pro- | periphériques. La poomoatie est páricar perdant los ala 
on, Stable (L gr. 56 par Mtro), quí persiste durant | premier jour : do retour 4 Ja santé aheoluo est 





daugor de la contagios, ll ny a guére quen ombre 
relslivement restreled de polila malades quí conirmctent 
dla fois la diphiiério 11 Lal ma Leucpa relalivenvent lor 
avant «que les cos waccumulent, temps quí répond en 
gtndral ax entries el sortics de la malnoo contaminde. 
Les enfants quí oel résisió partent el font placo 4 
dinutres inmlividus parmi lesquels la diphidrio frappo 
encore quelpaes-ues. 
28 la Ellos nombro ber! Egg un 
ps aublkoaleque explique ques, da lau 
dealanls, en rencénlra poa palal uno explosion Spáló= 


E 


: 








Wenfante tusceptibiles Favoir la diphscria Font ee, et ee 
mem qasprós hear sertle que le mal peut série parmi 
las nourenas arrives, 

Quelle est Lorigino de cette propridió amitoxique du 





painerale] E uan. sir? Wtrmana duel e e rscberchan lepra 
Lalo abrerration prouve que la isre gangtiounalee battre lo préjogá quí vena | 9lenk, 100 la propridló nalilecique du sárum: maguía 
POH partos accompajeer de corsplicatbons inquiétantes org ad pa ent | svest as conatullale: elle vacquiert pendant la vie. 


Cotto imennitó acquise est-ollo conférds pardos ligires 
Inlectiuna da bacite de Lofler labiaéme ou autres 
+ Lnuteur ne: sacirall encore se pro 


Snedo dubt fare consllórés comme une máladie de | quien 
Mono, estlenme dont Tagent paihogime. emsors | avb1 1495) — La Muxien dealalro n'eot mullewaenl une 
Wisin: pámtira peobabiemen dema Forganioaso parla | CGoteyjedicatión 4 Vablatioa de la dent card, Fa 

¡e e golevant la dont malala, an ser ina la caera de la 

ed-A, Parsons, Névrito neueniente multiple nie: om ¡pe praliqner ración d'wutam 
Pomrccalro an iraltement Fun raneos. (Dabila plus quo la dent Beanla Loujours un E Xx eps ses 


e 
dea de la polietimique «le Íállo, Julitet- 














vórues sangula est antltoxique portent dans dear caxta 


Aermal of sondical sel Aesbre 1895, p. 190% | ablation est sin rendoo plas fncibe. de oariagióna o 
¡A a ramijados ol dea 4 une aliéraboa pei | Sang, quoique plus abondant, conse rapidement, et on Perr sam noni Cal RoOidA: 
Mllvo des norte, 4 des mérrites, el Eoticlogte de la | ne dst polat rodouler le Inémorrkrgios «pul ne peuveot | Co Asuraat dana vilblecion Tagall JAbldes: 
a a O os | sn cd a let a rl | Ale pa o ec denle ol sora de 
la celio afecticn es guoa | en . cl de dalfanion pose la Anal 
la plun aouver; les maladies apácifiques | un Interrogatolro serteux sur los antecidata dbréad- e as preve manto: Me cas 


sur 
ha diphterio, certalues intonicaliona sl persomnela du palísat na devra par sulle jamais 

de Pangent, Tarento, le. mercaro, peuvent alas | ¿tre Déglgo, La douleur eat sana Joale pus vive. 

nor Falteration des nerfe has Par contre, Vabstention Vtro la cause eg 


E 
i 





au peánt de vue suleroblquo la cavlts naso-plharyagleraa: 
ado da Mentanta, esla en 4 ee, princi 0 
Iréros ou sorura arvaleol la dipitirie. Sar un petit nombro 








Eabrervation quí est le pot de 1 de ce travall | cativms sáricasos el mudltiplos, Lo pas o ON Gel Ros JA ES 
cal Lena fomeno de id em distrae en Las el £ come pa la nena: una cenrir A A PO PODIA e 
tancor da solm droit, olle sn 04 oiga sea 0... Cas calama peuvent done iranuuciiro dlreciement la 
pig que ho sein ue empisiro | ¿re alicia, et il enrisallera des nócroos plos vu soíns » 
enla, «ul maya E. aci ae donduos. Falo, ¡E tant somger Á la A O E so ce 





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E dci Fdo dC. | A e ld ot A 
o a o dee drets Mee ste A E aa EAS ANA 
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Ani de necio de it | rr el sd Fei de ai mem 
' Bur le sela devil om observo une large escbare, | pifias postérisar droit. H we 


M est ¡lle extrdam e he kde 
occ slereblens nes scaliocol des Saldós, nl 


Les md a ¡phtérique seront consldérés 
em me Jay ve 
Sn leur Ialerilra Faccia de Fúcule Jasqu' 
pu preavee Vabrenca iodubitable du hacil 
pdériques ne reutroronk 4 Vécole quiapréa avoir 





Los di 
he ¡enb da preuve que hear guérison colacido avos la dls- 
NU Dra plas petita que la pañano de la mala el de com: Cd 1 apro] [pacto 
loss senis<osarilisires, made la paroll ee lion abwolue de Tagent diphidrogins des points et 
Ene nalcitr. Vurlae renformse sen peu Laltraniino, Dix hor] vr cooper rra coclenreuss £ la presio: Ltrs primiliveurent atlebale. Do Curremas. 


Aprés son admdarios, ln imnlado comnonco 











A | "rjoxacmen bactaciologiquo des favaros membrane fot 
Meir de. violentos donleueo dans los bra 04 les | ppuipaass perdon Briquel. Xeréma et Influenza (Noni asódical, 
ht, douleura ¡iu fortes 4 drolte qua gueto el | PRA as ogni o Ma 00 Ly octobre 1830). — Les manifesistions culantes, 00 
Jrctant de caractino de brálures, Pole ello devint ¿ esues de Finfvenza, vs sont pas raros ; aura eo anton 
Iieajabio de o tenir nur nen Juaibes el de ss serv de Wassermaño. De la ludividucito | siguelé plusieurs : urticalro, rosado, faroncies, bryripido. 
y Penis; la paralyale ¿bil complito. Ce mest quí la | et de la prophylaxio de la Maia H nest polat falt mention de Fecréma, Lauteur 
de septembre que lo imourement comemanga A | dig. 0. Jofectionsdranid, €, 9). — Lon travaux de Peer ess quil a obrervis 4 quelques joara 
od den los merubres. Elle priscutalt, vutre les | el de Floggo ont démentre qué la dintervalle seulecsent. Un soul de ses malales a de 
Ieaies douleura dont poca avon» par, de Thyperee- | dre la dipbterio n'est mi trós grade ml ted la quinine st de Fanibeyrino ; Fecsétma ne poul den 
e € des seusativns anoriales dans los bras et les | La nature a domo dous les lodividas de miozons de résla- aliriboó 4 ame tens. D'awtro 
¡cto rilexes auperiloleía el les réfleres roluliena | tanco dís lear enfance. Celta résisianco Nox; It] part, leurs ani porvennala ol héntdiladeos aomt 
oracion ue, Op motel un pes Vatrophio des | peut-ttro, Capris les pourelles donméss de per | excelente. 
Ma! Mota les mios: de plas, lommque la | in étal particulier du sérura sangoálí, Cos ecabmateases out eu une 
Poe iras ibie, ln malade prósenta de Fiacoor- | Los recherehes cotreprives par 'auleur dana Flnetitut ant odlé A ón Araitomiont semple (cata 
Terna de Eimponslbi6 6 mo teniz debut los yeux | des mustadien Iodocticunes el periao! sur des Jodiridus plemaes de lécule cl powlre de kale, vsyde de sac el 
ee Tout rentra petit d petil dame Condes, saul les | nayant jaranío soufort Sant buamonation agus de | amidom). Pour ces diverses rainons ellos soni 
Mag Cuiranda ; Tabmenes du réfoxe rotalica persista, | pharyax, oat eSoctivement démeniró que lo sang du | á la grippo dent la mataro infectieuas peciet, quer 
a Cinecardiaation el de la des Loring! movabro de ces individos contient an sérusa | la genése de ces nocidenta. Me 
pde los forces amtitoxiquea centro la diphtbrie mont 
Wir, jr donas Meu A quelques romacques. | vralment remaerquabjes. Cent aúl que, sur 47 enfanta DASTÉTRQUE ET GUNECOLOGIE 
slds Darianje 9 en avcane artica sur da de un onze amo, le drama Mes moomtrá 11 fola forte 
anti Pt Eermplol da résicatodee y que Feet | teuweat antitoxique, 2 foja wmolns ¿nergiquo, et 4 fois | Modl Martin, Un eno de retour de la nécrétion 
Le se preduiso «el que le to solt | absobument inerte. lacióo aprés qualro mola de sevrago (allein 
a E Al ón ento pas ra alol, et il exite des | Lo nombre des adultos exeminis d ce point de vue | médical de TAlpério, 10 octobre 1095, — Uns jeune 
gnsoa aveabreex cu Farsenio produisit no viciente | est encore plus accusé on co «1al cuncerne Fefet anís | fecane, primipare, joabrant done bonne sanió, a mn 
do da pens. Un autre pelnt amd ost da | toxique de lesr sóruan : sar 34 personnes osamulades, | nocoschement normal Bile allaljo som enfart pendant 
a sui fu ue immesédiate, La | 28 Lepra qdo: Y gor! metiós, On plaricura jours; pula survienseat des mx sins 
Polos de tu pio ar ql eres do dure aámettre que am evatre la ent, | el Fenínni est confió mocesivement hourrices. 
de vue: FIL vetada Lua ebroalque, | pour Fiadividu quí »u bendácio, le de Fánec- | La moarrisron v'itiole, dépéril, a des vomiesewenta, de 


233 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


Con respecto al referido a la laringitis estridulosa con tiraje con- 
tinuo, descrita inicialmente por Trousseau, presenta cuatro casos, en 
que dicha afección tiene “una duración extraordinariamente larga y 
ausencia casi absoluta de verdaderos accesos de sofocación durante 
el curso de la enfermedad.” El primero de ellos era tratado por el 
Dr. [Alfredo] Giribaldi,** que lo llamó en consulta; en el segundo, 
acudió a su pedido el “Dr. [Manuel] Quintela, laringólogo muy há- 
bil, alumno del Dr. [Henri] Luc [Pas-de-Calais, 1855-Paris, 1925], 
cuyo examen no ha sido perfecto debido a la resistencia de la enfer- 
ma.” En todos los casos se plantea, antes que nada, la posibilidad de 
que la causa del fenómeno en estudio sea la difteria, las vegetaciones 
adenoides, las adenopatías laringo traqueales y el edema de glotis, 
las cuales se descartan. En todos los casos llega al diagnóstico de 
una “infiltración de la región sub glótica, que forma una saliencia 
que sobrepasa más o menos las cuerdas vocales: es una laringitis 
subglótica”. 






La descriplio 
-Trousseau, si € 

a reproducti 
dans les « sprits dé 





385 Médico que cumplía funciones en los Tribunales y como médico de la penitenciaría, 
padre del penalista del mismo nombre (Scarone, A. Uruguayos contemporáneos, Mon- 
tevideo, Barreiro y Ramos, 1937:211. 


234 


RicarDO Pou FERRARI 


Destacamos el riguroso examen que realiza y la prolongada 
permanencia junto al enfermo para observar la evolución? (en 
ciertos casos deja a un estudiante de medicina durante la noche). 
Es interesante que en algunas de las historias refiere que “la pacien- 
te es muy nerviosa (terrores nocturnos, emotividad excesiva), con 
herencia nerviosa bastante cargada”; o bien: “madre muy nervio- 
sa, hematofóbica, histérica; padre muy nervioso, muerto, primo de 
la madre.” La mayor parte de los casos debutan durante la noche. 
Hay, por lo que se ha visto y ahora subrayamos, una valoración del 
terreno psicológico, así como de la predisposición hereditaria, ras- 
tros quizás de las enseñanzas “psico-somáticas” de Charcot. 


Concluye manifestando que 


publica estas observaciones a título de documentos pu- 
diendo servir a la historia completa de la laringitis estridulosa 
y para llamar la atención de mis colegas sobre casos que no son 
raros y que, publicados, podrán contribuir a completar la des- 
cripción de Trousseau. Quiere decir, que no pretendo describir 
una forma nueva de laringitis estridulosa. Sería necesario un 
número muy grande de observaciones de las que no dispongo. 
Dejo estos materiales; más tarde, veremos lo que podrá hacerse. 
Por otra parte, no son los únicos en la ciencia. 








386 “La evolución-decía el Profesor Mañé Garzón- es el equivalente de la autopsia si el 
enfermo no muere”. Víctor Raggio, comunicación personal. 


235 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


La publicación de la enfermedad de Hodgson, como dijimos 
la única de esa época aparecida en Montevideo, en la revista La 
Facultad de Medicina, muestra la destreza semiológica del autor, 
quien llega al diagnóstico en base a la palpación de la subclavia en 
el hueco supraclavicular y el dolor inducido por la compresión del 
segundo espacio intercostal, y de la punta del corazón desplaza- 
da hacia abajo y afuera; la percusión: borde izquierdo del área de 
matidez aórtica que sobrepasa en más de 4 cms el borde externo 
del esternón; la auscultación: soplo sistólico en punta -no propio, 
puesto que no se irradia-; en la base: suave soplo diastólico, original 
o autóctono y las características del pulso: amplio con caída rápida: 
pulso de Corrigan. En una paciente de 71 años, que consulta por 
dolor precordial -espontáneo y provocado a la palpación-, que se 
incrementa con el esfuerzo, al tiempo que aparece ahogo y vértigo. 
Descarta otras etiologías para quedarse con una dilatación ateroma- 
tosa de la aorta e insuficiencia de la válvula correspondiente. Esto 
ha provocado hipertrofia cardíaca y, quizás por vía refleja, la sensa- 
ción vertiginosa. La enfermedad había sido descrita por el clínico 


inglés Joseph Hodgson (1788-1869). 


236 


XXVII 


CATEDRÁTICO INTERINO DE 
CLÍNICA MÉDICA: 1896-1899 


1 25 de febrero de 1896 es nombrado Catedrático interi- 
no de Clínica médica, creada especialmente entonces; en 
forma simultánea, Alfonso Lamas (Buenos Aires 1867 - 
Montevideo, 1957), lo es de una nueva Clínica quirúrgica. 


Para tener una idea de los objetivos profesionales a largo plazo 
que se proponía Soca, basta leer una carta que dirigía en 1887 a 
López Lomba desde Paris, donde decía, en tono a medias jocoso: 


Puede comentarle a Visca que aceptaría una cátedra de en- 

fermedades neurológicas, exclusivamente práctica, aunque lo 
ES p 

que ambicionaría es la clínica que tiene él (esto no se lo diga).** 


Al tiempo que acepta la nueva posición solicita continuar ejer- 
ciendo simultáneamente sus obligaciones en la Clínica infantil. 
Aduce que, tratándose de un interinato, cabía la posibilidad que el 
mismo no se concretara y tuviese que retornar a su puesto anterior. 
“En tal hipotética circunstancia -dice- habiéndose designado entre- 
tanto un suplente, este podría cambiar la organización que tanto 





387 Archivo Francisco Soca, MHN. 


237 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


[se] había esforzado por lograr, circunstancia que [lo] obligaría a 
repetir inútilmente la faena.” Puede interpretarse, conociendo su 
animadversión contra Morquio, que lo que en realidad buscaba era 
dilatar el ascenso de este último, cosa que logró. 


También reclama que se le conceda una sala adicional de hom- 
bres a su servicio -constituido en principio únicamente por una 
pequeña sala de mujeres (sala “San José”)-, para poder de ese modo 
mostrar a los alumnos toda la patología médica, en variedad y can- 
tidad. Se le otorga entonces la sala “Argerich”, con lo que la clínica 
contará a partir de ese momento, con más de cien camas, estando 
a la altura de cualquiera de los servicios de los maestros parisinos. 
En los últimos años, Soca llamará al suyo la “escuela Argerich”. La 
sala de ese nombre fue luego designada “Sala Soca”, nombre que 
conserva hasta hoy. 


Como se ve, también en esto, vale la divisa de Soca: “Lucha y 
vencerás”. De no haber hecho estos reclamos, la Facultad no hubie- 
ra dispuesto de dos salas suplementarias para la docencia. 


La actividad desplegada en ese período queda plasmada en las 
estadísticas correspondientes al año 1899, incluidos en la Memoria 


del Hospital de Caridad.?* 


De LA MEDICINA ANATOMOCLÍNICA Y SEMIOCLÍNICA A LA FISIOCLÍNICA 


382 al referirse a los informes que 


En su biografía de Pedro Visca, 
los dos profesores elevan en 1901, hace Mañé Garzón el siguiente 
análisis de la transición entre dos épocas de la medicina uruguaya 
que acontece entonces, la que podría pasar inadvertida de no ser 


analizada con cuidado: 


Visca trajo desde París la indispensable medicina clínica 
de su época, la medicina anatomoclínca, semioclínica y pas- 
teuriana. Como tal la impuso en la enseñanza [...] Pero a esta 
medicina tradicional y clásica, ineludible e indispensable como 
base inicial, la iba sustituyendo con la rapidez que implican nu- 





388 Ver Anexo Documental N? 6.2 
389  Mañé Garzón Fernando. Pedro Visca. Fundador de la clínica médica en Uruguay, Mon- 
tevideo, 1983, 2: 38-39. 


238 


RicarDO Pou FERRARI 


merosas conquistas y éxitos, una nueva medicina clínica basada 
en la aplicación de numerosos principios de biología general, 
de física y de química [...] los primeros conceptos de inmuno- 
logía,[...] los primeros diagnósticos obtenidos por medio de los 
rayos X, [...] la proliferación de exámenes de laboratorio que 
permitía cuantificar las alteraciones metabólicas insospechadas 
por el examen clínico. 





Dr. Pedro Vizca 


Caricatura de Visca, de autor desconocido 
De: Arch. del Departamento de Historia de la Medicina de la E. de M de 
Montevideo 


Esta nueva medicina clínica estaba encarnada, consus- 
tanciada con una fuerte y subyugante personalidad: Francisco 
Soca. Desde su sala Argerich impartía con brillo, elegancia, elo- 
cuencia y erudición esta nueva enseñanza desde 1900 [...] 


239 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 





Caricatura de Soca por Miguel Becerro de Bengoa, de la revista Minerva 


Concluye Mañé sus reflexiones así: 


Ambos no son en el fondo discrepantes. Pedro Visca im- 
porta su enseñanza clínica sin ayuda de complementos; había 
casi abandonado la medicina anatomoclínica por falta de pa- 
tólogos, concretándose a la semioclínica. Francisco Soca, des- 
plegando un justificado descontento por la falta de recursos 
de laboratorio: sin autopsias, sin histología, sin análisis de la- 
boratorio correctamente realizados [...] La actitud mental, las 
exigencias eran distintas. Pero al llegar el momento del cono- 
cimiento material de los hechos, ambos tenían un solo y único 
recurso: la misma medicina semioclínica.?% 


Esto es totalmente cierto; por más que Soca solicitaba el labo- 
ratorio y el “radióscopo”, la base de sus diagnósticos estaba en la 
semiología, aprendida en París, casi como Visca. 


Ya hicimos mención a las consultas que ambos realizaban jun- 
tos “en ville”. Refieren los estudiantes de la época que se los veía a 
menudo en el pasillo del hospital, conversando en francés; o bien, 
que cuando Soca pasaba apresurado por ver un caso en el “radiós- 


copo”, al cruzarse con Visca, sin detenerse, le decía: GAdieu, mon 
Maitre!” 





390  Mañé Garzón, Fernando. Pedro Visca, op cit, 903, 2: 43. 


240 


XXVIII 


PARLAMENTARIO POR SEGUNDA VEZ 
(DIPUTADO) 


ENTRE EL 15 DE FEBRERO DE 1897 Y EL lO DE FEBRERO DE 1898 
(LEGISTATURA INTERRUMPIDA POR EL GOLPE DE ESTADO), POR 
EL DEPARTAMENTO DE MONTEVIDEO, EN REPRESENTACIÓN DEL 

PARTIDO COLORADO. XIX LEGISLATURA. 
MIEMBRO DEL CONSEJO DE ESTADO, ENTRE EL lO DE FEBRERO DE 
1898 y EL lO DE FEBRERO DE 1899. 


el 19 de marzo de 1894 al 25 de agosto de 1897 se ex- 

tiende la presidencia de Juan Idiarte Borda (Mercedes, 

1844- Montevideo, 1897), quien es nombrado luego 

de más de veinte sesiones de la Asamblea General, con 
sus correspondientes votaciones. 


Durante parte de ese período Soca no es parlamentario y en car- 
tas datadas en 1897,*" refiere a López Lomba -quien estaba exiliado 
en Buenos Aires- el difícil momento social y económico que se vivía, 
razón por la que casi no podía hacer frente a sus obligaciones —entre 
ellas, como acostumbraba hacerlo, pasarle la remesa mensual para 





391 Archivo Francisco Soca, MHN. 


241 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 






7 » 





Francisco Soca. De Archivo de la imagen y la palabra, SODRE 
(parece corresponder a la tomada por Fitz-Patrick) 


ayudar a su amigo-, pese a ser un “hombre rico”. El país estaba al bor- 
de la guerra civil, lo que era “el estado normal de la República”, según 
recordada y exacta frase atribuida a José Pedro Varela. 


El 15 de febrero de 1897, luego de elecciones turbulentas, se eli- 
ge nuevo parlamento, obteniendo Soca una banca como Diputado. 


En marzo de 1897, se declara la primera revolución de Aparicio 
Saravia (Cerro Largo, 1856 - Santa Ana do Livramento, 1904) con- 


242 


RicarDO Pou FERRARI 


tra el gobierno nacional, que finaliza el 18 de setiembre de 1897, 
con la firma del Pacto de la Cruz. Soca no tuvo participación co- 
nocida en ninguna de las expediciones sanitarias de las dos organi- 
zaciones que actuaron en el campo de batalla (Cruz Roja Uruguaya 
y Cruz Roja de las Señoras Cristianas). Probablemente sí asistió 
heridos, que fueron centenares, internados exclusivamente en el 


Hospital de Caridad. 


Entre tanto, el 25 de agosto de 1897, ocurre el atentado y muer- 
te de Idiarte Borda, por lo que Juan Lindolfo Cuestas, presidente 
del Senado, ocupa interinamente la presidencia de la República. 
Joaquín de Salterain es su Ministro de Relaciones Exteriores. Poco 
después, por la intercesión de Cuestas, se firma la paz. 


El 10 de febrero de 1898, el mandatario procede a la disolución 
del parlamento, con lo que se inicia un período de “presidencia 
provisional”. Soca queda cesante como Diputado, pero pasa de in- 
mediato a integrar -como muchos de sus compañeros parlamenta- 
rios- del Consejo de Estado (entre el 10 de febrero de 1898 y el 10 
de febrero de 1899). 


243 


XXIX 


15 DE FEBRERO DE 1899 - 14 DE 


FEBRERO DE 1902. 
PARLAMENTARIO POR TERCERA VEZ 
(DIPUTADO), POR EL DEPARTAMENTO DE 
CANELONES, EN REPRESENTACIÓN DEL 
PARTIDO COLORADO. XX LEGISLATURA. 


roducidas las nuevas elecciones legislativas a fines de 1898 
-por las que Soca pasa a ocupar una banca de Diputado-, la 
Asamblea General termina eligiendo a Cuestas como presi- 
dente constitucional (entre el 19 de marzo de 1899 e igual 
fecha de 1903. Esta circunstancia, en la que un individuo con pocas 
simpatías políticas termina siendo reelegido, después de haber con- 
ducido al precario entendimiento entre los dos partidos en pugna, es 
el producto de una elaboración complicada, muy bien estudiada por 
Juan E.Pivel Devoto en su biografía de Francisco Bauzá, habiendo si- 
do este uno de los conductores de esta transición.?? 
como muchos, al antes mencionado en las mediaciones “acuerdistas”. 


Soca acompañó, 





392  Pivel Devoto, Juan E. Estudio Preliminar. En: Francisco Bauzá. Historia de la domina- 
ción española en el Uruguay, op cit. 


245 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


De esta época es la intervención parlamentaria de Soca, en con- 
tra de una iniciativa del Dr. Arturo Berro para incrementar el número 
de escuelas rurales con la finalidad de reducir el analfabetismo. En los 
cuadernos de Soca del MHN?*? está el detalle de la argumentación, 
que sorprende por la exactitud de los datos que brinda acerca de la ex- 
tensión territorial de los distintos Departamentos, el número de ha- 
bitantes, de escuelas rurales y de niños que concurren a ellas. Maneja 
el argumento que un incremento en el número de edificios escolares 
no contribuirá -necesariamente- a reducir el analfabetismo. 


El analfabetismo -afirma- no está relacionado con la esca- 
sez de edificios ni de maestros, ni siquiera con la distancia que 
los niños deben recorrer cada día para llegar al aula, sino con 
la falta de interés de los padres de enviar sus hijos a la escuela. 


Plantea el aspecto financiero, tema frecuente en sus discursos: la 
exagerada erogación que significa para el erario público intentar la 
solución del grave problema por la vía propuesta, a su juicio errónea. 


A ese período corresponden también sus intervenciones sobre 
“Las cátedras de la Facultad de Medicina”% -sin mayor trascendencia 
por tratarse de hechos muy puntuales- y sobre “El proyecto de construc- 
ción de un edificio para la Facultad de Medicina. Este último discur- 
so tiene especial significación, ya que en él defiende la ubicación del 
nuevo edificio en la Plaza “Sarandí” (donde efectivamente se edificó), 
en lugar de situarla, como se pretendía por parte de otros miembros 
de la Cámara, en el Cerrito de la Victoria. Argumentó que sería este 
último un lugar alejado, impropio para un centro de estudios, que 
convenía que estuviera próximo al “corazón” de la ciudad. En contra 
de quienes decían -recurriendo a una imagen metafórica utilizada por 
Francisco Antonino Vidal en oportunidad de demoler el Fuerte paras 
hacer sitio a un espacio libre, la hoy llamada plaza Zabala- que de ese 
modo se privaba a Montevideo de un “pulmón verde”, Soca sostuvo 
que sobraban en la capital los espacios arbolados y próximos a la cos- 





393 Archivo Francisco Soca, MHN. 

394 Diario de Sesiones de la H. Cámara de Representantes. Sesión del 2 de octubre de 
1900. Tomo CLXII, págs 328-332 y Selección de Discursos, op cit; 2: 227-237. 

395 Diario de Sesions de la H. Cámara de Representantes. Sesiones del 8 y 9 de julio de 
1901, págs 441-461 y Selección de Discursos, op cit; 2: 238-288. 


246 


RicarDO Pou FERRARI 


ta, que el volumen de aire por habitante era más que suficiente para 
una vida saludable y que para la higiene nada implicaba sustituir un 
lugar baldío por un bello edificio universitario. Es interesante el dato 
que, antes de dar su opinión, visitó el terreno donde originalmente e 
proponía la edificación, concluyendo: 


Esos parajes son aún completamente agrestes; habrá que 
urbanizarlos [...] Es un lugar completamente inaceptable [...] 
Los profesores preferirían enseñar en la calle antes que llevar a 
ese abominable arrabal el edificio que resume todos sus anhelos 
y todas sus esperanzas del presente. 


Por cierto, en esta alocución derrocha conceptos y la prolsonga 
excesivamente; no obstante, al fin, logra su objetivo. 


AoOK 


ACTIVIDAD POLÍTICA PROSELITISTA 


El 3 de octubre de 1898 Soca pronuncia un discurso ante la 
Convención del Partido Colorado, que suponemos no tiene nada en 
común con el lenguaje que solía utilizarse en tales circunstancias. 
Refiere su admiración por Fructuoso Rivera ¿Procedería la misma 
de la ya lejana influencia de su tío Leandro, quien había combatido 
a las órdenes del caudillo en la batalla de San Antonio? 


En tal ocasión dijo, refiriéndose a los hombres de la Defensa, 
con notable conocimiento de los hechos a la vez que con acertada 
comprensión de lo que debió ser la difícil circunstancia que les tocó 
vivir a los protagonistas de esos hechos: 


Aquellos héroes magníficos en su simplicidad, justos y 
buenos, que inmortalizaron los muros de Montevideo, aque- 
llos héroes que se batían por el día como troyanos y volvían de 
sus jornadas homéricas para dormir sobre el suelo inclemente 
y a la luz de las estrellas; que se batían por la libertad como por 
una mujer, y sólo creían grande el desinterés y la pobreza, que 
no comprendían otra recompensa que el sueño épico después 
de las batallas, que iban al encuentro de la muerte bajo lluvia de 


247 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


balas para salvar la vida del enemigo vencido, que después de 
la victoria, abrían al adversario los brazos fraternales y curaban 
con sus propias manos sus heridas. * 


ADQUISICIÓN DE LA LEGENDARIA CASA DE LA CALLE SAN JOSÉ 


El 11 de junio 1898, compra la casa de la calle San José 822 
(antes 23), que perteneció a Alfredo Lerena,*” donde habrá de vivir 
el resto de su vida, lo mismo que su familia; hasta 1905, solo; más 
tarde, junto a los suyos. Allí nació su hija Susana, allí fallecieron: 
él en 1922 y su esposa en 1965 (¡42 años de diferencia!). La hija 
había muerto trágicamente, en Río de Janeiro, mientras regresaba a 
Montevideo, en un accidente de aviación, el 11 de enero de 1959. 





La casa de la calle san José (fotografia de la obra de Juan Álvarez Marquez 
sobre Susana Soca) 





396 Citado por: Rafael Capurro. Consideraciones intelectuales y estéticas sobre el Profesor 
Francisco Soca, Montevideo, 1918: 14-15. 
397  Amengual, C., op cit: 104. 


248 


XXX 


INTEGRANTE DE LA COMISIÓN 
NACIONAL DE CARIDAD Y 
BENEFICENCIA PÚBLICA: 1899-1901 


n el bienio 1899-1901, bajo la presidencia del Dr. Luis 

Piñeyro del Campo (Montevideo, 1853- Paris, 1909) y aún 

durante la presidencia de Cuestas, Soca integra esta Junta, 

en la que además participan las siguientes personas: Urbano 
Chucarro, Saturnino Balparda, Dr. Mariano Ferreira y Artigas, Juan 
A. Palma, Juan Maza, Dr. Manuel Quintela, Dr. Joaquín Canabal, 
Francisco García y Santos, Federico Costa, Nereo Pérez Montero, 
Manuel E. Rovira, Rufino Gurméndez, Pablo Rochietti, Dr. 
Guillermo L. Rodríguez, Dr. Joaquín de Salterain, Dr. Saturnino 
A Camp, + 


El nombre de nuestro biografiado no vuelve a aparecer, ni si- 
quiera cuando Batlle realiza la gran modificación, en el bienio 1905- 
1907, por la que sustituye a los integrantes “conservadores” de la 
Comisión por “librepensadores” bajo la presidencia de José Scoseria 





398 Comisión Nacional de Caridad. Sus establecimientos y servicios. Año 1905. Informe pre- 
sentado por el Dr. D. Luis Piñeyro del Campo, Montevideo, 1905. 


249 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


[Montevideo, 1861-1946] lo que da lugar al conocido episodio de 
la “expulsión de los crucifijos”. Quizás pueda esto significar que 
Soca, si bien liberal, no se avenía a la política radical de Batlle en su 
progresivo enfrentamiento a la Iglesia Católica y a los sectores más 
conservadores de la sociedad; o bien no estaba dispuesto a contra- 
decirlo, justo cuando había obtenido de él la añorada presidencia 
del Senado. Recuérdese lo sucedido con Rodó, otro batllista, pero 
que reaccionó contra la iniciativa, en una controversia periodísti- 
ca con Otero, que fue luego publicada como libro bajo el titulo 
de” Liberalismo y jacobinismo”;??” esto, entre otras cosas, le costó la 
inquina del gobernante, la negativa a enviarlo en misión oficial a 
Europa e indirectamente, su desdichada muerte en la soledad de un 
hotel en Palermo, mientras viajaba como corresponsal de la revista 
argentina “Caras y Caretas”. 


AooK 


ULTIMA ENFERMEDAD Y MUERTE DE FRANCISCO BAUZÁ 
(MONTEVIDEO, 1849-1899) 


Dice Juan E. Pivel Devoto en su biografia de este notable histo- 
riador, parlamentario y diplomático: 


A poco de iniciarse el período legislativo [1899], Bauzá 
comenzó a percibir los síntomas de una enfermedad que hirió 
de muerte su organismo. Un cáncer localizado en la garganta 
manifestóse en toda su crudeza [...] EL 19 de abril, al inaugu- 
rarse la exposición-feria de Mercedes pronunció [un] discurso 
[...] Seis días después cayó gravemente enfermo de pulmonía. 
Lo asistieron los doctores Pedro Visca y Francisco Soca [...] El 
Dr. Luis Pedro Lenguas, su amigo de las jornadas memorables 
que dieron origen al “Círculo Católico de Obreros”, decidió 
acudir al recurso extremo de la operación. El 4 de diciembre de 
1899 [en ese momento Soca estaba en Europa], los Doctores 
Lenguas, Pouey, [Pablo] Scremini [Montevideo, 1874-1950] y 
[José] Brito Foresti [Montevideo, 1870-1938 [...] se disponían 





399 Rodó, José Enrique. Liberalismo y Jacobinismo, Montevideo, 1906. 


RicarDO Pou FERRARI 


a practicar la operación, cuando al darle la primera inhalación 
de cloroformo sobrevino un síncope respiratorio que le produ- 
jo la muerte. El estado de su garganta le había impedido, el día 
anterior, recibir el Santo Viático. 





Tribuno de brillante inspiracion, 

blanco de cútis, rojo de opinion, 

y hasta el tuétano mismo, clerical, 

No hay quien tenga mas fé en la religion 
católico-apostólico....... oriental. 


Francisco Bauzá, de: Caras y caretas, 1890. 





400  Pivel Devoto, Juan E. Francisco Bauzá. Estudio preliminar. En: Francisco Bauzá. His- 
toria de la Dominación Española en el Uruguay, Biblioteca Artigas. Colección de Clá- 
sicos Uruguayos Vols 94 y 95; tomo I, segunda parte: 239-241. 


251 


XXXI 


TERCER VIAJE A EUROPA. 
PERMANENCIA EN Paris: 1899-1900. 
TRABAJOS CIENTÍFICOS PUBLICADOS 

EN PARÍS ENTRE 1899 y 1902 


ste viaje, inmediatamente posterior a su designación en la 

Clínica médica, coincide con la gran Exposición Universal 

de París, en el curso de la cual tienen lugar diversos con- 

gresos internacionales. Entre ellos, uno de Medicina, con 
sus diferentes ramas, y otro de Higiene. Al primero asisten repre- 
sentantes de todos los países; el Uruguay envía una delegación 
presidida por Gerardo Arrizabalaga (Montevideo, 1869-1930); la 
Sociedad de Medicina designa como delegado a su presidente de 
turno, Alfredo Navarro. En la segunda de las reuniones nombradas, 
actúan en nombre del Uruguay, Navarro y Enrique Pouey. Otros 
médicos orientales asisten por cuenta propia, cuya fotografía repro- 
duce luego la prensa montevideana. 


253 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 





Nuestros médicos 





JGAX FLEURQUIX, especialista en enfermedades de niños; JUAX ARANGUREX, medicina ¡ E, BRCEL, Señoras; 
VALEXTÍX AZNARES, Vías urinarias; IGNACIO €. ARCOS, 
JUAX h, napo, vías urinarias; jUAx j. córrota, oídos, nariz y garganta; a a 


Presentamos en este fotograbado un grupo de ocho nuestros presentados. Descuellan todos ellos - 
médicos orientales, cuya fotografía pegao a así en nuestro mundo científico como en nuestro 
coronel pos ins, pr de Sands social dendó sc IR a 
conocimienios en |. Ínicas, para cualidades saben 
pués prestar á la 7 la patria el contin- dada y ab cia piso 

Juan Eleusinia, En Aranguren. ento ERA Valentín Aznárez, Igna- 
cio Arcos, Juan E. Bado, Juan J. Coppola, Alejandro Gallinal (De: Caras y 
Caretas, 1905) 


Pese a que su nombre no figura entre los mencionados, Soca 
no pudo haber estado ausente en eventos científicos de tal tras- 
cendencia; en su biblioteca estaban las Memorias del Congreso 
Internacional de Medicina. 


Según puede comprobarse en los documentos del MHN%** (cua- 
dernos de notas sobre casos y conceptos), entre setiembre de 1899 
y marzo 1900 asiste diariamente a cursos dictados por Gilles de la 
Tourette y Dejerine en la Salpétriére, por Hayem y Potain en la Charité 
(a donde el segundo había trasladado su clínica luego de la prolonga- 
da actuación en el Hospital Necker), por Albert Mathieu (Ardennes, 
1855-Paris, 1917) y Laboulaye en el Hospital Andral; por Agustin 
Gilbert (Buzanzy, 1858 - Paris, 1927) en el Broussais. Figuran también 
numerosas historias clínicas de pacientes internados, recabadas por el 





401 MAN, Archivo Soca. 


254 


RicarDO Pou FERRARI 


mismo Soca, tomadas con igual prolijidad a como lo hacía cuando 
era un joven estudiante. Pertenecen mayoritariamente a enfermos del 
Hospital Saint Antoine. Durante este viaje, se interesa en particular 
por las enfermedades del aparato digestivo, la química de la digestión 
gástrica, los regímenes alimentarios y otros tratamientos.” Junto a 
los materiales antedichos figuran resúmenes de libros y trabajos cien- 
tíficos. “Durante esta estadía —dice Muiños- hace un verdadero curso 
de perfeccionamiento sobre enfermedades del estómago.” 





Hospital Saint-Antoine 





402 Como afirma H. Muiños: “Este invierno de 1899.1900 ha sido un perpetuo viaje a 
los hospitales, buscando sobre todo cursos de enfermedades del estómago que es lo 


que ha polarizado su atención” (Muiños, H. op cit: CCXXXVD. 


255 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


El mismo cuaderno incluye un trabajo manuscrito, pronto para 
ser publicado -nunca lo fue-, que incluye el estudio autópsico del 
paciente, titulado: “Sur un cas de compression de la queu de cheval 


par kyste hidatique.” 
El día domingo 18 de febrero de 1900, dice: “Ballet”, única 


referencia a un asunto no médico. También escribe en su diario de 
viaje el esbozo de una dedicatoria para el álbum de una dama y el 
esquema de dos discursos en agradecimiento de homenajes que se 
le brindarían al regreso (en español). 


Aook 


TRABAJOS CIENTÍFICOS PUBLICADOS EN PARÍS ENTRE 1899 y 1902. 


Publica en París, tres trabajos, a saber: «La tachypnée hystérique 
secondaire»*% «Sur un cas de polyadénome brunnerien»,%* en cola- 
boración con Raoul Bensaude (Portugal, 1866-Paris, 1912) y «Sur 
un cas de sommeil prolongé pendant sept mois par une tumeur de l'hy- 
pophyse».*** En 1902, aparece otro trabajo, que por su temática y 
porque su versión manuscrita está en el cuaderno que venimos de 
comentar, incluimos junto a los anteriores: “Sur un nouveau cas de 
amyotrophie a type Charcot-Marie”.% 


AoOK 





403  Soca, E La tachypnée hystérique secondaire. Nouv Icon Sapetriére, 1899; 17: 461-474. 

404  Soca, E, Bensaude, R.Sur un cas de polyadénome brunnerien. Arch Méd Expérim 
1900; 12: 589. 

405  Soca, E Sur un cas de sommeil prolongé pendant sept mois par une tumeur de lhypophyse. 
Nouv Icon Salpetriére, 1900; 2:101-115. 

406  Soca, E Sur un nouveau cas de amyotrophie 4 type Charcot-Marie Nouv Icon Salpe- 
triére, 1902; 15: 53-62. 


256 


RicarDO Pou FERRARI 


ALGUNOS COMENTARIOS SOBRE LOS TRABAJOS CIENTÍFICOS DE SOCA 
EN ESE PERÍODO 


Como puede apreciarse, predominan los temas neurológicos. 


Interesante es el caso de taquipnea histérica secundaria. Se trata 
de una mujer de 27 años, que luego de un aborto, presenta una 
pleuresía diafragmática derecha. Al día siguiente de habérsele prac- 
ticado una toracocentesis, desarrolla una taquipnea de 160 respira- 
ciones por minuto, “estando tranquila e indiferente frente a lo que 
le está sucediendo.” Ha tenido, entretanto, varios ataques caracte- 
rizados por convulsiones epileptiformes, “gran movimiento”, “arco 
de círculo”, actitudes pasionales, sollozos y “alucinaciones visuales 
vivas de carácter erótico y pasional”. El cuadro nervioso es típico 
-afirma Soca- de la gran histeria, 


que según Bernheim de la escuela de Nancy, es la histeria 
cultivada y que según Charcot y la escuela de la Salpétriére, es 
la histero-epilepsia a crisis subintrantes. La disnea representa 
en este caso como un eslabón en una cadena de fenómenos 
histéricos, como un episodio de un vasto y complejo ataque 
histérico. Fenómeno esencialmente histérico, se resuelve en la 
disnea, la cual a su vez se continúa con fenómenos esencial- 
mente histéricos. 


Finalmente, el autor enumera los elementos que caracterizan a 
la disnea histérica y señala que la originalidad de este caso es que 
se presenta en forma secundaria, luego de un proceso infeccioso 
pleuro pulmonar. 


Respecto al adenoma brunneriano, en colaboración con el lu- 
so-francés Bensaude -que en 1912 visitará el Uruguay-, aborda 
una patología poco frecuente, cuyo estudio había sido iniciado por 
Hayem en 1875. En este caso, 


se presenta como una perigastritis que tiene degeneración 
maligna y se sugiere su origen congénito. Dicha lesión consiste 
en hiperplasia glandular típica de la mucosa [...] que se presen- 
ta en forma difusa y sin límites bien netos, donde la naturaleza 
inflamatoria o reaccional puede ser excluída y que podría pre- 


257 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


sentar evidencias de alteración congénita como es la presencia 
de de glándulas de Brunner en la mucosa antral [...].1” 


Otro trabajo, muy citado, es sobre sueño prolongado durante sie- 
te meses por tumor de la hipófisis. Es el caso de una joven de 18 años 
que luego de un día de trabajo fatigante, toma un baño frío por 
ablución. Apenas iniciado, cae al suelo sin conocimiento. A partir 
de ese momento percibe fatiga, cefalea y disminución de la agudeza 
visual. Luego tiene una convulsión. Poco después, cae en un sueño 
aparentemente normal, no siempre de la misma profundidad, del 
que despierta ante estímulos ordinarios. Los exámenes evidencian 
una progesiva degradación de sus facultades intelectuales, asi como 
trastornos de la palabra. 








A A DIN 3 

4 

13* Aysíie N 2. Mans-A vu ] 

A — | 
SUR UN CAS 


DE SOMMEIL PROLONGÉ PENDANT SEPT MOIS 
PAR TUMEUR DE L'HYPOPHYSE 


PAR = o 3 
F.SOCA ay PS . 
Professeur h la Faculté de Médecine de Montévideo. a A Y, 2 
” AIR , 
OS Lo, e ] 
To, 


Y 


A + . PAR 
J'ai observé dans ma clinique de Montévidéo (Hoópital de la Caridad (ec, 
cas dont les traits singuliers peuvent servir á compléter la nosographic” — “> 
des tumeurs du cerveau et surtont celle moins connue des tumeurs de 
Vhypophyse. C'est lá la raison quí excuse el méme antorise la relation du 
cas suivant et les quelques considérations que j'ai cru devoir y ajouter. 


Termina por perder la visión y desarrolla anosmia derecha. 
Tiene elementos evocadores de una hemiplejia derecha, aunque sin 





407 Dicha patología fue abordada en 1953 en la Sociedad de Cirugía del Uruguay por 
Héctor Ardao [Barriga Negra, 1907-Montevideo 1979] y Alberto Aguiar [Treinta y 
Tres, 1824-Montevideo, 1902], quienes presentan dos casos, hacen una exhausti- 
va revisión bibliográfica pero sin mencionar el aporte de Soca (Ardao, Héctor H., 
Aguiar, Alberto. La adenomatosis gástrica. Bol Soc Cir Urug, 1953: 336-347). 


258 


RicarDO Pou FERRARI 


desviación de los rasgos faciales ni parálisis de los músculos oculares 
8 
y con reflejos profundos normales. 


La autopsia muestra una masa neoplásica que une la parte cen- 
tral de la base del cerebro a la duramadre. Una vez disecado, se ve 
que recubre la silla turca, a la que desborda por delante. Está situa- 
do sobre los primeros pares craneanos, en la base del III ventrículo, 
habiendo desaparecido las estructuras normalmente presentes en 
esa zona. Pesa de 40 a 50 gramos. El estudio anatomo patológico 
es efectuado por el Profesor [Francisco A.] Caffera [Montevideo, 


1853-1939]. 


En suma, la enferma ha dormido siete meses con sueño profun- 
do y casi ininterrumpido. El autor hace una clasificación del sueño 
patológico, que divide en siete variedades y cita a algunos de los 
autores que se han ocupado del tema. “Este caso —asevera Soca- pa- 
rece aproximarse a la narcolepsia. “Como etiología poco probable, 
cita el sueño histérico.” Deja constancia que no se trata de un coma. 


De acuerdo a las lecturas antes citadas, este caso coincide con 
otros similares en que hay compromiso de la sustancia gris que ro- 
dea al acueducto de Sylvio y de la base del III ventrículo. De las 900 
fichas consultadas, sólo restan como “verificadas” unas 400. 


Concluye que el sueño, como la somnolencia, es un fenómeno 
frecuentemente asociado a los tumores cerebrales, no lo es tanto el 
sueño fisiológico verdadero. Destaca la ausencia de compromiso de 
los movimientos oculares, pese a la proximidad de la lesión a los 
nervios respectivos, lo que atribuye al “carácter blando” del tumor, 
que por esta característica no los comprime extrínsecamente. A ma- 
nera de enseñanza, dice que “la ausencia de signos de compresión 
de un órgano que debería estar afectado por la topografía presumi- 
da de un tumor de la base no es una razón suficiente para renunciar 
al diagnóstico que se impone por otros signos.” 


Con referencia al trabajo sobre un nuevo caso de amiotrofía 
de tipo Charcot Marie, pretende con él “completar la historia del 
tipo de amiotrofia descrito en 1886 por Charcot y Pierre Marie.” 
Se trata de una mujer de campo, de 46 años, sin antecedentes a 


259 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


destacar, que presenta el cuadro que pasa a describir, con muchos 
años de evolución. Experimenta dolores violentos en las piernas, en 
distintas localizaciones y momentos. Á esto se agrega disminución 
progresiva pero notoria en el volumen de las porciones distales de 
ambos miembros inferiores, que llega hasta algo por encima de la 
rodilla. “Si está de pie, cae; basta que apoye el meñique en la cama 
para que pueda permanecer el tiempo que quiera, con ojos abiertos 
o cerrados. La marcha es normal, Los músculos en las zonas afec- 
tadas están aumentados de consistencia y presentan algunas fasci- 
culaciones.” Estudiada por el Dr. Jacinto De León, “se comprueba 
una reacción de degeneración en los músculos glúteos mayores, que 
desaparece en los muslos, piernas y pies. Los demás músculos de 
otras regiones del cuerpo son normales.” La sensibilidad es normal, 
no obstante lo cual manifiesta “percibir mal el piso, sentir que tiene 
algodón bajo la planta de los pies; siente hormigueo y sensaciones 
de calor, quemadura o frío, sobre todo estando en reposo.” Los re- 
flejos profundos periféricos están abolidos. Por momentos, se ob- 
serva cierto grado de narcolepsia. 


Luego de descartar los diagnósticos diferenciales, concluye que 
se trata de un tipo de amiotrofia de Charcot Marie, que sin embar- 
go no ha afectado los miembros superiores, siendo poco probable 
que esto obedezca a que la enfermedad se halle en una etapa de 
transición, habida cuenta el largo tiempo de evolución que lleva. 
Para explicar la narcolepsia, que no seria histérica, apunta a la exis- 
tencia de problemas cerebrales, o a pura coincidencia. 


260 


XXXII 


CATEDRÁTICO TITULAR DE CLÍNICA 
MÉDICA: 1899-1922 


n el año 1899 es nombrado Catedrático en propiedad de 
Clínica Médica, culminación de sus aspiraciones. Renuncia 
entonces a la Clínica de Niños; Luis Morquio accede en- 
tonces a la misma. 


Conservará Soca esta jerarquía hasta su muerte; no obstante ha- 
ber sido nombrado Profesor Honorario de la Facultad de Medicina 
en 1917, continúa cumpliendo su magisterio. 


Hasta 1912, Visca será el decano de la materia. En 1907 se 
creará una tercera clínica médica para la que fue designado Américo 
Ricaldoni, discípulo de Visca, del que este será sucesor (en la prime- 
ra) en 1912 y, catorce años más tarde, primer Profesor y Director 
del Instituto de Neurología. 


261 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


E 

CALLE FUNCOMITO. 
MonTEVIDEO. 

A 





Fotografía de Soca, de 1898, MHN (creemos que es la misma cuyo original 
se conserva en el SODRE y que publicamos también) 


Como profesor era distante, pero amable; inspiraba respeto, ca- 
si temor. Cuando alguno de sus colaboradores, al presentarle una 
historia clínica, incurría en un error, prorrumpía en una sonora car- 
cajada, que no tenía por intención ridiculizar al interlocutor, sino 
era una reacción incontenible ante lo que consideraba una evidente 
equivocación. A continuación, agregaba: “Continúe, todos teme- 
nos derecho a disparatar.” O bien, en tal circunstancia, podía mirar 
el reloj y, sin más, ponerse el sombrero y retirarse mientras decía: 
“Seguimos mañana”... 


Llegaba a las 11; se ponía al tanto de las novedades de las salas, 
veía los enfermos y elegía alguno para dar la clase. Si el paciente no 
estaba en condiciones para desplazarse, la dictaba junto a su cama; 
en caso contrario, lo trasladaba a una restringida habitación -no ha- 
bía anfiteatro-. Tomaba asiento en un “modesto sillón de mimbre”, 
cruzando una pierna “en 4” sobre la otra rodilla y, mientras oía la 


262 


RicarDO Pou FERRARI 













Hospital de Caridad vi 








Sala «San José» á cargo de los doctores Francisco Soca 
y Martin Gastesi 


Montevideo, Setiembre 20 de 1901, 
Señores Miembros de la Comisión del Hospital de Caridad. 


Tenemos el honor de enviar adjuntos á la presente los cuadros esta- 
disticas que ponen de manifiesto el movimiento de enfermos habido 
durante el año de 190) en la Sala «San José» de la cual somos médicos, 

Saludamos muy atentamente á los señores de la Comision. 


FRANCISCO SocA. — MARTIN GASTESI.. 


historia, tiraba con un dedo de la parte posterior del zapato del pie 
cruzado (ver el detalle en la caricatura de Becerro de Bengoa). En 


oportunidades, su mirada, en general atenta a los detalles clínicos, 
se perdía, como oteando en un punto lejano; en realidad estaba 


263 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


vuelta al interior de su cerebro en busca de casos similares, vistos o 
leídos. Finalmente, hacía un rápido pero cuidadoso examen -toma- 
ba sólo la presión sistólica con “el Vaquez”- y luego, una síntesis del 
paciente. Comenzaba con voz queda, cuya intensidad aumentaba 
a medida que transcurría la explicación; como un experientado ac- 
tor utilizaba este recurso para acentuar, dar énfasis, a la conclusión 
final. También podía recurrir a la mímica de las actitudes o movi- 
mientos del enfermo, tal como lo había visto hacer a Charcot. 


Terminada la clase, no tenía luego prisa por abandonar el hos- 
pital y conversaba entonces con quienes quedaban a su lado, inter- 
calando anécdotas o bien citando, de memoria, sus autores clási- 
cos predilectos o a los franceses que más le fascinaban: de Musset, 


Stendhal o Balzac... 


264 


XXXIII 


SOCA, CATEDRÁTICO, VISTO POR 
ALGUNOS DE SUS ALUMNOS 


no de los discípulos de Soca, estudiante en su Servicio 

entre los años 1903 y 1904, Juan Pou Orfila (Colonia, 

1876-Montevideo, 1947),%% manifiesta estas impresio- 

nes, con la fuerza que da al testimonio ser la evocación 
de una lejana experiencia juvenil: 


Entre nuestros maestros uruguayos de Clínica Médica 
conservamos, viviente y vigoroso, el recuerdo de Soca, que ha 
sido una de las figuras culminantes de la Clínica Médica en 
nuestro país. Poseyó, en efecto, gran cultura general y grandes 
condiciones didácticas, gran fuerza sugestiva para grabar en el 
espíritu de sus alumnos las nociones que quería inculcar. Con 
él aprendimos a hacer nuestras primeras síntesis clínicas, ese 
esfuerzo intelectual para juntar en un manojo compacto los 
múltiples detalles que un enfermo presenta, dando al diagnos- 





408 Médico ginecólogo, pedagogo y humanista. Fue alumno de Ramón y Cajal, encar- 
gado en su juventud del curso de histología y embriología, perfeccionó sus conoci- 
mientos clínico patológicos en Berlín; fue Profesor de Ginecología y Obstetricia, de 
Clínica obstétrica y de Clínica Ginecológica, Director del Servicio de curieterapia 
ginecológica, Profesor Emérito de la Facultad de Medicina. 


265 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


tico coordinación y congruencia, y al caso clínico, verdadera 
unidad. 

La maledicencia le atribuía tales y cuales defectos, le acha- 
caba el ser brusco, egoísta, orgulloso, etc. Mas, si efectivamente 
hubiera tenido éstas u otras imperfecciones, ¿qué importaría? 
si poseía, en grado extraordinario, aquella cualidad luminosa 
y penetrante, ¡aquel calor y aquel intenso patetismo en la tras- 
misión de las ideas! Queden los presuntos defectos relegados 
al olvido y recordemos tan sólo la obra fuerte y luminosa que 
aquel hombre realizó. En efecto, Soca fue quien fue, porque 
además de gran inteligencia, poseía fuerte voluntad, y sobre 
todo, intensa pasión. No era frío, ni indiferente; sino, al con- 
trario, agudo y sagaz, espontáneo, intuitivo y patético; en una 
palabra: una personalidad [...] 

Soca daba sus lecciones en forma dialogada, socrática, a 
la cabecera del enfermo, siendo frecuentemente interrumpido 
por los alumnos, quienes interrogaban sobre tal o cual punto 
que la exposición magistral sugería. Como orador nato, gusta- 
ba rendir culto a la forma del lenguaje, y llamaba a sus leccio- 
nes “discursos”, pero no con la palabra castellana, sino con el 
término inglés de “speeches”. La masa estudiantil acriolló dicha 
expresión y a las lecciones de Soca les llamaba “espiches”[...] 

Pues bien, en uno de aquellos “espiches”, con motivo de 
cierta importante observación clínica, al revivir en su memoria 
notables casos análogos observados por él, dijo de pronto: «Yo 
debería estar en la cárcel...» Al preguntársele por qué, respon- 
dió: «Por haber cometido el error, y más que el error, la falta, de 
no haber publicado, o hecho publicar, tantos magníficos casos 
observados, de esos que no vuelven a repetirse sino al cabo de 
muchos años, y que son, en la vida práctica del médico, verda- 
deras piedras miliares que señalan el camino... ¡Qué error! ¡Qué 
profundo error!...hoy no puedo hacer otra cosa que confesarlo 
francamente, retractándome de él ¡No hagan ustedes como yo: 
publiquen, publiquen y publiquen!»... y al insistir en eso pare- 
cía como que se fuera aliviando de un remordimiento... 


AOK 





409 


Pou Orfila, Juan. Reflexiones sobre la indisciplina de nuestro tiempo (económica, social y 
administrativa) Ensayo de clínica social. Montevideo, tipografía Atlántida, 1946: 19-22. 


266 


RicarDO Pou FERRARI 


Angel C. Maggiolo (Montevideo, 1877-1948), recuerda con 
emoción al maestro, a quien se aproximó indeciso de su vocación 
médica y temeroso ante su fama, con el cual trabó, sin embargo, 
una estrecha vinculación que lo llevó a ser su interno y más tarde, 
su ferviente discípulo. Manifiesta cómo, con el paso de los años, fue 
creciendo su admiración por Soca, en la medida en que vió en él, no 
sólo un gran clínico, sino también un filósofo y un esteta. *% Con 
motivo de la despedida que se le brindó cuando Maggiolo partió 
para Alemania para perfeccionar sus conocimientos, al hacerse cargo 
del Instituto de Fisiología, Soca le ofreció un espléndido discurso. 


AoOKk 


José María Silva Delgado (Salto, 1884-Montevideo, 1956),%! 
en el discurso de homenaje que pronunció en el Paraninfo de la 
Universidad en marzo de 1928, apunta: 


La medicina, para el que recién llegaba a la clínica de Soca, 
se transformaba en una cosa nueva, imprevista y deslumbrante. 
Era un brujo que nos arrancaba las nieblas de los ojos y nos 
hacía notar que aquello que traíamos en las manos no era barro 
sino diamante y oro [...] 

Amaba ver saltar las chispas propias de la cabeza de sus 
discípulos. Con frecuencia, agotado el examen clínico, solía de- 
tenerse y pedir opinión, uno por uno, a los alumnos estupefac- 
tos. A los cohibidos, a los emocionados tartamudos, a los que 
se avergonzaban hasta las púrpuras más subidas, les decía bené- 
volamente: “Anímese amigo, usted tiene derecho a disparatar”. 
Convertía así la cátedra en un repentino Parlamento, porque 
bien sabía no hay nada como la controversia para aguzar el 
espíritu, palpar sus bagaje y revelar incógnitos fulgores [...] El 
Maestro, alto, imparcial, justo, sonreía ante el error, encauzaba 
la polémica cuando derivaba hacia la anarquía, miraba fijo, co- 





410 Maggiolo, Ángel C. Discurso pronunciado con motivo de la colocación del retrato del 
Profesor Francisco Soca en el Salón de Actos de la Facultad de Medicina. An Fac Med 
(Montevideo) 1927 (en apartado). 

411 Médico, escritor de nota y dirigente del Club Nacional de Fútbol; autor de la letra del 
himno de esta Institución deportiva. 


267 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


mo para fotografiarlo, al alumno en el cual había atisbado un 
destello personal, o estallaba en una enorme carcajada cuando 
veía saltar el absurdo [...] Porque es un hecho curioso: Soca era 
un hombre de gravedad olímpica, un majestuoso, que sujetaba 
con igual imperio las explosiones y los desfallecimientos de su 
ánimo. Sólo el absurdo lo sacaba de quicio; [...] no [lo] podía 
advertir sin que claudicaran sus pedestales e irrumpiera en un 
escándalo de risa [...] 


Entonces [terminado el examen clínico] el luminoso intér- 
prete [se refiere a Soca] se concentraba un momento y empe- 
zaba a hablar [...] Tenía una voz de tonos medios, cuya clave él 
trataba de ahondar [...] Su hablar no acariciaba el oído, pero era 
cálido como los hálitos del fuego y, a manera de virtuoso orfe- 
bre, se complacía en hacer resaltar el valor eufónico e intrínseco 
de las palabras. Su elocuencia gastaba un cierto fanatismo por 
los vocablos hiperbólicos, y, sin embargo, ellos impresionaban 
como términos exactos, no porque tradujeran la verdad episó- 
dica, sino porque reflejaban la realidad de su exaltación interior 


[JM 


LS 


Juan César Mussio Fournier (Montevideo, 1890-1961),** hace 
una recreación de la docencia clínica recibida en estos términos: 


Sus lecciones de clínica eran fundamentalmente lecciones 
de impecable lógica. Su obsesión era trasmitir técnicas men- 
tales. Esclavo de la verdad, mostraba incesantemente las fallas 
del raciocinio frente a la increíble complejidad de la naturaleza 
humana. Con honestidad invariable apagaba sin esfuerzo los 
grandes faros y marchaba humildemente, de brazo del empi- 
rismo. El elogio de una yerba desconocida o de una grajea ho- 
meopática, le proporcionaba entonces una curiosa voluptuo- 
sidad. 

Tenía el culto de la duda. ¿Cuántas veces no le hemos oído 
exclamar: «¿Qué diablos sé yo lo que tiene este enfermo?», y 





412 Silva Delgado, José María. Soca. Anales de la Facultad de Medicina, 1927: 91-110. 
413 Médico, Profesor y Director del Instituto de Endocrinología, Ministro de Instruccion 


Pública y de Salud Pública. 


268 


RicarDO Pou FERRARI 


automáticamente levantarse, hundirse el sombrero y con toda 
majestad abandonarnos como quien dice “he ahí una de mis 
mejores lecciones” ¿Puede verse mayor modestia en un orgullo 
tan grande? Su orgullo fue enorme, pero jamás pecó en vani- 
dad. ¿Cuántas veces no se lo vio dirigirse hacia el último de sus 
discípulos y hacerle una consulta sobre un punto de química o 
de anatomía? ¿Puede, acaso, un maestro engrandecerse mejor 
en otra forma?%!* 


ES 


He aquí ahora la visión de Juan Carlos Dighiero (Montevideo, 


1880-1923),1” en el momento en que lo sucede en la cátedra: 


[La ejscuela “Argerich” [es el nombre de una de las salas 
del servicio] era eminentemente práctica, alejada de las grandes 
discusiones académicas, basada en la observación severa y rigu- 
rosa de los hechos, inspirada en ese gran libro inagotable, [...] 
en continua evolución, pero siempre verdadero [...] 

No sería tarea fácil analizar su labor en sus treinta años 
de profesorado de clínica [...] [En ese lapso], las enfermeda- 
des infecciosas se hacen comprensibles, el laboratorio busca, 
aísla los gérmenes, consigue reproducir experimentalmente 
muchos de ellos [...] La sala Argerich fue de los primeros ser- 
vicios del Hospital en tener su pequeño laboratorio, modesto. 
[...] Los rayos X lo contaron desde el primer momento entre 
sus más entusiastas preconizadores. Recordamos aún las prime- 
ras radioscopías en un aparato improvisado de la Facultad de 
Medicina y el entusiasmo con que veía un nuevo instrumento 
de precisión unido a la clínica.*** 





414 


415 
416 


Mussio Fournier, J.C. Ante la tumba. En: Hombres e ideas, Montevideo, Impr. Uru- 
guaya, 1939, páginas 9-27. Ver Anexo Documental No 16. 

Médico, fallecido prematuramente, uno de los alumnos tardíos preferidos de Soca. 
Se sucedieron el equipo de Rayos X manejado por Augusto Turenne, entre 1898 y 
1907, fecha en que Turenne decide su futuro en obstetricia y entre 1907 y 1912, 
periodo en que el Serivicio de Radiología tuvo a su frente a Leopoldo Thevenin, que 
además trajo de Europa un nuevo equipo para el hospital que sustituyó al anterior. A 
partir de 1913 Soca incluyó un aparato de Rayos X en su clínica, bajo la responsabili- 
dad de su novel jefe de clínica José Pedro Urioste, mientras que el antiguo servicio de 
radiología era transformado en el Instituto de Radiología, dirigido por Carlos Butler. 
(Ver: Angélica Wozniak, Eduardo Wilson. Historia de la Neuroradiología diagnóstica 


269 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


FACULTAD DE MEDICINA 








1 *ERVIIO HE RADIOLOGÍA Y FOTOGRAFÍA 


Una de las primeras radioscopías, realizadas en el Hospital de Caridad, a fines 
del siglo XIX, por el Dr. Augusto Turenne. De: An de la Univ; 1901; 11: 29. 


En cardiopatología, se puede decir que fue un precursor; 
en su clínica se nos enseñó siempre a encarar los problemas 
circulatorios desde el punto de vista funcional [...] 

Las afecciones hepáticas, la litiasis, sobre todo la dispepsia 
de origen biliar. El quiste hidático del hígado simulando la li- 
tiasis, fue objeto de interesantes trabajos [...] 

En sífilis, uno de los puntos que con más cariño abordaba, 
un verdadero precursor del tratamiento intensivo [...] 

El asma da lugar a uno de sus más útiles trabajos, descubre 
los asmas frustras y estudia sus relaciones con la tuberculosis [...] 

La tuberculosis es motivo de sus preocupaciones; escéptico 
en tratamiento, salvo en la sobrealimentación y en los buenos 
efectos de la cura de aire en nuestra campaña, ve en el Forlanini 
el único medio eficaz para curar, curar hasta cierto punto. 

Entusiasta por la neuropatología, se inicia con su notable 
trabajo sobre la enfermedad de Friedreich [...] Enseña a tratar 
el tabes, a no abandonar a los enfermos a su suerte, a detener la 
enfermedad y oponerle a su avance una barrera infranqueable 
de Mercuriales o Arsenicales [...] Enseña la necesidad de des- 





en Uruguay en el siglo XX y su proyección en América Latina. Montevideo, 2020: 33, 
214, 215 y 266 


270 


RicarDO Pou FERRARI 


pistar las meningitis sifilíticas. Estudia a fondo las hemorragias 
meníngeas y ventriculares. 


Destacamos la significación del siguiente pasaje: 


Conocedor del alma humana, de sus grietas, por las cua- 
les se infiltra el desaliento, la desmoralización, el derrumbe de 
la personalidad psíquica y moral, derrumbe funcional, puesto 
que no hay lesión orgánica, inspirado en Déjérine, practica con 
su autoridad y con la persuasión sobria de su palabra de sabio, 
la Psicoterapia [...] 


No menos importante es esta aseveración que muestra la evolu- 
ción de la mentalidad terapéutica hacia la cirugía: 


Médico en el fondo, pero convencido de la enorme utili- 
dad del consorcio médico quirúrgico, tiene la agilidad suficien- 
te para indicar el momento de detener la terapéutica médica y 
llegar a la intervención; planteó siempre con gran claridad los 
problemas médico quirúrgicos; en apendicitis tal vez fue de los 
primeros médicos intervencionistas en todo momento. 


El “perfil práctico” queda así definido: 


Sobrio en terapéutica, inspirado en el famoso aforismo 
“Primum non nocere”, enseñó a manejar pocos medicamentos, 
pero esos pocos medicamentos los enseñó a manejar con coraje, 
sin vacilaciones, hasta obtener de ellos el efecto deseado.*” 


Quedan en evidencia así las áreas de la patología predilectas 
de Soca, entre la infinita variedad de las que ocupaban el espacio 
de la clínica médica. Llama la atención la desproporción entre la 
magnitud del despliegue diagnóstico y la escasez de los tratamien- 
tos eficaces disponibles. ¡Qué desazón sentiría y cuánta impotencia! 
Con el paso de muchos años, siguió atado casi al mismo arsenal que 
cuando era estudiante: sangrías copiosas; mercuriales, arsenicales y 
yoduros a altas dosis; digitalina -dosificada en gotas-; dietas lácteas 
rigurosas, climas adecuados, etc. Y saber que en muchos casos, sólo 
cabía esperar la inexorable muerte del paciente. 





417 Sobre este discurso inaugural de J. C. Dighiero, ver: “Oposición al nombre de 
“escuela Argerich””, El Estudiante libre, Ne26, 12 de agosto de 1922, 


271 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


Otro rasgo que se desprende del testimonio es que la cirugía 
podía tener a veces mayor probabilidad de éxito con menor riesgo. 


Debe observarse a Soca actuando en ese período “transicional”, 
que tenia tanto de la pretérita medicina empírica, un poco anterior 
al gran desarrollo de la farmacología; de otro modo, su práctica po- 
dría aparecer rutinaria y repetitiva su enseñanza. Cuando Dighiero, 
muerto el maestro, en la primera clase que dicta al sucederlo, habla 
de “mantener enhiesta la bandera de la escuela Argerich”, los estu- 
diantes. que perciben algo de vetusto en los principios del famo- 
so profesor tan venerado, con el lenguaje de desenfado prorpio de 
su publicación, “El estudiante libre”, agregan: “es hora también de 
desempolvarla un poco”. 


Anota Mussio Fournier que enseñó algo invalorable: la actitud 
ante el paciente, el modo de abordarlo holística y respetuosamente, 
de acompañarlo, haciendo todo lo debido, con la certeza de que era 
lo mejor y lo único a su alcance. 


Mostró Soca además, según apunta el autor antes citado, el 
camino, el método, para lo que se requiere formación intelectual 
y espiritual y que continuaría vigente, aún con los adelantos que 
vendrían después. 


Su personalidad, que sin duda cultivó con esmero de artista, 
fue un arma terapéutica de primera mano: el “aura” de la fama y el 
renombre, la “postura”, los gestos, el lenguaje, formaban parte de 
sus recursos, tal como si fueran las vestiduras exóticas, los insólitos 
instrumentos, las danzas y los ensalmos de que se servía el chamán 
para envolver al “paciente” en una “atmósfera sanadora”. Sólo bas- 
taba verlo; que el maestro lo escuchara, lo tocara, le hiciera una 
indicación, para que aquel se sintiera aliviado. Como el sacerdote, 
supo traducir la impresión de estar ungido por un poder —que en 
realidad provenia de su conocimiento y experiencia- que le conce- 
dia capacidades especiales. 


272 


RicarDO Pou FERRARI 


Sala «San José» á cargo de los doctores Francisco Soca 
y Martin Gastesi 


Montevideo, Setiembre 20 de 1901, 
Señores Miembros de la Comisión del Hospital de Caridad. 


Tenemos el honor de enviar adjuntos á la presente los cuadros esta- 
disticas que ponen de manifiesto el movimiento de enfermos habído 
durante el año de 1909 en la Sala «San José» de la cual somos médicos. 

Saludamos muy atentamente á los señores de la Comision. 


FRANCISCO SOcA.— MARTIN GASTESI.. 


Memorias del Hospital de Caridad correspondientes a las salas “San José” y 
“Argerich” 


273 


XXXIV 


INFORMES ELEVADOS A LA 
FacurTab: 1901, 1906, 1915 


n los párrafos que siguen, que son informes para cumplir 
con exigencias burocráticas, se ponen de manifiesto otros 
aspectos de la personalidad docente de Soca. 


El informe de 1901, dice así: 


Segunda clínica Médica. 

Está á cargo del doctor Francisco Soca, teniendo como 
jefes de Clínica á los doctores [Martín] Gastesi y [Alejandro] 
Gallinal [Montevideo, 1872-1943]. Funciona en las salas 
«Argerich», provista de 36 camas y dos piezas anexas, destinada 
una de ellas á laboratorio clínico y «San José», con 28 camas. 
La primera destinada á hombres, tiene un movimiento anual 
de 800 enfermos, y la segunda, de mujeres, de 350 á 400 en el 
mismo tiempo. Este servicio está dotado del material científico 
necesario para realizar los exámenes clínicos y el tratamiento 
médico según los procedimientos más aconsejados. Para el tra- 
tamiento de tifoideos posee un departamento anexo.*!* 





418 An Univ (Montevideo), 1901; 11: 689. 


275 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


La personalidad avasallante y renovadora de Soca, a la vez que 


su encare clínico y pedagógico, es “estrictamente práctico”, sin un 


plan preconcebido. Como profesor —“el médico que habla”-, tiene 


por centro de sus afanes la dupla constituida por los enfermos -afán 


de la vida del médico y “material de la clínica”- y sus discípulos, 


-que deben aprender el “oficio de médico”, sujetos a los “azares de 
q 


la clínica”, a la “fuerza de lo real”, al imperativo del $uzgar-hacer”-. 


Esto se pone en evidencia en el informe que dirige al rector Eduardo 
Acevedo en 1906:*? 


“Clínica Médica 

Ácargo del Profesor Doctor Francisco Soca 

Que la asignatura á mi cargo no tiene ni puede tener pro- 
grama. Su programa y su norma los dan los azares de la clínica. 
Tal enfermo entra en el día tal, es el tema y el asunto de la lec- 
ción del día, exactamente como sucede en la práctica médica 
diaria y real. El médico no tiene programa preestablecido: pres- 
ta auxilio a todos los males y alivia todos los dolores que llaman 
a su puerta. El profesor de clínica no es más que un médico que 
habla, que explica a los alumnos los juicios y las resoluciones 
que en otros casos quedan en el fuero interno del facultativo. 

El método que sigo es rigurosamente el del médico prác- 
tico. Investigo delante de los alumnos y clasifico los síntomas, 
y por medio de ellos me elevo lógicamente al diagnóstico y 
pronóstico y llego a las conclusiones terapéuticas, es decir, a la 
acción, que es el fin totalizador de toda medicina. 

Pero antes de entregarme yo mismo a esas investigaciones, 
hago que mis discípulos las realicen ellos mismos en mi pre- 
sencia y controlándose recíprocamente. Yo juzgo en definitiva 
y a la vez, el trabajo de mis alumnos y el mal del enfermo. De 
ese modo, mis alumnos hacen verdadero oficio de médicos. Y 
para el caso no hay otro procedimiento didáctico práctico y 
verdaderamente fecundo. Oír antes de juzgar es inútil en medi- 
cina clínica -juzgar-hacer: ése es todo el arte. Oír a los maestros 
después de haberse puesto enfrente de los problemas, haber 
medido sus dificultades y haber hallado una solución buena o 
mala: tal es el camino, el solo camino por donde se llega a ser 
práctico, útil y consciente. Fuera de esto no hay más que de- 
sastres. Que se oiga diez años a los maestros sin haber ensayado 





419 


An Univ (Montevideo), 1907; 15:266-267. 


276 


RicarDO Pou FERRARI 


el juicio propio y descendido a la acción, y se estará como al 
principio. Para el alumno que saliera en estas condiciones de 
la Facultad, no habría sino embarazos y remordimientos, y lo 
que es peor o mejor, la derrota final en la lucha por la vida. Es 
que, como ha dicho con profunda verdad el profesor Jaccoud, 
su primer cliente sería su primer enfermo. 

El material de una clínica está dado antes que nada por 
los enfermos. A este respecto mi clínica está singularmente fa- 
vorecida. Las dos salas en que se realiza -Argerich y San José- 
son vastas y bien provistas y tienen el movimiento y la fijeza 
necesarios para una institución de este género. Podríamos acaso 
quejarnos del estancamiento demasiado prolongado de los tu- 
berculosos, sobre todo en la sala de mujeres; pero se trata de di- 
ficultades materiales que la Comisión de Caridad no ha podido 
todavía vencer a pesar de todos sus esfuerzos. 


Seguidamente hace una critica, casi una denuncia, en estos tér- 
minos: 


En cuanto a los medios auxiliares, pero todavía muy im- 
portantes, los laboratorios y la instrumentación clínica, las de- 
ficiencias son notorias. Los laboratorios son lamentables. El de 
Anatomía patológica hace bien lo que hace, pero hace poco, 
poquísimo. No aborda jamás un trabajo de verdadero aliento, 
y todas las veces que lo hemos pedido, nos hemos encontrado 
con una negativa rotunda. No creo que haya en este un motivo 
de reproche para el jefe del Laboratorio. La organización y la 
instrumentación de ese laboratorio no comporta tal vez traba- 
jos de cierto orden que exigen una verdadera legión de ayudan- 
tes experimentados. Afortunadamente todos estos defectos van 
a subsanarse con la preciosa, con la fecundísima creación del 
Laboratorio o Instituto de Anatomía Patológica que se proyec- 
ta. Pero por lo que toca al laboratorio de Química, sus deficien- 
cias son tales que por el honor de la Facultad y por el respeto 
que se debe a esta altísima institución, las autoridades univer- 
sitarias no pueden menos de tomar una resolución enérgica a 
este respecto, removiendo o completando al personal si fuera 
necesario. Los análisis que pedimos al laboratorio de Química 
son en extremo importantes y de ellos depende muy a menudo 
el diagnóstico y la suerte del enfermo. Ahora bien, esos aná- 
lisis son a menudo falsos, siempre incompletos y siempre, así 
sin excepción, absolutamente insuficientes para los fines que se 


277 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


persiguen. Puede decirse que el Laboratorio de química no ha 
respondido ni una sola vez desde que está instalado, a las exi- 
gencias muy legítimas de una clínica científica [...] Yo no sé de 
quién es la culpa, pero afirmo que el Laboratorio Químico de la 
Facultad en el Hospital, no sólo es deficiente sino que es inútil, 
no sólo es inútil, sino perjudicial, porque si no existiera po- 
dríamos pedir nuestros análisis al Laboratorio del hospital muy 
superior a pesar de sus defectos inevitables. Puede decirse que 
sin la previsión del señor Decano, que nos ha permitido crear- 
nos un pequeño laboratorio interior utilísimo, nuestra clínica 
tendría que funcionar con el desamparo de las viejas escuelas, 
cuando aún el maravilloso desarrollo de las ciencias físicas no 
había ofrecido su potente ayuda a la medicina práctica. 

Para terminar, indico al pasar y sin comentarios, la necesi- 
dad de un agregado o jefe de clínica superior, que se encargaría 
de la enseñanza de la Semiología científica y práctica, enseñan- 
za que el profesor se ve a menudo en el caso de sacrificar un 
tanto a la clínica propiamente dicha. 





SS 





420 


Acevedo, Eduardo. La enseñanza en 1906. An de la Univ, 1907: 266-297. Citado por 
Mañé Garzón, E op cit, 1983, 2: 40-42. 


278 


RicarDO Pou FERRARI 


El Informe de 1915,% es un notable ensayo acerca de la enseñan- 


za de la medicina, que no tiene parangón con otro de su índole en 


la literatura mundial, digno de figurar en una colección antológica: 


Clínica médica á cargo del Profesor Doctor Francisco Soca 
Contestando á esta nota, debo decir desde luego, que 
no tengo ni puedo tener programa, si un programa se com- 
pone de una serie de cuestiones fijadas de antemano y en un 
orden determinado. En efecto: el orden de mi enseñanza, su 
extensión, su dicción y su índole están dados por los azares 
de la clínica. ¿Quién puede determinar de antemano sucesos 
tan varios, movimientos tan inciertos y tan caprichosos como 
los de un servicio hospitalario? Todo lo que puedo decir á este 
respecto es que en mi servicio se estudian por el orden de su 
entrada todos los casos que puedan comportar una enseñanza 
útil para el alumno. ¿Cuántos enfermos se estudian? ¿Cuántas 
y qué cuestiones se tocan? Eso no puede prefijarse de ningún 
modo. Habrá años en que el movimiento del servicio permitirá 
revisar la patología entera; habrá años en que sólo un reducido 
número de puntos será dilucidado. 

En cuanto a mi método de enseñanza es simplísimo: con- 
siste en realizar, en vivir la clínica? delante de los alumnos, 
presentándoles en toda su palpitante realidad, y en su marco 
preciso, el cuadro en que han de ser más tarde figuras de prime- 
ra fila; la imagen anticipada de los sucesos, en que han de ser en 
su tiempo actores responsables. Y esto sin ocultarles ninguna de 
sus grandes dificultades, ninguna de las incertidumbres, las in- 
quietudes y las angustias que son el gaje de la medicina práctica 
[la medicina es una ciencia conjeturall. 

Para llenar este fin tomo el caso, para iniciarlo, en cual- 
quiera de las fases por que ha de pasar en el desenvolvimiento 
del proceso morboso. Así lo estudio muchas veces en el primer 
día, en la primera hora de la entrada, cuando la enfermedad 
apenas se esboza y cuando aún no han podido aplicarse los 
grandes recursos de las ciencias auxiliares; otras lo examino más 
tarde cuando el estudio profundo y continuado puede autori- 
zar conclusiones firmes y definitivas [la evolución, equivalente 
de la autopsia, según Mañé]**. Por lo demás casi siempre es- 





421 


422 
423 


Memoria del Decanato del Profesor Manuel Quintela, Facultad de Medicina, Montevi- 
deo, 1915:199-203. 

Ver la relación con el concepto vazferreireano de la “lógica viva” (vide infra). 
Victor Raggio, comunicacion personal, abril de 2019. 


279 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


tudio el mismo enfermo, en las diferentes condiciones en que 
se presenta en la práctica, con todos los recursos y sin ningún 
recurso; con los solos medios de la clínica pura y con los me- 
dios prodigiosos de la física, de la química y de la bacteriolo- 
gía que nos ofrece la medicina moderna. Y lo hago así porque 
todo eso es la cruda realidad médica; porque nuestra práctica 
no se compone sólo de casos estudiados hasta el agotamiento, 
lenta y laboriosamente; se compone también y de una manera 
muy principal, de casos que exigen de un modo imperioso un 
juicio y una resolución inmediatos, de los que depende la vida 
misma del enfermo confiado á nuestra ciencia y á nuestra pe- 
ricia. Hecho el diagnóstico formulo el pronóstico y detallo el 
tratamiento que cada individuo y cada situación imponen y lo 
pongo en ejecución inmediata. Sigo naturalmente el enfermo 
en sus diarias transformaciones hasta su terminación feliz o ne- 
fasta, y en cada nueva faz expongo ó detallo el juicio integral 
que elcaso y los sucesos comportan, haciendo las rectificaciones 
ó ratificaciones necesarias, todo con un celoso cuidado de la 
más absoluta sinceridad científica. 

En aquellos casos en que se llega á la necropsia, una dis- 
cusión cerrada de los datos anatomo patológicos y su compa- 
ración con los síntomas por los que el mal se ha revelado en la 
vida, termina de una manera fecunda el conjunto de estudios y 
trabajos de que cada paciente ha sido objeto en la clínica. 

Como se vé, mi enseñanza no es más que la reproducción 
exacta de la vida médica en todo lo que tiene de más vulgar 
y de más elevado, aunque naturalmente de una manera me- 
nos simple y sintética. El profesor de clínica no es más que un 
médico en acción; pero un médico que habla, explica, detalla, 
interpreta, generaliza, saca enseñanzas y crea con las realidades 
que caen bajo su observación, capítulos de patología que son 
entonces infinitamente más fecundos que los capítulos de los 
libros, porque se ligan á imágenes vivientes, á realidades que 
se imponen con la brutalidad de los hechos y materializan el 
recuerdo, dando la base personal y vívida sin la cual la patología 
sería casi una novela [otra vez, la experiencia viva]. 

Pero sería un error creer que la clínica puede enseñar- 
se con grandes lecciones magistrales y vastas generalizaciones, 
aunque resuman y encarnen una luminosa vida médica. El 
profesor que se limitara á hacer lecciones siquiera partan de 
casos concretos y realidades clínicas, haría una enseñanza de 


280 


RicarDO Pou FERRARI 


una utilidad dudosa y en todo caso perfectamente insincera. 
Por otra parte, el que se limitara á oírlas, llegaría al momento 
angustioso de la práctica personal enteramente desarmado y 
absolutamente incapaz de hacer honor a los grandes deberes 
que le aguardan. 

Es que la clínica es una obra personalísima, que no se 
aprende ni puede aprenderse de nadie. El que se limita á oír y 
registrar juicios médicos, sin descender él mismo á la acción, 
ignorará siempre el trabajo íntimo, complejo, minuciosa, del 
cual resulta un juicio clínico, y a la larga, interminable serie de 
juicios de la cual resulta un médico. El que no haya hecho en 
las clínicas ese trabajo personal que desenvuelve todas nuestras 
facultades, suelta todas nuestras energías y da á nuestra inms- 
trucción su verdadero poder, tendrá que realizarlo más tarde, 
demasiado tarde, en su práctica propia; lo que no es honrado 
ni es inteligente. En ese caso, como decía Jaccoud, “su primer 
cliente será su primer enfermo”; y se adivina las terribles res- 
ponsabilidades á que le exponen su negligencia y la negligencia 
de sus maestros. 

De aquí el otro elemento de mi enseñanza que yo concep- 
túo capital, indispensable. El trabajo que yo hago, los casos que 
yo estudio y por decirlo así, vivo, quiero que sean estudiados y 
vividos antes por los alumnos. 

Estos deben diagnosticar, pronosticar -equivocarse, acer- 
tar, curar, dejar morir- gozar con la verdad, sufrir con el error, 
sentir en carne viva la terrible trascendencia de un arte que ma- 
neja vidas humanas y en el que los errores matan; comprender 
los grandes deberes que semejante profesión impone á las con- 
ciencias honradas -vivir en suma, tanto como puede hacerlo un 
alumno, la vida médica en toda su agitación, en toda su fiebre, 
en todas sus magníficas angustias. De suerte que hará así, y á 
la vez, la educación de su corazón y de su juicio [la razón y el 
corazón según Montaigne]. 

Naturalmente la irresponsabilidad del alumno y la vigi- 
lancia constante del maestro, atenuará, debilitará estas grandes 
enseñanzas; pero es todo lo que puede sacarse de la práctica 
hospitalaria. Nadie comprenderá jamás en toda su majestad, 
en toda su grandeza el oficio de médico sino el día en que sus 
juicios salven ó maten hombres [medicina: ciencia en acción]. 

De todos modos, esta gimnasia mil veces repetida, les dará 
el secreto del trabajo íntimo y propio del cual resulta el diag- 


281 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


nóstico; les enseñará sus dificultades y sus lados oscuros; les en- 
señará á respetar su propio arte y á poner en cada juicio médico 
toda su fuerza y toda su conciencia. Así cualquiera que sea su 
saber, será más tarde un práctico honrado, firme, seguro de sí 
mismo y en todo caso, jamás maléfico ó nefasto. 

Después de este trabajo personalísimo del alumno, la lec- 
ción magistral no será un vano juego de retórica profesional, 
sino una serie de observaciones oportunas, tópicas, llenas, para 
el alumno ya dispuesto, ya preparado por su esfuerzo propio, 
de largas y trascendentales proyecciones. La palabra del maes- 
tro aclara entonces los puntos oscuros del problema, ilumina 
la conciencia del joven y vacilante clínico, le muestra los obs- 
táculos vencidos, y le revela el secreto de sus vacilaciones, sus 
errores ó sus fallas. 

De aquí fuertes, inconmovibles enseñanzas que quedarán 
en la conciencia de los jóvenes como puntos de orientación 
definitivos é invariables; y cumplido este piadoso deber puede 
entonces el maestro, con la conciencia tranquila, con la seguri- 
dad de haber cumplido el más grande y solemne de sus deberes, 
elevarse á las vastas generalizaciones 

Tales son, señor Decano, en breves palabras, las bases fun- 
damentales de mi enseñanza en la clínica médica. 


¿Puede sintetizarse más notablemente lo que significa enseñar 
medicina? Queda claro el carácter conjetural del arte, su aprendizaje 
desde el ángulo de lo vivido, como obra personalísima, que implica 
tallar tanto el intelecto como el corazón, cuya majestad nadie com- 
prenderá sino el dia que tenga en sus manos el destino de un en- 
fermo. Para aprenderlo, debe ponerse toda la fuerza y la conciecia, 
de modo que, más allá del saber, el médico llegue a ser “un práctico 
honrado, firme y seguro de sí mismo .... jamás maléfico o nefasto”. 
No cabe duda que hay ecos de la “lógica viva” de Vaz Ferreira en es- 
te encare de la enseñanza médica —la “clínica viva”, como la llamará 
más tarde Mañé Garzón-.* Van en paralelo el pensamiento y la 
acción del profesor y del alumno; se aprende de los aciertos y de los 
errores; no deja de tenerse presente la enorme significación ética, 
tanto de la práctica médica como de su enseñanza. 





424  Mañé Garzón, Fernando. Clinica Viva, Montevideo, Ediciones del Rectorado, 2006. 


282 


XXXV 


SOCA EN ACCIÓN: CLASES E 
HISTORIAS CLÍNICAS 


LIBRO DE HISTORIAS MANUSCRITAS DE LA BIBLIOTECA DE FERNANDO 
MAÑÉ GarzóÓN*” 

En la biblioteca de Fernando Mañé Garzón hay un ejemplar 
de esos “libros en blanco”, encuadernado, con más de 450 páginas, 
donde figuran, manuscritas por cada uno de los alumnos que las rea- 
lizaron, las historias clínicas de las salas del Servicio de Soca, entre los 
años 1901 y 1908. Allí se advierte “que nada de lo humano era ajeno 
a la Medicina interna”. Figuran patologías del aparato respiratorio 
(laringitis y cáncer de laringe, bronquitis, bronconeumonía, tuber- 
culosis y cáncer pulmonar, pleuresía, empiema pleural), cardiovascu- 
lar (pericarditis, miocardiopatía, endocarditis, valvulopatías, insufi- 
ciencia cardíaca, angina de pecho, aneurisma de la aorta), digestivo 
(cáncer de esófago, úlcera gástrica, duodenitis, pancreatitis, litiasis 
biliar, cáncer y quiste hidático de hígado), neurológico (parálisis ce- 
rebral, tabes, goma cerebral, hemiplejias, afasias, ataxias, sindromes 
medulares, neuritis y polirradículoneuritis), etc. La variedad de la 





425  Mañé Garzón, Fernando. Pedro Visca. Fundador de la Clínica Médica en el Uruguay, 
Montevideo, 1983, 2:302-309. Libro de 44 cms x 28 cms, 481 págs. 


283 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


temática da razón a lo que afirma Soca: “para ser profesor de Clínica 
médica, hay que haberlo visto todo...” 


MATERIAL CON HISTORIAS CLÍNICAS DEL ÁRCHIVO SOCA DEL MHN*26 


En una de las carpetas del archivo Soca del MHN se conservan 
varias historias clínicas redactadas también por sus alumnos a co- 
mienzos del 900. Las primeras son hojas simples; las últimas están 
escritas en formularios impresos (librillos, membretados “Clínica 
médica/ á cargo del Profesor Dr. Francisco Soca / Hospital Maciel”) 
y tienen espacios para llenar con los principales datos patronímicos. 
Todas llaman la atención por la prolijidad con que se consignan los 
datos clínicos y la precisión en el diagnóstico y tratamiento. Aparte 
de haber sido un requisito curricular (hacer cierto número de obser- 
vaciones durante el semestre para darlo por aprobado), las mismas 
eran presentadas al jefe de clínica o al profesor, quienes realizaban 
las observaciones y correcciones oportunas. 


Revista “SOCA. CIENCIA. ARTE?” 


En la revista *Soca, Ciencia y Arte”, en el número 25 (que con- 
memora el décimo año de la muerte del Maestro: 1932), se repro- 
ducen algunas clases dictadas por Soca en 1912, tomadas taquigrá- 
ficamente por sus alumnos, ya entonces profesionales consagrados, 


José May (Soriano, 1886-Montevideo, 1965) y Conrado Pelfort 





426 Archivo Francisco Soca, MHN. 

427 Esta revista, de la que se publicaron 25 números, entre 1929 y 1932, tenía como 
Asesor honorario a Pedro Delfino y como Médicos colaboradores a: Arturo Alvarez 
Mouliá, Eduardo Blanco Acevedo, José María Estapé, Fernando D. Gómez, Diego 
Lamas, Pedro Larghero Ibarz, Isidro Más de Ayala, José May, Enrique Meyer, Héctor 
H. Muiños, J.C. Mussio Fournier, Clivio Nario, Velarde Pérez Fontana, Domingo 
Prat, Carlos Stajano y José Pedro Urioste. Pese al subtítulo (Ciencia y Arte), reune 
trabajos predominantemente cientifico médicos. Solo en el último número hay un 
corto artículo de Luis Eduardo Pombo, referido al monumento a erigirse a Soca, 
en ejecución en París y una foto de la figura alegórica “La Elocuencia”, tomada en el 
atelier de Bourdelle. 

428 Médico, cirujano, fundador de la Sociedad de Cirugía del Uruguay; dermatólogo; 
profesor de Anatomía 


284 


RicarDO Pou FERRARI 


(Montevideo, 1889-1974).*%” Ellas se titulan: “Hemiplejia y afasia” 
(22 de abril), FLas máscaras de la estrechez esofágica” (16 de mayo) y 
“El vértigo laríngeo” (22 de mayo). 


DD 
CIENCIA ARIE 





Puede apreciarse la sagacidad, fineza, habilidad y maestría de 
Soca, tanto para hacer diagnósticos a partir de síntomas “menores” 
-que hubieran pasado inadvertidos a cualquier observador desaten- 
to-, como para cautivar la atención del oyente -o de nosotros, sus 
lectores de un siglo después-. A través de un relato simple, con algo 
de novedoso o llamantiva, va develando, a través de una trama lógi- 
ca el “misterio”, el “culpable” del desorden patológico, sin omitir el 





429 Médico, cirujano, pediatra, fundador de la Sociedad de Pediatría del Uruguay. 


285 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


recuerdo de situaciones similares ya vividas que ilustran el caso y lo 
dejan prendido en la memoria de los alumnos.* 


Con el propósito de “oírlo hablar” por unos instantes y ver su 


modalidad para abordar el paciente, enseñar los rasgos prominen- 
tes, ir pergeñando el diagnóstico -clínico, etiopatogénico, lesional., 


el pronóstico y el tratamiento, a la vez que señalar los detalles sutiles 
-también útiles-, transcribimos pasajes de algunas de ellas: 


Hemiplejia y Afasia. Abril 22, 1912. Ayer, cuando nos 
interrumpió el Dr. [José Pedro] Urioste [Montevideo, 1882- 
1963], estábamos por hacer el diagnóstico de lo que tiene este 
muchacho. Decíamos, que el hecho de que éste no hablara, 
no era razón suficiente para decir que era un afásico. En efecto, 
no se habla por muchas razones: ya sea por falta de ideas, ya 
porque no se pueden pronunciar las palabras, ya porque falta el 
lazo de unión entre el centro de la formación de la palabra y el 
de la articulación, sin contar con los dementes y los melancóli- 
cos, que no dicen palabra por no tener ideas. 

Del análisis de este sujeto, podemos decir que no es un 
demente ni un melancólico con toda certeza; por consiguiente, 
podemos sacar la cuestión de ese terreno; no hay falta de ideas 
en este sujeto, lo que falta es la palabra. Sin embargo, ¿tiene la 
palabra?, ¿las comprende? Parece que sí. 

[... LJa razón principal que tenemos para pensar así es que 
reconoce lo que se le dice: se le ordena levantar el brazo y lo le- 
vanta. No lo hace, indudablemente, con presteza, con rapidez, 
pero hay que contar con la estupidez de estos enfermos. 

Hace tiempo Charcot lo señaló y más tarde Marie lo con- 
firmó: la existencia del déficit intelectual de los afásicos. 

Comprende lo que se le dice, luego no es afásico de re- 
cepción. ¿Por qué no habla entonces? ¿Es que los Órganos de la 
palabra no sirven? Tampoco es verdad. 

No falta la articulación; no es un disártrico, en los que el 
déficit estriba en la articulación de la palabra, pero que abordan 
el trabajo de pronunciarlas y en medio del murmullo se adivina 
la palabra que quiere decir. 

De todos modos, es evidente que los órganos de la articu- 
lación de la palabra, la lengua, los labios, tienen sus movimien- 





430 


May, José y Pelfort, Conrado. Clases dictadas por el Dr. Francisco Soca, Soca, 1932, 25: 


4-26. 


286 


RicarDO Pou FERRARI 


tos bien; luego pues, las palabras no las pronuncia por falta de 
palabras, tampoco por falta de noción. ¿Será por la falta de la 
memoria de las palabras o de la capacidad de transmitirlas? El 
hecho indudable es que reconoce las palabras, es posible que 
no tenga las imágenes verbales: no puede hablar porque falta el 
lazo de unión entre la idea de la palabra y el centro de la articu- 
lación; es pues, realmente un afásico. 

¿Afasia esencial y afasia orgánica? La mayor parte de las 
afasias son orgánicas y casi siempre una afasia anorgánica es 
una afasia histérica. 

Teníamos hace algunos años, aquí en la sala, un italiano 
que se hacía entender por todos los medios, hasta por la escritu- 
ra, que hacía correctamente; entendía al vuelo lo que se le decía 
y respondía con los ojos, con las manos, hasta con los pies; 
pues todo hablaba en aquel diablo. tenía la facultad de expresar, 
exaltada, en razón directa de la falta de la palabra. Jamás un 
afásico hará esta cosa; siempre lo hace lentamente, torpemente, 
nunca de un modo estrepitoso. 

Los afásicos histéricos son centelleantes; el mutismo histé- 
rico es absoluto, pero tienen una exaltación motriz; los afásicos 
orgánicos, por el contrario, en el afásico orgánico la incapaci- 
dad motriz es la expresión general del enfermo. 

[...] Este sujeto ha tenido un ataque, no sabemos cuándo, 
ni cómo, hace 4 ó 5 días, parece; no disloquemos la afasia y 
veremos qué está en su marco. 

Este sujeto, que es un afásico, es además un hemipléjico 
derecho, claramente; tiene tomado el facial: no puede cerrar el 
ojo con fuerza, la lengua está desviada, la cara está desviada, no 
reacciona con la vivacidad que sería de desear. 

Que tiene una parálisis del brazo, no cabe duda [...] 

La pierna también está comprendida, aunque al caminar 
no se nota gran cosa; [...] los reflejos tendinosos son menos 
fuertes que del otro lado, aunque no se puede apreciar bien la 
diferencia, pues ha tenido un ataque reciente, puede decirse, de 
hemiplejia izquierda. Sin embargo, podemos afirmar, que la 
pierna está comprendida en la hemiplejia; el reflejo cremaste- 
riano casi no existe; no es así del otro lado en que es vivísimo; 
no hay fenómeno de Babinski [...]. La investigación de la sen- 
sibilidad da un cierto grado de anestesia de la pierna, el brazo 
y la cara [...) 

[...] Afasia, pues, con hemiplejia orgánica, tal es el cuadro. 


287 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


Este es el diagnóstico seguro. Ahora bien, ¿qué clase de 
afecciones pueden dar hemiplejia y afasia? Este sindrome pue- 
den darlo todas las que produzcan la desintegración completa 
de los centros de la palabra, tanto motores o como conducto- 
res, siendo muy grande el número de las lesiones que explican 
esa hemiplejia con afasia. 

Sin embargo, cuando se presenta en un sujeto joven, de 
no más de 24 años, y la hemiplejia en un sujeto joven llama la 
atención de todo el mundo, pues las víctimas preferidas por 
las parálisis y los ataques cerebrales son los viejos, que por las 
alteraciones orgánicas serias de sus arterias son las víctimas ha- 
bituales de la hemorragia cerebral. No obstante, hoy ya no sor- 
prende sino un poco, pues la hemiplejia de los jóvenes adquiere 
una frecuencia extraordinaria, siendo la sífilis la enfermedad 
igualitaria que ha producido ese extraño traspaso, de la hemi- 
plejia de los viejos a los jóvenes. 

En efecto, frente a una hemiplejia en un individuo joven 
hay que pensar siempre en la sífilis; no es ésta una resolución 
definitiva, pero hay que tener siempre en cuenta que en los su- 
jetos jóvenes, la hemiplejia presumiblemente es sifilítica. 

Hay que tener presente sin embargo, que la meningitis 
tuberculosa en placas, que los tumores cerebrales, las hemorra- 
gias, los residuos de meningitis, el absceso cerebral, los trauma- 
tismos, y otras muchas, son causas que explican la hemiplejia 
en los jóvenes, sin contar que las enfermedades infecciosas [...] 
La parálisis general, la esclerosis en placa no entran en la línea 
de cuenta, faltan síntomas [...] podemos prescindir por com- 
pleto de la historia, de las hemiplejias consecutivas a la corea, 
lo mismo de las tóxicas e infecciosas, diabetes, tifoidea, uremia, 
etc. Son lesiones vasculares o tumores cerebrales las causas más 
frecuentes [...] 

¿Dónde localizar las lesiones? La afasia motriz lleva a loca- 
lizarla en la corteza o en la zona subcortical, muy cercana a la 
corteza, aunque generalmente es cortical. Está comprometido 
todo el dominio de la silviana, predominando la lesión en la 
circunvolución rolándica [...] Como va acompañada de afasia 
la localización es cortical. 

Falta el diagnóstico del proceso ¿Embolia? No parece serlo: 
no tiene lesión en los órganos, el corazón no está enfermo, no 
tiene aneurisma de la aorta, no tiene enfermedad infecciosa... 


288 


RicarDO Pou FERRARI 


¿Es una trombosis por reblandecimiento o una hemorra- 
gia? No creo en la hemorragia; es una lesión cortical; puede la 
hemorragia ir para allá arriba y dar afasia. Generalmente se ex- 
terioriza por hemiplejia de brazo y pierna, y como va acompa- 
ñada de coma, es difícil reconocer la afasia. Si la afasia ocupa 
el primer plano es porque el proceso es netamente cortical y 
solamente cortical. La hemorragia no existe y la hemorragia me- 
níngea no acostumbra producir una afasia tan clara, tan aislada. 

Este sujeto es sifilítico [...] Tuvo ya una hemiplejia iz- 
quierda hace unos años [...] Tiene Wassermann positivo [...] La 
sífilis produce una arteritis, una meningitis cerebroesclerosa o 
un sifiloma [...] 

Es un cuadro muy importante, y no pasa semana sin que 
tenga en mi consulta enfermos de esta clase, de hemiplejia or- 
gánica, en los que la sífilis es la causa más frecuente [...] 

¿Cuál es el pronóstico? No hay que hacer con demasiada 
soltura de cuerpo un pronóstico favorable, pues no sabemos 
hasta dónde ha ido el desastre cerebral [...] 

Se plantea el 606 e ignoramos hasta dónde puede llegar 
su acción profiláctica. Yo digo hace mucho tiempo que es nece- 
sario un tratamiento brutal, el que pone a cubierto hasta cierto 
punto, y que son necesarios una porción centigramos, que po- 
cos no bastan. 

Sin embargo, por nada del mundo debemos darle 606 
pues en estos enfermos cerebrales puede jugarnos malas pasa- 
das, cuando se les da. Pasa en la piel el fenómeno de Herxheimer 
cuando se inyecta el 606 [...] Aplicaremos en estos casos mer- 
curio, más tarde 606. 

Tal es caso sumamente vulgar pero de gran interés prácti- 
co y su interés lo hace precisamente su vulgaridad” [He aquí el 
acento didáctico de la clase]. 


Esta última frase es como uno de los pivotes en torno a los 
cuales gira la enseñanza clínica de Soca: buscar el interés aún en lo 
vulgar, lo frecuente, lo cotidiano... 


AoOKk 


289 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


Otro caso reproducido en la revista es a propósito de una pa- 
tología, totalmente distinta a la que viene de estudiarse y que, sin 
embargo, en cuanto a la metodología clínica, tiene tanto en común 
con ella, según veremos: 


“Las máscaras de la estrechez esofágica” (mayo 14 de 1912) 

Tenemos pues, esta enferma con un neoplasma de esófa- 
go, que se nos presenta al examen como una gástrica. Sin em- 
bargo, no crean que es esta sola la manera de presentarse: dicho 
neoplasma puede hacerlo de mil maneras distintas y se requiere 
cierta experiencia, cierta sagacidad clínica para despistarlos, tal 
como puedo afirmarlo basado en mi experiencia personal [...] 

La primera, la más común, es la máscara gástrica [enfati- 
za la importancia del empleo del tubo de Faucher para hacer 
diagnóstico de estrechez esofágica], o una adenopatía cervical 
[ganglio o signo de Troissier], o bien se queja de ronquera por 
parálisis de una cuerda vocal [afectación del recurrente izquier- 
do], o de tos y expectoración, de hipo, distensión de abdomen, 
dolores [...Es importante la] observación al radióscopo, dándo- 
le una oblea [...] 

Otro caso muy interesante vi en el Servicio de [Georges] 
Hayem [Paris, 1841-1933], en mi primer viaje a Europa. El je- 
fe de servicio, Thier, que me tomó por uno de esos americanos 
que van a tomar lecciones me dice: «Je vous ai montré le type 
le plus parfait de la gastrite muqueuse». Se trata, me dice, de 
un sujeto que traga bien, sin ninguna dificultad, pero que no 
come nada que sea espeso desde hace unos 4 ó 6 meses, ni pan 
ni carne, porque le hace mal. Total, empezó a tener vómitos en 
los que arroja mucosidades; en una palabra, es el tipo más per- 
fecto de la gastritis mucosa, no tiene disfagia de ninguna clase. 
A pesar de eso, yo [habla Soca] le garanto [al médico francés] 
que tiene un sindrome de estrechez esofágica. Como tenía que 
hacer, deja para el día siguiente el cateterismo. Lo veo a la otra 
mañana y me dice: «C'est épatant, vous aviez raison»”. Es un 
caso interesante y hace imagen demostrando la importancia de 
los vómitos de mucosidades. Nunca me engañan esos síntomas 
ni aún en las circunstancias más extraordinarias. 

La vez pasada veo a una vieja que se me queja de un dolor 
tremendo de las espaldas. Era muy flaca y parecía tuberculosa; 
la vieja esa se quejalba] de mucho catarro, tos; fíjense la ma- 
nera de presentarse la enferma. No desconfié nada: tose, con 


290 


RicarDO Pou FERRARI 


dolor en las espaldas, expulsión de mucosidades y por último, 
concluyó en confesarme que [esto sucede] cuando traga alguna 
cosa. Pan y carne no comía porque le hacía mal, pero tuve que 
sacárselo con tirabuzón. Con esto estaba ganada la mitad de la 
batalla, quedaba sólo el diagnóstico de la causa. Vi después que 
no pasaba nada a la radioscopia, se trataba simplemente de un 
cáncer de esófago. 

Una vez un enfermo viene a verme quejándose de su ri- 
ñón izquierdo y nada más que de dolor en el riñón izquierdo. 
Insisto extraordinariamente en el interrogatorio, lo exploré de 
todas las maneras imaginables. No hallé nada en el riñón. Era 
imposible averiguar qué enfermedad escondía tras esa singular 
máscara, pero ni por un momento se me ocurrió ni tampoco a 
ninguno de los médicos que lo vieron, que pudiera tratarse de 
una cuestión del esófago. 

No recuerdo bien cuál fue el lazo que me llevó a pensar en 
él, tal vez porque la experiencia me ha enseñado que la estre- 
chez del esófago se esconde tras las máscaras más extraordina- 
rias, el hecho es que interrogo bien, y ese individuo que nada 
había dicho, acabó por describir fenómenos de disfagia. 

Consideren Uds. ese particular dolor del riñón izquierdo 
y que nada más acusa el enfermo y tendrán Uds., una vez más, 
representado el espíritu singular de esos enfermos, que hacen 
así las dificultades de la clínica, que exige muchas veces una ho- 
rrible sagacidad para llegar al diagnóstico, para llegar a sacar del 
fondo de esa nebulosidad, de la inconsciencia, una multitud de 
fenómenos que es preciso sacarles con esfuerzos violentos. 

Es increíble cómo hay que partir de las cosas más extrañas 
para llegar al diagnóstico de cáncer de esófago |...) 


La última de las versiones recogidas, uno de los temas predilec- 
tos de Soca, sobre el que había publicado recientemente un trabajo 
muy importante en París, el asma que acompaña o enmascara a la 
tuberculosis. 


El vértigo laríngeo como síntoma del asma” (20 de abril de 
1912) 

A propósito del tabético que vimos días pasados en la sala, 
que tosía a golpes repetidos, pareciendo tos coqueluche y que 
representaba un caso de vértigo laríngeo, aunque incompleto, 
pues sólo a veces tenía obnubilación, vamos a hablar hoy de ese 


291 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


fenómeno que tiene múltiples gradaciones, que es frecuente en 
el tabes y que se presenta en otras enfermedades. 

El primer caso fue el de Charcot, tratándose de un tabéti- 
co en el que se producían fenómenos laríngeos a cada rato, apa- 
reciendo primero tos, con reprises de tiempo en tiempo, hasta 
que al fin se le inyectaba la cara, que se le hacía violácea, los 
ojos parecían saltársele de las Órbitas, por último caía la cabeza 
sobre uno de los lados, cesaba la tos y perdía el conocimiento 
durante un instante. A veces le sobrevenía este accidente diez 
doce, quince veces al día, combinándose siempre con los fenó- 
menos laríngeos. 

Son estos accidentes verdaderas epilepsias laríngeas. No es 
un vértigo, en efecto, porque mientras en aquellos hay falta de 
conciencia, en el vértigo persiste. El vértigo es el desequilibrio 
entre nuestra estática y la situación en el espacio, tal como ocu- 
rre durante el viaje en tren, en el que nos parece que no son 
sino los objetos del camino, los que se desplazan. Esos casos 
son probablemente de asmáticos con epilepsias laríngeas [...] 
Hay una forma de asma “frustre”, asma coqueluchoidea [...] 

Hay que saber y en la práctica se observa, que los asmá- 
ticos, con el ataque de asma de los más clásicos, con todo su 
carácter trágico, cuyo pecho hipersonoro está lleno de sibilan- 
cias violentas, que abandonan la cama, que abren las ventanas 
y aún mismo, que suben a la azotea, que describen ese ataque 
un día y otro día, una hora y otra hora, no hablarán para nada 
de la tos, elemento poco aparente en ese cuadro, que sobrevie- 
ne al final, acompañada de una expectoración abundantísima, 
que impresiona demasiado a los jóvenes, que llena una o dos 
salivaderas, con esputos purulentos, lo que induce a pensar que 
se trate de una vómica. 

No crean en ella, sin embargo, y recuerden este consejo 
práctico que les doy al pasar, pues esa expectoración abundan- 
te lleva a buscar un foco purulento profundo que la explique, 
cuando en realidad no es debida sino al asma. 

¿Quiere decir esto, que en el asma falta la tos como ele- 
mento primitivo? No, no falta; está en la penumbra, en un 
segundo plano. Es por eso que se debe insistir en las preguntas, 
interrogando minuciosamente, pues los otros elementos del 
primer plano son los que llaman la atención del enfermo, que 
nos hablará de su fatiga, de su opresión. 


292 


RicarDO Pou FERRARI 


Pero, hay otros enfermos que cuando se les pregunta de 
qué sufren, nos hablan de tos, que le ataca de noche frecuente- 
mente; tos violenta, en forma de accesos, que se suceden más 
próximos unas veces, que llegan hasta superponerse en otras, 
tomando el aspecto de los accesos de tos convulsa, en tanto que 
en otros enfermos esos accesos conservan su fisonomía aparte. 

No hablo aquí, sino de enfermos que se quejan de tos; si 
se les estudia el pecho, sobre todo, si se les examina de noche, se 
constatan fenómenos de asma claramente; sienten, después de 
toser, una cierta opresión; el pecho percutido revela hipersono- 
ridad; a la auscultación se nota inspiración débil, la espiración 
prolongada, sibilancias y enfisema . Esos enfermos son a veces 
pequeños. 

Es a esta forma a la que debe dársele el nombre de asma 
frustre coqueluchoide. 

Hasta ahora habré observado unos 10 a 12 casos de vérti- 
go laríngeo de origen asmático, lo que no es mucho para quien 
como yo ha observado no menos de 6 a 7000 casos de asma. 
No sé si debo atribuir esa cifra poco elevada al hecho de que 
hace sólo algunos años que lo busco con atención, ya que an- 
tes no estaba presente a mi espíritu, y, como dice muy bien 
Huchard, “on trouve ce que Pon cherche et on ne cherche que 
ce que Pon sait”. Antes se me han escapado, porque ignoraba 
su existencia [...]” 


Sobre el particular, narra un caso con cierto dramatismo; ha 
observado el enfermo en pleno ataque de tos: 


De repente, cae la cabeza sobre un costado, se desploma 
de la silla, presentando convulsiones sólo en el brazo derecho 
que había levantado. Tardó menos tiempo en producirse el ata- 
que que lo que yo empleo en narrarlo. Lo interrogo sobre lo 
que le pasa y me dice, debe haberme dado un ataque, pero 
no tenía conciencia, sólo se acordaba que había tosido. Estaba, 
pues frente a un verdadero ataque de epilepsia laríngea, que 
se repetía diez, doce, quince veces durante el día y durante la 
noche, desde hacía un par de años, y que si no fuera porque el 
enfermo cayó en la calle, no me hubiera posiblemente llamado 
la atención sobre ello [...] 


Y sigue el relato... 


293 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


¿A qué etiología obedece el vértigo laríngeo y con qué fre- 
cuencia se presenta? Cuestiones son éstas a las que no puedo 
responder por el momento. Solo diré que el elemento etioló- 
gico que parece predominar es el elemento nervioso. No tiene 
vértigo laríngeo el que quiere, sino el que tiene una mayor su- 
ma de predisposición nerviosa. Tal es lo que me parece resultar 
de mis casos: el viejo era un neurópata terrible, con toda clase 
de taras; la muchacha de tos coqueluchoide también era una 
neurópata extraordinaria y sumamente nerviosa. Fuera de este 
fondo nervioso no se puede reconocer por ahora ningún otro 
elemento etiológico especial... [otra vez aparece la idea de la his- 
teria] 


Trata el vértigo laríngeo como el asma: su pronóstico es benig- 
no, como el del asma, la terapéutica es la misma que la del asma. 


Finaliza, poniendo énfasis particular en lo que desea que sea 
retenido por los que escuchan la lección: 


Queda con esto incorporado un nuevo signo a la historia 
del asma. Charcot y el inglés Duquesne, al relatar sus casos, 
relatan para mí casos de asma, que dicen de broncolaringitis 
por un error de diagnóstico. 

Quería hablarles de estos interesantes fenómenos que no 
son nuevos, pero que como signos inconclusos e irrevocables de 
asma es un hecho nuevo. 


Magníficos esos tres exponentes de patologías, tan caros a Soca 
y tan notablemente presentados; con qué fineza se aproxima pro- 
gresivamente al diagnóstico, sin que, a la hora de la terapéutica, 
pueda hacer mucho nuevo. Había, en efecto, un “desfasaje diagnós- 
tico terapéutico”; algunos médicos caían en el nihilismo, el escepti- 
cismo; no así Soca, que siempre pensó que el médico podía aportar 
algún tipo de ayuda, aunque ésta no consiguiera siempre resolver la 
enfermedad sino que bastara para favorecer el ánimo con que la vive 
el paciente. Pero, además, se veía recompensado sólo con desplegar 
su metodología, la “gimnástica intelectual” que la acompañaba, a la 
que tenía “internalizada” por haberla visto practicar a sus maestros, 
haberla llevada a cabo él mismo innumerables veces, perfeccionán- 
dola. Para Soca, no sólo “lo raro es lo bueno”, como decía Paul 


294 


RicarDO Pou FERRARI 


Verlaine; también de lo vulgar y frecuente extraía enseñanzas, de 
acuerdo a las sutilezas con que se presentaba o de las condiciones en 
que daba. Sin jactancia, pero con válido orgullo decía que “lo había 
visto todo”; parecía gustarle “batirse a duelo con la enfermedad”, si 
bien comentan que a veces, luego de ver un paciente, con expresión 
de cierto desconsuelo, manifestaba: “No tengo la menor idea de lo 
que tiene...” 


Las lecciones de clínica médica,** recogidas por los Externos 
de los Hospitales, José May y Conrado Pelfort, correspondientes 
a los años 1909 y 1910, mecanografiadas, recogen las siguientes 
clases clínicas: Insuficiencia mitral y aórtica; Diagnóstico funcional 
del corazón. Parálisis pseudo bulbar. Eritema polimorfo purpúrico 
secundario. Aneurisma del cayado de la aorta. Estrechez neoplásica 
del esófago. Fiebre tifoidea y tuberculosis pulmonar. Sindrome pi- 
lórico. Epilepsia jacksoniana. Tumor de mediastino. Hemiplejia or- 
gánica. Insuficiencia mitral. Ictericia Catarral simple. Insuficiencia 
aórtica. “Tratamiento de las úlceras de estómago. Pseudo reumatis- 
mo tuberculoso. Pleuresía tuberculosa. Tabes. Sindrome frénico 
(3 lecciones). Gran neuralgia del trigémino. Fiebre tifoidea y tu- 
berculosis pulmonar. Tumor Cerebeloso. Neoplasma de esófago. 
Hidroneumotórax (2 clases). Ictericia catarral. Histeria. Tifoidea. 
Insuficiencia aórtica (2 lecciones) Hemiplejia orgánica (2 leccio- 
nes). Bocio exoftálmico. Leucemia mielógena (2 lecciones). En to- 
tal, 37 temas en un semestre. 


Revista “EvoLUCIÓN”%2 


En un trabajo aparecido en la revista “Evolución”, Pedro 
Escuder Núñez [Montevideo 1886-¿?] y Enrique Figari Legrand 
[Montevideo, ¿-?], publican 738 pacientes asistidos en las 36 camas 
de la sala Argerich durante el año 1914. “Registran 23 entidades 
patológicas, que clasifican del siguiente modo: tuberculosis pulmo- 
nar (88); sífilis (57); insuficiencia aórtica (37); fiebre tifoidea (31); 





431 Lecciones de clínica médica. Apuntes mecanografiados, 270 págs. Archivo Francisco 
Soca, MHN. 
432 Revista publicada entre 1905 y 1917 por la Asociación de Esudiantes. 


295 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


asma (29); gripe (25); nefritis (25); paludismo (18); reumatismo 
poliarticular agudo (31); arteriosclerosis (16); colitis (15); conges- 
tión pulmonar (14), hemiplejia (15). Con menos frecuencia: bocio 
exoftálmico (3); disentería amebiana (4); esclerosis tabetocerebelosa 


(1), meningitis por diplococo (1); enfermedad de Recklinghausen 
(1). 


AoOKk 


INTERNOS, JEFES DE CLÍNICA, JEFES DE CLÍNICA ADJUNTOS DE LA 
CLÍNICA DE SOCA 


Fueron sus Jefes de Clínica, entre otros, en 1899-1901, Martín 
Gastessi y, Alejandro Gallinal; 1912-1914: José Pedro Urioste;** 
1918-1919: Tabaré Regules; 1919-1920: Enrique Figari Legrand; 
1920-1921: Homero Muiños. Entre los Jefes de Clínica Adjuntos, 
estaban: 1917-1918: José E Arias; 1918-1919: Hernán Artucio; 
1919-1921: Eduardo Giuria.** 





433  Escuder Núñez, P., Figari Legrand, E. Observaciones clínicas. Evolución, 1914;1: 50- 
53; tomado de: Mañé Garzón, F. Pedro Visca, op ct, 1983; 2: 42-43. 

434 Según la biografía por Malosetti en el tomo II de Médicos Uruguayos Ejemplares, 
Urioste desempeñó los siguientes cargos en la clínica de Soca: 1909: Jefe de Clinica 
adjunto; 1913: Jefe de clínica médica encargado del servicio de Rayos X del Servicio 
y de enseñar semiología); 1914: Asistente honorario (Eduardo Wilson, comunicación 
personal, diciembre de 2020) 

435 An Univ (Montevideo), Supl N93, 1922:70-71. 


296 


XXXVI 


15 DE FEBRERO DE 1902 - 9 DE 


FEBRERO DE 1903, 
PARLAMENTARIO POR CUARTA VEZ (DIPUTADO) 
EN REPRESENTACIÓN DEL DEPARTAMENTO DE 
CANELONES, POR EL PARTIDO COLORADO. 
XXI LEGISLATURA. 


Y 


poca compleja, según fue visto, este parlamento es el que 
elige a Cuestas Presidente constitucional, luego de haber 


dado el golpe de Estado. 
Dice el semanario Rojo y Blanco, del 16 de febrero de 


1902, bajo el título “La nueva legislatura”.** 


La nueva Cámara de Diputados está ya constituida y al 
empezar la circulación de este número de Rojo y Blanco se 
inaugura solemnemente la XXI Legislatura, destinada á solu- 
cionar importantes problemas así políticos como económicos. 
El primer acto de la Cámara designando su presidente y vices, 
ha contado con el voto casi unánime de sus miembros y la lu- 





436 Rojo y Blanco. Semanario ilustrado. Año IL n. 61, año 3 (16 feb. 1902) pág. 183 
(con fotografías de Juan C. Blanco, Francisco Soca, Benito Cuñarro y José Romeu). 


297 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


cha en el Senado pa- 
ra la designación de 
su Mesa, si bien ha 
trabajado la imagina- 
ción del reporterismo 
de la prensa diaria, no 
ha agitado -dicho sea 
en honor á la verdad- 
á la opinión pública, 
en forma que pu- 
diera dejar entrever 
temores de solucio- 
nes inesperadas. Los 
doctores Benito M. 
Cuñarro  [Florida, 
1855-Montevideo, 
1941], José Romeu 
[Montevideo, 1851- 


2]97 y Francisco Soca De: Scarzolo Travieso: Figuras, figuritas y figu- 
rones. Álbum de caricaturas contemporáneas, 


Montevideo, 1904 (BNU) 





cuentan con la sim- 
patía de sus colegas, 
así colorados como nacionalistas, que no los presentaron como 
candidatos de lucha en sus respectivos bandos y cualquiera de 
los tres, en momentos de ocupar la presidencia de la Cámara, 
tendría de su parte la buena voluntad de todos ellos para man- 
tener la más perfecta armonía. 

En cuanto a la reelección del doctor Juan Carlos Blanco 
para la presidencia del Senado era esperada y no pudo á nadie 
sorprender el resultado de la elección. Se trata de un ciudadano 
distinguido sobre cuyos méritos ha dicho ya Rojo y Blanco su 
opinión con motivo de su elección en el año anterior y por lo 
que respecta á los vices de la Alta Cámara, designados en mo- 
mentos de cerrar este número, puede asegurarse que, como los 
anteriores ciudadanos citados, responderán á la alta confianza 
que en ellos se deposita y á la que son acreedores por sus cono- 
cidos méritos cívicos y personales. 





437 José Romeu fue médico, graduado en París; no hemos ubicado la tesis ni por conse- 
cuencia la época de sus etudios 


298 


RicarDO Pou FERRARI 





Cuñarro Romeu 


Rojo y Blanco, a pesar de su tarea de información grá- 
fica, no puede olvidar la trascendental misión de la nueva 
Legislatura, que una vez integrado en Noviembre el Honorable 
Senado, debe resolver importantísimos problemas [se está re- 
firiendo a la elección del sucesor de Cuestas en la presidencia 
de la República, que debería gobernar a partir del 19 de marzo 
de 1903] y hace votos porque los representantes del pueblo 
se inspiren con anhelo y fervor patriótico, al dar su voto para 
contribuir á ellos, en los altos destinos que están reservados á la 
República y de los cuales han sido constituidos guardianes. ** 





438 Similar apreciación trae: “Caras y Caretas”, 22 de febrero de 1902, 177: 171. 


299 


XXXVII 


lO DE FEBRERO DE 1902- 6 DE 


FEBRERO DE 1907. 
PARLAMENTARIO POR QUINTA Y SEXTA 
VEZ (SENADOR), EN REPRESENTACIÓN DEL 
DEPARTAMENTO DE CANELONES, POR EL 
PARTIDO COLORADO . XXI LEGISLATURA.*? 


roducida la renovación parcial del Senado en 1902, ingresa 
Soca como miembro de la Cámara Alta en representación 
del Departamento de Canelones, mientras Batlle ocupa la 
presidencia del Senado y la Asamblea General. 


Se aproximaba la designación del muevo presidente de la 
República. El candidato que parecía contar con mayores posibili- 
dades para ser electo en marzo del año siguiente, era Juan Carlos 
Blanco Fernández (Montevideo, 1847-1910); * Batlle y Ordóñez 
no tenía chances. Este último fue reelecto presidente del Senado el 


14 de febrero de 1903. 





439 Hay que tener presente que el Senado se elegía por terceras partes cada dos años. 
440 Futuro suegro de Soca. 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


Sin embargo, varios factores determinaron un cambio en la 
configuración de los 45 votos mínimos necesarios sobre un total 
de 88 para la futura elección presidencial. En primer lugar, la in- 
fluencia del presidente Cuestas, que deseaba terminar en paz su 
gestión y conseguir luego la autorización legislativa para retirarse 
del país -temía ser asesinado (como su antecesor) si permanecía 
hasta cumplir un año del fin de su mandato, tal como estipulaba la 
Constitución-, razón por la cual quería tener buena relación con el 
próximo presidente. La tenía con Batlle, no obstante lo cual pro- 
pició la candidatura de Eduardo MacEachen (Montevideo, 1839- 
1904). Parte de los votos colorados de Blanco también fueron a 
este. En segundo lugar, la influencia del poderoso caudillo Aparicio 
Saravia que, si bien no quería verse involucrado directamente en 
la política, deseaba mantener o acrecentar los logros obtenidos en 
el pacto de La Cruz, indujo a que el Directorio prohibiera que los 
nacionalistas votaran a un candidato colorado. En tercer término, 
el acercamiento -promesas mediante- de Batlle con ocho parla- 
mentarios del Partido Blanco; cuatro de ellos formaban el grupo del 
Senador Eduardo Acevedo Díaz (Montevideo, 1851-Buenos Aires, 


1921), apodado en adelante representante de “los Calepinos”,*! y 
eran los diputados José Romeu, Lauro V. Rodríguez y Eduardo 
Anaya, que fueron expulsados del Partido conjuntamente con su 
líder; los otros cuatro eran los diputados nacionalistas Juan Gil, 
Arturo Smith, Mario L. Gil y Alfredo Vidal y Fuentes, que sólo fue- 
ron censurados. En cuarto lugar, la tenaz e inteligente intervención 
de Batlle sobre los seis colorados que habían apoyado la candidatura 
de Blanco y que rechazaban a Cuestas y a MacEachen. En la vota- 
ción que tuvo lugar el 28 de febrero de 1903, Batlle obtuvo 55 su- 
fragios,*2 Enrique Anaya, 23; Aurelio Berro, 3 y Vásquez Acevedo, 
1 (el de Batlle) .*% 





441 Este nombre viene de un caballo de carrera así apodado, que siendo de pelaje blanco, 
terminó ganando, pero oscuro a causa del barro que levantó en la pista. 

442 Entre ellos, el de José Enrique Rodó, perteneciente originalmente al grupo de Blanco. 

443 Martínez Coll, Juan Carlos. Uruguay, un destino incierto, Montevideo, 2012: 272. 


302 


RicarDO Pou FERRARI 





Rojo y Blanco, año TI, diciembre 13, 1902, N* 104, página 13. 
Con gran fortuna ha triunfado/En múltiples chifladuras. 
Fue Consejero de Estado, / sabio, rico y diputado 

(y esto en dos Legislaturas) / Catedrático, escritor 

y algo que no es del caso.../ (Caramba si este Señor, 

que ahora sube a Senador), /se anima y apura el paso, 
usando ahora su activa ciencia, / Se nos planta ahora en la 
misma Presidencia! 


Es muy expresiva esta apostilla, en cuanto manifiesta que ha 
triunfado en “múltiples chifladuras” [?] y lo cataloga de “sabio, 
rico y diputado”. Además, lleva a pensar que la presidencia de la 
República no habría estado lejos de las ambiciones políticas de 
Soca, cosa que historiadores de la jerarquía de Milton Vanger ni 


303 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


siquiera insinúan.*% Soca formaba parte del grupo que respaldaba a 
Mac Eachen y fue quien tejió -según su propia versión- el acuerdo 
interno entre los integrantes de los distintos sectores colorados, de 
modo que todos votarían al candidato que obtuviera la mayoría 
(que fue, en última instancia, Batlle). Tal como se había pactado, 
obtenida la unanimidad de votos por Batlle (salvo el suyo propio, 
que lo hizo por J. A. Capurro), se nombró una comisión para po- 
nerse en contacto con otros grupos políticos y obtener el máximo 
de votos para el candidato colorado. La misma estuvo integrada por 
Soca, José Serrato y J. A. Capurro. 


Como consecuencia de los movimientos que han sido breve- 
mente expuestos y como se verá más adelante, José Batlle y Ordóñez 
fue electo Presidente de la República por el período 1% de marzo de 


1903 - 19 de marzo de 1907. 





444  Vanger, Milton. José Batlle y Ordóñez of Uruguay. The creator of his times. 1902-1907, 
Harvard University Press, Cambridge, Massachusetts, 1903, 319 págs. 


304 


XXXVII! 


CUARTO VIAJE A EUROPA: 1903 


n abril de 1903, Soca, tras pedir licencia en la Facultad con 
la excusa de tener que viajar “para completar algunos tra- 
bajos científicos en marcha”, parte para Europa acompa- 
ñando al matrimonio formado por Antonia Falco Accinelli 
de Peirano -paciente de Soca, aquejada de una grave tuberculosis 
pulmonar- y Juan Peirano Soracco, fuerte comerciante de plaza,*% 
que viajaban en compañía de su hija menor Orfilia, que luego sería 
esposa del Dr. Héctor Homero Muiños. El propósito del viaje era 
que la paciente pasara un tiempo en los Alpes, procurando me- 
joría a su enfermedad, recurso que era habitual en aquella época. 
Desembarcaron en Génova y se trasladaron luego a la montaña. 


Ocurrido el predecible deceso de la señora, Peirano retorna con 
el cadáver de su esposa y su pequeña hija a Montevideo, en tanto 
que Soca viaja a París. 


AOK 





445 Nacido en el pueblo de Chiavari, próximo a Génova, emigró al Uruguay, con doce 
años, en 1861. Contrajo matrimonio en 1886; tuvo cinco hijos; la más pequeña Or- 
flia es la que se menciona en el relato (De: Claudia Amengual, Rara Avis, op cit). 


305 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


UN RETRATO /CARICATURA 





De: Figuras, figuritas y figurones. Álbum de caricaturas contemporáneas. Da- 
vid Scarzolo Travieso, Montevideo, 1904. BNU. 


Una de las “Figuras, figuritas y figurones” que forma el Albúm de 


Caricaturas de David Scarzolo Traviero, “*es el siguiente: 


FRANCISCO SOCA 

Es un sabio y de verdad. Gran médico: ojo clínico extraor- 
dinario; ciencia abundante y modernísima. Aquí se le pondera; 
en París y en Berlín se le respeta. Es una especie de filósofo a 
lo Diógenes y a lo Menipo; tiene por la humanidad entera el 
más absoluto y profundo desprecio. Se hizo político y basó su 
política sobre sus convicciones filosóficas. Como es natural, el 
éxito le sonríe siempre. Es ya senador: será en cualquier mo- 
mento presidente del Senado...y después ¿quién sabe? ¡Otros 





446 Luis Scarzolo Travieso (Montevideo, 1876-1940) fue un escritor, periodista y cronis- 
ta, cuyos seudónimos fueron: Trav, Travieso, Puck, Ripioso, Juan Cachupin, El Tío 
Rebenque, T (Autores. Uy). 


306 


RicarDO Pou FERRARI 


que valen mucho menos que él!... Con eso sueña. Quiere ser 
médico de cabecera de este país enfermo para propinarle un 
tratamiento de su invención en que las duchas y los sinapismos 
irán sabiamente combinados. También acudirá a las friegas, si 
no es porque el país ya está cansado de tanto dejarse fregar. 
Antes era médico obligado de todos los presidentes, pero desde 
que es senador y por consiguiente, PAPABILE, ha perdido tan 
alta clientela. ¡Ya no hay confianza en este bajo mundo! Datos 
complementarios: Está poderoso, es soltero, es un gran orador 
y no usa cepillo. 


Esta ilustración es fuerte por su mensaje gráfico, que muestra a 
un individuo maduro, serio, pendiente sólo del libro que sostiene 
entre poderosas y casi se diría rudas manos, bajo un haz de luz que 
viene de lo alto. 


No lo es menos el comentario que la acompaña. Se lo define 
allí por atributos propios de su profesión, con adjetivos superlativos 
que denotan que el aludido se mantiene al día y es reconocido en 
cualquier parte del mundo. 


Quizás lo mejor venga a continuación: lo refiere como un mé- 
dico filósofo. Como sabemos, en su juventud tuvo alguna veleidad 
en la materia; sus discípulos también destacaron esta faceta más de 
una vez, señal de que les transmitía ideas al respecto. En este caso, se 
lo compara con dos filósofos griegos de la escuela cínica, aludiendo 
a su carácter austero, recto, crítico del mundo, que poco le preocu- 
pa y al que desprecia, rasgos que efectivamente asoman en algunos 
de sus discursos parlamentarios, en los que enfrenta sin miramien- 
tos al establishment político y administrativo. 


La última parte, sugiere la posibilidad de que Soca aspirara 
a la presidencia de la República, lo que -si bien era posible por su 
condición de Senador y también había sido insinuado por “Caras 
y Caretas”- no parece que se haya planteado. El autor de este breve 
retrato se sirve de la metáfora del “médico de cabecera de un país 
enfermo”, capaz de aplicar cambios profundos de “curación de las 
patologías políticas” que venían arrastrándose desde décadas atrás. 
Y eso, utilizando “friegas” enérgicas; Soca era adicto, en efecto, a 
prescribir medicamentos drásticos: sangrías profusas, severas dietas 


307 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


de “desintoxicación”... Algunos políticos contemporáneos suyos, tal 
el caso de Pedro Manini Ríos, aseveraron las escasas condiciones de 
Soca en ese ámbito, quizás sólo por rivalidad o envidia. 


Finaliza con otras facetas: es un hombre *soltero (lo sería muy 
poco tiempo más, pero sin duda era curioso en de esa época, cuan- 
do a los cincuenta ajos se estaba en el límite de la expectativa de 
vida), poderoso, gran orador y que no usa cepillo” (era conocida la 
escasa proligidad del atuendo de Soca, que a menudo lucía corbatas 
“salpicadas de sopa”, lo que por otra parte ya había sido apuntado, 
tantos años antes por el lúcido Vázquez y Vega: esta observación po- 
dría tener un significado menos explicito: el que Soca no se midiera 
en expresar sus opiniones públicamente, y lo hiciera sin *cepillar” 
mucho sus dichos). 





447 Ver Pedro Manini Ríos. Anoche me llamó Batlle, Montevideo, 1973, 473 págs. 


308 


XXXIX 


EL AÑO 1904 


LA GUERRA CIVIL DE 1904 


El gobierno batllista sufre desde el comienzo de su adminis- 
tración las consecuencias de la debilidad surgida del pacto de la 
Cruz, que había dejado, según expresión del historiador Juan E. 
Pivel Devoto, el país dividido en dos mitades: la norte, al mando 
del general Saravia; la sur, del gobierno. Entre marzo y noviembre 
de 1903, el caudillo blanco promueve movimientos de insurrección 
armada. El 1% de enero de 1904, se inicia la segunda revolución, 
sangrienta guerra civil, que culminará el 24 de setiembre de 1904 
con la Paz de Aceguá, que consagra el triunfo del oficialismo y una 
relativa paz para que el país comience a modernizarse de acuerdo a 


las ideas de Batlle. 


DISCURSO DE SOCA SOBRE LIBERTAD DE PRENSA 


En junio de 1904, en plena guerra civil, circunstancia en la 
que se había instaurado la censura de prens, Soca pronuncia en 
el Senado un memorable “Discurso sobre los proyectos relativos a la 


309 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


libertad de imprenta”% a nuestro modo de ver otra de las grandes 
piezas oratorias de nuestro biografiado. 


Se muestra contrario a la guerra en cualquier época, lugar o 
circunstancia y califica de “bárbaros” a “los pueblos que recurren a 
la guerra para dirimir sus diferencias internas”. 


Afirma que 


la prensa es el heraldo del pueblo, el vehículo por donde 
nos llegan sus anhelos, la voz con que grita sus resoluciones. 
Y si esto es la prensa, ¿por qué hemos de mantener el régimen 
férreo a que se halla sometida? ¿Por qué no hemos de devolverle 
la libertad que las leyes le acuerdan? 


Y si bien —agrega- el presidente Batlle ha dado su opinión, no 
creerá por un instante que se resumen en [los gobernantes] toda la 
inteligencia y toda la sabiduría política.” Vemos cómo lo hostiga... 


Habla seguidamente de “la excelente trayectoria de la prensa 
nacional” de la importancia de defenderla libre, 


ya que sólo ella puede desenvolver, iluminar, llevar a la 
conciencia de los ciudadanos lo que sólo son sentimientos os- 
curos, informes y larvas de ideas [...] Si se busca la paz, ésta sólo 
puede hacerse fecunda y duradera, con una amplia y luminosa 
discusión, en que tengan la palabra todos los anhelos y todos 
los intereses legítimos. 


Debe finalizar la guerra, dice: 


Acaba de librarse la terrible batalla de Tupambaé, donde 
han corrido arroyos de sangre. El gobierno ha vencido magní- 
ficamente, gracias a la pericia de sus generales y a la bravura de 
sus soldados [...] Es evidente que si los revolucionarios no han 
podido triunfar en esta acción, no triunfarán ya en ninguna. 
Pero, en cambio, se han batido con un heroísmo que sólo pue- 
de compararse al de los bravos defensores del Gobierno. Han 
salvado, sin duda alguna, el honor de esta jornada [...] 

No acepta una paz que sea fruto de dividir al país en 
feudos, ni la hecha a sablazos [...] Plegarnos, someternos, adap- 





448 Diario de Sesiones de la Cámara de Senadores. Tomo 83, sesión del 5 de julio de 
1904, pág 476-492 y Selección de Discursos, op cit, 1972: 2: 289-311. 


310 


RicarDO Pou FERRARI 


tarnos a la realidad, siquiera sea retorciendo nuestro corazón y 
negando nuestra mente: eso es la mitad de la política. Es triste, 
es cruel para espíritus generosos y de altísimas concepciones, 
pero es así, y ese mal no tiene remedio. Y por lo demás, ¿no es 
eso lo que ocurre en todas las obras del hombre? Médicos, abo- 
gados, financistas, artistas ¿hacemos otra cosa en nuestra vida 
que torturar nobles ideales? [...] No queda otra salida que los 
fuertes hagan algunas concesiones, que los débiles renuncien a 
reivindicaciones imposibles [...] Digo que los pactos son bue- 
nos, son necesarios, que los pactos son la condición misma de 
la vida de los individuos en las naciones [...] 

Nuestros partidos son tradiciones, nuestros partidos son 
odios, nuestros partidos son amores que tienen la animalidad ins- 
tintiva, la intensidad, la fuerza del amor de las madres, del amor 
de los hijos, de todos los mayores amores humanos. De aquí la 
energía, la violencia, el heroísmo con que los defienden. Son dos 
religiones, son dos iglesias. Es una desventura, pero es así. 

Sólo la prensa puede formar el ambiente propicio a los 
grandes avenimientos fraternales, templando esta atmósfe- 
ra cargada con el vaho de la sangre y los fragores de la lucha 
[...]¿Quién si no la prensa, con sus mil lenguas de bronce, con 
su magia incomparable, podría realizar ese prodigio [...] Que 
hable, pues, la prensa; si ayer debió callar, ahora debe hablar 
[...]; que excogite fórmulas, que las eche a los cuatro vientos; 
que fecunde todas las iniciativas generosas; que reúna en un haz 
poderoso todas las buenas voluntades empeñadas en encadenar 
este viento de desastre que sopla sobre la República. 


José Enrique Rodó, Diputado entonces, coincide con esta po- 


sición, pronunciando otro discurso. 


COLOCACIÓN DE LA PIEDRA FUNDAMENTAL DEL NUEVO EDIFICIO DE LA 


FACULTAD DE MEDICINA 


Ese mismo año, apenas terminada la contienda, el 22 de octu- 


bre, bajo el decanato de José Scoseria y en presencia del presidente 


de la República, se procede a la colocación de la piedra fundamental 
del nuevo edificio de la Facultad de Medicina, en la plaza “Sarandí”, 


oportunidad en la que Soca hace uso de la palabra. Esta distinción 


estaba más que justificada, habida cuenta de su denodada actuación 


311 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


parlamentaria en pro de ubicar en ese emplazamiento la Casa de 
Estudios, idea a que otros se negaban y proponían construirla en 
el Cerrito de la Victoria, aduciendo que no se debía “suprimir un 
pulmón verde de la ciudad.” 





Vista general de la Plaza de las carretas el día de colocación de la piedra fun- 
damental de la Facultad de Medicina. De: Biblioteca Nacional de Medicina 


+ 





Colocación de la piedra fundamental de la Facultad de Medicina: el Pre- 
sidente de la República y su comitiva; Soca es el segundo a la derecha de 
Batlle. De: Biblioteca Nacional de Medicina 


312 


RicarDO Pou FERRARI 





ADT 
Colocación de la piedra fundamental de la Facultad de Medicina. 1: Juan 
A. Ramírez; 2: E. Monteverde; 3: J. Scoseria; 4: E. Acevedo: De: Biblioteca 
Nacional de Medicina 





INSISTENCIA POR LOGRAR SU ELECCIÓN COMO PRESIDENTE DEL 
SENADO 


449 


De ese mismo año 1904 son las siete cartas de Soca a Batlle 
(no se han conservado las de Batlle, si las hubo) reclamando la pre- 
sidencia del Senado, que al parecer el presidente le había prometido 
y que recién obtuvo en 1905. 


Llama la atención la dureza del estilo que va “in crescendo”. 
Soca le recrimina -sin tutearlo pero manteniendo las formas- no 
haber cumplido con su compromiso, habiendo sido él -a su crite- 
rio- el “artífice” que le había permitido alcanzar a Batlle el alto ran- 
go que ahora ocupaba (por el acuerdo entre los sectores del Partido 
Colorado, antes mencionado). 


Algunos ven en estos documentos algo extraño y fuera de lu- 
gar, o una manifestación más de la falta de tacto o del carácter fuer- 





449 Archivo Francisco Soca, MHN, Archivo General de la Nación, colección Pivel Devoto. 


313 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


te de Soca. A nuestro modo de ver, denotan el estilo directo, sincero 
y apasionado de este, que no se andaba con vueltas para decir lo 
que pensaba y defender lo que creía justo. Por otro lado, en este 
caso particular, se dirigía, más que al estadista, a su compañero de 
estudios, de los “tiempos de bohemia” como él mismo escribe, con 
el que suponemos mantenía cierto trato de camaradería -si no amis- 
tad- y por consiguiente de confianza; ya eran, no obstante, lejanos 
los tiempos de los cursos de filosofía de El Ateneo en los que Soca y 
Batlle solían enfrentarse en constantes discusiones. 


Entre el 9 de febrero y el 27 de mayo de 1905, siendo Senador 
por Canelones, es electo Presidente del Senado durante la XXI 
Legislatura, banca a la que renuncia en mayo de 1907. 


Al respecto dice Vanger: 


Batlle trabajó duramente para evitar la re elección de [Juan] 
Campisteguy [Montevideo, 1858-1937] como Presidente del 
Senado. No creía que [este], uno de sus más cercanos amigos 
políticos y personales, estuviera complotado con los naciona- 
listas [...] que usaban su nombre para convencer a potenciales 
revolucionarios para una vasta conspiración, que Batlle quería 
evitar [...] Varios senadores blancos y colorados estaban dis- 
puestos a votarlo; Batlle procuró lograr mayoría para Blengio 
Rocca [Montevideo, 1867-1935], uno de los nuevos senadores 
colorados [...] Los “seniors” no lo admitieron. Entonces Don 
Pepe cambió por el Dr. Francisco Soca, líder de los maceache- 
nistas en 1903, que por mucho tiempo lo había urgido para 
ocupar la presidencia del Senado como recompensa por su ac- 
titud cooperativa durante las últimas semanas de la campaña de 
1903. Con ese motivo llamó a los senadores a Piedras Blancas 
y les pidió de votar por Soca. Juan Pedro Castro había sufri- 
do lo que ahora le tocaba a Campisteguy, no obstante estuvo 
de acuerdo que “no es buena política llevarlo a la presidencia 
del senado”. [José] Espalter [Montevideo, 1868-1940] le había 
prometido su voto a Campiteguy, pero en ese momento, en 
que estaba en juego la elección de Williman como presidente 
de la República, rompió su promesa. Quedaba un voto dudoso, 
el del senador Rodolfo Vellozo, un nacionalista que no conta- 
ba con la simpatía del Directorio, y viejo amigo de Soca y de 
Batlle. Don Pepe pidió a Soca que hiciera una visita a Vellozo. 


314 


RicarDO Pou FERRARI 


En una larga entrevista Velloso le comentó a Batlle “que daría 
su voto sin pedir nada a cambio. La elección de Soca fue por 
nueve votos a su favor contra ocho por Campisteguy. % 


Según sugiere esta versión, el nombre de Soca no habría sido 
sino la última alternativa de Batlle para evitar la llegada de su viejo 
examigo, entonces bajo sospecha de traición. 


Renunció Soca al Senado en 1907 al ser designado Rector de 
la Universidad. Sin embargo y pese a la brevedad en el desempeño 
del cargo, hizo valer esa jerarquía de “Ancien Vice-Président de la 
République” en el curriculum que presentó ante la Academia de 
Medicina de París en ocasión de postdularse para formar parte de 
esa institución,%*! de la que fue elegido como Miembro extranjero 
en 1917, según se verá más adelante. En realidad, la figura de vi- 
cepresidente no estaba aún definida constitucionalmente, cosa que 
ocurrió recién al entrar en vigencia la Carta Magna de 1934, siendo 
en tal ocasión otro médico, Alfredo Navarro Benítez quien ejercie- 
ra por primera vez dicha investidura.*? 





450  Vanger, Milton, 1963, op cit: 230-232. 

451 Archivo Francisco Soca, MHN. 

452 Pou Ferrari, Ricardo. Alfredo Navarro. Maestro de la cirugía uruguaya, Montevideo, 
Plus Ultra ed, 2015. 


315 


XL 


MATRIMONIO Y NACIMIENTO DE SU 
Ha: 1905 y 1906 


1 6 de abril de 1905, contrae enlace con Luisa María de las 
Mercedes Blanco Acevedo (Montevideo, 1882- 1968), que 
había conocido en ocasión de una consulta médica por una 
leve indisposición de la joven, a quien continuó luego tra- 
tando socialmente hasta que llegaron a formalizar el compromiso 


matrimonial. 


Fueron testigos en el acto civil: José Batlle y Ordóñez -presi- 
dente de la República- y Eduardo Acevedo Vásquez (Buenos Aires, 
1857-Montevideo, 1948) - jurisconsulto y rector de la Universidad 
-. Actuaron como padrinos de la ceremonia religiosa, los padres 
de la contrayente: Juan Carlos Blanco Fernández y Luisa Acevedo 


Vásquez. 


317 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 





Fotografía que puede corresponder a la boda, en casa de Juan Carlos Blan- 
co, ya que aparecen en primer plano los novios y en segundo plano, a la 
derecha, Batlle y Ordóñez (MHN) 


De ese modo, a los 49 años de edad (de acuerdo con la fecha 
de nacimiento que consideramos válida -1856-, aunque en el expe- 
diente matrimonial dice 1862, por lo que -según esto último- te- 
nía 42 años), Soca se une en matrimonio a una mujer veinte años 
menor, perteneciente a una familia de renombre social, político e 
intelectual. Él ya era, a esta altura, una personalidad reconocida y 
tenía una posición económica sólida. 


Según Ricardo Goldaracena, la familia Blanco procede de La 
Coruña, de donde era oriundo Pablo María Blanco, que emigró 
a Montevideo muy joven y “casó con Rita Fernández, nacida en 
Córdoba y emparentada con el Vicario Apostólico Lorenzo Antonio 
Fernández”. Pablo Blanco muere sin dejar fortuna, quedando la 
educación de los hijos a cargo de la madre. 


Uno de ellos, Juan Carlos, obtiene la licenciatura en 
Jurisprudencia en 1870, es parlamentario en 1873, más tarde 
Senador, Catedrático de Derecho Civil y uno de los promotores 
del El Ateneo. Alternativamente, formó parte del Partido Colorado 
y del Constitucional, fue opositor a Latorre, desempeñó la cartera 


318 


RicarDO Pou FERRARI 


de Relaciones Exteriores bajo el gobierno de Santos; fue presidente 
del Consejo de Estado durante la dictadura de Cuestas. Por último, 
otra vez Senador y en 1903 —como ya fue visto- fue uno de los 
candidatos a la presidencia de la República. 


“Casó en 1877 con Luisa Acevedo, hija de Eduardo Acevedo 
Maturana (Montevideo, 1815-Goya, Corrientes, 1863) -el codi- 
ficador- y de Joaquina Vásquez Fernández (suegros de José Pedro 
Varela, casado con su hija Adela). 


Del matrimonio Blanco Acevedo nacen: Juan Carlos 
(Montevideo, 1879-1952), diplomático, escritor y  canci- 
ller en 1925, casado con Margot Idiarte Borda Platero; Daniel 
(Montevideo, 1879-1971), abogado, casado con María Estradé; 
Eduardo (Montevideo, 1884-1971), médico y político, casado 
con Sara Shaw; Pablo (Montevideo, 1885-1935), abogado e his- 
toriador, casado con Rosina Pérez Butler; Luisa -la novia-; María 
(Maruja) (Montevideo ?-1971), escritora y promotora cultural, ca- 
sada con Julio Raúl Mendilaharsu (Montevideo 1887-1923), poeta 
y Sara (Montevideo, 1892-1974), casada con el abogado Agustín 
de Urtubey.”** 


Sin duda este grupo constituyó uno de las estirpes más re- 
presentativas desde el punto político y cultural del Uruguay de los 
siglos XIX y XX. Conocemos la vinculación de Soca, primero con 
su suegro en el Senado, más tarde con su cuñado Juan Carlos, que 
actuó como Ministro del Uruguay en París y con quien trabó amis- 
tad. Igualmente, con Eduardo, que tuvo una destacada actuación 
como cirujano en Francia durante la Gran Guerra, continuando 
la carrera más tarde en Uruguay; fue además político (años des- 
pués, postulante a la presidencia de la República), de gran cultura 
general, digno de haber sido -pese a la diferencia de edades- uno 
de los interlocutores privilegiados de Soca; fue llamado cuando la 
enfermedad final de este, episodio sobre el que Eduardo escribió un 
relato.*% Seguramente también Soca intercambió conocimientos y 





453  Goldaracena, Ricardo. El libro de los linajes. Familias históricas uruguayas del siglo XIX, 
Montevideo, 2001, Arca ed, Tomo 1, págs. 49-50. 

454 Blanco Acevedo, Eduardo. La muerte de Soca, Montevideo, Tip La Oriental, 1944, 7 
págs., incluido en otro, Al margen del quirófano, Montevideo, 1945 


319 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


mantuvo largas charlas con otro de sus cuñados, Pablo, notable his- 
toriador, al igual que con Julio Mendilaharzu, poeta eximio, y su 
esposa, mujer de gran nivel intelectual, lo que debió haber influido 
además, sobre las inclinaciones literarias de Susana Soca —la única 
hija del matrionio Soca-Blanco-, personaje inefable de la cultura 
uruguaya, que ha sido objeto de varios estudios, entre ellos los de 


Juan Álvarez Márquez *%* ** 10% 


y de Claudia Amengua 


Según esta última autora, “Luisa fue una mujer de su tiempo y 
se mantuvo en un plano secundario”. Era sumamente culta, habla- 
ba francés e inglés; ferviente católica; debió afrontar primero una 
viudez temprana -tenía 33 años- y más tarde -luego de llevar una 
existencia errante entre Paris y Montevideo- sufrir la trágica muerte 
de su hija en un accidente de aviación en Río de Janeiro, ocurrido 
en enero de 1959. La sobrevivió nueve años, período que debió 
ser de una gran soledad, sólo acompañada de recuerdos, pero que 
supo llenar manteniendo viva la memoria de los suyos y en obras 
de beneficencia. 


AoOKk 


DISCURSO EN EL ACTO DE COLOCACIÓN DE LA PIEDRA FUNDAMENTAL 
DEL PALACIO LEGISLATIVO: “EL ESTADO DEL ALMA NACIONAL... ” 


El 18 de julio de 1906, ante numeroso público, a primeras ho- 
ras de la tarde, tiene lugar la ceremonia de colocación de la piedra 
fundamental del Palacio Legislativo. Durante la misma, el presiden- 
te Batlle arroja un poco de mezcla en un pozo sobre la piedra, sir- 
viéndose de una pala especialmente diseñada al efecto. En calidad 
de presidente de la Asamblea General, Soca abre la oratoria, que 





455 Álvarez Márquez, Juan. Más allá del ruego: vida de Susana Soca. Montevideo, Linardi 
y Risso, 2007. 

456 Álvarez Márquez, Juan Susana Soca, esa desconocida. Montevideo, Linardi y Risso- 
Universidad de Montevideo, 2001. 

457  Amengual, Claudia. Rara avis. Vida y obra de Susana Soca, Montevideo, Taurus,ed, 
2010. 


320 


RicarDO Pou FERRARI 


continúa con unas palabras de Batlle y finaliza con un mensaje de 
Juan B. Otero, presidente de la Cámara de Diputados. Y* 


Hace alusión Soca en esa ocasión al “estado del alma nacio- 
nal”,9” refiriéndose así a la atmósfera que ser respiraba luego de la 
paz de Aceguá. Hace seguidamente un canto al renacimiento de 
la nación: incremento de la población, las obras, las ciudades, la 
riqueza pública, los capitales, el precio de la tierra, los caminos, las 
vías férreas. Se refiere a la creación de las escuelas de agronomía y 
veterinaria, “escuelas sabias que han de dar la base científica y el mé- 
todo creador a nuestras industrias demasiado instintivas y expuestas 
a los dolorosos fracasos del empirismo [...]” 





Medalla conmemorativa de la colocación de la piedra fundamental del 
Palacio Legislativo, obra de Javier Gotuzzo, 1906, BNU (medallas) 


Continúa luego: 


Montevideo se va. El Montevideo simple, primitivo y 
amable, con sus casitas sonrientes en la gloria de la luz, de una 
arquitectura tan candorosa, el Montevideo colonial, encanto 
y amor supremo de nuestros padres, la ciudad gentil e ilustre 
se desmorona [...] En breve sólo le sobrevivirán las calles lu- 
minosas que fueron marco de sus antiguas gracias. Una nueva 





458 El Dia, 20 de julio de 1906, pág 1, col 8; pág 2, col 1 y Selección de discursos, op cit: 
331-341. 

459 Esta expresión fue utilizada el 19 de marzo de 2000 por el Dr. Jorge Batlle Ibáñez, en 
su mensaje a la Asamblea General, en ocasión de la asunción de la primera magistra- 
tura; no citó a Soca. 


321 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


ciudad surge potente y grandiosa, que será una de las bellezas 
de la tierra americana, acaso sin la apariencia monumental de 
las grandes ciudades europeas, pero con una gracia de luz bajo 
su cielo ateniense que no será nunca superada [...] 


La erección del nuevo edificio es parte de ese movimiento uni- 
versal “que arrastra al país entero hacia el trabajo, hacia el progreso, 
hacia las grandes innovaciones [...]” 


Da cuenta de que con la construcción del nuevo local para el 
parlamento, se ha decidido “abandonar los altos del Cabildo, que 
alojaban mal la dignidad augusta de la asamblea de la República.” 


Además -continúa- el mismo 


es un monumento griego, no puro sin duda, pero de una 
serena belleza [...] Imitar a los griegos con esa noble franqueza, 
es amar y admirar a la vieja Hélade. Y amar y admirar a esa 
tierra maravillosa es una virtud y acaso el principio de todas las 
artes y todas las ciencias. 


Sigue entonces una elegía a Grecia, que termina así: 


¡Pues qué! el sentido de la belleza, ¿no es acaso algo así 
como la aristocracia de las almas humanas? [...] Cosas bellas 
entre los espectáculos de la vida diaria forman el sentido es- 
tético de los pueblos -sentido educador, sentido civilizador, 
sentido exquisito que puede allanar muchas asperezas -ven- 
cer muchos odios [...] Ese edificio es, pues, una buena acción 
[...] Hagamos, pues, obras fuertes, obras buenas, obras bellas. 
Cuando nos une al noble orgullo de la acción vencedora, el 
noble orgullo de crear, la más alta función del cerebro humano, 
¿qué puede separarnos? [...] 


AoOK 


NACIMIENTO DE SUSANA 


Al día siguiente, el 19 de julio de 1906, a las 2 de maña- 
na, en la casa de la calle San José, nace la que seria su única hija, 
Susana Luisa María Soca Blanco Acevedo (1906- Río de Janeiro, 


322 


RicarDO Pou FERRARI 


1959), que será bautizada dos años más tarde, en Notre-Dame de 
Paris, el 10 de julio de 1908,%% actuando dos desconocidos en re- 
presentación de sus padrinos, Juan Carlos Blanco y Luisa Acevedo 
de Blanco, ambos en Montevideo.*”. 


Ak 


CUMPLEAÑOS 502 


El 24 de julio -de acuerdo a la fecha de nacimiento que creemos 
es la correcta- Soca cumple 50 años... 





460 Álvarez Márquez, Juan. Más allá del ruego: vida de Susana Soca, Montevideo, Linardi y 
Risso ed, 2007, 205 págs. 
461 Los Soca se alojaban en el, en la rue de Rivoli (Amengual, C. Rara avis, op cit, 


2010:135). 


323 


XLI 


VIAJE AL CONGRESO CIENTÍFICO 
DE RÍO DE JANEIRO: 1905 


ambién en 1905, entre el 6 y el 16 de agosto, tiene lu- 
gar en Río de Janeiro, la Tercera Reunión del Congreso 
Científico Latino Americano. 


En el acto inaugural, en presencia de delegaciones de 
toda América del Sur, Soca pronuncia un discurso, que se recuerda 
como uno de los más conceptuosos a la vez que literariamente bellos. 


En un desborde de lirismo inicial dice: 


Muchas veces he llegado a sus playas; muchas veces he ha- 
llado sus costas que parecen ser las costas de un mundo, en 
la ruta de mi vida; muchas veces he aspirado, con delicia su 
aire siempre amigo, blando y liviano como una caricia [...] Allí 
impresióname todo: la vegetación exuberante, casi violenta, 
parecía surgir en escapadas torrenciales de savia, en lujurias de 
prodigiosas florescencias; la fauna tan abundosa, tan rica y tan 
pintoresca [...] Recorrí muchas comarcas, las unas amadas del 
hombre y cuidadas, acicaladas, acariciadas con verdaderas ter- 
nuras maternales; las otras entregadas al empuje desordenado y 


325 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


bravío de las fuerzas naturales; nunca el asombro llegó a parali- 
zar así mis ojos y a oprimir así mi alma [...] 





En la cumbre del Corcovado.—El general Cerquelra, el cónsul 
argentino señor Lix Kleti y un grupo de congresales 


De: Caras y Caretas (Buenos Aires), 1905, 26 de agosto 
N360. 


Y se refiere luego a sus habitantes como a una unidad dentro 
de la diversidad de los tipos que la componen: 

[Una raza] vigorosa, potente, inconmovible y sobre todo 

con unidad moral; la comunión en la altísima religión de la 

Patria.” Habla seguidamente del arte, la novela, la música, la 

escultura, la pintura en el Brasil, que “tienen también sus hom- 

bres y a veces sus grandes hombres. Y los estadistas, sociólogos, 
historiadores. 


Vuelve al tema que igualmente se debatía en España en ese en- 
tonces como “el problema de la ciencia”; insiste en la necesidad de 
cultivar una “ciencia propia”, auténticamente gestada por la socie- 


326 


RicarDO Pou FERRARI 


dad local o regional, independiente del juicio de los grandes centros 
del norte, y que no sea una mera reelaboración de la de estos: 


Ahora bien, por un contraste extraño, la ciencia sólo ha 
seguido al arte de muy lejos en estas grandes jornadas de la idea 
americana. Si se ponen de lado algunos viejos centros de vasta 
y sólida cultura, la ciencia propia- la ciencia que crea, la ciencia 
que agrega ideas al capital intelectual de la humanidad, no va 
más allá de algunos lustros en la historia de nuestras jóvenes 
democracias [...] Y esto se comprende sin esfuerzo. 


Y se detiene en circunstancias ambientales, al tiempo que ensal- 
za la cruza y mezcla de razas y culturas: 


La ciencia no nace o no crece o no llega a todas sus natu- 
rales florescencias sino en un ambiente propicio y en superiores 
condiciones étnicas [...] Pero nosotros no somos sólo latinos. 
Estas tierras de promisión -estas tierras en que el dolor de vivir 
es todavía un mal desconocido- atraen a todas las naciones y a 
todas las razas, y a los mejores de todas las razas, a los robustos, 
a los valerosos, a los audaces, a los que creen, a los que aman, a 
los que oponen a la adversidad la inviolable esperanza, a los que 
no se resignan a las antiguas iniquidades de las sociedades gas- 
tadas y desafían los mares y la suerte para buscar nuevas tierras 
y nuevos horizontes en que quepan sus justas ambiciones [...] 


Su famosa divisa “lucha y triunfarás” se pone de manifiesto, al 
tiempo que señala la importancia del “latinoamericanismo cientí- 
fico”, como en otros aspectos de la cultura, tal como lo harán más 
tarde algunos de sus alumnos: 


Pero la ciencia exige algo más que aptitudes o superiores 
condiciones étnicas. La ciencia es un largo trabajo heroico y 
vive de lucha y de ambiente. La lucha es útil, la lucha es nece- 
saria [...] No se llega a esas cumbres vertiginosas sino pasando 
por una larga gama de dignidades en las que van quedando, 
después de luchas memorables, los más débiles o los menos 
fuertes, los futuros vencidos en la lucha por la vida [...] En la 
América Latina el espacio es ancho, la tierra rica y generosa y 
los frutos más regalados están casi al alcance de nuestra mano 
[...] Esa etapa comienza en América, pero también el ambiente, 
esas estimulaciones para el trabajo , para el ejercicio superior 
de las fuerzas del espíritu [...] La ciencia latinoamericana se 


327 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


abre paso [...] La ciencia es necesaria como el aire a los indi- 
viduos [...] Trabajando sentiremos, comprenderemos, íntima, 
honda, luminosamente la fraternidad indestructible y la soli- 
daridad superior que es la esperanza y será la perdurable fuerza 
del mundo latinoamericano. 


Este concepto del latinoamericanismo cultural -y por consi- 
guiente científico- tenía gran predicamento como forma de resarcir 
a América del Sur de su colonialismo y atraso científico y propiciar 
la unión de naciones que desarrollaban, modesta y separadamente, 
los esfuerzos por elevar su nivel y ganar en jerarquía ante la domi- 
nante influencia europea primero y norteamericana después. 


Es elocuente, vale la pena repetir lo ya dicho, la organización, 
al inicio, de la serie de estas Reuniones de los Congresos Científicos 
Latinoamericanos, a partir de la primera de 1898 en Buenos Aires 
(auspiciada por la Asociación Científica Argentina), seguida de la de 
Montetevideo (1901), la que estamos viendo (Río, 1905), Santiago 
de Chile (1908-1909, primera Panamericana por la participación de 
Estados Unidos), Washington (191 1, segunda Panamericana). En igual 
sentido, los Congresos Médicos Latinoamericanos: Santiago (1901), 


Buenos Aires (1904), Montevideo (1907), Rio de Janeiro (1909). 


» es 


DA A 
5 3 





Excurslón 4 Tijuca.—El almuorzo en el hotel de Witte 


328 


RicarDO Pou FERRARI 


Durante y con posterioridad a la Gran Guerra, la influencia po- 
lítica, económica y cultural de los Estados Unidos convertiría a es- 
tas actividades en “panamericanas”, iniciando así el poderoso influ- 
jo del país del norte sobre la ciencia y la medicina de Sud América, 
etapa ésta posterior a la muerte de Soca. 


Una vez más subrayamos que en estas palabras de Soca so- 
pla el espíritu del Farielismo” o Flatinoamericanismo”, inspirado por 
Rodó, quien incluyó al Brasil entre las naciones cuyos lazos debían 
afianzarse y en cierto modo, procuró contrastar el idealismo lati- 
noamericano con el materialismo y afán de progreso tecnológico, 
económico y de ampliación imperialista del Calibán del norte. 


AooKk 


Otro aspecto a tener presente es que, en la sección médica de 
la Reunión de Río, Soca presentó un trabajo sobre “Hemiplejia do- 
lorosa”. Con el paso de los años, se fue acrecentando la vinculación 
científica entre el Rio de la Plata y Brasil, llegando a ser Soca —lo 
mismo que Ricaldoni- un maestro muy admirado en la nación 
norteña. Como se verá, en oportunidad del Segundo Congreso 
Panamericano del Niño, realizado en Montevideo en 1919, Soca 
fue el encargado de recibir a la delegación brasileña, lo que hizo con 
un hermoso discurso. Asimismo, luego de su muerte, los colegas 
del norte participaron del acto de homenaje que se le tributó en 
la Facultad de Medicina al cumplirse un año de su desaparición, y 
colocaron una hermosa placa de bronce, que aún luce a la entrada 
del Salón de Actos. En tal ocasión, uno de los disertantes hizo notar 
que “Soca fue el primer profesor de medicina uruguayo en dar clase 
en el Brasil.” 


329 


XLII 


TRABAJOS CIENTÍFICOS APARECIDOS 
EN EN RÍO DE JANEIRO Y PARÍS 


ENTRE 1905 y 1909 


n 1905, Soca asiste, como viene de ser expuesto, a la Tercera 
Reunión del Concreso Científico Latinoamericano, que tie- 
ne lugar en Río de Janeiro, donde presenta el trabajo “Sobre 
la hemiplegia dolorosa de origen central'** 


Aparecen en París los siguientes trabajos científicos: “Rapports 
de l'asthme et de la tuberculose. Statistique de 700 cas»;% «La rougeur 
permanente de la peau dans l'insuffisance surrénale»; “4 «Les paralysies 
de la béquille»;, *% «Sur un cas d"érythéme noueux ayant duré 12 ans, 
guéri par les injections intraveineuses de sulfate de quinine»;% «Des 





462  Soca, E Sobre hemiplegia dolorosa de origen central. Archivos Brasileiros de Psychiatria, 
Neurologia e Sciencias Afins, 1905, 10 págs (apartado). 

463  Soca, E Rapports de lasthme et de la tuberculose. Statistique de 700 cas.Arch Gén de 
Méd, 1906; 1: 1601-1610. 

464  Soca, E. La rougeur permanente de la peau dans l'insuffisance surrénale. Tribune Médi- 
cale, 19 janvier 1907: XXXIX: 37-40. 

465  Soca, E Les paralysies de la béquille. Nouv Icon Salp, 1907: 71. 

466  Soca, E Sur un cas d'érythéme noueux ayantnduré 12 ans, géri par les injections intravei- 


nueses de sulfate de quinine. Arch Mal Cut et Syphil, 1908. 


331 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


rapports de l'asthme et de la tuberculose. Asthme secondaire”** “Sur la 
fievre hystérique”.468 


COMENTARIOS BREVES DE LOS TRABAJOS PREVIAMENTE CITADOS 


“Sobre Hemiplegia dolorosa de origen central”. 


SOBRE LA MEMIPLERTA DOLOROSA DE ORIGEN: CENTRAL 


POR EL 
Dr. $. SOCA 

No hace todavia mucho tiempo que Mocbius negaba la posibilidad 
de que existieran dolores periféricos de origen central. Ya nadie 
puede admitir semejantes ideas, ni creo que su propio autor; por eso 
demuestra la obscuridad y por consiguiente el intorós de ese asunto, 
asunto poco estudiado todavin. 

Yo no croo que hoy por hoy sea posible dar una descripción com- 
pleta y elara del sindroma, nimueho menos fijar su patogenia de una 
munora incontrovortible. Es que las observaciones zon todavia muy 
pocas, y, esás mismas, pocas veces suficientemente explicitas bajo el 
punto de vista clínico. Los autores hablan á menudo de dolores neu- 

Po .. pac 


a uunatcns al acianta exacta v la 


Presenta dos casos de pacientes “arterioscleróticos”, en quienes 
observó primero dolores violentísimos -continuos y con exacerba- 
ciones-, los que persistieron largo tiempo; los mismos se iniciaban 
en el extremo de los dedos de la mano y eran seguidos de parestesia 
primero e hipoestesia del miembro superior del mismo lado des- 
pués; al cabo de unos años, presentaron hemiplegia homolateral, lo 
que el autor atribuye a una isquemia peduncular. 


«Rapports de l'asthme et de la tuberculose. Statistique de 700 cas”. 


La idea que desea objetar es la del antagonismo del asma y la 
tuberculosis, tal como lo enseñaban los viejos clínicos: “el asma pre- 
serva de la tuberculosis”; “la tuberculosis repudia el asma: una era 
una diátesis artrítica, la otra una diátesis escrofulosa, ambas emi- 
nentemente antagónicas”. 





467  Soca, E. Des rapports de l'asthme et de la tuberculose. Asthme secondaire. Arch. Gen 
Med, 1908; 198: 353-380. 
468  Soca, E Sur la fiévre hystérique. R. N. Soc Neurol, 1909; 2: 103. 


332 


RicarDO Pou FERRARI 


Sin embago —dice Soca-, un hecho tan frecuente como 
brutal que es la coexistencia de ambas no podía escapar a obser- 
vadores tan atentos como concienzudos. En efecto, la mayoría 
destacan que, con mayor o menor frecuencia, la tuberculosis 
se esconde detrás del enfisema y del asma. Pero, aún en casos 
de coincidencia, el antagonismo no podía ser más evidente, ya 
que la tuberculosis, sobreviniendo en los asmáticos, adoptaba 
generalmente una evolución especial, particularmente lenta y 
benigna y el asma, por el contrario, declarándose en el curso de 
la tuberculosis, moderaba y enlentecía su evolución. Luego se 
dijo que el asma y el enfisema son producto de la tuberculosis, 
y aún que el asma puro era la expresión de la tuberculosis. 


MEMOIRES ORIGINAUX 


DES RAPPORTS DE L'ASTHME ET DE LA TUBERCULOSE 
Statistique de 700 cas d'asthme. 
van 


F. SOCA; 
Profesweur de Clinique imédicale d la Faoultó do Montevideo. 





Las rannoris de Vasthme et de la tuherenlace ant Alá anmedriós divor- 


A su modo de ver, 


si bien luego de al menos veinte años, no se ha podido 
nunca afirmar la naturaleza tuberculosa del asma, proclamo su 
frecuente coexistencia. Esta conclusión ha sido producto de la 
influencia de las enseñanzas de Potain. 

La tuberculosis es una enfermedad muy frecuente en nues- 
tro país, lo mismo que en el vecino Estado de Rio Grande, de 
donde vienen muchos pacientes a consultar: la razón es la fre- 
cuencia del artritismo, debido sin duda al consumo casi exclu- 
sivo de la carne en la alimentación [...] En la consulta no apa- 
recen menos de dos o tres nuevos casos de asma por semana, lo 
que en 16 años de observación y de enseñanza, forma un total 
de casos examinados de 2 a 3000 [...] Desgraciadamente, todo 
este enorme material no es utilizable para un trabajo verdade- 
ramente científico; ya que poseo solo unas 200 observaciones 


333 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


recogidas por mí mismo y algunas por mis discípulos; tengo 
otras historias, unas 500, que he redactado de memoria [...] 
Diagnosticar la tuberculosis en un asmático no es cosa fácil en 
razón del enfisema.” 


Llega al diagnóstico por la auscultación y la percusión, así como 
por “la aparición de hemoptisis, tuberculosis laríngeas, fiebre per- 
sistente e inexplicable. También, por el hallazgo del bacilo Koch en 
la expectoración, la tuberculinización, la radioscopía y la autopsia.” 


Refiere una forma que cree de su original observación: el asma 
en la granulia. 


De los 700 casos, 500 aproximadamente mostraban relaciones 
entre las dos enfermedades; sobre 200 observaciones completas, en 
140 la coexistencia era innegable; en dos tercios de los casos, se pre- 
sentaban en el mismo individuo o en la misma familia. Clasifica 
estas observaciones según el comienzo, simultáneo o sucesivo, en 
uno u otro sentido. Describe 16 casos concretos. 


Este trabajo llama la atención por varios motivos: procura re- 
bartir el viejo antagonismo entre las dos enfermedades en conside- 
ración, para lo cual emplea una casuística aproximativa (calcula- 
da muy groseramente) de 700 casos, de los que tiene escritos solo 
unos 200 (muchos “de memoria”) , y de ellos, concretamente solo 
presenta 16. Se basa para el diagnóstico en un detalle semiológico 
(disminución de la sonoridad del vértice pulmonar a la percusión), 
dejando en segundo plano los criterios demostrativos científicos 
más significativos. Hoy esta comunicación sería inaceptable por 
su debilidad conceptual y por el nulo criterio de método científico 
que tiene. 


«La rougeur permanente de la peau dans linsuffisance surrénale». 


El sindrome de enrojecimiento permanente es, en un alto 
grado, el corolario de la vasoconstricción que se observa en los 
addisonianos pasando la uña sobre la piel del vientre y que es 
conocida con el nombre de línea blanca de Sergent.*” 





469 Consiste en un signo de insuficiencia suprarrenal, consistente en que, luego de pasar 
la uña o un intrumento romo a presión sobre la piel, el trazo permanece blanco, en 


334 


RicarDO Pou FERRARI 


Aporta tres obervaciones de enrojecimiento generalizado. En 
dos de ellos, el mismo parece haber coincidido con el comienzo de 
la enfermedad: 


El enfermo tenía la piel de color verdaderamente escarlata, 
más tarde el color bronceado vino a disimular el rojo. Cuando 
el color bronceado se hace muy acentuado se puede siempre 
comprobar una intensa vasodilatación, que se traduce por una 
red de pequeños vasos entrecruzándose en todas direcciones, 
determinando en ciertos lugares manchas rojo vivas o azuladas, 
como pequeños angiomas. Este color rojo, que domina en la 
frente, se lo observa también en el tronco y los miembros. Los 
vasos muy dilatados a veces estallan, otras veces forman bulas 
hemorrágicas que se rompen fácilmente. Las pequeñas hemo- 
rragias no han sido observadas más que en la cara. La misma 
vasodilatación existe en las mucosas. 


Piensa que hay una relación estrecha entre el enrojenimiento y 
la pigmentación bronceada. Muestra a las claras que para un clínico 
curioso, no existe signo que sea despreciable y no deba compartirse 
con la comunidad médica." 


«Sur un cas de «paralysie des béquilles»». 


Se trata del caso de un soldado de la guerra de 1904, que a raíz 
de una herida en la pierna comienza a usar muletas. Poco tiempo 
después desarrolla un sufrimiento del miembro superior derecho 
donde, si bien predominan elementos de compromiso del nervio 
radial (“brazo típico de la intoxicación saturnina”), tiene también 
compromiso de los músculos inervados por el mediano y - cosa 
que le lleva a estudiar el asunto más en profundidad- de aquellos 
inervados directamente por las raíces cervicales quinta y sexta. Por 
el estudio clínico, electrofisiólógico (realizado por el Dr. Jacinto De 
León) y por experimentación en cadáveres [único de sus trabajos en 





lugar de adquirir el color rojizo que es lo normal. Fue descrito po Émile Sergent 
(Paris, 1867-1943) y publicado en 1903: Presse médicale (Paris), 1903; 11: 813-815. 

470 Juan César Mussio Fournier, en colaboración con R. Piaggio Blanco y J. Cerviño, 
publica un titulado Piel y anexos y glándulas endócrinas, Montevideo, Salvat ed, 1944, 
192 págs. 


335 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


que menciona una prueba experimental de esta índole], demuestra 
que este tipo de cuadro obedece, no simplemente a la compresión 
del plexo entre el extremo superior de la muleta y el húmero, si- 
no que es debido a la tracción, actuado la muleta como polea de 
reflexión, que provoca la elongación y arrancamiento de algunas 
raíces del plexo braquial. 


SUR UN CAS DE « PARALYSIE DES BÉQUILLES », 


PAR 


F. 80CA, 
Professear á la Facalté de Montevideo. 


R... Rodriguez, soldar au 6* chasseurs, 30 ans ; antécédents sans ¡ntérde en 
Vespiceo ; est entré á l'bopital de la Charitó, salle Argeras, le 18 juillet 1904. 
1 avait 6tó blessó, á la batsillo de Tupamboé, d'an coup de fea au tibia vers le 
tiers iníéricur ; á sa sortie, apres guérison, du servico de chirargie, il se vit 
pourtant obligá de se servir de béquilles, ea raison de l'impuissancs de sa 
jambs droite. S'en étant d'abord trouvé trás bien, il n'ea constata pas moias, 
au bout de quelques jours, certains désordres subjectifs dans le bras droit, les- 
quels, lors de son entrés dans notre service, datalent d'environ deux semaines. 

Ces troubles constitués par des sensations de fourmillement et d'engourdis- 
sement par tout le bras, mais sans douleurs d'aucune sorte, se compliquereat 
bient0t d'une diminution des forces qui fat s'accentuant progressivement jus- 
qu'i aboutir á Vétat dans lequel il fat admis chez nous. 

Le malado se plaiguait surtout du bras droit ; celui-ci présentait attitude 
caractéristique de la paralysie saturaine : avant-bras Méchi sur le bras, légd- 
meal en pronation ; main en Ñlexion forcée, autrement dit, tombée sur l'avant- 
bras ; bref Vaspect typiquo de la paralysie radiale. 

L'analyse de la paralysio du bras montre qu'ello frappe tous les muscles éner- 
vés par le radial, y compris le triceps et les lomg et court supinatears. Mais, 
en róalité, cetto paralysic no so cantonne pas dans lo seal territoire du radial ; 
elle y prédomine, c'est vrai, mais ello s'étend ncontestablement jusque dans 
Vaire de distribution de toutes les branches du plexus brachial. C'est aiosi que 
les muscles de la région antéricare des bras (sphéres du médian et da cubital), 
les éminenoes thénar ot hypothénar, les interosseax et lombricaux (médian et 
cabital) sont manifestemont attoints de parésio, fait aisément mis ea évidenco 
par la comparaison des mouvements du odté droit aveo ceux du cdtó gaucho. La 
paralysio atteigoait ézalement les musclos biceps, brachial antéricur et coraco- 
brachial, do méme que le deltordo, le sous-scapulaire, les grand et petit ronds, 
sus-épineax et sous-épineax, et aussi les rhombolde, angulairo de l'omoplate, et 
grand dentelé, innervés, oes derniers, par les branches collatérales du plexus 
brachia). La paralysie de ces muscles a tó doment établie non seulement par 
le fait de leur impuissance ou amoindrissement fonctionmel, mais encore par 
Vexploration électrique. Cette paralysic a 6tó6 poursuivie de muscle en muscle, 


336 


RicarDO Pou FERRARI 


«Sur un cas d'érythéme noueux ayant duré 12 ans, guéri par les 
injections intraveineuses de sulfate de quinine». 





Presenta la historia de una mujer que durante largos años 
presentó «ataques» de dolores articulares, fiebre y lesiones cutáneas 
(compatibles con ertiema nodoso) y en quien comprobó buenos 
resultados, luego de ensayar con otras terapéuticas, con las inyeccio- 
nes intravenosas de sulfato de quinina. 


«Des rapports de l'asthme et de la tuberculose. Asthme secondaire”. 


Este es un tema muy estudiado por Soca, del que ya se había 
ocupado antes, según fue visto. Acá presenta 200 casos en los que 
coexisten ambas situaciones en diferentes correlaciones cronológicas. 


El asma dificulta el diagnóstico clínico de la tuberculosis 
por el enfisema sobreagregado, por eso hay que poner especial 
atención al diagnóstico auscultatorio según lo enseñó Potain. 


El diagnóstico se basa también -como lo había afirmado en el 
trabajo previo- en la coexistencia de hemoptisis, tuberculosis la- 
ríngea, sindrome febril prolongado, hallazgos patológicos en la ra- 


337 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


dioscopía, presencia de bacilo de Koch en el esputo, cutirreacción 
positiva, etc. Es ésta -según el autor- la Émáscara” asmática, bajo 
la que puede presentarse la tuberculosis, si bien dicha enfermedad 
puede preceder al broncoespasmo. Como puede verse, poco es lo 
que agrega al otro estudio, salvo poner énfasis en conceptos perso- 
nales, extraidos de su práctica clínica. 


“Sur la fiévre hystérique”. 


Fue presentado por Babinski ante la Sociedad de Neurología de 
Paris y versa sobre una forma de manifestación histérica, la fiebre, 
cuya atribución a dicha etiología era negada por algunos y discutida 
por la mayoría. 


338 


XLIII 


RECTOR DE LA UNIVERSIDAD: MAYO 


DE 1907- FEBRERO DE 
1908 


| 19 de marzo de 1907 asume la pri- 
mera magistratura Claudio Williman 


(Montevideo 1861-1934). 


En el mensaje que dirige al Poder 
Legislativo, el 12 de marzo de 1907, el Presidente 
anuncia, conjuntamente con el ministro de 
Industrias e Instrución Pública Gabriel Terra 
(Montevideo 1873-1942), un proyecto de re- 
forma de la ley orgánica de la Universidad de 
1885. Propone dar a la institución una estruc- 
tura más dinámica, acorde con las necesidades 
del medio y las circunstancias propias de las 
distintas carreras, de modo que las Facultades 
y Escuelas estuvieran regidas por un Decano, 
que presidiría el Consejo Directivo, integrado 
por representantes de docentes y egresados. 


339 





Dr, Claudio Williman 
Caricatura de autor des- 
conocido, conservadas en 
el Departamento de His- 
toria de la Medicina de la 
Facultad de Medicina de 


Montevideo. 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


Estos colegiados serían 
los encargados de decidir 
sobre los problemas de 
cada Casa de Estudios y 
elevar luego las resolucio- 
nes a consideración del 
Consejo Universitario. 
De este modo, el Consejo 
y el Rector perderían la 
jerarquía que tenían se- 
gún la norma vigente has- 
ta entonces. 


Pese a que el proyecto 
de ley fue objeto de larga 


discusión parlamentaria y Dr. Gabriel Terra 





recién promulgado a fines 

de diciembre de 1908, la sola iniciativa desencadenó revuelo en 
medios universitarios, donde se consideraba que la misma transfor- 
maría la institución en una “federación de Facultades”. 


Esto ocasionó la renuncia del rector Eduardo Acevedo y de los 
Decanos de Medicina, Matemáticas y Preparatorios, así como la de 
Américo Ricaldoni, miembro del Consejo universitario. 


Se planteó, por consiguiente, la necesidad de designar nuevo 
rector, que de acuerdo a la normativa legal vigente, debía ser elegido 
por el presidente de la República a partir de una terna elevada a su 
consideración por la Sala de Doctores. 


De acuerdo a los Archivos de la Universidad (libro copiador del 
año 1907): 


El domingo 19 de mayo de 1907 tuvo lugar la elección de 
la terna para el Rectorado: 

Primera votación: electo el Dr. Duvimioso Terra por 107 
votos. 

Segunda votación: electo el Dr. Francisco Soca por 81 votos. 

Tercera votación: electo del Dr. José A. de Freitas por 92 
votos. 


340 


RicarDO Pou FERRARI 


El Poder Ejecutivo designó, de la terna así formada, al Dr. 
Francisco Soca. 

El 29 de mayo prestó juramento en su calidad de Rector de 
la Uniersidad el Dr. Francisco Soca. 

Ejerció el cargo hasta el 8 de febrero de 1908. En esta fecha 
fueron aprobados sus poderes por la Cámara de Representantes en 
su calidad de Representante por el Departmento de Canelones. 


Informa sobre el asunto la revista estudiantil “Evolución”, en 


estos términos:** 


El Rectorado 

Después de un corto período de excitaciones [dudas] á las 
que no fueron ajenos los elementos estudiantiles, fue elegida 
por la sala de doctores la terna de candidatos para el puesto 
de rector de la Universidad, vacante por renuncia del doctor 
Acevedo. 

El BE. eligió dentro de la terna, para ocupar aquel al- 
to puesto al doctor don Francisco Soca, Profesor de Clínica 
Médica en la Facultad de Medicina. 

Sin pretender hacer una silueta del nuevo Rector, sufi- 
cientemente conocido por otra parte entre el elemento uni- 
versitario, -nos limitaremos á decir que el doctor Soca es uno 
de nuestros más eminentes hombres de ciencia, de reputación 
europea, de un talento excepcional, en que se armonizan con 
los más ásperos conocimientos las más bellas exquisiteces del 
espíritu. 

En cuanto á su futura actuación al frente de los destinos 
universitarios, no tenemos motivos para dudar de que ella esté 
de perfecto acuerdo con los intereses de la enseñanza superior, 
y con los derechos y las legítimas aspiraciones de los estudian- 
tes. Creemos que ha de haber pasado para siempre el período 
de inquietudes estudiantiles, basadas generalmente en las más 
justas exigencias y que ha de reinar la armonía más perfecta 
entre los estudiantes y las autoridades universitarias. 





471 


Evolución. Número 14, Tomo IL, Año II, mayo de 1907, pág. 190. 


341 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


PRIMER CONGRESO INTERNACIONAL DE ESTUDIANTES ÁMERICANOS 


Entre el 29 de enero y el 2 de febrero de 1908, tuvo lugar 


en Montevideo el Primer Congreso Internacional de Estudiantes 
Americanos, con la intervención de representantes de toda 
Latinoamérica. Este fue un hecho de gran importancia, por sus fu- 
turas repercusiones, que culminaron en el Congreso Estudiantil de 
Córdoba y la famosa “reforma universitaria de 1918”. 





Delegación del Uruguay (la única mujer presente es Clotilde Luisi). Revista 
Evolución 


Organizado, con sumo cuidado y un año de antelación por la 


Asociación de Estudiantes del Uruguay, el Congreso fue presidido 
por Héctor Miranda (Florida, 1885-Montevideo, 1915). 7? Contó 





472 


Integración de la Delegación Uruguaya Montevideo- Asociación de los Estudiantes: 
Héctor Miranda, Baltasar Brum, Roberto R. Berro, Félix Boix, Julio Adolfo Berta, 
Juan Antonio Buero, Rafael Capurro, Héctor Ortiz Garzón, Luis María Otero, Raúl 
Braga, Alfredo Etchegaray. Facultad de Derecho y Ciencias Sociales: Carlos María So- 
rin, Enrique A. Cornú, Francisco Alberto Schinca, Justino E. Jiménez de Aréchaga. 
Facultad de Medicina: César A. Díaz, Eduardo Blanco Acevedo, Santin Carlos Rossi, 
Luis Correen. Facultad de Ingeniería y Arquitectura: Francisco Lasala, Juan Ramasso, 
Humberto Pittamiglio, Elzeario Boix. Facultad de Enseñanza Secundaria: Harolldo 
Mezzera, Enrique Rodríguez Castro, Víctor Zerbino, Horacio Lessa. Asociación de los 
Estudiantes de Agronomía: Carlos del Castillo. Facuidiad de Agronomía: Roberto Sun- 
dberg. Facultad de Veterinaria: Miguel C. Rubino, Edmundo Bacigalupi. Facultad de 
Comercio: Rogelio C. Dufour. Salto — Asociación de los Estudiantes: César Miranda. 
Paysandú — Asociación de los Estudiantes: Rodolfo Mezzera. Mercedes — Asociación de 
los Estudiantes: Abel J. Zamora. 


342 


RicarDO Pou FERRARI 


con el apoyo del gobierno nacional y la solidaridad de universida- 
des latinas y anglosajonas. Las crónicas fueron íntegramente publi- 
cadas en la revista “Evolución” .? Su consideración deja en claro la 
trascendecia de los temas tratados por el plenario y adoptados por 
unanimidad de los asistentes: “Universidad oficial y Universidad li- 
bre” (relator uruguayo: Justino E. Jiménez de Aréchaga, Motevideo, 
1883-1927); “Sistema de exámenes y método de exoneraciones por el 
profesor” (relator: Francisco Alberto Schinca. Montevideo, 1883- 
1937); “Estudios libres y exoneración obligatoria” (relator: Santín 
Carlos Rossi, Montevideo, 1884-1936); “Unificación de los pro- 
gramas y equivalencia de los títulos académicos” (relator: Francisco 
Alberto Schinca); “Especialización y generalización de los estu- 
dios preparatorios” (relator: Rodolfo Mezzera, Montevideo 1885- 
1972); “Representación de los estudiantes en los Consejos Directivos 
de la Enseñanza Universitaria” (relator: Baltasar Brum, Artigas, 
1883-Montevideo, 1933); “Franquicias a los estudiantes” (relator: 
Juan Antonio Buero, Montevideo 1888-1950); “Becas y bolsas de 
viaje” (relator: Rafael Capurro); “Ejercicios físicos y realización de tor- 
neos atléticos internacionales” (relator: Máximo Halty, Montevideo 
1885-1955); “Glorificación de los prohombres americanos” (relator: 
Héctor Miranda); “Liga de estudiantes americanos”, “Adhesión a 
la «corda fratis», Federación Internacional de Estudiantes” (relato- 
ra: Clotilde Luisi, Paysandú, 1882-Roma, 1969); “Designación de 
Buenos Aires como sede del Congreso a realizarse el año 1910 y como 
presidente de la Liga” (propuesta: Héctor Miranda); “Designación 
del primer día de Primavera como día de los Estudiantes” (moción de 
Juan Luis Ferrarotti, Argentina, 1882-1945). 


En casi todos ellos primó la tendencia al liberalismo y a la 
autonomía, aunque reconociendo las dificultades que su puesta en 
práctica implicaba. Las ponencias se caracterizan por un lenguaje 
respetuoso y tolerante y traducen la idea de que la capacidad de 
influir sobre los gobiernos era limitada, tratándose de estudiantes, 
más allá de que estuvieran representados todos sus congéneres de 





473 Relación Oficial del Primer Congreso Internacional de Estudiantes Americanos, Evo- 


lución, 1908; 3 (21-24):1-375. 


343 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


latinoamérica y que contaran con el apoyo de importantes univer- 
sidades y organizaciones internacionales. 


Es de gran significación esta reunión, cuyo alcance puede apre- 
ciarse en el logro progresivo de los objetivos propuestos, en parti- 
cular la coparticipación estudiantil en el gobierno y la autonomía 
universitaria. 





Inauguración del Congreso en el Teatro Solis, en presencia del Ministro de 
Relaciones Exteriores, Antonio Bachini. Revista Evolución 


La inauguración solemne tuvo lugar en el Teatro Solis; las se- 
siones plenarias se realizaron en el Ateneo de Montevideo y en la 
Universidad. Hubo también reuniones de las Comisiones Directivas 
de las Secciones de Medicina, Derecho y Ciencias Sociales, 
Ingeniería y Arquitectura, Preparatorios, Veterinaria y Zootecnia, 
en las que se trataron temas propios de cada área. Los diferentes 
informes fueron presentados por un relator y más tarde discutidos 
por el plenario, finalizando -cada uno- por “sugerencias”, incluidas 
en las “conclusiones”. 


344 


RicarDO Pou FERRARI 


Tuvieron lugar varios banquetes y reuniones oficiales y de ca- 
maradería, entre las que cabe señalar las ofrecidas por el Gobierno 
del Uruguay, la Municipalidad, el Ministro de Estados Unidos de 
América y la Universidad de Montevideo. 


Se homenajeó a José Enrique Rodó, que ya desde fines del siglo 
XIX y especialemente con la publicación de “Ariel” había dado impul- 
so a la idea de la unión, no sólo cultural, sino también política y eco- 
nómica, de todos los países de America Latina, incluyendo al Brasil. 


El 29 de enero de 1908, se realizó el acto de recepción por 
parte de las autoridades de la Universidad, en el salón principial, 
profusamente engalanado, que fue seguido de un “lunch” y una 
visita a las instalaciones del edificio central y a los edificios universi- 
tarios en construcción -Facultades de Derecho, Medicina, Instituto 
de Preparatorios y Química- o recién inaugurados -Escuelas de 
Veterinaria y Agronomía-. 


En tal ocasión el rector Soca ofreció el discurso de bienveni- 
da,7* expresándose en estos términos: 





hace uso de la palabra. Revista Evolución 





474  Soca, E Discurso. Evolución, Montevideo, marzo, abril, mayo, junio de 1908, Año 
TL Nos 21-24, págs. 325-327 y Soca, E. Selección de Discursos, Colección de Clásicos 
uruguayos, Montevideo, 1972, T Il, pág. 343-348. 


345 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


[...] Saludo a la esperanza, saludo al porvenir, saludo a la 
juventud prestigiosa que será el alma y la fuerza de estas no- 
bles tierras de América. La Universidad no podía dejaros pasar 
a vosotros que lleváis en germen todas las magníficas flores- 
cencias del pensamiento del futuro, sin una palabra de cordial 
bienvenida. Sois nuestros hijos, sois nuestros herederos, sois 
los mensajeros sagrados de nuestras ideas, más queridas que 
nuestras vidas, sois el músculo y el nervio de estas grandes ins- 
tituciones [...] La América Latina está acusada de esterilidad. 
Habría malgastado sus maravillosas energías en bajos y futiles 
placeres y nada habría llevado al patrimonio común de ideas y 
de emociones que son la fuente y la excusa de la vida humana. 
Esta acusación debe pesar como una montaña sobre nuestra 
ruda altivez castellana. No la recordaría a los viejos: ellos no 
tienen tiempo y además han hecho la historia. 

A vosotros, jóvenes amigos, me dirijo en esta hora única, 
en esta hora en que fraternalmente unidos, confundidos en el 
mismo ardiente culto americano, sin fronteras y casi sin pa- 
trias, en la misma idealidad superior y en la misma ambición 
inquieta, llegáis a la conciencia luminosa de vuestra solidaridad 
y vuestra fuerza. A vosotros que tenéis la fe robusta, la vas- 
ta esperanza, la vida hirviente y generosa, la fiera audacia que 
escala todas las montañas y salva de un aletazo todos los abis- 
mos; a vosotros en cuyas almas vírgenes abre la injuria heridas 
mortales, a vosotros nobles conjurados de una causa eterna que 
habéis venido para lanzaros juntos a todas las futuras batallas 
por el derecho y la justicia, para emprender juntos la larga cru- 
zada del trabajo; a vosotros en cuyas manos está el porvenir de 
América -y debéis responder de sus destinos-, a vosotros me 
dirijo y os digo: Trabajemos, busquemos nuevos senderos en la 
ciencia y en la vida, mezclemos nuestros esfuerzos al esfuerzo 
universal por el bien y la dicha del hombre [...] Trabajemos: 
nuestro genio podrá un día asombrar al mundo. Entrego esta 
esperanza a la juventud americana. 


Como puede apreciarse, hay un claro sentido latinoamericanis- 
ta, que bien puede considerarse iniciado por alguien, que no per- 
teneciendo al ámbito de la Universidad, dio el grito que inició ese 


movimiento con repercusiones internacionales: estamos refiriéndo- 
nos a José Enrique Rodó y a la publicación de “Ariel” en 1900, 
precisamente una arenga dirigida a los jóvenes. Mucho en común 


346 


RicarDO Pou FERRARI 


con la ideología y el lenguaje rodoniano tienen estas expresiones 
de Soca. 


AoOK 


Soca presenta renuncia al rectorado el 8 de febrero de 1908, 
según ya fue mencionado, luego de ejercer el cargo durante poco 
menos de un año, para pasar a integrar nuevamente el parlamento. 
Extraña decisión esta de apartarse de la máxima jerarquía univer- 
sitaria y retornar al parlamento. ¿Habrá sido cuestión de preferen- 
cias personales, o de directivas partidarias, o por falta de entusias- 
mo para continuar en una posición que si bien muy honrosa, era 
más que nada burocrática y le exigiría encarar asuntos que no eran 
de su interés ni siempre de su competencia? ¿O para defender la 
nueva ley orgánica que sería discutida ese año? Como en el caso 
de la presidencia del Senado, quizás también ocupó este cargo por 
dar brillo con una distinción más a su notable trayectoria. Téngase 
presente que nunca integró el Consejo Directivo de la Facultad ni 
estuvo dentro de los candidatos al Decanato; en este sentido deben 
marcarse las diferencias sustanciales con la carrera universitaria de 
Navarro, por ejemplo. 


347 


XLIV 


20 DE FEBRERO DE 1908-14 DE 


FEBRERO DE 1911. 
PARLAMENTARIO POR SEXTA VEZ (DIPUTADO), 
EN REPRESENTACIÓN DEL DEPARTAMENTO DE 
CANELONES POR EL PARTIDO COLORADO. 
XXIII LEGISLATURA. 


urante el primer año de esta legislatura —en realidad los 
meses previos a su viaje- Soca se dedicó, con el apasio- 
namiento y la responsabilidad que caracterizaron sus 


actos, a la defensa del proyecto de la nueva ley orgánica 
de la Universidad.?? 


Interesante, magnífico, es este discurso, que comienza así: 


¿Qué podemos buscar nosotros, qué podemos procurar 
nosotros, viejos universitarios, ligados a la enseñanza por veinte 





475 Diario de Sesiones de la H. Cámara de Representantes. Sesiones e 23 y 25 de abril y 
de 12 y 14 de mayo de 1908, Tomo CXCIII, Pags. 555-567, 572-589; Tomo CXCIV, 
págs 116-119, Montevideo, 1909 y Soca E. Ley Orgánica de la Universidad. Selección 
de Discursos. Colección de Clásicos Uruguayos, Montevideo, 1972, Tomo III, págs. 
7-95. 


349 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


años de servicios; espíritus libres, habiendo pasado toda nuestra 
vida en destruir prejuicios, en derribar funestas autoridades 
pitagóricas; nosotros, que hemos enseñado con el ejemplo la 
suprema autonomía del juicio, que es la base misma de la liber- 
tad del pensamiento; qué podríamos proponernos sino buscar 
para la enseñanza superior la mejor ley, la más libre y la más 
fecunda? 


Manifiesta seguidamente las posiciones conservadoras de sus 
colegas en el parlamento que han hablado de “defender la vieja 
Universidad en una época de crisis” o “de libertad comprometida 
[por la nueva ley].” Y como si se estuviera refiriendo a la clínica, 
dudando del impacto que tales manifestaciones -a su juicio equivo- 
cadas- pudieran tener sobre el parlamento dice: 


Por eso estos Cuerpos [se refiere al parlamento] fríos, se- 
renos, eminentemente intelectuales, son poco sensibles a las 
sonoridades del verbo y sólo se inclinan ante las ideas fuertes 
y los hechos claros, hechos utilizables. Y es lo que falta a los 
adversarios de este proyecto. 


A continuación, emite una sentencia notable, esclarecedora: 


La libertad universitaria no depende de estas leyes de for- 
ma exterior y de simple organización de los Consejos; depende 
de algo más grave, de algo más durable y más hondo; depende 
de la libertad del pensamiento, de la libertad de exteriorizar 
desde la tribuna todas las verdades, de economía, de sociología 
y de derecho, que son la piedra angular de todas las liberta- 
des en la vida y en la historia. Mientras los pueblos tengan el 
recurso de la tribuna universitaria, nada se habrá perdido por 
completo, y podrán volver siempre de todas las esclavitudes y 
de todos los oprobios. Pero esta libertad suprema no ha esta- 
do jamás comprometida en nuestro país. Nuestros déspotas de 
un día, han podido agredirlo y desconocerlo todo, la vida y el 
honor de los ciudadanos, la fortuna pública y privada, los dere- 
chos y las libertades más sagradas, todo lo que la civilización ha 
conquistado definitivamente por el hombre; pero hay algo que 
no han podido llegar jamás ni aún en las épocas más sombrías 
de nuestra historia: a la conciencia de nuestros profesores, a su 
palabra valerosa y ardiente que ha proclamado siempre desde la 


350 


RicarDO Pou FERRARI 


tribuna universitaria, la inviolabilidad de los derechos indivi- 
duales, base intangible de las sociedades políticas. 


Olvida, sin embargo, que Latorre suprimió los estudios pre- 
paratorios universitarios, no obstante haber recreado la enseñanza 
primaria y que Santos intervino la Universidad, más allá de haberla 
puesto en manos de Vásquez Acevedo, gran Rector y autor de la ley 


Orgánica de 1885. 


Proclama entonces su defensa de la nueva ley: 


Esta ley que proponemos [es] inmensamente superior a 
la actual como concepción científica, como instrumento de 
progreso, como adaptación al medio, como punto de partida 
de los futuros trabajos de la juventud uruguaya. El principio 
que le da base, el que forma su espíritu, es el de la autonomía 
-la autonomía de las Facultades dentro de la Universidad-, la 
autonomía de la Universidad dentro del estado; la autonomía 
completa, autonomía administrativa, autonomía económica, 
hasta donde esto es posible en una Universidad oficial; absolu- 
ta autonomía científica; una autonomía real, sincera, sin reatos, 
sin reservas mentales; la autonomía que se acuerda a las institu- 
ciones que se aman. 


Destaca que el mecanismo de designación de los Consejos es 
electivo y por consiguiente, una garantía democrática de la liber- 
tad; además, que dichos órganos están ligados a cada Facultad “por 
vínculos materiales, por vínculos morales, por los lazos más grandes 
que haya en el mundo.” 


Aduce que no puede haber mejor conjunto de individuos para 
el B 
dirigir una institución que los que conocen y trabajan en cada una. 


Ante la objeción que al Rector lo elige el Poder Ejecutivo, se- 
ñala que, basta pensar que “el Rector en la economía de esta ley, es 
un resorte insignificante” y que la elección se hace a partir de una 
terna propuesta por la Universidad. 


Se lanza a la crítica del funcionamiento del Consejo universi- 
tario tal como venía dándose hasta el momento que 


351 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


está obligado a resolver a diario no sólo los grandes pro- 
blemas de pedagogía superior y de administrción, que son co- 
munes a sus facultades, sino las cuestiones más estrictamente 
técnicas, más rigurosamente técnicas y especializadas en cien- 
cia, que no tiene las más elementales nociones. 


Y hace una consideración de la que fue su propia experiencia 
como Rector; tiene la impresión que siempre termina haciéndose 
lo que el Decano correspondiente quiere, en “régimen de unicato”. 
Reflexiona acerca de la dificultad de calificar un trabajo, una idea, 
una iniciativa, por parte de quienes conocen el tema, con tanta 
mayor razón, si se trata de personas ajenas al ámbito del asunto a 


decidir. 


Explica la razón de ser de los Consejos de Patronato que se han 
ideado para las escuelas más nuevas: de agronomía y veterinaria, 
conservando siempre un director científico. 


Afirma que en todos los casos los profesores deben elegir y 
formar parte de los Consejos, pero que la Sala de Doctores debe 
desaparecer, dado que es “un cuerpo que no existe”, formado por 
profesionales “que se van lejos o muy lejos y no siguen las peripecias 
de la vida universitaria.” 


Hace una crítica del sistema norteamericano -que se ha puesto 
como ejemplo de la discusión-, en el que los estudiantes participan 
en la elección del Consejo, a propósito de lo cual dice que 


hay dos cosas en esta cuestión: la creación de ideas y la 
producción de hombres eminentes o la creación de simples 
prácticos [...] y sabemos lo que son los prácticos ingleses y los 
prácticos yanquis [...] No tenemos por qué atraer, mimar y li- 
sonjear a los estudiantes, disminuyendo el esfuerzo que legíti- 
mamente debemos exigirles y dándoles facultades que no les 
hacen falta y de las cuales usarán de seguro en contra de los 
grandes intereses de la ciencia. Lo que tenemos que hacer es 
todo el bien posible por ellos y por la ciencia nacional. 


Concluye que hay pocas divergencias de fondo entre las partes 
en pugna. 


352 


RicarDO Pou FERRARI 


Ésta es -afirma- una fase de transición. La vida moderna 
va de prisa. Dentro de diez años habrá no pocas cosas nuevas. 
No legislamos para la hora presente. Legislamos también para 
el porvenir. ¿Esta organización que queremos modificar no ha 
durado acaso cincuenta años? Dentro de cincuenta años, esta 
ley que proponemos, cualquiera sea su liberalidad y su audacia, 
habrá hecho su tiempo. 


Finaliza de este modo, con un presagio, ya que en 1958, justo 
cincuenta años más tarde, se aprobará la nueva ley orgánica de la 
Universidad que sustituye la de 1908... 


AooK 


El 21 de octubre se trata en el parlamento el proyecto de ley 
de farmacias. Tampoco esta larga intervención de Soca es fruto de 
la improvisación. En sus cuadernos aparecen decenas de páginas 
llenas con su letra diminuta, donde ordena las ideas que más tarde 
tomarán la forma de discurso, el que comienza así: 


Yo no tengo nada que decir sobre el proyecto en general, 
porque me parece que debe aprobarse, pero en el articulado hay 
un exceso de celo por los farmacéuticos, que debe corregirse, yo 
creo que podría dar algunas ideas a la Comisión, si me oyera. 


No es para menos que pudiera opinar con solvencia en el asun- 
to, puesto que manifiesta que en veinte años de ejercicio profesio- 
nal ha formulado unas 150.000 recetas... 


Defiende a los farmacéuticos, pero agrega, “entre principios y 
actos está el alma humana con sus vicios y enfermedades...” Discute 
los distintos sistemas bajo los cuales se puede administrar una far- 
macia; rechaza la propiedad total. Manifiesta que “hay tres facetas 
a tener en cuenta: la libertad de comercio, el propio farmacéutico 
-factor de defensa social en cuanto instrumento de policía sanita- 
ria- y el dependiente de farmacia.” Analiza uno y otro los posibles 


353 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


escenarios y se define partidario por el de propiedad parcial de la 
farmacia por parte del farmacéutico.74 


AoOKk 


Es en esta Legislatura que se discute nuevamente, según ya fue 


dicho, la ley de obligatoriedad de la vacunación antivariólica, cau- 
sa de la que Soca se había convertido en portaestandarte, hasta el 
punto que en la prensa, socarronamente, se hablaba del “empeño de 


Soca en vacunar”. 


> 477 


Es una pieza oratoria extensa, con gran densidad de contenido, 


que destruye, uno a uno, los argumentos esgrimidos en contra de la 
obligatoriedad de la vacuna antivariólica. 


En mi informe de 1891 he estudiado la cuestión de una 
manera completa, me parece. Desde ese informe han corrido 
veinte años, pero los hechos allí acumulados conservan todo su 
valor. Añadir nuevos, sería exponerse a repeticiones fastidiosas 
sin ventajas para la doctrina. 

La cuestión es doble: tiene el lado científico es decir, si la va- 
cuna es eficaz como profiláctico de la viruela; y tiene el lado legal, 
a saber si la vacuna puede imponerse por ley de la Nación [...] 

Sin embargo, algunos antivacunistas de nuestro medio 
han avanzado una objeción que tiene cierta novedad. Dicen, 
por ejemplo, que la vacunación obligatoria viola la libertad de 
pensamiento. 

El argumento es tan frágil, tan deleznable, que se necesita- 
rán pocas palabras para reducirlo a la nada. 

El pensamiento existe en tres formas: en el fuero interno, 
en la expresión hablada, en la aplicación en actos. El pensa- 
miento en el fuero interno es naturalmente libre hasta en las 
mazmorras rusas. Entre él y las violencias del medio social está 
la conciencia, barrera insalvable. El pensamiento traducido en 
palabras tiene, en los países más libres, limitaciones infranquea- 
bles. El pensamiento traducido en actos puede tropezar y tro- 





476 
477 


Apuntes manuscritos en el Archivo Francisco Soca del MHN. 
Artículo en: Vida Nueva (antes Bohemia), 31 de octubre de 1910; Año III: No XLVI: 
hace referencia “al empeño que tiene el Dr. Soca en vacunar”... 


354 


RicarDO Pou FERRARI 


pieza a menudo con el pensamiento del Estado, es decir, con 
la ley; la ley, pues, limita necesariamente el pensamiento que 
quiere llegar al acto. 

Pero en esta cuestión de la vacuna, indudablemente im- 
ponerla es atacar la libertad de los ciudadanos; pero hay mil 
leyes que la atacan de mil maneras [...] 

Los antivacunistas en nada muestran su desconocimien- 
to de los métodos más elementales como cuando se proponen 
recoger hechos y acumular pruebas contra la vacuna. Parecen 
ignorar que para que los hechos puedan reducirse a leyes, de- 
ben ser numerosos, vistos por un observador impecable, en las 
mismas condiciones, en el mismo ambiente, en la misma época 
y en el mismo país, si es posible. Que un hecho solo, aun bien 
observado, no prueba nada [...] Ven el hecho, lo interpretan 
con su visión roja característica y se lanzan enseguida a las ge- 
neralizaciones más audaces y más demoledoras [...] 

Al antivacunista vulgar que no ha vivido una vida de 
médico larga y fecunda, le seducen fácilmente las estadísticas 
caprichosas, los milagros de las series, las excepciones descon- 
certantes, que, sin embargo, confirman las reglas universales; 
pero al médico , al que ha vivido, al que ha visto mil veces que 
los vacunados no tienen viruela, al que ha visto que la vacuna 
corta las epidemias de viruelas como un hachazo, a ése, las de- 
claraciones de los antivacunistas, los juegos malabares de cifras 
dóciles, le dejan frío. 


Y continúa con una serie de réplicas contra los antivacunistas, al- 
gunos locales -al parecer ninguno de ellos médico- y otros extranjeros. 


Al fin, luego de veinte años, Soca logra que la ley se apruebe, 
gracias a su ciencia y elocuencia, logrando, al fin, el silencio de los 
antagonistas, por convicción o quizás, por cansancio... 


AooK 


Participa igualmente de la discusión y aprobación final de la 
ley de creación de Asistencia Pública Nacional (ley 3724, del 7 de 


noviembre de 1910), de cuyo Consejo Directivo será miembro a 


355 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


partir de enero de 1911 hasta la reforma en la integración del mis- 
mo en 1915.98 


En el curso de la discusión, el 6 de julio de 1910, interviene y 


manifiesta que el Consejo Directivo debe ser eminemente técnico. 


Veamos cómo argumenta: 


Esta discusión no tendría lugar si la ley estuviera bien 
hecha; no lo está. No se concibe una ley de Asistencia Pública 
sin un Consejo Técnico [...] No basta con los [técnicos] que 
tiene [de ocho tiene dos: el presidente del Consejo Nacional de 
Higiene y el Decano de la Facultad de Medicina]. La Asistencia 
Pública está organizada en países que a este respecto son mo- 
delo, por ejemplo en Francia, con un Consejo de médicos del 
mismo hospital- eso es lo que hacen todos los países, absoluta- 
mente todos. 

Si hubiera un Consejo de médicos como se debe, esta dis- 
cusión sería inútil, sería lo mismo entonces que [el Director] 
fuera un lego que un médico. 

En Francia ha sido un lego muchas veces, y no hay en ello 
ningún inconveniente, porque todo lo hace el consejo técnico; 
pero en esta ley, tal como está el artículo 1%, resulta que no 
hay nadie que aconseje de una manera científica al Director, y 
entonces tiene él mismo que ser técnico. 

Lo que habría que hacer entonces es reformar el artículo 
12 y crear un Consejo técnico que asesore en todas las cuestio- 
nes técnicas al Director y en ese caso podría darse otras bases a 
la cuestión, de si éste debe ser o no médico. 

Es evidente que aunque el Director sea médico, tampoco 
podrá dominar todas las cuestiones, porque es demasiado vasta 
la Asistencia Pública; pero de todos modos, es mejor que sea un 
médico, si no ha de crearse un consejo técnico asesor. En tal ca- 
so, su competencia, por limitada que fuera, le serviría mucho. 


En la Comisión de Legislación se tuvo en cuenta lo propues- 


to por Soca: se creó un cargo de Director General de Asistencia 
Pública y un Consejo General, consituido por veintiún miem- 





478 


Ferrari Goustchaald, José María. A 100 años de la ley de la Asistencia Pública Nacional. 
Sociedad Uruguaya de Historia de la Medicina, 5 de octubre de 2010 (https: //www. 
smu.org.uy/dpmc/hmed/historia/articulos/100apn.pdf, consultado el 21 de junio de 


356 


RicarDO Pou FERRARI 


bros: “catorce ciudadanos que reunan las condiciones necesarias 
para ser electo Senador, dos Profesores de Clínica de la Facultad 
de Medicina, un miembro del Consejo Nacional de Higiene, el 
Director de Salubridad de la capital y tres médicos de los Hospitales 
o Asilos dependientes de la Asistencia Pública”. Los médicos que lo 
integraron fueron: Visca, Soca, Ricaldoni, Pouey, Vidal y Fuentes, 
Brito Foresti (José), Turenne y Quintela.P? 





479  Muiños H. op cit: CCXCIMI-CCXCV. 


357 


XLV 


QUINTO VIAJE A EUROPA: JUNIO DE 
1908- ENERO DE 1909 


n junio de 1908 emprende un nuevo viaje a Europa, con su 
familia. El 10 de julio bautizan a Susana, como fue dicho, 
en Notre Dame de Paris. 


En esa visita, Soca es objeto de una distinción que sólo 
recibían los médicos de gran categoría, especialmente franceses, con 
menos frecuencia los extranjeros: es nombrado miembro extranjero 
de la Société Neurologique de Paris, establecida en 1899 bajo la pre- 
sidencia de Joffroy y constituida por los discípulos más próximos a 
Charcot.%% Babinski -a quien Soca llama “mi maestro”, pese a ser 
casi contemporáneo- presenta en su nombre el trabajo titulado Sur 
la fiévre hystérique, ya referido. Y 





480 La Société francaise de Neurologie fue creada en 1899, bajo la presidencia de Alix 
Joffroy, por 19 miembros fundadores, todos alumnos de Charcot, a excepción de 
Déjérine, a saber: Charles Achard, Joseph Babinski, Gilbert Ballet, Edouard Bris- 
saud, Jules Déjérine, Ernest Dupré. Georges Gilles de la Tourette, Albert Bombault, 
Alix Joffory, Maurice Klippel, Pierre Marie, Henry Meige, Henri Perinaud, Émile 
Parmentier, Fulgence Raymond, Paul Richer y Achilles Souques. La publicación 
oficial ha sido la Revue Neurologique y más tarde, la Lettre de la Société francaise de 
Neurologie. 

481 Soca, E. Sur la fiévre hystérique. Rev N. Soc Neurolog (Paris), 1909; 2: 103-109. 


359 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


También en este viaje, Soca hace un recorrido por las principa- 
les clínicas alemanas, que no conocía hasta entonces, obteniendo 
una impresión muy favorable. En efecto, durante el “período entre 
guerras” la medicina teutona alcanza un brillo que supera en mucho 
a la francesa, de donde la primera había abrevado, creciendo luego 
aceleradamente por diversos factores: la existencia -en su ámbito- 
de numerosas universidades de prestigio en distintas ciudades, espe- 
cialmente en Berlín; la creación de los grandes institutos de ciencias 
básicas en íntima vinculación con la práctica clínica; el comienzo de 
la especialización; el régimen docente de la “dedicación exclusiva”; 
la presencia de “residentes” en la mayoría de los hospitales. Estas 
fueron, entre otras, las observaciones que consignó el norteameri- 
cano Abraham Flexner (1886-1959), cuyo famoso informe**? sería 
clave en la aplicación del modelo germano en los Estados Unidos 


luego de 1910. 


Manifiesta Soca entonces en carta a su hermano político, Juan 


Carlos Blanco (h), con fecha 15 de octubre de 1908: 


Más tarde, cuando se aligere mi trabajo, que es enorme 
por el momento, tendré el gusto de departir con ustedes larga- 
mente sobre estas cosas de Europa, sobre este país prodigioso, 
sobre esta ciencia, sobre esta cultura tan vasta, y tan honda, 
sobre este arte tan fuerte y tan eficaz, sobre este medio, sobre 
esta alma alemana, tan extraña, tan nueva para nosotros, que 
me parecen hombres de otro planeta, que son hombres de otra 
pazos 


Llama la atención que un individuo de su inteligencia y cultu- 
ra, cuya tesis doctoral versó sobre una enfermedad descrita por un 
profesor de Heilderberg, que —de acuerdo al número de libros en 
alemán que tenia en su biblioteca-, leería ese idioma, fuera tan aje- 
no al “milagro alemán” en medicina. En ese mismo momento, bue- 
na parte de los franceses -y también algunos uruguayos- concurrían 
a las clínicas y laboratorios de ese país. Tal relación científica que 
venía dándose en Europa en esa época, lejana ya de la guerra franco 





482  Flexner, A. Medical education in the United States and Canada. A report to the Carnegie 
Foundation for de advancement of teaching, New York, Merrimon Press, 1910. 
483 — Muiños, H.H, op cit, 1972: CCLXXXVIII. 


360 


RicarDO Pou FERRARI 


prusiana, desapareció luego de la Gran Guerra, finalizada con el 
Tratado de Versailles, donde el vencido quedó reducido a inferiori- 
q 
dad de condiciones, incluso excluyéndose el idioma alemán como 
y 
lengua oficial de los congresos científicos internacionales, al tiempo 
S 5 P 

que se alentaba, entre los franceses y aliados, un profundo desprecio 
a cuanto de allí procediera, fenómeno paralelo a un nacionalismo 
progresivamente exacerbado. 


Concluimos, entonces, que Soca vivía encerrado en la “bur- 
buja parisina”, ignorando el mundo germano y anglo sajón, lo que 
quizas limitó una expansión final de sus concepciones médicas. 
Entretanto, algunos de sus contemporáneos, tan afrancesados como 
él -caso de Pouey por ejemplo- casi al mismo tiempo, descubrían el 
nuevo mundo de la medicina norteamericana e iniciaban así la apli- 
cación renovadora en el Uruguay de los conceptos allí aprendidos. 


Por una tarjeta que le envía su suegro, de 1908, mientras Soca 
estaba en Europa, sabemos que durante su ausencia falleció en 
Montevideo su hermana, la esposa de Cayaffa, que fuera el mentor 
de Soca adolescente, por la cual sentía profundo afecto, según dice 
la propia tarjeta.** 


AOK 


De regreso a París, el 7 de enero de 1909, Soca asiste a la re- 
unión de la Société Neurologique. Se presenta en tal oportunidad 
una comunicación sobre enfermedad de Friedreich; Babinski hace 
mención a un detalle, mencionado en la tesis del uruguayo, donde 
este preveía, veinte años antes, la posibilidad de la acentuación de 
los reflejos tendinosos profundos en los casos atípicos, a lo que el 
aludido asiente.** 





484 Archivo Francisco Soca. MHN. 

485  Séance de la Société de Neurologie de Paris, 7 janvier 1909: M.K. Bauer et Gy. Mala- 
die de Eriedreich avec Iynphocitose rachidienne . Heredo-ataxie cérébelleuse dans la méme 
famille. E. Soca: La fiévre hystérique. Rev Neur (Paris), 1909, 30: 17 y 103.Tomado de: 
Muiños H. op cit: CCCIX-CCCX. 


361 


XLVI 


VISITA DE CLEMENCEAU A 
MONTEVIDEO: 1910 


n agosto de 1910, Georges Clemenceau (Mouilleron-en- 

Pareds, 1841-París, 1929), ex y futuro primer ministro de 

Erancia, médico, periodista, liberal, amigo de juventud de 

Pedro Visca, visita brevemente Montevideo, de paso para 
Buenos Aires, con motivo del primer centenario de la independen- 
cia argentina. 


Dicta una conferencia en el Teatro Urquiza, visita la redac- 
ción de El Día y es objeto de un banquete de homenaje en el Club 
Uruguay. De retorno a París, redacta sus «Notes sur le voyage a l'Amé- 


rique du Sud. Argentine, Uruguay, Brésil”. *6 


Con motivo de la comida, “donde asistió el gobierno y un 
nutrido grupo de lo más selecto de nuestro mundo, ya en el sa- 
lón, antes de sentarse a la mesa, a Clemenceau le llamó la atención 
el aspecto y la postura de uno de los concurrentes que departía 
con gran dignidad y prestancia en uno de los grupos invitados. 
Discretamente, preguntó quien era al que le servía de cicerone [el 





486 París, Hachette, 1912, 273 págs. 


363 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


ministro de Relaciones Exteriores, Emilio Barbaroux, Trinidad, 
1876-Montevideo, 1931]. «Es el doctor Francisco Soca», le respon- 
dió este, dándole algunos datos del personaje, a lo que, asintiendo, 
repuso rápidamente el futuro Tigre: «Rien qu'a le regarder, on voit 
que c'est quelqu'un!».”%7 








0 A AN 





487 Pou Orfila, Juan. Reflexiones sobre la insdisciplina de nuestro tiempo, Montevideo, 
1946, tipografía Atlántida, pág: 20 y Mañé Garzón, E. Pedro Visca, op cit, 1983, 2:20. 


364 


XLVII 


15 DE FEBRERO DE 1911-11 De 


FEBRERO DE 1913. 
PARLAMENTARIO POR SÉPTIMA VEZ (DIPUTADO), 
EN REPRESENTACIÓN DEL DEPARTAMENTO DE 
MONTEVIDEO POR EL PARTIDO COLORADO. 
XXIV LEGISLATURA. 

LA REFORMA CONSTITUCIONAL 


urante su segunda presidencia (1% de marzo de 1911 - 

19 de marzo de 1915), Batlle publica en “El Día”, el 4 

de marzo de 1913, un artículo firmado, que titula “El 

Poder Ejecutivo colegiado: apuntes sobre su posible orga- 
nización y funcionamiento”, que trae al centro de la atención pública 
una idea que ya había manifestado con anterioridad. 


En el mismo propone la reforma de la Constitución, sustitu- 
yendo al presidente de la República por un Poder Ejecutivo colegia- 
do, que llama Junta de Gobierno, que estaría integrada por nueve 
miembros, que durarían nueve años y se renovarían, uno por año, 
por elección directa. El presidente tendría funciones representativas 


365 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


y sería elegido por la propia Junta. También aumenta al doble el 
número de integrantes de las dos cámaras, conservando la elección 
directa para los diputados e indirecta para los senadores. Se inicia 
de este modo una polémica, en la que no todo el partido colorado 
apoyaba al líder (Rodó fue el portaestandarte de la oposición a la 
reforma, lo que caro le costó...) 


El 30 de noviembre de 1913, ocasión en la que hubo toda suer- 
te de denuncias de fraudes, se realizaron las elecciones parlamen- 
tarias, El batllismo, pese a estar dividido, en virtud del sistema de 
proporcionalidad, obtuvo la totalidad de las bancas coloradas (68, 
entre las que estaba la de Soca en representación del Departamento 
de Montevideo); los blancos lograron solo 21 escaños. La mayoría 
parlamentaria era, en consecuencia, francamente colegialista. 


En noviembre de 1914, se eligieron los colegios electorales pa- 
ra designar los senadores de seis departamentos, todos los cuales 
resultaron colorados colegialistas (ente ellos Soca en representación 
del departamento de Rivera). 


El 3 de setiembre de 1912, Soca pronuncia en el Senado el 
“Discurso en defensa de la salud de los campesinos y trabajadores del 
medio rural”. 


Se ha dicho hasta el cansancio que bastará poblar estas 
tierras fecundas para que se conviertan en países de ensueño. 
Pero poblar, ¿cómo? Con la inmigración, responde la rutina 
banal, hecha de palabras. Hasta ahora, en este asunto, no se ha 
hecho nada positivo. Parece que empieza a hacerse algo serio 
por el Poder Ejecutivo, que actualmente tiene en estudio una 
serie de leyes que acaso conduzcan a la solución del arduo pro- 
blema. Pero, si no podemos provocar, forzar, violentar la inmi- 
gración, podemos por lo menos defender la población que nos 
da el movimiento vegetativo, que no es escasa, ni despreciable. 
[...] Hacer competencia a la muerte, limitar los estragos de las 
enfermedades, por medio de leyes sanitarias numerosas y bien 





488  Soca, E Discurso en defensa de la salud de los campesinos y trabajadores del medio rural. 
Diario de Sesiones de la H. Cámara de Representantes, Sesión del 3 de setiembre 
de 1912. Tomo CCXX, págs, 249-256, Montevideo, 1914; en: Soca, F. Selección 
de Discursos, Biblioteca Artigas. Colección de Clásicos Uruguayos, , Vol 144, T IL, 
Montevideo, 1972, Págs. 207-221. 


366 


RicarDO Pou FERRARI 


entendidas. Tal es la obra en que está empeñada la Francia. 
En cuanto a nosotros, si tenemos poca gente, procuremos por 
todos los medios conducentes a que esa gente viva sana, por lo 
menos [...] 

Se olvida por completo la campaña, la campaña verdadera, 
no la de los villorrios y las pequeñas ciudades, sino la campa- 
ña de las llanuras y los prados, de las cuchillas y los valles de 
las estancias, las chacras, y los ranchos, la que es la fuerza y el 
nervio de la Nación y la que es nuestro vivero de hombres [...] 
Yo respondo: que en el aire y la luz se mueren los pueblos y 
languidecen nuestros humildes paisanos. El gaucho se va, decía 
Juan Carlos Gómez. Yo no sé si se va o no, pero sé que está en- 
fermo, severamente enfermo, y debemos a ese trabajador mag- 
nífico, cuidados maternales[...] En la campaña todos los diag- 
nósticos son caprichosos o equivocados, los certificados los dan 
los Jueces de Paz, que no saben, naturalmente, lo que tienen 
entre manos. Además, los paisanos van a morir a los pueblos, 
o vienen a nuestros hospitales, a nuestros hoteles, fondas o sa- 
natorios, y jamás nadie en sus departamentos tiene la más leve 
noticia del mal a que sucumbieron. De modo que me parece 
completamente imposible, con las estadísticas del Consejo de 
Higiene, fundamentalmente viciosas, hacerse una idea exacta 
de la naturaleza y magnitud de los males que aquejan a nues- 
tros humildes campesinos. Sin embargo, yo creo que puede 
afirmarse que ciertas enfermedades tienen una frecuencia insó- 
lita en la campaña: el cáncer, el quiste hidático, la sífilis, la le- 
pra, las enfermedades infecto contagiosas, y, en primer término 
y por encima de todas, la terrible tuberculosis [...] 

Desde el principio de mi práctica veía llegar a mi consul- 
torio y encontraba en las salas del hospital, gauchos magníficos, 
vigorosos, bien batidos, armoniosos y rítmicos; bellos ejempla- 
res humanos, en una palabra; y sin embargo, esos hombres eran 
atletas heridos, tenían fiebre y los pulmones enfermos. Esos 
hombres me contaban, además cosas extraordinarias e historias 
abracadabrantes. Así, por ejemplo, familias enteras desapare- 
cían en el mismo rancho fatídico, segadas por un mal demasia- 
do visible y demasiado conocido en sus siniestras costumbres 
E] 

En esos 23 años ha pasado delante de mis ojos una verda- 
dera oleada humana, un verdadero pueblo cargado con todos 
los dolores y todos los males. De suerte que he recibido una im- 


367 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


presión de mal intenso, grave y profundo, que ha sido para mí 
una verdadera y terrible pesadilla y he exteriorizado en muchas 
y diferentes ocasiones [...] 

¿Qué hacer?, se pregunta. 

En la campaña todo es erróneo: la habitación, el vestido, 
el agua, las costumbres, todo es irregular, todo es erróneo y 
todo supone una ignorancia profunda [...] 

Los grandes países que han logrado disminuir la morta- 
lidad, se han servido de los medios puramente higiénicos [...] 

No quiero que todo se limite a simple expedienteo y a la 
acumulación platónica de cifras inútiles. Deseo y pido que ha- 
ya, de hoy en adelante, acción real y fecunda, una acción gene- 
rosa decidida y resuelta en que no intervenga sólo el Consejo de 
Higiene, sino todas las Facultades y todos los Consejos que, en 
su conjunto, dominan esta vasta cuestión, porque es necesario, 
porque es patriótico, porque es un angustioso deber, el mo- 
dificar y mejorar las tristes condiciones en que viven nuestros 
paisanos, es decir, los más nobles y fuertes de nuestros conciu- 
dadanos. Tienen que venir leyes prudentes que destruyan para 
siempre el rancho infame, el rancho fatídico y lo sustituyan 
por casas más civilizadas, más humanas [...] Pero esas leyes no 
vendrán, no pueden venir sino después de estudios graves, de 
estudios que revelen, que exhiban el mal en toda su deformi- 
dad y nos hagan entrever todo el bien que puede esperarse de 
la unión de la voluntad y de la ciencia, confundidas en este 
patriótico propósito!...] Dar el grito de alarma, llamar violen- 
tamente la atención del Poder Ejecutivo sobre un problema 
inquietante y acaso decisivo, marcarle los límites de la acción 
y darle los medios de emprender estos estudios vastísimos por 
medio de sus cuerpos sabios y todos los hombres de ciencia que 
pudieran ser colaboradores útiles, pedir a todos los hombres 
dirigentes que se detengan un instante ante estas cuestiones 
que atañen a la parte más interesante de nuestran población, la 
que, repito, tiene sin duda el secreto de los destinos de la Patria. 


Este discurso —una denuncia, un grito de alerta sobre la situa- 


ción sanitaria acuciante y subestimada de la población rural, que 


llama al encare científico y a la acción a través de leyes adecuadas, 


una vez estudiado profundamente el asunto-, coincide con el ini- 


cio de la segunda presidencia de Batlle. En el curso de la misma 


se procura ampliar los propósitos sociales solidarios ya planteados 


368 


RicarDO Pou FERRARI 


en la previa y hacer del Estado el “escudo de los desprotegidos”. 
Coincidiendo con una época de relativa holgura económica, se em- 
prenden grandes obras en materia de salud: la colonia de alienados, 
la casa de la maternidad, numerosos hospitales en la capital y en el 
interior del país, así como leyes de contenido social, en cuya redac- 
ción Rodó también participó activamente. 


Aook 


En 1912 Soca forma parte, conjuntamente con Rodó, De 
Salterain y Arturo Berro, de la Comisión informante para la adqui- 
sición de un gramo de radium en Europa por parte del Poder Ejecutivo 
-iniciativa de Ricaldoni, miembro del Consejo de la Facultad de 
Medicina bajo el decanato de Manuel Quintela-, que se concretaría 
en una Ley, el envío a Europa de Carlos Butler [Montevideo, 1879- 
1945] y la posterior creación, en 1913, del Instituto de Radiología, 
a cargo de este último. 


369 


XLVIII 


lO DE FEBRERO DE 1913-9 DE 


FEBRERO DE 1914. 
PARLAMENTARIO POR OCTAVA VEZ (SENADOR), 
EN REPRESENTACIÓN DEL DEPARTAMENTO DE 
RIVERA POR EL PARTIDO COLORADO. XXIV 
LEGISLATURA. 


ARO 


9 DE FEBRERO DE 1914 - 2 DE 


ENERO DE 1917. 
PARLAMENTARIO POR NOVENA VEZ (SENADOR), 
EN REPRESENTACIÓN DEL DEPARTAMENTO DE 
RIVERA POR EL PARTIDO COLORADO. XX V 
LEGISLATURA. 


371 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


Entre el 19 de marzo de 1915 y elde marzo de 1919 se desa- 
rrolla la presidencia de Feliciano Viera (Salto, 1872-Montevideo, 
1927), en cuya elección participa Soca como integrante del Senado. 


En marzo de 1915, en un número de Anales Mundanos”,**? 


aparece un artículo, con un interesante retrato en tinta, que acom- 
paña un texto, de escaso valor literario, que dice: 


Eminencias Médicas. Con esa sencillez que sólo los sabios 
tienen -característica, inconfundible, que está muy lejos de ser 
abandono- el doctor Francisco Soca, nos trae el recuerdo de ese 
sabio, Ramón y Cajal, orgullo de la ciencia contemporánea. 
Como Ramón y Cajal, el doctor Soca, es estudioso, investiga- 
dor, perspicaz, paradójico. Una frase, una sola frase que pro- 
nuncie, os sugerirá todo un orden de ideas. Con la frente hun- 
dida, los brazos abandonados, el andar laxo, se dijera que de 
continuo su mente se ve agobiada por la meditación; y cuando 
sonríe, en sus ojos que parecen atravesar las almas, hay ese sello 
de tristeza inconfesada que debieron ostentar las pupilas omnis- 
cientes de Pascal y de Pasteur. Su altísima mentalidad domina 
las más arduas cuestiones. De ahí que en todo terreno el doctor 
Soca aparezca rodeado de un prestigio rotundo, que afirma, 
que impone... Su popularidad llega al extremo de que todos, 
tácitamente, hayamos eliminado títulos antepuestos nombre. 
Decimos “Soca”, como diríamos Galeno, Doyen, Cajal... 


Sin duda el dibujo es más elocuente. Se lo ve sentado, enfunda- 
do en su larga túnica, con las manos cruzadas sobre la falda, en ac- 
titud de monje orante; los ojos perdidos en la lontananza, mientras 
su concentración lo lleva por completo a su mundo interior, luego 
de haber captado la realidad exterior del paciente. Nada oye, sino 
su VOZ interior... 





489  Eminencias Médicas, Anales Mundanos. Revista-Album, Artístico-Social-Litera- 
rio-Sportivo y de Actualidades, número 1, marzo 1915 


372 


RicarDO Pou FERRARI 


(> 


Eminencias Médicas 


Con esa sencillez que sólo los sabios tienen — sencillez 
característica, inconfundible, que está muy lejos de ser aban- 
dono — el doctor Francisco Soca, nos trae el recuerdo de ese 
sabio, Ramón y Cajal, orgullo de la ciencia 
contemporanea. Como Ramón y Cajal, el 
doctor Soca, es estudioso, investigador, pers- 
picaz, paradójico. Una frase, una sola frase 
que pronuncie, os sugerirá todo un 
orden de ideas. 

Con la frente hundida, los brazos 
abandonados, el andar laxo, 
se dijera que de contínuo su 

mente se ve agobiada por la 

meditación; y cuando sonríe, 
en sus ojos que 
parecen atravesar 















. domina las 
tor Soca aparezca E f más arduas 
rodeado de un > ; cuestiones. De 
prestigio rotundo, ahi que en to- 
que afirma, que impone. . . . Su popularidad llega al extremo 

eliminado titulos suprí- 


de que todos, tácitamente, hayamos 
miendo el mombre. 


Doyen, Cajal. .. 


AoOk 


MIEMBRO DE LA SOCIEDAD MÉDICA DE LOS HOSPITALES DE PARIS 


El 28 de noviembre de 1913 la Sociedad Médica de los Hospitales 
de París, previo informe de una comisión formada por Vaquez, 
Babinski y Bensaude, presenta la candidatura de Soca en estos tér- 
minos: 


373 





FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 





ie - y 


Visita de los Dres. Emery y Bensaude a Montevideo, 1912. De: “La Sema- 


na”, 1912, No164. 


El doctor Soca nos envía, en apoyo de su candidatura, una 
nota sobre el tratamiento del vértigo de Meniére por la fibrolisina 
o la tiamina de Lermoyez.% Este tratamiento ha sido empleado 
con buenos resultados en cuarenta enfermos. Veinte de ellos 
han sido seguidos con regularidad. El efecto histolisante de la 
fibrinolisina en los tejidos de esclerosis no alcanza a explicar 
el modo de acción del medicamento. Puesto que Mr. Soca ha 
podido observar casos en los que la esclerosis no existía, como 
un caso de vértigo de Meniére en una leucémica. El nombre 
del doctor Soca nos es ya conocido por otros trabajos escritos 
en francés. Alumno de Charcot, Mr. Soca consagró su tesis in- 
augural (1888) al estudio de la enfermedad de Friedreich; esta 
tesis que se ha vuelto una obra clásica, contiene gran número 
de ideas personales, entre las cuales la ley de la edad, que Mr. 
Pierre Marie ha llamado la ley de Soca. 


Raoul Bensaude, su postulador, hace la lista de los trabajos del 


autor, que culmina con 


el artículo sobre la vacunación obligatoria, presentado por 
el Profesor [Adrien] Proust [Paris, 1834-1903] a la Academia 





490 


Soca, E. Traitement du vertige de Meniére par la fibrolysine ou la antipyrine. Bull 
Mem Soc Hop Paris, 1913. 


374 


RicarDO Pou FERRARI 


en 1893 [...] El interés de los trabajos justifica por sí solo la 
admisión de Mr. Soca como miembro correspondiente extran- 
jero, pero vuestro miembro informante ha podido comprobar 
personalmente, en el curso de un viaje reciente, % que Mr. 
Soca, uno de los profesores más eminentes y de los clínicos más 
distinguidos de su país, es igualmente un apasionado defensor 
de la influencia médica francesa. Nadie es, por consiguiente, 
más indicado para representar en nuestra Sociedad al cuerpo 
médico de Montevideo, esta ciudad tan avanzada desde el pun- 
to de vista intelectual, que ha podido llamársela la Atenas de 
América del Sur.?? 





491 


492 


En “La Semana”, No 164, 19 de octubre de 1912, aparece la crónica de esta visita: 
«Los doctores Bensaude y Emery. Han llegado 4 Montevideo los doctores Emery y 
Bensaude de la Facultad de Medicina de París. El viaje de estos profesores tiene por 
objeto hacer estudios sobre medicina en estos países del continenete sud americano. 
Los doctores se han mostrado sorprendidos del adelanto de nuestra Facultad de Me- 
dicina y les ha merecido los mayores elogios. Los Dres. Scoseria, Quintela, Schiafh- 
no, Lasnier, Santayana, Del Campo, Berta y Mérola acompañaron á los distinguidos 
huéspedes en su visita al Instituto de Higiene. El doctor Emilio Emery es secretario 
de la sociedad de profilaxia sanitaria y moral, director por concurso de la sala especial 
de San Lázaro, médico de la policlínica Henri de Rotschild. Es oficial de la Academia 
y miembro de la Legión de Honor. El doctor [Raoul] Bensaude es portugués pero 
cursó todos sus estudios en París, donde goza de merecida reputación. El club médico 
resolvió celebrar un banquete en honor de los doctores Bensaude y Emery, que tuvo 
lugar el lunes. Los distinguidos huéspedes se muestran muy satisfechos.» 

Bulletin et Mémoires de la Société Médicale des Hópitaux des Paris, 1913, 34:720; 
tomado de Muiños H. op cit: CCCX-CCCXI. 


375 


XLIX 


CONFERENCIA EN LA FACULTAD 
DE MEDICINA: EL MÉDICO. 2 DE 
SETIEMBRE DE 1916.””** 


s una pieza antológica, difícil de sintetizar, por lo que la 
reproducimos con tal extensión. Dice así: 


La medicina en la historia tiene algo de sacerdotal y de au- 
gusto. Realízase en templos llenos de misterios y sus hierofantes 
se presentan con la majestad y el prestigio de los augures. 


Al preguntarse por qué se le daba tal importancia, responde: 





493  Soca, E. El Médico. Selección de Discursos, Colección de Clásicos Uruguayos, Mon- 
tevideo, 1972, T III, págs. 230-255 y reimpresión: Montevideo, s/ pie de imprenta, 
1925, 30 págs. 

494 En el mismo acto se desarrollan las siguientes actividades: Números musicales: el 
Dr. Atanasio Zavala Carriquiry ejecuta al piano la Sonata Patética de Beethoven y el 
mismo con el Dr. José Aguerre y el profesor Ángel Gaminara, el trío de Mozart; los 
estudiantes José Rossemblatt y Benigno Varela Fuentes, con el Sr. Mautone, dos obras 
para piano y dos violines de Godart; Mautone y Rossemblatt un concierto para piano 
y violín de Wienaxski. En la parte literaria, el Profesor Héctor J. Rosello, ofrece un 
homenaje a Mechnikoff, Cyro de Azevedo, embajador de Brasil, una conversación 
sobre Mozart y por último, habla Soca. (Tomado Muiños, H. op cit. CCCXIV). 


377 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


Es que, sin duda, comprendían mejor que los modernos 
todo lo que hay de grande y terrible en ese poder de entrar en 
los secretos de las almas y de los cuerpos, y mandar a la muerte, 
al dolor y a la vida. 


Y explica la persistencia de la vigencia de la valoración social 
del médico: 


En la época moderna los pueblos son, en el conjunto de 
sus variadas jerarquías, ya que no en la masa, menos simples y 
más sabios [...] Es que los milagros se han convertido en hechos 
banales y sucesos caseros [...] En medio de tantas revoluciones 
históricas en las que ninguna majestad humana ha sido respe- 
tada, el médico se mantiene todavía en la altura y conserva aún 
su fuerza y su invencible prestigio [...] Sus instrumentos son la 
verdad y la ciencia, la ciencia más fuerte que el fanatismo, hada 
nueva y milagrosa, más grande que todas las viejas legiones de 
dioses inmortales [Es la ciencia] quien ha hecho del médico 
una de las más portentosas fuerzas sociales de los tiempos mo- 
dernos. 


Procura entonces trazar los perfiles más conspícuos del arte médico: 


La Medicina es una ciencia severa y voraz que pide todo el 
espíritu y todo el hombre [...] El médico ha de tener saber vasto 
y profundo, [que] no debe ser asimilado en los libros [sino en los 
hechos] vividos, realizados, palpitantes y entrar en el espíritu en 
largos meses, en largos años de intimidad con los males y las mi- 
serias del hombre, viéndolas nacer, echar raíces en las profundi- 
dades de la vida, crecer, desenvolverse, ahogar, deshacer y matar. 
Para comprender los males del hombre casi debemos sentirlos en 
nuestra propia sangre y en nuestra propia carne. 

El arte médico, todo acción, no da tiempo, ni consiente 
esperas: o se sabe o se cae; saber difícil porque, hecho de indivi- 
dualidades, ha de abarcar todos los tipos y todos los matices [...] 


Y refiere las condiciones que exige ser un buen médico: 


Todas las facultades de la inteligencia, todas las energías 
del carácter, todas las exquisiteces de los sentidos, y estas facul- 
tades no pueden ser aisladas, formando como picos abruptos 
en el espíritu: deben ser armoniosas, proporcionadas, capaces 
de un equilibrio casi milagroso, y dando como resultante un 


378 


RicarDO Pou FERRARI 


hombre, en toda la fuerza de la palabra. Un médico es, ante 
todo, un hombre a quien, en el tipo superior, nada falta ni nada 
sobra; una armonía humana. 

El médico ha de tener un raro poder de intuición o de 
síntesis, un golpe de vista fulgurante y certero. Ha de abarcar, 
de una mirada, el conjunto y los detalles en su individualidad 
y en su engranaje, en su subordinación y en su independencia. 
Ha de encadenar mil juicios, mil raciocinios, mil sensaciones, 
mil recuerdos [...] y llegar, por una especie de adivinación rápi- 
da y penetrante como un dardo, a la noción justa y casi siempre 
definitiva del mal y del remedio [...] A esa facultad luminosa 
[...] ha de oponerse en el mismo espíritu esta otra facultad, 
hecha de duda, de serenidad, de sabia y ponderada frialdad: el 
análisis. Después de largos combates íntimos entre las ideas 
luminosas y las pasiones oscuras que quieren fijaros en el error, 
llegáis a la visión justa de las cosas y de la realidad, esta vez im- 
periosa e incontrastable. 


Refiere el método que ha de utilizar: 


Por encima del análisis y de la síntesis hay una facultad 
oscura y humilde pero grande y luminosa en los minutos de- 
cisivos y que es como la fuerza subterránea del genio en las 
ciencias de acción: el buen sentido, el sentido común, el senti- 
do de la realidad, la facultad de ver las cosas en su orientación 
natural y justa [...] ¡Ay del médico que carezca de esta facultad 
soberana: el sentido de la realidad! 


Enuncia su criterio de la medicina como energía puesta al ser- 
vicio de la vida: 


La medicina es una ciencia de acción. La acción es con- 
tinua, implacable, inevitable, interminable, larga como la vida 
[...] Si esta oscura vida nuestra tiene un fin, si es algo más que 
el connubio fortuito de los gérmenes errabundos en una de las 
caprichosas volutas de la tierra, ese fin no puede ser otro que de 
vivir en paz bajo la caricia del sol, padre de todos y gozar fra- 
ternalmente los dulces bienes de la naturaleza y lo que ha crea- 
do el genio del hombre. De la destrucción no nace nada. [...] 
Dejemos que las cosas y los hombres marchen a su destino. 
Hagamos Medicina [...] La medicina tiende toda ella a la cons- 
trucción y a la vida [...] El médico es el sacerdote de la vida. 


379 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


Resalta la importancia del amor: 


Tanto como la aptitud para la acción, hace falta al médico 
una noble sensibilidad, no tan exquisita que turbe su juicio ni 
tan mísera que le prive de la simpatía humana, que es una de 
sus fuerzas y sin la cual su ciencia, por vasta que sea, corre al 
fracaso [...] Un problema médico no es un problema algebraico 
sino un problema humano y palpitante. Nadie sabrá resolver- 
lo si no tiene en el alma esa doble vista que sólo dan el amor 
y la profunda religión de la vida [...] La medicina es un arte 
implacable y sin entrañas: mata a los que lo traicionan. Fuera 
del deber, como en el infierno del poeta, no hay para el médico 
ninguna esperanza [...] 

Piedad y simpatía, porque a los que mueren por el cuerpo 
van a la calma y a la paz inviolables de la disolución suprema. 
Los que matáis por el espíritu, si están sanos, pasarán su vida en 
los últimos círculos infernales del Dante [...] 

Oh! con qué emoción profunda recuerdo yo siempre a mi 
ilustre maestro Potain, el prototipo de la conciencia profesional 
y la figura más augusta de su tiempo en la medicina francesa. 
Potain fue un sabio profundo, pero su honestidad y su bondad 
eran todavía superiores a su ciencia. La conciencia impecable se 
revelaba en este viejo sublime hasta en las minucias de su arte 
prodigioso y ella era tan grande que llegó casi a comprometer 
sus magníficos destinos. El horror a la mentira encadenaba sus 
audacias y detenía los vuelos de su grande espíritu. En cambio, 
lo que hacía era de hierro y ahí queda consagrado [...] La sin- 
ceridad y el honor que son la verdad moral, nos aparecen así 
como una enseñanza casi mecánica de los hechos y de los suce- 
sos en que se desenvuelve nuestra vida. Y si esto no es verdad, 
el hombre enfrente de este coloso hecho de fuerza y misterio 
que es el médico, no tiene más que una defensa eficaz y siem- 
pre decisiva: entregarse a nuestro honor y a nuestra conciencia 
profesional. 


El legado de Hipócrates: larga experiencia, culto a la verdad, 
reconocimiento de la limitación del conocimiento: 

La efigie de la medicina es un viejo. No quiere esto decir 

que la vejez sea una condición de la fuerza y del saber médicos: 


si así fuera, la medicina sería una monstruosa ironía o una burla 
trágica. No, quiere decir que el médico, eficaz y benéfico, debe 


380 


RicarDO Pou FERRARI 


tener una experiencia tan vasta, variada y segura, que venza a 
los años y precipite las etapas de la vida: una experiencia vieja. 

La clínica es una obra personal; es necesario haberlo vis- 
to todo con sus propios ojos y tocado todo con sus propias 
manos.[...] Ved, tocad, controlad, individualizad, fijad, vivid 
las realidades que pasan en tropel delante de vuestros ojos. 
Cuando lo hayáis visto todo, durante largos meses raso largos 
años, en todos los estados del cuerpo y del espíritu, empezaréis 
a ser médicos. 

En cuanto a serlo por completo, aun dentro de la limita- 
ción humana, no os dejéis mecer por esperanzas falaces: ¡no lo 
serás nunca! Continuarás siempre subiendo la áspera cuesta y 
allá, al fin de la vida, la cumbre os aparecerá como una blanca 
visión lejana [...] La experiencia del médico, experiencia nece- 
saria, inevitable, fatal, es una larga comunión con el dolor y 
casi un dolor o una angustia inacabable. Vivir dolorosamente 
en nuestro ideal más alto, si hay ideales en el mundo, decía 
Nietzsche. Si esto es así, la Medicina es la más grande de las 
ciencias del hombre... 


AoOK 


Pronunciada al fin de una de las veladas literario musicales 
organizadas por Ricaldoni durante su primer decanato, esta pieza 
es acorde a los cánones estéticos de la prosa de la época: párrafos 
largos, armoniosamente equilibrados, abundante adjetivación, fre- 
cuentes exclamaciones y preguntas. 


Si se la ve desde el punto de vista del contenido, es sin duda un 
ditirambo, algo exagerado, de una profesión y de quienes la ejercen. 
Probablemente entonces, más que hoy, viviera el médico “la impo- 
tencia de su ciencia”, fuera su costumbre enfrentarse al sufrimien- 
to y la muerte sin poseer muchos recursos eficaces, basándose más 
bien sus prácticas en la “vieja experiencia”, la “clínica honesta”, las 
enseñanzas de los maestros y el sentido común. Así y todo, aplican- 
do arte y ciencia, obtenía resultados que quizás se hubieran dado 
también sin su intervención. 


381 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


Soca insiste en la vida de sacrificio o entrega del médico, en lo 
penoso que es estar siempre enfrentado al sufrimiento, cuya per- 
cepción y comunión constituye el camino, siempre escarpado, de 
la práctica profesional. El médico, nos dice, “vive dolorosamente.” 


La fama era alimentada por la formación europea, la condición 
de profesor, la admiración -casi el temor- de alumnos y pacientes. 
No había error médico que no fuera perdonable, ni intención de 
llevarlo a los tribunales, salvo casos de grosera mala práctica. 


El médico era admirado, respetado, mimado. Su poder excedía 
en mucho a sus competencias. La capacidad de entrar más allá del 
umbral de la intimidad de las familias, lo hacía depositario de los 
149 »”» . .t- 

secretos” y la confianza, como si fuera un ser exento de las debilida- 
des humanas. Pero, ¡qué elevadas eran las miras a las que se apun- 
taba! ¡Cuántas condiciones racionales, emocionales, de relación y 
hasta de ejemplo debía llenar el médico!, ¡qué formación científica, 
profesional, humanística y cuánta madurez emocional, requería pa- 
ra destacarse y ejercer su influjo, a veces sin casi ser notado! 


Sabían los médicos de entonces, es verdad, manejar hábil y 
conscientemente el espíritu del enfermo y del entorno familiar. 
Disponían de tiempo para intimar; a lo largo de la vida, llegaba a 
ser uno más de la familia, pero siempre considerado como un ser 
de atributos superiores. Podía aconsejar, decir lo que otros no se 
atrevían, emitir juicios, castigar o perdonar. Este era el ambiente, a 
veces no bien comprendido por los comentaristas contemporáneos, 
en que creció y se desarrolló el llamado “poder médico”, con el que 
se corría el riesgo de caer en el exceso -como tantas veces ocurrió-. 


El médico solía ser, al menos en el medio burgués, bien remune- 
rado, más allá de que todos los profesionales atenderan pobres gratui- 
tamente, lo que era considerado parte normal de sus deberes sociales. 


Por eso, era tan común que el médico ocupara posiciones pú- 
blicas notorias, o que se uniera en matriomonio con mujeres perte- 
necientes a un estrato social superior. 


Más allá de estas consideraciones frías e impersonales, es preciso 
reconocer que la pieza oratoria de Soca tiene profundo contenido 


382 


RicarDO Pou FERRARI 


conceptual, gran poder persuasivo, es como un arrullo, que va lle- 
vando a los oyentes -a nosotros, sus lectores de un siglo más tarde- 
hacia campos de idealismo, donde la acción del médico, ponderada 
y respaldada por los valores y orientada al beneficio de la humani- 
dad sufriente, es digna de admiración o al menos de respeto.** 





495 Enel Archivo Francisco Soca del MHN, hemos hallado una traducción manuscrita 
de este discurso, cuya cigrafía se corresponde con la de la Luisa Blanco Acevedo. 


383 


Í DE FEBRERO DE 1917-13 De 


FEBRERO DE 1919. 
PARLAMENTARIO POR DÉCIMA VEZ (SENADOR), 
EN REPRESENTACIÓN DEL DEPARTAMENTO DE 
RIVERA.POR EL PARTIDO COLORADO XXVI 
LEGISLATURA. 


| 19 de marzo de 1915, la Asamblea General elige al nue- 
vo presidente, Feliciano Viera (Salto, 1872 - Montevideo, 
1927), por 78 votos entre los 78 presentes. 


Pese a que fue inicialmente continuista de la ideolo- 
gía de Batlle, Viera sufrió la influencia desgastante de los blancos 
y colorados anticolegialistas, a los que se sumaron la Federación 
Rural y la Liga de Defensa Comercial (fundadas ambas en 1915) 
-que temían el socialismo” batllista”- y otro conjunto de factores, 
que no es del caso analizar aquí, que llevaron a una atenuación del 
impulso renovador primigenio de Batlle, conocido como el “alto de 


”» c 


Viera”; “el impulso y su freno”, como lo ha expresado Carlos Real de 


385 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


Azúa.** Finalizado el período de Viera, se le ofrece un banquete; 

p yl 
quien pronuncia el discurso es Soca, ocasión en el que hace la apo- 
logía del político y su obra.*” 


1916-1917: MIEMBRO DE LA ASAMBLEA GENERAL CONSTITUYENTE 


Soca integra, en representación del Partido colorado, la 
Convención Nacional Constituyente. 


La misma, formada por 218 miembros, elegidos por sufragio 
universal el 30 de julio de 1916, fue presidida por Juan Campiteguy. 
Constituyó la culminación del largo esfuerzo de Batlle en pro de 
la reforma constitucional, que incluía la integración colegiada del 
Poder Ejecutivo y la abolición de algunas disposiciones, a su juicio 
erróneas, de la Constitucion de 1830, tal como que el catolicismo 
fuera la religión oficial del Estado. Contó dicha Convención con 
85 miembros colorados, 105 blancos, 22 “riveristas”, 2 socialistas, 
2 pertenecientes a la Unión Cívica y otros 2, «disidentes». Era, en 
consecuencia, mayoritariamente anticolegialista. 


Luego de ese resultado, el presidente Viera manifestó sin disi- 
mulo: 


Nuestro pleito sobre el colegiado ha terminado [...] La 
mayoría del país no nos acompaña en reformas de esta natu- 
raleza [...] Una gran fuerza de componentes heterogéneos es 
lo que ha contrarrestado el impulso colorado, y dentro de esa 
fuerza hay elementos partidarios que no pueden permanecer 
fuera de nuestras filas [...] Las avanzadas leyes económicas y so- 
ciales sancionadas durante los dos últimos períodos legislativos 
han alarmado a muchos correligionarios [...] Hemos marchado 
bastante a prisa; hagamos un alto en la jornada. No patrocine- 
mos nuevas leyes de esa índole y aún paralicemos aquellas que 
están en tramitación en el cuerpo Legislativo, o por lo menos, 
si se sancionan, que sea con el acuerdo de las partes interesadas. 





496 Real de Azúa, Carlos. El impulso y su freno. Tres décadas de Batllismo. Montevideo, Ed 
de la Banda Oriental, 1964, 107 págs. 

497  Soca, E Discurso en el banquete ofrecido al Dr. Feliciano Viera con motivo de la finaliza- 
ción de su período de gobierno. Mecanografiado, 15 páginas, Archivo Francisco Soca, 


MHN. 


386 


RicarDO Pou FERRARI 


La Convención Constituyente abrió sus sesiones el 20 de se- 
tiembre de 1916 bajo la presidencia de Campisteguy. 


Ante la inminencia de los comicios generales, los mismos fue- 
ron postergados para enero de 1917 y previo a ellos, se aumentó el 
número total de bancas a 123 y se modificó la proporcionalidad, en 
el sentido de favorecer a las mayorías. Estas y otras maniobras die- 
ron lugar a nuevas denuncias de fraude. No obstante, se mantuvo la 
dicotomía preelectoral entre el Parlamento, de mayoría colegialis- 
ta y la Convención Constituyente, con predominio de la posición 
contraria. Hubo varios intentos de negociación para lograr al me- 
nos que no se aprobara un proyecto anticolegialista. 


El 25 de octubre de 1917 la Convención clausuró las sesio- 
nes bajo la presidencia de Alfredo Vásquez Acevedo y presentó el 
texto de la nueva Constitución, donde, además del voto universal 
masculino, la representación proporcional integral, la separación 
del Iglesia del Estado, se incluyó una reforma del Poder Ejecutivo, 
que adoptó una modalidad “bicéfala”. En efecto, quedó integrado 
por el presidente de República, de quien dependían los ministerios 
de Guerra y Marina, del Interior y de Relaciones Exteriores, y el 
Consejo Nacional de Administración, al que obedecían los minis- 
terios de Hacienda, Instrucción Pública, Trabajo, Obras Públicas y 
que tenía la potestad de redactar el presupuesto general de gastos y 
la organización de las elecciones. El presidente duraría cuatro años 
en sus funciones y los miembros del Consejo se renovarían por ter- 
cios cada dos años. En la primera oportunidad serían todos elegidos 
por la Asamblea General. 


La nueva Carta Magna fue plebiscitada el 25 de noviembre de 
1917, promulgada el 3 de enero de 1918 y entró en vigencia el 12 
de marzo de 1919. Y 





498 Martins, Daniel H. La Convención Nacional Constituyente electa el 30 de julio de 1916. 
Rev Der Públ, 2016; 49: 121-134. 


387 


LI 


TRABAJOS CIENTÍFICOS PUBLICADOS 
ENTRE 1913 y 1921 


ntre 1913 y 1921, Soca presenta los siguientes trabajos: 
“Traitement du vertige de Meniére para la fibrolysine ou la 
antipyrine”Y “Note sur le traitement de l'angine de poitri- 
ne? “Sobre el tratamiento de la angina de pecho y el ede- 
ma pulmonar. Lección clínica dictada en el curso del año 1917”2% 
“Sobre los cólicos hepáticos y sus máscaras gástricas. Lección clínica de 


1918” “Sur les polinévritis émétiniques (Note préliminaire).% 


COMENTARIOS SOBRE LOS TRABAJOS PREVIAMENTE MENCIONADOS 


«Traitement du vertige de Meniére para la fibrolysine ou la anti- 
pyrine», ya comentado. 


«Note sur le traitement de l'angine de poitrine». 





499 — Bull Mem Soc Hóp Paris, 1913. 

500 Arch Mal du Coeur et des vaissaux et du sang, 1915; 8: 237-240 

501 An Fac Med (Montevideo), octubre y noviembre de 1917, 25 págs. (apartado). 
502 An Fac Med (Montevideo), enero y febrero de 1919, 32 páginas (apartado). 
503 An Fac Med (Montevideo), marzo de 1921, 8 págs. 


389 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


Publicado en la revista de Vaquez, “Archives des maladies du 
coeur et des vaisseaux du sang”, hace una puesta a punto de su 
esquema de tratamiento de la afección, centrado en la clásica dieta 
láctea. 


“Sobre el tratamiento de la angina de pecho y el edema pulmonar. 
Lección clínica dictada en el curso del año 1917”. 





Como dice el título, es la transcripción de una clase clínica, que 
recoge los conceptos que desde hace tiempo había elaborado Soca al 
respecto y que ya habían sido objeto de la publicación mencionada 
en París. 


Hablaba entonces en los siguientes términos: 


El tratamiento desintoxicante o de desobstrucción, en el 
sentido que aligera el trabajo del corazón, que debe quedar co- 
mo la terapéutica de fondo del sindroma [sic] anginoso, sin 
perjuicio de aplicar al caso especial el tratamiento patogénico 
que él comportare. 


390 


RicarDO Pou FERRARI 


Relata la evolución de cuatro pacientes que han vivido cierto 
tiempo luego del diagnóstico empleando ese encare terapéutico. 


Pero —sigue-, 


En los últimos cuatro años he observado unos cien ca- 
sos de anginas de pecho. De estos cien casos he podido seguir 
más o menos bien unos cincuenta, y sobre ellos he guardado 
algunas notas. En 10 de estos casos, por lesiones evidentes del 
aparato cardiovascular aparentemente extrañas a la sífilis, como 
vejez avanzada, aortitis reumática, intoxicaciones crónicas, etc. 
he podido erradicar la sífilis, pero en los 40 restantes, o no hay 
absolutamente ninguna etiología o el interrogatorio o las reac- 
ciones serológicas no acusan la sífilis. Muchos de los casos sin 
etiología o sin reacciones serológicas son ciertamente sifilíticos. 


Por consiguiente, plantea tratar como sifilítica toda angina que 
no haya hecho su prueba, es decir que no tenga una etiología in- 
contestable y sobrevenga en sujetos jóvenes.” Y manifiesta que la 
terapéuica con 914 o mercuriales a dosis fuertes ha de ser contínua 
para ser eficaz. Sugiere emplear los yódicos como medicación com- 
plementaria en todas las anginas. 


Hace una clasifiación de las mismas, en la que no falta la etio- 
logía histérica, para llegar a la forma en la que se detiene: la angina 
de decúbito. Esta debe ser tratada con régimen lácteo, diuréticos 
(teobromina) y yódicos. Por cierto, que las ventosas cortadas tienen 
su lugar. 


Lo nuevo que propone es agregar digitalina en gotas, con un 
manejo progresivo, casi artesanal. Se sucede la descripción de los ca- 
sos, con los detalles semiológicos y terapéuticos y resultados, siem- 
pre a la larga negativos. 


Finaliza: 


Diréis acaso que no os he presentado nada definitivo. 
Tendriáis razón sin duda, pero he creido útil haceros conocer 
estas investigaciones, ya porque pueden tener una influencia 
decisiva sobre la vida y la tranquilidad de muchos desgraciados, 
ya porque pueden crearme colaboradores inteligentes con los 
que podamos ofrecer en el porvenir cercano, en vez de intui- 


391 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


ciones más o menos fundadas, un cuerpo de doctrina absoluta- 
mente inconmovible. 


Este trabajo muestra a un médico decimonónico -detenido en 
el tiempo- sin un criterio claro de la etiología de las anginas de pe- 
cho, que maneja empíricamente los pocos medicamentos disponi- 
bles, según datos de la farmacopea clásica. No hay un solo atisbo de 
conceptos anatomoclínicos ni etiopatogénicos. Pocos años después, 
se introduciría el electrocardiograma, concebido décadas antes por 
Willem Einthoven [1860-1926],*%% cambiando en forma radical to- 
do esto. No hay referencia alguna a los elementos radiológicos, que 
directa o indirectamente muestren signos que tienen que ver con la 
patología. No se habla una palabra de los vasodilatadores. No hay 
alusión a la vinculación de la angina de pecho con régimen de vida 
(salvo una mención al tabaquismo), ni consejo alguno de vida “ho- 
nesta y arreglada” como ya casi diez siglos antes había propuesto el 
régimen salernitano. La presión arterial -sólo toma la sistólica- no 
era considerada en su relación con el riesgo cardiovascular, ni en la 
famosa dieta láctea preconizada por Soca se respetaba la restricción 
de la ingesta sódica. 


No puede haber ejemplo más elocuente de la “medicina de 
diagnóstico”, sin paralelo terapéutico racional, más allá de los apor- 
tes que a esa altura ya había hecho la experimentación. La vida del 
enfermo estaba a merced de la suerte; nada de lo que el médico se 
atribuía en su prolongación como mérito era real. La cardiología 
vivía su “época de las cavernas”. 


“Sobre los cólicos hepáticos y sus máscaras gástricas. Lección clínica 


de 1918” 





504 Recibió el premio Nobel en 1924. 


392 


RicarDO Pou FERRARI 


MEA 
DE MEDICINA APARTADO 


PROFESOR F. Soca 


SOBRE LOS CÓLICOS HEPÁTICOS 


Y SUS 


MÁSCARAS GÁSTRICAS 


Lección clinica de 1918 


Nueva lección clínica, que comienza así: 


No voy a exponeros en esta primera lección ninguna de 
las cosas profundamente mías, exclusivamente mías que he 
podido como todo observador atento espigar en mi camino. 
Temería que el interés didáctico no alcanzara al interés pura- 
mente científico y que me pusiera por debajo de lo que de mí 
tiene derecho a esperar la juventud ávida de saber práctico e 
inmediatamente utilizable. 


Repasa entonces cómo, bajo la presentación clínica de una 
dispepsia, pueden ponerse en evidencia afecciones hepáticas, desde 
tumores malignos hasta quistes hidáticos, pasando por litiasis 
biliares. O bien lo contrario, cólicos hepáticos típicos con vías bi- 
liares totalmente indemnes. Eran los inicios de las laparotomías, 
dentro de las que figuraban con cierta frecuencia como indicación 


393 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


la patología hepato biliar. Se suceden los casos clínicos en los que el 
médico recurre al cirujano, pudiendo este actuar o no. 


Culmina: 


Con todos estos hechos reunidos [incluye aquí a la radio- 
logía que empieza a dar -en manos hábiles, manejando aparatos 
buenos-, resultados muy importantes], es muy difícil que no se 
llegue a un diagnóstico certero. Lo esencial es escapar a la su- 
gestión del enfermo que afirma enérgicamente sufrir del estó- 
mago y nos presenta a veces la sangre de una hematemesis para 
corroborar su juicio, y proceder a la exploración e interogatorio 
frío del enfermo. Será muy raro que los antecedentes y los sig- 
nos actuales, generales y locales, no den de sí datos suficientes 
para determinar el órgano enfermo y la función perturbada. 
El diagnóstico se presta a grandes errores: pero estos pueden 
evitarse casi siempre con un poco de atención, mucho aplomo 
y mucho estudio. Y si no puediera evitarse, el diagnóstico al fin 
y al cabo se pone entre dos enfermedades que en general perte- 
necen a la cirugía. [Notable este reconocimiento de la cirugía 
como método exacto y eficaz, por parte de un médico]. 


«Sur les polinévritis émétiniques (Note préliminaire). 





ANALES DE LA 


FACULTAD DE MEDICINA AERBIBRA 


Dr. FP. SOCA 


Sur les polinévritis émétiniques 


(NOTE PRÉLIMINAIRE 





394 


RicarDO Pou FERRARI 


Breve comunicación, publicada en francés en los Anales de la 
Faculltad de Medicina de Montevideo. Esta sustancia, la emetina, 
es un alcaloide derivado de la ipecacuana [droga de origen ameri- 
cano], muy empleado entonces en las disenterías, en especial si se 
sospechaba la etiología amebiana. Afirma el autor que la intoxica- 
ción por el producto es muy frecuente y que tiene una treintena 
de casos. La misma es grave y se pone de manifiesto por una neu- 
ritis mixta: dolores provocados a la presión del nervio tibial poste- 
rior, el cubital y otras, así como de las masas musculares de brazos 
y piernas, con pérdida de la fuerza muscular; imposibilidad para 
deambular, trastornos cardíacos, respiratorios y de la deglución. En 
efecto, en algunos casos predominan los problemas bulbares, siendo 
de evolución a menudo mortal. Una vez identificada la causa -de 
ahí la importancia de la comunicación- al suspender la medicación, 
puede haber mejoramiento progresivo y hasta una curación total. 


395 


LI 


MIEMBRO ASOCIADO EXTRANJERO 


DE LA ACADEMIA DE MEDICINA DE 
París: 1917 


onforme hoy día los ojos de los médicos están puestos 

en Estados Unidos de América y sus instituciones cien- 

tíficas de élite, en aquel entonces, en el mundo latino, lo 

estaban en la Academia de Medicina de Paris,*” funda- 
da por Luis XVIII en 1820, que era considerada como el recinto de 
máximo prestigio mundial en la materia, constituida en su mayoría 
por franceses y con un máximo de veinte extranjeros “asociados”, 
con iguales derechos que los titulares. 





505 No hay que confundir con la institución de nombre similar (Académie), que alberga 
bajo su cúpula a los “40 inmortales”, fundada por Richelieu en 1634 para preservar 
la pureza de la lengua francesa, que luego incluyó además las Academias de Inscrip- 
ciones y Lenguas antiguas, la de Ciencias, la de Bellas Artes y la de Ciencias Morales 
y Políticas, pero que no incluye a la de Medicina. 

506 Han sido miembros de la Academia, los uruguayos: Luis Morquio, en calidad de 
correspondiente desde 1921 y de asociado en 1933; Alfredo Navaro como correpon- 
diente en 1929 y asociado en 1935; Juan César Mussio Fournier como correspon- 
diente en 1951 y asociado en 1955 y Diamante Bennati (Montevideo, 1899-1973) 
en calidad de correspondiente en 1973. 


397 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


Es curioso que las instituciones similares de Buenos Aires y 
Rio de Janeiro, casi de la misma antigiiedad que la francesa y con 
una notoria trayectoria científica, no fueran consideradas, al menos 
hasta ese momento, como sitios que dotaran de tanto prestigio; 
doblemente curioso, tratándose de quienes eran los adalides del 
latinoamericanismo. Sin duda, el “afrancesamiento” tenía y siguió 
teniéndolo por largo tiempo, una atracción peculiar en esta América 
española, que también despreciaba olímpicamente a España. 


En el año 1916, Soca se presenta como aspirante a integrar 
dicha institución. En el Boletin de ese año, se da cuenta que en la 
sesión del 27 de junio, bajo la presidencia de [Charles-Edmond] 
Monod [París, 1843-1931], se procede a la elección de dos miem- 
bros asociados extranjeros, de acuerdo a la convocatoria realizada 
previamente. Figuraban 


En primera línea: [Edoardo] Perroncito [1882-1929], 
(de Turín);"" en segunda línea [Shibasaburo] Kitasato [1852- 
1931] (de Tokio)"% y en tercera línea (por orden alfabético): 
[Francesco] Durante [1844-1934] (de Roma), [Abraham] 
Flexner [1866-1959] (de Nueva York), César Roux [1857- 
1934] (de Lausanne) y Soca (de Montevideo).*% Realizada 
la elección, sobre 50 votantes (mayoría necesaria: 26), en la 
primera elección, obtuvieron: Perroncito: 44 votos, Kitasato: 
4 votos; Durante: 1 voto; Roux: 1 voto. En consecuencia, 
Perroncito (de Turín), habiendo logrado la mayoría absoluta de 
sufragios, es proclamado asociado extranjero. 

En la segunda, sobre un número de 43 votantes (mayo- 
ría: 23), han obtenido: Kitasato: 38 votos; Flexner, 3 votos, 
Roux, 3 votos, más un boletín en blanco. En consecuencia, M. 
Kitasato (de Tokio), habiendo obtenido la mayoría absoluta de 
los sufragios es proclamado asociado extranjero.*' 


De este modo, la candidatura de Soca no prosperó, no obtuvo 
ni siquiera un voto . 





507 Veterinario y parasitólogo, que investigó sobre anchilostomiasis y sobre tuberculosis 
del ganado vacuno. 

508 Trabajó en la elaboración de sueros, especialmente anticolérico e investigó la histolo- 
gía hepática. 

509 Bulletin de PAcadémie de Médecine, Paris, 1916, LXXV:743. 

510 Bulletin de PAcadémie de Médecine, Paris, 1916, LXXV: 760. 


398 


RicarDO Pou FERRARI 


Al año siguiente, vuelve a presentarse, siendo esta vez su “pos- 


tulador”, el neurólogo y amigo Pierre Marie. 


Los detalles de la elección están bien detallados en el Bulletin 


de 'Académie de Médecine. 


para la sesión próxima: 


En la reunión del 12 de junio se presenta en el orden del día 


511 


Elección de dos asociados extranjeros 
La Academia procede a las elecciones de dos asociados 
extranjeros, de la lista siguiente de presentación, elevada por la 
Comisión especial: 

En primera línea..... M. Soca (de Montevideo) 

En segunda línea......M. Miguel Couto (de Río de 
Janeiro)? 

En tercera línea ex aequo y por orden alfabético: M. Benoit 
(de Montréal), M. Eliseo Cantón (de Buenos Aires),*% M. V. 
César Roux (de Lausanne), M. [William Sidney] Thayer (de 
Baltimore)? ** 

En la sesión del 19 de junio, se procede a las elecciones:?*? 

Primera elección. Número de votantes: 55. Mayoría: 28. 

Han obtenido los Sres. Soca: 37; Roux: 11; Thayer: 3; 
Cantón: 2; Couto: 1. Más un voto en blanco. 

En consecuencia, M. Soca (de Montevideo), habiendo ob- 
tenido la mayoría absoluta de los sufragios emitidos, es procla- 
mado asociado extranjero. 

Segunda elección: Número de votantes: 52. Mayoría: 27. 
Han obtenido: los Sres. Couto: 32; Roux: 18; Benoit: 1; 
Thayer: 1. 





511 
512 


513 


514 


515 


Bulletin de 'Académie de Médecine, Paris, 1917, LXXVII: 776. 

Miguel de Oliveira Couto (Río de Janeiro, 1865-1934), profesor de Clínica Médica, 
Miembro de las Academias Brasileiras de Medicina, de Letras y de Educación. Publi- 
có trabajos en el área de la fisiología y de las enfermedades infecciosas, así como en 
temas de educación pública. Incursionó en la política como Diputado de la Asamblea 
General Constituyente de 1934. 

Eliseo Cantón, Tucumán, 1861, -Buenos Aires, 1931, profesor de Obstetricia de la 
Facultad de Ciencias Médicas de Buenos Aires, historiador de la medicina, político. 
William Sidney Thayer, Massachusetts, 1864-Baltimore, 1932, médico y profesor en 
Johns Hopkins, con especial interés en las afecciones infecciosas, fue jefe y consul- 
tante de la American Expeditionary Forces in France, actuó en la American Red Cross 
Mission en Rusia y Japón. 


Bulletin de lAcadémie de Médecine, Paris, 1917, LXXVII: 777-780. 


399 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


En consecuencia, M. Miguel Couto (de Río de Janeiro), 
habiendo obtenido la mayoría absoluta de los sufragios emiti- 
dos, es proclamado asociado extranjero. 






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PARIS. 


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Georges Hayem Pierre Marie 








Palabras del Sr. Presidente Profesor [Georges] Hayem [París, 
1841-1933]: 


Señores y queridos colegas, 

Vosotros venís de elegir dos médicos extranjeros de los más 
distinguidos: el profesor Soca (de Montevideo), que conozco 
desde hace largo tiempo, ex vice-presidente de la República del 
Uruguay y sincero amigo de Francia. 

El profesor Miguel Couto (de Rio de Janeiro), ex presi- 
dente de la Academia de Medicina del Brasil, pertenece a una 
nación que se ha convertido casi en nuestra aliada. 

Me complazco de poder ofrecerles mis felicitaciones y de- 
searles la bienvenida en el seno de nuestra compañía. 

Presentándolos a vuestros sufragios, nuestro colega Pierre 
Marie ha expresado sentimientos que ciertamente son compar- 
tidos por la Academia entera.” 

Para que las palabras que él [se refiere a Pierre Marie] ha 
pronunciado al fin de su presentación, leída en comité secreto, 


400 


RicarDO Pou FERRARI 


puedan ser publicadas en nuestro boletín, procederé a darles 
lectura: 

La simpatía que sentimos por nuestros eminentes colegas 
que ya habéis designado, el 19 de diciembre de 1916, [sic] para 
formar parte de las listas de vuestros futuros miembros asocia- 
dos extranjeros, corresponde a la que, más allá de los mares, 
nuestros hermanos latinos de América vienen de darnos prue- 
bas tan emocionantes como admirables. 

Sabéis todos, Señores, que el Brasil ha roto valientemente 
su neutralidad en favor de los Aliados. 

Debéis saber también que el Uruguay que, a consecuen- 
cia de condiciones más especiales de su existencia, ha debido 
limitarse a expresar a los Estados Unidos su entera aprobación 
de verlos participar en la guerra, y nos ha dado a nosotros, los 
franceses, personalmente, las pruebas más delicadas de su pro- 
funda amistad. 

Hace algunos meses, en efecto, hemos sabido que el 
Uruguay había elegido por día de su Fiesta Nacional, nuestro 
14 de julio, ese 14 de julio que había asegurado la libertad del 
pueblo, esperando que pronto nuestros soldados, con nuestros 
aliados, aseguren para siempre la libertad de los pueblos. 

Y más recientemente, hace algunas semanas solamente, los 
médicos del Uruguay, reunidos en una magnífica actitud de 
asistencia amistosamente profesional, hacían entrega para las 
familias de sus colegas franceses perjudicados por la guerra, una 
suma de 35.000 francos. 

Debemos felicitarnos, Señores, que a causa de un feliz 
concurso de circunstancias, antes de que tuviéramos en vista 
rendir homenaje a dos médicos eminentes, éramos conducidos 
a testimoniar al Brasil y al Uruguay los sentimientos frater- 
nales que experimentamos por ellos desde largo tiempo atrás, 
sentimientos que los últimos acontecimientos no han hecho 
sino incrementar y que durarán tanto como nuestra común 
pasión por un mismo ideal de justicia y libertad.” (Aplausos 
prolongados). 


Le Figaro hace una reseña de la elección de Soca.*** 





516 


Le Figaro, Lundi 21 juin 1917, pág. 1/Académie de Médecine/Elections de deux 
associés étrangers qui sont le professeur Soca, de Montevideo, qui, a ses nombreux 
et importants titres scientifiques, joint celui d'ancien vice-président de la République 
de Uruguay, et le professeur Miguel Couto, de Rio-de-Janeiro, ancien président de 


401 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


Igualmente, la Revista Médica del Uruguay da cuenta de la dis- 
tinción de la que Soca ha sido objeto, señalando que “la RMU que 
tuvo el honor de contarlo entre sus primeros directores, no podía 
dejar de señalar este meritísimo triunfo del maestro, haciéndolo va- 


ler también como éxito de la Medicina Uruguaya.””” 


AoOK 


A punto de partida de los discursos pronunciados en Paris, se 
saca la conclusión que la Academia estaba fuertemente influida e in- 
ducida por la vinculación política de Brasil y Uruguay con Francia 
y los aliados durante la Gran Guerra, aún en evolución, y en un 
período crucial de definiciones. Es preciso recordar al respecto, que 
si bien el Uruguay no había enviado tropas como Brasil, colaboró 
para la instalación y mantenimiento en Biarritz del hospital núme- 
ro 91, “Hotel Regina” y del Hospital número 95bis u “Hospital de 
Poliakoff”, donde actuó como cirujano Eduardo Blanco Acevedo, 
además del No 52, “franco-uruguayo”, de París, que estuvo igual- 
mente a cargo del antes citado.** Otros cirujanos orientales ac- 
tuaron durante ese período en el territorio francés. También se 
enviaron ayudas de ropa, víveres y dinero por parte de la colonia 





PAcadémie de médecine du Brésil./Le docteur Soca, aprés avoir longuement étudié a 
Paris, y a fait sa these de doctorat sur la maladie de Friedrich, et cette these est restée 
la monographie la meilleure que nous ayons encore sur ce sujet./Le docteur Couto est 
Pun des cliniciens les plus distingués du Sud-Amérique, connu pour ses travaux sur 
les maladies du coeur, du poumon, et pour les services qu'il a rendus dans le combat 
contre la fiévre jaune./ Les titres de ces deux savants avaient été présentés a ' Académie 
par leur éminent confrére francais, le professeur Pierre Marie. comme P'a remarqué, 
avec celui-ci, le docteur Hayem, président de l'Académie, on doit se féliciter que par 
suite d'un heureux concours des sentiments fraternels que la France éprouve pour eux 
depuis si longtemps, sentiments que les derniers événements mont fait qu'accroitre 
et qui dureront autant que notre commune passion pour un méme idéal de justice 
et de liberté. 

517 Rev Med Urug, 1917; 20 (Anexos): XXXII.XXLVI. 

518  Soiza Larrosa, Augusto. Eduardo Blanco Acevedo (1884-1971) Cirujano uruguayo en la 
Primera GuerraMundial, 1914-1818. https://www.smu.org.uy/dpmc/hmed/historia/ 
articulos/eduardo_blanco_acevedo_iww.pdf (consultado el 5 de julio de 2020). 

519 — Wilson, Eduardo. El hospital Franco Uruguayo y el Dr. Eduardo Blanco Acevedo (1884- 
1970) en la primera guerra mundial. Ses Soc Hist Med, XXXIV: 123-149. 

520 Pou Ferrari, Ricardo. Alfredo Navarro, op cit. 


402 


RicarDO Pou FERRARI 


francesa en Uruguay y se llevó a cabo una gran colecta entre los 
médicos uruguayos, iniciada por Pouey, Navarro y Soca, para enviar 
auxilios a los colegas franceses que habían quedado imposibilitados 


durante la guerra. 


AoOk 


Cabe redordar, finalmente, que una vez terminada la contien- 
da, el presidente Brum, condonó todas las deudas que Francia había 
contraído con el Uruguay durante la guerra. En abril de 1920, hizo 
su llegada a Montevideo una delegación presidida por el general 
Charles Mangin (1866-1925), quien fue recibido por el primer 
mandatario, designado general del Ejército Uruguayo, al tiempo 
que homenajeado por el parlamento y el pueblo. En esa oportu- 
nidad muchos personajes del mundo de la política y de la cultura 
recibieron condecoraciones francesas. 








521 RMU, 1917; 20 (Anexos): XXVII. 


403 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


] 
SS 





404 


RicarDO Pou FERRARI 








La recepción del General Charles Mangin en 1920 (CdF IMM) 


AoOK 


En 1927, Pierre Marie redacta el prólogo para una recopilación 
de la obra de Soca, que debía publicarse coincidiendo con el dece- 
nio de la designación en la Academia, que finalmente no se llevó a 
cabo. Dice en el mismo: 


Gracias a una muy delicada atención de la que estoy pro- 
fundamente emocionado se me ha asociado al homenaje de 
todos quienes tuvieron el privilegio de conocer al médico, al 
Pensador y al hombre que fue el profesor Soca. 

Pero acá es sólo al sabio médico de quien voy a recordar 
los méritos. 

Cuando en 1889 [sic] Soca defendió en la Facultad de 
Medicina de París su célebre Tesis inaugural titulada Estudio 
Clínico de la enfermedad de Friedreich, fue una verdade- 
ra revelación para todos los médicos que se interesaban en 
Neurología, y eran muchos puesto que ya entonces esta cien- 
cia, todavía en sus comienzos, atraía la mayor atención de los 
médicos esclarecidos. 


405 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


La Tesis de Soca aportó a los neurólogos franceses esa co- 
secha de hechos que en su mayoría eran nuevos. En efecto, en 
esa época, las enfermedades hereditarias del sistema nervioso 
no habían sido aún estudiadas de una manera metódica. La 
Tesis de Soca llamó la atención sobre esta categoría de afeccio- 
nes, pudiéndosela considerar con toda justicia como el factor 
iniciador de primera importancia. 

Este trabajo exponía la cuestión de una manera tan admi- 
rable que es todavía, la piedra angular de nuestros conocimien- 
tos sobre la enfermedad de EFriedreich. 

Estaba allí, pues, uno de esos “coups de Maiítre” que cla- 
sifican a sus autores dentro de la primera categoría. Todos los 
que, en ese tiempo lejano han conocido a Soca, recuerdan la 
consideración que desde aquella época se le tenía. Ya se sentía 
que ese muchacho castaño, pálido y delgado, con ojos notables 
de pensador, era y sería alguien. 

No me corresponde seguir de un extremo a otro su carre- 
ra, tan llena y tan justamente cargada de honores merecidos. 
Quisiera centrarme en poner de relieve un hecho que muestra 
bien qué simpatías vivas y duraderas sentía por nuestro país, y 
es la predilección que testimonió de publicar sus trabajos en 
nuestra lengua, en el seno de nuestras sociedades científicas que 
se vieron honradas de contarlo entre sus miembros. 

Será suficiente recorrer este volumen para comprobar la 
diversidad de temas de estudio a los que se abocó: Enfermedades 
orgánicas o funcionales del sistema nervioso, enfermedades de 
los niños, enfermedades del aparato respiratorio o del aparato 
cariovascular, etc... se interesó en todas, y no sólamente como 
dilettante sino más bien como Médico y Terapeuta; es en esta 
cualidad que ha propuesto contribuciones juiciosas a la tera- 
péutica sea de la angina de pecho o del vértigo de Méniére por 
la fibrolisina. 

Junto al terapeuta deseoso de ser últil a su enfermo tene- 
mos también al higienista deseoso del bien de la Conunidad, 
sus dos comunicaciones sobre la vacunación obligatoria mues- 
tran bien qué solicitud esclarecida concedía a la higiene y a la 
salud del pueblo. 

Tambien es con toda justicia que es sus dos patrias el 
nombre de Soca será conservado con amor y respeto. Pierre 
Marie, Paris, 1927.22 





522 


En: Solís Otero y Roca, op cit: 45-47 (en francés en el original, traducido por RPF). 


406 


EMI 


SEXTO VIAJE A EUROPA: 1917 


continuación, Soca viaja a Europa, en plena guerra, en 
compañía de su esposa e hija, a efectos de recibir perso- 
nalmente el título que venía de recibir. 


Este penúltimo viaje que hizo a Europa, lo realizó 
afrontando todos los peligros que rodeaba en ese entonces la na- 
vegación transatlántica. Fue un romántico impulso de la fidelidad 
que arrastró al Maestro, creyéndolo obligado a vivir y compartir en 
alma y carne las inquietudes de Francia, su patria intelectual. 


Llegado a París, se interesó vivamente por asistir al espectáculo 
de un bombardeo aéreo. 


Una noche lo complacieron y en cuanto sonó la alarma lo 
vinieron a buscar al hotel. Cuenta quien lo acompañó, que la 
curiosidad del Maestro pudo saciarse contemplando el más te- 
rrible de los ataques que asolaron a la gran ciudad. Derrumbes, 
multitudes fugitivas, coros de desesperados, incesante y loco 
retumbar de cañonazos, incendios, en fin, todo lo que pueda 
sugerir la idea del espanto, lo vieron en un infernal viaje de dos 
horas. Y bien, cuando las fanfarrias habituales anunciaron el 
término de la angustia, el Maestro no pudo disimular su desen- 
canto, y preguntó con cierta tristeza de defraudado:”¿Y eso es 


407 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


todo?... “A lo que su acompañante contestó un poco agraviado: 
« pa d d d . ” 523 
Sí, eso es todo...cuando uno queda vivo”. 


RETORNO AL PAÍS 


HOMENAJE DE LOS ESTUDIANTES DE MEDICINA EN LA PUERTA DEL 


HosprTaL MACIEL. 


Se trató de una expresión espontánea de un grupo de estudian- 


tes que asistían al Hospital Maciel, que lo esperaron en la puerta, 


a la hora a que habitualmente concurría el Maestro. Uno de ellos, 
el futuro médico y poeta Emilio Oribe (Melo, 1893- Montevideo, 
1975), le dedicó este discurso:??* 


Con el unánime gesto de esta adhesión sincera, rebosante 
de entusiasmo y sencillez, trayendo la ofrenda de sus idealida- 
des expansivas y las manos colmadas de felicitaciones, viene 
esta juventud, la primera entidad del país que se dirige al sabio 
maestro, modelador de espíritus, cuyo nombre coloca hoy al 
lado de las más grandes eminencias científicas; viene esta juven- 
tud con la honda convicción de que cumple con un altísimo 
deber y de que no la guían las deliberaciones extensas, ni los 
propósitos largamente pensados, ni la pompa del ritual clásico, 
sino las espontáneas y libres voluntades jóvenes, que sólo se 
mueven ante impulsos generosos y bellos. 

Un admirable artista del Renacimiento que, por rara vir- 
tualidad, hermanaba en su ser los atributos más bellos y las pa- 
siones más brutales, cinceló en bronce una figura que se levanta 
en una de las plazas de Florencia. Benvenuto Cellini representó 
a Perseo, el héroe de la mitología griega, levantando bien alto 
con la diestra, la cabeza ensangrentada de la Medusa, deidad 
maligna, mientras descansaba su pie sobre el cuerpo insignifi- 
cante y exánime de su víctima. Alguien que no es grato a veces 
a América, vio en esa actitud triunfadora a la juventud idealista 
levantando la cabeza de la vulgaridad al juicio de los siglos. 
Pueden encarnarse en la obra de Benvenuto todos los triunfos 
de lo verdadero y lo bello contra lo erróneo y lo deleznable, 
y sin embargo yo creo que la similitud más exacta que puede 





523 
524 


Silva Delgado, José María. Soca, Anales de la Facultad de Medicina, 1928. 

Oribe, Emilio. Discurso del estudiante Emilio Oribe en el Hospital Maciel, en 
honor a Francisco Soca, Anales de la Facultad de Medicina (Montevideo), 
1917, Suple II: 92. 


408 


RicarDO Pou FERRARI 


hacerse con ella es identificarla con la obra de un gran médico 
de la talla del Dr. Soca, cuya existencia, destinada por completo 
a combatir el mal, lo vence al fin, levanta su testa ensangrenta- 
da hacia el sol, para colocarla después con el gesto gallardo de 
Perseo, como quien cumple un rito, sobre el altar más alto de la 
vida serena y fecunda. Recibid, Maestro, las felicitaciones más 
efusivas de los estudiantes de medicina. 





Emilio Oribe 


Responde Soca con emoción, con unas palabras improvisadas: 


[...] Yo estoy seguro de haber merecido el honor que se 
me discierne. Si mi obra escrita no bastara hay otra obra que 
no conocen los académicos, que vosotros conocéis y que pesa 
en mi conciencia y que pesará en la vuestra, estoy seguro, más 
que todos mis merecimientos. Es mi obra junto a vosotros, esa 
obra de veinte años es la más grande, la más enérgica, la más 
sincera, la más completa y la más fecunda [...] Hice cuanto 
pude, llegué al límite de mis fuerzas y la juventud y mi país me 
deben grandes bienes. Tengo de ello la conciencia profunda y 


409 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


por eso lo digo con esta altiva rudeza. Formar almas, formar 
inteligencias y formar hombres, formar médicos, ¿hay obra más 
grande en los dominios del espíritu? [...] Y esta obra la ignoraba 
la Academia pero no la ignoráis vosotros y por eso vivo en este 
instante la hora más grande y reconfortante de mi vida [...] 





525 Muiños, H. op cit: CCCXX-CCCXXI. 


410 


LIV 


PROFESOR HONORARIO DE LA 
FACULTAD DE MEDICINA 


on motivo de la incorporación de Soca a la Academia 

de Paris, la Facultad de Medicina, bajo el decanato de 

Américo Ricaldoni, lo designa Profesor Honorario, el 

26 de junio de 1917. “En la ceremonia, hace uso de la 
palabra el Decano,?” respondiendo el homenajeado. 


Dos días más tarde (28 de junio), se le ofrece un banquete en 
el Parque Hotel. 


En el discurso en Facultad, Soca manifiesta, entre otras cosas: 


[A]mo la enseñanza porque amé la juventud y su valerosa 
esperanza, su optimismo, su impetuosidad, su audacia cándi- 
da, su generosidad sin fondo y sin límites, toda la idealidad y 
toda la poesía de la vida. La amé más que nada acaso porque 
es un libro en blanco en que pueden escribirse cosas grandes y 
bellas [...] Vivir delante de la juventud las horas casi épicas de la 





526 Los otros dos primeros Profesor Honorarios fueron Jacinto de León y Aloysio de 
Castro. 

527  Ricaldoni, Américo. Discurso con motivo de la designación de Francisco Soca Profesor Ho- 
norario de la Facultad de Medicina. Anales de la Facultad de Medicina (Montevideo), 
1917; Suplemento II: 71. (26 de junio de 1917). Ver Anexo Documental No 8. 


411 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


medicina [...] enseñar a sentir la gravedad, la grandeza augusta 
del arte médico en las propias y mortales emociones; enseñar 
la voluntad y la resolución por la acción decisiva y terrible que 
salva o que mata, que nos glorifica o nos hunde [...] Y esta co- 
munidad de altas ideas, nobles emociones y actos trascendenta- 
les y decisivos, crea los más férreos vínculos entre los hombres 
[...] Pero es además el deber de formar médicos, es decir, uno 
de los más formidables elementos del cuerpo social [...] Es que 
el título de profesor honorario consagra lo mejor, lo más sano 
y durable de mi obra médica -aquello por lo que quisiera vivir 
una mañana en la memoria de mis conciudadanos [...] 


En las horas dolorosas de nuestra Facultad, cuando ape- 
nas se iniciaba con los hombres y las cosas que podía, nues- 
tro espíritu vivía en una perpetua opresión y un perpetuo e 
infantil deslumbramiento. Nuestros maestros no figuraban 
entre los productores del mundo. Eran médicos distinguidos, 
fuertemente preparados para las luchas crudas de la medicina 
profesional, pero extraños por completo al mundo de la cien- 
cia pura. [...] Habíamos renunciado a nosotros mismos. [...] 
Fuimos a Europa y nos mezclamos a los misteriosos hierofantes 
que herían desde lejos nuestras imaginaciones juveniles. Eran 
hombres fuertes sin duda, pero eran hombres, hombres buenos 
y generosos. [...] Nos atrevimos, pues, a pensar por nosotros 
mismos y aun llegamos tímidamente a la misma prensa mé- 
dica de los grandes centros de ciencia [...] Los viejos augures 
vinieron a nuestras tierras y empezaron a tomar en serio a los 
latinoamericanos [...] 

En fin, para el Uruguay, como para el Brasil, llega un día 
solemne y casi histórico: dos de sus profesores son recibidos en 
la Academia de Medicina de París, no como corresponsales, 
que de esos ha habido y hay algunos, sino como miembros 
efectivos de la ilustre compañía. 


Y habla a continuación de la guerra. E insta a trabajar sin des- 
canso para elevar el nivel de nuestra cultura. Manifiesta seguida- 
mente su recelo por lo hispánico, cosa curiosa tratándose de un hijo 
de emigrantes españoles, y por ignorar la obra de investigadores 
hispanos -entre otros, Cajal y sus colaboradores-. Dice al respecto: 


412 


RicarDO Pou FERRARI 


Nuestro mal, el mal de España y sus hijas americanas, es 
la pasión y la fantasía que nos dejan apenas tiempo y calma 
para rendir culto a las cosas graves del espíritu.” Y habla se- 
guidamente de combatir “los vicios de la raza, ofrecer ideales 
fuertes y elevados a la juventud, estimular el esfuerzo creador, 
templar la voluntad para todas las luchas y el alma para todos 
los dolores. 


Hace enseguida la siguiente declaración de “socialismo utópi- 
co” de base cientificista, muy propio de la época, si bien bastante 
ajeno a la ideología de Soca: 


Una patria en que la más grande de las ciencias, la más re- 
volucionaria de las hijas de la medicina, la higiene, ayudada de 
la sociología, que va cada vez más hacia la medicina y las demás 
ciencias del hombre, hayan acercado los palacios a las cabañas, 
hayan impuesto la igualdad en la repartición de los bienes de la 
tierra que es de todos, hayan suprimido los odios mortales que 
envenenan las sociedades modernas y son el sedimento de las 
bárbaras injusticias de la historia; una patria en que los humil- 
des valgan tanto como los grandes, que los grandes sólo lo serán 
por su esfuerzo valeroso y sincero en bien de todos; en que una 
justicia superior y piadosa regule a los hombres; en que todo 
será sólido, estable y casi definitivo porque nada habrá venido 
por la obra de las fuerzas accidentales y ficticias y los valores 
falsificados, sino por la evolución de los sucesos, la resurrec- 
ción de la conciencia, y el triunfo final de la fuerza inmanente 
de las sociedades oprimidas por los prejuicios de los siglos. La 
ciencia libertará al hombre, viejo Prometeo, a quien enseñará 
que sus cadenas son de arcilla. La ciencia es el nuevo Mesías 
que llega y que ya anuncian con sus resplandores de incendio 
y sus rugidos de volcán en erupción, las fantásticas catástrofes 
a que asistimos. 





528  Soca, E. La enseñanza de la Medicina. Selección de discursos. Biblioteca Artigas. 
Colección de Clásicos uruguayos, op cit; 3: 256-265. 


413 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 





miento de Soca como Profesor Honorario. De izquierda a derecha: Albérico 


Isola, José Martirené, Buenaventura Delger, José Scoseria, Juan Francisco 
Canessa, Pablo Scremini, Francisco Soca, Luis Bottaro, Américo Ricaldoni, 
Manuel Quintela, Alberto Vázquez Barriére, Bernardo Etchepare. De MHN. 


AoOK 


Al año siguiente, el 13 de marzo de 1918, en el salón de actos pú- 
blicos de la Universidad, se le rinde otro homenaje con igual motivo. 
En la oportunidad hace uso de la palabra el Dr. Rafael Capurro, quien 
pronuncia una elocuente conferencia titulada: “Consideraciones in- 
telectuales y estéticas sobre el Profesor Francisco Soca.* 


AOK 





529 Capurro Rafael. Consideraciones intelectuales y estéticas sobre el Profesor Francisco Soca. 
Montevideo, Oficina Internacional Universitaria Americana, Montevideo, El Siglo 
Ilustrado, 1818, 24 págs. 


414 


RicarDO Pou FERRARI 


FINALIZACIÓN DE LA GRAN GUERRA: 1918 


Con motivo de la firma del armisticio, el 12 de noviembre de 


1918, Soca pronuncia un discurso en la Cámara de Senadores.* 


Expresa en tal ocasión: 


Se cierra el más grande, el más monstruoso duelo de todas 
las edades y se abre una era nueva que nos aparece como el fin 
de la vieja historia de sangre y concupiscencias y el principio 
de una época luminosa de fraternidad, de justicia, de igualdad 
y de amor, que será como el reinado de los humildes y de los 
débiles, escudados en su derecho, desde ahora más grande y 
fuerte que todas las legiones de todos los déspotas de la tierra. 

El materialismo alemán, que representa el dominio del 
mundo por la crueldad y la fuerza, cae vencido por el idea- 
lismo universal, que representa la armonía y el derecho [...] 
En la historia todo es ambición, sangre y lujuria. El hombre, 
pobre ciego, juguete de todos los apetitos, instrumento y fin 
de todas las ambiciones, fue siempre el único vencido en estas 
guerras inicuas, hechas para aprisionarlo mejor y atarlo más 
aún al carro de los vencedores, payasos siniestros cargados de 
oropeles y crímenes [...] No hay pueblos débiles y pequeños. 
Estos tienen en el Derecho una armadura resplandeciente e in- 
violable. Quien la toque, provocará la dislocación del mundo 
y le convertirá en un lago de sangre y en un montón de ruinas. 


Hace la apología de la paz y del derecho, de la Sociedad de las 


Naciones. Habla de Bélgica, Francia, Inglaterra, Italia, América, re- 
cuerda el día en que se declaró el 14 de julio como fecha patria en 
el Uruguay. Solicita “se envíe un telegrama al Senado de Francia sa- 
ludándolo en este gran día, conjuntamente con todos los aliados... 





530 


Soca, E. Discurso pronunciado en la Cámara de Senadores con motivo de la celebración 
del armisticio. Diario de Sesiones de la H. Cámara de Senadores. Sesión del 12 de 
noviembre de 1918, Tomo CXV, págs 194-201 y Selección de Discursos, Colección 
de Clásicos Uruguayos, Montevideo, 1972, T III, págs 266-278. 


415 


LV 


MIEMBRO DEL CONSEJO NACIONAL 
DE ADMINISTRACIÓN, EN 


REPRESENTACIÓN DEL PARTIDO 
COLORADO: 1919-1921. 


ntre el 19 de marzo de 1919 y el 19 de marzo de 1921 

(la integración del cuerpo se renovaba por tercios cada 

dos años), Soca ocupa un sitial en el Consejo Nacional de 

Administración (electo por la Asamblea General), en el 
grupo colorado próximo al vierismo. En el primer período, Feliciano 
Viera ocupó la presidencia, siendo los restantes miembros colora- 
dos: Ricardo Areco, Pedro Cosio, Domingo Arena, Santiago Rivas 
y entre los blancos: Alfredo Vásquez Acevedo, Martín C. Martínez 
y Carlos A. Berro. 





531 Parte del Ejecutivo, integrado por nueve miembros, que se renovaban por tercios cada 
dos años. La elección se hacía en forma directa por lista incompleta: se votaban dos 
candidatos y sus suplentes. En el caso del primer Consejo se eligió por vía indirecta 
de la Asamblea General. 


417 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


El presidente en ejercicio, Baltasar Brum, tuvo como Ministro 
del Interior a Javier Mendívil, de Relaciones Exteriores a Juan A. 
Buero y al General Guillermo Ruprecht en Guerra y Marina. 


El Consejo confió el Ministerio de Hacienda a Ricardo Vecino, 
el de Industrias a Luis C. Caviglia, el de Obras Públicas a Humberto 


Pittamiglio y el de Instrucción Pública a Rodolfo Mezzera. 


En esta etapa se procuró continuar el impulso batllista: salario 
mínimo nacional, Caja de Jubilaciones y pensiones de empleados y 
obreros de Servicios Públicos, Descanso semanal obligatorio, ley de 
accidentes de trabajo. 


A fin de noviembre de 1919 se celebraron elecciones legislativas 
y de los gobiernos departamentales con voto secreto, a consecuen- 
cia de las cuales el parlamento quedó integrado con 64 legisladores 
colorados y 56 nacionalistas. “De acuerdo a las normas transitorias 
establecidas en la Constitución, el 28 de noviembre de 1920, se 
realizaron elecciones para renovar un tercio del Consejo Nacional 
de Administración y elegir integrantes de los Colegios electorales 
que nombrarían 6 senadores. Los consejeros serían electos por voto 
público (por última vez) y los miembros de los Colegios, por voto 
secreto. Tanto el Partido Socialista como la Unión Cívica se abstu- 
vieron. Hubo una diferencia de 8000 votos entre colorados y blan- 
cos; ingresaron al Consejo: Batlle (que lo presidió), Carlos Maria 
Morales y Campisteguy por la mayoría (cesó Soca) y Eduardo 
Lamas por la minoría. De las bancas senaturiales, los colorados ga- 
naron 4 y los blancos, 2. A partir de allí, Soca abandona la política 
activa. Batlle queda en una situación de minoría, ya que en sus 
iniciativas vota junto a Arena y con todos los restantes en contra, 
habida cuenta del gran distanciamiento que se había producido en- 
tre el líder histórico y Viera. 


Esos -dice Maiztegui Casas, refiriéndose al período 1919- 
1923-: 


Fueron años de alta conflictividad obrera”, a la vez que 
“se aprobaron otras importantes medidas, entre ellas [...] el co- 
mienzo de construcción de un hospital para tuberculosos en 
Villa Colón en terrenos adquiridos a través de una donación 


418 


RicarDO Pou FERRARI 


del filántropo Gustavo Saint Bois; se inauguró el Hospital de 
Niños Pedro Visca, se modificaron los hospitales Vilardebó y 
Piñeyro del Campo para mejorar la situación de los internados, 
se ampliaron y extendieron los servicios sanitarios, se aumenta- 
ron las contribuciones en beneficio de la asistencia pública.* 


Soca se caracterizó en esa etapa por hacer una revisión cuidado- 
sa de los proyectos, guardando una máxima austeridad. 





Instantánea de Soca, aproximadamente del año 1917. 
Se lo ve distendido, en su pose habitual, con las manos 
en los bolsillos del saco y su clásico sobrero (MHN) 





532  Maistegui Casas, L. , op cit, 2005: 235. 


419 


LVI 


OFICIAL DE LA LEGIÓN DE HONOR: 
1919 
SÉPTIMO VIAJE A EUROPA: 1921 


n 1919, Soca es designado Ofhcier de la Legion d'Hon- 


neur. Con ese motivo recibe la siguiente nota: 


Legación de Francia, Montevideo, 5 de agosto de 1920 
Sr. Consejero: 

Tengo el honor de hacerle saber que el gobierno de 
Francia, por una proposición, os ha nombrado Oficial de la 
Légion d'Honneur. Llevando dicha decisión a vuestro cono- 
cimiento, me enorgullezco de hacerle llegar las más vivas feli- 
citaciones al ilustre sabio, al hombre de Estado eminente, que 
ha contribuido tan poderosamente al acercamiento estrecho de 
Francia y Uruguay. 

Quiera recibir, Señor Consejero, las seguridades de mi alta 
consideración 

André Ayone 

Sr. Dr. Soca, de la Academia de Medicina de París, 
Miembro del Consejo Nacional de Administración. 





533  MHN, Archivo Soca. 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


Esto también es anunciado por Le Figaro,** artículo de la plu- 


ma de Eugenio Garzón, que es una valiosa breve biografía: 


Figuras de América Latina- El Doctor Soca- El gobierno 
francés termina de designar Oficial de la Legión de Honor al 
Dr. Soca, profesor de la Facultad de Medicina de Montevideo, 
miembro de la Academia de Medicina de París. El Dr. Soca 
es uno de los máximos médicos americanos, bien conocido 
en todo el mundo científico por sus obras e investigaciones. 
En el curso de las hostilidades, fue nombrado miembro de la 
Academia de Medicina de Paris, y, francófilo ardiente, no ha 
dudado en hacer con su familia, a comienzos del año 1918 un 
largo y peligroso viaje para tomar posesión de su sitial. En clíni- 
ca general y principalmente en el dominio de las enfermedades 
nerviosas, su especialidad, es un maestro inigualado. En Paris, 
en los círculos de la Facultad de Medicina, sus amigos y admi- 
radores son legión. A penas llagado a dicha ciudad, ha querido 
asistir un día como simple auditor, a un curso de medicina de 
uno de sus amigos, que, habiendo advertido su presencia, in- 
terrumpió súbitamente la lección, diciendo: «No quiero conti- 
nuar, viendo en medio de vosotros al Dr. Soca, de Montevideo, 
le pido que venga a sentarse en mi lugar y que sea él que nos 
hable hoy». El Dr. Soca no sólo es un médico renombrado sino 
también un filósofo. Desde lo alto de su cátedra de profesor, 
dicta sus lecciones dándoles siempre un enfoque sociológico, 
cuidadoso de no separar sus enseñanzas de la vida real y de no 
separar en él al hombre del profesor. Y cuando la política lo ha 
llamado a su seno, primero en la Cámara de Diputados, luego 
en la de Senadores, no ha dado razones más que de felicitación. 
Su pensamiento es siempre original, aún si el motivo sobrepasa 
el dominio de sus conocimientos especiales. La multiplicidad 
de sus talentos y su juicio abierto a todas las cuestiones políticas 
y sociales han hecho de este filósofo un guía para la juventud 
de su país. El Dr. Soca es un hombre joven y alerta, más fuerte 
moralmente que de apariencia y quienes lo conocen en Francia 
y América saben que tienen aún mucho para esperar de es- 
te hombre cuya actividad se desarrolla en el silencio austero 
de una vida laboriosa. Cuando el Profesor [Fernand-Georges] 
Widal [Argelia, 1862-1929] visitó Montevideo, un miembro 
de la Academia de Medicina lo ha recibido al término del viaje, 





534 


Le Figaro, le 5 aoút 1920 (en francés en el original, traducido por RPE). 


422 


RicarDO Pou FERRARI 


el eminente profesor le ha dicho: El discurso de recepción que 
ha sido pronunciado en mi honor en Montevideo es una pieza 
admirable de ciencia y de estilo. No sabía, escuchándolo, quién 
era el orador. Supe enseguida que se trataba del Dr. Soca, que 
yo había ya conocido en París en su brillante juventud y que se 
expresa en francés con una rara perfección. El gobierno francés, 
confiriéndole al Dr. Soca las insignias de nuestra Orden nacio- 
nal, ha tenido la inspiración de testimoniarle su alta estima por 
tan inspirada y bella carrera, tan noble. 


Con este motivo, Soca viaja a París, en la que será su última 
visita. 


En una entrevista aparecida en el diario “El Día”, poco antes 


de partir, Soca manifiesta que “viaja porque desea descansar, ya que 
la actividad del Consejo lo ha dejado muy agotado.” Cuando se le 
pregunta sobre la política, se muestra poco menos que indiferente, 
pero asegura, una vez más, que ningún ciudadano debe mantenerse 
al margen de ella. Le interrogan sobre su futuro como médico y 
docente. Algo sorprendido, responde que es inconcebible para él 
prescindir de esas actividades, que tiene aún mucho por delante en 
la formación de nuevas generaciones de médicos. 


SEGUNDO CONGRESO ÍNTERAMERICANO DEL NIÑO 


En noviembre de 1919 tiene lugar en Montevideo el Segundo 
Congreso Americano des Niño.*% Durante el mismo, Soca es el 
encargado por el decano Ricaldoni de dar la bienvenida a las dele- 
gaciones extranjeras, lo que hace con un afectuoso discurso, en el 
que recuerda su antigua relación científica con Brasil, expresándose 
sobre intelectuales tanto de Bahia como de Rio de Janeiro.*” 


Expresa: 





535 El Dia, Junio 10 de 1921. 

536 República Oriental del Uruguay, Segundo Congreso Americano del Niño, celebrado 
en Montevideo del 18 al 25 de mayo de 1919, bajo el patronato del Gobierno de la 
Repfublica (4 tomos, Montevideo, 1919); Segundo Congreso Americano del Niño, 
Montevideo, 1919. Conclusiones Generales Sancionadas. Pubicación ordenada por 


el Ministerio de Instrucción Pública. 
537 Archivo Francisco Soca. MHN. 


423 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


El cordial y amistoso mensaje de la Facultad a los mé- 
dicos de Bahía y saluda á la delegación brasilera y las demás 
de América que han llegado á nuestro país. El mensaje de la 
Facultad de Bahía es altamente honroso para la nuestra, y 
señala la plaza envidiable que ocupamos en el corazón y en el 
cerebro de esa magnífica pléyade de sabios brasileros. 

Conocíamos en Bahía a algunos de sus hombres más emi- 
nentes y admirábamos ya su saber vasto y sólido, su generosa 
idealidad, su intelectualismo irreductible, su cordialidad sin- 
cera y su amistad vibrante por nuestras instituciones y nues- 
tros hombres. Este homenaje tan espontáneo, tan sentido y tan 
honroso obliga nuestra gratitud y lisonjea nuestro legítimo or- 
gullo. Todos recordarán sin duda y con emoción que el tiempo 
no ha extinguido á aquel orador insigne que se llamó Victorino 
Monteiro, el que un día, en un ambiente hostil, se entró en 
nuestras almas como nuestro amigo y salió como nuestro her- 
mano. Enseñaba la cirugía en su ciudad natal, pero hubiera 
merecido enseñar ola elocuencia en los cenfaculos de la antigua 
Grecia. 

Nos sacudió hondamente con su lengua de luz y de fuego 
y lo cubrimos de aplausos clamorosos que eran gritos de nues- 
tras almas, tan ardientes que se fundió con nosotros un segun- 
do en la emoción, en la gratitud profunda del hombre superior 
que se siente comprendido en la religión de la ciencia, el arte 
y la belleza. Habíamos ganado su corazón por el camino de la 
idea y nos guardó su amistad toda la vida. Lo recuerdo como 
un símbolo de la grande y penetrante simpatía que nos une á 
la nación brasileña. En la delegación de Bahia reciba al llegar á 
este solar amigo nuestra salutación fraternal. 

En cuanto á los delegados de Río qué podremos decirles 
que no sea grato á estos grandes y nobles amigos de todos los 
días, con que hemos pasado días de ciencia y arte inolvidables. 
Todos los que hemos ido á Río en las grandes efemérides de 
la ciencia americana, hemos vueltoá nuestros lares vencidos y 
conquistados para siempre. 

Vivimos horas prodigiosas en comunión con aquella es- 
tupenda naturaleza ya que para aquellos espíritus selectos para 
quienes el misterio es un ultraje y que aman todas las ideas, 
pero siguen todos los problemas y se interesan por todas las 
cosas superiores del espíritu: el arte, la ciencia, la industria y la 


424 


RicarDO Pou FERRARI 


belleza, todo lo que agrande al hombre y científico y ennoblece 
el trabajo. 

Qué puedo deciros de unos minutos de entusiasmo por 
el espectáculo reconfortante de vuestra labor y vuestro noble 
idealismo. Compañeros atenienses, salud. Y ahora os digo: ate- 
nienses sed bienvenidos. 

Y vosotros Sres. delegados de los pueblos de América, sed 
bienvenidos. Esta casa del pensamiento uruguayo os acoje con 
alborozo y ardiente simpatía. Sois los embajadores de la ciencia 
americana, que es nuestro patrimonio de ideas y toda nuestra 
fuerza; ciencia joven pero que será mañana la ciencia del mun- 
do. Al afirmarlo con viril audacia os doy el apretón de manos 
caliente y rudo que es símbolo del hombre de estas tierras y en 
este instante la espera de su fe inviolable en el povenir grandio- 
so que nos aguarda. 


AoOK 


1921: SÉPTIMO VIAJE A EUROPA 


Como venimos de decir, hace en tal fecha un nuevo viaje. Con 


motivo de su retorno a Uruguay, en diciembre de 1921, Le Figaro 


publica la noticia. 


538 


Una nota, firmada por el Decano de la Facultad de Medicina, 


Manuel Quintela y enviada a la Legación de Uruguay en París, le 
hace saber que había sido designado para representar a dicha insti- 
tución con motivo del VII centenario de la fundación de la Facultad 
de Medicina de Montpellier. Lamenta que, por haberse extraviado 
la nota, tan importante misión no hubiera podido ser concretada 
por el Profesor Soca. 





538 


Le Figaro, Samedi 3 décembre 1921, pág. 2/ Renseignent mondainelLe train spécial du 
Lutetia est parti, hier matin, pour Bordeaux, a destination du Brésil, de l Uruguay et 
de Argentine. Parmi les voyageurs M. et Mme Francisco Soca, M. E. Santa Marina 
et famille, la comtesse Devoto, M. et Mme Alberto Carabasa, comte et comtesse de 
Béarn, M. Udaones et famille, M. Errazuriz Alvear, G. Etcherry, M. Domingues de 
Alzaga, etc./De nombreux membres de la colonie sud-américaine étaient venus a la 
gare accompagner leurs parents et amis. Nous avons remarqué M. Blanco, ministre 
de Uruguay 4 Paris. 


425 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


A su retorno a Montevideo, en enero de 1922 el Consejo de la 
Facultad de Medicina, presidido por antes mencionado Quintela le 
agradece las gestiones realizadas en París, a fin de incrementar los 
intercambios de médicos entre las dos Facultades. De acuerdo a las 
instrucciones recibidas, las gestiones serán concretadas y ultimadas 
por la mediación de los profesores Vaquez y Roger. 


426 


[VI 


SOCA EN LA VIDA COTIDIANA 


ifícil es imaginar cómo se desarrollaba un día habitual 

en la vida de Soca. Nos inclinamos a creer que no ten- 

dría mucho espacio para el esparcimiento. Vivió desde 

1898 hasta el fin de sus días en la casa de la calle San 
José. No se sabe que descansara en vacaciones en ningún balneario. 
Ni siquiera los fines de semana: sábados y domingos -inclusive- da- 
ba consulta y visitaba enfermos. 


Susana solía acompañarlo en el automóvil y se entretenía le- 
yendo mientras duraba la consulta. Entre estos enfermos, merece 
recordarse al embajador de la poesía mexicana, el poeta Amado 
Nervo (Tepic, Mexico, 1870-Montevideo, 1919), quien vino a 
Montevideo en calidad de embajador cultural de su país, estando ya 
afectado de una grave enfermedad renal, por la que Soca lo asistía; 
en oportunidad de alguna de las visitas médicas, Susana acompa- 
ñaba a su padre al Parque Hotel, donde Nervo vivía, manifestando 
siempre especial afecto por la niña. 





539 AGN, colección Pivel Devoto: libreta de citas para ver pacientes (algunos en domici- 
lio), de puño y letra de Soca, que incluye, por lo menos una docena diaria, todos los 
días de la semana. 


427 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


La casa de la calle San José es -todavía está en pie, alojando has- 
ta hace poco tiempo una oficina pública, hoy, vacía, casi en ruinas- 
importante pero no suntuosa. Su frente, de estilo francés, tiene tres 
plantas. A nivel de la calle, la entrada para coches, flanqueada por 
otras dos de menor altura: una de ellas da acceso al vestíbulo de la 
casa. A un costado de las anteriores, una ventana con terminación 
superior en arco. Los dos pisos superiores tienen cuatro aberturas 
cada uno, que dan a amplios balcones. 


El interior, con amplios ambientes y enormes escaleras -la pri- 
mera, de madera labrada, da acceso a la “pianta nobile”; las restantes 
son de mármol y con barandas simples. Iluminado el tramo inicial 
por vitrales con dibujos florales multicolores, que se abren a un pa- 
tio posterior, de paredones decorados por falsas arcadas y provisto 
de algunos árboles y rosales. Seguramente, la mansión estaría bien 
alhajada, hasta quizás con lujo, habida cuenta del buen gusto de los 
dueños de casa, los numerosos regalos que recibiría el doctor y las 
adquisiciones que habría hecho en sus repetidos viajes a Europa. 


LA BIBLIOTECA 


A juzgar por el inventario de los libros médicos existente en 
el Archivo Soca del MHN,*%" calculamos que estos ejemplares su- 
peraban los cuatro mil. Son numerosos los volúmenes que reúnen 
las tesis de doctorado de autores uruguayos y, más aún, los corres- 
pondientes a las publicadas por médicos parisinos. Más del noventa 
por ciento de los libros está en francés; unas decenas, en alemán; 
unos pocos, en portugués y español. Por supuesto, figura la clásica 
Encyplopédie des Sciences Médicales de Dechambre (de 98 tomos), a 
la que se suman varias colecciones completas de revistas científicas 
francesas, algunas inglesas, ninguna alemana. Entre los libros de au- 
tores latinoamericanos, los hay locales -muy escasos-, argentinos y 
brasileños —más numerosos-. Varios, son publicaciones de los con- 
gresos científicos y médicos nacionales y extranjeros. Finalmente, 
están las obras de autores individuales, que versan sobre los más 
diversos tópicos de la medicina. Las fechas de las ediciones van des- 





540 Ver Anexo Documental No 20. 


428 


RicarDO Pou FERRARI 


de la época de sus estudios en Barcelona (pocos ejemplares) y París 
(una importante cantidad); los restantes, pertecen a la última dé- 
cada del siglo XIX y las dos primeras del XX, decreciendo progre- 
sivamente en número, casi hasta la fecha de su muerte. Figuran fi- 


nalmente, apartados y papelería no identificada “que totalizan unas 
1.500 piezas”. 


Agréguense a los anteriores, los de literatura no técnica, que 
no figuran en este inventario y que formarían parte importante de 
la biblioteca, muchos de los cuales habrán quedado en posesión de 
Susana, alimentando precozmente su insaciable curiosidad intelec- 
tual. Con respecto a las obras humanísticas, refiere Otero y Roca 
haber “tenido en [sus] manos libros que al Maestro y que acusan 
su frencuente trato”, enumerando a continuación clásicos latinos, 
griegos, italianos renacentistas y españoles del Siglo de Oro, así co- 


mo obras de autores modernos. > 


Para corroborar lo antedicho, en el cuaderno X (1? de abril -21 
de abril de 1969) de los apuntes de Fernando Mañé Garzón, se lee: 


Recibo la llamada del librero NN, que ha comprado la bi- 
blioteca del Profesor Francisco Soca y de su hija Susana en tres 
millones doscientos mil pesos, la mitad al contado, la otra mi- 
tad a sesenta días [...] Reune maravillas [...] Integran la misma 
unos diez mil volúmenes de lujo, en ediciones numeradas, de 
tiraje limitado, con dibujos de Picasso, Chagall, Bracque, etc; 
encuadernaciones de gran lujo, primeras ediciones de literatura 
francesa, [...] etc. A parte, la biblioteca del Dr. Soca es de poco 
valor comercial pero con valor afectivo y donde quizás haya 
folletos y cosas raras [...]*% 


LA PINACOTECA 


Se sabe que Soca era un admirador de las artes plásticas. Gustaba 
en especial de la pintura holandesa de los siglos XVII y XVIII; de 
su pinacoteca, más tarde considerablemente ampliada por su hija, 
quien tenía gusto por las vanguardias plásticas y oportunidad de 





541 Archivo Francisco Soca, MHN. 
542 Otero y Roa, S. op cit: 10. 
543 Mañé Garzón, E Manuscritos, cuaderno correspondiente al período 1 de abril-21 de 


abril de 1969. 


429 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


adquirir muchas obras durante sus largas estadías en París, no se 
dispone de catálogo y se ignora el paradero. 


Dice Delgado, refiriéndose al Maestro: 


Sus ocios eran selectos: se los entregaba al arte, sobre todo 
a la pintura, por la que sentía veneración y en cuyo recinto an- 
daba sin necesidad de lazarillos. Jamás pidió opinión para com- 
prar una tela: le bastaba la suya. Solía permanecer horas ente- 
ras, en gozo íntimo, examinando su galería de cuadros. Hacía 
años que los tenía, años que los observaba con el mismo fervor: 
siempre les descubría algo nuevo su poderoso lente analítico. 


Probablemente, los únicos momentos de relativo descanso pa- 
ra Soca serían los viajes, que, como se ha visto, fueron numerosos 
y duraderos. Si bien los aprovechaba especialmente para asistir a 
hospitales y clases, recorrió desde su juventud y en varias ocasiones, 
Europa central. Fue asiduo concurrente a museos, en especial de ar- 
tes plásticas. “Eran infaltables sus visitas a los talleres de los artistas, 
especialmente pintores -ya que era muy sensible a la apreciación de 
los matices-. Más de una vez los había sorprendido con sus reflexio- 
nes, a tal punto que algunos se habían preguntado si aquel hombre, 
sagaz y criterioso en sus juicios estéticos, no era también uno de 
los suyos y artista tan hábil en el manejo de los pinceles como en la 


apreciación crítica de las formas y colores.”> 


Su amor por la literatura ya lo hemos referido. 


Varias veces repite, con motivo de comentario de obras leidas, 
que no es lo suyo la crítica, pero para ser un hombre tan ocupado y 
que leía con rapidez, es notoria su capacidad para captar el trasfon- 
do del relato y la calidad literaria del mismo. Quizás parte de su ca- 
pacidad clínica, de observar al paciente y sus reacciones, analizar el 
grado de verosimilitud de sus palabras, su lucidez, dependía de una 
sensibilidad especial frente al “fenómeno humano” que tenía delan- 
te. Le importaba mucho como científico, conocer la enfermedad, 
sus causas y mecanismos, pero además, el caso individual, especi- 
fico, al que a veces se aproximaba emocionalmente manteniendo, 





544 Delgado, José M. Soca, Montevideo, Dornaleche ed, 1929:45. 
545 Otero y Roca, S. op cit: 11. 


430 


RicarDO Pou FERRARI 


como aconseja en el discurso de “El Médico”, una razonable *dis- 
tancia terapéutica”, pero nunca ignorándolo. Lo mismo con sus dis- 
cípulos; bajo su aparente frialdad y lejanía o distracción, está atento 
a lo que cada uno expresa, ya sea para alentarlo o corregirlo. No 
habrá tenido buen carácter, no fue “blando”, el suyo fue un mundo 
donde formarse y hacerse un lugar requería, cierta “virilidad”, un 
grado de fortaleza, porfiadamente afirmada en convicciones, que 
quizás ni siquiera tan firmes. 


SUSANA SOCA 


Respecto a la vinculación con su hija Susana, un ser tan espe- 
cial, sensible, espiritual, inteligente, generoso, como la pintan sus 
biógrafos, es imposible desentrañar la relación que pudo tener con 
su padre. Hubo sin duda admiración de parte de ella; probablemen- 
te escasa presencia real de él, reclamado por tantas obligaciones, co- 
mo bien lo sugiere Claudia Amengual. No obstante, le legó, aparte 
de la fortuna material, una gran y especial inquietud intelectual y 
discernimiento estético. No es totalmente ajeno a esto, la preocupa- 
ción de Soca por el buen estilo literario y el cultivo de la literatura, 
que fue, dentro de otras, una faceta en que Susana brilló. 





Susana Soca 


431 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


No hay texto de ésta última referido explícitamente al padre. 
Siempre estuvo presente -sin acompañamiento materno- en los nu- 
merosos homenajes póstumos que se le hicieron. 


Próximo al inesperado fin de su vida, siendo Susana católi- 
ca practicante, decidió encargarle al Arquitecto catalán Bonet -que 
vivía temporalmente en Punta Ballena- la realización del proyecto 
para una capilla, en memoria de su padre, a construirse en el pueblo 
“Soca”. Concebida según criterios de vanguardia, tiene una concep- 
ción ortogonal. A la vez sencilla y cargada de símbolos y significados 
evangélicos, está construida en cemento como material que sostiene 
los vitrales multicolores que forman la casi totalidad de las paredes 
y el techo. En su conjunto, está compuesta por dos volúmenes pris- 
máticos de bases triangulares, oblicuamente cortadas hacia abajo y 
adentro, que se entrecruzan a la mitad de su longitud y ofrecen una 
forma externa original, en la que es fácil ver una cruz, a la vez que 
un espacio interno donde se reconocen los elementos propios de un 
templo: atrio, nave, transepto y ábside. Finalizada la construcción, 
luego de la muerte de Susana, nunca fue consagrada. 


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432 


RicarDO Pou FERRARI 





Capilla construida en la ciudad “Francisco Soca”, obra del Arquitecto Bonet 


Quizás fue también Susana quien estuvo detrás de la larga ges- 
tación y final erección del monumento a Soca en Montevideo, que 
luego veremos. En efecto, entre el abundate material epistolar del 
Archivo Soca del MHN, hay algunas cartas de Susana, quien era co- 
nocida en los círculos artísticos de Paris y que probablemente guió 
a los organizadores hacia una obra en cierto modo vanguardista, 
realizada por el escultor francés más notorio del momento: Antoine 


Bourdelle [Montauban, 1891-Le Vésinet, 19291. 


433 


LVIn 


FALLECIMIENTO DE SOCAa: 1922 


1 29 de marzo de 1922, pocas horas después de sufrir un 
accidente vascular cerebral, que él mismo diagnosticó, ro- 
deado por su familia y los más próximos discípulos, fallece 
Soca en su domicilio montevideano de la calle San José. 


Esa misma mañana había dado su lección clínica en el Hospital 


Maciel. 


Al sentirse enfermo, a medianoche, el maestro pide a la esposa 
que al día siguiente llame a su cuñado, Eduardo Blanco Acevedo, 
quien no obstante lo solicitado, concurre inmediatamente. Según 
relata, una vez que termina de examinarlo quiso llamar a alguien 
más en consulta, a lo que Soca respondió que no era necesario, 
puesto que ambos conocían el diagnóstico y el ominoso pronósti- 
co. Sus últimas palabras fueron parte de una lección clínica: “Ya 
comienzan los estertores traqueales”... 


“El Consejo Directivo de la Facultad se asoció al homenaje que 
se tributara al ilustre muerto velando el cadáver en sus salones, y 
solicitando de la Asistencia Pública Nacional que su nombre fuera 





546 Blanco Acevedo, Eduardo. La muerte de Soca. En: Al margen del quirófano, Montevi- 
deo, 1945. 


435 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


puesto a una de las salas en que desarrolló sus poco comunes ener- 
gías, a más de la designación de un orador y otras resoluciones de 
orden”. 


Se le rindieron honores militares de Ministro de Estado. En 
el acto del sepelio en el Panteón Nacional del Cementerio Central, 
hicieron uso de la palabra: Juan Antonio Buero, Rodolfo Mezzera, 
Emilio Barbaroux, José Espalter, José René Martirené, Pedro 


Escuder Núñez y Juan Carlos Dighiero. 


436 


LIX 


TRABAJOS CIENTÍFICOS DE SOCA 


1) Historia de un caso de ataxia locomotriz sifilítica. Tesis de 
doctorado, Montevideo, Barreiro y Ramos, 1883. 

2) Un caso de distocia fetal por hidrocefalia, Revista de la 
Sociedad Universitaria. Publicación quincenal de ciencias, le- 
tras y artes, 1884; 1 (5-6): 249-264, 305.320, 383-388. 

3) Del tratamiento de la pleuresía purulenta en el niño, 
Montevideo, Impr. Esc. Artes y Oficios, [1885], 1888, s/p, 
11 páginas. 

4) De algunos progresos de la semeyótica cardíaca. En: 
Publicaciones médicas, Montevideo, Imp. Esc. Artes y 
Oficios. [1885], 1888: 113-159. 

5) Auscultación del corazón. El ruido de galope. En: Publicaciones 
Médicas. Montevideo, Imp. Esc Artes y Oficios [1885], 1888: 
161-198. 


6) Los soplos anorgánicos de la punta del corazón en el niño. 
En: Publicaciones médicas, Montevideo, Imp Esc. Artes y 


Oficios [1886], 1888: 199-216. 


7) Un Nouveau cas de maladie de Friedreich. Nouvelle 
Iconographie de la Salpétriére, 1888; 5: 155; 183-190. 


437 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


8) Étude clinique sur la maladie de Friedreich. These, Paris, A. 
Davy éd., 1888: 186 páginas. 


9) Lalbuminurie dans la fiévre ganglionnaire. Rev Med Enf, 
1893415, 


10) Nephrite dans la fiévre ganglionaire. Méd Infant, 1895: 15 
novembre 


11) Enfermedad de Hodgson; dilatación con insuficiencia aórti- 
ca (lección clínica por el Dr. Francisco Soca y tomada por 
un estudiante). 1896; 1 (6): 2-3. 


12) Laryngite striduleuse avec tirage continnu. Arch. Med. Enf. 
1898; 1: 13-20. 


13) La tachypnée hystérique secondaire. Nouv Icon Salpétriére, 


1899; 17: 461-474. 


14) Sur un cas de polyadénome Briinnerien (con R. Bensaude). 
Arch Méd Expérim 1900; 12: 589. 


15) Sur un cas de sommeil prolongé pendant sept mois par une 
tumeur de l'hypophyse. Nouv Icon Salpétriére, 1900; 2: 
101-115. 


16) Sur un nouveau cas de amyotrophie á type Charcot-Marie. 
Nouv Icon Salpétriére, 1902; 15: 53-62. 


17) Sur un cas de «paralysie des béquilles». Bull Mém Soc Hóp 
Paris, 1906; 2: 171. 


18) Des rapports de Pasthme et de la tuberculose. Statistique de 
700 cas d'asthme. Arch Gén de Méd, 1906; 1: 1601-1610. 


19) Des rapports de Pasthme et de la tuberculose. Asthme se- 
condaire. Arch Gén Med, 1908: 353-380. 


20) Sur un cas d'érythéme noueux ayant duré douze ans et guéri 
par les injections intraveineuses de sulfate de quinine. J 


Mal Cut Syphil, 1908; 19: 321-327. 


21) Sur la fiévre hystérique. Rev N. Soc Neurolog (Paris), 1909; 
2: 103-109. 


438 


RicarDO Pou FERRARI 


22) Traitement du vertige de Meniére par la fibrolysine ou la 
thiosiamine antipyrine. Bull Mem Soc Hóp Paris, 1913; 36: 
721-732. 


23) Note sur le traitement de Pangine de poitrine. Arch Mal du 
Coeur et des vaissaux et du sang, 1915; 8: 237-240. 


24) Ideas modernas sobre avariosis. Revista Médica del Uruguay, 
1917; (citado como conferencia pronunciada en Facultad de 
Medicina, texto no publicado) 


25) Sobre el tratamiento de la angina de pecho y el edema pul- 
monar. Lección clínica dictada en el curso del año 1917. 
An Fac Med (Montevideo), 1919; 2: 645-647. 


26) Sobre los cólicos hepáticos y sus máscaras gástricas. Lección 
de 1918. An Fac Med (Montevideo), 1919; 4: 31-60. 


27) Sur les polinévrites émétiniques (Note préliminaire) An Fac 
Med (Montevideo). 1921; 6: 1-6. 


28) Á propos d»un cas de polynévrite émetinique suivie de mort. 
Bull Mem Soc Hóp Paris, 1922; 38: 768. 


PUBLICACIÓN MÉDICO LEGAL: 


Un interesante informe médico legal. Rev Derecho, Jurisprudencia 
y Administración, Montevideo, 1915. Citado por José María 
Estapé: Los trabajos científicos del Dr. Francisco Soca, 
Montevideo, Agencia General de Publicaciones, 1926: 70. 


Dos PUBLICACIONES PÓSTUMAS: 


Clase de Soca: Hipo; El Estudiante Libre, N“23, 15 de junio de 
1922 


Clase de Soca: Lección clínica. Diagnóstico funcional del co- 
razón, reacciones del pulso y la presión en condiciones 
normales y patológicas; Diferencia entre la “asistolía por 
LA- (insuficiencia aórtica) o por E.M. (estrechez mi- 


439 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


tral). Importancia del régimen sin sal, del agua, etc; El 
Estudiante Libre, N“26; 1% de agosto de 1922, 


AoOKk 


COMENTARIOS SOBRE LA OBRA CIENTÍFICO MÉDICA ÉDITA DE SOCA 


La consideración de los trabajos de Soca permite ubicarlos 
mejor a todos dentro de la variedad de los de casuística o -quizás 
podría llegar a llamarse así- de “investigación clínica”. 


Algunos de ellos involucran varios cientos de observaciones, 
como el de asma y tuberculosis (700 a 1000 observaciones, según su 
autor), otros tan sólo una a diez. 


Casi todos versan sobre un hallazgo poco frecuente o que, por 
el contrario, siendo “vulgar”, resulta interesante al enfocarse de otro 
modo (“no nova sed nove”). 


Muchos, sobre las afecciones de etiología más común en la épo- 
ca -léase tuberculosis y sífilis-, las formas clínicas con las que las 
mismas se presentaban, las complicaciones, los tratamientos usados. 


En el largo período de su actuación, Soca se mantuvo fiel a 
la modalidad semio clínica. Los recursos diagnósticos paraclínicos 
estaban limitados a la tensiometría (con el aparato de Vaquez, que 
sólo medía la máxima?”); la radioscopía y la radiología (recuérde- 
se su temprana introducción en el medio nacional, en los últimos 
años del siglo XIX); con más frecuencia, el estudio de las reacciones 
serológicas para la sífilis (Wassermann) en sangre o líquido céfalo 
raquídeo, la investigación del Bacilo de Koch en el esputo, la cu- 


Sel recuento de elementos formes en la 


tireacción tuberculínica, 
sangre, la dosificación de sustancias en sangre y orina; en otras pa- 
labras, la clínica clásica, la termometría, la autopsia o la evolución 


del paciente. 





547 Henri Vaquez y Charles Laubry, en colaboración con Emile Spengler pusieron a pun- 
to un aparato para la tensiometría, que fue puesto en el mercado en 1907 y conocido 
como “le Vaquez”, tal como lo refiere Soca en sus trabajos. 

548 La reacción ideada por Charles Mantoux (1877-1947) en 1908. 


440 


RicarDO Pou FERRARI 


No obstante, los diagnósticos eran seguros, al menos desde la 
óptica del Profesor, quizás habituado a tener la última palabra, y 
en el marco de la nosología del momento. Los mecanismos fisio- 
patogénicos, que muchas veces condicionaban la terapéutica, eran 
limitados. Dice Soca: “De un hecho adquirido en Patología, debe 
deducirse, si es posible, un procedimiento terapéutico”??. 


Otra peculiaridad, ya mencionada, es que todos fueron escritos 
en francés y publicados en París, con excepción de cuatro en caste- 
llano: uno en una revista de psiquiatría brasileña y tres en Anales de 


la Facultad de Medicina. 


AoOK 


Si se observa, como ejemplo, uno de los temas frecuentes en 
los trabajos y clases, heredado de su formación junto a Potain, es 
la angina de pecho.” *! La misma sólo ocasionalmente se vincula 
con trastornos de la circulación coronaria (“angina de pecho orgá- 
nica y verdadera, o también denominada de esfuerzo”). Predomina 
la interpretación de que “constantemente existe un factor tóxico, 
especialmente de auto-intoxicación (aunque puede ser de heteroin- 
toxicación).” Esta intoxicación, “no está en oposición con las diver- 
sas teorías que pretenden explicar esta patogenia: teoría coronaria, 
teoría de las crisis vasculares, teoría de la distensión aórtica o car- 
díaca, etc.” 


De ahí que en sus lecciones al respecto, ocupe un lugar pre- 
ponderante, adaptado a la evolución de la sintomatología, el llama- 
do “tratamiento desintoxicante”: “régimen lácteo exclusivo, de un 
litro y medio o más de leche por día, durante una a tres semanas 
[...] luego ampliado a pequeñas cantidades de carnes blancas y rojas 
y algunos huevos sin sal”; las “emisiones sanguíneas [sangrías] o 
ventosas escarificadas”; los diuréticos derivados de la teobromina 





549 Nota sobre el tratamiento de la angina de pecho. Arch. Mal Coeur, 1915 

550 Sobre el tratamiento de la angina de pecho y del edema pulmonar. Anales de la Facultad 
de Medicina, 1917. 

551 Ideas actuales sobre la avariosis. Conferencia dada en la Facultad de Medicina (1919) 


441 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


y el reposo, absoluto o relativo, “físico, intelectual y moral”. No 
emplea la “medicación clásica del angor en base a nitritos, trinitrina 
y nitrato de amilo, yoduros y compuestos yódicos, aplicando el tra- 
tamiento específico de la hipertensión arterial solo en casos de cifras 
muy elevadas. El empleo de medicación contra la sífilis se asociará 
desde el momento en que se hallen reacciones positivas”. 


AooKk 


Dado que la sífilis tenía alta prevalencia, dedica varias publica- 
ciones a su tratamiento. Critica el sistema terapéutico de Fournier, 
a base de píldoras y fricciones mercuriales, prolongándolas en el 
tiempo. No acepta el uso de las sales mercuriales insolubles (aceite 
gris, calomel), sí el empleo de las sales solubles (cianuro de mer- 
curio, yoduro de mercurio) en dosis altas. Propone “el sistema te- 
rapéutico de Vernes, que consiste en esterilizar al individuo, por 
medio de un instrumento poderoso, el 914, con un control, la 
reacción de Wasserman. [Mientras el primero] ignoraba la existen- 
cia del treponema de Schaudinn, utilizando píldoras y fricciones 
con mercuriales, y como no poseía un criterio serológico, utilizaba 
el criterio del tiempo; [el segundo] trataba de matar al treponema 
con el 914, guiándose con un criterio serológico. [Dicha terapéu- 
tica] deberá aplicarse en forma precoz, continua y progresiva. [Si 
bien utiliza este recurso] en el chancro y en el tabes, es pesimista en 
cuanto a [su uso en] la parálisis general progresiva”. 


Véase que se refiere a la quimioterapia antisifilítica específica 
más activa y moderna conocida en el momento: el Neosalvarsan o 
914 (Diamino-Dioxi-Arsenobenzol-Metalsufolfonato), disponible 
en el mercado a partir de 1912, y derivada del Salvarsan, 606 o 
“Bala mágica”, ideada dos años antes, por Paul Ehrlich, procurando 
hallar sustancias que actuaran específicamente sobre el treponema 
con mínimo efecto sobre los tejidos. 


AOK 


442 


RicarDO Pou FERRARI 


La otra infección de esa época, la tuberculosis, lo condujo al 
estudio de un tema debatido, las relaciones de la misma con el as- 
ma.* Luego de varias publicaciones en las que llega a reunir - a 
su modo de cálculo aproximativo- 1000 observaciones; manifiesta 
que “diagnosticar la tuberculosis en un asmático, no es tarea fácil, 
debido al enfisema”. Pero se puede lograr valiéndose de los procedi- 
mientos de exploración física adquiridos junto a Potain.” Eso es en 
los casos muy sutiles, porque en la generalidad de los casos, el diag- 
nóstico se impone por fenómenos groseros (estertores en el vértice, 
hemoptisis, tuberculosis laríngea, fiebre persistente, bacilo de Koch 
en los esputos, tuberculinización positiva, radioscopía, y en algunos 
casos, la autopsia)”. Es así que Soca estudia “la tuberculosis con la 
máscara del asma” y describe por primera vez la “forma asmática de 
la granulia”. Concluye que si una coincidencia muy grande contri- 
buye a “edificar una etiología” -como por ejemplo la doctrina del 
origen sifilítico del tabes y de la parálisis general-, “algo semejante 
sucede con la doctrina del origen tuberculoso del asma y el enfise- 
ma”. “Puede aparecer asma y tuberculosis simultáneamente, suce- 
sivamente -incluso con años de diferencia- o en sentido inverso”. 


SS 


También sobre casuística son los aportes de Soca en materia de 
neurología, “especialidad” (o mejor, sector de la nosología) en la 
que había debutado en Montevideo y con la que se había consagra- 

o con la tesis de Paris, apadrinada por Charcot. Entre tantas, está 
d la tesis de P. drinad Charcot. Entre tant t 
a comunicación; sobre sueño prolongado durante siete meses por tu- 
l b longado durante siet 7 
mor de hipófisis, de 1900 [es considerada, según el autor, como “caso 
único” por Edouard Brissaud [Becanzon, 1855 - Paris, 1909] en el 
“Traité de Médecine” *%y tomado como base para lecciones por 
parte de Fulgence Raymond y sus discípulos, así como por miem- 





552 Relaciones del asma con la tuberculosis, Arch Gén Méd, 1906; Relaciones del asma con 
la tuberculosis. Asma frustra. Asma secundaria. Arch Gén Méd, 1907. 

553 Bouchard, Charles, Brissaud, Edouard, Charcot, Jean-Martin. Traité de Médecine, 
Paris, 1904, T IX, pág 335. 


443 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


bros de la escuela italiana de neurología]; el trabajo sobre un nuevo 
caso de amiotrofía de Charcot-Marie, de 1902; sobre la hemiplejia 
dolorosa de origen central”, que aparece en el número inaugural de 
los Arquivos Brasileiros de Psiquiatria, Neurologia e Ciéncias affins, 
en 1905;% sobre el caso de parálisis por muletas, de 1906; sobre la 
fiebre histérica, de 1909; sobre polineuritis emetínicas, uno preli- 
minar, publicado en Montevideo, y otro, definitivo en Paris, que 
datan de 1921 y 1922 (póstumo), respectivamente. 


LS 


Si nos proponemos hacer un juicio crítico sobre esta obra cien- 
tífica, sin duda refulge la tesis de Paris. El resto, sin carecer de valor 
para su tiempo, es relativamente escaso, habida cuenta de la larga 
actuación de Soca. Al mismo tiempo, no alcanza una resonancia 
más que en el mundo francés -y limitada-, teniendo en cuenta los 
claros factores políticos que contaron a la hora de su designación 
para la Academia francesa, ya que queda en evidencia del discurso 
del presidente de dicha corporación, que en plena guerra, están in- 
gresando dos personajes, sin duda importantes, pero no quizás los 
más significativos, por la circunstancia de que representan a los dos 
países sudamericanos que han apoyado francamente a Francia y sus 
aliados en la contienda. No hay en la de Soca, si se la compara con 
la bibliografía de otro profesor uruguayo casi contemporáneo suyo, 
Américo Ricaldoni, obras de aliento y de valor original, ni con la 
intención de agotar un tema con el carácter de un tratado, ni de 





554 — Esta revista, fundada por los psiquiatras brasileños Juliano Moreira (Bahía 1873- 
1933) y Afránio Peixoto (Bahía, 1876, Río de Janeiro, 1947), continuó por varios 
decenios, hasta 1930, con cambios de denominación; recibió la contribución de des- 
tacados especialistas brasileños y del argentino Domingo Felipe Cambred (Buenos 
Aires, 1859-1929). Ver: Fachinetti, Cristiana, Cupello, Cristina, Ferreira Evangelista, 
Denielle. Arquivos Brasileiros de Psiquiatria, Neurologia e Ciéncias Afins: uma fon- 
te com muita história, Hist. cienc. saude-Manguinhos vol.17 supl.2 Rio de Janei- 
ro Dec. 2010http://dx.doi.org/10.1590/50104-59702010000600015 (consulta 22 
de junio de 2020). 

555 Ver Docteur Chaveau. Formes cliniques et pahogénie de la fiévre hystérique, Paris, Stein- 
hail, 1888, 60 páginas. 


444 


RicarDO Pou FERRARI 


congregar en un libro a colaboradores o colegas sudamericanos, 

como fue el caso de este último. El propio Soca lo manifestaba a sus 

alumnos, un poco histriónicamente, pero con la sinceridad brutal 
. 144 Y 4 

que lo caracterizaba. “Yo debía estar en la cárcel por no haber pu- 


blicado todos los casos interesantes que he visto”. 


Sin embargo, ya en cartas a su amigo López Lomba del año 
1886, cuestionado por este acerca de la producción de trabajos es- 
critos, Soca manifiesta que sólo le interesa aportar hechos nuevos 
provenientes de la observación personal, que no tiene sentido, a su 
juicio, hacer reseñas bibliográficas y que no es raro que, incluso al- 
go comprobado y aparentemente original, aparezca ya descrito por 
otros autores. 


Agrega Dighiero otro dato: era sumamente exigente antes de 
dar autorización para publicar algo; ésta será la razón por la que 
varios, aparecidos bajo su firma, antes o después de su muerte, sean 
transcripciones de lecciones clínicas. Una de estas recopilaciones, 
si bien nunca fue impresa, constituye un libro de gran valor, por la 
variedad de los temas prácticos que trata, la agudeza de los comen- 
tarios y las advertencias para no caer en el error de confundir pa- 
tologías por síntomas engañosos a las que denominaba máscaras”. 


También hay que ver la magnitud de las restantes obras titáni- 
cas en las que se embarcó -en especial en su actuación parlamenta- 
ria- y las publicaciones a que éstas dieron lugar. 





556 Pou Orfila, Juan, Reflexiones, op cit 


445 


LX 


HOMENAJES PÓSTUMOS Y OBRAS 
SOBRE LA VIDA Y OBRA DE SOCA 


1) En la escuela “Argerich” 


Lo sucedió en la cátedra Juan Carlos Dighiero (Montevideo, 
1880-1923), quien pronunció un magnífico discurso al hacerse car- 
go del puesto de lucha dejado por Soca, que constituye un vívido 


retrato de lo que era Soca como maestro?” * 


2) En el Consejo Nacional de Higiene.” Discursos del 
Presidente, Dr. Alfredo Vidal y Fuentes; del Dr. Justo E González, 
director del Boletín. Transcribe el homenaje realizado en el seno del 
Consejo Nacional de Administración, presidido por Campisteguy. 





557 Anales de la Facultad de Medicina, Tomo VIH, Montevideo, Imprenta artística, de 
Dornaleche Hermanos, 1922 (con retrato): Profesor doctor Francisco Soca (1858- 
1922)- Profesor Honorario de la Facultad de Medicina de Montevideo. Miembro de 
la Academia de Medicina de París), 8 páginas. 

558 Sobre este discurso inaugural de J. C. Dighiero, ver: “Oposición al nombre de “escuela Arge- 
rich”, El Estudiante libre, Ne26, 1% de agosto de 1922. Ver Anexo Documental N* 9. 

559 Boletin del Consejo Nacional de Higiene, Montevideo, abril de 1922, N* 186: 189- 
190. 


447 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


3) En la revista “Estudios” 


Los estudiantes manifiestan también su pesar en un breve artí- 


culo de la revista “Estudios”:?% 


“Dr. Soca 


“El ambiente científico, culto, superior, de nuestra sociedad ha 
sido conmovido por el fallecimiento del eminente clínico doctor 
Francisco Soca. 


“Honra de toda una sociedad, gloria de un país, lumbre es- 
plendorosa en el campo de la ciencia, deja el Dr. Soca tras de sí una 
ejemplar ruta para encaminar a los espíritus fuertes y tesoneros. 


“Nos quedan sus lecciones; y con ellas el recuerdo del maestro 
que investiga y dirige, que superioriza y exige energías. 


“Miembro de la Academia de Ciencias de París [sic], llevó has- 
ta su seno el producto de su mente muy vigorosa; y el hombre, 
como exponente de raras dotes de intelectualidad, trazó con temple 
y perseverancia, frente a la vida frágil e incierta de los que no llevan 
rumbo, las normas que hablan de fé en el éxito personal. 


“El país, reconocido, dióle por lecho de paz el Altar de los 
mejores; y las puertas del Panteón Nacional abriéronse para recibir 
y guardar sus despojos mortales sobre los cuales el respeto la admi- 
ración de sus compatriotas dejaron caer la siempreviva que recuerda 
y nunca marchita. 


c“ , . . , . . 
No nos unía la misma conducta ideológica, pero ante una vida 
de estudio, de sacrificio y de ansia de perfección científica para bien 
de los demás nos inclinamos pronunciando la oración del dolor.” 





560 Estudios. Revista Estudiantil, Montevideo, Abril de 1922, Año II, No 13: 7-8. 


448 


RicarDO Pou FERRARI 


4) Con motivo de la donación de la familia e institución del 
“premio Soca”. Comentarios en “El Estudiante Libre”** 


En agosto 1922, la familia hace una donación a la Facultad de 
Medicina e instituye un premio. El hecho es comentado en los tér- 


minos siguientes por “El estudiante libre”:**2 


“La donación Soca. Favorable repercusión ha tenido en todos 
nuestros círculos científicos y estudiantiles el noble gesto de la seño- 
ra viuda del profesor Francisco Soca, quien en cumplimiento de un 
deseo del eminente clínico desaparecido, ha donado a la Facultad 
de Medicina un valioso premio destinado al mejor trabajo sobre 
Patología Interna presentado por estudiantes. Aplaudimos sin re- 
servas este acto de generosidad y estímulo y nos parece, tanto más 
simpático cuanto que está destinado a premiar la producción cien- 
tífica original de la juventud. Grande es la trascendencia fecunda 
de este acto. Y pronto ha de rendir sus frutos provechosos, Hoy 
día, cuando los espíritus investigadores de nuestro ambiente luchan 
para satisfacer sus ansias científicas contra la indiferencia fría y des- 
orientadora de un medio colonial reacio a toda innovación que no 
venga de afuera, y cuando los trabajadores decididos que se destacan 
en los hospitales, gabinetes y laboratorios no tienen más estímulo 
que la hostilidad más perversa de los fracasados, la institución de 
un premio consagratorio y definitivo debe ser recibida con honda 
satisfacción regocijante. 


“Y el premio “Dr. Francisco Soca” llena especialmente una fi- 
nalidad que nos resulta simpática. Y es que está destinado a la ju- 
ventud. Sin duda alguna aquel ilustre hombre de ciencia que fue 
también un profundo observador de la vida, comprendió, en las 
últimas etapas de su existencia, que el secreto del triunfo está en la 
juventud. Y es que juventud significa potencia e idealismo. Se vive 
mientras se mantienen ideales puros y enaltecedores. El término 
de nuestra vida está marcado por la muerte del último ideal. En tal 





561 Durante el decanato del Profesor Juan José Crottogini, en 1962, la familia amplía 
el monto de la donación para el premio en 120.000 pesos, lo que es objeto de una 
nota de agradecimiento por parte del Consejo de la Facultad de Medicina (Archivo 
Francisco Soca, MHN). 

562 El Estudiante Libre, 1923, No 38, 19 de Agosto: 2. 


449 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


sentido es noble y superior toda finalidad que tienda a orientar las 
fuerzas de los jóvenes. Por otra parte, la juventud como carece de 
pasado y de prejuicios que defender, se halla en inmejorables con- 
diciones para vencer. Entendiéndolo así, el eminente profesor de 
la Sala Argerich, estableció este premio destinado a despertar entre 
los estudiantes el amor a la investigación original y profunda------- 


J.M. de A? 


5) 23 de mayo de 1923. Evocación de Pierre Marie en la 
Academia de Medicina de París.5% 


Obsérvese el descuido de haber equivocado el nombre del ho- 
menajeado. 





Déces de M. Pierre Soca. 


M. PrerrE Marie : Notre Secrétaire général m'a exprimé le 
désir qw'a titre d'un des plus anciens amis du professeur Soca, 
de Montevideo, mort le 29 mars, d'une hémorragie cérábrale, je 
remplisse fe pénible devoir de rendre ici á notre distiíngué et 
regretté collegue un dernier hommage. 

Parmi tant de médecins sud-arnéricains, qui depuís plus d'an 
demi-siécle sont venus demander l'enseignement médical á nos 
Facultés, Soca fut l'un des plus marquants, 'un de ceux qui ont 
fait le plus d'honneur aux maítres pres desquels ¡ls avafent étudié. 

Sa thése inaugurale, faite á Paris, sur la maladie de Fried- 
reich, est demeurée un véritable monument auquel on n'a guére 
ajouté. 

Je ne le suivrai pas dans tout le cours de sa carriére, qui fat 
extrémement brillante : nommé á Montevideo, en 1890, profes- 
seur de pathologie médicale, il devenait, six ans plus tard, pro- 
fesseur de clinique médicale et, en cette qualité, il a publié et 
suscité dans des directions trés diverses un grand nombre de 
travaux fort intéressants. 

Il y a deux ans, lAcadémie l'élisait membre correspondant 














563 Bulletins et Mémoires de l'Académie Nationale de Médecine de Paris, 1923; 83: 552. 
Ver Anexo Documental N* 9, 9,3 


450 


RicarDO Pou FERRARI 


6) Setiembre de 1923, en la Facultad de Medicina tiene lugar 
un acto recordatorio a los Dres. Soca y Dighiero. La clase médica 
brasileña hace entrega de una placa recordatoria del primero. 


Dice la crónica de “El estudiante libre”: 


“Con motivo de la entrega de una artística placa de bronce que 
la clase médica brasilera enviara a nuestra Facultad como homenaje 
al sabio maestro Dr. Francisco Soca, se realizó en el salón de Actos 
Públicos de la Facultad de Medicina un solemne acto presidido por 
las altas autoridades universitarias y con asistencia de representantes 
de los poderes públicos y ministros extranjeros. 


“Abrió el acto el Dr. [Rodolfo] Mezzera [Ministro de Relaciones 
Exteriores] quien hizo entrega de la placa de los médicos brasile- 
ros, pronunciando con tal motivo un bello discurso; siguiólo en 
el uso de la palabra, a nombre de la Facultad de Medicina, el Dr. 
[Américo] Ricaldoni quien en su brillante disertación puso de relie- 
ve el valor de la personalidad científica del maestro ido y agradeció 
el significativo envío de los galenos cariocas. 


“Cerró el acto nuestro Director haciendo uso de la palabra en 
nombre de los estudiantes”. 


El discurso de Ricaldoni, una verdadera joya, es reproducido 
enteramente en Anexos Documentales. ** 





564  Ricaldoni, Américo. Discurso de Homenaje. Pegaso, Montevideo, Agosto de 1923, 
62, Año VII: 62 -76. Ver Anexo Documental No 9: 9.2. 


451 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 





A 


Placa de bronce obsequiada por la clase médica brasileña, ubicada en el hall 
central de la Facultad, a la derecha del acceso al salón de actos públicos 


7) Setiembre de 1923: designación de la sala “Argerich” con 
el nombre de “Soca” 


“Al día siguiente se celebró un nuevo acto consagratorio en el 
Hospital Maciel con motivo de la colocación de la placa que nues- 
tra Facultad dedicaba al Dr. Soca en la ex-sala Argerich. La severa 
sencillez de la inscripción que luce dicha placa expresa por sí sola 
todo el respeto y la admiración que merece la memoria del maestro. 
En efecto, las sencillas palabras “Aquí enseñó medicina el Dr. Soca”, 
basta para el reconocimiento de una gloria científica que no nece- 
sitaba elogios. En dicho acto hicieron uso de la palabra los Dres. 
Martirené y Scremini”. *% 





565 El Estudiante Libre, 1923, No 39, 1% de setiembre: 9. 


452 


RicarDO Pou FERRARI 


8) Mayo de 1924, el profesor Henri Vaquez visita Montevideo. 
Con tal motivo el visitante dicta algunas conferencias y realiza una 
visita al Panteón nacional, ocasión en que colocó como ofrenda 
una corona de laurel de bronce sobre el sepulcro y el Dr. José Pedro 
Urioste pronuncia una breve pero magnífica oración.*% 





Y ¡2 Hnmki la Últ ote 02 punlhapía:. 
Mm a Dela rempreads 2 190 dales 192 4 - 


El Doctor J. P. Urioste haciendo uso de la palabra, en el Panteón Nacional, 
en ocasión de la visita del Profesor Vaquez a Montevideo (MHN) 





566 Le Professeur Vaquez 4 Montevideo. Discours prononcés par les médecins urugayens 
á loccasion de larrivée du Dr. Henri Vaquez a Montevideo. Hommage du Comité 
France-Amérique de Montevidéo, Montevideo, Imp y Ed Renacimiento, 1924. Ver 
Anexo Documental No 10. 


453 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 





Homenaje a Soca en el Cementerio Central, con la presencia de Susana 


Soca, sin fecha (A.ES, MHN) 


9) El 22 de marzo de 1927 Acto recordatorio en el Paraninfo 
de la Universidad en el que pronuncia un discurso el Dr. José 


María Delgado?” 





José María Delgado (Salto, 1886-Montevideo, 1959) 





567 Delgado, José María, Apología del Maestro, leída en la Universidad el 29 de marzo de 1928, 
con motivo del 59 aniversario de su fallecimiento. Anales de la Facultad de de la Facultad de 
Medicina, Montevideo, 1928 págs.91- 113. Ver Anexo Documental No 12. 


454 


RicarDO Pou FERRARI 





Discípulos y profesores de la Facultad de Medicina en el Cementerio Cen- 


tral, al conmemorarse el primer año del fallecimiento de Soca, en marzo de 
1923 (archivo Francisco Soca, MHN) 


=2. El Homenaje al Dr. Francisco: 5 


1) 
ns 


e —— > = _—_—— 








Concurrecia al acto del Segundo aniversario de la muerte de Soca, 1924 


(Archivo ES., MHN) 


455 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 





co E 








Homenaje a los 5 años del fallecimiento de Soca, 1927. Al centro, Sra. 
de Soca, a su lado el Profesor Delbet de la Facultad de Medicina de Paris 
(Arch. Soca, MHN) 


10) 29 de octubre de 1927: colocación del retrato de Soca, 
obra del pintor Manuel Barthold (Rusia, 1874- Montevideo, 
1947), en el Salón de Actos Públicos de la Facultad de Medicina, en 
presencia del Ministro de Instrucción Pública Enrique Rodríguez 
Fabregat, el Rector de la Universidad Dr. Elías Regules, del Decano 
Dr. Juan Pou Orfila, del consejero Dr. Arturo Lussich, del Profesor 
de la Facultad de Medicina de París Dr. Georges Dumas (Paris, 
1866-1946); del Delegado de la Asistencia Pública Nacional Dr. 
Ángel Carlos Maggiolo (Montevieo,1877-1948); del Delegado del 
Consejo Nacional de Higiene Dr. Héctor Homero Muiños y del 
Delegado de la Asociación de los Estudiantes de Medicina Br. José 
Agustín Aguerre Escardó (Montevideo, 1902-1976). Estuvo pre- 
sente la Srta. Susana Soca. Hicieron uso de la palabra el Ministro 
de Instrucción Pública, el Decano de la Facultad de Medicina, el 


Profesor Maggiolo, el Dr. Muiños y el Br. Aguerre Escardó. * 





568 Anales de la Facultad de Medicina (Montevideo), 1927: 9-10: 5-33 y Pou Orfila, 
Juan. Discurso pronunciado en la Facultad de Medicina en oportunidad de la coloca- 
ción del retrato del Profesor Soca en el Salón de Actos Públicos, Discursos Universita- 
rios y Escritos culturales, Montevideo, Imp Nacional, 1928. Ver Anexo Documen- 
tal No 11. 


456 


RicarDO Pou FERRARI 





457 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 





11) 29 de marzo de 1928: acto recordatorio de Soca en el 
Paraninfo de la Universidad. En la oportunidad hizo uso de la pa- 


labra José María Delgado, médico y escritor, discípulo y admirador 
del Maestro.*% 





569 Delgado, José María. Soca: apología del maestro, leída en la Universidad 
el 29 de marzo de 1928 con motivo del 6% aniversario de su fallecimiento, 


458 


RicarDO Pou FERRARI 


12) 1929. Estapé, José María. Biografía del profesor Dr. Soca. 
Soca. Ciencia. Arte, 1929, 1: 5-9. 





13) 1929, el pueblo “Francisco Soca” 


18 de abril de 1929, se firma el decreto por el que se concede 
el nombre “Dr. Francisco Soca” al pueblo conocido primero como 
Santo Tomás de Aquino y más tarde, Mosquitos, en la 8% sección 
del departamento de Canelones. Por Decreto del 23 de setiembre 
de 1971 fue elevado a la cat egoría de ciudad. 


14) 1929, el hospital “Francisco Soca” de la ciudad de Canelones 


En setiembre de 1929, se otorga el nombre “Dr. Francisco Soca” 
al Hospital Departamental de Canelones, que había sido construi- 
do a propuesta suya durante su actuación en el Consejo Nacional 
de Administración. 


15) 1930, Homenaje a Soca en el Panteón Nacional 





Montevideo, Imp. Dorneleche Hnos, 1928, 26 págs. Ver Anexo Documen- 
tal No 12. 


459 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


En 1930 se le rindió un homenaje, en el que hizo uso de la pala- 
bra Juan César Mussio Fournier, quien pintó de modo insuperable 
.570 571 


la figura de Soca: 


16) 1932: Boletín de Salud Pública, abril y mayo: Ecos del 
Homenaje al Profesor Francisco Soca. Discurso del Dr. Elio 
García Austt.”? 


17) 1934: Boletín de Salud Pública, Abril, mayo y junio. 
El homenaje al Profesor Francisco Soca: Francisco Soca. Javier 
Gomensoro y Walter Piaggio Garzón: Homenaje a Soca. ”* 


18) 1938: Otero y Roca S. Soca, humanista y clínico, 
Montevideo, Claudio García Ed 


19) 1938: Piaggio Garzón, Walter. Por los senderos de la 
medicina. Reseña de lo andado, Montevideo, Claudio García 
ed: 138-143. 


20) 1926-1938- El Monumento a Soca 


En 1926 se constituye un Comité que promueve la erección de 
un monumento a Soca. El mismo está integrado por sus viejos dis- 
cípulos: Presidente: José E Arias; Vices: José M. Delgado, Alejandro 
Gallinal y Juan M. Lago; Secretario General: Hernán Artucio; 
Secretarios: Ubaldo Ramón Guerra, H.H. Muiños, Armando 
Pochintesta; Subtesorero: Agustín Sanguinetti; Vocales: José P. 
Urioste, Justo P. González, Enrique Figari Legrand, José M. Estapé, 
Eustaquio Tomé, Gustavo Fusco, Julio E. Bonnet, Alberto Mañé y 
Rafael Capurro. Hugo Barbagelata y André Blum eran quienes, en 
Paris, se ocuparon de controlar el progreso de la obra. 





570 Mussio Fournier, Juan C. Un gran clínico. Ante la tumba. Discurso pronunciado ante 
la tumba del Profesor Francisco Soca, el día 29 de marzo de 1930. En: Hombres e 
ideas. Montevideo, Impr. Uruguaya, 1939, páginas 9-27. 

571 Ver Anexo Documental No 13. 

572 Boletín de Salud Pública, Montevideo, abril-mayo, 1932:423. Ver Anexo Documen- 
tal No 14. 

573 Boletín de Salud Pública, Montevideo, abril-, mayo-junio, 1934: 601. Ver Anexo 
Documental Nc15. 


460 


RicarDO Pou FERRARI 


La misma fue encargada al escultor francés Antoine Bourdelle 
y al prestigioso fundidor Eugéne Rudier (Paris, 1875-1952), con 
un costo total estimado al inicio de 100.000 pesos oro.”* 


Fallecido Bourdelle en 1929, se suceden los intercambios epis- 
tolares entre la Comisión y la viuda del escultor que reclama más 
dinero del estipulado aduciendo las fluctuaciones del cambio. La 
obra es finalizada a punto de partida del boceto de Bourdelle, por 
discípulos de este, miembros del taller. 





Inauguración del monumento a Soca (MHN) 


Se inaugura el domingo 22 de mayo de 1938, con numero- 
so público. Hacen uso de la palabra: José E Arias, en nombre del 
Comité; Alfredo Navarro, en el de la Facultad de Medicina y de la 
Academia de Medicina de Francia; Juan César Mussio Fournier; 
Ministro de Salud Pública; 7? Francois Gentil, Ministro de 
Francia; N. Palacios Costa, vice Decano de la Facultad de Ciencias 
Médicas de Buenos Aires; Pablo Scremini, Decano de la Facultad 





574  Amengual, C. Rara avis, op cit, 2012:402-410. 

575  Mussio Fournier, Juan C. Discurso pronunciado en nombre del Presidente de la Repú- 
blica, Dr. Gabriel Terra, en el acto inaugural del monumento al Profesor Francisco Soca, 
realizado el 22 de mayo de 1938. En: Hombres e ideas. Montevideo, Impr. Uruguaya, 
1939, páginas 28-35. Ver Anexo Documental No 16. 


461 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


de Medicina de Montevideo; Rafael Bullrich por la Academia de 
Medicina de Buenos Aires y Enrique Claveaux en nombre de la 
Intendencia Municipal de Montevideo. 7* 777 


La concepción de la obra es poco convencional, afín a la del 
monumento al polaco Adam Mickiewicz, del mismo autor, inaugu- 
rado en París en 1929, inicialmente ubicado en la place de Alma. 
En la misma época, más precisamente en 1926, de dimensiones 
espectaculares, fue erigida en Buenos Aires, la estatua ecuestre del 


General Carlos María de Alvear. 








576 El Día Médico Uruguayo, 1938, Año 1; Ne10. El Profesor Soca. 
577 El Día Médico Uruguayo, 1938: Año V, N* 60: El monumento. 


462 


RicarDO Pou FERRARI 





463 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 





Maquetas del monumento con las efigies situadas adelante y atrás 


La ubicación del monumento es privilegiada, en el Parque 
Batlle y Ordóñez -coincidencias: los dos personajes juntos, una vez 
más-, en el cruce de Av Italia y Av. Américo Ricaldoni, pudiéndose 
observar desde distintos ángulos. La altura actual de los árboles que 
lo rodean desvirtúa un poco el rasgo imponente que debía tener 
recién colocado. 


AooKk 


DESCRIPCIÓN REALIZADA POR EL ESCULTOR COMPATRIOTA RAMÓN 
CUADRA CANTERA, A QUIEN AGRADECEMOS LA COLABORACIÓN. 


En un fuste que remata en la síntesis de una flor de loto (a la mane- 
ra egipcia), simbolizando la perdurabilidad, se levanta el retrato del Dr. 
Soca sobre un herma. A la altura de los hombros se aprecia una saliente 
“cheiros” (manos en griego) de la que cuelga una corona de laureles, 
significando la gloria del homenajeado. El retrato tiene cubierto los 
hombros por un manto que cae hacia adelante en honor a su grandeza. 


464 


RicarDO Pou FERRARI 


A izquierda y derecha del busto y sobre la base de la columna [de 
bronce] de fuste circular, dos figuras femeninas: la Elocuencia [a la de- 
recha] y la Ciencia [o el Genio médico, a la izquierda], completan el 
conjunto escultórico. ?* 


Ambas están concebidas en un orden estático a la manera de las 
esculturas arcaicas griegas. 


“La Elocuencia” representa al homenaje al legislador y al docente; 
es una figura desnuda con sus antebrazos levantados. Abre la mano de- 
recha [con la palma hacia adelante] como la palabra dada y entrecierra 
la izquierda como la idea que se atrapa. Una capa que cae a modo de 


pliegues cubre su espalda. 


“La Ciencia” es una figura vestida por un ropaje antiguo y una capa 
que vuela y cae en pliegues, también dobla sus brazos a la altura del codo 
sosteniendo en la mano derecha la serpiente de Asklepios [el caduceo: 
el bastón del periodeuta, en el que está enroscada la serpiente], símbolo 
de la inteligencia y del saber y vuelve la palma de la mano izquierda ha- 
cia su oído como escucha y adhesión al conocimiento [quizás también 
haga alusion a la refinada capacidad de Soca en la auscultación]. 


En la parte frontal de la columna con letras grabadas en bajo relieve 
se lee la siguiente inscripción: “A Soca en ciencia y elocuencia — maestro 
de maestros — sus conciudadanos”; en la parte posterior de la columna 
una frase de Soca escrita con las mismas características dice: “Los pueblos 


serán sabios o morirán /Soca / MDCCCLXII —- MCMXXIT ?. 
El monumento tiene una altura total de 17 metros. 


La base en granito pulido, sostenida por dos escalones que juegan 
con el diseño de la misma es de forma estilizada y es una respuesta a los 
ritmos del remate de la columna. 


El monumento fue ampliado por algunos alumnos de Bourdelle 
a partir de un boceto y de los tercios de las figuras laterales y llevado al 
bronce por la Fundición Rudier. 


Si bien fueron respetados los estudios de Bourdelle al ampliar el 
monumento, no se pueden precisar los cambios que hubiera reali- 
zado el autor al llevar el boceto a tamaño monumental. Sabiamente 





578 Según los bocetos, éstas debían haber estado situadas al frente y atrás del pedestal; se- 
guramente se modificó su ubicación, colocándolas lateralmente, para hacerlas visibles 
de acuerdo al lugar elegido para el emplazamiento. 


465 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


los alumnos que realizaron esta tarea han escrito en la columna “D” 
apres la maquette de AntoineBourdelle”.27? 





Bocetos iniciales de Bourdelle. Archivo Francisco Soca, MHN 





579 


Es interesante destacar que buena parte de la obra fue fotografiada, ya avanzada su 
versión en yeso, en el taller Bourdelle en 1927; sólo el busto tiene fecha 1929, de 
donde puede inferirse que el famoso escultor fue el verdadero autor de la totalidad de 
la misma, o casi de la totalidad de la misma, si bien murió antes de verla fundida y 
ensamblada (www.roger-violet.fr). 


466 


RicarDO Pou FERRARI 


Llauicvirarion 





Bocetos Iniciales de Bourdelle, sobre el tema “La auscultación”, Archivo 
Francisco Soca, MHN 





La elocuencia”, en su em- La ciencia”, maqueta 
plazamiento definitivo (Musée Bourdelle, Paris) 


467 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 





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Dibujos del proyecto del Monumento a Soca, realizados por Bourdelle 
(Musée Bourdelle, Paris) 


468 


RicarDO Pou FERRARI 


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469 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 





21) 25 de marzo de 1950: Inauguración de una estela de gra- 
nito con un bronce del escultor José Luis Zorrilla de San Martín, 


en la intercesión de las avenidas Rivera Pereyra y Soca, a la que se le 
otorga este nombre dándole nombre. 


470 


RicarDO Pou FERRARI 





22) 1952. Discurso de José María Delgado sobre Soca, en el 
Instituto Histórico y Geográfico del Uruguay. ** 


23) 1962: Concepción arquitectónica de la capilla “Soca”, 
por el Arquitecto Bonnet, a solicitud de Susana Soca; construida 
en años posteriores, luego de la muerte de ésta, y nunca consagrada. 


24) 1965: Reedición de la Tesis de París, con un prólogo del 
profesor Théophile Alajouanine (1890-1980). 


25) octubre de 2020, la FEMI dedica “el día del Patrimonio” 
a la figura de Soca. 





580 Ver Anexo Documental No 17 


471 


LXI 


SIGNIFICACIÓN DE SOCA EN LA 
MEDICINA URUGUAYA 


in duda, puede tenérselo como el número uno, el principal 
referente de la Medicina en el Uruguay. 


De acuerdo con el criterio cronológico histórico adopta- 

do por Eric Hobsbawn -quien delimita el siglo XIX (al que 

denomina “siglo XIX largo”) entre la Revolución Francesa y el fin 

de la Gran Guerra-, Soca fue un personaje decimonónico, habiendo 
sobrevivido sólo cuatro años a la terminación de dicha etapa. 


En Medicina, el concepto antedicho tiene aplicación e impor- 
tancia conceptual. La tradición anatomo clinica se inicia en 1761, 
con la publicación del libro de Morgagni, “De Sedibus et Causis 
Morborum per Anatomen Indagatis”. Continúa con la famosa “es- 
cuela anatomo clínica de París”, que en su forma pura debuta con 
Bichat -próximo al 1800-, a quien prosiguen Bayle, Laénnec y 
Corvisart -entre otros-, que puso énfasis en los medios semiológi- 
cos para identificar la lesión interna por la exploración externa del 
paciente (medicina semio clínica). Inmediatamente, surge un nue- 
vo paradigma, la teoría celular -en especial la “Patología celular” de 
Virchow (1850), criterio ya vislumbrado previamente por algunos 


473 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


zoólogos y botánicos de la escuela de Miiller-; con esto, el estudio 
de la lesión requiere, además del ojo desnudo, el empleo del micros- 
copio. Sigue a ella la comprobación, -por medio de experimentos 
químicos, físicos o animales-, de los mecanismos” que explican la 
fisiología normal y patológica, lo que va de la mano con la obra del 
antes mencionado Miller en el mundo germano -con sus famosos 
tres alumnos Ludwig, Du Bois-Raymond y von Helmholtz- y la 
zaga de los franceses Flourens, Orfila y Magendie, que culmina con 
la magna concepción bernardiana: estos se abren paso en el cono- 
cimiento de los procesos patológicos (patogenia). Se llega entonces 
el momento culminante de la teoría de los gérmenes, que esboza 
ya Bretonneau y queda sólidamente afirmada con Pasteur, Koch 
y sus discípulos -siempre la dupla, casi paralela, de los dos países 
vecinos-, que hace posible la identificación de la causa específica 
de las enfermedades infecciosas y las reacciones orgánicas que éstas 
ocasionan y abre paso a la identificación de los gérmenes (observa- 
ción, cultivo y reproducción por inoculación animal), seguida de 
cerca por la inmunohematología, con consecuencias terapéuticas 
(vacunas, sueros) y diagnósticas (pruebas serológicas, estudio de la 
fórmula sanguínea). Ninguna de las antedichas son etapas supera- 
das sino que se mantienen vigentes en cada una de las siguientes, y 
así, sucesivamente, hasta el momento actual. 


Si tenemos presente a los más significativos médicos naciona- 
les, podría decirse que Vilardebó fue fruto de la escuela anatomoclí- 
nica de París en su etapa de apogeo (que Ackerknecht sostiene que 
se prolonga enhiesta hasta 1850); Visca aprendió la semioclínica 
con algunos barruntos de la fisioclínica de su maestro Broca; Soca 
fue el heredero de las dos previas, a las que se agregó la etiológica 
bacteriana, sin subestimar el influjo recibido de la última etapa “psi- 
cosomática” de Charcot. Pese a que en la obra magna de Soca, la te- 
sis de Paris, se trata de la herencia, no se hace mención ni a la teoría 
de la evolución ni a las investigaciones mendelianas, que si bien ya 
publicadas, pasaron inadvertidas hasta el inicio del siglo XX. 


Soca fue un médico nato -casi pasional-, un docente por voca- 
ción. Transmitió a sus alumnos -más allá de los arranques de mal 
carácter- una metodología intelectual médica, un modo de encarar 


474 


RicarDO Pou FERRARI 


globalmente al paciente -epicentro de sus todas sus preocupacio- 
nes-, una “mística” de la medicina. Y eso que le tocó vivir una época 

. (49 . 237 , 
previa al “triunfo de la farmacología”; cuando muchos se volvían 
excépticos -incluso el gran Osler-, -él fue -no obstante dicha cir- 
cunstancia- un entusiasta y un luchador. Todo ello lo convirtió en 
un médico de referencia, solicitado y admirado. 


Sumó a lo anterior otra faceta, no del todo separada de la an- 
terior: la política, que algunos historiadores han subestimado sin 
razón. Tantos años de parlamentario como de médico; actuaciones 
notables, reflejan una preocupación médica, social y universitaria 
y revelan un particular amor por el terruño -al que no deja de cri- 
ticar con espíritu constructivo-, no obstante su francofilia, que lle- 
gaba casi al fanatismo. Quizás sus condiciones de médico fueron 
paralelas a la de legislador: la capacidad de observar los hechos, 
hacer un diagnóstico y pronóstico de la situación, esbozar un trata- 
miento, y no siempre refiriéndose a temas médicos, en los que tuvo 
particular notoriedad su larga intervención, de veinte años, para lo- 
grar la sanción legal de la obligatoriedad de la vacuna antivariólica. 


Escribió poco; quizás por falta de tiempo, excesiva autocrítica o 
temor a la falta de originalidad. La obra de Soca pues, no puede ser 
evaluada como se lo haría hoy; por eso su estudio no deja de mos- 
trarla sorprendente y perdurable, digna de consideración. 


Detrás de sí, a un siglo de su muerte, quedan aun incógnitas de 
su biografia y su personalidad; la mayoría de los temas clínicos que 
trató han perdido vigencia; sin embargo, el empuje, la metodología, 
la filosofía, la ética y la estética que cultivó y sembró, persisten como 
para continuar considerando a Soca como un maestro perdurable. 


475 


ANEXOS DOCUMENTALES 


ANEXO DOCUMENTAL NC 1. 


DOSSIER DE LA FACULTÉ DE MÉDECINE DE PARIS. 
De ARCHIVES NATIONALES DE FRANCE. 
11. FacurTÉ DE MEDICINE DE PARIS 


M. Soca, Francisco, né le 20 juillet 1857 4 Montevideo département d'Uruguay, 
Am. 


Grades Universitaires 

Baccalauréat és lettres, obtenu á----A 

Baccalauréat és sciences Restreint, obtenu á----—- B 
Équivalence des grades universitaires (A et B) Titres présentés 


Décision du 14 Aout 1885 


1.2. Renseignent concernant la famille 

Demeure des parents: Orphelin 

Profession de parents:---------- 

Nom du correspondant. M. Poupin 

Profession et demeure du correspondant: Secrétaire de la Faculté 

Adresse de l'étudiant au moment de son inscription a la Faculté: 8, Rue Bagneux 


Signature de lÉtudiant: E Soca (firma) / Signature du pére ou tuteur ou du 
correspondant:------ Le Secrétaire de la Faculté. Poupin (firma) 


19 Octobre 1885 (AJ/16/6868) 


479 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


1.3. Inscriptions 

Par décission du 16 juin 1885, a accordé M. Soca, Docteur de la Faculté de 
Montevideo, Pautorisation de prendre cumulativement les seize inscriptions du 
Doctorat. Il devra subir tous les examens probatoires 


No du livre á souche des Bulletins de versement : 420 
Dates de Bulletins de versement: 19 Octobre 1885 
Numéros de Quittances de versement des droits: 6376 
Droits soldés: 120 £. 


1.4. Relevé des examens 


19 : Physique, Chimie Histoire naturelle / Dates : 4 septembre 1885 / Résultats 
des Examens: Bien / N9 des Bulletins de versement 420 / Ne des Quittances á 
souche: 6376 / Montant: SS / Droits acquis: SS 


20 / lere partie: Anatomie (Épreuve pratique) / Date: 29 janvier 1886 / Résultats: 
Satisfait / N0 de Bull.: 3191 / N2 des Quitt.: 773 / Montant. SS / Droits acquis: SS 


Anatomie, Histologie. Épreuve orale/ Date: 18 Mars 1886 / Résultats: Tres /No 
des Bull. D / N* des Quitt.; D Montant D / Droits acquis: D 


2éme partie: Physiologie / Date: 11 juin 1886 / Résultats: Trés / No des Bull.; 
5998 / No des Quitt.: 3519 / Montant: SS / Droits acquis: SS 


3éme: 1ére partie: Médecine opératoire (Épreuve pratique) / Date: 1 Juillet 1885 
/ Résultat: Refusé / Ne des Bull. 6707 / N* des Quitt.: 4209 / Montant. SS / Droits 
acquis: SS 

4 octobre 1886 / Résultat: Bien / Ne Bull. 526 / No des Quitt.: 6470 / Montant: 
SS / Droits acquis: SS 


Pathologie Externe, Accouchements, Médecine opératoire (Épreuve orale) / 
Date: 24 Février 1887 / Résultat: Bien/ NO des Bull: D / Ne des Quitt. D / Montant: 
SS 

2éme partie: Pathologie interne, Pathologie général / Date: 18 Mai 1887 / 
Résultat: Trés / No des Bull.: 6155 / NO des Quitt. : 3452 / Montant SS/ Droits 
acquis: SS 

4éme: Hygiéne, Médecine légale, Matiére médicale, Pharmacologie, 
Thérapeutique / Date 28 Juin 1887 / Résultat: Satisfait /NO de Bull.; 7240 / No de 
Quitt: 4486 / Montant: SS / Droits acquis: SS 

5éme: lére partie: Clinique externe et Clinique obstétricale / Date 19 Juillet 
1887 / Résultat: Bien / NO des Bull. 8084 / No des Quitt.: 5314 / Montant: SS / 
Droits acquis: SS 

2éme partie: Clinique interne, Épreuve pratique d»anatomie pathologique / 
Date: 25 de septembre 1887. Résultat: Bien / N2 des Bull.: 1214/ No des Quitt.: 
7524 / Montant SS / Droits acquis: SS 


480 


RicarDO Pou FERRARI 


Thése / Date: 14 Septembre 1888 / Résultat: Tres / No des Bull: 9383/ N0 des 
Quitt. 6851 / Montant: 240 / Droits acquis. 240. 


1.6 Cinquiéme Examen de Doctorat / lére partie: Cliniques externe et obsté- 
tricale. 


Examinateurs: MM. Panas, Réclus /Ribemont Dessaignes 


Loi du 10 Mars 1803 (19 Ventóse an XI) et Arrétés du PUniversité du 26 
Septembre 1837 et du 7 Septembre 1846, et Décret du 20 Juin 1878 


Consignation: Année 1887 / N* du bulletin de versement 8084 / N0 de la quit- 
tance á souche: 5314 / Montant: SS 


Lan 1887, le 19 Juillet 


Nous, Professeurs et Agrégé, nommés par la Faculté pour procéder a la 1ére par- 
tie du Cinquiéme Examen de M. Soca, Francisco 


Lavons interrogé sur la Clinique externe et obstétricale 


Ayant été bien satisfait de ses réponses, nous proposons á la Faculté de Padmettre 
á subir la 2éme partie du 5éme Examen de Doctorat. 


Siguen las tres firmas 

1.7. Cinquiéme Examen de Doctorat 

2éme partie 

Clinique interne, Épreuve pratique d'Anatomie pathologique 
Procés-verbal 

Examinateurs: Potain, Fournier Chauffard 


Loi du 10 Mars 1803 (19 Ventóse an XI) et Arrétés de Université du 26 
Septembre 1837 et du 7 Septembre 1846, et Décret du 20 Juin 1878. 


Consignation: Année 1887 / N* du bulletin de versement: 1214 / NO de la qui- 
trance á souche: 7524 / Montant: SS 


LAn 1887, le 25 Octobre 


Nous, Professeurs et Agrégé, nommés par la Faculté pour procéder 4 la 2éme 
partir du Cinquiéme Examen de M. Soca, Francisco 


Pavons interrogé sur la Clinique interne, et lui avons fait subir ' Epreuve d'Ana- 
tomie pathologique. 


Ayant été bien satisfaits de ses réponses, nous proposons á la Faculté de Padme- 
ttre á subir sa These. 


Siguen firmas 


1.8 These 


Procés-verbal 


481 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


Candidat: M.S. Vincent / Président: M. Charcot / Examinateurs: MM. 
Damaschino, Joffroy, Landouzy 


Loi du 10 Mars 1803 (19 Ventóse an XI) et Arrétés de PUniversité du 26 
Septembre 1837 et du 7 Septembre 1846, et Décret du 10 Juin 1878. 


Consignation: Année 1888 / N* du bulletin de versement: 9383 / NO de la 
quittance 4 souche: 6851 / Montant: 240 


Lan 1888, le 14 Septembre 


Nous, Professeurs et Agrégés, nommés par la Faculté de médecine de Paris pour 
interroger M. Soca Francisco 


sur sa Thése intitulée Etude clinique sur la maladie de Friedreich 


Ayant été trés satisfaits de ses réponses, nous proposons á a Faculté de lui faire 
délivrer le Diplóme de Docteur en Médecine 


Siguen 4 firmas: Damaschino /Charcot [?] / Joffroy /Chauffard 

1.9 Adresses successives de Étudiant pendant la durée de sa scolarité: 
R. des Ecoles (Lettre du 21 Janvier 1886) 

1.10. Certificats délivrés 

Le 26 février 1887 / Scolarité: 1 


482 


RicarDO Pou FERRARI 


COMPLEMENTO FACSIMILAR DEL ANEXO DOCUMENTAL NP 1. 





483 


” 


MÁTICO 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIG. 





484 


RicarDO Pou FERRARI 





485 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 





486 


RicarDO Pou FERRARI 





487 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 





488 


RicarDO Pou FERRARI 





5 * Prósident. : 

_M. CHARCOT. 
PO ERAMINATEURS : Proces-verbal 
AAA — PP 


[sm] DAMASCHINO, 
0 JOFFROY. 
"2 LANDOUZY. 


> ORAL 7711 es q! 
| -M. 5. VINCENT, | 


du 10 Mars 1803 (19 Ventóse an XI) et Arrérés ne 1'Unt- 
vErsiTrá du 26 Septembre 1837 et du 7 Septembre 1846, ct 
Dicrer du 20 Jun 1878. 


K_— AA 


a 
Année 188 4 

No du bulletin de versement 477,3 
Ne de la quittance d souche 4 %/7 


CONSIGNATION 
Montant 4? 


Lan 1887 le ¡4 gÓ—> 
Nous, Professeurs el Agréges, nommés par la 
Faculté de médecine de Paris pour interroger 


| sur sa THkSE intitulte FCT ar Ta maladio de Vecldecion. 


su 
Ayant ¿te Las satisfaits de 
| ses réponses, nous proposons € la Faculté de 
lui faire délivrer le Diplóome de Docteur en 
| médecine. 


1 Signature du Candidat : ia e UAMUNBS - 
(FÁD ( 


Ala 
YA AIR 


SÍ 





489 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 





A 





Adresses successives de YEtudiant pendant la durée de sa scolarité 
7) f, 























A AAA A 


NOTES DIVERSES 





Certilicats- délivres, 





490 


ANEXO DOCUMENTAL N*2 


"TRABAJOS ENVIADOS DESDE PARÍS 


2.1 DEL TRATAMIENTO DE PLEURESÍA PURULENTA EN EL NIÑO. 
De. Esrubios MÉDICOS, MONTEVIDEO, Imp. Esc. ARTES Y OFICIOS, 
1888, 111 PÁGIMAS. 


2.11 NOTA DE SOCA AL MINISTRO Y SIGUIENTES PASOS DEL EXPEDIENTE, 
De: ARCHIVOS DE LA FACULTAD DE MEDICINA DE MONTEVIDEO, 
DEPARTAMENTO DE HISTORIA DE LA MEDICINA. 


Excmo. Sr. Ministro de Justicia, Culto é Instrucción Pública, D. Juan L. Cuestas. 
Excmo. Señor: 


Tarde, a fines de febrero he tenido conocimiento del decreto del Gobierno por 
el cual estoy obligado en mi carácter de pensionado, á presentar al Ministerio de 
V.E., un trabajo trimestral, sobre un asunto cualquiera de los que forma el programa 
de mis estudios médicos. Aunque hace ya algunos meses que estoy en Europa y he 
comenzado á trabajar, no estaba preparado aún para un trabajo de esa naturaleza, 
pues no había aún descendido á las cuestiones particulares de la especialidad á que 
me consagro, y me ocupaba de trazar las bases y las grandes líneas de la patología 
y la clínica infantiles. No obstante, un asunto de la mayor importancia práctica y 
para el cual se abre una época nueva y sin duda fecunda, ha llamado mi atención 
desde que concurro á estos vastos hospitales de París: la pleuresía purulenta y su 
tratamiento. He tenido la fortuna de ver y estudiar un buen número de casos, y he 
sido testigo del éxito sorprendente con que la Cirugía de estos últimos tiempos trata 
una afección que en otra época mataba sin remedio; de suerte que he adquirido de 
la cuestión un conocimiento práctico asaz completo, que he fecundado por vastas 


491 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


lecturas, y puede tal vez contribuir 4 que esos medios salvadores que no han tomado 
todavía carta de naturaleza en la ciencia, entren en la práctica diaria de mi país si este 
humildísimo trabajo mereciera los honores de la publicación. Tal es el móvil que ha 
fijado la elección del asunto sobre el cual debe girar la Memoria correspondiente al 
trimestre que expira. 


Dios guarde á V. E. muchos años. 

Francisco Soca 

Paris, Marzo 31 de 1885 

e E 

Ministerio de Justicia, Culto é Instrucción Pública. 
Montevideo, Junio 5 de 1885. 

Remítase con nota á la Universidad y acúsese recibo. 


Cuestas 


2.1.3. 
Secretaria de la Universidad No 120 
Junio 5 de 1885 


Nota pasada por el Ministerio de Justicia, Culto e Instrucción Pública acompa- 
ñando un trabajo remitido al mismo por el Dr- D. Francisco Socca [sic] 


2.1.4. 
Ministerio de Justicia, Culto é Instrucción Pública 
Montevideo, Junio 5 de 1885 


Este ministerio, ha recibido una nota, con fecha 31 de marzo ppdo., acom- 
pañando una memoria científica del Dr. Dn. Francisco Soca, pensionado por el 
Gobierno para perfeccionar sus estudios médicos en Europa, relativa al tratamiento 
de la pleuresía purulenta en el niño y que remite en complimiento del Decreto de 
fecha 15 de Enero último, por el cual se imponía la obligación, á los Dres. Salterain, 
Soca y Pouey de remitir á este Ministerio, trimestralmente un trabajo científico acer- 
ca de la especialidad médica á que se hubiere consagrado. 


En su consecuencia adjunto remito á V.S. la referida Memoria del Dr. Soca, así 
como un ejemplar del Ne 542 del Diario Oficial, en que el mencionado Decreto 
se contiene, a fin de que se sirva pasar aquélla á informe de una Comisión especial. 


Dios gde. á V.S. muchos años 


J. L .Cuestas (firmado) 


492 


RicarDO Pou FERRARI 


2.1.5. 
Montevideo, junio 6 de 1885 


Acúsese recibo y pase al Sr. Decano de la Facultad de Medicina para que se sirva 
designar una Comisión del seno de la misma, que informe sobre el mérito de la 
producción remitida por el Dr. Soca. 


A. Vásquez Acevedo Enrique Azarola (firmas) 

Universidad de la República. Elevada al Decano de Medicina 
2.1.6. 

Sr. Decano de la Facultad de Medicina 

Dr. D. José M. Carafí. 

Montevideo, junio 8 de 1885 

Señor Decano: 


En cumplimiento de lo dispuesto por el Sr. Ministro de Justicia, Culto e 
Instrucción Pública, en nota fecha 5 del corriente, remito al Sr. Decano la Memoria 
redactada por el Dr. D. Francisco Soca, acerca del tratamiento de la pleuresía puru- 
lenta en el niño, á fin de que sea sometida á estudio de una Comisión Especial que 
nombrará el Señor Decano del seno de la Facultad de Medicina de la Universidad de 
la República, y que deberá informar al infrascrito por intermedio del Señor Decano 
del mérito científico de la propia memoria. 

Saludo al Sr. Decano atentamente 


A. Vásquez Acevedo Enrique Azarola (firmas) 
ZA 

Secretaría de la Universidad. Ne 10 
Montevideo, junio 10 de 1885. 


Nota pasada por el Sr Decano de la Facultad de Medicina en contestación á la 
que le fue dirigida con fecha 8 del corriente. 


2.1.8. 

Universidad de la República Facultad de Medicina 

Sr. Rector de la Universidad Dr. D. Alfredo V. Acevedo 
Montevideo, junio 10 de 1885. 


Sr Rector: Tengo el honor de acusar recibo á la nota de V.S. de fecha 8 del co- 
rriente, acompañada de la Memoria redactada por el Dr. D. Francisco Soca, acerca 
del tratamiento de la pleuresía purulenta en el niño, á fin de que sea sometida á 
estudio de una Comisión Especial, formada del seno de esta Facultad y que deberá 
informar á Ud. por intermedio del infrascripto del mérito científico del trabajo de 
la referencia. 


493 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


Inmediatamente daré estricto cumplimento á lo ordenado por Ud. nombrando 
al efecto á las personas que deben componer dicha Comisión. 


Saludo á Ud. atentamente. 

J.M. Carafí. B. Del campo (firmas) 

2.1.9. 

Montevideo junio 10 de 1885 

A. Vásquez Acevedo Enrique Azarola (firmas) 

No 50 Memorias de los Dres. Salterain y Soca. 1885 


2.1.10. 
Sr. Rector de la Universidad Dr. D. Alfredo V. Acevedo 
Montevideo, de 1885 [así aparece en el original] 


En cumplimiento de la disposición comunicada al infrascrito en nota de fe- 
cha--—---, tengo el honor de elevar á V.S. las memorias de los Doctores D Joaquín de 
Salterain y Don Fco. Soca, intituladas “Notas sobre Cirugía” y “Tratamiento de la 
pleuresía purulenta en el niño”, acompañadas de los informes respectivos. 


Saludo á V.S. atentamente 
Dr] M Carafí Decano B. del Campo Srio. (firmas) 


2.1.11 
Ministerio de Justicia, Culto e Instrucción Pública. 
Montevideo, Agosto 27 de 1885 


Este Ministerio ha recibido con fecha de hoy en fojas noventa y tres una 22 
Memoria del distinguido Médico Oriental Dr. Don Francisco Soca, pensionado por 
el Estado para perfeccionar en Europa sus conocimientos profesionales y la que lle- 
va por título “De algunos progresos de la semiótica cardíaca”, que se remita á ese 
Honorable Consejo á objeto de que sea pasada á informe de la Facultad de Medicina. 


Ha causado extrañeza á este Ministerio que hasta la fecha y a pesar del largo 
tiempo transcurrido no se haya expedido la Comisión especial nombrada por esa 
Universidad para informar acerca del primer trabajo científico del referido Dr. Soca 
sobre la Pleuresía purulenta infantil. 


En su consecuencia, sírvase, H. Consejo, adoptar las medidas necesarias, a fin 
de que se expida la Comisión informante sobre dicho asunto pues la publicación de 
esos trabajos enriquecerán seguramente los conocimientos científicos, y servirá de 
observaciones y de estudio para la más exacta aplicación, importando a la vez para 
su autor un estímulo y animación para encargarse de nuevos trabajos de ese orden. 

Dios Guarde a V.S. ms. as. J. L. Cuestas (firmado) 


Al Rector de la Universidad M. de la República Dr. Don Alfredo Vásquez 
Acevedo 


494 


RicarDO Pou FERRARI 


2.1.12. 
Montevideo, Agosto 31 de 1885 
Contéstese en los términos acordados y archívese 


A. Vásquez Acevedo / Enrique Azarola (firmas) 


2.1.13. Informe de la monografía Pleuresía purulenta del niño 
Sr. Decano de la Facultad de Medicina: 


Los que suscriben nombrados en Comisión para informar sobre el valor cien- 
tífico de la Memoria presentada por el Dr. D. Francisco Soca, la cual se refiere al 
tratamiento de la pleuresía purulenta en el niño, opinan que el trabajo indicado está 
escrito concienzuda y razonadamente, exponiendo las últimas palabras de la ciencia 
sobre el tratamiento de dicha enfermedad. 


El Dr. Soca expone según un plan propio y personal los hechos que ha visto y 
los que ha estudiado en los periódicos, tesis y demás publicaciones; los analiza para 
fundar sobre ellos sus conclusiones y deduce por la fuerza de su propio razonamiento 
la enseñanza que de ellos se desprende. 


Para escribir de esta manera es necesario estudiar cuidadosamente el asunto de 
que se trata, conocerlo acabadamente en sus mismas bases, en sus propias raíces. 
Después de haber asimilado aquellas ideas, hay que ponerlas metódicamente con 
independencia completa de espíritu y sin dejarse imponer por autoridades de nin- 
gún género. 

Tal es la tarea que se ha impuesto el Dr. Soca. Su trabajo demuestra á los miem- 
bros de esta Comisión que, el autor se instruye sólidamente, que sabe formar por sí 
mismo sus propias convicciones, que examina con crítica severa los trabajos ajenos, 
que hace pasar por el crisol del pensamiento las observaciones propias y la de otros 
autores. 


Todo esto naturalmente no basta para presentar novedades ni trabajos que mo- 
difiquen la ciencia. El sabio, el investigador científico, debe poseer una vasta, sólida 
y profunda erudición, poblar de ideas su cerebro, vigorizar sin tregua su juicio. Busca 
lo fundamental que sus predecesores han descubierto y han ido acumulando lenta 
y penosamente por tantas generaciones, sabe asimilarse á su vez el secular caudal y 
hacer propia, cerebro de su cerebro, la ciencia tradicional. Pero el sabio, volvemos á 
repetirlo, empieza por instruirse seriamente, tener convicciones propias, criticar las 
ajenas, elaborar, destilar el pensamiento observar sin descanso. 


Según el autor no hay más que dos medios para tratar la “pleuresía purulenta”; 
la aspiración, la pleurotomía (empiema). Este tratamiento lo expone con claridad y 
precisión basándolo en un vastísimo estudio comparativo de todos los procederes 
usados en estos casos. Recordemos que no faltan médicos competentes que se ex- 
presan respecto del empiema con bastante vaguedad. Véase a Dieulafoy, “Patología. 
Tratado de la aspiración”; Id. á Julio Simon, Id. á Jaccoud, Id á Peter, Id. á de Saint 
Germain, “Cirugía infantil”, Id al Diccionario de Jaccoud, etc, etc. 


495 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


La utilidad del estudio del Dr. Soca es evidente. A todos interesa hallar en un 
trabajo sintético, claro y suficientemente extenso, la exposición completa del estado 
actual de la ciencia respecto á una enfermedad grave y frecuente, sobre la cual to- 
davía quedan muchos puntos oscuros que dilucidar. Es labor práctica y provechosa 
fijar con claridad las indicaciones de los procedimientos que el médico debe adoptar 
en los casos tan variados de la clínica, para tratar con acierto una enfermedad que 
sin ayuda de la cirugía, ha arrebatado con demasiada frecuencia la vida al pequeño 
enfermo. 


Los mejores artículos de este estudio son los que tratan del tubo de Chassaignac, 
de Potain, del drenaje, de las cánulas, etc., etc. 


El artículo sobre la pleuresía de los tuberculosos no es muy completo, pero en 
el estado actual de la ciencia nadie tiene una opinión bien acentuada sobre el parti- 
cular; de manera que hombres como Potain, Guyon, Lefort, emiten á este respecto 
opiniones diametralmente opuestas. Si este trabajo se resiente á su vez de las vague- 
dades de la ciencia actual, hay que atribuirlo á la causa indicada. Todas las cuestiones 
científicas adolecerán del mismo defecto hasta que la observación clínica y la experi- 
mentación hayan dicho sobre ellas su última palabra. 


El autor ha citado metódicamente todos los autores que ha consultado, ha he- 
cho notar lo que ha visto por sus propios ojos y aún á veces emite opiniones basadas 
en su propia experiencia. 


Moutard Martin, Dieulafoy, Bouchut, Cadet de Gassicourt, etc., son autores de 
competencia reconocida y muy recomendable. 


Así pues, el trabajo del Dr. Soca, merece una palabra de aliento porque revela 
su amor al estudio, su contracción y laboriosidad. La exposición es clara y metódica; 
dotada del relieve suficiente, la impresión que resulta de su lectura traduce perfecta- 
mente la idea del autor. Su interés no es menor puesto que se trata de una nueva y 
fecunda aplicación de la cirugía moderna, a tratamiento de una enfermedad interna 
que todos los fármacos de la materia médica han sido, hasta ahora, impotentes para 
vencer. 


Dejando así cumplido nuestro cometido, aprovechamos esta oportunidad para 
saludar al Sr. Decano á quien Dios guarde muchos años. 


Montevideo, Setiembre de 1885 


Antonio Serratosa / Juan Testasecca / Eugenio Piaggio 


2.1.14. 
Montevideo, setiembre 10 de 1885 
Elévese con nota al Señor Ministro de Justicia, Culto é Instrucción Pública. 


Vásquez Acevedo / Enrique Azarola 


2.1.15. 


Ministerio de Justicia, Culto é Instrucción Pública 


496 


RicarDO Pou FERRARI 


Montevideo, Setiembre 10 de 1885 

Publíquese y Archívese. 

2.2 Segundo trabajo: Progresos en la semeyótica cardíaca. 
2.2.1. 

Universidad de la República 

Sr. Decano de la Facultad de Medicina Dr. D. J. M. Carafí 
Montevideo, Agosto 31 de 1885 


Señor Decano: Remito 4 Ud. para que se sirva someter su estudio a dos Señores 
Catedráticos de la Facultad, una memoria presentada por el Dr. D. Francisco Soca, 
intitulada “De algunos Progresos de la Semeyótica Cardíaca”, 


Concluido el estudio sobre la memoria de la referencia, se servirá el Sr. Decano 
remitirme el informe en que la Comisión que va a nombrarse condense sus opinio- 
nes sobre el valor científico del trabajo del Dr. Soca al Sr. Ministro de Justicia, Culto 
e Instrucción Pública. 


Aprovecho la oportunidad que se me ofrece para manifestar al Sr. decano la 
urgencia que existe en el despacho del informe pendiente aún sobre la memoria an- 
terior del Dr. Soca que se halla a consideración de una Comisión especial nombrada 
por el Sr. Decano desde el mes de junio ppdo. 


Saludo al Sr. Decano atentamente 

A. Vásquez Acevedo / Enrique Azarola (firmas) 
2.2.2. 

Secretaría de la Universidad N* 15 
Montevideo Setiembre 12 de 1885 


Nota pasada por el Sr. Decano de la Facultad de Medicina en contestación á la 
que le fue dirigida con fecha 31 del próximo pasado Agosto. 


2.2.3 

Facultad de Medicina 

Sr. Rector de la Universidad Dr. D. Alfredo Vásquez Acevedo 
Montevideo, Setiembre 1 de 1885 

Sr. Rector: 


Tengo el honor de acusar recibo á la nota de V.S fecha 31 de Agosto, remitién- 
dome la Memoria presentada por el Dr. D. Francisco Soca, intitulada “De algunos 
Progresos de la Semeyótica Cardíaca”, para someterla á estudio de una Comisión 
formada de dos Catedráticos del seno de la Facultad, con el objeto de informar sobre 
su mérito científico. 


Lamenta el infrascrito que la Comisión nombrada para informar sobre el ante- 
rior trabajo presentado por el Dr. Soca, no se haya aún expedido, debiendo culparse 


497 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


este á las tareas profesionales de dichos miembros y á la extensión del trabajo some- 
tido á su informe. 


Saludo al Sr. Rector atentamente 

J.M. Carafí / Benito del Campo (firmas) 

2.2.4. 

Montevideo, Setiembre 1% de 1885 

Archívese 

A. Vásquez Acevedo Enrique Azarola (firmas) 

2.2.5. 

Facultad de Medicina Montevideo, Setiembre 9 de 1885 

Señor Rector de la Universidad, Dr. D. Alfredo Vásquez Acevedo 

Señor Rector: 

En cumplimiento de lo dispuesto por V.S. en nota de fecha 8 de junio, tengo 
el honor de enviar a V.S. las memorias redactadas por los Dres. D. Francisco Soca 
y D. Joaquín de Salterain intituladas respectivamente, “Del tratamiento de la pleu- 
resía purulenta en el niño” y “Notas sobre cirugía”, acompañadas por los informes 
correspondientes. 

Saludo al Sr. Rector atentamente. 

J.M. Carafí / Benito del Campo (firmas) 

2.2.6. 

Montevideo, Setiembre 9, 1885 

Archívese 

A. Vásquez Acevedo / Enrique Azarola (firmas) 


París, 30 de Junio de 1885. 
Excmo. Sr. Ministro de Justicia, Culto é Instrucción Pública de la República O. 
del Uruguay, don Juan L. Cuestas. 
Excmo. Señor: 
Tengo el honor de poner en manos de V.E. la Memoria correspondiente al tri- 
mestre que espira en esta fecha, en conformidad con el decreto de Enero próximo 
pasado. 


Dios guarde á V. E. muchos años. 


Francisco Soca 


498 


RicarDO Pou FERRARI 


2.2.8. 
Ministerio de Justicia, Culto é Instrucción Pública 
Montevideo, Agosto 27 de 1885. 
Remítase con la nota acordada á la Universidad Nacional y avísese en contes- 
tación. 
Cuestas 


2.2.9. 
Universidad de Montevideo 
Montevideo, Agosto 31 de 1885. 
Pase al Sr. Decano de la Facultad de Medicina para que cometa á dos señores 
catedráticos de la misma al estudio de la Memoria que precede. Fecho, informen al 
infrascrito sobre el valor científico que encierre. 


Vásquez Acevedo / Enrique Azarola 


2.2.10 
Montevideo, Setiembre 3 de 1885 


Pase á informe del Sr. catedrático D. Pedro Visca y del señor Jefe de clínica 
médica D. Enrique Figari 


Dr. Carafí /Benito del Campo, Secretario. 


2.2.11. Informe de la monografía “De algunos progresos de la semeyótica 
cardíaca” 


Señor Rector de la Universidad de Montevideo 
Señor: 


La Comisión encargada de dictaminar sobre el trabajo del Dr. Soca que lleva por 
título “De Algunos progresos de la semeyótica cardíaca tiene el honor de poner en 
manos del señor Rector el presente informe, que resume las apreciaciones sugeridas 
por su examen detenido y reflexivo. 


Considerando en general el valor del trabajo aludido y haciendo referencia á 
su conjunto, bajo el punto de vista de su utilidad y del esfuerzo que ha exigido, es 
innegable que tiene muchos méritos, y que da una elevada idea de la constancia con 
que su autor ha seguido la obra de compilación que dice haberse propuesto y que en 
parte ha conseguido. 


En efecto, la Comisión ha hallado clara y exacta la exposición de las ideas que el 
profesor Potain, desde muchos años ya, propaga en París, principalmente en cuanto 
se refiere á la interpretación de los signos físicos de la auscultación del corazón y 
del pulmón. Demuestra en ella la permanente atención y el entusiasmo con que ha 
seguido los consejos del ilustre profesor de París y leído sus trabajos y los de sus discí- 
pulos sobre los soplos extracardíacos, neologismo para los médicos que no se ocupan 


499 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


de los adelantos diarios de la ciencia, pero bastante generalizado ya en la falange de 
médicos jóvenes que han cursado sus estudios en estos últimos quince años. 


Estamos, por cierto, lejos ya de la doctrina que hacía afirmar lesión orgánica del 
corazón, siempre que se oían soplos en su esfera de auscultación. La primera excep- 
ción hecha á esa regla fue la del soplo anémico de la base, en el foco aórtico; poco 
después se incluyó en esta categoría el del foco pulmonar; y en estos últimos tiempos 
mismo, algunos de la punta. Pero los trabajos del sabio francés ya se generalizan lo 
bastante para que de todos estos soplos, llamados anémicos, sólo quede aun en pie el 
sistólico del foco aórtico, habiéndose reconocido en los demás, igualmente califica- 
dos de anémicos, los caracteres de los hoy llamados extracardíacos. 

Bajo este punto de vista, pues, la Comisión reconoce la oportunidad de este tra- 
bajo, y la buena intención, que el haber sido escogido, manifiesta, tanto más, cuanto 
que al par que significan un progreso en la semeiótica pura, los soplos extracardía- 
cos no son solo una curiosidad clínica, sino la explicación de ciertas pretendidas 
excepciones á las leyes mecánicas de la circulación sanguínea, que vemos cada día 
más, ajustarse á la invariabilidad de las acciones físicas, 4 medida que la observación 
y la interpretación racional de los hechos, adelanta en el estudio de los fenómenos 
biológicos. 

Esta grande reforma de la clínica cardíaca, inaugurada por Laénnec y terminada 
por Potain, aumenta los méritos que la Escuela de París tiene ya para con la cien- 
cia. En el trabajo que motiva este informe se encuentra detallada la historia de este 
progreso. 

Saluda atentamente al señor Rector. 

Montevideo, 7 de Noviembre de 1885. 

La Comisión: Pedro Vizca. (sic) / E Figari. (sic) 
2.2.12. 

Secretaría de la Universidad Ne 17 
Montevideo. Noviembre 11 de 1885 


Nota del Sr. Decano de la Facultad de Medicina, remitiendo informados los 
trabajos de los Dres. D. Francisco Soca, D. Joaquín de Salterain y D. Enrique Pouey 


2.2.13. 

Facultad de Medicina Montevideo, noviembre 10 de 1885 
Señor Rector de la Universidad Dr. D. Alfredo Vásquez Acevedo 
Señor Rector 


En cumplimiento de la disposición comunicada al infrascrito en nota de fe- 
cha 8 de junio ppdo, tengo el honor de elevar á V.S. las memorias de los Doctores 
Enrique Pouey, Joaquín de Salterain y Francisco soca, intituladas respectivamente 

Preparaciones microscópicas”, “Albuminuria gravídica y Eclampsia”, “Técnica mi- 


500 


RicarDO Pou FERRARI 


croscópica del ojo” y “De algunos progresos de la semeyótica cardíaca”, acompaña- 
das de los informes correspondientes. 


Saludo a V.S. atentamente 
JM Carafí. B. del Campo (firmas) 

2.2.14. 

Montevideo, Noviembre 11 de 1885 
Archívese 

A. Vásquez Acevedo Enrique Azarola (firmas) 
Ministerio de Justicia, Culto é Instrucción Pública 
Montevideo, Noviembre 21 de 1885. 

Comuníquese, publíquese y archívese. 
Cuestas. 
2. 3. Auscultación del corazón. El Ruido de galope. 
2.3.1. 

Estudios médicos, Montevideo, 1888, Imp. Esc. Artes y Oficios, págs. 161-216. 


Excmo. Sr. Ministro de Justicia, Culto é Instrucción Pública de la República 
Oriental del Uruguay, D. Juan L. Cuestas 


París, 15 de Noviembre de 1885. 
Excmo. Señor: 
Tengo el honor en poner en manos de V.E. el trabajo científico correspondiente 


al trimestre expirado el 31 de Setiembre, de conformidad con el decreto del 15 de 
Enero del corriente año. 


Pido á V.E. disculpa por el retardo conque envío mi trabajo, seguro de que 
V.E. querrá acordármela en gracia de las razones que me han puesto en el caso de 
proceder de esa manera. Estaba en efecto ocupado, absorto por la preparación de mi 
primer examen de doctor que acabo de rendir ante la Facultad de París, de lo cual da 
fe el certificado que adjunto. 


Dios guarde á V.E muchos años. 
Francisco Soca 


2.3.2. 

Ministerio de Justicia, Culto é Instrucción Pública. 
Montevideo, Diciembre 21 de 1885. 

Informe la Universidad. 

López Lomba. 

Montevideo, Diciembre 24 de 1885. 


501 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


Pase al Sr. Decano de la Facultad de Medicina Dr. D. José M. Carafí, para que 
cometa á una Comisión de tres catedráticos de la misma, el estudio del trabajo cien- 
tífico que precede; fecho, informe al que suscribe sobre el mérito de aquel. 


Vásquez Acevedo / Enrique Azarola 
2.3.3. 
Montevideo, Enero 3 de 1886. 


Pase á informe de los catedráticos, señores Serratosa, Leopold y el jefe de clínica 
médica D. Enrique Figari. 


J.M. Carafí /B. del Campo, Secretario. 
2.3.4. 

Secretaría de la Universidad Ne31 
Montevideo, Abril 5 de 1886 


Nota del Ministerio de Justicia, Culto e Instrucción Pública, encareciendo el 
despacho de un trabajo del Dr. Soca que fue remitido para informar. 


Montevideo, Abril 15/86 


Con fecha 22 de Diciembre ppdo. este Ministerio pasó á esa Universidad el tra- 
bajo científico titulado “Auscultación del corazón y El ruido de galope” á objeto de 
que se informase sobre su mérito. 


Como hasta la fecha V.S. no ha remitido dicho informe, espero se sirva expedirse 
á la mayor brevedad. 


Dios guarde á V.S. Ms. As. 
Alberto Flangini (Arma) 
2.3.5. 

Montevideo, Abril 17 de 1886 


Pídase al Señor Decano de la Facultad de Medicina, disponga lo necesario para 
que la Comisión encargada de abrir juicio sobre el trabajo remitido por Doctor Soca 
se pronuncie á la brevedad posible 


A. Vásquez Acevedo (firma) 

2.3.6. Informe sobre la monografía “De la auscultación del corazón...” 
Señor Rector de la universidad de la República, Dr. D. Alfredo Vásquez Acevedo. 
Sr Rector: 


Los abajo firmados, miembros de la Comisión nombrada por V.S. para informar 
sobre el valor del trabajo del Dr. Soca, relativo al ruido de galope, tenemos el honor 
de poner en manos de V.S. el presente informe, con el cual creemos haber llenado 
nuestro cometido. 


502 


RicarDO Pou FERRARI 


El tema escogido para este trabajo trimestral es, á juicio nuestro bien oportuno, 
dadas las elevadas esferas en que se mueve hoy la ciencia médica, a cuyo concurso 
contribuyen poderosamente casi todas las demás y cuyos métodos de observación 
han recibido por eso, importantes impulsos hacia adelante. En las enfermedades 
del corazón el contingente ofrecido por la física ha sido grande para la descripción 
y la técnica del ritmo cardíaco normal y anormal, para las medidas de la presión 
sanguínea y para la comprensión clara de la mecánica circulatoria. Pero igualmente 
importantes han sido los impulsos que esta parte de la ciencia médica ha recibido 
de Bouillaud primero y de Potain después, por el hecho del perfeccionamiento casi 
completo de los sentidos y por la filosofía aplicada á los datos suministrados por 
estos, con esa precisión que solo acuerdas privilegiadas inteligencias y perseverantes 
esfuerzos. El ruido de galope descrito por Bouillaud y estudiado por Potain es uno 
de los más hermosos frutos de estos trabajos. 


Propiamente hablando, el ruido de galope no se refiere a una afección cardíaca 
pura - sólo es un efecto, probablemente reflejo, de lesiones de diversos Órganos, se- 
gún el ruido se presente en el corazón izquierdo o en el corazón derecho. 


Es al valor grandísimo del primero, como guía precoz para el diagnóstico de la 
nefritis intersticial que se liga la inmensa importancia de su descubrimiento. Solo 
á genios clínicos de la talla de Potain podía llamarle la atención la asociación de 
semejante ritmo cardíaco con las lesiones renales y establecer así su relación patogé- 
nica. Este hecho primero ha sido base de progresos realizados en igual sentido, pero 
relativos al ruido de galope derecho. 


Desde mucho tiempo ya, y poco después del descubrimiento del ruido de galope 
izquierdo en la nefritis intersticial, el profesor Potain encontraba igual relación entre 
el ruido de galope derecho y ciertas afecciones gastro hepáticas, etc. Este último he- 
cho nos ha parecido de mucha más importancia que el primero, y hubiéramos desea- 
do hallarle mucho más extensamente desarrollado que lo que lo está en la pequeña 
parte que á él se refiere, del trabajo cuyo examen se nos ha cometido. 


En efecto, si el valor científico del descubrimiento del ruido de galope en la ne- 
fritis intersticial es grande, prácticamente disminuye mucho, pues la terapéutica saca 
de ello poco más partido que antes para el tratamiento de la nefritis intersticial. Muy 
distinto es el caso del galope derecho y su relación con las afecciones gastro hepáti- 
cas, pues que su diagnóstico preciso hace posible la mayor parte de las veces una in- 
tervención útil para el enfermo, pues la causa es más fácil y frecuentemente atacable 
que la lesión brightica -y la eliminación, por el diagnóstico, de una lesión definitiva 
tricuspídea hace beneficiar así de la utilidad de la terapéutica á enfermos que antes 
estaban casi irremediablemente condenados á morir con las hidropesías universales 
de la insuficiencia tricúspide, primitiva y orgánica, Ó consecutiva y funcional. 


Hubiera sino muy útil establecer, aún á expensas de detalles técnicos menos 
necesarios, una exposición y un diagnóstico más precisos que la simple enumeración 
teórica que de ellas hemos hallado, y hacer reconocer con los datos anamnésticos ó 
los presentes, como la insuficiencia tricuspídea refleja y curable, muchas veces, sino 
todas, se distingue de la que es consecutiva á lesiones orgánicas y mecánicas del cora- 


503 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


zón ó pulmón, definitivas, y que dan á la dilatación del corazón derecho el carácter 
de terminal que universalmente se le conoce. 


Esta reserva únicamente creemos deber hacer en nuestro informe, sintiendo 
tener que poner esta nota, en un trabajo en que se han resumido con tanta claridad 
todos los trabajos relativos al ruido de galope y que muestra la constancia con que 
su autor ha llevado á término esta exposición de las doctrinas del eminente profesor 


del Hospital Necker. 
Saludamos con toda distinción al señor Rector. 


A. Serrratosa / E. Figari 


2.3.7. 
Montevideo, Mayo 13 de 1886. 
Elévese con oficio al Ministerio de Justicia, Culto é Instrucción Pública. 


Vásquez Acevedo /Enrique Azarola 


2.3.8. Informe en minoría del Dr. Leopold sobre la monografía “De la aus- 
cultación del corazón...” 


Informe. 


Estudiado el trabajo científico del doctor Soca, el miembro informante admite 
en general las siguientes consideraciones primeramente: 


a) Los diferentes ruidos que notamos en el corazón humano, admiten una clasi- 
ficación rigurosa, que no se levanta arriba de una hipótesis? 


b) Conviene ó no clasificar los ruidos según arreglo con el tiempo cuando ellos 
aparecen, ó sería mejor distinguir caracteres especiales, según la aspereza, el timbre 
ó la intensidad del ruido? 


c) Cuál es el carácter práctico de estos ruidos para la ciencia; con respecto al 
pronóstico y tratamiento? 


d) Consideración histórica de la escuela de Bouillaud y de sus discípulos. 


Analizando el primer punto, el miembro informante considera que una clasifi- 
cación rigurosa en general es difícil, admitiendo la mayor parte de los clínicos con 
Laénnec, Skóda y otros que el mejor modo sea según el tiempo cuando los ruidos 
cardíacos aparecen, resultando de allí la gran clasificación en ruidos sistólicos o del 
primer tiempo y diastólicos según el segundo tiempo. Esta clasificación es lógica y 
rigurosamente científica y evita así una lamentable confusión en la nomenclatura. 


Nomina sunt odiosa! Lo que necesitamos es un tecnicismo claro, correcto, lógi- 
co. Por estas razones, la mayor parte de los clínicos rechazan las palabras ruidos pre 
sistólicos ó post sistólicos. Claro está, repito, que basta con la clasificación sistólico 
ó diastólico en los ruidos. 


Difícil aparece el arte de precisar bien por medio de la auscultación del corazón 
si el carácter del ruido sea sistólico ó diastólico requiere una larga práctica y un oído 
fino ó musical. 


504 


RicarDO Pou FERRARI 


Considerando la palabra “ruidos” ella demuestra que se trata de un proceso pa- 
tológico, porque en el corazón, fisiológicamente, no existen ruidos sino puramente 
tonos bien timbrados y claros! 


Con respecto al sitio de los ruidos patológicos, resalta como la mejor división la 
que sigue; en ruidos endocardiales y ruidos pericardiales. En este sentido, opina el 
miembro informante, que los últimos ruidos, denominados pericardiales, no deben 
excluirse estrictamente en esa discusión: el Dr. Soca admite en la primera página de 
su trabajo que el elemento anómalo puede ser un frote (pericarditis), es decir, puede 
pertenecer a la clase de ruidos pericardiales, agregando que el elemento sobreañadido 
sigue generalmente al primer todo, colocándose en el pequeño silencio. La sensación 
recibida recuerda bastante bien al galope del caballo. En seguida agrega el Dr. Soca 
que el elemento sobreañadido no es ni un frote ni un chasquido y añadiendo ni un 
soplo ni un murmullo, el autor de ese trabajo opina que podría llamarse ese ruido, 
choque, el cual está constantemente situado en el gran silencio y á distancia varia- 
ble del primer tono. El miembro informante observa á este respecto que los ruidos 
endocardíacos deben su existencia á causas muy heterogéneas, a la tención de las 
válvulas aurículo ventriculares, á la presencia de grandes o pequeños exudados orga- 
nizados á la circunferencia de la válvula, á asperezas de ella, á la ectasía venosa, como 
observamos en la válvula tricúspide en el corazón derecho. El miembro informante 
ha encontrado en la tuberculosis pulmonar, en los casos de enfisema pulmonar, que 
existe casi siempre una dilatación del ventrículo derecho debido a la ectasia venosa, los 
tonos de la tricúspide están constantemente alterados, a veces aparecen 3 todos en esta 
válvula, es decir, el tono sistólico ó del primer tiempo parece dividido en dos tonos. 


Es decir que los tonos endocardiales deben su existencia á las alteraciones pato- 
lógo-anatómicas, así vemos que la válvula mitral encontrándose casi completamente 
sofisticada debido a la incorporación de sales calcáreas ofrece ningún ruido, en el 
grado que la movilidad de la válvula disminuye á consecuencia de la rigidez progre- 
siva de esta membrana. 


Esta argumentación patólogo-anatómica prueba evidentemente qué grados de 
dificultades existen para clasificar científicamente a los ruidos patológicos del corazón. 


Si preguntamos es ó no es el ruido de galope un fenómeno sui generis ligado a 
una aparición patológica bien definida y se presta para diagnosticar una enfermedad 
de tipo exacto, entonces contestaremos que no; según la declaración del autor de 
nuestro trabajo se manifiesta este ruido en las dilataciones del ventrículo derecho 
y en la hipertrofia del ventrículo izquierdo. Con respecto al primero de estos casos 
sabemos que especialmente en el ventrículo derecho del corazón, notamos ruidos 
anormales con la mayor frecuencia, sobre todo en los casos de ectasia venosa, las que 
en algunos casos dependen de una tensión pasajera de esas válvulas y desaparecen 
desapercibidamente; en otros casos se relacionan con una degeneración grasosa del 
músculo cardíaco ó con alteraciones orgánicas de otra especie. Creo que con estas 
consideraciones generales hemos contestado a las cuestión a y b. Respecto al conjun- 
to c, cual es el carácter práctico del ruido de galope para la ciencia, con respecto al 
pronóstico y tratamientos? 


505 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


Comprendiendo esta cuestión en el sentido que por ejemplo el ruido del primer 
tiempo (sistólico) en la región topográfica de la válvula mitral indicara insuficiencia 
de este Órgano, admite el miembro informante que el valor del ruido de galope con 
respecto al diagnóstico de un caso concreto es de segundo orden, desde que no se 
puede bien definir si el ruido de galope pertenece á una alteración patente del or- 
ganismo cardíaco. Lo clasificamos más como un medio auxiliar, sin desconocer su 
importancia en algunos casos especiales. En esos casos de dilatación del ventrículo 
derecho tenemos la acentuación del segundo tono de la pulmonar, debido á la ten- 
sión aumentada del sistema venoso, tenemos la percusión del diámetro transversal, la 
que demuestra que está aumentado este diámetro estos son dos signos cardinales, si 
encontramos también la existencia del ruido de galope, sirve este signo para coronar 
la obra, para completar el diagnóstico. En este sentido saludamos al ruido de galope 
como valioso contingente para aclarar el diagnóstico. 


Considerando últimamente el tratamiento de las enfermedades donde aparece el 
ruido de galope. Siendo este ruido de carácter auxiliar y variable, notándose á veces 
en el corazón derecho y en otras condiciones en el izquierdo, opinamos que su valor 
para nuestra terapéutica debe ser también secundario y de importancia probable- 
mente en casos especiales. 


Considerando el último punto, la escuela de Bouillaud y sus teorías con respecto 
á las enfermedades del corazón, admitimos la eminencia científica del gran clínico, 
pero observamos con razón que el desarrollo de la anatomía patológica y la clasifi- 
cación rigurosa de las afecciones anatomo-patológicas cardíacas se debe á Virchow y 
Skóda, á una época muy posterior que la escuela de Bouillaud. 


Recordamos la terapéutica de Bouillaud, sus veno-secciones (sangrías) “coup sur 
coup”, en la hipertrofia excéntrica del corazón, abandonado completamente hoy día 
como irracional y perjudicial. 

Cuando Bouillaud inventó la frase que ha hecho fortuna, “ruido de galope”, la 
anatomía patológica de las enfermedades del corazón era todavía en el estado de la 
infancia. 

Con todo, admitimos que el trabajo del joven Dr. Soca es un trabajo científico, 
muy bien escrito y de un mérito indisputable, y felicitamos a su autor por su bien 
inspirada composición, aunque científicamente no estamos perfectamente de acuer- 
do en nuestras ideas, acentuando que falta la base rigurosa para definir el ruido de 
galope. 

El tema está muy bien desarrollado, la forma del lenguaje es elegante, las ideas 
precisas y la obra indudablemente en alto grado recomendable. 


Montevideo, Mayo 13 de 1886. 
Dr. Guillermo Leopold. 


Agréguense á sus antecedentes y elévese con oficio al Ministerio de Justicia, 
Culto é Instrucción Pública. 


E. Vásquez Acevedo / E. Azarola 


506 


RicarDO Pou FERRARI 


2.3.9. 

Ministerio de Justicia, Culto é Instrucción Pública 
Montevideo, Mayo 14 de 1886 

Comuníquese, publíquese y archívese. 

Cuestas. 

2. 4. Soplos anorgánicos de la punta del corazón en el niño. 


De: Estudios Médicos, Montevideo, 1888, Imp Esc. Artes y Oficios, Páginas 
200-216. 


2.4.1. 

Ministerio de Justicia, Culto é I. Pública. 
Montevideo, julio 23 de 1886. 

Informe la Universidad. 

López Lomba. 

2.4.2. 

Montevideo, Julio 24 de 1886. 


Pase al señor Decano de la Facultad de Medicina para que se sirva cometer a 
examen e informe el trabajo científico adjunto, á dos señores profesores de aquella. 
Fecho, remita lo obrado á la Rectoría de la Universidad a sus efectos. 


E. Vásquez Acevedo / E. Azarola 
2.4.3. 
Montevideo, Julio 26 de 1886 


Pase á informe del catedrático Dr. D. Pedro Vizca y del Jefe de Clínica Médica 
Dr. D. Enrique Figari. 


J.M. Carafí / B. del campo, Secretario 


Montevideo, Agosto 26 de 1886. 


Habiendo manifestado el deseo de no informar en este asunto los señores cate- 
dráticos Dr. Vizca y Jefe de Clínica Dr. Figari, nómbrase en su lugar al Sr. catedrático 
Dr. Leopold y al señor catedrático Dr. Serratosa. 


J.M. Carafí / B. del Campo, Secretario 
2.4.4. Informe sobre la monografía “Los soplos anorgánicos del niño” 


Señor Rector de la Universidad Mayor de la República Dr. D. Alfredo Vásquez 
Acevedo. 


Distinguido Señor: 


507 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


Habiendo el que suscribe recibido la nota de informar sobre el trabajo del Dr. 
Soca, titulado “Los soplos anorgánicos de la punta del corazón en el niño”, el miem- 
bro informante tiene el honor de exponer lo siguiente. 


De acuerdo en general con las ideas emitidas en este trabajo científico, el que 
suscribe, opina que los soplos anorgánicos se presentan bastante frecuentemente, 
tanto en el niño como en el adulto y entre las regiones topográficas donde el clínico 
ejerce la auscultación, la punta del corazón es el sitio predilecto para oír soplos de 
carácter anorgánico; soplos fugitivos, los que siempre desaparecen con la termina- 
ción del proceso morboso. 


Como he tenido ocasión de explorar en trabajos anteriores, los soplos anorgá- 
nicos dependen, en la mayoría de los casos, del aumento en la circulación, debido 
al estado febril. Los soplos anorgánicos se notan con suma frecuencia en la región 
lateral del esternón, borde izquierdo, en el sitio de inserción de la quinta costilla. 


El doctor Soca nos presenta un buen número de observaciones clínicas, recogi- 
das en el hospital infantil de París, sufriendo los pequeños pacientes de afecciones 
febriles en general, como fiebre tifoidea o pneumonias donde existe temperatura 
elevada. 


“Con la terminación del proceso inflamatorio desaparece el soplo anorgánico, 
como sucede siempre, salvo complicaciones con endocarditis, y el proceso morboso 
vuelve á la restitutio ad integrum según el tecnicismo habitual de la nomenclatura 
científica” 


omos muy de acuerdo con el ilustrado joven Soca, si él dice: que la posición 
S y d d l ilustrado j S Í dice: que 1 
del paciente influye notablemente para oír con mayor claridad el soplo anorgánico. 


Si la parte torácica del paciente forma un ángulo de menos de noventa grados 
con la línea horizontal, precisamente un ángulo de sesenta grados, siendo el corazón 
así en contacto íntimo con la pared torácica, entonces un soplo de cualquiera espe- 
cie, sea orgánico ó anorgánico, llegará con la mayor claridad al oído del explorador. 
Otra circunstancia que el Dr. Soca no menciona es la infiltración patológica del 
tejido. En una infiltración tuberculosa o pneumónica el soplo llegará muy claro a la 
percepción nuestra, siendo el tejido infiltrado un magnífico conductor delas ondu- 
laciones del tono. 


Los soplos anorgánicos en la punta del corazón, durante la infancia muy fre- 
cuentes, dependen relativamente a su pronóstico, de la circunstancia si podemos 
excluir una endocarditis. “Un soplo anorgánico puede transformarse en el curso del 
tiempo en un soplo orgánico, si durante el período inflamatorio se desarrolla una 
endocarditis”. 


En la nefritis parenquimatosa sucede esto a menudo. 


“Es conveniente constatar que los soplos anorgánicos son muy frecuentes en 
los casos febriles de tuberculosis, ellos se notan en la punta del corazón, deben su 
existencia a la presión sanguínea y desaparecen generalmente y gradualmente si el 
estado del paciente se mejora”. 


Analizando el trabajo del Dr. Soca, el miembro informante admite en general 
todas las principales deducciones científicas. 


508 


RicarDO Pou FERRARI 


Solamente con respecto á esa observación N VIII páginas 18, 19 y 20, no esta- 
mos de acuerdo con el fallo severo del Dr. Soca, atribuyendo la muerte del paciente 
al tratamiento del Dr. Parrot con el tártaro emético administrado en poción de 15 
centigramos. 


Examinando el caso nos consta que la temperatura de 40 9 8 -casi 41 del día 10- 
y el delirio constante, siempre según Niemeyer, de augurio serio en la pneumonia, 
“mali o minis”, debería ya presagia el desenlace fatal. Temperatura de 41 * igualmen- 
te como temperaturas muy bajas como 35% ó 36% son siempre de funesto pronóstico 
en la pneumonia crupal o fibrinosa, como también en la bronco neumonía de los 
niños y en tesis general, ellas constituyen como axioma científico el estado precursor 
de la muerte. 


El pequeño paciente ha fallecido debido al edema colateral en el pulmón no 
invadido por la pneumonía, acentuándose en habitual hiperemia, colateral hasta 
el grado de ser el interior de los bronquios el sitio de este líquido colateral, que 
extingue toda vida y forma tantas veces el último acto en esta escena funesta de la 
pneumonía fibrinosa. A esta última circunstancia se debe la muerte del paciente y 
no al tratamiento. 


Terminaré con estas reflexiones el informe que he tenido el honor de redactar, 
saludando al señor Rector y demás miembros del honorable Consejo universitario á 
quien guarde muchos años. 


Serratosa 
Dr. Guillermo Leopold 
Montevideo Octubre 1% de 1886 
2.4.5. 
Ministerio de Justicia, Culto é Instrucción Pública. 
Montevideo, Diciembre 28 de 1886 
Comuníquese y publíquese. 


Terra 


2.4.6. 
Secretaría de la Universidad N* 51 
Montevideo, Agosto 10 de 1886 


Nota pasada por el Señor Decano de la Facultad de Medicina adjuntado el tra- 
bajo científico presentado por el Dr. Soca y el Informe respectivo. 


2.4.7. 
Señor Rector de la Universidad, Dr. D. Alfredo Vásquez Acevedo 
Montevideo, Mayo 10 de 1886 


Señor Rector: 


509 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


En cumplimiento de la disposición comunicada al infrascrito en nota de fe- 
cha 8 de junio del año ppdo., tengo el honor de elevar a V:S: el trabajo del Dr. 
D. Francisco Soca, intitulado “El ruido de galope”, acompañado del informe de la 
Comisión nombrada al efecto. 

Saludo al Señor Rector atentamente, 

J.M. Carafí. Benito del Campo (firmas) 


2.4.8. 
Montevideo, Febrero 17 de 1893 
Comuníquese al Sr. Decano de la Facultad de Medicina y al Dr. Soca y Archívese 


A. Vásquez Acevedo Enrique Azarola (firmas) 


510 


ANEXO DOCUMENTAL N93 


VISITA DEL PROFESOR ALAJOUANINE A MONTEVIDEO. 
De: EL Bien Público, Jueves 18 DE AGOSTO DE 1938, Año LX, N? 
18535, PÁGINA l. 


El profesor Alajouanine llegó ayer a Montevideo. En el “Belle Isle” llegó 
ayer acompañado de su señora esposa e hija, el Dr. T. Alajouaunine, profesor de 
Neurología en La Facultad de Medicina de París, quien especialmente invitado por 
el Ministerio de Salud Pública y nuestra Facultad de Medicina, dará en Montevideo 
una serie de conferencias y trabajará en los servicios clínicos de su especialidad. El 
Dr. Alajouanine fue recibido por el ministro de Salud Pública Profesor Dr. Juan 
César Mussio Fournier y señora; por el Ministro de Francia, por los miembros de 
la Comisión de recepción del Ministerio de Salud Pública, Dres. Benigno Varela 
Fuentes, Juan Carlos Plá, Pascual Rubino y José M. Cerviño. Por los miembros de 
la Comisión de la Facultad de Medicina Profesores Dres. Juan B. Morelli, Arturo 
Lussich, Alejandro Schroeder y Dres. Diamante Benatti, Víctor Soriano y Bernardino 
Rodríguez. Por el Director del Departamento Científico de Sanidad Internacional, 
D. Javier Gomensoro; por el Secretario del Decano de la Facultad de Medicina, Dr. 
Elías Bordabehere y por el Dr. Juan Dubourdieu. Las conferencias. Durante su per- 
manencia en Montevideo, el Profesor Alajouanine dictará las siguientes conferencias: 
Viernes 19 de agosto. Facultad de Medicina, a las 18 y 30 horas. Tema: “Los edemas 
agudos del cerebro”. Sábado 20 de agosto, Instituto de Neurología, a las 10 horas. 
Tema: “La atrofia del cerebelo”. Lunes 22 de agosto. Ministerio de Salud Pública, a 
las 18 y 30 horas. Tema: “Las perturbaciones endocrino simpáticas de la miastenia. 
Miércoles 24 de agosto. Facultad de Medicina, a las 18 y 30 horas. Tema: “Patogenia 
de las osteoartropatías nerviosas”. Viernes 25 de agosto. Instituto de Neurología, a 
las 10 horas. Tema: “Polirradículo neuritis con disociación albúmino citológica”. 


De: El Bien Público. año LX, Número 18.538, Montevideo, 21 de agosto de 
1939, página 1. 


511 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


El eminente profesor Alajouanine en la tribuna de la «Alliance Francaise». Su 
conferencia versará sobre «Les écrivains d'un terroir francais: Le Bourbannais.» El 
eminente neurólogo francés profesor Alajoaunine que se encuentra en nuestra ca- 
pital, dictando una serie de conferencias sobre temas de su especialidad médica, 
accediendo a una invitación de las instituciones culturales francesas de Montevideo 
ofrecerá una conferencia literaria sobre el tema: “Les écrivains d'un terroir francais: 
Le Bourbonnais”, la que tendrá lugar el martes próximo 23 de agosto a las 18 y 30 
horas en el salón de actos de la Alliance Francaise, Avenida 18 de Julio 1772. Por 
tal motivo, la conferencia que en la misma fecha debía dictar la profesora MIle. 
Marguerite Oudenot sobre el tema “Au pays des merveilles australes (souvenirs d'un 
voyage á la Terre de Feu)” ha sido postergada hasta el martes 7 de setiembre. La con- 
ferencia del Dr. Alajoaunine será trasmitida por el Estación Oficial. Entrada libre. 


512 


ANEXO DOCUMENTAL N*4 


CATEDRÁTICO INTERINO DE LA CLÍNICA DE NIÑOS 
De ARCHIVO DE La FACULTAD DE MEDICINA DE MONTEVIDEO, 
DEPARTAMENTO DE HISTORIA DE LA MEDICINA. 


4.1.1. 
Secretaría de la Universidad N*18 
Montevideo Febrero 16 de 1893 


Nota pasada por el Ministerio de Fomento aprobando el nombramiento del 
Doctor don Francisco Soca para Catedrático interino de la Clínica de Niños. 


4.1.2. 
Ministerio de Fomento 
Montevideo, 16 de Febrero de 1893 


Comunico á V.S. á sus efectos que el Gobierno ha aprobado el nombramiento 
del Doctor Don Francisco Soca para dirigir la Clínica de Niños de la Facultad de 
Medicina 


Dios guarde á V.AS. J. A. Capurro 
Universidad de la República 
Montevideo, Febrero 17 de 1893 


Comunico al Señor Decano que el Superior Gobierno ha nombrado al Doctor 
Don Francisco Soca, Catedrático interino de la Clínica de Niños de la Facultad de 


Medicina de la Universidad de la Capital. 
Saludo al señor Decano atentamente 


A. Vásquez Acevedo Enrique Azarola (firmas) 


513 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


4.1.3. Facultad de Medicina 
Montevideo, Febrero 17 de 1893 
Archívese 


Elías Regules Benito del Campo (firmas) 


4.1.4. 
Secretaría de la Universidad No 87 
Montevideo, Marzo 18 de 1893 
Nota pasada por el Dr. Dn. Francisco Soca sobre la creación de la Clínica de 
Niños 
Sr Rector de la Universidad de Montevideo Dr. Dn. Alfredo Vásquez Acevedo. 
Señor: 


He tenido el honor de recibir la nota de Ud. en la cual se sirve comunicarme mi 
nombramiento de Profesor de Clínica infantil. 


La distinción de que se me hace objeto es demasiado grande y responde a una 
aspiración demasiado tenaz de mi vida científica para que yo rechace ese nuevo favor 
de la Facultad en que he dado mis primeros pasos en la medicina. Pero es el caso 
señor Rector que tratándose de una asignatura esencialmente práctica, el honor que 
se me ha dispensado es puramente nominal hasta tanto que la Facultad no ponga en 
mis manos los medios de hacer verdadera y fecunda clínica, hasta que no ponga a 
mi disposición una sala, un gabinete de consultas, un asilo cualquiera en que pueda 
mostrar el niño enfermo a nuestros jóvenes alumnos. La Facultad, es cierto, no posee 
asilos, hospitales o gabinetes de consulta, pero puede y debe pedirlos a la adminis- 
tración de la Asistencia Pública, así como se hace en todos los países civilizados del 


globo. 


Lo que proceden pues Sr. Rector es que si Ud. quiere llevar a la práctica el fecun- 
do pensamiento de dotar a nuestra Facultad de Medicina de una clínica infantil, se 
solicite oficialmente los medios prácticos de realizarla, del Sr. Ministro de Fomento 
quien gestionará su obtención de la Comisión Nacional de Caridad y Beneficencia 
por los medios que crea convenientes. 


Una vez obtenida la sala correspondiente yo no tendría ningún inconveniente y 
al contrario me sentiría muy satisfecho y honrado poniéndome al frente de la ense- 
ñanza de la Pediatría en nuestra Facultad de Medicina. 


Acaso preguntará el Sr. Rector y no sin cierta apariencia de razón cómo podría 
hacerse práctica una clínica infantil en un país en que no hay hospitales de niños. 
Debo, creo, ocurrir a esta dificultad explicando la manera como yo concibo que la 
Asistencia Pública podría prestarnos su valioso concurso para la instalación de una 
muy preciosa clínica de niños. 


Hay tres fuentes a las cuales podría recurrirse para este objeto. Tiene la Comisión 
Nacional de Caridad a su cargo el Asilo de Expósitos, una consulta externa en el 
Hospital de Caridad, a la cual concurren muchos niños pobres y en fin una pequeña 
sala destinada a niños en el mismo Hospital. 


514 


RicarDO Pou FERRARI 


En un país en que las corporaciones públicas se dieran cabal cuenta de su es- 
trecha solidaridad y la inevitable armonía de sus fines, podría pedirse el Asilo de 
Expósitos el que daría sin ninguna duda los materiales de una enseñanza fecunda en 
la clínica infantil - podría pedirse y se obtendría sin dilación, porque en todo país se- 
rio la Dirección de la Asistencia pública tiene especial empeño en abrir ampliamente 
las puertas de los Hospitales a la Facultad de Medicina, no solo porque va en ello 
un grande interés público, sino porque sus cuerpos facultativos no pueden sino ga- 
nar con la asimilación del elemento siempre distinguido, siempre excepcionalmente 
competente de las corporaciones médicas consagradas a la enseñanza. Pero dadas las 
tenaces resistencias que nuestras Direcciones de Caridad han puesto a la Facultad de 
Medicina cada vez que ha solicitado salas para su enseñanza práctica, yo pienso que 
pedir el Asilo de Expósitos sería ir con toda seguridad al encuentro de una negativa 
o de un conflicto que debemos evitar, así en interés de la Asistencia Pública como de 
la Facultad de Medicina. 


En efecto, la Comisión de Caridad podría encastillarse detrás de sentimientos 
indudablemente generosos y de prácticas justicieras detrás de los derechos adquiri- 
dos del actual Director del Asilo Dr. Castro. Es evidente que estas son razones bien 
mediocres cuando están de por medio los más vitales intereses públicos; es cierto que 
todo clama por la división del trabajo en un asilo para el cual no basta de ningún 
modo un solo médico; es cierto que sin comprometer para nada la situación del Dr. 
Castro se podría dar a la Facultad al menos las enfermerías; pero además que todo 
esto supone por parte de la Comisión de Caridad una buena voluntad decidida en 
favor de nuestra escuela de Medicina, no tenemos tampoco una necesidad absolu- 
ta del Asilo de Expósitos y con la pequeña sala de niños y la consulta externa del 
Hospital de Caridad tendríamos cuanto nos hace falta para la instalación de una 
excelente clínica de niños. 


Así pues lo que yo creo que es necesario solicitar del Sr. Ministro de Fomento 
que se dé a la Facultad de Medicina la pequeña sala indicada en el Hospital de 
Caridad y se encargue exclusivamente de la consulta externa del mismo, y en cuanto 
se refiere a la infancia, al profesor de clínica de la Facultad de Medicina. 


La Comisión de Caridad y Beneficencia no podrá de ningún modo negar estos 
dos pequeños favores a la Facultad de Medicina porque no podrá invocar en su favor 
ni la sombra de un motivo verdaderamente respetable. 


En efecto, ni con eso se perjudican los intereses de la Asistencia Pública ni se 
lesionan los derechos adquiridos de nadie. La salita de niños está dirigida por el Dr. 
Castro, pero este señor en quien la Comisión de Caridad ha creído deber concentrar 
la tercera parte de los servicios del Hospital, no recibe nada por ese servicio, como 
no recibe nada por la sala de Oftalmología, por la sala de pudientes, todas las cuales 
regentea. En cuanto a la Comisión de Caridad en nada puede perjudicarse por la in- 
novación solicitada pues los gastos que le ocasiona la sala de niños no serán mayores 
ni menores con el profesor de clínica que con el actual jefe de servicio. Por el con- 
trario, el Hospital sacará del cambio una ventaja positiva: por competente que sea el 
Dr. Castro, y líbreme Dios de poner en duda su ilustración, ni por un momento- no 
puede desempeñar de una manera impecable los innumerables servicios de que está 
encargado. Si pues, el principio de la división del trabajo no deja de ser verdadero 


515 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


no puede sino ganarse en el cambio, digo si la Comisión de Caridad, como lo creo 
sinceramente, identifica sus intereses con los de los desventurados, que van a pedirle 
asilo y alivio para sus males. 


En cuanto a la consulta externa en lo que a niños se refiere tampoco puede 
haber inconveniente serio para nadie en que sea desempeñado por el Profesor de 
Clínica de la Facultad e Medicina. En efecto, los dispendios por remedios serían los 
mismos que actualmente ni más ni menos. Es verdad que una clínica especial podrá 
aumentar el número de los concurrentes a la consulta externa; pero esto solo probará 
que hay un número mayor de desventurados a quienes socorrer, y descubrirlos y 
protegerlos no podrá ser sino un placer para personas tan humanitarias como los 
señores de la Comisión de Caridad. Pero en realidad ese aumento de enfermos será 
solamente aparente, porque los que vengan en exceso a la consulta del Hospital des- 
aparecerán de los consultorios de los médicos de la Asistencia Pública cuyas recetas 
costea la Comisión de Caridad. 


En cuanto a los médicos que hacen actualmente la consulta del Hospital, es 
seguramente con placer que abandonarían semejante servicio teniendo ya sobrada 
ocupación con los adultos sin contar con que siendo médicos de entrada y de sala 
tienen sueldo por el empleo principal y nada perciben por la consulta externa 


No hay aquí pues ni la menor duda de que puedan lesionarse derechos adqui- 
ridos de nadie. Por lo demás si no hay ningún inconveniente en que la Facultad se 
encargue de la consulta de niños habrá probablemente algunas ventajas dada la espe- 
cialización y el cuidado que son inseparables de toda enseñanza clínica. 


Qué razones pues podrá invocar la Comisión de Caridad para negar a la Facultad 
los medios modestos que solicita para establecer la enseñanza práctica de la Medicina 
infantil? 


Ninguna sin duda, pero la Comisión Nacional de Caridad ha opuesto a las más 
legítimas demandas de la Facultad obstáculos tales, negativas tan tenaces que por mi 
parte he llegado a pensar aun antes de saberlo, que esa oposición respondía a princi- 
pios más o menos justos, pero vivamente arraigados en la mente de la mayoría de los 
respetables señores en sus conversaciones íntimas, esos principios los ha enunciado 
altamente la Comisión Nacional por boca de su antiguo Presidente el honorable 
ciudadano Don Juan D. Jackson. Creo pues que no será del todo inútil e inoportuno 
someterles a una ligera discusión. 


Decía la Comisión Nacional en una nota célebre para los que seguimos desde 
hace veinte años la triste y sorda lucha que sostiene el Hospital de Caridad con la 
Facultad de Medicina: 


“Las distintas Comisiones de Caridad y Beneficencia que se han sucedido y que 
por falta de un hospital clínico han prestado sin retribución sus servicios y algunas 
de sus salas del Hospital de Caridad para que en ellas practiquen los estudiantes de 
medicina, bien lejos estarían de creer que de esa concesión temporal echasen sacrifi- 
cio de la Caridad y mientras no se establezca el Hospital Clínico para la enseñanza, 
porque un hospital de Caridad por muchas razones que se alcanzarán no puede 
servir de Escuela, pudiera pretenderse deducir un derecho... etc.”. La idea maestra, 
la idea que palpita en todas las líneas de ese párrafo singular es ésta: que la caridad 


516 


RicarDO Pou FERRARI 


pierde una parte de su valor moral cuando se hace servir el enfermo y la enfermedad 
a los fines de la ciencia. De todos modos hay en esas pocas líneas varios errores. 


En primer lugar ese lenguaje no es propio de una institución pública puesta en- 
frente de otra institución pública. Si la Comisión Nacional de Caridad y Beneficencia 
fuera una Comisión particular, todo estaría bien y sus miembros entenderían la ca- 
ridad como la quisieran; pero la Comisión Nacional ejerce una Función pública por 
delegación del P. E. es simplemente un conjunto especial de empleados nacionales y 
nada más; no puede pues apreciar por su propia cuenta los móviles y los límites de 
la función que desempeña, la extensión y la forma de la caridad que está encargada 
de administrar. Es el Poder público, es el Estado, es quien da los recursos, el que 
debe dar también la inspiración primera y determinar las condiciones todas de las 
obras de beneficencia que han de llevarse a cabo; es el Estado el que ha de decidir si 
las salas del Hospital han de servir o no a la enseñanza de la medicina o a otros fines 
más o menos utilitarios. 


Dicen es verdad algunos de esos señores de la Comisión Nacional “los dineros 
que administramos no pertenecen al Estado, proceden de la Caridad Pública y en 
todo caso se trata de rentas propias que nos dan una independencia completa con 
respecto al gobierno” 


Yo no quiero discutir todas estas afirmaciones del punto de vista legal; es evi- 
dente que bajo este concepto la dependencia absoluta de la Comisión Nacional con 
relación al Estado es completamente indispensable. Pero del solo punto de vista de la 
razón natural la opinión de la Comisión Nacional no es menos infundada. 


En efecto, cuál es la fuente principal, única puede decirse, de los recursos que 
distribuye la Comisión nacional? La Lotería sin duda alguna. Pero las loterías son en 
todas partes y también en nuestro país privilegio exclusivo de los gobiernos: ellos so- 
los pueden utilizarlos y no se sabe de ningún particular que lo haya jamás explotado 
sin expresa autorización y la intervención activa y vigilante del Poder Público. Es que 
las loterías son en el fondo, grandes, monstruosas inmoralidades, que solo una pre- 
miosa, una inevitable necesidad pública puede excusar y no siendo en pro de un fin 
tan noble como la caridad, no debería jamás tolerarse y en todo caso no se toleraría 
jamás en beneficio de los particulares. La lotería pues es un privilegio del Estado y de 
hecho, entre nosotros es una función del poder público, es una institución pública 
y por consiguiente los que la administran desempeñan una función oficial, son sim- 
plemente administradores de una las tantas rentas del Estado destinada como otras 
muchas a un fin especial. Así pues el Hospital y Hospicios de Caridad viven como las 
demás oficinas del Estado de las rentas públicas y la caridad que en ellos se dispensa 
es caridad pública, es asistencia del Estado a los menesterosos. 


Resulta pues que por ningún concepto y de ningún modo los establecimientos 
de asistencia son establecimientos particulares, son establecimientos públicos, como 
las escuelas y las universidades, ni más ni menos. Y siendo un establecimiento de 
caridad por el Estado, ¿quién si no el Estado tiene derecho a determinar la forma 
y extensión de la caridad que en él ha de dispensarse?, ¿quién si no el Estado debe 
resolver si la caridad ha de ser absolutamente desinteresada o ha de exigirse retri- 
bución en alguna forma a los favorecidos? ¿Cómo pues la Comisión de Caridad 


517 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


puede discutir si una parte de los servicios del Hospital debe o no ser atribuida a la 
Facultad de Medicina? ¿Cómo pues desde que recibe la orden del Supervisor (que 
no hace por lo demás otra cosa que ajustarse a la ley) para ceder a la enseñanza tal o 
cual servicio ha de poder sea desobedecerlo, sea solamente acatarla a título de favor 
temporal? ¿No importa semejante conducta la subversión de todo orden racional en 
las jerarquías administrativas? 


Pero después de todo, las razones que invocan los señores de la Comisión de 
Caridad para resistir las justas demandas de la Facultad no soportarían el más ligero 
análisis por más que sean muy respetables los escrúpulos que se descubren al través 
de esos singulares errores. 


Dicen los señores de la Comisión Nacional que la caridad pierde toda su eleva- 
ción y toda su sinceridad si comienza por exigir de los desventurados enfermos un 
servicio cualquiera por insignificante que él sea. 


A primera vista la idea parece justa; pero a poco que se analice no tarda en com- 
probarse el error insalvable que entraña. El criterio religioso aplicado a una cuestión 
pública es sin contestación posible singularmente estrecho. Y sin embargo aun desde 
el punto de vista, aún desde el punto de vista de la más pura, de la más generosa, de 
la más ideal de las morales religiosas, de la moral cristiana, la idea de la Comisión 
Nacional es inexacta; a menos si se prescinde de sensiblerías que están fuera de lugar 
en las grandes cuestiones nacionales. En efecto, la caridad cristiana en el orden de 
ideas de que me ocupo en este momento, a lo que tiende , a lo que va, lo que en 
realidad quiere es hacer el sumo bien al enfermo, es decir devolverle la salud de la 
manera más rápida, más segura, más exenta de sufrimientos. o bien se oponen a esto 
los exámenes discretamente dirigidos por un profesor que sabe lo que tiene entre sus 
manos y lo que puede favorecer o perjudicar a su enfermo? De ningún modo. En 
primer lugar un profesor de clínica se supone que es siempre un médico de primer 
orden y tener su asistencia es ya una ventaja para el enfermo, una ventaja inmensa 
a la cual deberá a menudo la vida, una ventaja que podría compensar muchos in- 
convenientes si los hubiera, que podría compensarlos todos. En segundo lugar, los 
exámenes a que los enfermos son sometidos no pueden serles jamás perjudiciales 
(de otros modo no se permitirían como es la práctica constante en todo el mundo), 
no pueden siquiera humillarlos porque a estos exámenes no se presta sino el que 
humanamente quieren y yo no he visto jamás a ninguno de mis maestros obligar a 
enfermo alguno a someterse al examen de los alumnos. De los estudios de que puede 
ser objeto no saca pues el enfermo mal ninguno ni físico ni moral. Pero hay más: esos 
exámenes le son en definitiva provechosos porque ese estudio constante del enfermo, 
ese estudio de todos los días, de todas las horas, metódico e inteligente como es, deja- 
rá difícilmente escapar algún detalle de la enfermedad y permitirá siempre ocurrir de 
una manera oportuna a los peligros y las complicaciones que puedan sobrevenir, es 
decir que podrán combatirse los males con mayores garantías de seguridad y acierto. 


Y todo esto es tan exacto que en todos los países civilizados los enfermos prefie- 
ren a los demás, los servicios de clínica: es que ellos saben que en esos servicios halla- 
rán una competencia profesional verdaderamente superior y cuidados especialmente 
minuciosos, atentos y delicados. Es decir pues que es en los servicios de clínica que 
se llena más completamente el ideal de la asistencia médica; devolver la salud al 


518 


RicarDO Pou FERRARI 


enfermo de la manera más rápida, más segura y más exenta de sufrimientos. Y esta 
es como hemos visto y no puede dejar de ser la aspiración de la más pura de la más 
ideal caridad cristiana. La religión y la ciencia se aúnan pues para poner de relieve 
la poca justicia con que proceden en sus relaciones con la Facultad los errores de la 
Comisión Nacional, y del punto de vista religioso como del punto de vista científico 
sería perfectamente justo y humanitario convertir, no ya una simple sala, sino todo 
el hospital en lugar de fecundas enseñanzas clínicas. 


Pero como lo hemos dicho más arriba la cuestión es mucho más alta y sería de 
dar muestras de una singular limitación de espíritu encararla del solo punto de vista 
de la caridad cristiana. Los problemas sociales son en su mayoría esencialmente com- 
plejos y sus soluciones no son bruscas sino a condición de ser entre sí perfectamente 
armónicas. Si se oponen, si se combaten en vez de ocurrir al progreso de la sociedad 
sirven en sus antagonismos perturbadores a la anarquía al retroceso, a la ruina. Y si 
hay problemas que deben necesariamente armonizarse, si hay problemas que sean 
irrevocablemente solidarios, son los de la enseñanza oficial de la medicina y la asis- 
tencia pública a los enfermos menesterosos. El mayor interés de la asistencia pública, 
el grande, el soberano interés, que está por encima de todos los otros, es el de tener 
buenos prácticos, buenos médicos, que sepan curar las enfermedades en el más 
breve tiempo, con la mayor seguridad posible, con el mínimo de sufrimiento, En 
efecto: ¿a que aquí queda reducida la asistencia pública de las enfermedades si sólo 
se dispone de médicos insuficientes o mal preparados? ¿A una apariencia de caridad 
médica con una asistencia real de lecho y alimento, ¿qué digo?, a una asistencia ne- 
gativa, peligrosa, inferior con mucho a la abstención, a la indiferencia, que al menos 
no pueden comprometer la vida ¿Qué sería pues una asistencia pública sin excelentes 
médicos? Sería una asistencia pública desarmada, impotente, condenada a ver morir 
a sus enfermos sin auxilios reales o con auxilios demasiado poco efectivos. Bien pues: 
hombres de espíritu elevado, de un espíritu de caridad verdaderamente sincero como 
los señores la Comisión Nacional, ¿pueden dejar de comprender que la enseñanza 
médica es el primer interés de la caridad pública dispensada a los enfermos? ¿Los 
que quieren la verdadera caridad, el verdadero interés del enfermo, pueden dejar 
de querer que haya médicos, excelentes médicos? Y si los hospitales públicos no les 
dan los medios, ¿dónde, cómo podrán formarse esos prácticos tan necesarios, cuyos 
servicios son tan preciosos? Se dirá acaso; tenemos médicos, excelentes médicos en 
nuestros hospitales. Esa es la opinión de la Comisión de Caridad: yo la acato sin 
vacilaciones y no haré siquiera notar que sus médicos, entre los cuales me cuento, 
no han pasado jamás por ninguna prueba seria. Admito pues que nuestro hospital 
tenga actualmente tan excelentes médicos como se quiera. Pero, ¿y el porvenir? ¿De 
dónde sacarán médicos para mañana si no nos acuerdan una modesta sala en que 
podamos instruir a nuestros alumnos de hoy? Yo supongo que la caridad en espíritus 
tan elevados será bastante amplia para extenderse al porvenir y de ningún modo se 
circunscribirá al estrechísimo presente. 


“Es verdad, responden cuanto decís, pero formad un hospital clínico: un hospi- 
tal de caridad por muchas razones que no se dicen no puede servir para enseñanza”. 
Yo no sé de dónde saca la Comisión de Caridad esa idea un poco extraña del hospital 
clínico. En los países que están a la cabeza de la civilización, semejante institución 


519 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


no existe. En Francia, para citar el país que raya más alto en la enseñanza práctica 
de la medicina, no sólo no hay hospitales clínicos, sino que en realidad y aparte 
de los servicios que en cada hospital están consagrados a la Facultad de Medicina, 
todos los servicios están en realidad abiertos a todos los hombres de buena voluntad 
que quieren instruirse y hacer progresar la ciencia. Y lo mismo sucede en todos los 
países en los que la enseñanza de la Medicina y la asistencia pública están seriamente 
organizadas, la Alemania, la Inglaterra, el Austria, etc. ¿A quién a qué país quiere 
copiar la Comisión Nacional con su institución del Hospital Clínico? Yo no lo sé 
pero puede asegurarse que los países que poseen Hospital de clínicas no son de los 
más adelantados del mundo. 


Pero hay más; aunque la institución del Hospital Clínico no fuera una rareza en 
el mundo civilizado, no habría para qué implantarla entre nosotros. En efecto, el 
Hospital clínico, sería un hospital público, sería un asilo público o para el menes- 
teroso enfermo, como el actual, una institución costeada por los dineros públicos. 
Qué diferencia habría pues entre los dos hospitales? Porque pues en el uno sería justo 
y cristiano hacer investigaciones científicas y en el otro no sería ni cristiano ni justo 
hacer exactamente lo mismo? ¿Qué diferencia puede haber entre consagrar todo un 
hospital público a la enseñanza, como en el caso del Hospital Clínico, o consagrar 
solamente alguna de sus salas como sucede actualmente con el Hospital de Caridad? 
Si es malo hacer a los enfermos motivo de estudio, será sin duda más malo convertir 
en clínica a todo un hospital, que convertir una o varias de sus salas, a menos que el 
hospital de Caridad no fuera público, no fuera costeado por los dineros del Estado, 
lo que es contrario a los hechos. 


Se dirá: pero en el caso de un hospital clínico el enfermo, antes de entrar sabe 
que va a ser estudiado, sabe que va a ser sometido a ciertos exámenes, con un fin 
de enseñanza. Pero en primer lugar los enfermos no saben nada de lo que dice la 
Comisión Nacional, lo obreros iletrados que acuden a los hospitales no saben en 
realidad lo que es clínica ni si serán o no estudiados, lo único que saben por tradi- 
ción, por reputación, es que en tales cuales salas, se dispensa una asistencia mejor que 
en las demás, que en ciertas salaes (las de clínica) la asistencia es más prolija que en 
todas las otras. En segundo lugar y aunque estuvieran de antemano perfectamente 
instruidos de los exámenes científicos a que van a ser sometidos en todo hospital 
bien organizado, los enfermos pueden en general directa o indirectamente elegir sus 
salas. Después, ¿quién priva a los señores de la Comisión ya que tan escrupulosos se 
muestran de hacer simplemente voluntaria la entrada de los enfermos a las clínicas? 
La Facultad, no tengo de ello la menor duda, aceptaría sin vacilar este temperamento 
porque es seguro que sería tal la afluencia de enfermos que se podría siempre elegir 
los casos más convenientes para el estudio, ya que como se sabe son las salas consa- 
gradas a la enseñanza oficial las más tenazmente buscadas por los pacientes. Y enton- 
ces. ¿qué diferencia habría entre el famoso hospital clínico y un hospital ordinario 
con salas destinadas a la clínica? 

Pero la razón capital para que deba rechazarse la idea de la formación de un hos- 
pital clínico es que un nuevo hospital no es por el momento absolutamente necesario 
para Montevideo, que aunque lo fuera la situación financiera por que atraviesa la 
República, no permite siquiera enunciar la idea que más adelante si la necesidad se 


520 


RicarDO Pou FERRARI 


hiciera sentir, podrán acaso fundase nuevos hospitales, pero no no habría para que 
hacerles precisamente clínicos: sería hospitales como el actual, públicos, costeados 
por el Estado y destinados o no a la enseñanza. 


En resumen aun suponiendo contra la razón, la experiencia y el ejemplo de las 
naciones más avanzadas del globo, que un hospital de caridad no puede ni siquiera 
en parte, ser consagrado a la enseñanza, todavía nuestra Facultad debería tener sus 
clínicas en nuestro hospital, porque es necesario que se hagan médicos, porque no 
hay otro hospital de que disponer por el momento, porque no hay necesidad ni 
medios de crear otro, porque en fin, lo manda la ley de una manera expresa y abso- 
lutamente intergiversable. 


He probado más arriba que los estudios a que se someten los enfermos no 
importan para estos ningún sacrifico y que al contrario, redundan en su beneficio. 
Pero a fin de reforzar algunas de las ideas que puedan emitirse, voy a suponer que 
en efecto el pequeño sacrificio que en tal caso se exigiera del enfermo disminuyera 
la sinceridad y la generosidad de la caridad pública. El Estado se ve colocado en la 
ineludible necesidad de dar una enseñanza médica a sus hijos, ya en interés de la 
ciencia y la salud nacional, ya en interés de la caridad pública. ¿Dónde tomará pues 
sus salas de práctica? Dónde las tenga: en el único hospital que existe, sostenido por 
lo demás con su dinero por su esfuerzo. ¿Que esto importe un pequeñísimo sacrificio 
para el enfermo?. ¿que esto disminuye la fuerza cristiana de la caridad pública? Y 
bien, ¿qué hacer? ¿qué hacer contra la necesidad inexcusable? ¿Se ha de renunciar a la 
enseñanza médica por varios escrúpulos de una caridad estrecha y meticulosa? Pero 
esto es imposible entre otros motivos por el interés mismo, por el vitalísimo interés 
de la Caridad Pública. Así puse estos altos fines sociales, la caridad pública, la ense- 
ñanza científica debiendo armonizarse necesariamente para coexistir, el uno debe 
ceder delante del otro si es necesario, la pureza de la caridad delante de las ineludibles 
exigencias de la enseñanza. Y, ¿qué mucho que el estado exija al enfermo en cambio 
de los inmensos servicios que le presta el pequeño óbolo de sus miserias en bien de 
la humanidad y de la ciencia? 


En cuanto al caso particular de la clínica de niños, las razones de justicia, de pie- 
dad por los desventurados, de irrevocable necesidad que he presentado más arriba se 
transforman, se agrandan y adquieren una fuerza persuasiva a la que ningún espíritu 
levantado puede dejar de ser sensible. 


En efecto, la ciencia del niño enfermo es una de las interesantes, de las más útiles 
de la medicina general y en todas partes se le acuerda una atención y preferencias no 
dudosas, pero en un país nuevo, desierto como el nuestro, la cuestión es clara y ad- 
quiere las proporciones de un formidable problema social. En efecto, el mal de nues- 
tra patria, el mal de los males, la fuente y el sostén de todas nuestras desdichas y de 
nuestra dolorosa situación presente es la escasez de población. El país es rico y nues- 
tras tierras fecundas ofrecen al trabajo, generosas compensaciones en nuestro país 
nacen y florecen todas las plantas, y más abajo en las entrañas mismas de la patria 
hay tesoros para satisfacer todas las codicias. Pero ¿qué falta? Brazos, innumerables 
brazos que abran el surco y confíen la semilla a la tierra y le arranquen las riquezas 
minerales que guarda- Hayan brazos, habrán trabajadores que hagan carne todos los 
verbos, práctica todos los grandes pensamientos y todas las crisis se evaporarán como 


521 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


por encanto. La población es pues sin disputa, nuestro grande, nuestro soberano 
problema. Y en un país en que la población es el rimero de los problemas sociales 
y la escasez de ciudadanos o trabajadores, el más grande de los males, en semejante 
país, las cuestiones que se refieren al niño, a la base, a la fuente misma de la pobla- 
ción, ¿podrían no ser las primeras, la más fundamental de todas las cuestiones? El 
Estado del niño enfermo, el estudio de los medios de conservar vidas, de aumentar 
la población de una manera más o menos directa, podría no estar a la cabeza de los 
problemas de una higiene y de una medicina nacional y patrióticamente concebidas? 


Para dar mayor relieve a estas ideas voy a consignar aquí un dato que me parece 
absolutamente decisivo. Se sabe cuántos de los niños nacidos en un año desaparecen 
antes de haber llegado al quinto de su edad? La tesis reciente del Dr. Amargós nos 
ofrece ese dato verdaderamente aterrado. Como media de 5 años, el Dr. Amargós ha 
hallado que sucumben antes de cumplir el quinto año y sin contar los nacidos muer- 
tos, 30% de los nacidos, es decir la tercera parte! Esta cifra no necesita comentarios. 


Por otra parte, es de observación común que la mayor parte de los enfermos que 
los prácticos tienen que tratar, su clientela privada, se compone de niños y la pro- 
porción no bajará por cierto del 50%! Ahora bien,¿cómo nuestros jóvenes alumnos 
pueden abordar la práctica con esperanza de suceso sin haber examinado jamás un 
solo niño enfermo? ¿No es verdaderamente cruel, no es verdaderamente inhumano 
poner la vida de los niños, es decir de nuestras solas esperanzas del porvenir, en 
manos de jóvenes inexpertos, que nada podrán hacer por sus enfermos, aún supo- 
niéndoles dotados de fuertes cualidades intelectuales? ¿Se ignora acaso que la clínica 
es una ciencia eminentemente práctica, que las lecturas, si no son rectificadas por las 
realidades, no dejan en el espíritu sino espejismo, fantasías, imágenes deformes, erro- 
res? ¿Cómo es pues posible que los poderes públicos consientan en librar diploma 
de Doctor a un joven que no conoce el niño, que nada sabe del niño, es decir de su 
cliente más común, de su primer cliente? Esto es sencillamente monstruoso y yo opi- 
no que la Facultad debería, si quiere ponerse a la altura de su misión y hacer honor 
a sus grandes responsabilidades morales, debería suspender netamente la expedición 
de títulos de Doctor hasta tanto el poder público le proporcionara los medios de dar 
a sus alumnos la instrucción práctica de las enfermedades de la infancia, instrucción 
que es absolutamente necesaria, necesaria como el aire a los pulmones, tan necesa- 
ria que un médico que no la posea es un verdadero peligro para las sociedades, un 
agente de mortalidad, acaso más eficaz que el sarampión o la difteria. Una Facultad 
de Medicina sin clínica de niños es sencillamente imposible, por no escribir la frase 
justa y justiciera que quiere escapar de mi pluma. Y después de esto, la Facultad 
¿podrá seguir funcionando sin clínica de niños? Y después de esto, ¿habrá hombre 
verdaderamente caritativo que se entretenga en poner obstáculos a las justísimas re- 
clamaciones de la Facultad, cuando pide un modesto local en que dar a sus alumno 
la instrucción práctica que es indispensable, vital si se quiere adquirir el derecho de 
autorizar el ejercicio delicado y capitalísimo de la medicina infantil? Y después de 
esto, podrán los poderes públicos, vacilar un solo instante en dotar a la Facultad de 
Medicina de un local para la clínica de niños? 


522 


RicarDO Pou FERRARI 


Confiando en que eso no sucederá y en que el Sr. Ministro de Fomento pondrá 
toda su buena voluntad y toda su influencia en favor de una causa tan noble, tan 
altamente simpática, saludo al Sr. Rector con la consideración más distinguida. 


Francisco Soca 
4.1.5. 
Montevideo, marzo 18 de 1893 


Elévese al Consejo de Enseñanza Secundaria y Superior. Vásquez Acevedo /M. 
Azarola 


C. de E. S. y S. 
4.1.6. 
Montevideo, abril 14 de 1893 
Remítase a la consideración del Gobierno 
Vásquez Acevedo M. Azarola 
4.1.7. 
Universidad de Montevideo 
Excmo. Señor Ministro de Fomento Don Juan A. Capurro 
Montevideo, Abril 15 de 1893. 
Señor Ministro: 


Tengo el honor de elevar á V.E. la fundada comunicación que me ha dirigido el 
Señor Catedrático de la Clínica de Niños Doctor Don Francisco Soca, relativa á la 
misma, á su planteamiento y debida organización. 


El Consejo de Enseñanza Secundaria y Superior, al autorizarme para elevar á V. 
E. la comunicación referida, cuyas observaciones somete al examen y resolución de 
V.E., me encarga manifestarle en nombre de la Corporación que presido, que consi- 
dera, en general dignas de atención del Gobierno las razones expuestas por el Señor 
Catedrático Doctor Soca, en abono de los propósitos que revela su nota y de los de- 
seos que lo animan en el cumplimiento de las funciones que le están encomendadas. 


Saludo á V.E. atentamente 

A. Vásquez Acevedo Enrique Azarola 
4.1.8. 

Abril 25 de 1893 


Al Ministro de Gobierno para que se sirva recabar información de la Comisión 
de Caridad y Beneficencia 


Capurro (firma) 


523 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


4.1.9. 
Ministerio de Gobierno 
Montevideo, Mayo 18 de 1893 


A la Comisión Nacional de Caridad y Beneficencia Púiblica para que se sirva 
informar y avísese 


Bauzá (firma) 


Montevideo, junio 3 de 1893 Pase a informe de la Comisión del Hospital de 
Caridad, manifestándole que dada la importancia del asunto se recomienda breve 


despacho. 


Alvarez Julio Anavitarte 


4.1.10. 
Montevideo, Agosto 16 de 1893 
Señores de la Comisión Nacional de Caridad y Beneficencia Pública: 


La comunicación del Sr. Doctor Soca al Rector de la Universidad y la cual, co- 
rridos los trámites de orden, pasó a informe de esta Comisión, ha tenido por razón 
haber sido nombrado el apreciado facultativo por el Consejo Universitario, Profesor 
de clínica infantil y por objeto pedir que se obtenga el medio de hacer enseñanza 
práctica de esa asignatura, de cuya condición hace depender su aceptación. 


Como medios indica el Dr. Soca para obtener su objeto: 12) Que la Comisión 
Nacional de Caridad entregue el Asilo de Expósitos como campo de estudios y ex- 
periencia; 22 Que en su defecto entregue con igual objeto las dos salas de niños que 
existen en este Hospital y la consulta externa que se da en el mismo a niños pobres. 


El Dr. Soca se anticipó a prever el rechazo del primer pedido, fundándose en que 
semejante pretensión siempre la habían tenido y aconsejado oponerse a él, limitán- 
dose al segundo medio y para persuadir que la Comisión Nacional no tendría razón 
para negarse a que este entró a hacer una extensa disertación. 


En cuanto al pedido del Asilo de Expósitos nada más corresponde opinar porque 
el Dr. Soca se limitó a plantearlo, desistiendo enseguida y porque si así no hubiera 
sido, sería a la Comisión encargada del Asilo y no a la nuestra a quien correspondería 
informar. 


Respecto al segundo medio o pedido, como lo hemos indicado, comprende dos 
ramificaciones: 12 Las salas internas de niños, 22 La consulta externa. 


En cuanto a la primera creemos existen las mismas razones y consideraciones que 
han existido para no acceder al pedido de la salas de adultos en el Hospital, entregán- 
dolas a la Facultad de medicina. 

No está en ese caso, a nuestro juicio, la consulta externa, no viendo inconve- 
niente en entregarla a la clínica infantil de la Facultad de Medicina y opinamos qu 
con ella se llenaría una verdadera necesidad de enseñanza práctica sin presentarse 
los graves peligros e inconvenientes de producirse conflictos de atribuciones entre 


524 


RicarDO Pou FERRARI 


la autoridad lega en el Hospital y la científica, temas que sin duda han influido 
primordialmente en el ánimo de los Sres. de la Comisión Nacional, para resistir las 
pretensiones de la Facultad de Medicina a pesar de hacer justicia a sus nobles móviles 
y reconocer la fuerza en abstracto de los argumentos aducidos por ella. 


La comunicación del Dr. Soca que nos ocupa puede decirse que es una verda- 
dera tesis sobre el indicado tema, pero puramente doctrinaria, sin plan y por consi- 
guiente sin exigir inmediata solución como la exige en lo relativo a la clínica infantil. 
Este proceder ahorra en reconocida sensatez, pues el oferente no habría citado en las 
atribuciones de un Profesor de determinada asignatura. 


No estando el punto a resolverse tampoco corresponde refutar la tesis enuncia- 
da y aún cuando sí asíno fuera la cuestión es demasiado grave y amplia para poder 
considerar de la competencia de la Comisión Interna del Hospital el dilucidarla y 
emitir acertado juicio. 

Con lo expuesto creemos pues haber cumplido el cometido que la Comisión 
Nacional de Caridad nos confió informado concretamente sobre el pedido de la 
clínica infantil interna y externa en el Hospital de Caridad aconsejando conceder la 
última a la Facultad de Medicina pero no la primera o interna. 


A (ilegible) 


Como hemos indicado el interés primordial en esta materia debe ser evitar todo 
motivo de conflicto en atribuciones y para ellos opinamos que debe establecerse la 
Policlínica infantil en la Facultad de Medicina, mandándose a ella todo niño que se 
presente a este Hospital, y que en la Farmacia de este establecimiento se expidan las 
recetas que vengan de la Facultad con el destino en cuestión. 


Con el procedimiento indicado se obtendrá sin duda el loable propósito del Dr. 
Soca evitándose en absoluto inconvenientes que de otra manera podría presentar. 


Saturnino Balparda. Lucas Herrera y Obes. E. Guillemet. 


4.1.11. 

Montevideo, Agosto 19 de 1893 

Pase á la Comisión Técnica para que se sirva dictaminar 
Gómez /Julio Anavitarte (firmas) 

4.1.12. 

Comisión Técnica. Febrero 14 de 1894 


Siendo ley de la Nación la creación de la Clínica infantil, esta Comisión de- 
legada cree que la Comisión Nacional de Caridad y Beneficencia debe poner á la 
disposición del profesor nombrado para desempeñar aquella cátedra, la sala ó salas 
correspondientes al referido servicio. 


Conviene además que esto pueda verificarse en los primeros días del próximo 
mes de Marzo, en razón de haberse empezado ya los cursos reglamentarios de la 
Facultad de Medicina 


525 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


Héguy / Pedro Visca (frmas) 
4.1.13. 
Montevideo, Febrero 17 de 1894 


Con los informes que anteceden elévese con oficio al Ministerio de Gobierno, 
en los términos acordados en sesión de 16 del corriente. 


Gómez Antonio M. Márques 
4.1.14 

Excmo. Sr. Ministro de Gobierno 
Don Andrés E Ferrando 

Señor Ministro: 


Al devolver a V.E. informada la nota del Sr. Rector de la Universidad referente á 
la comunicación que le fue dirigida por el Señor Catedrático de la Clínica de Niños 
Dr. D. Francisco Soca, relativa á la misma y á su planteamiento y debida organiza- 
ción, tengo el honor de manifestar á V.E. que la Comisión Nacional que presido 
acordó en sesión del 16 del corriente, hacer presente al P.E. para la resolución que 
corrresponda, que no tiene inconveniente en conceder á la Facultad de Medicina las 
Salas de niños del Hospital de Caridad y la policlínica infantil del mismo, debiendo 
el Profesor que designe la Facultad someterse 4 los Reglamentos existentes y á las 
disposiciones que dicte la Comisión Nacional. 

Dios guarde á V. E. ms as. 

Gómez 


4.1.15. 
Ministerio de Gobierno 
Montevideo, Febrero 20 de 1894 
Con lo informado vuelva al Ministerio de Fomento. 
Ferrando 
Febrero 21/94 
Téngase por resolución el precedente informe y hágase saber 


Capurro / R. L. Lomba 


526 


ANEXO DOCUMENTAL N%5 


CATEDRÁTICO "TITULAR DE LA CLÍNICA DE NIÑOS 
De ARCHIVO DE La FACULTAD DE MEDICINA DE MONTEVIDEO, 
DEPARTAMENTO DE HISTORIA DE LA MEDICINA. 


5.1.1 

Carpeta No186 

Universidad de Montevideo N* 61 
Montevideo, junio 26 de 1894 
Ministerio de Fomento 


Extracto: Comunica que el Gobierno en virtud de lo manifestado en la nota 
de fecha 22 del corriente, ha resuelto nombrar al Dr. Dn. Francisco Socca (sic) 
Catedrático en propiedad de la Clínica de Niños, quedando en consecuencia vacante 
la Cátedra de Patología Interna que desempeñaba. 


Comuníquese, dése cuente al Consejo y archívese. 

Inicial 

5.1.2 

Ministerio de Fomento 

Montevideo, 26 de junio de 1894 

Comunico a V.S. á sus efectos que el Gobierno en virtud de lo manifestado 

en su nota de fecha 22 del corriente ha resuelto nombrar al Dr. D. Francisco Soca 
Catedrático en propiedad de la Clínica de Niños quedando en consecuencia vacante 
la Cátedra de Patología Interna que desempañaba. 

Dios guarde á Ud. 


Juan José Castro (firma) 


527 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


Al Rector de la Universidad 
5.1.3. 
Montevideo, Junio 28 de 1894. 
Comuníquese, dése cuenta al Consejo y archívese 
De María Enrique Azarola (firmas) 
5.1.4. 
Universidad de la República Montevideo, 28 de Junio de 1894 


Comunico al Señor Decano que el Poder Ejecutivo ha nombrado á solicitud del 
Consejo de Enseñanza Secundaria y Superior que presido, al Doctor Don Francisco 
Soca, Catedrático en propiedad de la Clínica de Niños, declarando al mismo tiem- 
po, vacante la dirección del Aula de Patología interna que ha desempeñado hasta 
ahora el Profesor Doctor Soca, y al Doctor Don Juan C. Demaría, Jefe de trabajos 
prácticos de Histología en esa Facultad de Medicina 


Saludo al Señor Decano atentamente, 

P. de María Enrique Azarola (firmas) 

5.1.5. 

Montevideo, julio 2 de 1894 

Téngase presente y archívese 

Elías Regules (firma) 

5.2. Solicitud de los estudiantes de la clínica de niños 
5.2.1. 

Carpeta n* 379 

Sr. Decano de la Facultad de Medicina Dr. D. Elías Regules 
Sr. Decano: 

Los estudiantes de 8% año [sic] ante V.S. respetuosamente exponemos: 


Que la Clínica de Niños, instalada este año por primera vez, solo ha comenzado 
a funcionar en el mes de Mayo, luchando con las dificultades inherentes a toda nue- 
va instalación, muchas de las cuales conoce perfectamente el Señor Decano. 

En los escasos meses que llevamos de clase, se ha contado tal vez como la mayor 
de esas dificultades la notable deficiencia de material clínico. 

En efecto, Señor Decano, la Sala de Niños solo cuenta 14 ó 16 camas de las 
cuales solo siete u ocho han estado ocupadas y algunas de esas mismas por niños ata- 
cados de afecciones correspondiente a la Cirugía general, que poco o ningún interés 
pueden ofrecer para la especialidad a que refiere la antedicha Clínica. 


528 


RicarDO Pou FERRARI 


El vacío que naturalmente debía dejar en la enseñanza esta escasez de enfermos, 
fue llenado en lo posible con las brillantes lecciones que el profesor nos hizo acerca 
de algunos casos que con recomendable empeño buscaba en la Policlínica. 


Pero esta misma fuente, poco material pudo proporcionar, por cuanto la 
Policlínica de niños abierta en el segundo trimestre de este año por el Hospital, era 
en los primeros meses casi ignorada por el público, que recién ahora comienza a 
conocerla y utilizarla. 


En estas condiciones la preparación para el examen de esa Clínica nos obligaría a 
efectuar un esfuerzo extraordinario que redundaría en perjuicio de otras Clínicas tan 
arduas como ella y ya muy numerosas. 


Por estos fundamentos y en la seguridad que V.S. se servirá tener en cuenta que 
la labor asidua e incesante sobre el enfermo, la observación diaria y continuada del 
mismo son los únicos medios de alcanzar la preparación requerida para un examen 
de Clínica y recordar igualmente el extraordinario recargo de exámenes que corres- 
ponde a nuestro año, es que nos presentamos a V. S. suplicándole que si considera 
fundado nuestro pedido, se sirva interponer su influencia ante el Honorable Consejo 
Universitario a fin de obtener se exima a los estudiantes de este año del examen de 
Clínica de niños que seríamos los primeros en rendir. 


Esperando se sirva acceder a lo solicitado pues es justicia, saludan al señor 
Decano con su mayor consideración y respeto. 


Montevideo, Octubre 4 de 1894 


Antonio Garabelli, Pablo Scremini, Fernando Rebolledo, Percival Pero, José 
Ramasso, Manuel C. Fernández, Alejandro Piovene, A. Méndez del Marco, Eduardo 
Abreo, Alberto Stirling 


5.2.2. 

Montevideo Octubre 6 de 1894 

Pase al Sr. Catedrático de Clínica de Niños, para que dictamine. Elías Regules 
Montevideo Octubre 30 de 1894 

Señor Decano: 


La mayor parte de las afirmaciones de los estudiantes de la Clínica de Niños son 
inexactas. Cualquiera que sea la organización interior de la Clínica, es incostestable 
que el número de enfermos que han pasado por ella, ha sido perfectamente suficien- 
te para estudiar prácticamente los tipos más importantes de la patología infantil, y lo 
que más ha faltado es sin duda alguna buena voluntad y sincero deseo de aprender 
por parte de los alumnos. No obstante el éxito de la Clínica, en cuanto al material 
de estudio ha sobrepasado mis esperanzas y en realidad nunca pensé que los alumnos 
pudieran estar en situación de prestar examen este primer año de ensayos y organiza- 
ción; así es que no tendría inconveniente por mi parte en aconsejar que se les eximie- 
ra por este año del examen de Clínica, en vista sobre todo del recargo de trabajo que 
pesa sobre ellos este año, recargo que exige para el futuro una nueva distribución de 


529 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


las Clínicas. Así pues y sin que esto sirva en manera alguna de precedente no tengo 
inconveniente en apoyar por mi parte la petición de los alumnos. 


Saludo al Señor Decano con la expresión de mi mayor aprecio 


Francisco Soca 


5.2.3. 
Montevideo Octubre 31 de 1894 
Sr Rector: 


Elevo á la consideración de V.S. la precedente petición de los alumnos de 6% año, 
solicitando exención del examen correspondiente a la Clínica de Niños. 

Aunque el Profesor de la asignatura no encuentra exactas las afirmaciones de 
los interesados, declara sin embargo que no se opondría á aconsejar una resolución 
favorable, en vista de las dificultades consiguientes a un año de organización y en- 
sayos, como ha sido el actual y de los numerosos exámenes que deben prestar los 
estudiantes de 6% año. 

En virtud de estos motivos, que serán parcialmente considerados en la Comisión 
encargada de reformar el Reglamento, para corregir en adelante el recargo del plan 
vigente, y atendiendo a las informaciones que he recogido acerca de la conducta de 
los estudiantes, algo contradictorias con la opinión del Dr. Soca, pues se me ha dicho 
que más de una vez han desatendido las otras Clínicas para aprovechar las brillantes 
lecciones del Catedrático de Niños, creo que puede hacerse lugar al pedido de los 
alumnos, teniendo esta medida el carácter de especial. 


Saludo al Sr. Rector atentamente, Elías Regules 


5.2.4. 
Consejo de E.S. y Superior 


Exigiendo el reglamento general la prestación de examen, no ha lugar a la exo- 
neración que se solicita. 


De María / Mario Azarola 

5.3 Designación de internos 

5.3.1. 

Universidad de Montevideo N“ 95 

Señor Decano de la Facultad de Medicina Doctor Don Elías Regules 
Montevideo, Abril 18 de 1894 


Comunico al Señor Decano que el Poder Ejecutivo de la República ha aprobado 
el nombramiento de los alumnos de esa Facultad don Julio Etchepare, Don Pascual 
Vero y Don Ángel G. Bessio para desempeñar respectivamente, los dos primeros, el 
puesto de interno de las Clínicas de Niños y Oftalmología y el último, el de encar- 
gado del Depósito de Productos Químicos 


530 


RicarDO Pou FERRARI 


Pablo de María Enrique Azarola (firmas) 


5.3.2. 
Montevideo, Abril 21 de 1894 
Téngase presente y archívese 


Elías Regules (firma) 
5.4 Conflicto Soca-Morquio (De: Archivo de la Facultad de Medicina) 


5.4.1. Nota de Soca al Decano dando cuenta de los problemas con Luis 
Morquio, su jefe de clínica. 


Universidad de Montevideo N“ 61 , Carpeta 186 
Sr Decano de la Facultad de Medicina Dr. D. Elías Regules 


Señor: Los frecuentes altercados que he debido tener con mi jefe de clínica 
Dr. Morquio, la desobediencia con que responde a menudo a mis órdenes hacen 
necesario el deslinde claro y preciso de nuestras respectivas atribuciones. Yo por mi 
parte deseo saber sobre todo si soy o no como profesor el jefe absoluto del servicio 
pudiendo modificar el orden interno y fijar y alterar las tareas de mis subordinados 
tantas veces como lo crea necesario. 


El jefe de clínica en todos los países del mundo no es más que un ayudante del 
profesor destinado a servirle de intermediario con los alumnos, hacer visitas suple- 
mentarias, reemplazarle en el cuidado de los enfermos cuando faltare por puro azar, 
que si la falta hubiera de ser prologada la Facultad le nombre un reemplazante, quien 
deberá ser por lo menos profesor agregado. De este modo el jefe de clínica no tiene 
ninguna acción directa ni sobe el enfermo ni sobre la enseñanza. Ayuda simplemen- 
te al profesor encargándose de tareas secundarias y preparándole los materiales de 
estudio que le son pedidos; pero trabaja constantemente bajo las órdenes y bajo sus 
inspiraciones. Y así debe ser porque si los reglamentos, por su tarea, al jefe de clínica, 
no le hacen saber de su rol de ayudante y de subordinado, surgirían inmediatamente 
inevitables conflictos ya que habrá a un momento dado dos jefes para un mismo 
servicio, lo que es contrario a toda idea de orden, es decir de progreso. 


No ha faltado entre nosotros, quien quiera entender que el jefe de clínica es 
el médico en los servicios de la Facultad y el profesor el encargado de las lecciones 
orales sobre determinados enfermos. Pero esta manera de encarar las cosas es ra- 
dicalmente contraria al espíritu de la medicina y a las imperiosas exigencias de la 
enseñanza clínica. 


En efecto, limitar la enseñanza de la clínica a simples lecciones sobre determi- 
nados enfermos sería disfrazar la Patología, falsificar la clínica y exponerse a formar 
más que prácticos juiciosos y concienzudos abominables doctrinarios y fantasistas, 
más peligrosos que una epidemia. La clínica, la clínica fecunda consiste en tomar 
al enfermo desde [que] cae en cama y seguirle con considerable atención hasta la 
curación o hasta la muerte; y no sólo seguir día a día la evolución de los fenómenos 


531 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


patológicos sino y muy principalmente notar los efectos de los medicamentos y la 
manera de poner en práctica las diferentes indicaciones. Las lecciones orales no son 
ni pueden ser otra cosa que el resumen de largas y pacientes observaciones sobre el 
enfermo y sobre las medicaciones en acción. 


Se comprende pues que no es posible separar al médico del profesor de clínica, 
que los dos no son sino una sola y misma persona, que el profesor de clínica es el mé- 
dico en acción delante de los alumnos, es, en otros términos un médico que habla, 
que explica todo lo que observa y todo lo que hace. Se dice acaso que no todos los 
enfermos son útiles para la enseñanza y que de los que fueran puestos de lado podría 
encargarse el jefe de clínica? Pero esto sería un nuevo y monstruoso error. La clínica 
de los casos interesantes como se los llama es la clínica de los sabios y de los investi- 
gadores. En la clínica llana que tiene por objeto instruir alumnos, formar médicos, 
todos los casos son igualmente interesantes y si algunos son más que los otros son 
precisamente los más banales, los más comunes porque ellos han de formar la masa 
sobre la cual ha de ejercerse la actividad el futuro médico. 


¿Como pues pretender que haya cabida para otro médico que el profesor de 
clínica en los servicios hospitalarios de la Facultad; cómo pretenderlo sin herir de 
muerte la enseñanza práctica y sin ponerse en frente de lo que han reconocido como 
un dogma todos los países civilizados del globo? ¿Por qué extraña razón nuestro país 
se separaría de las naciones más adelantadas y partiría en fuerza contra el espíritu 
médico exponiéndose a formar un ejército de charlatanes en vez de una pléyade 
brillante de prácticos útiles y concienzudos? 


Ya que el jefe de clínica no tiene acción sobre el enfermo -no debe tenerla- ¿la 
tendrá sobre la enseñanza? Es evidente que no, si se trata de enseñanzas paralelas. 
Podrían en efecto resultar contradictorias, chocantes, desmoralizadoras, desastrosas 
entre el profesor y su jefe de clínica y esto no puede admitirse ni por un instante. Por 
lo demás dejo dicho más arriba que sólo puede dar enseñanza fecunda el médico, es 
decir quién diagnostica, observa y cura. 


Pero si se trata de una enseñanza de elementos, la de la semeyótica por ejemplo, 
no hay inconveniente en que tome parte de ella, por indicación y bajo la inspiración 


del profesor. 


Con estos principios, que son los principios universales en esta materia, yo he 
entendido siempre que el jefe de clínica es un ayudante mío y mi subordinado y 
es por eso que me he permitido dar al Dr. Morquio en diversas ocasiones algunas 
órdenes sobre el gobierno interior de mi servicio, órdenes que ha desobedecido en 
muchos casos. Así últimamente y para evitar las polémicas que se originaban entre 
nosotros con demasiada frecuencia, le señalé sus tareas de tal modo que no se hallara 
nunca conmigo ni en la sala ni en la policlínica. Me ha contestado diciéndome que 
se retiraba de la clínica a la que ha abandonado en efecto. 


Es pues necesario señor Decano que este estado de cosas cese una vez por todas 
y cualquiera que sea la solución de orden general que se dé a este conflicto, el Sr. 
Decano deberá tener en cuenta que hay una absoluta incompatibilidad de caracteres 
entre mi jefe de clínica y yo y que es necesaria la subordinación completa del uno al 


532 


RicarDO Pou FERRARI 


otro a menos que se quiera dar al jefe de clínica el carácter de simple reemplazante en 
todos los actos del profesor en caso de ausencia o abandono temporario del servicio. 


He hablado de incompatibilidad de caracteres y podría parecer extraño que in- 
vocara una razón de este orden para justificar una medida determinada respecto del 
jefe de clínica. Quien tal pensara demostraría no estar en el secreto de las prácticas 
universales sobre la elección de jefe de clínica. Precisamente porque es un puesto 
que exige en la persona que ha de ocuparlo una completa conformidad de ideas y de 
tendencias con los del profesor, esta elección está enteramente librada al arbitrio del 
profesor, quien nombra siempre uno de sus discípulos y amigos más fieles. Y tiene 
tal fuerza y se impone de tal manera esta prerrogativa del profesor que aún en los 
países que como en Francia el clinicato se obtiene por concurso, este no es otra cosa 
que una mera fórmula y sale siempre electo sepa o no sepa el candidato del profesor. 
Tan es así que se sabe a veces con cinco o seis años de anticipación la persona que 
ocupará el clinicato en una época determinada. De todos modos no hay ejemplo de 
un caso en que la Facultad haya impuesto un jefe de clínica a un profesor tan arrai- 
gado está en todos los centros científicos la necesidad absoluta de la conformidad de 
caracteres entre estas dos entidades de la enseñanza pública. 


Esperando una solución cualquiera sobre estas diversas cuestiones, saluda al Se. 
Decano con la expresión de su mayor consideración y aprecio, Francisco Soca. 


5.4.2. Nota de Morquio al Rector de la Universidad, sobre los problemas con 
Soca, en su desempeño como Jefe de Clínica 


Sr. Rector de la Universidad Mayor de la República Doctor Don Pablo de María 
Sr Rector. 


A mi regreso de Europa donde pasé próximamente dos años especializando 
las enfermedades de los niños, teniendo como comprobante los certificados de mis 
maestros, ya habiéndose creado la clínica de niños en esta Facultad, se me ofreció el 
puesto de Jefe -gratuito por el momento-, lo que acepté complacido, seguro de que 
allí encontraría un material de estudio y una manera de hacer prácticos los conoci- 
mientos adquiridos. 


Pero desde el primer momento, me he encontrado contrariado y violentado 
por el profesor Dr. Soca, que buscaba de una manera evidente desprestigiarme ante 
los alumnos, con espíritu preconcebido, pues a cada poco contradecía mis palabras 
y mis actos en las formas tan poco cultas con que él procede, sin discusión científi- 
ca posible porque toda discusión con este Señor degenera inmediatamente en una 
cuestión personal. 


Citaré para probarlo algunos hechos que recuerdo. A los dos ó tres días de inau- 
gurarse la clínica se presentó una niña con nefritis escarlatinosa y que tenía a la vez 
una pulmonía del vértice, el Dr. Soca conociendo mi opinión, dice “no es del vértice, 
es de la base”, error imposible de incurrir una persona medianamente preparada. 
Como comprenderá el Sr. Rector, mi posición quedó en esos momentos desairada 
para los alumnos ante quienes me iniciaba, y me resigné a esperar. Dos días después, 


533 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


como mi diagnóstico se hubiera hecho evidente, lo que fue comprobado por la ma- 
yoría de los alumnos, el Dr. Soca, después de provocar un incidente y encontrando 
resistencia de mi parte, me manifestó particularmente que él no había examinado 
la enferma y mal podía saber si podía tener la pulmonía en el vértice o en la base, lo 
que poco importaba. 


Otro hecho: Se presenta un niño con diarrea a la clínica y al inscribirlo yo hago 
aplicación de la clasificación moderna que aprendí con el profesor Marfan. El Dr. 
Soca me contestó con su manera muy conocida, que esa clasificación no valía nada. 
Poco tiempo después, el Dr. Soca hacía una lección sobre las diarreas a los alumnos 
y adoptaba como clasificación única y exclusiva la del profesor Marfan. 


Son estos hechos, Señor Rector, repetidos incesantemente lo que me ha deter- 
minado una situación violenta en la clínica, conteniéndome diariamente por edu- 
cación, para evitar la reproducción de conflictos que degeneraran en escándalos, y 
cortándome todo aliento y todo estímulo para el estudio y para el trabajo. 


Es demasiado conocido en Montevideo, el carácter del Sr. Soca, tan poco adap- 
table a las formas cultas, prepotente, que quiere imponer su voluntad y y sus ideas 
sin discusión, como si fuera la suya la última palabra, cuando el error es de todos los 
momentos, y es raro encontrar un médico que no haya tenido con él un incidente 
de esta naturaleza. 


Pero, a pesar de todo, he proseguido desempeñando mi puesto, con todas sus 
obligaciones, concurriendo yo sólo, de mañana, a la sala; haciendo la curación de 
enfermos crónicos con tuberculosis óseas y supuraciones abundantes, poniendo apa- 
ratos inamovibles, algunas intervenciones quirúrgicas, etc., trabajo material esen- 
cialmente, que no he abandonado un momento para que no se hicieran cargos a la 
clínica. Anteriormente hacía este servicio con el interno, y desde hace tres meses lo 
hago yo solo. 


He concurrido diariamente a la policlínica, organizando el servicio cada vez más 
abundante, llevando estadísticas, atendiendo a los enfermos de medicina y haciendo 
las curaciones necesarias a los enfermos de cirugía. 


He atendido fuera del Hospital, en puntos distintos y alejados, infinidad de 
enfermos de la policlínica, que por su gravedad no podían salir de sus casas, y hasta 
me he pasado noches al lado de ellos, como en un caso de crup a quien le hice la 
traqueotomía. 


Pero las provocaciones del Dr. Soca han continuado y diariamente se ha permi- 
tido hacer insinuaciones, ya contrariando lo que yo afirmaba, sin razón alguna, ya 
cambiando el tratamiento a enfermos que yo atendía. 


Se ha necesitado toda la paciencia de Job para soportar todas estas impertinen- 
cias y huía de estas cuestiones porque sintiéndome herido en mi amor propio y en 
mi dignidad, he querido evitar conflictos en el local de la clínica, por respeto a la 
Facultad. 


Más benévolo en estas épocas de vacaciones, que venía a la policlínica la mayor 
parte de las veces como visitante, faltando con frecuencia, empezó desde hace 
algunos días a mostrarse de cuerpo entero. 


534 


RicarDO Pou FERRARI 


Se presenta una enferma con una afección de la piel y me pide mi opinión, como 
desgraciadamente no coincidió con la de él, me contesta de una manera ex abrupta: 
no señor, no es eso, como si yo tuviera necesidad de que él me enseñara, y aún mis- 
mo en ese caso, entiendo que se procede de otra manera. Sin embargo, yo callé, y 
continué el examen de otros enfermos. 


Llega el sábado de la semana pasada, estando yo examinando un niño que atien- 
do desde que llegó a la clínica, me preguntó el Dr. Soca qué tenía; y le manifesté que 
no había hecho todavía un diagnóstico seguro, estando en dudas entre una parálisis 
infantil y el sindrome astasia-abasia. Contestóme -siempre de la misma forma-, im- 
petuosa y altanera, que no había tal astasia-abasia en niños de esa edad, y ante esa 
afirmación reñida con la verdad, díjele que no solamente había, sino que había visto, 
estando en el servicio del Profesor Marfan. Pues bien, el Dr. Soca, tuvo entonces la 
osadía de decirme que él sabía más que Marfan, profesor agregado de la Facultad de 
París, médicos de los Hospitales y que desde hace 4 años sustituye al profesor de la 
Clínica de Niños, puestos todos a los que se llega con mil demostraciones de com- 
petencia, en concursos y en otras pruebas, nombre que figura en toda la patología 
interna y actualmente dedicado a la medicina infantil, de la que es uno de los espí- 
ritus más progresistas, como puede hacerle ver al Sr. Rector en tres revistas de niños 
que recibo, que consignan en casi todos sus números trabajos del profesor Marfan. 


El Sr. Rector comprenderá muy bien que ante la ridícula afirmación del Sr. 
Soca, y seguirá siendo así hasta que no pruebe lo contrario, yo le contestara: que me 
y seg q y q 

quedaba con la opinión del profesor Marfan. 


Después de haber examinado yo, el enfermo en cuestión, el Dr. Soca se dirigió 
a él y con un tono de burla, profirió estas palabras: “vamos a ver la famosa astasia 
abasia”, y yo ahogué en mí la indignación que esa provocación me producía. 


Fue esto todo lo ocurrido, como puede atestiguar el interno Sr. González, allí 
presente. 


Pero el Dr. Soca, estaba herido en lo más profundo de sus pretensiones; había 
puesto yo en duda que alguien sabía más que él, y al día siguiente recibo un úkase, 
disponiendo que en adelante vaya yo a tal hora a la clínica, que haga tal cosa, que 
deje de hacer tal otra, etc., etc.; imposiciones que de ninguna manera y bajo ningún 
concepto me sería posible aceptar, dada la forma con que se producen y los motivos 
que las determinan. 


Si bien por el reglamento no están explícitamente determinadas la obligaciones 
del Jefe de Clínica, yo reconozco en el profesor la autoridad superior, pero la supe- 
rioridad jerárquica no faculta para que se proceda incorrectamente, dando lugar a 
que se le desconozca toda autoridad. 


Cuando acepté el puesto secundario, con el Dr. Soca, sólo por el deseo de ver mi 
nombre ligado a la Facultad de donde he salido, sabía muy bien y se me decía por to- 
das parte, que iba a tener que librar verdaderas batallas, a las que se me provocaría en 
todo instante, pero me dije; en poco tiempo la clínica quedará organizada y entonces 
cada uno de nosotros tendrá su cometido y marcharemos libremente. 


Soporté con resignación los primeros avances, pero hoy la presión y la violencia 
han llegado a un extremo, que ella no se puede aceptar sin que la dignidad se afecte. 


535 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


El Dr. Soca quiere a cada instante hacer alarde de su autoridad sobre mí, buscando 
desprestigiarme en la parte científica, cosa que no le permitiré jamás, porque allí no 
le reconozco ninguna superioridad. 


No es posible aplicar en nuestro país la misma organización que los servicios 
tienen en Francia, como el Dr. Soca pretende. Allí donde el profesor es un anciano 
lleno de méritos para la ciencia, y el jefe es un alumno recién graduado que sólo 
conserva ese puesto por dos años; se explica que este siga en un todo las ideas del 
maestro, a quien le debe todo. 


Además por nuestro reglamento, el jefe de clínica es un profesor sustituto, queda 
de reemplazo del profesor en ausencia de este, como ha pasado en otras clínicas, lo 
que no sucede jamás en Francia, donde en caso de ausencia de un profesor, se llena 
la vacante con otro profesor. 

He contestado al Dr. Soca que no queriendo aceptar su resolución de modificar 
mis obligaciones en la clínica, cosa que pretende hacer a cada instante como si fuera 
esta un patrimonio, yo dejaría de concurrir al Servicio hasta tanto el Sr. Rector a 
quien me dirijo, resuelva la cuestión, y se digne determinar a la vez mis atribuciones 
y mis obligaciones; y si ellas me permiten continuar con decencia, será para mí alta- 
mente satisfactorio, de lo contrario estaré obligado a abandonar dicho puesto, a otro 
que la Facultad designe. 

Tengo el honor de saludar al Sr. Rector atentamente a quien Dios gde ms. as. 
Montevideo, Febrero 4 de 1895. 

Luis Morquio 

5.4.3. Nota del Decano al Rector 

Montevideo, Febrero 4 de 1895 

Pase al Sr. Decano de la Facultad de Medicina para que se sirva dictaminar. 

De María M. Azarola. 

5.5 Otros documentos 


5.5.1. Nota del Decano Dr. D. Elías Regules al Rector de la Universidad Dr. D. 
Alfredo Vásquez Acevedo. 


Montevideo, Febrero 10 de 1895. 
Sr Rector: 


Cuando leí la precedente queja del Dr. Morquio, ya había recibido del Dr. Soca 
la nota que, con este dictamen, elevo a V.S. 


De ambas exposiciones se deduce que existe, entre el Catedrático de Clínica 
Infantil y el Jefe de la misma, una evidente tirantez de relaciones, motivada por una 
carta que el primero le dirigió al segundo, indicándole la manera como debía prestar 
sus servicios en lo sucesivo; carta que sirvió de oportunidad para hacer manifiesta 
la prevención recíproca de los Sres. mencionados y cuya explicación puede caber 


536 


RicarDO Pou FERRARI 


en las ofensas personales alegadas por el Dr. Morquio, o en la incompatibilidad de 
caracteres, apuntada por el Dr. Soca. 


En tales condiciones, se comprende la facilidad de los conflictos y lo difícil de 
las soluciones. Es indudable que el catedrático de una Clínica debe tener facultades 
para disponer lo que crea más acertado a fin de que la enseñanza... 


[Faltan las restantes fojas del expediente] 

5.5.2. 

Nota de renuncia de Aragunde y nombramiento de sustituto 
Sr Decano de la Facultad de Medicina Dr. D. Elías Regules. 


Motivos personales me obligan á presentar renuncia indeclinable del puesto de 
alumno interno de la Clínica Médica del Dr. Soca, para cuyo puesto fui nombrado 
con fecha 8 de Marzo del presente año, con el carácter de honorario é interino. 


Saluda al Señor Decano 

SSS 

E Aragunde 

5.5.3. 

Montevideo, Agosto 20 de 1897 


Montevideo, Agosto 20de 1897 

Elévese al Sr. Rector, proponiendo para llenar la vacante al alumno Dn. Julio 
E. Bonnet. 

Elías Regules (firma) 

5.5.4, 

Montevideo, Agosto 21 de 1897. 

Acéptase la renuncia de Don E. Aragunde, y de acuerdo con la propuesta del Sr. 
Decano, desígnase para reemplazarlo a Don Julio Bonnet, con el mismo carácter de 
interino y honorario. Comuníquese. 

A. Vásquez Acevedo Enrique Azarola (firmas) 


537 


ANEXO DOCUMENTAL N%6 


MEMORIAS DEL HOSPITAL DE CARIDAD (FACSIMILAR) 





539 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


6.1 Cuadro estadístico de la sala “San Luis”, correspondiente al primer tri- 
mestre de 1898. Memorias del Hospital de Caridad. 





Montevideo Abril 12 do 1898. 
Señores de la Comisión del Hospital de Caridad. 


Señores; 





Kievamos á esa H. Comisión el cuadro estadistico del movi- 
miento habido en la Sala «San Luís» 4 nuestro cargo, correspon- 
dieme al primer trimestre del corriente año. 

Saludamos á esa H, Comisión econ nuestra mayor consideración. 


Prancisco Soca.—Martn Gastesí. 





540 


RicarDO Pou FERRARI 
































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541 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


6.2 Cuadro estadístico de la sala “San José”, correspondiente al año 1899. 
Memorias del Hospital de Caridad. 





Sala «San Josó» úá cargo de los doctores Francisco Soca y 
Martin Gastoesi 









Montevideo, Diciembre 18 de 1900. 


Señores Miembros de la Comisión del Hospitel de Caridad. 





Tenemos el honor de envíar ad 
trativos del movimiento de enfer 
nuestro cargo durante el año 1899, 

El retardo con que se envia este trabajo es enteramente ageno á 
nuestra voluntad y debido á muúltiples causas. 

Saludamos atte., á los señores de la Comisión. 


tos á4 lo presente los cuadros demos - 
as habido en la sola «Sen Josó», ú 





Firmados: — FRANCISCO SOCA — MANTIN GASTESI. 


542 


RicarDO Pou FERRARI 


158 Mexnoría del Hospital de Caridad 





Movimiento de enfermas habido durante el año 1899 en la Sala SAN 
JOSÉ, á cargo de los doctores Francisco Soca y Martin Gastesi 


DIAGNÓSTICOS 





Y 
25 

5 
E 








a 


HENO UTIDIAE: 4 RS Ao 
» A o O 
» » uremia, , . E PRENDA 
» »  »abceso de la marjen del ano. 

Etaflloooccemia—Ab:eso doble de la parótida. 

Eríisipela de la cara. . . . . +. . 4 

TO > O AE 

Sifilis pulmonar... . .. +. 

Iritis sidlítica. o. 

Estrechez del recto-Sifilis . a, 

DELI o ia va es z 

Reumatismo articular franco . . . . 


1 


w 





Reumatismo blenorrágico . . . . 
Reumatismo muscular... . +. . 
ReuMAtisMO SrÓNICO. . . . . . . A | 
Influenza ó Grippo... . + 
Influeuza y Cistitis... . . 
Iofluenza y Embarazo . E 
Tuberculosis pulmonar. . 
“Tuberculosis laringea .. . . .. 
Tubercalosis pulmonar y laringea. . . . . 
Tubercalosis pulmonar y Retroversión uterina. 
Tuberculosis pulmonar y Sifilis terciaria. 
Tuberculosis generalizada... . . . . . 
Tuberculosis intestinal (Eoteritis tuberculosa). 
Tuberculosis peritoneal... . ... .. 
Pasumonía. a e IO E l 
Bronco-pneumonÍla . . . . . . . . . 0. | 
Congestion pulmonar . . A LIGAS ¡ 
| 








Dm o a EMO O A e e nr 


ES 











Gl=lu!ll=e-o 


Congestion pleuro-pulmonar . . . . . . d 
GADgTena PUIMOBAL. 
Quiste hidáticodel pulmón. . . . . . . . ./ 
BROOQUIUS o ss 4 ES 
a o lena PA Re 


ER» 





Asma y Tuberculosis pulmonar. , 
O a ra REN 
a 
Pieuresia sero-fibriuosa. . 
Pleuresia diafragmatica. . . , . . . 
Pleuresia, pericarditis-tuberculosas. . . . 
Tumor del meliastino... O 
Ancurisma de la aorta. . . . . . . 
E A SMS 
A SEN 
Estrechez mitral y embolia central, , , . . 
Insuficencia aórtica, E RA 
Insuficiencia mitral. 
Arterio-esclerosis. . 
ADOMÍA 
Olorosis. . . +. . 
Linfademia. . . . 
Melancolia. . . . , 
Enagenación mental. , 








. CAN 





A A E E ASES EE SMS ASS A A | 


AS A A ASA AE A A! 


alocado morro labor o oros Ék 


A A AA SA A ASAS SA E A 


Inm+= Jon lo!l=!)lo---wo 





543 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 










E 





DIAGNÓSTICOS 


EXISTENCIA 
EL1.” DE ENERO || 


A lol E NAT 
O IS 
Histeria y cervicitis blenorragica 
Histeria y embarazo de 6 1/2 m. . 
Neurastenia constitucional. 
A A A 
Histero-neurastenía , 

A A A A 
Meningitis tuberculosa... . . . . . y, 
Meningitis aguda-aborto de 4 412 meses... . . 
Meningo-encefalitis crónica... . . e 
Periencefalitis difasa . A e 

Tumor del cerebelo . 
Hemorragia cerebral... Or 16 
Reblandecimiento cerebral, . — 
Hemiplegia histérica. . . . . . . 
Bocio exoftálmico . . . . . 
Corea de Sydenham. . . 
Tabes dorsal asmódica. 
Enfermedad de Friedreich. . 
Esclerosis lateral amiotrofica . 
Mal de Pott. . . . E 
Pelineuritis . . , 
Paralisis braquielizq. . . 
Paralisis facial poriférica. 
Neuralgia del trigemino . 
Rino-faringitis. . . . + 
Epitelioma de la lengua . . 
Epitelioma de la faringe . . . 


. e. 
. .... 


ENTRARON 

SALIERON 

FALLECIERON 
Eisiecia que pese 
AL AÑO SIGUIENTE! 


PELE LLL LE bath ted ELLE ERE ELLE LEE == ELSA ELL e 


. e les ¿0 Meli 


Estrechez esofagica . . 
Carcinoma del esófago . 
Embarazo gástrico . . 
Gastritis crónica... . . . . 
Gastritis crónica E pa nerviosa 
Ulcera redonda del Mago. , 
Cáncer del estómago. . . . . 
Gastro enteritisaguda . . . . 
Infección gastro-intestinal. . 
Entoritis aguda . . . » 
Entéritis disenteriforme 
A da ere os 
Obstrucción intestinal . 
Cancer del mesenterio . 
Litiasis biliar (cólicos) . . . 
» » (cirrosis caloulosa) 
Cirrosis pS ESTI 
Cáncer del hígado. . . . 
Nefritis aguda. . . +. + 
Mal de Bright. 
Uremia . . 
Riñón movil. 
Cólico nefritico 
Cistitis . . . 
Embarazo . . 
Leucorrea . . e 
Vulvo vaginitis CIO A 
Uretritis y cervícitis blenorrágicas 
Fibroma del útero . . . . + 


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544 


RICARDO 





Cáncer del ÚLOTO . 0. . . «004 je omo.o. =- 1 Y —= 
Anexitis. . . a NANON e falda del = 1 1 PE — 
Sarna . . A = 2 2 - =- 
Eczema pruriginoso . + A A AS - 1 1 =|- 

Eozema del cuero cabelludo... 20 2 % - 1 1 - = q 
Dermatitis profesional . . . . + . FR . =- 1 08 - = 
Piodernitis parasitaria . e EN A =- 1 1 =- =- 
e la cara y del forax - a Ms a = 1 1 — — 
Genu-val AE AED A 0] = 1 - — 
Fistula d pe E ES EI = 1 1 - =- 
Fistula operar A OA = 1 — - 1 
Abceso de la RE ARS - 1 1 =|- 
Perlogtitis sn ronda da URÍA A Ue e - 3% 1 = _- 
Artritis dolacadora . . + +. . «0... a - 1 1 - - 
Artritis de la rodilla . AA RO =- 4 4 _ - 
Lite oe de Cruvelhier. E sae de ba ] - . - - 
loto! yo IN A =- 1 1 - - 
Intoxicación por el bicloruro de mercurio. .. - 4 3 - 1 
Estomatitis mercurial . . . . +... +. - 1 1 - —_ 
Intoxicación por el fósforo PS SON z - 4 3 1 ]|— 
Intoxicación por AY oxido de carbóno E A - 1 o 1 —- 
Senili A de AO A - 5.| 4 - 1 
AE A IS O mude - 1 1 = - 
Sin diagnostico . . . +» % . ..... » - 3 3 - =- 
No OCUPAaron cama . . . . . - A - - 4 4 - =- 
Totl gODOrAl . o e... 24 | 403 | 359 40 28 





Pou FERRARI 


















A. C, MA0GIoLO, 
* Practicante. 


545 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


6.3. Cuadro estadístico de la Sala “San José”, correspondiente al año 1900. 
Memorias del Hospital de Caridad. 













172 Mexnnoria del 





Movimiento de enfermos habido durante el año 1900 en la Sala SAN 
JOSÉ á cargo de los doctores Francisco Soca y Martin Gastesi 


DIAGNÓSTICOS 


EXISTENOLA 
ENTRARON 
SALIERON 

FALLECIERON 


RISGUNEUIOIIOS. (ss te 
Influenza ó grippe . . AE ES 
Influenza y arterio esclerosis. LE, 

rad y prolapsus del útero 


Siatis y aortitis qe 
Sifilis y embarazo... 
Sifilis y estrechez del recto 
Reumat smo articular franco . 
Reumatismo blenorságico . . . 
Reumatismo muscular. . . . 
Reumatismo eróniso. . 5 Lie 
Pseudo-reumatismo sifilitico 7, E 
Paludismo. . A = 
Tuberculosis pulmonar. A 
y laringea . . . + 
Jaringéa 0 EA) as 
pulmonar y peritoneal. A 
peritoneal *, OSA 
a intestinal. ; . 
intestinal (enteritis tuberculosa) cl 
pleuro peritoneal . , rias 
pulmonar y sifilís terciaria. 
vertebral (Mal de Pott) y sífilis ¡erciacín. 
pulmonar y cerebral... . . 
meningea, EY y 
Fistula tuberculosa de la ingle a 
Bronquitis aguda. . . . > 
Bronquitis crónica . . . 
Asma. . 
Congestión “pulmonar z RES 
Enfisema.—Bronquitis crónica 200 
Bronco-pneumonia . 
Quiste hidático del pulmón O. 
Pleuresía sero-fibrinosa, . , 
Pleuresía purulenta. , . 
Hidro pneumotorax y tenia solium 
Pólipos nasales . . . . . 
Tumor del mediastino . . . 
Aneurisma de la aorta . . 
iva mitral y embolia. 
» pura. 
ea nclenda aórtica . . 
Enfermedad de Hogdson . A TAN ! 
Insuficiencia mitral... . , ., 3 ñ | 
Miocarditis. . ; era E, 
Arterio-esclerosis . generalizada 
Esclerosis cardio-renal . . . 
A IS 
Leucemia ... . 8 
Clorosis, . . .. S 
neon ción mental: ATTE 





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Epilepsia , 
Epilepsia ambulatoria 


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RicarDO Pou FERRARI 


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Neurastenia constitucional. 


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¡orragia cerebral, 
ífuso . 


Hem Ñe 27 
Reblandecimiento cerebral. . . . . . 


Periencefalitis d 
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Tumor del cerebelo . 


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Enteritis 
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Obstrucción In 
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547 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


am Memoria del 















5 ÚÑ 
DIAGNÓSTICOS 


Ketroversión NO iAS ne 
Fibromioma del útero PAI ad 
Cánesr del útero . . A 
o» brones-puienimoñla- ' “e 
Anexiti. ATAR ES Ade 
o nda .. A ASS: 
y A O O 
Eczema Po: A 
Frptrod A 
Alesholieno agudo a 





Intoxicación por pk perinanganato de potasio 


» 
A alicano de mercurio. .. 


Abuveso de la región intra- hioidea sio ea 
Abceso da la foga illaca . . . . . +. AN 
Otitis crónica . . . ” 
Abceso de la pierna. —Esclerosis del ejido cciutir A 
Nose dejaron examinar, ., . . .. 


> S 

» > > ácido oxálico y el fósforo. . 

» » » ácido fénico . . .. +. 

» » sustancia desconocida. . , . 
A o 
Senilidad E e EA da li 
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TOMOS. 0 ei a ee 28 |518 | 473 57 16 
, "o A. 0, MAGGIOLO. 
pl í Practicante. 


y Bo 
Francisco Soca. — MARTIN GASTESSL. 





548 


RicarDO Pou FERRARI 


6.4. Cuadro estadístico correspondiente a la Sala “Argerich”, año 1901. 


140 





549 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 







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550 


RicarDO Pou FERRARI 

























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FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 





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RicarDO Pou FERRARI 


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553 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


6.5. Cuadro estadístico correspondiente a la Sala “Argerich”, año 1903 


Sala “Argerich” 


Á CARGO DE LOS DOCTORES DOX PRANCISCÓ SOCA Y DON ANGEL (, MAGGIOLO 


Montevideo, Abril 4 de 1904, 
Señores de la Comisión del Hospital de Caridad. 


Señores: 


Con la presente elevamos los estados demostrativos del movi- 
miento habido en la sala «Argerich» á nuestro cargo durante el 
año próximo pasado, 


Aprovechamos la oportunidad para saludar á ustedes con nues- 
tra mayor consideración. 


A. €. Maggiolo —F, Soca. 


554 


RicarDO Pou FERRARI 








a 


MOVIMIENTO DE ENFERMOS HABIDO DURANTE EL AÑO 1903 EN LA SALA 
«ARGERICH+ 









DIAGNÓSTICOS 


Existencia 


el 1d.. Enero 


el 


: r 
Neuralgia intercostal. . . .. T 
Hemiplegia . . . 2... 








Ataxia locomotriz progresiva . 
Parálisis pseudo bulbar , 
to pe yor ¡sifilitica). 
Reblandecimiento cerebral... 
panacea cerebral... . 
A pi 
E 
Neurastenia. . 

Neuralgia del fémoro cutáneo + 
Vártigo de Meniere . . 
Tumor cerebral. . 
Mielitis sifllitica . 
Sífilis cerebral . . . 
Dispiesi OS 
¡sp a espasi ica 
Sordo-mudez . 
Meningitis . + 
Alcoholismo. . 


pon 


MEA DN pd OOO e E hd O OU DO A A 0D 





hs 





Diahetis . . 
Leucocitemia 
Anemia . . . 
Púrpura reumatoidea- 
Acnros Scabiei. . ... . . 
Bronquitis aguda . . 
Y erónica. . 
Broncopneumonía. . 
Pneumonía . , 
Congestión pl pulmonar. 


.» 
. 


PLA A A 





Dama a rr AN ro 


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Tuberculosis pulmonar... ; 
Pleuresia. NE 

Tuberculosis laríngea > 
Enfíisema traumático... 
Laringitis crónica... . 
Varices . . . p: 
Anterio-esclerosis 2. 


ps 


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llei 11111ba LEPE Ea bat Eb dara dl 


“lilrelimall111111l>!ltole!llls!ll1iiIate! 


Insuficiencia aórtica 
Dilatación aórtica . 
Aneurisma de la aorta. . 
Insuficiencia. mitral. 
aórtica y mitral 
-Estrochez miteal A 
Miocardilis . .. . . 
Pericarditis . . . . 
Sincope cardiaco . + 
Infección intestinal. 





NE 











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555 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 







DIAGNÓSTICOS 


le. 











Angina catarral . 

Gastro enteritis aguda - E 

Gastritis aguda. . y 

Saturnismo crónico... +. 

Carcinoma del esófago . . + 

Carcinoma del estómago . . 

Carcinoma del piloro. . . + 

Enteritis aguda . . Sl 

Enteritis crónica . o 

ndicitis. . . . ... 

Gastritis crónica . Pis 

Entero colitis. 

Gastralgia . 

Enteritis tuberculosa. 

ra ioertróf del higado : 
ivrosis hipertrófica o. 

Litiasis b bilar 

Ictericia grave. . . 

letericia catarro! de 

Neoplasma del h: Igado Je 

quo hidático de higado - Pe 


epatiti A A 
Albceso da hígado... + 
Neoplasma pp recto. . 

Nefritis aguda , . 

Mal de Bright . Ea 
Cistitis. . AS a, 0 
oa renal ¿; ; 


Ure: 
Neoplasmia del riñón. 
de la vejiga . y 
Ñ sífilis secundaria 
» a» terciaria . 
Eiénorraglay E 
Psoriasis. p 7 
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Mal de Pott . TAS A 
Tenia solium 
Otitis interna . ae 
Peroptosls: A e 





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A nitis tuberculosa ol 
Enfermedad de Addison . . . +. 
Contusión del torax . ME | 
Cloro-brightismo . . 5 
Osteo-artritis tuberculosa 
Reumatismo muscular . A 

» articular agudo ci 

» crónico . £ 
Pseudo reumatismo sinlitico s 
Lumbago. . > a 




















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556 


RicarDO Pou FERRARI 


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557 


ANEXO DOCUMENTAL N%7 


DESTINO QUE DEBE DARSE A LOS SUELDOS DEL 
PROFESOR SOCA, QUE NO COBRA POR SER SENADOR 


DE LA REPÚBLICA 
De. ARCHIVO DE LA FACULTAD DE MEDICINA DE MONTEVIDEO, 
DEPARTAMENTO DE HISTORIA DE LA MEDICINA. 


Universidad de Montevideo 
Secretaría General 
Asunto: Sobre destino que debe darse al sueldo del Sr. Catedrático de la Clínica 


Médica Don Francisco Soca para que invierta en gastos de laboratorio y servicio de 
la clínica. 1906. 


Montevideo, Noviembre 12 de 1906 


En la nota de la Universidad solicitando que el sueldo correspondiente al 
Profesor de Clínica Médica que el Dr. D. Francisco Soca no percibe por su carác- 
ter de Senador, se invierta en gastos de laboratorio y servicio de dicha clínica, el 
Gobierno ha dictado la siguiente resolución: 

Ministerio de Fomento. Montevideo, Noviembre 10 de 1906. Concédese la 
autorización solicitada por la Universidad para invertir el sueldo correspondiente al 
Profesor de Clínica Médica que el Dr. Francisco Soca, Catedrático de la materia no 
percibe por su carácter de Senador, en gastos de laboratorio y servicio de la Clínica. 
Comuníquese. Batlle y Ordóñez- Alfonso Pacheco. 


La que se transcribe á V.S. para su conocimiento y demás efectos. 
Saluda á V.S. atte, 
Alfonso Pacheco (firma) 


559 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


Montevideo, Noviembre 16/06 

Dése cuenta al Consejo y tomen nota la Contaduría y la Facultad de Medicina 
Firma ilegible 

Tomo nota con el No 95 del Libro de Autorizaciones Especiales 


560 


ANEXO DOCUMENTAL N%8 


1917: RICALDONI, AMÉRICO. DISCURSO CON MOTIVO 
DE LA DESIGNACIÓN DE FRANCISCO SOCA PROFESOR 


HONORARIO DE LA FACULTAD DE MEDICINA. 
De: ANALES DE LA FACULTAD DE MEDICINA (MONTEVIDEO), 1917; 
SUPLEMENTO Il: 71-79 (26 DE JUNIO DE 1917) 


Erancia ha dirigido su mirada hacia nosotros. En medio del horror de las batallas, 
sangrando por mil heridas, afligida por mil dolores, empleando esfuerzos inmensos 
y energías increíbles en impedir que perezcan los ideales sublimes que son la razón 
de su existencia; Francia,-aún en estos momentos de atroces sufrimientos, en que la 
metralla revuelve espantosamente su suelo, en que se reducen a polvo las piedras de 
sus monumentos, en que se derrumban sus ciudades y se tuerce el curso de sus aguas, 
en que van al mismo, como poseídas de un frenesí maldito, sus mayores riquezas, 
los frutos preciosos de su trabajo de siglos enteros, -Francia no olvida que es a ella a 
quien corresponde inspirar cuánto hay de bello, de noble y de generoso en el mun- 
do. Por eso es Francia única, y la más grande entre todas las naciones!... ¡Cuando 
el cataclismo pase, serán sus resplandores los que, cumpliéndose un alto destino, 
iluminarán la bullente escena en que ha de hacerse, apresuradamente, la fantástica 
reconstrucción... Ah!, que ellos jamás se extingan, si no queréis que nos rindamos, 
envueltos en las sombras de la nada, de la nada absoluta, desesperante, irremediable. 
Erancia tutela y vigila. Es cierto que en esta hora, por desgracia sus cañones braman, 
y lanzan llamas y sacuden terriblemente las entrañas de la tierra...No obstante, -"aún 
mismo”,- Francia tutela y vigila. En todas partes se halla yen todas partes, como en 
los bienaventurados tiempos de la paz, distribuye pródigamente sus bienes, a todas 
partes lleva la savia de su civilización y el bálsamo de su amor...Mientras su brazo 
armado contiene la formidable acometida, su alma vuela, acaricia aquí, alienta allá, 
y dondequiera que sea deja el germen de futuras grandezas y de futuras perfecciones. 


561 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


Erancia, tutelar y vigilante, ha dirigido su mirada al Uruguay. Frente al desbor- 
de impetuoso de su propia ciencia, ¿quién podía exigirle que reparase en la ciencia 
ajena? No convenía, sin embargo, a su espíritu de justicia proceder así. Y dócil a las 
inspiraciones de su genio, prestando atención a este lugar de la apartada América, 
ha visto en vos, Doctor Soca, uno de los oficiantes de la ciencia médica digno de su 
consideración y su elogio. 


Ella se os ha aproximado. Y de ella habéis oído estas palabras: “Venid a mí. 
Entre los mejores de mis hombres tendréis un sitio. Pero, no por eso dejaréis de ser 
de vuestra patria. Os quiero honrar porque descolláis gallardamente sobre el raso 
nivel, pero quiero también honrar al Uruguay, a ese país que creo grande porque ha 
producido hombres de vuestro fuste, y porque al produciros os ha estimulado, os 
ha seguido, palpitante de gozo, hasta vuestro encumbramiento. Quiero honrar al 
Uruguay porque observo en él seno fecundo para mis ideas, porque allí, como en mi 
propio ámbito, se aman y se alaban mis ideas, porque allí, como en mi propio ám- 
bito, se aman y se alaban las especulaciones desinteresadas de la inteligencia. Porque 
allí cultiváis mi pensar. Porque allí se agita una raza que tiene los mismo arrestos de 
mi raza. Porque allí os seduce la tentativa audaz de arrebatar, por encima de las pe- 
queñeces terrenas, el rayo divino. Porque allí gozáis de la más libre de las libertades, 
de la libertad soberbia de las altas regiones, a donde no alcanzan ni míseros prejuicios 
ni fuerzas de retroceso, y adonde no llegan ni negaciones ni timideces. Quiero hon- 
raros, pues, Uruguay, y ceñir sobre vuestra frente algunas ramas del laurel que en la 
mía eternamente reverdece!” 


Así dijo Francia. Y cuando cesó de hablar, os habrá parecido, sin duda, doctor 
Soca, que ese lenguaje no era más que una reminiscencia de aquel que otrora os 
estremeciera de júbilo al entrar en plena e inquieta juventud, al fascinante país de 
vuestros ensueños. ¿Esperabais acaso entonces que, fuera de vuestra patria, habríais 
de encontrar un suelo en el que no supierais sentiros extranjero? Y, sin embargo, ese 
milagro fue. Cruzasteis París de puerta a puerta, y desde el primer instante el espacio 
todo fue vuestro, -vuestra la maravillosa perspectiva, absolutamente incomparable, 
que se extiende desde el Arco de triunfo al Carroussel, vuestras las confidencias que 
los Faunos y las Ninfas se prestan en los magníficos jardines, vuestras las hazañas y 
las glorias que, repitiendo la historia entera de la humanidad, se cuentan los bronces 
y los mármoles de los squares, vuestras las riquezas, ideadas por el arte o creadas por 
la ciencia, que se atesoran en las infinitas salas de las exposiciones y museos. -vuestro 
todo, todo vuestro, como si por un supremo encantamiento, una fuerza misteriosa 
se hubiese puesto obediente a vuestras órdenes, para satisfacer de inmediato cuántos 
y los más singulares deseos en vuestro espíritu nacieran. 


La realidad excedía seguramente los cálculos de vuestra fantasía, pero cuadraba 
de un modo perfecto a las ansias atrevidas que alimentaban vuestro temperamen- 
to y vuestra gloriosa organización mental...Y continuasteis solicitando la ayuda del 
encanto, y nada hubo ya que os llegara a faltar. Maestros, a quienes hicisteis fácil su 
esfuerzo, os mostraron el libro de su experiencia. Y aprendisteis - aprendisteis lo que 
vuestra intuición os había ya dejado entrever- la filosofía de la vida y el romance, 
inagotable y punzante, del humano sufrir. 


562 


RicarDO Pou FERRARI 


Entre la Salpétriére y la Charité se repartían vuestras preferencias, y mientras 
vuestro paso os dirigía, cada mañana y cada tarde, de la una a la otra, extraños mo- 
tivos de inspiración hablaban a vuestra mente, educando vuestro sentido del arte 
y ofreciendo temas múltiples y variados a las meditaciones de vuestra ética. En esa 
forma se construía vuestra personalidad compleja, -y por compleja, destellante y ani- 
mada del fuego santo de la convicción...Pues la ciencia sola no es amable. Sin moral 
y sin belleza, -y ambas cosas son la misma cosa, -la ciencia carece de virtud y de calor: 
si da su dádiva es fría y altanera, hiere el orgullo y humilla a quien la recibe; la ciencia 
entonces que muere donde nace, sin crear ni afectos ni entusiasmos. 


No describiré vuestra obra. Hacerlo, parecería quizás un designio de recla- 
mar ante nuestro juicio el voto de la Academia de Medicina de París. Esta ilustre 
Corporación ha fallado, y esto es suficiente. Sus fallos no tienen apelación. A qué, 
pues, investigar sus raíces? 


Por otra parte, quién puede ignorar aún lo que habéis sido y sois en nuestro 
país?...Interrogad a quienes sufren que ellos os dirán cuál es la angustiosa expectativa 
de que se sienten poseídos cada vez que os inclináis sobre su lecho de dolor. Temen 
que el rayo penetrante de vuestra pupila descubra en ellos lo fatal e irremediable. Y 
temen porque saben que nada hay oculto para vos cuando se os antoja que no lo 
haya. Es por eso que la Esfinge, después de haber sido mil veces vencida por vos, ha 
optado por desertar, en plena derrota, de vuestro camino, para apostarse en encruci- 
jadas distantes, a las que llegar no puede el rumor de vuestro paso. 


He ahí una de las cualidades esenciales que os han hecho maestro persuasivo y 
eficaz. En efecto, sin la certeza del diagnóstico. que, además de un registro científico 
extremadamente sensible a la evocación y rico en imágenes, requiere un conjunto de 
facultades exquisitas, finezas de apreciación, intuiciones analíticas, ponderaciones 
de criterios, artes de coordinación, y vigilancia crítica de sí mismo que son absoluta- 
mente personales, y que vos poseéis en alto grado, -sin la certeza del diagnóstico, no 
hay enseñanza fructífera posible. 


Pero, a todo eso, tenéis todavía, doctor Soca, la fortuna de asociar otras muchas 
cosas que son exclusivas de los privilegiados. Al enseñar no sólo decís: “esto es lo que 
es”, sino que, desmenuzando hasta el infinito el ejemplo que el azar os trae, ante los 
ojos que os miran, deslumbrados por vuestra claridad y precisión, decís también 
cómo es y por qué es, y decís cómo no es y por qué no es. Del hecho presente hacéis 
un hecho lógico por su pasado y hecho necesario para el futuro. No os limitáis a 
contemplar y afirmar. De las tintas fuertes del primer plano pasáis a las penumbras, y 
allí escudriñáis, y allí rasgáis las brumas, hasta hacer brotar la verdad entera, la verdad 
completa, que explica toda una vida, y con esta otras mil vidas más, como la primera 
sometidas a un igual destino, a un igual conflicto de fuerzas de amparo y de destruc- 
ción...De una cuestión simple hacéis una cuestión compleja, pero luego esa cuestión 
compleja la resolvéis en una serie de nociones de la más encantadora sencillez. 

Y de qué manera decís todo eso!...Es la espiral que asciende, brillando con los 
más hermosos matices y colores, para llegar serena a un arco culminante, y descender 
entonces con iguales bellezas en sus giros. Desgranáis el idioma, y al hacerlo fascináis 
con el ondulante iris de sus más preciosa perlas. Atónitos quedan los que os escu- 


563 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


chan, y cuando al fin vuestra locución cesa, en todos queda la conciencia de que, a 
pesar de tal riqueza de lenguaje, no habéis pronunciado ni una palabra de más ni una 
palabra de menos. Cada vocablo, cada gesto, ha sido efectivamente necesario para 
inculcar un conocimiento decisivo, para despertar la imagen que habrá de definir de 
una manera irrevocable el hecho, para disipar una duda, para acentuar la diferencia 
entre lo fundamental y lo accesorio, para destacar lo cierto de entre lo equívoco y 
lo hipotético...Bien justificada está, pues, vuestra reputación de maestro eximio y 


En vuestros repetidos coloquios con el enigma, vuestra inteligencia selecta ha 
aprendido a descubrir en sus más ocultos refugios a la Verdad. Si con ella, enta- 
blabais el duelo, conocíais casi siempre por dominarla por completo, obligándola a 
revelaros todas las características de su esencia... Y así, cediendo a vuestro perpetuo 
inquirir, surgían luminosas las exactas soluciones de los viejos y eternos problemas 
suscitados por la aspiración del hombre a la conquista del supremo bienestar.- Oh!, 
cuántas veces, acosado por vuestras impaciencias, habríais querido imitar al Dios de 
los abismos, para tomar como él en vuestras manos la terrenal esfera, y así estrujarla 
y así extraerle toda, toda, la razón de sus arcanos, exclamando al fin, en la lengua 
del poeta y con los acentos más agudos de vuestro delirante paroxismo: “Ecco il 
mondo, ora sterile o fecondo; -ecco il mondo”...” Bellas esas impaciencias, bellas 
esas rebeliones, que os han empujado hacia las cimas que ocupan los más ilustres 
hombres de ciencia! 


Dó no ha ido, en nuestros dominios médicos, a posarse vuestra constante desazón 
del por qué? Un día fue allí donde el humilde y casi vergonzante pitiatismo de hoy 
disimula la agonía de aquella endemoniada histeria de otros tiempos, que entraba 
en convulsiones al conjuro hechizante de Charcot, y que inspiraba las imágenes 
atormentadas de Richer; otro día fue donde el bondadoso padre Potain señalaba, 
con su dedo matemático, el sitio del ineludible fin de todos los sufrimientos de la 
carne; más tarde fue donde la siniestra ola roja -contra la cual Grancher, víctima de 
ella misma, empleó obstinadamente sus más grandes energías, - asciende crepitante 
para advertir que es demasiado grácil la envoltura de la virgen o que es muy leve el 
pecho del adolescente, -del adolescente de hondo y triste mirar.- para soportar las 
miserias y embates de la vida...Y en la misma forma explorasteis todos los caminos, 
interrogasteis todos los problemas, siempre con la irreductible firmeza, siempre con 
la arrogante seguridad del que se presiente vencedor! 


Es solo este aspecto de vuestra personalidad científica eso que ha podido apreciar 
la Academia de París. Sin embargo, -aún ignorando lo que valéis como profesional y 
como maestro, - él ha bastado para que aquella Asamblea os decretara las honrosas 
palmas... Mérito grande el vuestro, porque, lejos como os hallabais de los medios de 
intensa producción, se multiplicaban hasta lo increíble las dificultades que vuestro 
talento había de vencer. Mérito grande todavía, porque enseñasteis a las generaciones 
jóvenes cuál es el fruto que se obtiene cuando el pensamiento es fuerte y es indoma- 
ble la voluntad... Disteis, así, la espalda a los fatalistas y a los escépticos, y con la faz 
hacia la luz predicasteis el optimismo de los valientes. 


A esa juventud que día a día, en cumplimiento de los deberes de mi cargo, me 
complazco en escuchar, a esa juventud de quien oigo día a día el vehemente anhelo 


564 


RicarDO Pou FERRARI 


de someter deseos, y tal vez quimeras, pero al fin ideas, a la forja del trabajo; a esa 
juventud no puedo citarle mejor ejemplo que el ejemplo de vos mismo, -dueño 
de vuestro destino porque vuestro querer lo quiso, dueño de la cumbre porque en 
vuestro pecho hubo el gigantesco impulso que vuestras alas exigían para remontar, 
raudo y seguro, el atrevido vuelo. 


Sin desmayos, habéis seguido siempre adelante. En vuestra existencia peregrina, 
os fue dado encontrar al mundo entero, con todas sus pasiones, con todos sus entu- 
siasmos, con todos sus defectos y todas sus virtudes, sus malicias y bondades, aquí 
desdichas y tormentos allá alborozos y venturas; por un lado indiferencia, por otro 
acción; gestos heroicos a ciertas horas, cobardes acechanzas en otras; sublimidad y 
miseria, desesperación y júbilo... y siempre choque de fuerzas opuestas, ya apacibles 
y suaves, ya monstruosas y violentas. Es la Vida toda, es libertad desvergonzada, que 
ha pasado ante vuestros ojos, sin ocultaros ni sus cuitas ni sus llagas, -pero también 
mostrándonos por momentos, tales grandezas de alma que el impulso sentíais de caer 
entonces allí de hinojos, con las manos en alto, como si contemplarais, en medio 
de un espectáculo de centellante gloria, ¡las excelsas bellezas de una Transfiguración! 


A veces espectador, a veces también actor, vuestro corazón ha debido someterse 
a choques y sobresaltos continuos...Es inútil que pretendierais resistiros...No hay 
fibra, por dura que sea, que no ceda cuando la fatalidad os conduce al lado de una 
madre que, como una Virgen desolada de Ribera, con los ojos bañados por la infinita 
tristeza y las manos crispadas de dolor, contempla la inmensa tragedia del hijo yacen- 
te, en quien los sentidos se extinguen y el alma se decide al supremo y desgarrador 
abandono!... Por suerte, a poco de andar podíais llegar a un hogar en que un coro, 
-¡coro bendito! - de niños or recuerda la imagen de la Aurora surgiendo, en un him- 
no de paz de los rizos del mar. Es un coro cuyas notas, dominando alegres el espacio, 
os explican que ha sido gracias a vuestra ciencia, a vuestros cuidados y desvelos, a 
vuestro constante meditar ante el altar de la Experiencia, -esa diosa tan artera y con- 
fusa como una Sibila,- que se ha cerrado así el paso al Silencio, -al silencio malvado y 
eterno, con su lúgubre cortejo de lágrimas y dolores!... La pena alterna de ese modo 
sin cesar con el placer, pero al alternarse no os deja lugar para horas quietas, porque 
aquella es pena que se prolonga siempre hasta enturbiar los goces del placer, y éste 
es placer que jamás llega a mitigar los dolores de la pena!... 


Tal es nuestro incansable ritmo...Y sujetos a él, es preciso también someterse a 
la férrea ley, que exige y ordena renuncias a todas las satisfacciones íntimas, al aire y 
el sol de todas las amistades, a las tibiezas del descanso, para no obedecer sino a la 
preocupación perenne de combatir la hidra del mal, donde quiera que ella se halle, 
donde quiera que ella amenace desplegar su funesto poder... Treguas no ha de haber; 
si las hay ha de ser tan solo para recogerse sobre las enseñanzas del pasado y preparar 
con ellas una mejor conciencia para la acción del porvenir! 


Pero, ¿a qué continuar?... ¿Quién va a ser capaz de trazar a ese respecto páginas 
como las vuestras, páginas de las que, en esta misma aula, se conserva fresco todavía 
el admirable y armonioso eco? 


565 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


Este es, mi saludo, doctor Soca. Es el saludo de quien, desde su cargo, ha debido 
tomar en cuenta la altísima distinción que hasta vos ha hecho llegar la heroica y 
generosa Francia. 


Al terminar os digo: 
Volved a la lucha; horas del más envidiable lustre os aguardan aún! 


Profesor Soca: He aquí el vuestro diploma. Nunca nada más honroso mis manos 
trasmitieron. Pero, escuchadme bien: si este es vuestro triunfo, es también, no lo 
olvidéis, el triunfo de la Facultad de Medicina de Montevideo! 


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ANEXO DOCUMENTAL N%9 


FALLECIMIENTO DE SOCA 

9.1. EDITORIAL. PROFESOR DOCTOR FRANCISCO SOcaA (1858- 
1922)- PROFESOR HONORARIO DE LA FACULTAD DE MEDICINA 
DE MONTEVIDEO. MIEMBRO DE LA ACADEMIA DE MEDICINA DE 
París. 

Dr: ANALES DE La FACULTAD DE MEDICINA, Tomo VII, 
MONTEVIDEO, IMPRENTA ARTÍSTICA, DE DORNALECHE HERMANOS, 
1922 (CON RETRATO), 8 PÁGINAS. 


Fallecimiento del Profesor doctor Francisco Soca 


El Profesor doctor Francisco Soca falleció el 29 de Marzo dejando en la Facultad 
de Medicina de Montevideo un gran vacío y un ejemplo más grande aún. 


El Consejo Directivo de la Facultad se asoció al homenaje que se tributara 
al ilustre muerto velando el cadáver en sus salones, y solicitando de la Asistencia 
Pública Nacional que su nombre fuera puesto a una de las salas en que desarrolló sus 
poco comunes energías, a más de la designación de un orador y otras resoluciones 
de orden. 


Nada más a propósito para ocupar el sitio de necrológica que el discurso inaugu- 
ral del Profesor doctor Juan Carlos Dighiero, sucesor del doctor Francisco Soca en lo 
que llaman sus colaboradores “Escuela Argerich”, al ser designado por el Consejo de 
la Facultad para ocupar el puesto de Profesor titular de la 4. Clínica Médica. 

Helo aquí: 

Esta Clínica que se inaugura hoy, está destinada por el personal que congrega, 

a continuar la ruda labor del que fue nuestro maestro, el Profesor doctor E. Soca, 


567 


FRANCISCO SOCA. EL ILUSTRE ENIGMÁTICO 


En su última inauguración de cursos, sintetizaba el doctor Soca el programa 
de su “Escuela Argerich” en las siguientes palabras. “Trabajar será nuestra bandera, 
trabajar con el enfermo, salir del enfermo para volver al enfermo”. 


Escuela eminentemente práctica, alejada un tanto de las grandes discusiones 
académicas, basada en la observación severa y rigurosa de los hechos, inspirada en 
ese gran libro inagotable que es el eterno libro en continua evolución, pero siempre 
verdadero. 


Fue el Profesor Soca un verdadero maestro; como todos los maestros, lleno de 
fe en su ciencia, consciente de su aprender, en continua evolución, adaptando a su 
vasta experiencia las nuevas conquistas de la ciencia; precursor como los maestros, 
de muchas ideas, pero fue sobre todo maestro por el entusiasmo, el desinterés, la 
generosidad en transmitir sus conocimientos, en ofrecer ampliamente el fruto de sus 
años de estudio y de trabajo. 


Supo contagiar por simpatía, a los que lo rodeaban, su entusiasmo por la me- 
dicina, entusiasmo en él nunca desmentido, entusiasmo más fuerte aún que la vida; 
en efecto, en los últimos meses de su vida, en que ya la cruel enfermedad que debía 
vencerlo minaba su organismo, lo veíamos llegar a la clínica con toda puntualidad, 
disimulando a veces con una sonrisa sus crueles sufrimientos físicos, pero lo veíamos 
entusiasta, tratando de poner al día puntos fundamentales de clínica, instándonos 
para completar tal o cual capítulo, contento por haber podido, cinco días antes de 
morir, puesto punto casi final a su estudio sobre asistolías, trabajo que no quiso fuera 
publicado porque aún le faltaban ciertos pequeños retoques. 


Así fue toda su vida: un continuo afán de perfección, una continua lucha hacia 
la verdad, que es la que constituye el ideal, la belleza, en medicina. 


No sería tarea fácil analizar su labor en sus treinta años de profesorado de clínica, 
puesto que nos lle